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<journal-title>Ciencia Pol&#x00ED;tica</journal-title>
<abbrev-journal-title abbrev-type="publisher">Cienc. Politi.</abbrev-journal-title>
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<publisher-name>Universidad Nacional de Colombia</publisher-name>
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<article-title>Del Campo Bonilla, H. (2020). <italic>Excomulgados. Cr&#x00F3;nica de un momento del movimiento estudiantil en la Universidad del Cauca (1979 &#x2013; 1981)</italic>. Popay&#x00E1;n: Universidad del Cauca Cauca. 232 pp.</article-title>
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<surname>Jaramillo</surname>
<given-names>Jos&#x00E9; Abelardo D&#x00ED;az</given-names>
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<email>jodiz16@yahoo.com</email>
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<aff id="aff1"><institution content-type="original">Profesor de la Corporaci&#x00F3;n Universitaria del Meta</institution><city></city><country></country></aff>
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<license license-type="open-access" xlink:href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0" xml:lang="es"><license-p>Este art&#x00ED;culo est&#x00E1; publicado en acceso abierto bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 2.5 Colombia.</license-p>
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<p>En la ma&#x00F1;ana del 29 de abril de 1980, cerca treinta de estudiantes de la Universidad del Cauca ingresaron a la Bas&#x00ED;lica de Nuestra Se&#x00F1;ora de la Asunci&#x00F3;n, ubicada en el costado sur del Parque Caldas de Popay&#x00E1;n. Sin el consentimiento del arzobispo, los estudiantes se instalaron en el recinto sagrado por varios d&#x00ED;as, configurando lo que, en el argot popular, se conoce como una &#x201C;toma&#x201D;. El acto tuvo efectos en la sociedad payanesa. &#x201C;Hay que entender que eso fue un acontecimiento hist&#x00F3;rico a nivel local, regional y nacional [&#x2026;] por las implicaciones del hecho&#x201D;, observ&#x00F3; un testigo, quien, para dar consistencia a su afirmaci&#x00F3;n, record&#x00F3; que el suceso se hab&#x00ED;a registrado en una ciudad con una profunda tradici&#x00F3;n cat&#x00F3;lica, y lugar de residencia de una elite &#x201C;blanca&#x201D; que presum&#x00ED;a&#x2014;todav&#x00ED;a lo hace&#x2014;poseer un abolengo colonial. &#x201C;Tomarse&#x201D; la bas&#x00ED;lica era, por lo anterior, un acto que desafiaba la estructura poder local.</p>
<p>La prensa de la ciudad&#x2014;pieza clave en el funcionamiento del ordenamiento social&#x2014;puso sus p&#x00E1;ginas a disposici&#x00F3;n de las autoridades oficiales, difundiendo una interpretaci&#x00F3;n parcializada de lo sucedido. No faltaron los reclamos de los fieles cat&#x00F3;licos, quienes juzgaron el hecho como un sacrilegio que demandaba de las autoridades cat&#x00F3;licas de Popay&#x00E1;n medidas firmes. El arzobispo Samuel Silverio Buitrago, en comunicado de prensa, no dud&#x00F3; en considerar la toma del m&#x00E1;ximo recinto cat&#x00F3;lico de los payaneses como un acto de profanaci&#x00F3;n que constitu&#x00ED;a un atropello a Dios y al &#x201C;pueblo cat&#x00F3;lico del Cauca&#x201D;. Los &#x201C;invasores&#x201D; del templo, a juicio del arzobispo, hab&#x00ED;an cometido un &#x201C;atentado terrorista&#x201D;. De manera que la excomulgaci&#x00F3;n se esgrimi&#x00F3; como una amenaza de castigo si los estudiantes se rehusaban, en lo inmediato, a abandonar la bas&#x00ED;lica.</p>
<p>Cierto es que tambi&#x00E9;n hubo manifestaciones de simpat&#x00ED;a y apoyo a la acci&#x00F3;n de los estudiantes. En momentos de tensi&#x00F3;n, cuando surg&#x00ED;an rumores de que sectores afines a corrientes pol&#x00ED;ticas conservadoras pretend&#x00ED;an ingresar a la edificaci&#x00F3;n para sacar por la fuerza a los ocupantes, unas letras acompa&#x00F1;adas de m&#x00FA;sica se hicieron fuerza entre la multitud que se hab&#x00ED;a congregado, con el paso de las horas, en las afueras de la edificaci&#x00F3;n. Lo que se cantaba era lo siguiente:</p>
<disp-quote>
<p>Ayer que estuve en el parque</p> 
<p>los estudiantes estaban</p>
<p>fuera de la catedral</p>
<p>otros de adentro gritaban</p>
<p>porque estamos con el pueblo</p>
<p>estamos en la catedral.</p>
<p>Y las muchachas dijeron:</p>
<p>eso s&#x00ED; que no est&#x00E1; mal</p>
<p>Porque estamos como estamos</p>
<p>con tanta mediocridad</p>
<p>que sostiene este gobierno aqu&#x00ED; en nuestra universidad,</p>
<p>que expulsa a los estudiantes cuando dicen la verdad,</p>
<p>y si las bases apoyan cierra la Universidad.</p>
<p>Sabueso cara de perro nunca vuelvas por aqu&#x00ED;,</p>
<p>porque si otra vez te veo te convierto en maniqu&#x00ED;.</p></disp-quote>
<p>Cuatro d&#x00ED;as despu&#x00E9;s, el 3 de mayo, los estudiantes abandonaron el templo siguiendo los pasos consignados en un plan de escape que permiti&#x00F3; burlar a las autoridades policivas. La decisi&#x00F3;n del retiro estuvo condicionada al compromiso del gobernador del Cauca, Gilberto Cruz, de obtener recursos econ&#x00F3;micos para adelantar o concluir obras de inter&#x00E9;s social (canalizaci&#x00F3;n del r&#x00ED;o Ejido, iluminaci&#x00F3;n de ciertos espacios p&#x00FA;blicos), cumplir los acuerdos firmados entre la gobernaci&#x00F3;n y varios sindicatos locales y mediar en un conflicto estudiantil en un colegio de la ciudad. Adem&#x00E1;s, se compromet&#x00ED;a el mandatario a recibir en su despacho una comisi&#x00F3;n conformada por estudiantes que participaron en la toma de la catedral, con el fin de exponer lo que denominaban &#x201C;la problem&#x00E1;tica de la Facultad de Humanidades y de la Universidad del Cauca&#x201D;.</p>
<p>&#x00BF;A qu&#x00E9; problem&#x00E1;tica se hac&#x00ED;a referencia en el acuerdo que puso fin a la toma de la Bas&#x00ED;lica de Nuestra Se&#x00F1;ora de la Asunci&#x00F3;n? La respuesta al interrogante nos remite al segundo semestre de 1979. Por esa &#x00E9;poca, la Universidad del Cauca&#x2014;especialmente en ciertos programas acad&#x00E9;micos&#x2014;adolec&#x00ED;a de dificultades que pon&#x00ED;an en riesgo la calidad acad&#x00E9;mica. La fr&#x00E1;gil planta profesoral, el ausentismo de que hac&#x00ED;an gala ciertos docentes y la d&#x00E9;bil calidad de la ense&#x00F1;anza, eran tres de los m&#x00E1;s visibles problemas que deb&#x00ED;an sortear los estudiantes en los periodos semestrales.</p>
<p>Para el segundo semestre de 1979, los estudiantes del programa de Antropolog&#x00ED;a perdieron la paciencia con un profesor de nombre Manuel Jos&#x00E9; Guzm&#x00E1;n, acostumbrado, semestre tras semestre, a un injustificado ausentismo de las aulas, configurando lo que, con raz&#x00F3;n, los estudiantes defin&#x00ED;an como un &#x201C;fraude&#x201D;. Cansados del descarado comportamiento del docente, los afectados pusieron su queja ante el Consejo de Facultad y solicitaron no el cambio, sino el despido del profesor. El reclamo lleg&#x00F3; hasta el Consejo Superior Universitario, que, en resoluci&#x00F3;n emitida en octubre del mismo a&#x00F1;o, desatendi&#x00F3; el pedido de los estudiantes, al juzgar que la solicitud estaba acompa&#x00F1;ada de un procedimiento de intimidaci&#x00F3;n y ultraje inaceptables. Adem&#x00E1;s, impuso la matr&#x00ED;cula condicional a cada uno de los estudiantes involucrados en el reclamo.</p>
<p>La medida adoptada por el m&#x00E1;ximo organismo universitario no surti&#x00F3; el efecto esperado, ya que los estudiantes continuaron manifestando el rechazo a la presencia del profesor Guzm&#x00E1;n en las aulas. De manera que el Consejo Acad&#x00E9;mico, en cabeza del rector Gerardo Bonilla, en sesi&#x00F3;n celebrada el 28 de diciembre de 1979, no solo actu&#x00F3; en defensa del profesor acusado (quien estuvo presente en la reuni&#x00F3;n), sino que, adem&#x00E1;s, procedi&#x00F3; a aplicar sanciones m&#x00E1;s dr&#x00E1;sticas a quienes, con su comportamiento, se hab&#x00ED;an atrevido a cuestionar el &#x201C;ordenamiento interno&#x201D; del programa acad&#x00E9;mico: expuls&#x00F3; a diecisiete estudiantes (seis mujeres y once hombres) y, de paso, impuso matr&#x00ED;cula condicional por t&#x00E9;rmino indefinido a todos los estudiantes de la Facultad de Humanidades, lo que configur&#x00F3; un hecho in&#x00E9;dito desde todo punto de vista.</p>
<p>La medida, impugnada por los estudiantes, fue ratificada dos meses despu&#x00E9;s por el mismo organismo directivo de la universidad. Fue en ese momento cuando surgi&#x00F3; la idea de ocupar la Bas&#x00ED;lica de Nuestra Se&#x00F1;ora de la Asunci&#x00F3;n, con el fin de extender la denuncia a la ciudadan&#x00ED;a de lo que, a juicio de los estudiantes, hab&#x00ED;a sido una medida arbitraria tomada por el rector Bonilla. Tiempo despu&#x00E9;s, en el segundo semestre de 1981, ocho de los diecisiete estudiantes expulsados pudieron retomar sus estudios, aunque con matr&#x00ED;cula condicional y con la obligaci&#x00F3;n de &#x201C;observar intachable conducta&#x201D;.</p>
<p>El recuento de los hechos que aqu&#x00ED; se recogen&#x2014;que conjugan situaciones de diverso tenor, como el abuso de poder de las autoridades universitarias, en muchos casos amangualadas con profesores mediocres a quienes se protege a como d&#x00E9; lugar&#x2014;ponen de manifiesto a qu&#x00E9; se deb&#x00ED;an enfrentar los estudiantes de ciertas universidades colombianas en un momento en que, por cierto, se surt&#x00ED;an a&#x00FA;n los efectos del Estatuto de Seguridad, bajo el cual se amparaba toda clase de medidas represivas para atemperar los &#x00E1;nimos de los universitarios, a quienes ciertos sectores de la sociedad consideraban de manera recurrente como una amenaza al orden pol&#x00ED;tico y la estabilidad social.</p>
<p>Estos hechos, por cierto, han sido narrados en un libro por el antrop&#x00F3;logo H&#x00E9;ctor del Campo Bonilla, profesor de la Universidad del Cauca y protagonista de los mismos&#x2014;fue uno de los diecisiete estudiantes expulsados de la universidad que particip&#x00F3; en la toma de la catedral&#x2014;, y quien, a su manera, ha hecho suyo el postulado de Paul Ricoeur del <italic>deber de memoria</italic> como <italic>deber de no olvidar</italic>. En efecto, y en atenci&#x00F3;n a esa responsabilidad &#x00E9;tica de la que habla Ricoeur, hoy se tiene la posibilidad de conocer, a la luz de la interpretaci&#x00F3;n del autor, cu&#x00E1;l fue el origen y desenlace del conflicto estudiantil que se registr&#x00F3; entre 1979 y 1981 en Popay&#x00E1;n, identificando los factores determinantes (institucionales, educativos, generacionales, emotivos) que, de conjunto, ocasionaron el mentado suceso en la Universidad del Cauca.</p>
<p>El libro, estructurado en diecisiete cap&#x00ED;tulos brev&#x00ED;simos, contiene adem&#x00E1;s un texto de corte etnogr&#x00E1;fico sobre el contexto cultural universitario en el momento del conflicto, dos anexos documentales y un archivo fotogr&#x00E1;fico con im&#x00E1;genes de prensa que recrean distintos momentos y circunstancias del suceso narrado. Antes que ser un ejercicio acad&#x00E9;mico con pretensiones te&#x00F3;ricas y metodol&#x00F3;gicas, el libro es una apuesta narrativa por desempolvar un hecho del pasado a partir de un ejercicio de recuperaci&#x00F3;n de la memoria. Como el autor lo refiere en la presentaci&#x00F3;n, no es una tarea f&#x00E1;cil, ya que no pocos de los protagonistas de aquella historia &#x201C;han fenecido para infortunio de la memoria&#x201D;, y los archivos institucionales y privados de que se dispone son precarios (o porque fueron destruidos o porque se neg&#x00F3; su existencia por parte de quienes pudieron haber conservado registros escritos de lo que ocurri&#x00F3;). Precisamente, construir un archivo para la investigaci&#x00F3;n fue el reto m&#x00E1;s importante que tuvo H&#x00E9;ctor del Campo, debiendo desplegar parte de su energ&#x00ED;a en la ubicaci&#x00F3;n de documentos de car&#x00E1;cter institucional (resoluciones administrativas, comunicados), tarea que combin&#x00F3; con el registro de noticias en la prensa local (aunque bien pudo haber indagado en la prensa de cobertura nacional c&#x00F3;mo se inform&#x00F3; de la toma de la catedral y el conflicto universitario, lo cual hubiese permitido &#x201C;sacar&#x201D; el acontecimiento de su provincianismo). Es de se&#x00F1;alar que el autor tambi&#x00E9;n realiz&#x00F3; entrevistas a estudiantes de la &#x00E9;poca&#x2014;hoy profesionales formados en distintas &#x00E1;reas de conocimiento&#x2014;que tomaron parte o fueron testigos de lo ocurrido.</p>
<p>El tratamiento que H&#x00E9;ctor del Campo hace de la informaci&#x00F3;n recopilada da muestras de su sentido de responsabilidad &#x00E9;tica con el suceso mismo, con los protagonistas y con los posibles lectores del libro. Lejos de narrar una historia &#x201C;&#x00E9;pica&#x201D; e hiperbolizada, el libro busca &#x201C;recuperar&#x201D;, ya lo dijimos, un acontecimiento sin la pretensi&#x00F3;n de convertir la interpretaci&#x00F3;n del autor en la &#x201C;verdad oficial&#x201D;, y mostrar a quienes tomaron parte en los acontecimientos como seres de carne y hueso (humanos, demasiado humanos) que renunciaron al silencio ante un acto que fue considerado injusto.</p>
<p>Por tratarse de un ejercicio de investigaci&#x00F3;n que vuelve al pasado para recrear un conflicto estudiantil que se registr&#x00F3; en una universidad de provincia al finalizar la d&#x00E9;cada de los setenta, el libro adquiere una importancia especial que, a mi juicio, nos advierte que si bien ya hab&#x00ED;a pasado el auge de la gran movilizaci&#x00F3;n estudiantil de comienzos de esa d&#x00E9;cada y que, en algunos casos, se proyect&#x00F3; hasta 1976 (como sucedi&#x00F3; en la Universidad Industrial de Santander), los conflictos estudiantiles se siguieron registrando en Colombia por asuntos que, como en el caso de la Universidad del Cauca, respond&#x00ED;an a din&#x00E1;micas de car&#x00E1;cter local. Lo que ocurre, y aqu&#x00ED; de nuevo resalto el valor de este libro, es que luego del movimiento estudiantil de 1971 la producci&#x00F3;n acad&#x00E9;mica sobre las protestas estudiantiles evidenci&#x00F3; un decrecimiento que se ha traducido en un desconocimiento del tema, algo que est&#x00E1; en mora de ser revisado y resarcido con m&#x00E1;s investigaci&#x00F3;n, en clave de comprender cu&#x00E1;l pudo haber sido el comportamiento de los universitarios en la vida p&#x00FA;blica del pa&#x00ED;s o, si se prefiere, cu&#x00E1;les razones movilizaron a los estudiantes en el transitar de los a&#x00F1;os setenta a la d&#x00E9;cada siguiente de la pasada centuria.</p>
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