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<journal-title>Ciencia Pol&#x00ED;tica</journal-title>
<abbrev-journal-title abbrev-type="publisher">Cienc. Politi.</abbrev-journal-title>
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<publisher-name>Universidad Nacional de Colombia</publisher-name>
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<article-title>En torno al bien com&#x00FA;n: ensayo desde el humanismo de la praxis</article-title>
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<trans-title xml:lang="en">Around the Commons: an Essay Referenced in the Humanism of Praxis</trans-title>
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<surname>Flores</surname>
<given-names>Rafael Kruter</given-names>
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<email>rafael.flores@ufrgs.br</email>
<uri>https://orcid.org/0000-0003-4280-2231</uri>
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<aff id="aff1"><institution content-type="original">Universidade Federal do Rio Grande do Sul</institution><country></country></aff>
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<license license-type="open-access" xlink:href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0" xml:lang="es"><license-p>Este art&#x00ED;culo est&#x00E1; publicado en acceso abierto bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 2.5 Colombia.</license-p>
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<title>Resumen</title>
<p>Bien com&#x00FA;n, com&#x00FA;n, comunes, son expresiones que en las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas han sido crecientemente utilizadas con un sentido positivo, sea en t&#x00E9;rminos de alternativas a un <italic>status quo</italic> que genera problemas de diversos matices, sea para referirse a un denominador com&#x00FA;n que congrega algo que se supone deseable, ut&#x00F3;pico o no. En este ensayo, se discute el bien com&#x00FA;n haciendo un pasaje por marcos te&#x00F3;ricos y &#x00E9;ticos: los &#x201C;recursos comunes agregados&#x201D;, lo &#x201C;com&#x00FA;n&#x201D; como principio pol&#x00ED;tico y la &#x201C;&#x00E9;tica del bien com&#x00FA;n&#x201D;. La discusi&#x00F3;n se fundamenta en una rememoraci&#x00F3;n del Foro Social Mundial como un marco de la discusi&#x00F3;n de alternativas planetarias y universales; y del humanismo de la praxis, perspectiva filos&#x00F3;fica y pr&#x00E1;ctica que se expresa en el imperativo categ&#x00F3;rico declarado por Marx en un texto cl&#x00E1;sico escrito en 1844 de &#x201C;echar por tierra todas las relaciones en que el ser humano sea un ser humillado, sojuzgado, abandonado y despreciable&#x201D;. Estos marcos posibilitan discutir el bien com&#x00FA;n desde el interrogante de potencialidades y posibilidades: el bien com&#x00FA;n, que se presenta como fen&#x00F3;meno categorizado como recursos comunes agregados, adquiere una existencia m&#x00E1;s profunda, radical, humana, ut&#x00F3;pica y universal cuando es pensado como &#x00E9;tica.</p>
</abstract>
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<title>Abstract</title>
<p>Common good and commons are expressions that have been increasingly used in a positive sense, either in terms of alternatives to a status quo that generates problems of various orders, or to refer to a common denominator that brings together something that it is supposed to be desirable, utopian or not. In this essay, the common good is discussed by passing through theoretical and ethical frameworks: the &#x2018;common pool resources&#x2019;, the &#x2018;Common&#x2019; as a political principle and the &#x2018;ethics of the common good&#x2019;. The discussion is based on a remembrance of the World Social Forum as a landmark for the discussion of planetary and universal alternatives; and of the humanism of praxis, a philosophical and practical perspective that is expressed in the categorical imperative declared by Marx in a classic text written in 1844 in which he declares the necessity to &#x2018;destroy all relations in which the human being is a humiliated, subjugated, abandoned and negligible being&#x2019;. These references make it possible to discuss the common good from the question of potentialities and possibilities: the common good, categorized as common pool resources, acquires a deeper, more radical, human, utopian and universal existence when it is thought of as ethics.</p>
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<kwd>bien com&#x00FA;n</kwd>
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<kwd>humanismo de la praxis</kwd>
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<p>Bien com&#x00FA;n, com&#x00FA;n, comunes, son expresiones que, aunque antiguas, en las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas han sido crecientemente utilizadas con un sentido positivo, sea en t&#x00E9;rminos de alternativas a un <italic>status quo</italic> que genera problemas de diversos matices, sea para referirse a un denominador com&#x00FA;n que congrega algo que se supone deseable, ut&#x00F3;pico o no. Muchos an&#x00E1;lisis entienden que la b&#x00FA;squeda del bien com&#x00FA;n ha sido sacrificada por la econom&#x00ED;a de mercado (Tirole, 2017). En este sentido, el bien com&#x00FA;n es algo que se opone a la econom&#x00ED;a de mercado, el capitalismo, la modernidad, etc. Para <xref ref-type="bibr" rid="ref5">Galafassi (2020)</xref>, la conceptualizaci&#x00F3;n de bienes comunes &#x201C;se opone claramente al proceso de privatizaci&#x00F3;n de la existencia y la consecuente transformaci&#x00F3;n en mercanc&#x00ED;as, tanto de los objetos producto del trabajo como del trabajo mismo&#x201D; (p. 10). Aunque se puedan demarcar los significados de estos t&#x00E9;rminos con una se&#x00F1;al de exterioridad u oposici&#x00F3;n a lo que est&#x00E1; establecido en el marco del capitalismo global, tambi&#x00E9;n es verdad que se trata de t&#x00E9;rminos polis&#x00E9;micos que han sido utilizados de distintas formas en proyectos intelectuales, construcciones te&#x00F3;ricas y proposiciones pol&#x00ED;ticas distintas, y hasta opuestas.</p>
<p>Fue en mis an&#x00E1;lisis de movimientos y luchas sociales que se traban en la defensa de modos de vida y en su relaci&#x00F3;n con la naturaleza<xref ref-type="fn" rid="fn1"><sup>1</sup></xref> que el bien com&#x00FA;n apareci&#x00F3; propiamente como un tema: una respuesta o una forma de contestar la apropiaci&#x00F3;n capitalista del agua, en sus m&#x00E1;s variadas expresiones. Sin embargo, la primera vez que yo tuve contacto con la expresi&#x00F3;n &#x201C;bien com&#x00FA;n&#x201D; fue, probablemente, en el Foro Social Mundial en Porto Alegre en el a&#x00F1;o 2001. Quisiera subrayar la palabra &#x201C;probablemente&#x201D;, porque en aquellos tiempos a&#x00FA;n no empezaba a hacer observaciones sistem&#x00E1;ticas del mundo, de modo que no tengo registros de este contacto. Tampoco militaba en organizaciones o movimientos sociales y por eso no ten&#x00ED;a una consciencia pol&#x00ED;tica formada, radicada en alguna cuesti&#x00F3;n espec&#x00ED;fica o que pudiera ir m&#x00E1;s all&#x00E1; de los discursos hegem&#x00F3;nico del capitalismo y de la globalizaci&#x00F3;n. O sea, le&#x00ED;a el mundo desde un lugar que no me permit&#x00ED;a visualizar muchos temas emergentes que me fueron presentados como una avalancha en aquel evento. Hoy, veinte a&#x00F1;os despu&#x00E9;s, me parece sensato suponer que el bien com&#x00FA;n era un tema emergente en las discusiones del Foro desde su principio. Eso no es algo que tengo comprobado, y no es algo que merezca tal atenci&#x00F3;n simplemente porque no es el objetivo de este ensayo.</p>
<p>Sin embargo, rememorar el Foro<xref ref-type="fn" rid="fn2"><sup>2</sup></xref> es una opci&#x00F3;n que me parece importante en un momento muy dif&#x00ED;cil para nosotros que nos movemos en b&#x00FA;squeda de alternativas de modos de vivir, alternativas que sean m&#x00E1;s solidarias, m&#x00E1;s igualitarias: m&#x00E1;s humanas. En un momento en que aparentemente el impulso vital de aquel evento parece haber sido definitivamente derrotado por el neoliberalismo en la versi&#x00F3;n grotesca que sufrimos actualmente en Brasil, me parece importante rememorar el Foro Social Mundial. El fil&#x00F3;sofo Walter Benjam&#x00ED;n defend&#x00ED;a la rememoraci&#x00F3;n como un acto de calidad redentora, capaz de tornar inacabado el sufrimiento aparentemente definitivo de las v&#x00ED;ctimas del pasado.</p>
<p>El Foro Social Mundial empieza como un foro de discusiones de alternativas, bajo la consigna &#x201C;Otro mundo es posible&#x201D;. La primera edici&#x00F3;n del evento, en 2001, cont&#x00F3; con aproximadamente veinte mil personas provenientes de 117 pa&#x00ED;ses; n&#x00FA;mero que cambi&#x00F3; a cien mil personas en la tercera edici&#x00F3;n, en 2003. Todas estas fueron realizadas en Porto Alegre, de manera que la ciudad se hizo mundialmente conocida por eso. A partir de 2004, el Foro pas&#x00F3; a ser realizado en otros lugares, y desde entonces ocurre anualmente, en otros formatos.</p>
<p>No es mi intenci&#x00F3;n en este ensayo analizar este proceso, pero es innegable que el Foro, especialmente en sus primeras ediciones, fue un marco para la discusi&#x00F3;n de alternativas planetarias, que por lo tanto necesitan ser alternativas universales. Y es desde este marco hist&#x00F3;rico que a m&#x00ED; me gustar&#x00ED;a discutir el tema del bien com&#x00FA;n, haciendo a lo largo de la discusi&#x00F3;n un pasaje para marcos te&#x00F3;ricos y &#x00E9;ticos. Eso porque, como intent&#x00E9; explicar, el tema me fue presentado por luchadores sociales ya en un momento en que yo intentaba de modo sistem&#x00E1;tico descubrir y comprender; pero queda claro que es un tema que emerge de forma importante en un proceso que ocurre antes y de manera mucho m&#x00E1;s amplia de aquella que yo pude captar. Tambi&#x00E9;n por eso, tendr&#x00E9; que hacer recortes, opciones para hablar de temas que son mucho m&#x00E1;s amplios.</p>
<p>En este ensayo, intent&#x00E9; seguir las recomendaciones de <xref ref-type="bibr" rid="ref13">Meneghetti (2011)</xref>, para quien un ensayo te&#x00F3;rico no se orienta por la b&#x00FA;squeda de respuestas y afirmaciones verdaderas, sino por las &#x201C;preguntas que orientan los sujetos para reflexiones m&#x00E1;s profundas&#x201D; (p. 321). O sea, el ensayo &#x201C;no necesita presentar conclusiones afirmativas. Los cuestionamientos, en forma de reflexiones y de nuevas preguntas, son m&#x00E1;s relevantes que las conclusiones que establecen el marco final y definitivo&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref13">Meneghetti, 2011, p. 330</xref>). Tampoco el ensayo necesita seguir la l&#x00F3;gica de la ciencia tradicional o de teor&#x00ED;as sistematizadas. En este sentido, no voy a hacer distinciones de nomenclatura y conceptuales entre bien com&#x00FA;n, bienes comunes, com&#x00FA;n, comunes, etc.; me voy a referir siempre a bien com&#x00FA;n, simplemente por el hecho de que es la manera primordial por la cual el tema aparece en las luchas sociales y movimientos de alternativas.</p>
<p>Para empezar, podemos comprender, de manera introductoria e intuitiva, el bien com&#x00FA;n simplemente como algo que a todos pertenece y que, por lo tanto, no puede ser privadamente apropiado. Desde aqu&#x00ED; se impone el tema de la propiedad como central en los debates. Pero m&#x00E1;s que discutir concepciones del bien com&#x00FA;n, me interesa discutir potencialidades y posibilidades.</p>
<p>Aquellos m&#x00E1;s familiarizados con este tema saben que se trata de una expresi&#x00F3;n que emerge en debates, luchas, consignas de movimientos sociales, usualmente como un marco de referencia para oponerse a pr&#x00E1;cticas de apropiaci&#x00F3;n privada de recursos, naturales o no. Habr&#x00ED;a que hablar tambi&#x00E9;n de una cierta fragilidad conceptual, porque es un t&#x00E9;rmino adoptado de manera muy diversa, con significados distintos y hasta opuestos en distintas disciplinas, tales como la filosof&#x00ED;a, el derecho y la econom&#x00ED;a. La fragilidad conceptual se manifiesta de manera m&#x00E1;s clara en el uso de la expresi&#x00F3;n sin definiciones, como se encuentra en muchos an&#x00E1;lisis<xref ref-type="fn" rid="fn3"><sup>3</sup></xref>. La adopci&#x00F3;n de un concepto sin definici&#x00F3;n abre la posibilidad para definiciones arbitrarias y de sentido com&#x00FA;n. Eso tiene que ver con la fragilidad de las luchas mismas de donde emergen los debates, consignas etc. Acerca de eso, <xref ref-type="bibr" rid="ref3">Duayer (2015)</xref> hizo un comentario muy provocativo que me parece puede ayudar en el entendimiento de la fragilidad conceptual del bien com&#x00FA;n. Para &#x00E9;l, aunque merezcan todo el respeto, las limitadas luchas del cotidiano han sido inocuas e ineficientes.</p>
<disp-quote>
<p>No hay dudas de que continuar&#x00E1;n siendo luchadas, porque emergen espont&#x00E1;neamente de las infamias y la perversidad de nuestra sociedad. Sin embargo, su destino ha sido la disoluci&#x00F3;n, sea en la derrota, sea en las conquistas consentidas, aceptables, asimilables. Tales luchas no han sido capaces de convergir para algo que pueda avalar las estructuras de la moderna sociedad capitalista. Me parece urgente preguntar por las razones de esta incapacidad [&#x2026;] (p. 116).</p>
</disp-quote>
<p>Es en este contexto enmara&#x00F1;ado que yo ubico el bien com&#x00FA;n, un t&#x00E9;rmino polis&#x00E9;mico, muchas veces confuso, cargado de sentidos comunes y que puede estar involucrado con esto que <xref ref-type="bibr" rid="ref3">Duayer (2015)</xref> constata en las luchas: una incapacidad. Hecha la provocaci&#x00F3;n, voy a discutir el tema a partir de dos referenciales muy influyentes en las discusiones sobre el tema: los recursos comunes agregados de <xref ref-type="bibr" rid="ref17">Elinor Ostrom (1990)</xref>, y lo com&#x00FA;n como principio pol&#x00ED;tico de <xref ref-type="bibr" rid="ref2">Dardot y Laval (2015)</xref>; para despu&#x00E9;s discutir un tercero, que es la &#x00E9;tica del bien com&#x00FA;n formulada por <xref ref-type="bibr" rid="ref8">Hinkelammert y Jim&#x00E9;nez (2005)</xref>.</p>
<p>Antes de hacerlo, quisiera aclarar el marco referencial desde donde hago las reflexiones, y que me parece posibilitan discutir el bien com&#x00FA;n desde el interrogante de potencialidades y posibilidades: el humanismo de la praxis. Tanto el marco referencial como la concepci&#x00F3;n de bien com&#x00FA;n como marco &#x00E9;tico son formulaciones que busco en Franz Hinkelammert.</p>
<p>Hinkelammert es te&#x00F3;logo y economista. Naci&#x00F3; en Alemania, pero vive en Latinoam&#x00E9;rica desde hace d&#x00E9;cadas. Es autor de varios libros y ha hecho contribuciones fundamentales para la reflexi&#x00F3;n cr&#x00ED;tica de los problemas de Am&#x00E9;rica Latina y del mundo. El humanismo de la praxis es la manera por la cual <xref ref-type="bibr" rid="ref7">Hinkelammert (2010)</xref> se refiere a una perspectiva filos&#x00F3;fica y pr&#x00E1;ctica que se expresa en el imperativo categ&#x00F3;rico declarado por Marx en un texto cl&#x00E1;sico escrito en 1844. El texto se llama <italic>En torno a la cr&#x00ED;tica de la filosof&#x00ED;a del derecho de Hegel</italic>. En aquel texto, <xref ref-type="bibr" rid="ref12">Marx (1967)</xref> afirma lo siguiente:
<disp-quote>
<p>La cr&#x00ED;tica de la religi&#x00F3;n desemboca en la doctrina de que el ser humano es el ser supremo para el ser humano y, por consiguiente, en el imperativo categ&#x00F3;rico de echar por tierra todas las relaciones en que el ser humano sea un ser humillado, sojuzgado, abandonado y despreciable (p. 10).</p>
</disp-quote></p>
<p>As&#x00ED; que, para este autor, la cuesti&#x00F3;n que Marx se propone es: &#x00BF;qu&#x00E9; hacer para que el ser humano sea reconocido y tratado como el ser supremo para el ser humano? Una de las constataciones de Marx, que Hinkelammert juzga definitiva, es la de buscar la anatom&#x00ED;a de la sociedad civil en la econom&#x00ED;a pol&#x00ED;tica, las condiciones materiales de vida. Es ah&#x00ED; donde se deben buscar los criterios concretos de juicio.</p>
<p>Para Hinkelammert, que el ser humano sea el ser supremo para el ser humano significa que el ser humano mismo es el fundamento de toda la cr&#x00ED;tica de Marx. &#x201C;Echar por tierra&#x201D; todas las relaciones en que el ser humano sea humillado y despreciado resulta de y anima la cr&#x00ED;tica. O sea, es causa y consecuencia de la cr&#x00ED;tica. &#x201C;Que el ser humano es el ser supremo para el ser humano, no es un criterio para la actuaci&#x00F3;n. Sin embargo, orienta&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref7">Hinkelammert, 2010, p. 143</xref>). El criterio de actuaci&#x00F3;n ser&#x00ED;a encontrado en escritos posteriores, cuando Marx llega a la necesidad de sustituir la antigua sociedad burguesa por una &#x201C;asociaci&#x00F3;n en que el libre desarrollo de cada uno ser&#x00E1; la condici&#x00F3;n del libre desarrollo de todos&#x201D;. &#x201C;Eso ahora es el criterio para orientarse en el camino por el cual el ser humano llega a ser el ser supremo para el ser humano. Este criterio es un criterio de racionalidad de la actuaci&#x00F3;n humana&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref7">Hinkelammert, 2010, p. 144</xref>).</p>
<p>Fue en sus primeros escritos en el debate pol&#x00ED;tico de su &#x00E9;poca que <xref ref-type="bibr" rid="ref11">Marx (2007)</xref> se depar&#x00F3; con el tema de las condiciones materiales de la vida, cuando se posicion&#x00F3; en los debates de la dieta renana sobre sanciones impuestas para la recolecci&#x00F3;n de le&#x00F1;a en propiedades privadas, en 1842, dos a&#x00F1;os antes de la publicaci&#x00F3;n del art&#x00ED;culo mencionado arriba.<xref ref-type="fn" rid="fn4"><sup>4</sup></xref> Las propuestas que hab&#x00ED;an sido recientemente aprobadas en la dieta eran de transformar en delito la costumbre tradicional de recoger le&#x00F1;a seca y suelta en el suelo. <xref ref-type="bibr" rid="ref11">Marx (2007)</xref> reflexiona acerca de eso, y afirma que &#x201C;la recolecci&#x00F3;n de ramillas y el robo de le&#x00F1;a son cosas esencialmente diferentes&#x201D;. Para llegar a esta conclusi&#x00F3;n, defini&#x00F3; tres categor&#x00ED;as de le&#x00F1;a: le&#x00F1;a verde, le&#x00F1;a cortada y ramillas.</p>
<disp-quote>
<p>Para apropiarse de le&#x00F1;a verde [bois vert], hay que arrancarla con violencia del conjunto org&#x00E1;nico a que pertenece. Si esto es atentar manifiestamente contra la integridad del &#x00E1;rbol, el acto atenta tambi&#x00E9;n manifiestamente contra el derecho del propietario del &#x00E1;rbol. (p. 68).</p>
</disp-quote>
<p>Asimismo, le&#x00F1;a cortada es &#x201C;madera manufacturada&#x201D;. &#x201C;El v&#x00ED;nculo artificial remplaza al v&#x00ED;nculo natural de la propiedad. Luego, quien hurta madera cortada hurta una propriedad&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref11">Marx, 2007, p. 29</xref>).</p>
<disp-quote>
<p>En cambio, si se trata de ramillas, no se sustrae nada de la propiedad. Se sustrae de la propiedad lo que ya est&#x00E1; sustra&#x00ED;do de ella. El ladr&#x00F3;n de madera dicta sentencia con su propia autoridad contra la propiedad. El que recoge ramillas se conforma con ejecutar una sentencia, aquella que <underline>la naturaleza misma de la propiedad dict&#x00F3;: solo pose&#x00E9;is el &#x00E1;rbol, pero el &#x00E1;rbol ya no posee las ramas en cuesti&#x00F3;n</underline> (<xref ref-type="bibr" rid="ref11">Marx, 2007, p. 68</xref>, subrayado fuera del texto).</p>
</disp-quote>
<p>Aunque Marx en aquel momento no haya alcanzado la radicalidad de la cr&#x00ED;tica que iba a hacer en los a&#x00F1;os posteriores, sus reflexiones en los debates acerca del robo de le&#x00F1;a expresan un profundo sentido de igualdad en el acceso a la naturaleza. Sus reflexiones apuntan a una contradicci&#x00F3;n en la forma de la propiedad privada, porque la naturaleza, aunque transformada en propiedad privada en las relaciones sociales, genera bienes de propiedad com&#x00FA;n: el &#x00E1;rbol genera frutos que ya no son, materialmente, parte del &#x00E1;rbol. De esta manera, Marx induce a cuestionar: &#x00BF;a qui&#x00E9;n pertenecen los frutos de la naturaleza? O sea, existe &#x201C;objetos de propiedad que, por su naturaleza, no pueden alcanzar nunca el car&#x00E1;cter de propiedad privada&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref11">Marx, 2007, p. 75</xref>).</p>
<p>Para el intelectual franc&#x00E9;s <xref ref-type="bibr" rid="ref1">Daniel Bensa&#x00EF;d (2007)</xref>, el tel&#x00F3;n de fondo de la reflexi&#x00F3;n de Marx es una concepci&#x00F3;n del &#x201C;bien com&#x00FA;n de la humanidad&#x201D;. Fue esta reflexi&#x00F3;n la que le posibilit&#x00F3; el darse cuenta de la necesidad de buscar la anatom&#x00ED;a de la sociedad civil en la econom&#x00ED;a pol&#x00ED;tica, como expres&#x00F3; en el art&#x00ED;culo de 1844, en donde Hinkelammert ubica el humanismo de la praxis. Est&#x00E1; en las condiciones materiales de vida la llave para el criterio fundamental de la praxis necesaria para el imperativo humanista de echar por tierra las relaciones en que el ser humano sea un ser humillado, sojuzgado, abandonado y despreciable.</p>
<p>Hinkelammert ubica en este punto de la trayectoria de Marx el establecimiento de su posici&#x00F3;n &#x00E9;tica fundamental. Este argumento es encontrado en otros intelectuales y comentadores de Marx, aunque de otras maneras. Incluso el propio Marx, en un texto escrito quince a&#x00F1;os despu&#x00E9;s, en 1859, reconoci&#x00F3; la importancia de aquel art&#x00ED;culo de 1844, porque le posibilit&#x00F3; un quiebre epistemol&#x00F3;gico. Esta posici&#x00F3;n lleva su humanismo a identificar en las ra&#x00ED;ces de la sociedad los criterios que tornan al ser humano en un ser depreciado; por lo tanto, es un humanismo que lleva a las &#x00FA;ltimas consecuencias la necesidad de transformaci&#x00F3;n. &#x201C;Con eso la actuaci&#x00F3;n sensorial humana llega a ser praxis, al hacerse subjetiva&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref7">Hinkelammert, 2010, p. 144</xref>).</p>
<p>Acerca de la praxis, la definici&#x00F3;n del fil&#x00F3;sofo mexicano Adolfo S&#x00E1;nchez V&#x00E1;zquez complementa a lo que plantea Hinkelammert acerca del humanismo de la praxis. &#x201C;La actividad propiamente humana solo se da cuando los actos dirigidos a un objeto para transformarlo se inician con un resultado ideal, o fin, y terminan con un resultado o producto efectivos, reales&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref18">S&#x00E1;nchez V&#x00E1;zquez, 2003, p. 264</xref>). Existe, por tanto, la interferencia de la conciencia. Es decir, la realidad deseada existe previamente como producto ideal de la conciencia, como anticipaci&#x00F3;n de lo deseado. M&#x00E1;s que eso: como en el proceso de realizaci&#x00F3;n, el ideal anticipado en la conciencia sufre modificaciones; para que hablemos de actividad humana &#x201C;es preciso que se plantee en ella un resultado ideal, o fin a cumplir, como punto de partida, y una intenci&#x00F3;n de adecuaci&#x00F3;n, independientemente de c&#x00F3;mo se plasme, en definitiva, el modelo ideal originario&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref18">S&#x00E1;nchez V&#x00E1;zquez, 2003, p. 265</xref>).</p>
<disp-quote>
<p>Ahora bien, si la praxis es acci&#x00F3;n del hombre sobre la materia y creaci&#x00F3;n &#x2014;mediante ella&#x2014; de una nueva realidad, podemos hablar de niveles distintos de la praxis de acuerdo con el grado de penetraci&#x00F3;n de la conciencia del sujeto activo en el proceso pr&#x00E1;ctico y del grado de creaci&#x00F3;n o humanizaci&#x00F3;n de la materia transformada puesto de relieve en el producto de su actividad pr&#x00E1;ctica (<xref ref-type="bibr" rid="ref18">S&#x00E1;nchez V&#x00E1;zquez, 2003, p. 318</xref>).</p>
</disp-quote>
<p>El autor distingue, entre otras, la praxis creativa de la praxis burocr&#x00E1;tica. En esto, los actos pr&#x00E1;cticos son solo un disfraz que toma una forma que ya existe; es una praxis degradada e inaut&#x00E9;ntica, donde el contenido se sacrifica a la forma, lo real a lo ideal, lo concreto a lo abstracto universal. En &#x00E9;l desaparece la imprevisibilidad y la aventura que acompa&#x00F1;an a la pr&#x00E1;ctica creativa, que requiere alta actividad de conciencia, no solo a la hora de trazar el proyecto que los sujetos buscaban moldear con su actividad material, sino tambi&#x00E9;n a lo largo de todo el proceso (<xref ref-type="bibr" rid="ref18">S&#x00E1;nchez V&#x00E1;zquez, 2003</xref>).</p>
<p>En este sentido, aunque Hinkelammert no formule una definici&#x00F3;n precisa para lo que llama humanismo de la praxis, podemos entenderlo como una perspectiva acerca de la vida social proveniente de la necesidad de transformar la realidad mediante la actividad pr&#x00E1;ctica informada y balizada por criterios emanados del imperativo de que el ser humano es el ser supremo del ser humano y que, por lo tanto, tiene como objetivo echar por tierra todas las relaciones en que el ser humano sea un ser humillado, sojuzgado, abandonado y despreciable.</p>
<p>Como he mencionado en la introducci&#x00F3;n de este ensayo, de manera m&#x00E1;s sistem&#x00E1;tica, me depar&#x00E9; con este tema en mis investigaciones sobre procesos de lucha contra la privatizaci&#x00F3;n de servicios del agua. En aquel momento, la lucha del pueblo en Cochabamba, Bolivia, contra la transnacional Bechtel se impuso como un marco de las alternativas, en el proceso que qued&#x00F3; mundialmente conocido como la Guerra del Agua, proceso que se irradi&#x00F3; a muchos otros rincones. La organizaci&#x00F3;n y la consecuente victoria del pueblo form&#x00F3; parte del movimiento al socialismo que llev&#x00F3; a Evo Morales al poder en el a&#x00F1;o 2006. Mucho se ha discutido acerca de aquel proceso de lucha. Quisiera aqu&#x00ED; subrayar la manera por la cual el tema del bien com&#x00FA;n aparece en el an&#x00E1;lisis de uno de los l&#x00ED;deres del movimiento. &#x201C;Las pr&#x00E1;cticas tradicionales e ideas por detr&#x00E1;s del uso del agua van m&#x00E1;s all&#x00E1; de la distribuci&#x00F3;n del agua, y abarcan la idea de que el agua pertenece a la comunidad y nadie tiene el derecho de poseerla&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref14">Olivera, 2004, p. 8</xref>).</p>
<p>Esto fue declarado por <xref ref-type="bibr" rid="ref15">&#x00D3;scar Olivera (2013)</xref>, uno de los principales l&#x00ED;deres de la movilizaci&#x00F3;n en Cochabamba. El mismo &#x00D3;scar me afirm&#x00F3;, en entrevista, que la perspectiva que estaba en discusi&#x00F3;n en aquel momento era el com&#x00FA;n: &#x201C;la gesti&#x00F3;n de lo que es com&#x00FA;n la hacemos nosotros, no el Estado&#x201D; (p. 8).</p>
<p>O sea, el bien com&#x00FA;n aqu&#x00ED; aparece como perteneciendo a la comunidad, no a la empresa privada, tampoco al Estado, sea en t&#x00E9;rminos de propiedad o de gesti&#x00F3;n. Esas proposiciones tienen resonancia con un abordaje muy influyente en los debates acerca de los bienes comunes, que incluso recibi&#x00F3; el Nobel de Econom&#x00ED;a de 2009: el abordaje de los <italic>common pool resources</italic> (recursos comunes agregados), formulado por la economista estadounidense Elinor Ostrom.</p>
<p>En el libro <italic>Governing the commons: the evolution of Institution for Collective Action</italic>, publicado en 1990, Elinot Ostrom desarrolla el concepto de <italic>common pool resources</italic> (CPR). En este enfoque, no solo las fuentes de agua como lagos, cuencas y reservas subterr&#x00E1;neas, sino tambi&#x00E9;n los bosques, los peces y otros recursos naturales son clasificados como recursos de uso com&#x00FA;n, &#x201C;un sistema de recursos naturales o artificiales suficientemente grande como para hacer costoso (pero no imposible) excluir a los beneficiarios potenciales de obtener beneficios por su uso&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref17">Ostrom, 1990, p. 30</xref>).</p>
<p>Lo que caracteriza a un recurso como un CPR es el costo que implica excluir a los posibles beneficiarios, como por ejemplo evitar que alguien se apropie del agua de una fuente; y el alto nivel de sustracci&#x00F3;n de uso, es decir, si alguien usa cierto recurso, otro no puede usarlo. Seg&#x00FA;n la autora, su intenci&#x00F3;n era superar los tres abordajes habituales en el tema de los recursos comunes &#x2013;la tragedia de los comunes,<xref ref-type="fn" rid="fn5"><sup>5</sup></xref> el dilema del prisionero<xref ref-type="fn" rid="fn6"><sup>6</sup></xref> y la l&#x00F3;gica de la acci&#x00F3;n colectiva,<xref ref-type="fn" rid="fn7"><sup>7</sup></xref> que comparten los fundamentos de la racionalidad absoluta en la toma de decisiones, el oportunismo y la maximizaci&#x00F3;n de resultados (axiomas de la econom&#x00ED;a neocl&#x00E1;sica). Estos enfoques se concretan, seg&#x00FA;n <xref ref-type="bibr" rid="ref17">Ostrom (1990)</xref>, en dos prescripciones de pol&#x00ED;ticas p&#x00FA;blicas: el control por parte del Estado y la privatizaci&#x00F3;n. A partir del an&#x00E1;lisis de varios casos, la autora sostiene que existen instituciones que no forman parte de la estructura estatal y no se rigen por las reglas del mercado, que por lo tanto no ser&#x00ED;an p&#x00FA;blicas ni privadas y resultar&#x00ED;an en un modelo de gesti&#x00F3;n m&#x00E1;s eficiente para administrar los recursos.</p>
<p>Aunque la autora haya identificado nuevas reglas y regulaciones que gobiernan la apropiaci&#x00F3;n de aguas subterr&#x00E1;neas, como hizo en sus an&#x00E1;lisis en California (<xref ref-type="bibr" rid="ref16">Ostrom, 1965</xref>) y de otros recursos naturales, como hizo posteriormente, la racionalidad de los productores, las reglas del mercado y la estructura productiva siguen siendo las mismas. En estas normas y reglamentos, los contratos son fundamentales, pues representan la imposici&#x00F3;n de un convenio que debe distribuir, adem&#x00E1;s de los ingresos, los costos de imponer el convenio. Por tanto, descartar&#x00ED;an la posibilidad de hacer trampa.</p>
<p>As&#x00ED; que su enfoque trata como sin&#x00F3;nimos bienes comunes e intereses comunes en la apropiaci&#x00F3;n capitalista de la naturaleza. En otras palabras, en el enfoque de <xref ref-type="bibr" rid="ref17">Ostrom (1990)</xref>, la &#x00FA;nica dimensi&#x00F3;n com&#x00FA;n es el inter&#x00E9;s por la apropiaci&#x00F3;n privada de los recursos, seg&#x00FA;n el modus operandi del capitalista impulsado por la b&#x00FA;squeda de resultados y reducci&#x00F3;n de incertidumbres.</p>
<p>El objeto de an&#x00E1;lisis de este abordaje son productores, sujetos dotados de alg&#x00FA;n tipo de propiedad. Sin embargo, el tema del bien com&#x00FA;n tal como es enunciado en las luchas sociales, especialmente en Am&#x00E9;rica Latina, dice respecto m&#x00E1;s a las situaciones de despojo y saqueo, en las que grupos o comunidades enteras son privados del acceso y la propiedad. Este es el caso de la Guerra del Agua en Cochabamba, de procesos de privatizaci&#x00F3;n de servicios p&#x00FA;blicos, saqueo de la naturaleza por pr&#x00E1;cticas extractivistas como la megaminer&#x00ED;a y el agronegocio, destrucci&#x00F3;n de modos de vida y todos los tipos de despojo de recursos, sean ellos naturales o no.</p>
<p>En entrevista concedida por un activista en Andalgal&#x00E1;, en el noroeste argentino, en donde est&#x00E1; una de las m&#x00E1;s grandes minas a cielo abierto del planeta, fui informado de que &#x201C;de cada cien d&#x00F3;lares generados por los recursos de la actividad de miner&#x00ED;a, apenas uno se queda para la Provincia&#x201D; (Entrevista).<xref ref-type="fn" rid="fn8"><sup>8</sup></xref> Adem&#x00E1;s, La Alumbrera, que es como se llama la mina, ten&#x00ED;a en 2012 un permiso de extracci&#x00F3;n de 1200 litros de agua por segundo, o sea, cien millones de litros por d&#x00ED;a, en una zona &#x00E1;rida, en donde llueve 150 mm por a&#x00F1;o (Entrevista).<xref ref-type="fn" rid="fn9"><sup>9</sup></xref></p>
<p>La pregunta que queda es: &#x00BF;c&#x00F3;mo pensar en contratos de uso en situaciones de tal asimetr&#x00ED;a de poder? Este cuestionamiento es importante porque el abordaje de Ostrom se volvi&#x00F3; muy influyente en las discusiones sobre el bien com&#x00FA;n, incluso en situaciones de despojo y luchas sociales relacionadas. Como he argumentado, este abordaje no es suficiente para dar cuenta de las situaciones de despojo.</p>
<p>Para los intelectuales franceses Pierre Dardot y Christian Laval, el an&#x00E1;lisis de Ostrom rompe con los presupuestos de la econom&#x00ED;a neocl&#x00E1;sica dominante en una serie de puntos, pero su teor&#x00ED;a es una llamada pragm&#x00E1;tica a la pluralidad de formas de actividades, de derechos de propiedad y de reglas en materia econ&#x00F3;mica. Aunque hagan esas cr&#x00ED;ticas, los autores franceses identifican en los an&#x00E1;lisis de Ostrom un primer paso fundamental para la reflexi&#x00F3;n de los comunes desde pr&#x00E1;cticas que puedan ir m&#x00E1;s all&#x00E1; del Estado burocr&#x00E1;tico y de la empresa capitalista, y que son practicadas por comunidades tradicionales alrededor del mundo. Desde ah&#x00ED;, pasan a elaborar te&#x00F3;ricamente lo que llaman una praxis constituyente, y formulan propuestas pol&#x00ED;ticas para llegar al com&#x00FA;n como principio pol&#x00ED;tico. La discusi&#x00F3;n deja de ser sobre la gesti&#x00F3;n de los recursos y pasa a ser sobre principios.</p>
<p>Como mencion&#x00E9; en el inicio de este ensayo, la expresi&#x00F3;n bien com&#x00FA;n est&#x00E1; desde hace por lo menos dos d&#x00E9;cadas en el l&#x00E9;xico de movimientos sociales, militantes, activistas, intelectuales etc. Este es tambi&#x00E9;n el punto de partida de <xref ref-type="bibr" rid="ref2">Dardot y Laval (2015)</xref>, para quien
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] el t&#x00E9;rmino &#x201C;com&#x00FA;n&#x201D;, como adjetivo o sustantivo, en singular o en plural, se ha puesto a funcionar como bandera de la movilizaci&#x00F3;n, consigna de la resistencia, hilo director de la alternativa. Es en este sentido que la actual convergencia, en nombre de lo com&#x00FA;n, de las movilizaciones contra el neoliberalismo indica un nuevo momento en la historia de las luchas sociales contra el capitalismo a escala planetaria. (p. 108).</p>
</disp-quote></p>
<p>El t&#x00E9;rmino &#x201C;com&#x00FA;n&#x201D;, para los autores, designa una forma nueva de oponerse al capitalismo, incluso de considerar su superaci&#x00F3;n. Su objetivo es identificar el principio pol&#x00ED;tico de lo com&#x00FA;n como el sentido de los movimientos, luchas y discursos:
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] refundar el concepto de com&#x00FA;n de forma rigurosa y ello rearticulando las pr&#x00E1;cticas que a d&#x00ED;a de hoy encuentran en &#x00E9;l su sentido con cierto n&#x00FA;mero de categor&#x00ED;as e instituciones, a veces muy antiguas, que han hecho de lo com&#x00FA;n, en la historia occidental, un t&#x00E9;rmino al mismo tiempo valorizado y maldito (<xref ref-type="bibr" rid="ref2">Dardot y Laval, 2015, p. 17</xref>).</p>
</disp-quote></p>
<p>A pesar de que los autores afirmen que el com&#x00FA;n como principio pol&#x00ED;tico no es invenci&#x00F3;n suya, sino se desprende de las protestas contra el orden actual, este proceso de &#x201C;desprendimiento&#x201D; del principio pol&#x00ED;tico es un tanto problem&#x00E1;tico desde un punto de vista epistemol&#x00F3;gico. En t&#x00E9;rminos generales, se torna muy dif&#x00ED;cil traducir las aspiraciones de los movimientos hostiles al capitalismo y las formas de sus acciones en un principio pol&#x00ED;tico.</p>
<p>Las propuestas son muy interesantes y seductoras, pero quedan distantes de las pr&#x00E1;cticas concretas, alejadas de condiciones de factibilidad y de universalidad. Hay muchas razones que ayudan a comprender esta insuficiencia. Quisiera destacar una, que es la manera por la cual los autores intentan rearticular pr&#x00E1;cticas.</p>
<p>El m&#x00E9;todo que utilizan para hacerlo es el de las cadenas de equivalencia, esquema elaborado por los fil&#x00F3;sofos Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, en su intento de resignificar el concepto de hegemon&#x00ED;a de Antonio Gramsci. Para ellos, la hegemon&#x00ED;a ocurre cuando &#x201C;una determinada particularidad asume la representaci&#x00F3;n de una universalidad enteramente inconmensurable con ella&#x201D;, lo que se torna posible mediante una adecuaci&#x00F3;n de los discursos que definen las diferentes particularidades. Tal particularidad &#x201C;transforma su cuerpo en la representaci&#x00F3;n de una universalidad que la trasciende, definiendo as&#x00ED; lo que llaman una cadena equivalente&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref10">Laclau y Mouffe, 2001, p. xxxi</xref>). As&#x00ED; que la condici&#x00F3;n para la hegemon&#x00ED;a, en estos autores, es la capacidad y la posibilidad de articulaci&#x00F3;n entre diferentes elementos discursivos (cualesquiera que sean) en oposici&#x00F3;n a un antagonismo que los oprime.</p>
<p><xref ref-type="bibr" rid="ref2">Dardot y Laval (2015)</xref> entienden el com&#x00FA;n como uno de esos t&#x00E9;rminos que garantizan una cadena de equivalencia entre luchas en campos muy diferentes. Por eso, para ellos, &#x201C;[&#x2026;] el &#x00E9;xito de la categor&#x00ED;a de los comunes, que ya forma parte del l&#x00E9;xico de la protesta antiglobalizaci&#x00F3;n, se debe en parte a su car&#x00E1;cter al mismo tiempo seductor y &#x2018;flotante&#x2019;&#x201D; (p. 123).</p>
<p>As&#x00ED;, el intento de proporcionar un principio pol&#x00ED;tico para todas las luchas que tienen lugar al mismo tiempo en todo el mundo queda sumamente idealista. La propuesta pol&#x00ED;tica de los autores est&#x00E1; en el plano discursivo, y hace una muy d&#x00E9;bil conexi&#x00F3;n con la realidad material y con las luchas concretas en contra de los saqueos, especialmente aquellas en las periferias. Adem&#x00E1;s, no solo los procesos de las periferias son poco analizados en la argumentaci&#x00F3;n, sino que casi no hay di&#x00E1;logo con la intelectualidad de la periferia.</p>
<p>Movimiento distinto lo hace Hinkelammert, en su elaboraci&#x00F3;n del bien com&#x00FA;n como &#x00E9;tica. En el a&#x00F1;o 2005, Hinkelammert public&#x00F3; un libro en conjunto con Henri Jim&#x00E9;nez, llamado <italic>Hacia una econom&#x00ED;a para la vida</italic>, que fue editado por el Editorial Departamento Ecum&#x00E9;nico de Investigaciones, de Costa Rica. En este libro, propone una lectura cr&#x00ED;tica de y con Marx, en el intento de desarrollar aquello que se expresa en el t&#x00ED;tulo: una econom&#x00ED;a para la vida. Uno de los aspectos en que ponen &#x00E9;nfasis, quiz&#x00E1;s el principal, es el de los criterios, lo que lleva la discusi&#x00F3;n para la &#x00E9;tica. Y es as&#x00ED; como desarrollan lo que llaman la &#x00E9;tica del bien com&#x00FA;n.</p>
<p>La argumentaci&#x00F3;n con la que los autores empiezan el libro nos da una idea panor&#x00E1;mica del tema que quieren problematizar. De cierta manera, la elaboraci&#x00F3;n hecha en el libro es una respuesta a la doctrina neoliberal que exalta la ideolog&#x00ED;a de la competencia y el mundo de <italic>winners</italic> y <italic>losers</italic>. Acerca de eso, citan Friedrich von Hayek, uno de los principales intelectuales org&#x00E1;nicos del neoliberalismo.</p>
<disp-quote>
<p>Una sociedad libre requiere de ciertas morales que en &#x00FA;ltima instancia se reducen a la manutenci&#x00F3;n de vidas: no a la manutenci&#x00F3;n de todas las vidas porque podr&#x00ED;a ser necesario sacrificar vidas individuales para preservar un n&#x00FA;mero mayor de otras vidas. Por lo tanto, las &#x00FA;nicas reglas morales son las que llevan al c&#x00E1;lculo de vidas: la propiedad y el contrato (Hayek, 1981 como se cit&#x00F3; en <xref ref-type="bibr" rid="ref8">Hinkelammert y Jim&#x00E9;nez, 2005, p. 342</xref>).</p>
</disp-quote>
<p>Estas palabras son muy significativas en un momento de pandemia al que asistimos, en varias partes del mundo, pero quiz&#x00E1;s en Brasil con m&#x00E1;s claridad, la opci&#x00F3;n de los gobiernos por dejar morir a la gente en nombre de propiedades y contratos. Todas las discusiones de la quiebra de patentes de vacunas, medidas de distanciamiento f&#x00ED;sico, medidas econ&#x00F3;micas antic&#x00ED;clicas, soporte financiero para apoyar a los que m&#x00E1;s necesitan, tienen que ver con este tema y nos hacen preguntar: &#x00BF;cu&#x00E1;l es el criterio que orienta las opciones?</p>
<p>Los autores no tienen la pretensi&#x00F3;n de proveer las soluciones complejas para los problemas de la complejidad del mundo, y me parece que ah&#x00ED; radica su potencia. M&#x00E1;s que respuestas, ayudan a formular preguntas, discutiendo la econom&#x00ED;a en b&#x00FA;squeda de un marco &#x00E9;tico y referencial para suplir la ausencia de criterios de vida, humanos y corporales, capaces de hacer cuestionamientos fundamentales para los problemas m&#x00E1;s urgentes. Uno de estos marcos es precisamente la &#x00E9;tica del bien com&#x00FA;n. Empiezo por la definici&#x00F3;n de bien com&#x00FA;n de los autores:
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] <underline>el bien de todos y por eso el bien de cada uno</underline>. Pero este bien com&#x00FA;n no se puede expresar por medio del c&#x00E1;lculo utilitario de cada individuo, con el cual est&#x00E1; constantemente en conflicto. Resulta de un conflicto que es tanto interno al sujeto humano como a la sociedad. Este bien com&#x00FA;n tampoco es comprensible como c&#x00E1;lculo de utilidad de estados. No es &#x201C;utilidad p&#x00FA;blica&#x201D;, que siempre es un c&#x00E1;lculo de utilidad de grupos (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Hinkelammert y Jim&#x00E9;nez, 2005, p. 281</xref>, subrayado fuera del texto).</p>
</disp-quote></p>
<p>Tampoco se trata de agregaci&#x00F3;n de c&#x00E1;lculo de utilidad de todos los individuos o grupos, como en el abordaje de Ostrom; ni siquiera el c&#x00E1;lculo de utilidad de la humanidad entera resulta ser este bien com&#x00FA;n, pudiendo inclusive estar en conflicto con el bien com&#x00FA;n.</p>
<p>Las definiciones hasta aqu&#x00ED; se dan mucho m&#x00E1;s por la negativa que por afirmaciones. La &#x00FA;nica definici&#x00F3;n de bien com&#x00FA;n de los autores es la de que es el bien de todos y por eso el bien de cada uno, y me parece que eso se da porque intentan encontrar criterios &#x00E9;ticos y no definiciones operativas.</p>
<disp-quote>
<p>Un criterio de racionalidad de la praxis humana que es el criterio de la reproducci&#x00F3;n [&#x2026;] de la vida humana real y concreta. Es la referencia a la vida humana corporal y concreta como criterio fundamental del an&#x00E1;lisis de los sistemas y subsistemas sociales, de las instituciones parciales y totales, y tambi&#x00E9;n, como el criterio metodol&#x00F3;gico de juicio sobre los distintos sistemas de conocimiento y sus teor&#x00ED;as (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Hinkelammert y Jim&#x00E9;nez, 2005, p. 270</xref>).</p>
</disp-quote>
<p>O sea, buscan en la reproducci&#x00F3;n de la vida humana el criterio de racionalidad y de verdad de toda acci&#x00F3;n y discurso humano, a partir del fundamento filos&#x00F3;fico de que &#x201C;la afirmaci&#x00F3;n de la vida es un principio material y no formal, pero, adem&#x00E1;s, universal&#x201D;. Para ellos, &#x201C;la afirmaci&#x00F3;n de la vida, en este sentido, no es cumplir con una norma. No es la &#x00E9;tica que afirma la vida, sino que es la afirmaci&#x00F3;n de la vida lo que crea una &#x00E9;tica&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Hinkelammert y Jim&#x00E9;nez, 2005, p. 270</xref>).</p>
<p>S&#x00E1;nchez V&#x00E1;zquez define la &#x00E9;tica de manera general como la ciencia o conocimiento acerca de la conducta moral de los seres humanos. As&#x00ED; que la pregunta vuelve a ser: &#x00BF;de qu&#x00E9; manera la formulaci&#x00F3;n de la &#x00E9;tica del bien com&#x00FA;n informa las posibilidades y potencialidades de la alternativa? Los autores buscan en la experiencia por parte de los afectados de las distorsiones que el mercado (capitalista) produce en su vida y en la naturaleza. La &#x00E9;tica del bien com&#x00FA;n est&#x00E1; en oposici&#x00F3;n a la &#x00E9;tica del mercado, que tiene en la ganancia su criterio de verdad, justamente porque las relaciones mercantiles producen distorsiones que amenazan la vida humana y la naturaleza y as&#x00ED; resulta en la necesidad de otra &#x00E9;tica.</p>
<disp-quote>
<p>As&#x00ED; pues, la &#x00E9;tica del bien com&#x00FA;n resulta de la experiencia y no es una derivaci&#x00F3;n aprior&#x00ED;stica de ninguna supuesta naturaleza humana: se experimenta el hecho de que las relaciones mercantiles totalizadas distorsionan la vida humana y, por consiguiente, violan el bien com&#x00FA;n. [&#x2026;] No se trata de simples opciones, sino de <underline>capacidades de hacer experiencias e inclusive de entender experiencias de otros</underline> (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Hinkelammert y Jim&#x00E9;nez, 2005, p. 283</xref>, subrayado fuera del texto).</p>
</disp-quote>
<p>As&#x00ED; que la &#x00E9;tica del bien com&#x00FA;n no es una opci&#x00F3;n deliberada, una f&#x00F3;rmula, un principio o una propuesta:<xref ref-type="fn" rid="fn10"><sup>10</sup></xref> ella emerge de las distorsiones, de las consecuencias negativas producidas por el sistema, como &#x00E9;tica necesaria, intuitiva y, por lo tanto, estrictamente relacionada con tales distorsiones. Este es el motivo por el cual no se podr&#x00ED;a pensar en el bien com&#x00FA;n como un ente fetichizado, apartado de la vida material y de las experiencias que demandan su interpelaci&#x00F3;n.</p>
<p>No es un saber absoluto por aplicar, porque &#x201C;la vida humana [&#x2026;] no se puede defender sino a partir de exigencias relacionadas con estas distorsiones, exigencias que resultan ser el bien com&#x00FA;n&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Hinkelammert y Jim&#x00E9;nez, 2005</xref>, p. 284).</p>
<p>Finalmente, es importante resaltar que, en esta comprensi&#x00F3;n, el bien com&#x00FA;n es hist&#x00F3;rico, pues &#x201C;en el grado en que cambian las distorsiones producidas por la relaci&#x00F3;n mercantil totalizada, cambian tambi&#x00E9;n las exigencias del bien com&#x00FA;n&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Hinkelammert y Jim&#x00E9;nez, 2005</xref>, p. 283). El bien com&#x00FA;n como &#x00E9;tica est&#x00E1; en estrecha articulaci&#x00F3;n con el humanismo de la praxis, cuando apunta la posibilidad de construcci&#x00F3;n de alternativas factibles para superar las distorsiones provocadas por la utop&#x00ED;a del mercado total (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Hinkelammert, 2005</xref>). Para decir m&#x00E1;s fuerte, para combatir las infamias y perversidades de nuestra sociedad (<xref ref-type="bibr" rid="ref3">Duayer, 2015</xref>).</p>
<p>La opci&#x00F3;n por discutir cr&#x00ED;ticamente el tema del bien com&#x00FA;n en los abordajes de los autores aqu&#x00ED; trabajados no es solo por su relevancia e influencia te&#x00F3;rica y pol&#x00ED;tica, sino porque permiten &#x201C;comprender la realidad, experimentando las posibilidades de un devenir del objecto analizado&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref13">Meneghetti, 2011, p. 327</xref>). El bien com&#x00FA;n, que se presenta como fen&#x00F3;meno categorizado como recursos comunes agregados, adquiere una existencia m&#x00E1;s profunda, radical, humana, ut&#x00F3;pica y universal cuando es pensado como &#x00E9;tica. La &#x00E9;tica del bien com&#x00FA;n atiende al imperativo de echar por tierra todas las relaciones en que el ser humano sea un ser humillado, sojuzgado, abandonado y despreciable; y permite mantener viva la esperanza de que otro mundo es posible.</p>
</body>
<back>
<ack>
<title>Reconocimientos</title>
<p>Este ensayo resulta de la conferencia hom&#x00F3;nima que dict&#x00E9; en ocasi&#x00F3;n del VI Congreso Internacional de la Red Pilares. Agradezco a los organizadores del Congreso y al editor del peri&#x00F3;dico <italic>Ciencia Pol&#x00ED;tica</italic> la oportunidad de comunicar mis reflexiones acerca del tema.</p>
</ack>
<bio>
<title>Rafael Kruter Flores</title>
<p>Profesor e investigador de la Escuela de Administraci&#x00F3;n y del Programa de Posgrado en Administraci&#x00F3;n de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul. Doctor en Administraci&#x00F3;n por la misma instituci&#x00F3;n, con periodo en el Instituto de Sustentabilidad de la Universidad de Essex (Reino Unido). Coordinador del grupo de investigaci&#x00F3;n Organizaci&#x00F3;n y Praxis Liberadora.</p>
</bio>
<notes>
<fn-group>
<fn id="fn1" fn-type="other"><label>1</label><p>M&#x00E1;s precisamente en cuestiones en torno al tema del agua: desde la gesti&#x00F3;n participativa, formas de valoraci&#x00F3;n, procesos de lucha contra privatizaciones y uso en actividades extractivistas como la megaminer&#x00ED;a.</p></fn>
<fn id="fn2" fn-type="other"><label>2</label><p>Un breve hist&#x00F3;rico del proceso del Foro se encuentra en <uri>http://forumsocialportoalegre.org.br/forum-social-mundial/</uri>.</p></fn>
<fn id="fn3" fn-type="other"><label>3</label><p>Como es el caso, por ejemplo, de Fracalanza y Freire (2016).</p></fn>
<fn id="fn4" fn-type="other"><label>4</label><p>La pel&#x00ED;cula <italic>El joven Karl Marx</italic>, del cineasta haitiano Raoul Peck, empieza con una cena muy dram&#x00E1;tica de la represi&#x00F3;n de guardas forestales al pueblo pobre que recog&#x00ED;a ramillas para cocinar y calentar sus casas, en el intento de transmitir la opresi&#x00F3;n que moviliz&#x00F3; las primeras reflexiones de Marx acerca de las condiciones materiales de vida.</p></fn>
<fn id="fn5" fn-type="other"><label>5</label><p>La &#x201C;tragedia de los comunes&#x201D; es una expresi&#x00F3;n utilizada por Garrett Hardin en un art&#x00ED;culo publicado en 1968 para referirse a la inevitabilidad de la propiedad privada de los recursos naturales. La situaci&#x00F3;n que utiliza el autor para sustentar su argumento es la de varios ganaderos que utilizan el mismo pasto. Seg&#x00FA;n &#x00E9;l, los productores optan por aumentar la producci&#x00F3;n siempre que haya pastos disponibles, ya que las p&#x00E9;rdidas relacionadas con la degradaci&#x00F3;n de los pastos se distribuyen entre todos y las ganancias quedan individuales. Ante esta &#x201C;&#x2018;trampa&#x201D;, o tragedia, en el sentido de que tiene un final melanc&#x00F3;lico anunciado por la propia situaci&#x00F3;n, la &#x00FA;nica soluci&#x00F3;n es establecer alg&#x00FA;n tipo de control, que ser&#x00E1; siempre paliativo frente a la supuesta tendencia en una supuesta naturaleza humana de maximizar la propiedad.</p></fn>
<fn id="fn6" fn-type="other"><label>6</label><p>El &#x201C;dilema del prisionero&#x201D; es una situaci&#x00F3;n com&#x00FA;nmente utilizada en los ejercicios de aprendizaje de teor&#x00ED;a de juegos. La formulaci&#x00F3;n que populariz&#x00F3; el ejercicio es del matem&#x00E1;tico estadounidense Albert Tucker, quien en 1950 reformul&#x00F3; una situaci&#x00F3;n concebida por Merrill Flood y Melvin Dresher del <italic>Rand Research Institute</italic> de California. Tucker adapt&#x00F3; el ejercicio para ense&#x00F1;ar una clase de psicolog&#x00ED;a de pregrado. Seg&#x00FA;n los autores, la l&#x00F3;gica perversa de la trampa que les tiende la polic&#x00ED;a a los presos es que, independientemente de lo que haga el otro, la mejor alternativa es confesar. As&#x00ED; confiesan ambos presos. Sin embargo, si pudieran cooperar, podr&#x00ED;an llegar a un acuerdo y ambos ser&#x00ED;an liberados.</p></fn>
<fn id="fn7" fn-type="other"><label>7</label><p>La &#x201C;l&#x00F3;gica de la acci&#x00F3;n colectiva&#x201D;, en las ciencias sociales, fue desarrollada inicialmente por el economista y cient&#x00ED;fico social estadounidense Mancur Olson, quien public&#x00F3;, en 1965, el libro <italic>La l&#x00F3;gica de la acci&#x00F3;n colectiva: bienes p&#x00FA;blicos y teor&#x00ED;a de grupos</italic>. Hablando en t&#x00E9;rminos generales, su argumento es que la acci&#x00F3;n colectiva ocurre cuando los individuos re&#x00FA;nen sus intereses particulares y privados.</p></fn>
<fn id="fn8" fn-type="other"><label>8</label><p>Entrevista concedida por Ernesto Salas en 2012. La entrevista no est&#x00E1; alojada en ning&#x00FA;n espacio y es de autor&#x00ED;a propia.</p></fn>
<fn id="fn9" fn-type="other"><label>9</label><p>Entrevista concedida por Horacio Ar&#x00E1;oz en 2012. La entrevista no est&#x00E1; alojada en ning&#x00FA;n espacio y es de autor&#x00ED;a propia.</p></fn>
<fn id="fn10" fn-type="other"><label>10</label><p>La formulaci&#x00F3;n de <xref ref-type="bibr" rid="ref9">Houtart (2018)</xref> acerca del &#x201C;bien com&#x00FA;n de la humanidad&#x201D; en algunos aspectos podr&#x00ED;a aproximarse a la &#x201C;<italic>&#x00E9;tica del bien com&#x00FA;n</italic>&#x201D; de <xref ref-type="bibr" rid="ref8">Hinkelammert y Jim&#x00E9;nez (2005)</xref>. Para <xref ref-type="bibr" rid="ref9">Houtart (2018, p. 29)</xref>, se trata de un estado &#x201C;que resulta del conjunto de los par&#x00E1;metros de la vida de los seres humanos en la Tierra&#x201D;; &#x201C;una coherencia te&#x00F3;rica que re&#x00FA;ne los cuatro ejes de la vida colectiva en el planeta y una visi&#x00F3;n que permite a cada uno de los movimientos y de las iniciativas sociales y pol&#x00ED;ticas ubicarse en el conjunto (<xref ref-type="bibr" rid="ref9">Houtart, 2018, p. 61</xref>). Aunque este autor entienda que no es una declaraci&#x00F3;n que va cambiar el mundo, defiende que &#x201C;el bien com&#x00FA;n de la humanidad&#x201D; se convierta en una Declaraci&#x00F3;n Universal de las Naciones Unidas, para promover un esfuerzo te&#x00F3;rico y la dinamizaci&#x00F3;n de los movimientos sociales. En este punto me parece importante se&#x00F1;alar una diferencia en las concepciones, ya que en <xref ref-type="bibr" rid="ref8">Hinkelammert y Jim&#x00E9;nez (2005)</xref>, como hemos visto, se trata de una &#x00E9;tica que emerge de las distorsiones provocadas por el mercado, y no una proposici&#x00F3;n te&#x00F3;ricamente coherente que pueda generar una declaraci&#x00F3;n de principios.</p></fn>
</fn-group>
</notes>
<ref-list>
<title>Referencias</title>
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