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<journal-title>Ciencia Pol&#x00ED;tica</journal-title>
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<publisher-name>Universidad Nacional de Colombia</publisher-name>
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<article-title>Aquellas nimiedades que reproducen la dominaci&#x00F3;n: el aporte de la perspectiva de g&#x00E9;nero a la econom&#x00ED;a social y solidaria</article-title>
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<trans-title xml:lang="en">Those trifles that reproduce domination: the contribution of the gender perspective to the Social and Solidarity Economy</trans-title></trans-title-group>
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<surname>Castillo Romero</surname>
<given-names>Nadia E.</given-names>
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<email>castillo@iberopuebla.mx</email>
<uri>https://orcid.org/0000-0002-5054-4351</uri>
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<aff id="aff1"><institution content-type="original">Universidad Iberoamericana Puebla. San Andr&#x00E9;s Cholula, Puebla</institution><country>M&#x00E9;xico</country></aff>
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<license license-type="open-access" xlink:href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0" xml:lang="es"><license-p>Este art&#x00ED;culo est&#x00E1; publicado en acceso abierto bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 2.5 Colombia.</license-p>
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<abstract>
<title>Resumen</title>
<p>La incorporaci&#x00F3;n de la perspectiva de g&#x00E9;nero al estudio de la econom&#x00ED;a social y solidaria en Am&#x00E9;rica Latina surge a partir de observar y cuestionar la divisi&#x00F3;n social del trabajo al interior de las experiencias de solidaridad econ&#x00F3;mica. Si bien la propuesta de la econom&#x00ED;a social y solidaria apunta a la construcci&#x00F3;n de un modelo econ&#x00F3;mico equitativo, esta equidad no transitaba al reconocimiento, valoraci&#x00F3;n y organizaci&#x00F3;n del trabajo entre hombres y mujeres. Por esto surgen las econom&#x00ED;as feministas con &#x00E9;nfasis en que las experiencias de econom&#x00ED;a social y solidaria ser&#x00E1;n transformadoras si hacen una cr&#x00ED;tica a la divisi&#x00F3;n social del trabajo por raz&#x00F3;n de g&#x00E9;nero y construyen los mecanismos para la transversalidad del enfoque de g&#x00E9;nero en toda su organizaci&#x00F3;n.</p>
</abstract>
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<title>Abstract</title>
<p>The incorporation of the gender perspective to the study of the social and solidarity economy in Latin America arises from observing and questioning the social division of work based on gender within the experiences of economic solidarity. With this, it was observed that the proposal of the social and solidarity economy points to the construction of an equitable economic model, this equity did not transit to the recognition and organization of work between men and women. For this reason, feminist economies emerge, emphasizing that social and solidarity economies will be transformative if they criticize the social division of labor based on gender from within and build mechanisms for the mainstreaming of the gender approach throughout their organization.</p>
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<kwd>econom&#x00ED;a social y solidaria</kwd>
<kwd>econom&#x00ED;as feministas</kwd>
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<kwd>Social and Solidarity Economy</kwd>
<kwd>Feminist Economies</kwd>
<kwd>Equity</kwd>
<kwd>Division of Labor</kwd>
<kwd>Care Economies</kwd>
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<title>Introducci&#x00F3;n </title>
<p>La econom&#x00ED;a social y solidaria configura un tipo de econom&#x00ED;a que construye relaciones sociales basadas en valores de cooperaci&#x00F3;n, solidaridad, equidad, igualdad, autonom&#x00ED;a, a partir de impulsar experiencias empresariales autogestivas, democr&#x00E1;ticas y cooperativas que se reflejen desde la producci&#x00F3;n de bienes y servicios hasta el consumo de estos. </p>
<p>En Am&#x00E9;rica Latina tom&#x00F3; fuerza la construcci&#x00F3;n de este modelo y tambi&#x00E9;n la multiplicaci&#x00F3;n de formas alternativas a la econom&#x00ED;a capitalista, a partir de la d&#x00E9;cada de los a&#x00F1;os ochenta del siglo XX, una vez se expandi&#x00F3; a nivel global la etapa neoliberal de la econom&#x00ED;a del capital, acentuando la desigualdad, generando expulsiones de grandes sectores de la poblaci&#x00F3;n; el capitalismo acentu&#x00F3; las formas predatorias de acumulaci&#x00F3;n y explotaci&#x00F3;n de la vida. Las distintas formas alternativas de organizar la econom&#x00ED;a se albergaron alrededor de la econom&#x00ED;a social, solidaria y popular, que m&#x00E1;s all&#x00E1; de los matices pol&#x00ED;ticos, entre estas formas econ&#x00F3;micas, entra&#x00F1;an una forma de organizaci&#x00F3;n y gesti&#x00F3;n cooperativa, solidaria, equitativa y en igualdad. </p>
<p>Y es en este punto en el que se observa la necesidad de enfatizar en la equidad e igualdad por condici&#x00F3;n de g&#x00E9;nero, una vez que se comprueba que al interior de estas experiencias autogestivas se repiten creencias, roles y acciones construidos socialmente a partir de la divisi&#x00F3;n sexual del trabajo y de la organizaci&#x00F3;n de la vida social en su conjunto. Ante esto surge una vertiente, dentro de las propuestas de solidaridad econ&#x00F3;mica mediante la econom&#x00ED;a feminista, que toma como bandera el horizonte pol&#x00ED;tico de las econom&#x00ED;as sociales, solidarias y populares, introduciendo la perspectiva de g&#x00E9;nero en la creaci&#x00F3;n, organizaci&#x00F3;n y gesti&#x00F3;n de este modelo de solidaridad econ&#x00F3;mico. </p>
<p>En el presente art&#x00ED;culo revisaremos la introducci&#x00F3;n de la perspectiva de g&#x00E9;nero en la construcci&#x00F3;n te&#x00F3;rica y emp&#x00ED;rica del modelo de la econom&#x00ED;a social y solidaria en Am&#x00E9;rica Latina. Esta introducci&#x00F3;n a los modelos de solidaridad econ&#x00F3;mica se ha hecho, sobre todo, desde la econom&#x00ED;a feminista, la cual se ancla en una perspectiva cr&#x00ED;tica de la econom&#x00ED;a y alumbra las diferencias de g&#x00E9;nero al interior de las econom&#x00ED;as sociales y solidarias. Por tal motivo, el cap&#x00ED;tulo est&#x00E1; organizado de la siguiente manera: en un primer momento se expone la construcci&#x00F3;n del modelo de solidaridad econ&#x00F3;mica en Am&#x00E9;rica Latina, centrando el an&#x00E1;lisis en la econom&#x00ED;a social y solidaria (ESS en adelante), posteriormente se revisar&#x00E1; c&#x00F3;mo la perspectiva de g&#x00E9;nero se introdujo a este modelo desde la econom&#x00ED;a feminista (EF en adelante), evidenciando el conflicto capital-vida, la divisi&#x00F3;n social del trabajo por raz&#x00F3;n de g&#x00E9;nero en las experiencias de ESS y el trabajo de cuidados. </p>
</sec>
<sec>
<title>De qu&#x00E9; hablamos cuando hablamos de econom&#x00ED;a social y solidaria</title>
<p>Al inicio de la tercera d&#x00E9;cada del siglo XXI, y desde distintos enfoques te&#x00F3;ricos y disciplinares, en las Ciencias Sociales y Humanidades se observa que los problemas sociales en M&#x00E9;xico y Latinoam&#x00E9;rica, principalmente, aunque no de forma exclusiva, son la violencia exacerbada, la desigualdad, la expulsi&#x00F3;n de grandes sectores de la sociedad, la pobreza, el deterioro del medio ambiente, la debilidad progresiva y creciente de las instituciones del Estado, y con ello la extrema vulnerabilidad a la que se enfrenta la mayor&#x00ED;a de la poblaci&#x00F3;n empobrecida. </p>
<p>Desde la d&#x00E9;cada de los ochenta del siglo XX, las experiencias de ESS o de solidaridad econ&#x00F3;mica han cobrado un fuerte impulso, debido, por un lado, al crecimiento del desempleo estructural, y por el otro, al males-tar creciente que ha generado la econom&#x00ED;a de capital. </p>
<disp-quote>
<p>Lo primero significa la consolidaci&#x00F3;n de la tendencia creciente a la disminuci&#x00F3;n dr&#x00E1;stica de la creaci&#x00F3;n de empleo asalariado, debido a la sustituci&#x00F3;n de trabajo vivo por trabajo muerto en los procesos productivos, tendencia que se acent&#x00FA;o con la aplicaci&#x00F3;n de las tecnolog&#x00ED;as de informaci&#x00F3;n a la producci&#x00F3;n y los procesos de desregulaci&#x00F3;n de la econom&#x00ED;a y de privatizaci&#x00F3;n creciente del Estado, que signific&#x00F3; el recorte de los derechos laborales. Lo segundo se refiere al malestar creciente en torno a las tendencias destructivas de los ecosistemas, de mercantilizaci&#x00F3;n de la naturaleza y de la vida en general. (Mara&#x00F1;&#x00F3;n, 2013, p. 126) </p>
</disp-quote>
<p>En Am&#x00E9;rica Latina, autores como <xref ref-type="bibr" rid="ref13">Razeto (1983)</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="ref12">Quijano (1998)</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="ref4">Coraggio (2008)</xref> empezaron a caracterizar las diversas experiencias econ&#x00F3;micas que se iban formando como resultado de la expulsi&#x00F3;n de las personas de la econom&#x00ED;a del capital, a partir, sobre todo, de los crecientes mecanismos de acumulaci&#x00F3;n de capital y de la explotaci&#x00F3;n de la vida. En este sentido, <xref ref-type="bibr" rid="ref13">Razeto (1983)</xref>, desde Chile, hizo hincapi&#x00E9; en el factor C como un distintivo de las experiencias de solidaridad econ&#x00F3;mica, al privilegiar la comunidad, la cooperaci&#x00F3;n, la colaboraci&#x00F3;n, la comprensi&#x00F3;n y la colaboraci&#x00F3;n. Por su parte, <xref ref-type="bibr" rid="ref4">Coraggio (2008)</xref>, en Argentina, enfatiz&#x00F3; que estas experiencias de solidaridad econ&#x00F3;mica pon&#x00ED;an en el centro la reproducci&#x00F3;n de la vida y, con ello, plante&#x00F3; como principal valor el trabajo, por encima del capital. Finalmente, <xref ref-type="bibr" rid="ref12">Quijano (1998)</xref>, desde Per&#x00FA;, se&#x00F1;al&#x00F3; que una caracter&#x00ED;stica com&#x00FA;n de esta heterogeneidad de formas econ&#x00F3;micas que surgieron a partir de entonces tiene como centralidad el trabajo y no la reproducci&#x00F3;n del capital. </p>
<p>Por lo anterior, concebimos a la ESS como una respuesta a las desigualdades e inequidades hist&#x00F3;ricas consecuentes de la acumulaci&#x00F3;n del capital, agravadas por la etapa neoliberal que privilegia la generaci&#x00F3;n de capital mediante el despojo, la libre circulaci&#x00F3;n del capital financiero en detrimento del capital productivo, causa de desempleo, m&#x00E1;s pobreza y, en consecuencia, ensancha la brecha de desigualdad, expulsando, incluso, a grandes sectores sociales de la clase media de su trabajo y del sistema financiero, al despojarlos de sus ahorros. </p>
<p>De acuerdo con Sassen (2015, p. 12), los procesos de expulsi&#x00F3;n que hemos mencionado en l&#x00ED;neas anteriores no son espont&#x00E1;neos, sino calculados. De hecho, pueden coexistir con el crecimiento econ&#x00F3;mico medido con los indicadores macroecon&#x00F3;micos habituales. Los instrumentos de expulsi&#x00F3;n van desde pol&#x00ED;ticas elementales, como recorte al gasto social, disminuci&#x00F3;n de programas sociales, flexibilizaci&#x00F3;n de las pol&#x00ED;ticas laborales, pol&#x00ED;ticas fiscales el&#x00E1;sticas, falta de regulaci&#x00F3;n de instituciones financieras como los bancos, hasta de instituciones, t&#x00E9;cnicas y sistemas complejos que requieren conocimiento especializado y formatos institucionales intrincados. </p>
<p>La ESS pone al trabajo en el centro del proceso productivo; el trabajo conduce al capital como el elemento principal para generar valor en beneficio de las personas que participan en estas cadenas productivas, privilegiando la propiedad colectiva de los medios de producci&#x00F3;n y, con ello, el valor de uso sobre el valor de cambio, con lo que reparte los beneficios de manera equitativa entre sus miembros y en los territorios donde se insertan estas actividades econ&#x00F3;micas. </p>
<disp-quote>
<p>La propiedad sobre el propio trabajo es el elemento b&#x00E1;sico. Cuando esta se junta y mezcla con el com&#x00FA;n entonces este tambi&#x00E9;n deviene propiedad a trav&#x00E9;s de una l&#x00F3;gica de contagio. El trabajo pone en movimiento olas expansivas de posesi&#x00F3;n y propiedad. (Hardt y Negri, 2019, p. 138)</p>
</disp-quote>
<p>La ESS se inserta en la necesidad de buscar alternativas de vida digna por medio del trabajo, de todos aquellos excluidos de la forma de desarrollo concebida por el capital, y tambi&#x00E9;n para generar relaciones sociales m&#x00E1;s incluyentes entre todos los integrantes de una sociedad. Es decir, la ESS cuestiona y da horizontes de vida digna a las poblaciones desgarradas por la viabilidad de &#x201C;desarrollo&#x201D; de una minor&#x00ED;a a costa de la inviabilidad ecol&#x00F3;gica y pol&#x00ED;tica de la mayor&#x00ED;a de la poblaci&#x00F3;n y que aspira a ello (<xref ref-type="bibr" rid="ref1">S&#x00E1;nchez, 2021</xref>). </p>
<p>No se organiza para obtener solo utilidades, sino para </p>
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] satisfacer las necesidades econ&#x00F3;micas y sociales de sus asociados y de los territorios en donde se insertan, a trav&#x00E9;s de posibilitar trabajo y producci&#x00F3;n o prestar servicios a sus asociados y a la poblaci&#x00F3;n de territorios donde est&#x00E1;n ancladas estas iniciativas. En esta econom&#x00ED;a se opera con valores de uso: el super&#x00E1;vit puede o no existir, se busca que s&#x00ED; para construir circuitos econ&#x00F3;micos sostenibles generando beneficios sociales colectivos. (<xref ref-type="bibr" rid="ref6">Elgue, 2014, p. 23</xref>) </p>
</disp-quote>
<p>Sin embargo, dentro de los estudiosos de la econom&#x00ED;a social, <xref ref-type="bibr" rid="ref4">Jos&#x00E9; Luis Coraggio (2008)</xref> se&#x00F1;ala que en los ejercicios de ESS hay </p>
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] zonas grises cuando aplicamos estas definiciones por enumeraci&#x00F3;n de situaciones reales, y ante ello se&#x00F1;ala los siguientes ejemplos: cooperativas que han perdido el ideario de la cooperaci&#x00F3;n y funcionan como empresas de capital tanto hacia afuera como hacia adentro; cooperativas de trabajo que son ap&#x00E9;ndices de empresas de capital, instrumentalizadas para ocultar formas de sobreexplotaci&#x00F3;n del trabajo ajeno y evadir el principio de redistribuci&#x00F3;n fiscal, fundaciones de gesti&#x00F3;n verticalista que dan cobertura cosm&#x00E9;tica a las empresas de capital. (<xref ref-type="bibr" rid="ref4">Coraggio, 2008, p. 34</xref>) </p>
</disp-quote>
<p>Es preciso acentuar que las organizaciones de ESS no pueden existir fuera de sus relaciones con otras organizaciones de la misma econom&#x00ED;a social, de las empresas de capital y de las organizaciones estatales, sin desconocer que existen dentro de un sistema con dominio de capital que tiende a introyectar en las organizaciones una &#x00E9;tica de mercado capitalista y a generar como un campo de fuerzas, como dir&#x00ED;a Bourdieu, que no puede verse como un &#x201C;afuera&#x201D;, sino que las atraviesa y constituye como formas concretas. </p>
<p>La ESS no es una realidad existente que se reproduce sobre sus propias bases, sino como </p>
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] una propuesta de pr&#x00E1;cticas econ&#x00F3;micas de acci&#x00F3;n transformadora, conscientes de la sociedad que quieren generar desde el interior de la econom&#x00ED;a mixta actualmente existente, en direcci&#x00F3;n a otra econom&#x00ED;a, otro sistema socioecon&#x00F3;mico, organizado por el principio de la reproducci&#x00F3;n ampliada de la vida de todos los ciudadanos-trabajadores, en contraposici&#x00F3;n con el principio de la acumulaci&#x00F3;n de capital, por ello, Coraggio lo denomina Econom&#x00ED;a del Trabajo para contraponerlo a la Econom&#x00ED;a del Capital, algo que el t&#x00E9;rmino Econom&#x00ED;a Social no logra. (<xref ref-type="bibr" rid="ref4">Coraggio, 2008, p. 37</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>Las experiencias de econom&#x00ED;a social ensayan formas distintas de hacer econom&#x00ED;a con distintos claroscuros, avances y retrocesos, sin embargo, podemos resaltar los logros que las diversas experiencias han tenido al poner en el centro el trabajo, la toma de decisiones democr&#x00E1;ticas y el bienestar colectivo. Es decir, los ejercicios de econom&#x00ED;a social cumplen un rol democratizador al generar y potenciar los circuitos que conectan la producci&#x00F3;n con la comercializaci&#x00F3;n y eliminan intermediaciones que impiden el desarrollo sustentable del sector. Tambi&#x00E9;n han generado una retribuci&#x00F3;n m&#x00E1;s equitativa y justa de los ingresos en relaci&#x00F3;n con el trabajo realizado, y de acuerdo con el resto de la organizaci&#x00F3;n de econom&#x00ED;a social. </p>
<p>Es decir, que la </p>
<disp-quote>
<p>ESS constituya un subsistema en construcci&#x00F3;n y no un sistema, no significa minimizar su <italic>ethos</italic> asociativo ni sus potencialidades, como tam-poco desconocer su identidad cultural y su importante rol en la cohesi&#x00F3;n social, no solo comunitaria y en la satisfacci&#x00F3;n m&#x00E1;s justa de las necesidades. No obstante, ello implica que no hay que idealizarla, adjudic&#x00E1;ndole objetivos maximalistas, evitando de esta manera posteriores decepciones paralizantes, sino que se trata de comprender que no est&#x00E1; en condiciones de transformar unilateralmente la sociedad. (<xref ref-type="bibr" rid="ref6">Elgue, 2014, p. 32</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>La ESS es una respuesta a estos problemas. Considera al trabajo como el elemento principal para generar valor en beneficio de las personas que participan en las distintas cadenas productivas, privilegiando la propiedad colectiva de los medios y las herramientas de producci&#x00F3;n, en beneficio de los territorios donde se insertan estos ejercicios.</p>
</sec>
<sec>
<title>La econom&#x00ED;a feminista y la introducci&#x00F3;n del enfoque de g&#x00E9;nero</title>
<p>Los feminismos, desde la amplia gama te&#x00F3;rica y como movimiento social, visibilizan el conflicto capital-vida para mostrar la toxicidad y depredaci&#x00F3;n del sistema hegem&#x00F3;nico capitalista en sus diversas etapas, como la actual, y que se impone a nivel global como constitutivo del proyecto modernizador desde hace quinientos a&#x00F1;os, desplazando otras formas econ&#x00F3;micas previas a esta; es un sistema sobre el que se intentan desplegar modelos de solidaridad econ&#x00F3;mica como el que convoca la ESS. </p>
<p>Para <xref ref-type="bibr" rid="ref14">Corina Rodr&#x00ED;guez (2021, p. 22)</xref>, la econom&#x00ED;a feminista &#x201C;critica el conflicto capital-vida en donde la acumulaci&#x00F3;n de capital es incompatible con el sostenimiento de la vida y por ello, plantea la necesidad de entender la econom&#x00ED;a como un sistema interdependiente&#x201D;. </p>
<p>En este sentido, </p>
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] el conflicto capital-trabajo asalariado surge cuando los medios de reproducci&#x00F3;n de la vida son expropiados y puestos en manos de particulares bajo la figura de la propiedad privada, convirti&#x00E9;ndose en medios de producci&#x00F3;n de capital y convirti&#x00E9;ndonos en esclavas y esclavos del salario. Esta producci&#x00F3;n se da en una relaci&#x00F3;n de fuerzas en la que el capital se apropia del valor generado por el trabajo, es decir, la plusval&#x00ED;a. (<xref ref-type="bibr" rid="ref5">P&#x00E9;rez, 2019, p. 120</xref>) </p>
</disp-quote>
<p>Despu&#x00E9;s, este conflicto se redefine por doble v&#x00ED;a desde el ecologismo y los feminismos. <xref ref-type="bibr" rid="ref5">Amaia P&#x00E9;rez (2019, p. 120)</xref> se&#x00F1;ala que &#x201C;desde el ecologismo se afirma que, en el capitalismo, la naturaleza se entiende como un recurso puesto al servicio del proceso de crecimiento econ&#x00F3;mico, sin valor ni sentido en s&#x00ED; misma&#x201D;. Este es un proceso permanente y cada vez m&#x00E1;s acelerado que lleva a ejercer presi&#x00F3;n a todos los l&#x00ED;mites del planeta; por lo que el capitalismo est&#x00E1; en conflicto estructural con la vida del planeta. Desde los feminismos, particularmente del Sur global, se afirma que el conflicto capital-trabajo no se reduce al trabajo asalariado, sino que abarca todas las actividades que permiten la reproducci&#x00F3;n y producci&#x00F3;n de la vida. </p>
<disp-quote>
<p>El negocio se hace explotando los trabajos invisibilizados, hist&#x00F3;ricamente en manos de mujeres aquellos que no son reconocidos como trabajo. Por ello, desde el marxismo, ecologismo y feminismo se se&#x00F1;ala que la valorizaci&#x00F3;n del capital se da a costa del expolio y despojo de la vida humana y no humana. (<xref ref-type="bibr" rid="ref5">P&#x00E9;rez, 2019, p. 121</xref>) </p>
</disp-quote>
<p><xref ref-type="bibr" rid="ref5">Amaia P&#x00E9;rez (2019, p. 136)</xref> hace hincapi&#x00E9; en que los feminismos nos ense&#x00F1;an que la lucha prioritaria es desde las esferas invisibilizadas, aquellas en las que aparece con m&#x00E1;s fuerza y de manera naturalizada el conflicto capital-vida y que tienen poca resonancia pol&#x00ED;tica. </p>
<p>Las EF cuestionan el comportamiento de las entidades econ&#x00F3;micas y del sistema financiero, a partir de las relaciones de g&#x00E9;nero, al poner en el centro del an&#x00E1;lisis las desigualdades originadas de esta construcci&#x00F3;n. Por tanto, la EF aporta un abordaje te&#x00F3;rico y metodol&#x00F3;gico, y una perspectiva cr&#x00ED;tica de la econom&#x00ED;a, de su funcionamiento y organizaci&#x00F3;n. Se trata de una vertiente, de una brecha que abre una discusi&#x00F3;n dentro de un marco conceptual y de un campo espec&#x00ED;fico de conocimiento que &#x201C;si no la tratamos como vertiente corremos el riesgo que se vuelva sat&#x00E9;lite de la misma visi&#x00F3;n, en este caso de las econom&#x00ED;as sociales, solidarias y populares&#x201D;, se&#x00F1;al&#x00F3; Violeta Borant en el Foro de econom&#x00ED;as feministas y experiencias cooperativas de mujeres (<xref ref-type="bibr" rid="ref2">2022</xref>), organizado por la Universidad Iberoamericana Puebla, M&#x00E9;xico. <xref ref-type="bibr" rid="ref5">Dobre&#x00E9; y Quiroga (2019, p. 157)</xref> abundan en que si &#x201C;bien se reconoce el aporte de las mujeres en la construcci&#x00F3;n de las organizaciones que desde lo popular y solidario gestionan la vida se hace necesario cuestionar la manera en que el trabajo de reproducci&#x00F3;n ha sido organizado socialmente&#x201D;. </p>
<p>Si bien en las llamadas econom&#x00ED;as sociales, solidarias y populares se cuestiona la apropiaci&#x00F3;n de los mismos valores que reivindican, igualdad, cooperaci&#x00F3;n y equidad, las EF ponen &#x00E9;nfasis en la cr&#x00ED;tica al sistema financiero, al endeudamiento, a la divisi&#x00F3;n social del trabajo, al salario y a las pol&#x00ED;ticas p&#x00FA;blicas desde la perspectiva de g&#x00E9;nero, por nombrar algunos. Todas estas miradas o unidades de an&#x00E1;lisis sostienen la necesidad de hacer realidad los principios y valores que enarbolan las econom&#x00ED;as centradas en la reproducci&#x00F3;n ampliada de la vida: igualdad, cooperaci&#x00F3;n y equidad entre los g&#x00E9;neros. </p>
<p><xref ref-type="bibr" rid="ref2">Violeta Borant et al. (2022)</xref> llaman la atenci&#x00F3;n sobre la perspectiva de articular esa vertiente y construir conocimiento desde y con el feminismo un &#x201C;feminismo de datos&#x201D;, es decir, que si el feminismo como teor&#x00ED;a cr&#x00ED;tica deviene en el ordenamiento de la vida en su conjunto; para que se ordene con la transversalizaci&#x00F3;n de la perspectiva de g&#x00E9;nero en todos espacios de la vida, debe implicar la formulaci&#x00F3;n de nuevas epistemes, datos y conocimiento, lo cual nos permitir&#x00E1; integrar la perspectiva de g&#x00E9;nero a toda la vida social en la deconstrucci&#x00F3;n de las relaciones sociales existentes, es decir, siendo vertiente y no sat&#x00E9;lite. </p>
<p>Al respecto, tanto Valeria Mutuberr&#x00ED;a como Violeta Borant se&#x00F1;alaron en el mismo foro que las EF se inscriben de una manera m&#x00E1;s expl&#x00ED;cita como movimiento a partir de la segunda ola del feminismo (a&#x00F1;os sesenta), con la inclusi&#x00F3;n de las variables dom&#x00E9;sticas al trabajo. La invisibilizaci&#x00F3;n de este trabajo est&#x00E1; al servicio de una forma de organizaci&#x00F3;n del trabajo y del capital. </p>
<p><xref ref-type="bibr" rid="ref2">Nadia Castillo (2022)</xref>, en el foro citado, dijo que las EF le recuerdan a la econom&#x00ED;a social, solidaria y popular el gran desaf&#x00ED;o de cambiar las subjetividades, no solo los modos de hacer econom&#x00ED;a, sino la apuesta por desmontar el conjunto de las relaciones de poder que organizan la vida. Por ejemplo, al interior de las organizaciones hay que reconocer que el trabajo de cuidado es trabajo, no basta con la llamada cuota de g&#x00E9;nero; hay que identificar las m&#x00FA;ltiples nimiedades que naturalizan y reproducen las relaciones de poder. </p>
<p>Con la referencia de los planteamientos se&#x00F1;alados, a continuaci&#x00F3;n revisaremos algunos propuestas de diversas autoras que han aportado a la construcci&#x00F3;n del campo de las EF una cr&#x00ED;tica a las econom&#x00ED;as sociales, solidarias y populares, es decir, a las entidades de solidaridad econ&#x00F3;mica, para desmontar relaciones de poder por condici&#x00F3;n de g&#x00E9;nero y construir relaciones sociales de verdad equitativas e igualitarias en las entidades de solidaridad econ&#x00F3;mica, sobre todo en Am&#x00E9;rica Latina. </p>
</sec>
<sec>
<title>Balance de disrupciones: Ver&#x00F3;nica Gago, Amaia P&#x00E9;rez, Natalia Quiroga y Valeria Mutuberr&#x00ED;a</title>
<p><xref ref-type="bibr" rid="ref7">Ver&#x00F3;nica Gago (2020, p. 123)</xref> afirma que la EF tiene dos grandes objetivos, el primero &#x201C;permite comprender las formas espec&#x00ED;ficas de explotaci&#x00F3;n de las mujeres y los cuerpos feminizados en la sociedad capitalista&#x201D;, y el segundo &#x201C;consiste en desacatar, subvertir y transformar el orden capitalista, colonial y patriarcal&#x201D;. Adem&#x00E1;s, expresa que </p>
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] visibilizar el trabajo asalariado y precarizado hoy desde la perspectiva feminista que surge del an&#x00E1;lisis del trabajo hist&#x00F3;ricamente no remunerado y de las tareas feminizadas permite una nueva anal&#x00ED;tica del conjunto. Es decir, lo que permite valorizar la EF es la lucha que las mujeres, lesbianas, trans y travestis protagonizan por la reproducci&#x00F3;n de la vida contra las relaciones de explotaci&#x00F3;n y subordinaci&#x00F3;n. </p>
</disp-quote>
<p><xref ref-type="bibr" rid="ref7">Gago (2020, p. 124)</xref> supone un punto de partida distinto, una epistemolog&#x00ED;a nueva, una nueva ciencia de datos, a la que apuntan <xref ref-type="bibr" rid="ref2">Violeta Borant et al. (2022)</xref>, en la que las &#x201C;mujeres y los cuerpos feminizados no son un cap&#x00ED;tulo para agregar al an&#x00E1;lisis econ&#x00F3;mico en s&#x00ED;, sino una pol&#x00ED;tica transversal, que plantea otra entrada a la cr&#x00ED;tica de la econom&#x00ED;a pol&#x00ED;tica y no una agenda limitada&#x201D;. Es decir, que la EF centra su an&#x00E1;lisis en c&#x00F3;mo se organiza y garantiza la reproducci&#x00F3;n de la vida colectiva. A partir de este planteamiento observamos que la EF busca una transformaci&#x00F3;n total y real del conjunto de las relaciones sociales y, por ende, la propone con mayor &#x00ED;mpetu a distintas formas de solidaridad econ&#x00F3;mica como la ESS. </p>
<p><xref ref-type="bibr" rid="ref5">Amaia P&#x00E9;rez (2019)</xref> considera que la apuesta feminista clave es poner la sostenibilidad de la vida en el centro, es decir, preguntarnos qu&#x00E9; entendemos por vida que merece la pena ser vivida y cuestionar cu&#x00E1;l es la idea de bienestar hegem&#x00F3;nica y la contrapropuesta pol&#x00ED;tica del feminismo. Tambi&#x00E9;n es sustancial preguntarse c&#x00F3;mo se sostienen las condiciones de esa vida (<xref ref-type="bibr" rid="ref5">P&#x00E9;rez, 2019, p. 73</xref>). </p>
<p>Al partir de que la econom&#x00ED;a es una construcci&#x00F3;n social, la EF denuncia que el paradigma neocl&#x00E1;sico se construye sobre la ausencia de las mujeres, niega relevancia econ&#x00F3;mica a las esferas hist&#x00F3;ricamente asociadas con lo femenino (&#x00E1;mbito dom&#x00E9;stico, trabajo no remunerado, econom&#x00ED;a informal) y utiliza los mercados masculinos para definir una normalidad del funcionamiento de lo econ&#x00F3;mico, incluido el reconocimiento del trabajo. Por esto, una de las apuestas clave del feminismo ser&#x00E1; articular pensamiento y conflicto desde las esferas econ&#x00F3;micas invisibilizadas. </p>
<disp-quote>
<p>A pesar de la diversidad de enfoques, hay al menos tres elementos distintivos de la econom&#x00ED;a feminista: la inclusi&#x00F3;n de la visi&#x00F3;n de la econom&#x00ED;a para incluir todos los procesos de aprovisionamiento social, pasen o no por los mercados; la introducci&#x00F3;n de las relaciones de g&#x00E9;nero como un elemento constitutivo del sistema socioecon&#x00F3;mico y por tanto, del g&#x00E9;nero en tanto categor&#x00ED;a anal&#x00ED;tica central m&#x00E1;s all&#x00E1; de la desagregaci&#x00F3;n de datos por sexo, y la convicci&#x00F3;n de que el conocimiento es un proceso social que sirve a objetivos pol&#x00ED;ticos, de donde se deriva la explicitaci&#x00F3;n de un compromiso feminista. (<xref ref-type="bibr" rid="ref5">P&#x00E9;rez, 2019, p. 58</xref>) </p>
</disp-quote>
<p>La apuesta por un nuevo contrato sexual (P&#x00E9;rez, p. 64), en el marco del sistema socioecon&#x00F3;mico actual, es inviable sin una transformaci&#x00F3;n radical del sistema. La EF apuesta por un an&#x00E1;lisis multinivel que de manera transversal introduzca las preguntas relacionadas con grandes estructuras sist&#x00E9;micas, el nexo producci&#x00F3;n-reproducci&#x00F3;n, el engarce entre mercados y esferas no monetizadas, y el papel agregado de los trabajos no remunerados. </p>
<disp-quote>
<p>En el meso nivel en el que se atienden las diversas instituciones socioecon&#x00F3;micas se ampl&#x00ED;an las instituciones a las que atender para incluir, de forma clave los hogares adem&#x00E1;s del Estado y los mercados, y de preguntar c&#x00F3;mo operan todas ellas como portadoras de g&#x00E9;nero. En lo micro nivel que considera las acciones y relaciones de los agentes socioecon&#x00F3;micos concretos como sujetos con cuerpos e identidades diferencialmente posicionados en una red de interdependencia. (<xref ref-type="bibr" rid="ref5">P&#x00E9;rez, 2019, p. 64</xref>) </p>
</disp-quote>
<p>La autora enfatiza en que se trata de preguntarnos &#x00BF;para qu&#x00E9; trabajamos? No que todas las personas trabajemos, sino el tipo y fin del trabajo. </p>
<p><xref ref-type="bibr" rid="ref14">Corina Rodr&#x00ED;guez (2021, p. 22)</xref> menciona que la EF se refiere a la necesidad de descentrar los mercados y poner en el centro la sostenibilidad de la vida, para evidenciar la mercantilizaci&#x00F3;n de todas las dimensiones de la vida, incluidos los derechos b&#x00E1;sicos como la educaci&#x00F3;n y la salud, </p>
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] llegando a extremos de mercantilizaci&#x00F3;n de las formas de reproducci&#x00F3;n biol&#x00F3;gica, concluyendo as&#x00ED; que el alto nivel de mercantilizaci&#x00F3;n de la vida est&#x00E1; en la base de la insostenibilidad de la misma, llevando a una precarizaci&#x00F3;n amplia de la vida, no s&#x00F3;lo de los trabajos y/o del salario, manteniendo un nivel de consumo derivado de un alto endeudamiento. </p>
</disp-quote>
<p><xref ref-type="bibr" rid="ref5">Dobre&#x00E9; y Quiroga (2019, p. 164)</xref> afirman que las pr&#x00E1;cticas de la ESS se caracterizan por el &#x201C;trabajo sin patr&#x00F3;n&#x201D;, la toma decisiones asamblearias, la autogesti&#x00F3;n, la autonom&#x00ED;a, las pr&#x00E1;cticas cooperativas y la </p>
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] ruptura de la concepci&#x00F3;n de que la empresa es una caja negra en la que entran insumos y salen mercanc&#x00ED;as. Se trata m&#x00E1;s bien de espacios de los que coexiste con la producci&#x00F3;n con el enraizamiento social y la reproducci&#x00F3;n colectiva. </p>
</disp-quote>
<p>Por ejemplo, f&#x00E1;bricas recuperadas por sus trabajadores, que adem&#x00E1;s son centros culturales y educativos, y comedores comunitarios. Es decir, observamos que la uni&#x00F3;n de las dimensiones productiva y reproductiva es clave para pensar una EF en clave emancipatoria, en la que hacen hincapi&#x00E9; Dobre&#x00E9; y Quiroga. Tambi&#x00E9;n se&#x00F1;alan que uno de los desaf&#x00ED;os principales que las econom&#x00ED;as populares, sociales y solidarias le proponen a la EF emancipatoria tiene que ver con la capacidad de mostrar la complejidad que </p>
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] encierra el mundo de la reproducci&#x00F3;n en un mundo capitalista que precariza el trabajo y que crea vidas signadas por la desocupaci&#x00F3;n, a la vez que se pierden en la econom&#x00ED;a las preguntas por las necesidades y su resoluci&#x00F3;n que son encubiertas con la idea de consumo cuyo sujeto no es el trabajador, sino el consumidor. De ah&#x00ED; la necesidad de politizar las condiciones de consumo y conectarlas con los imperativos de la reproducci&#x00F3;n. (<xref ref-type="bibr" rid="ref5">Dobre&#x00E9; y Quiroga, 2019, p. 165</xref>) </p>
</disp-quote>
<p><xref ref-type="bibr" rid="ref3">Luci Cavallero y Ver&#x00F3;nica Gago (2021)</xref> dicen que el movimiento feminista ha evidenciado y puesto en la agenda p&#x00FA;blica la precariedad a la que las mujeres son arrojadas por las pol&#x00ED;ticas neoliberales, constituyendo una forma espec&#x00ED;fica de violencia contra ellas, en este caso desde la econom&#x00ED;a, y que tiene en los feminicidios su escena c&#x00FA;lmine. </p>
<p>Las finanzas, se&#x00F1;alan, aterrizan en las econom&#x00ED;as dom&#x00E9;sticas, populares y asalariadas mediante el endeudamiento masivo, y de manera distinta en cada una:</p>
<disp-quote>
<p>La deuda es lo que contrae cuando el aborto es clandestino. La deuda es lo que motoriza un consumo popular donde los intereses exorbitantes que se pagan hacen estallar la vida dom&#x00E9;stica, la salud y los lazos comunitarios. La deuda es lo que dinamiza la capacidad de las econom&#x00ED;as ilegales de reclutar mano de obra a cualquier precio. (<xref ref-type="bibr" rid="ref3">Cavallero y Gago, 2021, p. 19</xref>) </p>
</disp-quote>
<p>La deuda es lo que </p>
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] bloquea la autonom&#x00ED;a econ&#x00F3;mica, incluso en econom&#x00ED;as fuertemente feminizadas. La deuda explota una disponibilidad de trabajo a futuro; constri&#x00F1;e a aceptar cualquier tipo de trabajo frente a la obligaci&#x00F3;n preexistente de la deuda, entonces, organiza una econom&#x00ED;a de la violencia que es una econom&#x00ED;a espec&#x00ED;fica de la violencia. (<xref ref-type="bibr" rid="ref3">Cavallero y Gago, 2021, p. 21</xref>) </p>
</disp-quote>
<p>Las autoras denuncian a la deuda como mecanismo de colonizaci&#x00F3;n de la reproducci&#x00F3;n de la vida. El salario deja de ser la garant&#x00ED;a privilegiada del endeudamiento, para ser reemplazado por el subsidio, que pasa a funcionar como garant&#x00ED;a estatal para la toma de cr&#x00E9;dito de poblaciones en su mayor&#x00ED;a no asalariadas. Por tanto, observamos que las finanzas reconocen y explotan una trama productiva no asalariada, en cuyo interior las formas de contrataci&#x00F3;n son variadas e incluyen el salario informal y los subsidios estatales (<xref ref-type="bibr" rid="ref3">Cavallero y Gago, 2021, p. 23</xref>). </p>
<disp-quote>
<p>Es fundamental subrayar el car&#x00E1;cter feminizado de estas econom&#x00ED;as populares, precarizadas, en muchos niveles a-legales en su doble sentido: cuantitativo por la mayoritaria presencia de mujeres en el rol de jefas de familia, es decir, principal sost&#x00E9;n familiar. Cualitativo con relaci&#x00F3;n al tipo de tareas que se realizan y que tienen que ver tambi&#x00E9;n en t&#x00E9;rminos mayoritarios con labores de cuidados comunitarios, de provisi&#x00F3;n de alimentos, de seguridad y de limpieza barrial y de modo extenso de producci&#x00F3;n de infraestructura de servicios b&#x00E1;sicos para la reproducci&#x00F3;n de la vida. (<xref ref-type="bibr" rid="ref3">Cavallero y Gago, 2021, p. 25</xref>) </p>
</disp-quote>
<p>Desde la d&#x00E9;cada del ochenta del siglo XX, los estudios de g&#x00E9;nero han mostrado c&#x00F3;mo las tareas que ocurren en el &#x00E1;mbito dom&#x00E9;stico son cruciales e imprescindibles para el funcionamiento del sistema econ&#x00F3;mico global y del bienestar social. Los recorridos por Am&#x00E9;rica Latina han efectuado un fuerte hincapi&#x00E9; en el cuidado, como uno de los elementos centrales de una econom&#x00ED;a alternativa y tambi&#x00E9;n feminista. </p>
<p>En resumen y para recapitular, </p>
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] las relaciones de g&#x00E9;nero son el principio organizador del trabajo por medio de la divisi&#x00F3;n sexual del trabajo generando con ello una distribuci&#x00F3;n desigual entre varones y mujeres, entre lo femenino y masculino. La divisi&#x00F3;n del trabajo se manifiesta en cualidades y habilidades asociadas naturalmente a mujeres y hombres siendo los cuidados una de las tareas socialmente asignadas a las mujeres por condici&#x00F3;n de g&#x00E9;nero. (<xref ref-type="bibr" rid="ref1">Batthy&#x00E1;ny, 2021, p. 13</xref>) </p>
</disp-quote>
<p><xref ref-type="bibr" rid="ref1">Karina Batthy&#x00E1;ny (2021, p. 13)</xref> ha sido una de las principales te&#x00F3;ricas que han caracterizado este tipo de trabajo, sobre todo femenino y no reconocido, al se&#x00F1;alar c&#x00F3;mo desde el hogar, el espacio dom&#x00E9;stico y la familia se manifiesta la divisi&#x00F3;n del trabajo por raz&#x00F3;n de g&#x00E9;nero. El cuidado no solo reproduce personas en el sentido biol&#x00F3;gico, sino que tiene como objetivo la reproducci&#x00F3;n de personas con caracter&#x00ED;sticas necesarias, sin las cu&#x00E1;les no podr&#x00ED;an funcionar en la esfera mercantil. </p>
<p>Desde esta visi&#x00F3;n, el cuidado es concebido como un tratamiento que busca visibilizar la contribuci&#x00F3;n de las mujeres a una econom&#x00ED;a alternativa, que no solo mide el trabajo remunerado, sino tambi&#x00E9;n el no remunerado (<xref ref-type="bibr" rid="ref1">Batthy&#x00E1;ny, 2021 p. 15</xref>). </p>
<p>El trabajo de cuidado es subsidiario y necesario para la econom&#x00ED;a de mercado y la generaci&#x00F3;n de riqueza. La idea de la EF, como una mirada de la econom&#x00ED;a, pone el foco en espec&#x00ED;fico en las desigualdades de g&#x00E9;nero. Es decir, en la reproducci&#x00F3;n y sostenibilidad de la vida y no del capital. </p>
<p>La econom&#x00ED;a del cuidado surge con el debate sobre el trabajo de reproducci&#x00F3;n, el trabajo dom&#x00E9;stico y el aporte de las mujeres a la econom&#x00ED;a, a la acumulaci&#x00F3;n capitalista y a la reproducci&#x00F3;n de la vida cotidiana en el hogar. La econom&#x00ED;a del cuidado engloba &#x201C;todas las actividades y pr&#x00E1;cticas necesarias para la supervivencia cotidiana de las personas en la sociedad en la que viven&#x201D; . Implica: 1) cuidado directo de otras personas; 2) autocuidado; 3) tareas necesarias del cuidado como la limpieza de la casa y la elaboraci&#x00F3;n de alimentos, y 4) planificaci&#x00F3;n, gesti&#x00F3;n y supervisi&#x00F3;n del cuidado. </p>
<p>El cuidado se asemeja a la idea de reproducci&#x00F3;n de la vida y se debe reconocer como generador de bienestar y valorado econ&#x00F3;micamente. La manera c&#x00F3;mo se organiza el cuidado es un nudo central de la reproducci&#x00F3;n de la desigualdad. Las responsabilidades de cuidado est&#x00E1;n distribuidas de forma desigual entre los actores del cuidado (familias, mercado, Estado, comunidad) y sobre todo entre hombres y mujeres. </p>
<p>La mirada del cuidado, como componente de bienestar, centra el foco en entenderlo en los reg&#x00ED;menes de bienestar, sociales y de la administraci&#x00F3;n p&#x00FA;blica. La cr&#x00ED;tica central de este enfoque es que no se otorga a las familias y a las mujeres la relevancia que tienen como proveedoras de bienestar. De ah&#x00ED; la necesidad de incorporar una agenda feminista a la construcci&#x00F3;n de reg&#x00ED;menes de bienestar y que ponga al cuidado como un trabajo responsable de todos los actores sociales y en los distintos niveles de atenci&#x00F3;n (Estado, comunidades y familias), no en un esquema funcional para la acumulaci&#x00F3;n de capital, sino de derechos de todas las personas. </p>
<p><xref ref-type="bibr" rid="ref1">Karina Batthy&#x00E1;ny (2021)</xref> piensa que el &#x201C;r&#x00E9;gimen de cuidado social&#x201D; se refiere a la arquitectura de los cuidados, a la configuraci&#x00F3;n que, igual que los reg&#x00ED;menes de bienestar, distribuye y asigna las responsabilidades y los costos del cuidado entre los distintos agentes proveedores, gobiernos, organizaciones, empresas y hogares. </p>
<p>En Am&#x00E9;rica Latina existen acciones incipientes y sin articulaci&#x00F3;n, es decir, que no conforman una oferta clara de dispositivos para su provisi&#x00F3;n. Las pol&#x00ED;ticas de cuidados no son universales. Esto es producto de la persistente divisi&#x00F3;n del trabajo por raz&#x00F3;n de g&#x00E9;nero, la naturalizaci&#x00F3;n de las mujeres como cuidadoras, los escasos desarrollos institucionales de los reg&#x00ED;menes de bienestar mediante pol&#x00ED;ticas p&#x00FA;blicas y, desde luego, las grandes desigualdades econ&#x00F3;micas. </p>
<p><xref ref-type="bibr" rid="ref2">Violeta Borant et al. (2022)</xref> reconocen que el trabajo de cuidados es trabajo, que no basta con cumplir una cuota de g&#x00E9;nero &#x2014;igual n&#x00FA;mero de hombres y mujeres en una organizaci&#x00F3;n&#x2014;, sino reconocer aquellas m&#x00FA;ltiples nimiedades que naturalizan y reproducen las relaciones de poder. </p>
</sec>
<sec>
<title>A manera de conclusi&#x00F3;n, los aportes de la EF a las ESS </title>
<p>En este apartado enfatizaremos en el aporte concreto que las EF han hecho a la literatura y a las pr&#x00E1;cticas de la ESS: la inclusi&#x00F3;n de la equidad de g&#x00E9;nero en este horizonte pol&#x00ED;tico y econ&#x00F3;mico. Existen muchas afinidades entre los dos enfoques: </p>
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] una primera est&#x00E1; en la convergencia de la cr&#x00ED;tica a los supuestos de la econom&#x00ED;a neocl&#x00E1;sica. Una segunda se asocia al relieve, en ambas propuestas, del principio de subsistencia y la instituci&#x00F3;n de la administraci&#x00F3;n dom&#x00E9;stica. Una tercera tiene que ver con el principio de equidad que est&#x00E1; en los fundamentos tanto del movimiento de la ESS como del movimiento de EF. (<xref ref-type="bibr" rid="ref16">Wanderley, 2015, p. 102</xref>) </p>
</disp-quote>
<p>Si la igualdad y la equidad son valores reconocidos por la ESS, entonces, la igualdad de g&#x00E9;nero se inscribe en &#x201C;la lucha contra toda forma de discriminaci&#x00F3;n y dominaci&#x00F3;n. Ante esto &#x00BF;tiende la ES a ser una propuesta contrahegem&#x00F3;nica que lucha como oposici&#x00F3;n a las formas de dominaci&#x00F3;n patriarcal?&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref9">Oulhaj, 2019, p. 31</xref>). <xref ref-type="bibr" rid="ref16">Fernanda Wanderley (2015, p. 104)</xref> manifiesta que la </p>
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] inclusi&#x00F3;n del objetivo de desnaturalizaci&#x00F3;n &#x2014;v&#x00ED;a la democratizaci&#x00F3;n&#x2014; de la divisi&#x00F3;n sexual del trabajo en la esfera reproductiva y productiva es central para prevenir los efectos negativos, directos e indirectos, sobre las mujeres que pueden tener tanto las posiciones pol&#x00ED;ticas conservadoras como las progresistas. Al mismo tiempo, lo es tambi&#x00E9;n para avanzar en los cimientos de organizaci&#x00F3;n de otra econom&#x00ED;a, bandera de la Econom&#x00ED;a Social y Solidaria, pero que todav&#x00ED;a no hace evidente su cr&#x00ED;tica a la divisi&#x00F3;n social del trabajo por condici&#x00F3;n de g&#x00E9;nero. </p>
</disp-quote>
<p>Es importante recuperar varias contribuciones de la reflexi&#x00F3;n feminista, sobre todo </p>
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] las referidas a las evidencias emp&#x00ED;ricas sobre la presencia de mecanismos asim&#x00E9;tricos de asignaci&#x00F3;n de recursos, responsabilidades y trabajo entre los individuos en el hogar, en las asociaciones, en las comunidades, en las empresas y en el Estado; los que generan relaciones de poder y de dominaci&#x00F3;n no democr&#x00E1;ticas. </p>
</disp-quote>
<p>La ESS debe abandonar el supuesto de que &#x201C;la relaciones horizontales de igualdad y reciprocidad se dan de manera generalizada y autom&#x00E1;tica en todos sus niveles de organizaci&#x00F3;n&#x201D;, obviando as&#x00ED; la prevalente desigualdad y discusi&#x00F3;n entre el trabajo que realizan mujeres y hombres por condici&#x00F3;n de g&#x00E9;nero en las propias experiencias de solidaridad econ&#x00F3;mica (<xref ref-type="bibr" rid="ref16">Wanderley, 2015, p. 103</xref>). </p>
<p>Entonces, &#x201C;si las pr&#x00E1;cticas de la ESS se plantean como alternativas al sistema hegem&#x00F3;nico tendr&#x00E1;n que transformar las desigualdades entre hombres y mujeres en el sentido de eliminar la subordinaci&#x00F3;n/ dominaci&#x00F3;n de g&#x00E9;nero que es parte del sistema capitalista/patriarcal&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref16">Wanderley, 2015, p. 104</xref>). Es decir, que si la ESS busca ser un modelo econ&#x00F3;mico que pone en el centro a las personas, es prioritario reconocer si lo es (o no) de forma igualitaria y equitativa para hombres y mujeres; si se posiciona en una franca cr&#x00ED;tica a este sistema de dominaci&#x00F3;n e intenta construir posiciones de igualdad y equidad entre los g&#x00E9;neros. Por esto, junto a las autoras referidas y citadas en este texto, consideramos que para avanzar en la consolidaci&#x00F3;n de la ESS como un modelo econ&#x00F3;mico que ponga en el centro la reproducci&#x00F3;n ampliada de la vida, es necesario que esta sea feminista, que no solo visibilice las diferencias y las desigualdades que generan las relaciones de poder, sino que tambi&#x00E9;n se proponga transformarlas y trace un camino para hacerlo. </p>
<p>La literatura y las experiencias de la ESS pusieron &#x00E9;nfasis en las relaciones equitativas entre socios-trabajadores al interior de las unidades econ&#x00F3;micas, y menos atenci&#x00F3;n en las relaciones de poder y de subordinaci&#x00F3;n por razones de g&#x00E9;nero, consideramos que este es un asunto fundamental a atender por parte de las organizaciones que pretenden una econom&#x00ED;a que interpele al capitalismo en sus din&#x00E1;micas de sostenibilidad y jerarqu&#x00ED;as naturalizadas e invisibilizadas. </p>
<p>Como lo hemos se&#x00F1;alado en este texto, la EF busca la equidad en las relaciones sociales en un sentido amplio &#x2014;entre hombres y mujeres&#x2014; y superar las discriminaciones a las que han debido hacer frente las mujeres, lo cual implica superar relaciones de dominaci&#x00F3;n patriarcal existentes en la actualidad. En este sentido, se introduce a los estudios de la ESS un &#x00E9;nfasis tambi&#x00E9;n en los principios que busca esta econom&#x00ED;a; no obstante, como lo hemos se&#x00F1;alado, la equidad de g&#x00E9;nero ha sido de los asuntos pendientes m&#x00E1;s sentidos al interior de estas experiencias, debido a la naturalizaci&#x00F3;n e invisibilizaci&#x00F3;n de estas relaciones de dominaci&#x00F3;n. </p>
<p>Lo que ha sucedido al interior del movimiento y las experiencias de la ESS es que, si bien se ha reconocido esta desigualdad de g&#x00E9;nero, se asume que se atender&#x00E1; y, en su caso, desaparecer&#x00E1; en el ejercicio mismo de la ESS, es decir, en la pr&#x00E1;ctica cotidiana de los principios y valores cooperativos, democr&#x00E1;ticos y solidarios en construcci&#x00F3;n de otra econom&#x00ED;a. De ah&#x00ED; la importancia de la econom&#x00ED;a feminista al se&#x00F1;alar estos pendientes al interior del movimiento y las experiencias, lo que denota que no ser&#x00E1; una causalidad simple y lineal entre fen&#x00F3;menos. </p>
<p>Mientras al interior de las experiencias de la ESS no se cuestione la asimetr&#x00ED;a en las relaciones de g&#x00E9;nero observadas claramente en la divisi&#x00F3;n social del trabajo, estos proyectos dif&#x00ED;cilmente tendr&#x00E1;n un impacto en la transformaci&#x00F3;n real de las relaciones sociales, es decir, se limitar&#x00E1;n a tener resultados emergentes, por ejemplo, obtener un ingreso, pero no tendr&#x00E1;n la potencia de construir un modelo econ&#x00F3;mico inclusivo si, en este caso, no se cuestiona y trabaja para cambiar y revalorar la divisi&#x00F3;n social del trabajo. </p>
<p>Por &#x00FA;ltimo, m&#x00E1;s all&#x00E1; de las cuotas de g&#x00E9;nero y de las propias metodolog&#x00ED;as que se construyen desde las academias y las organizaciones de la ESS, se trata de hacer un trabajo cotidiano de introducci&#x00F3;n e interiorizaci&#x00F3;n amplia y profunda. Un trabajo de larga data que implica poner los medios para que esto suceda, desde la revoluci&#x00F3;n de las conciencias, para generar formas sociales no diferenciadoras y romper con las relaciones de poder articuladas por condici&#x00F3;n de g&#x00E9;nero, que se reflejen en formas de organizaci&#x00F3;n igualmente valorizadas. </p>
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<bio>
<title>Nadia E. Castillo Romero </title>
<p>Doctora en Sociolog&#x00ED;a. Directora del Departamento de Ciencias Sociales, de la Universidad Iberoamericana Puebla. Fue coordinadora de la maestr&#x00ED;a en Gesti&#x00F3;n de Empresas de Econom&#x00ED;a Social, en la misma universidad. Sus l&#x00ED;neas de investigaci&#x00F3;n comprenden la epistemolog&#x00ED;a de la econom&#x00ED;a social y solidaria en Am&#x00E9;rica Latina, y la transversalidad de la perspectiva de g&#x00E9;nero en las experiencias de solidaridad econ&#x00F3;mica. </p>
</bio>
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<title>Referencias</title>
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