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<journal-title>Ciencia Pol&#x00ED;tica</journal-title>
<abbrev-journal-title abbrev-type="publisher">Cienc. Politi.</abbrev-journal-title>
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<article-title>A cincuenta a&#x00F1;os del movimiento estudiantil de 1971: notas para redescubrir que no siempre &#x201C;las cosas son iguales a las cosas&#x201D;</article-title>
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<trans-title xml:lang="en">Fifty Years after the 1971 Student Movement: Notes to Rediscover that &#x201C;Things Are Not Always the Same As Things&#x201D;</trans-title>
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<contrib contrib-type="author"><name><surname>Correa</surname><given-names>Hern&#x00E1;n Dar&#x00ED;o</given-names></name><email>hernandcorreac@gmail.com</email><xref ref-type="aff" rid="aff1"></xref></contrib>
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<license license-type="open-access" xlink:href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0" xml:lang="es"><license-p>Este art&#x00ED;culo est&#x00E1; publicado en acceso abierto bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 2.5 Colombia.</license-p>
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<title>Resumen</title>
<p>Este ensayo alude de modo descriptivo a las complejas dimensiones de movimiento social, y de &#x00E9;poca, del movimiento de 1971, y a las rupturas (denotadas como &#x201C;soluciones de continuidad&#x201D;) vividas entre unos y otros movimientos a partir de los cambios que se fueron presentando casi por d&#x00E9;cadas en la sociedad colombiana. El an&#x00E1;lisis hace &#x00E9;nfasis en el factor de reflexividad cr&#x00ED;tica que acompa&#x00F1;&#x00F3; esas luchas, expresado en la profusi&#x00F3;n de ediciones de libros y revistas que compilaron ensayos sobre los debates de la &#x00E9;poca en torno a los horizontes de sentido de la transformaci&#x00F3;n social propios del movimiento estudiantil de los a&#x00F1;os 60 y 70 del siglo pasado (el tipo de revoluci&#x00F3;n y sus etapas, propuesto por las tendencias pol&#x00ED;ticas del momento; los repertorios de acci&#x00F3;n colectiva; y las dimensiones culturales y sociales de la pol&#x00ED;tica).</p>
</abstract>
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<title>Abstract</title>
<p>This essay describes the historic moment and complex dimensions of the 1971 social movement, its ruptures (denoted as &#x201C;continuity solutions&#x201D;) experienced between all social movements related to the developing changes in Colombian society for decades. The analysis emphasizes over the critical reflexivity that got along with these struggles and manifested as an abundance of editions of books, magazines and collected essays on the debates of the moment, specially about the horizons of meaning in the social transformation inherent to the 60s and 70s student movement of the twentieth century: the kind of revolution and its stages proposed by the political trends of the moment, the repertoires of collective action and the cultural and social dimensions of politics.</p>
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<kwd>Colombia</kwd>
<kwd>cultura pol&#x00ED;tica</kwd>
<kwd>editoriales</kwd>
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<kwd>student movement</kwd>
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<p>Conmemorar medio siglo despu&#x00E9;s un proceso y unos eventos sociales que hoy tienden a recordarse como universitarios, a pesar de haber sido profundamente sociales, pol&#x00ED;ticos y culturales, tanto por la condici&#x00F3;n de sus sujetos (el movimiento estudiantil y el estudiantado mismo, entre muchos otros sujetos sociales relacionados con ellos), como por sus repertorios de acci&#x00F3;n, sus debates y sus alcances en la vida pol&#x00ED;tica del pa&#x00ED;s, supone revisar al mismo tiempo las preguntas desde donde se los interpela, y los imaginarios que se siguen reproduciendo respecto de los sectores sociales y sus interrelaciones en la base del sistema capitalista que, por entonces, se consolidaba de forma acelerada en Colombia. Y, por supuesto, implica de alg&#x00FA;n modo reconocer las soluciones de continuidad de dichos procesos desde aquellos a&#x00F1;os, y nuestro propio lugar dentro de ellas, empezando por nuestras formas de desear y so&#x00F1;ar un futuro alternativo a dicho sistema, que no solo permanece, sino que ha extremado sus formas de dominaci&#x00F3;n y explotaci&#x00F3;n social.</p>
<p>Los a&#x00F1;os 70 del siglo pasado se abrieron con inmensas movilizaciones de estudiantes universitarios, y un poco despu&#x00E9;s, de los de secundaria y escuelas t&#x00E9;cnicas, dentro de un cuadro de luchas de maestros, campesinos y trabajadores de industria y del Estado, que ven&#x00ED;an desde la d&#x00E9;cada anterior. Pero las luchas de lo que se perfil&#x00F3; como el movimiento estudiantil dentro de ese cuadro fueron masivas, prolongadas durante varios a&#x00F1;os, complejas en sus expresiones sociales y pol&#x00ED;ticas, y profundas en el sentido de que evidenciaron y proyectaron cambios estructurales en la sociedad colombiana que se ven&#x00ED;an dando desde los a&#x00F1;os 50, a partir del proceso acelerado de urbanizaci&#x00F3;n del pa&#x00ED;s.</p>
<p>Entre 1959 y 1971 la poblaci&#x00F3;n estudiantil universitaria colombiana pas&#x00F3; de contarse por decenas a centenas de miles. El aparato escolar se ampli&#x00F3; tanto en educaci&#x00F3;n p&#x00FA;blica como privada, en un proceso que&#x2014;si se mira la condici&#x00F3;n de <italic>modernidad postergada</italic> propia de los &#x00FA;ltimos cien a&#x00F1;os de historia nacional hasta ese momento&#x2014;podr&#x00ED;a caracterizarse como de <italic>modernidad desbordada,</italic> durante solo una o dos d&#x00E9;cadas, si se cuentan como antecedentes de ese movimiento estudiantil los movimientos contraculturales y las luchas sociales de los a&#x00F1;os 60, conectados por lazos familiares, regionales, rurales y urbanos dentro de la juventud que de forma masiva ingres&#x00F3; a los centros universitarios de las capitales departamentales y, por supuesto, de Bogot&#x00E1;, como un torrente social que desbord&#x00F3; la hasta entonces fragmentada realidad social y territorial del pa&#x00ED;s.</p>
<p>Como modernidad postergada se propone aqu&#x00ED; el aplazamiento, en ocasiones a sangre y fuego, de las grandes dimensiones de la modernidad (separaci&#x00F3;n de la iglesia y el Estado, educaci&#x00F3;n laica, derechos laborales plenos, derechos de la mujer, etc., incluyendo el voto de las mujeres que solo empez&#x00F3; en el plebiscito de 1957), sintetizado como &#x201C;un sincretismo entre modernidad y pre-modernidad&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref19">Jaramillo, 1998</xref>). Aqu&#x00ED; utilizo la expresi&#x00F3;n <italic>modernidad desbordada</italic> para denotar la generalizaci&#x00F3;n de l&#x00F3;gicas modernas en la mayor parte de esos planos de la vida social y personal durante los a&#x00F1;os 60 y 70.</p>
<p>Los quiebres en el dominio de la iglesia dentro de la educaci&#x00F3;n y la familia, y del mismo Estado; la crisis de la familia patriarcal y cat&#x00F3;lica; la apertura de los imaginarios mundiales de la pol&#x00ED;tica y la cultura con el avance de la posguerra y los primeros movimientos musicales del rock y contraculturales del hipismo y de las luchas antirracistas y contra la guerra de Vietnam; la renovaci&#x00F3;n del pensamiento cr&#x00ED;tico en los espacios internacionales, propios de las luchas de los a&#x00F1;os 60, hasta entonces confinados a peque&#x00F1;os c&#x00ED;rculos intelectuales; y las crisis de las hegemon&#x00ED;as mundiales de los Estados Unidos y de la Uni&#x00F3;n Sovi&#x00E9;tica en el panorama pol&#x00ED;tico del campo capitalista y socialista, respectivamente; todos estos fen&#x00F3;menos permitieron la creaci&#x00F3;n de espacios de expresi&#x00F3;n y de b&#x00FA;squedas juveniles que generaron nuevas perspectivas de vida y de imaginaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica y cultural, y definieron el car&#x00E1;cter de ese movimiento y de sus alcances sobre el panorama nacional.</p>
<p>Sobre la quiebra de la hegemon&#x00ED;a norteamericana, es mucha la literatura existente; pero sobre la de la hegemon&#x00ED;a sovi&#x00E9;tica resulta escasa y hoy, de alg&#x00FA;n modo, olvidada. Sobre la quiebra del estalinismo, una pieza fundamental en la historia del movimiento estudiantil de los a&#x00F1;os 70 en el pa&#x00ED;s, a&#x00FA;n in&#x00E9;dita, es la &#x201C;Historia de la Tendencia Socialista&#x201D; como conjunto de organizaciones no comunistas, ni mao&#x00ED;stas ni foquistas, que se designaban de ese modo; algunos de cuyos grupos m&#x00E1;s adelante dieron lugar al ef&#x00ED;mero campo formal del trotskismo en el pa&#x00ED;s. Dicho documento fue reproducido en mimeo en enero de 1972 (archivo personal), y escrito en la Universidad Nacional de Colombia por los miembros del grupo El Socialista, H&#x00E9;ctor Moncayo, Lisandro Navia, Mario Luna y Jos&#x00E9; V&#x00ED;ctor Guerra, quienes lideraron la fundaci&#x00F3;n al a&#x00F1;o siguiente de las Ligas Socialistas, que se deslind&#x00F3; de todos esos campos reivindicando la abierta lucha de clases y la apertura de la dualidad de poderes como camino de la revoluci&#x00F3;n en el pa&#x00ED;s, dentro de la tradici&#x00F3;n de la socialdemocracia europea no leninista (Rosa Luxemburgo, Isaac Deutscher, el joven Trostky, y el mismo Lenin de las Tesis de abril, Karl Korch, Anton Pannekoek, el consejismo obrero italiano, el anarquismo colectivista europeo). A dicha fundaci&#x00F3;n concurri&#x00F3; quien escribe estas notas, procedente de la Universidad Externado de Colombia.</p>
<p>Los a&#x00F1;os 70 se abrieron con j&#x00F3;venes del pa&#x00ED;s entero volcados en sus universidades. Las provincias se perfilaron como colonias dentro de las residencias estudiantiles en Bogot&#x00E1;, Medell&#x00ED;n, Cali, Bucaramanga, Barranquilla, Cartagena, Ibagu&#x00E9;, Pereira, Manizales, Tunja y Popay&#x00E1;n, y si se analizara en detalle la composici&#x00F3;n demogr&#x00E1;fica de las matr&#x00ED;culas en las carreras profesionales, podr&#x00ED;an apreciarse algunos de los problemas regionales vigentes, ligados a las expectativas de sus estudiantes respecto de sus proyectos de vida y de transformaci&#x00F3;n de sus comarcas, y las incidencias significativas de estos en la vida del pa&#x00ED;s durante las d&#x00E9;cadas siguientes, como se puede ver en <italic>Cuatro d&#x00E9;cadas de compromiso acad&#x00E9;mico en la construcci&#x00F3;n de naci&#x00F3;n</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="ref3">Archila et al, 2006</xref>), publicado por la Universidad Nacional, a pesar, como se ver&#x00E1;, de la violencia selectiva que unos pocos a&#x00F1;os despu&#x00E9;s los diezm&#x00F3; literalmente dentro del llamado genocidio de la Uni&#x00F3;n Patri&#x00F3;tica (UP).</p>
<p>Esa diversidad de procedencias y expectativas muy r&#x00E1;pidamente concurri&#x00F3; a los acentos de los alineamientos de los activistas estudiantiles dentro de las tendencias pol&#x00ED;ticas que ya orbitaban o que se abrieron paso en el panorama nacional, dentro de un ambiente de politizaci&#x00F3;n plena que permeaba lo acad&#x00E9;mico, lo social, lo familiar y lo cultural; aspecto que perme&#x00F3; incluso ciertas formas diversas de las modas estudiantiles, que permit&#x00ED;an identificar claramente los alineamientos pol&#x00ED;ticos: las botas pastusas de cuero y las cachuchas se volvieron signo de la corriente del Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR), como las bufandas y las peque&#x00F1;as gafas redondas de los socialistas de Cali, las j&#x00ED;caras de los mao&#x00ED;stas coste&#x00F1;os, el cabello y las barbas crecidas de los foquistas y anarquistas, en una lista que, sin duda, habr&#x00ED;a que completar dentro de un an&#x00E1;lisis de dichas afinidades y su relaci&#x00F3;n con los usos urbanos, agrarios y regionales de las econom&#x00ED;as populares y campesinas de sus comarcas, y, por supuesto, con la identificaci&#x00F3;n adolescente con los h&#x00E9;roes culturales de la historia revolucionaria, o del mundo de la m&#x00FA;sica y de los movimientos contraculturales.</p>
<p>Dicho ambiente fue nutrido adem&#x00E1;s de forma invertida por la respuesta del Estado a las expresiones juveniles y sus propuestas de cambio, generalmente cerrada dentro de la l&#x00F3;gica de exclusi&#x00F3;n pol&#x00ED;tica del Frente Nacional, por entonces todav&#x00ED;a vigente, y combinada con las del terrorismo de Estado propio de la pol&#x00ED;tica continental de la Guerra Fr&#x00ED;a, inspirada por los Estados Unidos y articulada como guerra contrainsurgente en la mayor parte del continente. En este contexto, el pa&#x00ED;s fue pionero con los planes contrainsurgentes de finales del periodo de La Violencia de los a&#x00F1;os 50, tal como el Plan Laso de comienzos del gobierno de Guillermo Le&#x00F3;n Valencia, analizados por investigadores&#x2014;en su momento estudiantes&#x2014;y profesores de la Universidad Nacional, tales como <xref ref-type="bibr" rid="ref24">Gonzalo S&#x00E1;nchez y Ricardo Pe&#x00F1;aranda (1986)</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="ref22">Marco Palacios (2012)</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="ref23">Eduardo Pizarro (1989)</xref> (unos a&#x00F1;os despu&#x00E9;s), entre otros.</p>
<p>Era tal la complejidad y la profundidad social de lo que se expresaba en el descontento estudiantil, que los debates pol&#x00ED;ticos entre sus tendencias se construyeron desde las m&#x00E1;s amplias y hondas preguntas sobre el establecimiento pol&#x00ED;tico y econ&#x00F3;mico, y desde las perspectivas de su transformaci&#x00F3;n radical, las cuales determinaban las visiones en torno a la educaci&#x00F3;n y al aparato escolar en s&#x00ED; mismo, y por supuesto al movimiento estudiantil como tal; hasta el punto en que su expresi&#x00F3;n pretendidamente m&#x00E1;s propia, seg&#x00FA;n algunas de las tendencias pol&#x00ED;ticas del momento, tuvo que abocarse a la forma de &#x201C;programa m&#x00ED;nimo&#x201D;, respecto de pretendidas unidades de acci&#x00F3;n en la universidad, pero tambi&#x00E9;n de los &#x201C;programas m&#x00E1;ximos&#x201D; de transformaci&#x00F3;n social y pol&#x00ED;tica propuestos por todas las tendencias pol&#x00ED;ticas.</p>
<p>Este fue, de hecho, uno de los debates del momento: el lugar de dichos programas dentro del conjunto de las propuestas pol&#x00ED;ticas en construcci&#x00F3;n, y su funci&#x00F3;n reformista o revolucionaria, sobre lo cual algunos actores directos hicieron casi de forma inmediata algunas excelentes compilaciones, como: <italic>Crisis universitaria colombian</italic>a<italic>. Itinerario y docu</italic><italic>mento</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="ref1">AA.VV., 1971</xref>), <italic>Desarrollo pol&#x00ED;tico del movimiento estudiantil</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="ref13">FEUV, 1973</xref>), <italic>Acerca del movimiento estudiantil</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="ref10">Cubides et al., 1971</xref>). En esta &#x00FA;ltima, los editores (V&#x00ED;ctor Cubides, Alfredo Molano, Jos&#x00E9; Fernando Ocampo, Jos&#x00E9; Mar&#x00ED;a Rojas, Alonso Tob&#x00F3;n) incluyeron una nota, de la cual extraigo lo siguiente:</p>
<disp-quote>
<p>Quiz&#x00E1; nunca antes en la historia de Colombia se hab&#x00ED;a dado una lucha estudiantil de las proporciones de la lucha que desde principios de este a&#x00F1;o viene adelant&#x00E1;ndose en las universidades del pa&#x00ED;s. Alrededor de ella se ha planteado con una intensidad inalcanzada antes, no solamente el car&#x00E1;cter de la educaci&#x00F3;n superior, sino tambi&#x00E9;n el car&#x00E1;cter de la revolu ci&#x00F3;n colombiana. Podr&#x00ED;a decirse que el movimiento estudiantil de 1971 super&#x00F3; ampliamente el sentido reivindicativo de la lucha, para llevarla sin ambages al plano pol&#x00ED;tico. (<xref ref-type="bibr" rid="ref10">Cubides et al., 1971</xref>).</p>
</disp-quote>
<p>Las fechas y el contenido de las tres publicaciones citadas revelan, por lo dem&#x00E1;s, la alta reflexividad, conceptualizaci&#x00F3;n y edici&#x00F3;n dentro del movimiento mismo, dentro del cual fueron decisivos peri&#x00F3;dicos, revistas e impresos de grupos como el <italic>Frente de Estudios Sociales (FES)</italic>, <italic>Cr&#x00ED;tica Marxista</italic>, <italic>Gaceta Obrera</italic>, <italic>Pol&#x00E9;mica</italic>, <italic>Prensa Obrera</italic>, <italic>El Socialista</italic>, <italic>Cuadernos Marxistas</italic>, <italic>Tribuna Roja</italic>, <italic>Revoluci&#x00F3;n Socialista</italic> y <italic>Voz Proletaria</italic>, por mencionar solo algunos.</p>
<p>Aquellas preguntas sobre nuestra realidad se agruparon en varios campos de debate: la caracterizaci&#x00F3;n social del pa&#x00ED;s; el tipo de revoluci&#x00F3;n que se derivaba de esta; las v&#x00ED;as por donde transcurrir&#x00ED;a el camino de la revoluci&#x00F3;n; las dimensiones de la teor&#x00ED;a revolucionaria, dentro del principio aceptado por todos de que sin dicha teor&#x00ED;a no podr&#x00ED;a haber pr&#x00E1;ctica revolucionaria; las fuerzas o clases sociales que dirigir&#x00ED;an o se sumar&#x00ED;an a los procesos de transformaci&#x00F3;n profunda que estaban en marcha, llamadas por los diferentes an&#x00E1;lisis a dirigir o a integrar las alianzas dentro de esos procesos revolucionarios; y las formas organizativas correspondientes (partidos, guerrillas, corrientes organizadas, frentes, etc.).</p>
<p>En los primeros dos campos de debate, la caracterizaci&#x00F3;n social del pa&#x00ED;s se orientaba a definirlo como feudal, semifeudal o capitalista subdesarrollado, y a esclarecer el significado del subdesarrollo mismo como expresi&#x00F3;n de una forma hist&#x00F3;rica de capitalismo ya consolidado; y expresaba conceptualizaciones propias de los debates internacionales, pero tambi&#x00E9;n, en sus acentos locales, visiones asociadas a la diversa realidad regional de donde proced&#x00ED;an los l&#x00ED;deres de las organizaciones estudiantiles o pol&#x00ED;ticas que se expresaban dentro del movimiento o en el campo pol&#x00ED;tico y cultural de las luchas sociales m&#x00E1;s amplias, y a los alineamientos internacionales de la izquierda mundial seg&#x00FA;n sus centros de influencia y sus tradiciones pol&#x00ED;ticas: Mosc&#x00FA;, Pek&#x00ED;n, La Habana, Francia, los Estados Unidos, Alemania o diversos pa&#x00ED;ses de Am&#x00E9;rica Latina, e incluso algunos de los procesos de descolonizaci&#x00F3;n africano o asi&#x00E1;tico.</p>
<p>A ese respecto, fueron varios los autores que esclarecieron el tema del subdesarrollo en el &#x00E1;mbito latinoamericano, le&#x00ED;dos en copias mimeografiadas y en ediciones de la Comisi&#x00F3;n Econ&#x00F3;mica para Am&#x00E9;rica Latina y el Caribe (Cepal) y de la Oveja Negra, o en la revista bogotana <italic>Ideolog&#x00ED;a y Sociedad</italic> (Theotonio dos Santos, Andr&#x00E9; Gunder Frank, Ruy Mauro Marini, Mar&#x00ED;a Concepci&#x00F3;n Tavares, entre otros); estudios que hab&#x00ED;an sido anticipados en nuestro medio por los an&#x00E1;lisis de Mario Arrubla, publicados primero por el peri&#x00F3;dico <italic>Estrategia</italic> en los tempranos a&#x00F1;os 60, y recogidos en su libro <italic>Estudios sobre el subdesarrollo colombiano</italic> de la editorial Oveja Negra (<xref ref-type="bibr" rid="ref4">Arrubla, 1969</xref>), uno de los m&#x00E1;s editados en la historia del libro en el pa&#x00ED;s.</p>
<p>Y en el caso de los alineamientos internacionales, fueron centros de influencia las publicaciones peri&#x00F3;dicas de la URSS, reproducidas en el pa&#x00ED;s por la Editorial Colombia Nueva, y de China (<italic>Pek&#x00ED;n Informa</italic>, los libros de Ediciones en Lenguas Extranjeras) y cubanas (<italic>Pensamiento Cr&#x00ED;tico</italic>, <italic>Bohemia</italic>, <italic>Casa de las Am&#x00E9;ricas</italic>, etc.), revistas como <italic>Monthly Review</italic> (Paul Sweezy y Leo Huberman), <italic>Tiempos Modernos</italic> (Sartre y Simone de Beauvoir), y traducciones casi simult&#x00E1;neas a las ediciones europeas de auto-res claves como Althusser, Marcuse, Adorno, Gramsci, Rosa Luxemburgo, Franz Fanon, de editoriales como Siglo XX y Siglo XXI, Losada, Pasado y Presente, de Argentina, Ediciones Era y el Fondo de Cultura Econ&#x00F3;mica de M&#x00E9;xico, m&#x00E1;s las propias del pa&#x00ED;s como Oveja Negra, Estrategia, Hombre Nuevo, Punta de Lanza, La Carreta, entre muchas otras.</p>
<p>De la caracterizaci&#x00F3;n social se derivaba el tipo de revoluci&#x00F3;n que se apreciaba como proceso objetivo, es decir, algo visto como inevitable dentro de la din&#x00E1;mica hist&#x00F3;rica, lo cual era de por s&#x00ED; un tipo de conceptualizaci&#x00F3;n que combinaba una visi&#x00F3;n mec&#x00E1;nica con una proyecci&#x00F3;n mesi&#x00E1;nica del desarrollo del capitalismo hacia su crisis y superaci&#x00F3;n, algo propio de las teor&#x00ED;as revolucionarias de comienzos del siglo XX. Se trataba de la revoluci&#x00F3;n de nueva democracia, de la ampliaci&#x00F3;n de la democracia existente o de la democracia popular; o de la revoluci&#x00F3;n socialista como referente de las dem&#x00E1;s, vistas como &#x201C;caricaturas de revoluci&#x00F3;n&#x201D;, seg&#x00FA;n la frase de Ernesto Guevara en su mensaje a la Tricontinental, a finales de 1965, en el cual propuso: &#x201C;Las burgues&#x00ED;as aut&#x00F3;ctonas han perdido toda su capacidad de oposici&#x00F3;n al imperialismo&#x2014;si alguna vez la tuvieron&#x2014;y solo forman su furg&#x00F3;n de cola. No hay m&#x00E1;s cambios que hacer: o revoluci&#x00F3;n socialista o caricatura de revoluci&#x00F3;n&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref18">Guevara, 1966</xref>).</p>
<p>Desde aspectos como los anteriores se propon&#x00ED;an la estrategia y los programas pol&#x00ED;ticos correspondientes, seg&#x00FA;n las v&#x00ED;as y formas de lucha predominante que les correspondiera dentro de cada proyecto, vale decir, la v&#x00ED;a armada (guerra de guerrillas tipo foco, o guerra prolongada), la electoral, la lucha masas o la insurrecci&#x00F3;n, y sus m&#x00E1;s diversas combinaciones por parte de las organizaciones de partido, movimiento pol&#x00ED;tico o guerrillero, y sus alianzas y articulaciones con y de las organizaciones llamadas gremiales, como los sindicatos, las asociaciones campesinas, de maestros y estudiantiles, etc.</p>
<p>Un texto pionero en estos debates sobre las v&#x00ED;as de la revoluci&#x00F3;n es el de Diego Monta&#x00F1;a Cu&#x00E9;llar, quien por lo dem&#x00E1;s fue director de la revista <italic>Documentos Pol&#x00ED;ticos</italic>, del Partido Comunista. Escrito a mediados de los a&#x00F1;os 60, &#x201C;La v&#x00ED;a de la revoluci&#x00F3;n en Colombia&#x201D; es un ac&#x00E1;pite del documento <italic>Los problemas estrat&#x00E9;gicos y t&#x00E1;cticos de la revoluci&#x00F3;n en Colombia. Tesis de discusi&#x00F3;n sometida al Comit&#x00E9; Ejecutivo del P.C. de Colombia</italic>, publicado el 15 de septiembre de 1967, incluido en el Ap&#x00E9;ndice de su libro <italic>Colombia, pa&#x00ED;s formal y pa&#x00ED;s real</italic> ((Monta&#x00F1;a Cu&#x00E9;llar, 1973).</p>
<p>En cuanto a las fuerzas sociales, seg&#x00FA;n la caracterizaci&#x00F3;n social que predominara, unos u otros propon&#x00ED;an al campesinado como escenario de las principales luchas en pos de la democracia, y como base de la lucha armada; o a la clase obrera como eje de las luchas de masas e insurreccionales, o como base social sindical de apoyo al partido pol&#x00ED;tico que deb&#x00ED;a orientar el conjunto; y un poco m&#x00E1;s adelante, a las clases medias y los sectores llamados populares (urbanos), y sus expresiones dentro de propuestas de lucha electoral, insurreccional e incluso armada, en muchos casos combinadas (proyectos de guerrillas urbanas como el primer M-19, entre otras; movimientos c&#x00ED;vicos y comunitarios).</p>
<p>Sobre esos elementos, que se correlacionaban con arduos debates sobre el proceso mundial de transformaciones del capitalismo y de sus tipos de dominaci&#x00F3;n (imperialismo, social-imperialismo, neocolonialismo, sistema mundial capitalista, entre otros), se construyeron las teor&#x00ED;as revolucionarias, y se propon&#x00ED;an orientaciones a las acciones del movimiento estudiantil, cuyas discusiones se configuraron desde dos dimensiones principales: por un lado, el pensamiento cr&#x00ED;tico abierto e integral; y, por otro, las doctrinas, adaptadas o repetidas desde las pol&#x00ED;ticas &#x201C;oficiales&#x201D; de las organizaciones pol&#x00ED;ticas definidas como tales a partir de sus seguimientos o rupturas con la tradici&#x00F3;n de la izquierda mundial, centradas en las vertientes del marxismo (estalinista, mao&#x00ED;sta, trotskista y de consejos obreros), o en las del anarquismo (el debate sobre las luchas alrededor de Mayo del 68, el situacionismo, el anarquismo colectivista, etc.).</p>
<p>En ese contexto problem&#x00E1;tico, se forjaron tendencias referidas&#x2014;en el caso del pensamiento cr&#x00ED;tico&#x2014;a la b&#x00FA;squeda de integraci&#x00F3;n del sicoan&#x00E1;lisis con el marxismo, la reflexi&#x00F3;n sobre la sociedad alienada propia de la reci&#x00E9;n descubierta escuela de Fr&#x00E1;ncfort y de los te&#x00F3;ricos de la l&#x00F3;gica del capital, el llamado movimiento pedag&#x00F3;gico de reflexi&#x00F3;n sobre la educaci&#x00F3;n y la escuela, la liberaci&#x00F3;n femenina y la cr&#x00ED;tica de la familia, lo popular y sus definiciones, la relaci&#x00F3;n entre cultura y pol&#x00ED;tica (Gramsci), entre otras; y un poco despu&#x00E9;s, ya a finales de los a&#x00F1;os 70, la reflexi&#x00F3;n sobre el socialismo realmente existente, la cr&#x00ED;tica del leninismo como supuesta alfa y omega de la teor&#x00ED;a revolucionaria, y la relaci&#x00F3;n entre ecolog&#x00ED;a y pol&#x00ED;tica.</p>
<p>La cr&#x00ED;tica del socialismo denominado como &#x201C;realmente existente&#x201D; fue relanzada por Rudolf Bahro en su libro <italic>Por un comunismo democr&#x00E1;tico. La alternativa. Contribuci&#x00F3;n a la cr&#x00ED;tica del socialismo realmente existente</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="ref5">Bahro, 1979</xref>), donde retoma los debates de los a&#x00F1;os 50 en Europa librados por Isaac Deutscher, Sartre, Camus, Lefort, entre muchos otros, y, por supuesto, las cr&#x00ED;ticas de los dirigentes del movimiento de Mayo del 68 como Daniel Cohn Bendit o Daniel Bensaid, entre muchos otros.</p>
<p>Por otra parte, dos trabajos pioneros de la cr&#x00ED;tica al leninismo fueron: uno, de las Ligas Socialistas, surgidas con base en el grupo llamado de &#x201C;Los Independientes&#x201D; de la Universidad Nacional, formado por estudiantes de universidades p&#x00FA;blicas y privadas de las principales ciudades del pa&#x00ED;s, que publicaron en 1978 un libro bajo forma an&#x00F3;nima que recogi&#x00F3; sus principales textos pol&#x00ED;ticos, titulado <italic>La revoluci&#x00F3;n de nuestro tiempo</italic> [archivo personal]. Y otro el peri&#x00F3;dico <italic>Ruptura</italic>, editado en Cali, liderado por Estanislao Zuleta y Gustavo Gonz&#x00E1;lez, entre otras personas, expresi&#x00F3;n del movimiento pol&#x00ED;tico que agrupaba a los grupos de estudio y acci&#x00F3;n que orbitaban alrededor del Centro Sicoanal&#x00ED;tico de Cali, cuya cuarta entrega se qued&#x00F3; entre el tintero, consagrada a dialogar y producir reflexi&#x00F3;n en torno a trabajos como los de Fran&#x00E7;ois George, &#x201C;Olvidar a Lenin&#x201D;.</p>
<p>Sobre ecolog&#x00ED;a y pol&#x00ED;tica, que fue tambi&#x00E9;n el tema que ocup&#x00F3; a Bahro a lo largo de su carrera, el trabajo pionero de Andr&#x00E9; Gorz, <italic>Ecolog&#x00ED;a y liber</italic><italic>tad</italic> (Gorz, 1981), fue traducido y editado en el pa&#x00ED;s en 1981 por Jorge Garc&#x00ED;a y Pepe Zuleta (Ediciones Barbarroja, Cali). M&#x00E1;s adelante, en 2001, lleg&#x00F3; al pa&#x00ED;s, del mismo autor, <italic>Ecolog&#x00ED;a y pol&#x00ED;tica. Un texto para subvertir la relaci&#x00F3;n de los individuos con el consumo, con la naturaleza, con la pol&#x00ED;tica, con su cuerpo</italic> (Gorz, 2001). Las ediciones del Viejo Topo empezaron a llegar a finales de la d&#x00E9;cada de los a&#x00F1;os 70, importados, como el libro citado de Bahro, inicialmente por la distribuidora de libros de Mario Arrubla y Jorge Posada.</p>
<p>Las diversas articulaciones entre fuerzas sociales y tendencias de pensamiento dieron lugar a formas particulares de organizaci&#x00F3;n estudiantil y a &#x00E9;nfasis de pensamiento, seg&#x00FA;n predominara el esp&#x00ED;ritu doctrinario o abierto al pensamiento cr&#x00ED;tico, y condujeron a idealizaciones y sectarismos derivados del criterio vanguardista de los partidos leninistas en sus diferentes versiones, o de la guerrilla foquista, y del voluntarismo sobreimpuesto o subordinado a los programas pol&#x00ED;ticos; pero tambi&#x00E9;n a corrientes l&#x00FA;dicas, art&#x00ED;sticas y contestatarias dentro de las bases universitarias y en las expresiones callejeras.</p>
<p>La apertura cr&#x00ED;tica de toda esa problem&#x00E1;tica se hizo visible en los textos de Estanislao Zuleta, de amplia divulgaci&#x00F3;n y conocimiento posterior: <italic>Idealizaci&#x00F3;n en la vida individual y colectiva</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="ref27">Zuleta, 1985</xref>), conferencia dictada en Medell&#x00ED;n en 1982, cuyo texto fue incluido en el libro del mismo t&#x00ED;tulo (hay dos ediciones: Procultura, 1985, y Planeta editores, 2020); y <italic>El voluntarismo militar cristiano</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="ref25">Zuleta, 1971</xref>), conferencia dictada en Sasaima en febrero de 1971 (reproducido en mimeo, in&#x00E9;dito, copia mecanogr&#x00E1;fica al carb&#x00F3;n, archivo personal).</p>
<p>En cuanto a las expresiones l&#x00FA;dicas y art&#x00ED;sticas, en la Universidad Externado de Colombia, por ejemplo, se citaban las asambleas estudiantiles con <italic>sketches</italic> del grupo de teatro, dirigido por Ra&#x00FA;l G&#x00F3;mez Jattin, con la puesta en escena en la cafeter&#x00ED;a de poemas de C&#x00E9;sar Vallejo como <italic>Masa</italic>:</p>
<disp-quote>
<p>Al fin de la batalla, / y muerto el combatiente, vino hacia &#x00E9;l un hombre / y le dijo: &#x00AB;&#x00A1;No mueras, te amo tanto!&#x00BB; / Pero el cad&#x00E1;ver &#x00A1;ay! sigui&#x00F3; muriendo. // Se le acercaron dos y repiti&#x00E9;ronle: / &#x00AB;&#x00A1;No nos dejes! &#x00A1;Valor! &#x00A1;Vuelve a la vida!&#x00BB; / Pero el cad&#x00E1;ver &#x00A1;ay! sigui&#x00F3; muriendo. // Acudieron a &#x00E9;l veinte, cien, mil, quinientos mil, / clamando &#x00AB;&#x00A1;Tanto amor y no poder nada contra la muerte!&#x00BB; / Pero el cad&#x00E1;ver &#x00A1;ay! sigui&#x00F3; muriendo. // Le rodearon millones de individuos, / con un ruego com&#x00FA;n: &#x00AB;&#x00A1;Qu&#x00E9;date hermano!&#x00BB; / Pero el cad&#x00E1;ver &#x00A1;ay! sigui&#x00F3; muriendo. // Entonces todos los hombres de la tierra / le rodearon; les vio el cad&#x00E1;ver triste, emocionado; / incorpor&#x00F3;se lentamente, / abraz&#x00F3; al primer hombre; ech&#x00F3;se a andar...</p>
</disp-quote>
<p>Y fueron notables las expresiones del movimiento teatral de la Casa de la Cultura, hoy Grupo de La Candelaria, durante las marchas hacia la Plaza de Bol&#x00ED;var; o los grandes dazibaos o murales de la JUPA en las universidades p&#x00FA;blicas y privadas; y en la historia del arte en Colombia a&#x00FA;n se registran las intervenciones de fotos de la guerra de Vietnam en los afiches de Nirma Z&#x00E1;rate, o la instalaci&#x00F3;n de Antonio Caro en el Museo de Arte Moderno, por entonces ubicado en el Planetario Distrital, colmado de recortes de tigres de tela y papel colgando del techo, con una gran consigna a lo largo del oblicuo sal&#x00F3;n: &#x201C;El imperialismo es un tigre de papel&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Caro, 1972</xref>), para citar solo algunos ejemplos de lo anterior.</p>
<p>En nuestro caso, fue m&#x00E1;s que divertida la experiencia de coordinar la campa&#x00F1;a electoral de Goyeneche en 1974, cuando convoc&#x00E1;bamos a m&#x00ED;tines aleda&#x00F1;os a las zonas de votaci&#x00F3;n de la Calle 19, como una bur-la al proceso electoral, por entonces caracterizado con la consigna de Camilo Torres, &#x201C;el que escruta elige&#x201D;, y en nuestro caso como el eje de lo que afirm&#x00E1;bamos en las Ligas Socialistas como perspectiva antielectoral (no abstencionista) de la lucha pol&#x00ED;tica. &#x201C;Y habr&#x00E1; r&#x00ED;os de miel y leche, con Goyeneche&#x201D;, core&#x00E1;bamos antes de las intervenciones del querido personaje, cuyas octavillas impresas repart&#x00ED;amos, referidas a pavimentar el r&#x00ED;o Magdalena, cubrir a la Bogot&#x00E1; de lluvia sempiterna con una marquesina, o construir un elevador para llegar a las universidades ubicadas en los Cerros Orientales, empezando por el Externado.</p>
<p>Los repertorios de acci&#x00F3;n abiertos y amplios, o cerrados, clandestinos, propios de las propuestas de las diversas tendencias y organizaciones pol&#x00ED;ticas, fueron en todo caso permeados por m&#x00FA;ltiples expresiones contraculturales, culturales, editoriales, etc.; y por el &#x00E9;nfasis en la acci&#x00F3;n directa dentro de las diversas &#x201C;formas de lucha&#x201D;, abiertas y clandestinas, masivas y conspirativas que se alternaron durante la d&#x00E9;cada, que conformaron riqu&#x00ED;simos repertorios de acci&#x00F3;n formales, no formales e informales m&#x00E1;s all&#x00E1; y m&#x00E1;s ac&#x00E1; de las pedreas y bloqueos, y de la impresi&#x00F3;n en mime&#x00F3;grafo y repartici&#x00F3;n de &#x201C;materiales&#x201D; impresos desde hojas volantes, documentos y transcripciones de grabaciones de conferencias y charlas, y libros de bolsillos en ediciones r&#x00FA;sticas, los cuales fueron registrados en el trabajo de Juan Guillermo G&#x00F3;mez, unos a&#x00F1;os despu&#x00E9;s, editado por Ricardo Alonso, estudiante de econom&#x00ED;a de la Universidad Nacional en los a&#x00F1;os 70, en su editorial Diente de Le&#x00F3;n (<xref ref-type="bibr" rid="ref3">G&#x00F3;mez, 2006</xref>).</p>
<p>En efecto, dentro del movimiento estudiantil se generalizaron discusiones en las aulas, en las facultades, en los espacios abiertos de cada centro universitario, grupos de estudio, foros despu&#x00E9;s de las obras de teatro y cine-foros, tertulias semanales y diarias, pe&#x00F1;as musicales, fiestas y rumbas, m&#x00ED;tines y s&#x00ED;tines, tomas de agitaci&#x00F3;n del centro y de sectores de las ciudades como las zonas industriales, manifestaciones masivas o de peque&#x00F1;os grupos, pintas y pegas de afiches callejeros, ollas comunitarias y reuniones de discusi&#x00F3;n y de estudio en las carpas de las huelgas obreras y en las veredas campesinas donde muchos trabajaban de forma permanente o por periodos, campamentos universitarios, asambleas por cursos, facultades y generales de universidad, encuentros y asambleas estudiantiles distritales, regionales o nacionales, y reuniones de comit&#x00E9;s interuniversitarios de diverso tipo, sin contar ahora acciones individuales y de peque&#x00F1;os grupos para comprar colectivamente, prestar, &#x201C;recuperar&#x201D; o &#x201C;expropiar&#x201D; libros y publicaciones en librer&#x00ED;as y puestos callejeros de todo tipo, y asistencia a los innumerables teatros de cine de los barrios y del centro donde se estrenaban pel&#x00ED;culas a&#x00FA;n hoy vigentes de cl&#x00E1;sicos como los autores italianos, franceses, norteamericanos, suecos, latinoamericanos, en un desbordamiento cr&#x00ED;tico, cultural y pol&#x00ED;tico, que se prolong&#x00F3; casi sin interrupci&#x00F3;n entre los a&#x00F1;os 1970 y 1976-77, sobre lo cual escrib&#x00ED; de mi parte; lo que se constituye en una suerte de relato existencial que titul&#x00E9; como <italic>A tientas por un pa&#x00ED;s iluminado y sombr&#x00ED;o. 1974-1985</italic>, cuyos ac&#x00E1;pites &#x201C;Vueltas y revueltas por los laberintos urbanos del movimiento estudiantil, y la creaci&#x00F3;n las Ligas Socialistas como corriente pol&#x00ED;tica organizada de pensamiento&#x201D; y &#x201C;En busca de una ef&#x00ED;mera clase obrera dentro de la ciudad letrada&#x201D; forman parte de un libro de memorias, de mi autor&#x00ED;a (<xref ref-type="bibr" rid="ref9">Correa, 2015</xref>).</p>
<p>Toda esa din&#x00E1;mica, por supuesto, oscilaba y se alternaba durante los flujos y reflujos de &#x201C;la lucha de masas&#x201D;, hasta que en la intensidad de la lucha social y pol&#x00ED;tica del pa&#x00ED;s los ciclos de movilizaci&#x00F3;n estudiantil fueron decayendo, incluso en el contexto de repunte de los sectores sociales como tales que hab&#x00ED;an sido convocados por el movimiento estudiantil, que ya por entonces contaba con una nueva forma pol&#x00ED;tica hasta entonces ausente: la de los movimientos c&#x00ED;vicos, expresi&#x00F3;n de los sectores populares urbanos en torno al derecho a la ciudad, a la vivienda y a los servicios p&#x00FA;blicos.</p>
<p>Despu&#x00E9;s de un poco m&#x00E1;s de seis a&#x00F1;os, pasado el paro c&#x00ED;vico nacional de 1977, en el cual uno de los sectores m&#x00E1;s grandes como protagonistas fueron los estudiantes de las escuelas t&#x00E9;cnicas INEM, se empezaron a perfilar los destinos del movimiento estudiantil en s&#x00ED;, y de las tendencias pol&#x00ED;ticas que se hab&#x00ED;an levantado con la d&#x00E9;cada, los cuales se revelaron plenamente a comienzos de los a&#x00F1;os 80, seg&#x00FA;n, primero, en orden de causalidades, el tipo de respuestas del Estado al conjunto de las luchas, al movimiento estudiantil y al sector universitario como tal, y el alza paulatina del narcotr&#x00E1;fico, que fue permeando algunos intentos de recomposici&#x00F3;n del movimiento estudiantil, y canalizando algunas de sus b&#x00FA;squedas de radicalizaci&#x00F3;n ante el cierre y la violencia del r&#x00E9;gimen pol&#x00ED;tico, tambi&#x00E9;n recogido en otro ac&#x00E1;pite de mi libro: <italic>Ante los oscuros designios del narco</italic><italic>tr&#x00E1;fico, la delincuencia y la violencia</italic>.</p>
<p>Desde 1971 se hab&#x00ED;a iniciado la contraofensiva del r&#x00E9;gimen pol&#x00ED;tico dominante, denominado por entonces como &#x201C;el sistema&#x201D;, con la Contrarreforma agraria acordada en el Pacto de Chicoral, que defini&#x00F3; la agresiva respuesta gremial y estatal a las movilizaciones campesinas que culmin&#x00F3; con la formulaci&#x00F3;n expl&#x00ED;cita de dejar atr&#x00E1;s el tema de la reforma agraria como reparto de la tierra, para dar paso al llamado &#x201C;desarrollo rural&#x201D;, propia de los gobiernos de L&#x00F3;pez Michelsen y de Turbay Ayala; y continu&#x00F3; con las reformas laborales impulsadas por el primero de ellos, y con las respuestas violentas a las movilizaciones obreras, estudiantiles y populares de los a&#x00F1;os 1976 y 1977, hasta dar paso a la represi&#x00F3;n y violencia sistem&#x00E1;ticas del llamado Estatuto de Seguridad del gobierno del segundo, una especie de ensayo general de lo que se retomar&#x00ED;a casi dos d&#x00E9;cadas despu&#x00E9;s con los gobiernos de la seguridad democr&#x00E1;tica.</p>
<p>La cumbre de dicha reacci&#x00F3;n fue el llamado genocidio de la Uni&#x00F3;n Patri&#x00F3;tica, cuyas din&#x00E1;micas de amenazas, asesinatos, desapariciones, detenciones arbitrarias y torturas, entre tantas otras formas de violencia, adem&#x00E1;s de implicar el asesinato de los militantes formales de dicho proyecto pol&#x00ED;tico, diezmaron una generaci&#x00F3;n completa de estudiantes ya profesionales que se alineaban all&#x00ED; o en otras propuestas, y devastaron los espacios creados por los l&#x00ED;deres y activistas, las organizaciones y las tendencias del movimiento estudiantil en las comarcas de origen de aquellos, una vez culminaron sus ciclos escolares y se reintegraron a sus comunidades, en unos hechos selectivos cuyo relato singular&#x2014;hasta donde sabemos&#x2014;est&#x00E1; por esclarecerse dentro de las tareas de memoria hist&#x00F3;rica y, por supuesto, de verdad, justicia y reparaci&#x00F3;n. La oleada de asesinatos de l&#x00ED;deres sociales de hoy, y la arremetida contra los l&#x00ED;deres de las primeras l&#x00ED;neas de las luchas callejeras del presente, es mucho m&#x00E1;s que similar a aquella violencia selectiva y sistem&#x00E1;tica, y nos lleva a pensar que, por la repetitiva aplicaci&#x00F3;n de tan macabra pol&#x00ED;tica, nos hemos convertido en un pa&#x00ED;s que expl&#x00ED;citamente asesina a sus j&#x00F3;venes m&#x00E1;s preclaros y participativos, por designios de sus &#x00E9;lites pol&#x00ED;ticas, sociales, policivas y militares.</p>
<p>Detr&#x00E1;s de esa tragedia, y a prop&#x00F3;sito del abandono definitivo de la b&#x00FA;squeda de reformas pol&#x00ED;ticas por parte de dichas &#x00E9;lites, justo en 1978, el estudiante de los a&#x00F1;os 60, Jes&#x00FA;s Antonio Bejarano, sentenci&#x00F3; en su trabajo publicado en el libro de Mario Arrubla titulado <italic>Colombia hoy</italic> <xref ref-type="bibr" rid="ref6">(1978)</xref>:</p>
<disp-quote>
<p>La eficacia de la direcci&#x00F3;n neoliberal de la pol&#x00ED;tica econ&#x00F3;mica depender&#x00E1;, en un futuro pr&#x00F3;ximo, tanto de si en verdad la acumulaci&#x00F3;n ha llegado a un grado de consolidaci&#x00F3;n tal que pueda ya operar sin los est&#x00ED;mulos directos de la acci&#x00F3;n estatal, como de los cambios en el sector externo, ante los cuales la burgues&#x00ED;a deber&#x00E1; escoger entre mantener la estabilidad interna econ&#x00F3;mica y pol&#x00ED;tica a costa de un menor dinamismo en la acumulaci&#x00F3;n, o persistir en la inestabilidad interna inherente a los movimientos c&#x00ED;clicos del mercado mundial <italic>a costa de acentuar su capacidad represiva</italic>, pero que le permita aprovechar las coyunturas favorables del sector externo. (<xref ref-type="bibr" rid="ref6">Bejarano, 1978, pp. 268-269</xref>).</p>
</disp-quote>
<p>Aserto tan prof&#x00E9;tico como aquel que quince a&#x00F1;os antes hab&#x00ED;a pronunciado el joven Gonzalo Arango, exponente del nada&#x00ED;smo, esa expresi&#x00F3;n contracultural de comienzos de los a&#x00F1;os 60:</p>
<disp-quote>
<p>Yo pregunto sobre su tumba cavada en la monta&#x00F1;a: &#x00BF;no habr&#x00E1; manera de que Colombia, en vez de matar a sus hijos, los haga dignos de vivir? Si Colombia no puede responder a esta pregunta, entonces profetizo una desgracia: Desquite resucitar&#x00E1;, y la tierra se volver&#x00E1; a regar de sangre, dolor y l&#x00E1;grimas (<xref ref-type="bibr" rid="ref2">Arango, 1993, p. 44</xref>).</p>
</disp-quote>
<p>Se abri&#x00F3; as&#x00ED; un abismo entre las luchas abiertas, de masas, y las acciones propias de las organizaciones pol&#x00ED;ticas, y se iniciaron procesos de descomposici&#x00F3;n temporal del movimiento estudiantil, dentro de tensiones de la escalada de la lucha guerrillera, en parte reforzada por las radicalizaciones de muchos de los activistas estudiantiles ante el terrorismo de Estado, y una cierta degradaci&#x00F3;n de la pol&#x00ED;tica y de las formas culturales dentro del movimiento sindical y gremial popular, en una parad&#x00F3;jica coyuntura de b&#x00FA;squedas y formalizaci&#x00F3;n de unidades coordinadoras de los movimientos guerrilleros, sindicales y c&#x00ED;vicos, y la apertura relativa del espacio electoral con la descentralizaci&#x00F3;n y el surgimiento del Polo y las representaciones senatoriales; tema trabajado por el suscrito en el art&#x00ED;culo &#x201C;La izquierda y los movimientos populares, o la noria de la esperanza en Colombia&#x201D;, incluido en el libro que compil&#x00F3; Gustavo Gall&#x00F3;n Giraldo, <italic>Entre movimientos y caudillos</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="ref14">Gall&#x00F3;n, 1989</xref>). Por lo dem&#x00E1;s, muy pocas organizaciones fundadas en los a&#x00F1;os 70 subsistieron como tales m&#x00E1;s all&#x00E1; de mediados de los a&#x00F1;os 80, aunque sus dirigencias y sus militantes sobrevivientes a la violencia del Estado, engrosaron las organizaciones del periodo siguiente, que se inici&#x00F3; a finales de los a&#x00F1;os 80 con el surgimiento del Polo Democr&#x00E1;tico y los procesos de paz del gobierno de Barco, y en otro sentido, las guerrillas que protagonizaron el alza del conflicto armado como tal durante las tres d&#x00E9;cadas siguientes. Una mirada sobre el tema hizo <xref ref-type="bibr" rid="ref11">Lisandro Duque (2018)</xref> en su reciente libro <italic>Las reglas del fuego</italic> (mirada que no compartimos por su atribuci&#x00F3;n idealizadora del sujeto proletario investido de partido, y que repite de forma tan c&#x00E1;ustica como infundada la versi&#x00F3;n sobre lo ef&#x00ED;mero de las expresiones pol&#x00ED;ticas de las clases medias y los sectores &#x201C;intelectuales&#x201D;).</p>
<p>Mientras tanto, se preparaba el ingreso de las devastadoras pol&#x00ED;ticas neoliberales del gobierno de C&#x00E9;sar Gaviria, y el inicio de la globalizaci&#x00F3;n como fen&#x00F3;meno de inserci&#x00F3;n y, al mismo tiempo, de reorganizaciones territoriales nacionales. Se trataba, en realidad, de una nueva configuraci&#x00F3;n del sistema capitalista mundial, que acompa&#x00F1;&#x00F3; la progresiva crisis de la descentralizaci&#x00F3;n, y la generalizaci&#x00F3;n de la guerra sucia en el pa&#x00ED;s como factores de concentraci&#x00F3;n de capital y de la acumulaci&#x00F3;n por despojo.</p>
<p>Un recomienzo cuya naturaleza espec&#x00ED;fica fue, por decir lo menos, de grandes contrastes con el de veinte a&#x00F1;os antes: el del movimiento estudiantil de la S&#x00E9;ptima Papeleta, que coadyuv&#x00F3; indirectamente los empe&#x00F1;os del movimiento guerrillero en trance de firmar la paz durante el gobierno de Barco, cuyas formas y din&#x00E1;micas tuvieron otros acentos distintos a los de los a&#x00F1;os 70, por supuesto con una gran incidencia respecto de la promulgaci&#x00F3;n de la Constituci&#x00F3;n del 91, pero al mismo tiempo enfrentado de hecho al nuevo contexto de la descentralizaci&#x00F3;n, que entr&#x00F3; muy pronto en crisis, al modelo de desarrollo reprimarizador y financiero de la econom&#x00ED;a exportadora, y a la llegada en pleno de la globalizaci&#x00F3;n, y por supuesto a la escalada de la guerra sucia en el pa&#x00ED;s.</p>
<p>Como se sabe, se trat&#x00F3; de un estadio m&#x00E1;s amplio de movilidad social, en nuevos contextos capitalistas, que incluyeron reformas privatizadoras al sistema educativo, flexibilizaciones y precarizaci&#x00F3;n de los mercados laborales y nuevas formas de explotaci&#x00F3;n laboral y ambiental, la contrainsurgencia paramilitar y la profundizaci&#x00F3;n de la contrarreforma agraria, y la especializaci&#x00F3;n del pa&#x00ED;s como exportador rural, en un nuevo cuadro de fuerzas sociales en el cual los nuevos movimientos estudiantiles debieron afrontar acentos de lucha ciudadana y globalizada, dentro de lo que habr&#x00ED;a quiz&#x00E1; que caracterizar como una <italic>modernidad transfigurada</italic>, dentro de un capitalismo profundamente transformado, cuya compleja naturaleza ha venido siendo analizada por V&#x00ED;ctor Manuel Moncayo, exrector de la Universidad Nacional, quien era profesor all&#x00ED; durante los a&#x00F1;os 70, especialmente en varios de sus libros, y especialmente en el cap&#x00ED;tulo &#x201C;La realidad del capitalismo hoy&#x201D;, del libro <italic>&#x00C9;xodo. Salir del capi</italic><italic>talismo</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="ref20">Moncayo, 2018</xref>), y en diversos n&#x00FA;meros de la revista <italic>Izquierda</italic>, dirigida por Jairo Estrada, disponible en la red.</p>
<p>Lo que interesa aqu&#x00ED; es denotar las soluciones de continuidad o rupturas entre los a&#x00F1;os 70, los 80 y el periodo abierto desde los a&#x00F1;os 90, que apenas se ha empezado a cerrar con el Acuerdo de Paz del 2016, en medio de las actuales crisis de representaci&#x00F3;n y de legitimidad del r&#x00E9;gimen pol&#x00ED;tico nacional. Y que se trata de campos culturales, sociales, pol&#x00ED;ticos y econ&#x00F3;micos transformados dentro de una gran crisis civilizatoria y del r&#x00E9;gimen democr&#x00E1;tico en el mundo, y el lento crecimiento de nuevos imaginarios de lucha en torno a nuevos modos de producci&#x00F3;n m&#x00E1;s all&#x00E1; del capitalismo, cuyos horizontes de sentido son claros en el plano de nuevos modos de vida, pero menos en lo referido a la estructuraci&#x00F3;n socioecon&#x00F3;mica y pol&#x00ED;tica de ese tr&#x00E1;nsito hist&#x00F3;rico v&#x00E1;lidamente propuesto como socialismo, opacado ahora por otra soluci&#x00F3;n de continuidad a nuestro modo de ver dram&#x00E1;tica, a causa de su prolongada vigencia: la de la cr&#x00ED;tica del socialismo realmente existente, que deber&#x00ED;a sin duda centrarse en la cr&#x00ED;tica del totalitarismo en todas sus formas, y especialmente del estalinista, combinada con la de las formas social-democr&#x00E1;ticas y populistas que han contribuido a la renovaci&#x00F3;n de los ciclos del capitalismo como tal.</p>
<p>De alg&#x00FA;n modo, las grandes preguntas que se hizo el movimiento estudiantil en aquellos a&#x00F1;os se reactualizan en los nuevos contextos nacionales y mundiales, locales y globalizados. Y respecto de las posibles lecciones aprendidas o por aprender, solo atinamos a intuir que las respuestas incluir&#x00E1;n experiencias no tanto sectoriales o gremiales, sino profundamente pol&#x00ED;ticas respecto de esas grandes preguntas, y del actual car&#x00E1;cter transformado del sector universitario, y por supuesto del movimiento estudiantil como categor&#x00ED;a pol&#x00ED;tica y social, en tanto componentes de un capitalismo distinto en el cual algunas &#x201C;constantes&#x201D; desde hace medio siglo como la defensa de lo p&#x00FA;blico, el car&#x00E1;cter de la educaci&#x00F3;n o la democracia, est&#x00E1;n siendo sometidas a revisiones profundas por los movimientos sociales y ciudadanos de hoy, y por el pensamiento cr&#x00ED;tico.</p>
<p>Y claro, todo ello nos conduce a una peque&#x00F1;a conclusi&#x00F3;n generacional: la necesidad de volver a ser, necesariamente, estudiantes, y m&#x00E1;s all&#x00E1; de ello, activistas estudiantiles, as&#x00ED; ello signifique, no solo por razones obvias personales, otra cosa. Quiz&#x00E1;s as&#x00ED; podremos descifrar y superar el aserto de aquel joven de los a&#x00F1;os 60, recientemente fallecido, cuando afirm&#x00F3; en su novela <italic>Sin remedio</italic> que, en el pa&#x00ED;s, siempre, &#x201C;las cosas son iguales a las cosas&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref7">Caballero, 1984</xref>).</p>
</body>
<back>
<ack>
<title>Reconocimientos</title>
<p>Ensayo escrito en el contexto del di&#x00E1;logo intergeneracional sobre los principales movimientos estudiantiles que ha habido en el pa&#x00ED;s desde los a&#x00F1;os 70, convocado como jornadas alrededor de los cincuenta a&#x00F1;os del movimiento estudiantil de 1971, las cuales fueron grabadas y est&#x00E1;n disponibles en YouTube. La de la participaci&#x00F3;n de su autor junto con Humberto Molina, Donka Atanassova, Carlos Medina Gallego, Inti Mej&#x00ED;a Barrera y Sara Abril, coordinada por Miguel &#x00C1;ngel Herrera, es el Panel 1, Conversatorio: &#x201C;UN, pensamiento y acci&#x00F3;n en el movimiento universitario 1971-2021&#x201D;, disponible en <uri>https://www.youtube.com/watch?v=vam93x7Stzg</uri>.</p>
</ack>
<bio id="bio1">
<title>Hern&#x00E1;n Dar&#x00ED;o Correa</title>
<p>Soci&#x00F3;logo de la Universidad del Valle (Cali, Colombia). Estudios de Derecho en la Universidad Externado de Colombia (Bogot&#x00E1;, Colombia). Ensayista. Editor literario y de obras de ciencias sociales, y documentalista de televisi&#x00F3;n; docencia universitaria sobre interculturalidad, medio ambiente y desarrollo sostenible. Experiencia en evaluaci&#x00F3;n de obras literarias, de ciencias sociales e historia, para diversas editoriales (Fescol, Cerec, El Peregrino Ediciones, Planeta, Seix Barral, Tusquets, Ariel, entre otras). Formulaci&#x00F3;n y desarrollo de pol&#x00ED;ticas sociales p&#x00FA;blicas, evaluaci&#x00F3;n de proyectos y programas sociales, de soberan&#x00ED;a y seguridad alimentaria, promoci&#x00F3;n y defensa de derechos humanos, sindicales, ambientales, y de los pueblos ind&#x00ED;genas, de ordenamiento territorial, ambientales, de paz y de manejo de parques nacionales y &#x00E1;reas protegidas; patrimonio material e inmaterial, jurisdicci&#x00F3;n especial ind&#x00ED;gena, participaci&#x00F3;n comunitaria, social y ambiental; gesti&#x00F3;n, acompa&#x00F1;amiento y sistematizaci&#x00F3;n de experiencias de transformaci&#x00F3;n de conflictos sociales y ambientales; investigaciones hist&#x00F3;ricas, pol&#x00ED;ticas, culturales y sociales aplicadas.</p>
</bio>
<ref-list>
<title>Referencias</title>
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