Pearmain, A. (2022). Antonio Gramsci: una biografía. Siglo XXI Editores, 328 páginas.1
En 2020 se publicó en Londres, bajo el sello editorial Bloomsbury Publishing, una nueva biografía del filósofo y político marxista Antonio Gramsci. Titulada Antonio Gramsci: A Biography, el autor es el historiador inglés poco conocido en América Latina, Andrew Pearmain, quien, ade- más de su oficio de carbonero, ha llevado a cabo una serie de trabajos notables sobre el sardo italiano, entre ellos Gramsci in Love y The Politics of the Labor: A Gramscian Analysis.
En esta oportunidad, Pearmain presenta una biografía histórica de Gramsci con notable destreza, a pesar de las dificultades manifiestas. Pareciera que, según el silencio de la literatura disponible en el merca- do del libro, sobre el genial sardo “todo está consumado”. No obstante, nos equivocamos. El libro Antonio Gramsci: una biografía, publicado en español por Siglo XXI Editores de Argentina, ofrece una alegre novedad editorial.
No se trata de otro Gramsci, sino de uno situado, es decir, un hombre histórico, leído con ojos críticos dentro de las relaciones de fuerza de su época. El lector, al igual que el autor inglés, explora la vida y la obra del marxista italiano. Este proceso también implica una toma de posición por la verdad situada: la de Gramsci, por supuesto, pero también lo que arrojaba la convulsa época histórico-política, estudiada con su rosario de estruendosas derrotas para los grupos y las clases subalternas euro- peas. En ese contexto, Gramsci era un estratega marxista, el último de una generación esplendorosa de dirigentes históricos de los subalternos, aunque todos estaban derrotados.
El hallazgo literario que destacamos no puede ser otro que la dimen- sión materialista del hombre en cuestión; ese ser de carne y hueso cuya vida dura, pobre y solitaria estuvo marcada por aciertos y fracasos en todos los ámbitos, empezando por su precaria salud, que finalmente le llevó a la muerte a los 47 años. En plena madurez intelectual, termina para siempre la parábola política y su brillante ejercicio intelectual. El libro ilustra el drama de un pensador subalterno en ascenso político y, luego, la contracara del proceso con una profunda derrota.
Este no es un texto para vindicar un mito creado por otros, ya sea por el Partido Comunista de Italia o por autores complacientes, sino para situar una discusión no solo histórica y cultural, sino también política y ética. Para ello, sigue los pasos perdidos del propio Gramsci. Es decir, se trata de una discusión urgente sobre el valor de la lucha social y política de los subalternos, de su autonomía posible, a pesar de las derrotas vivi- das o del porvenir.
A la calidad del relato —claro, conciso, documentado y crítico— se suman fotografías ilustrativas que enriquecen con belleza y rigor las palabras de Pearmain en los 23 capítulos del libro. Esta contribución a la literatura gramsciana se lee con interés y plantea numerosas preguntas sobre la cotidianidad en una vida política difícil, inscrita en la incier- ta lucha de clases (con multitudes inquietas en las calles y los campos, levantando coyunturas y situaciones, así como barricadas) y en un inicio del siglo XX convulso y violento, con prisión y muerte para los dirigentes.
La vida de Gramsci, en la pluma de Pearmain, se convierte en lo que en realidad fue: un rosario de derrotas. Por eso, la biografía situada ocu- pa un lugar fundamental, permitiéndonos abordar el estudio del pen- samiento y la obra de Gramsci con seriedad, complementando su vida pública con su vida privada, ambas difíciles y ariscas.
En ambas facetas —la pública del dirigente político y del estratega subalterno, y la personal y familiar del hombre Gramsci, a quien le cos- taba amar y ser amado—, encontramos un elemento común incuestio- nable: un valle cultivado de frescas y fragantes derrotas. Debemos, pues, dignificar estas derrotas, encontrando en ellas las piedras preciosas de la autonomía individual y colectiva de los subalternos, ya que toda derrota implicó una lucha situada que no acaba.
Como los grandes hombres y mujeres de la historia revolucionaria, aquellos y aquellas que lucharon y luchan por la liberación del traba- jo, y por lo mismo terminaron abandonados, pagando sus alevosías en una playa de la historia, Gramsci es un individuo signado por múlti- ples derrotas históricas. Recordémoslas, tal como lo hace Pearmain: la del amor truncado con su esposa Julia y sus hijos en la lejana Unión Soviética mientras él languidecía en la prisión fascista; la del partido comunista de Italia que él ayudó a formar y dirigir y que lo abandonó; la de sus camaradas que lo dejaron a su suerte tras su arresto por la patrulla fascista esa noche del 8 de noviembre de 1926; y el silencio de sus cama- radas cuando empezó a escribir sus Cuadernos de la cárcel, y supieron que en sus páginas, así como en sus cartas y conversaciones privadas, él analizaba críticamente la historia italiana y europea.
También, la Unión Soviética, su querida patria obrera y campesina, no hizo nada —repetimos: nada— por liberarlo del itinerario doloro- so de presidios en los que malvivió sus enfermedades y gastó las últi- mas monedas de su vida. A cualquier lector atento le puede parecer que muchos de los mencionados en las páginas de Pearmain deseaban su muerte. De hecho en el momento de su muerte en 1937, Antonio Gramsci había sido abandonado por casi todas las personas que conocía, excepto Tatiana Schucht, Carlo Gramsci y Piero Sraffa.
El lector de esta biografía situada debe apreciar lo que ese mundo de derrotas públicas y privadas produjo en la vida de un hombre enfermo y solitario, que pagó con su vida el amor que dedicó a la clase obrera. Pese a ese orden injusto y cruel que sufrió desde la infancia y en su adultez, Gramsci legó a nuestra historia contemporánea los Cuadernos de la cárcel y su complemento, las Cartas de la cárcel. En esta increíble producción, encontramos a quienes no lo abandonaron en prisión ni en la enferme- dad ni en la muerte: su amigo de juventud, el economista Piero Sraffa; su hermano menor, Carlo Gramsci; y su cuñada, la persistente, brillante y leal interlocutora Tatiana Schucht.
Rescatar a estas tres personas —especialmente a Tatiana Schucht— y dignificarlas, es decir, rescatando la amistad y la verdad que cultivaron fervorosamente con el prisionero Gramsci, embellecemos el libro que reseñamos. Al mismo tiempo, la vida del autor italiano cobra más senti- do, como si fuera un hermano mayor en nuestro incierto presente.