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<journal-title>Ciencia Pol&#x00ED;tica</journal-title>
<abbrev-journal-title abbrev-type="publisher">Cienc. Politi.</abbrev-journal-title>
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<publisher-name>Universidad Nacional de Colombia</publisher-name>
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<article-title>Lo poscolonial en Am&#x00E9;rica Latina</article-title>
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<trans-title xml:lang="en">Postcolonial in Latin America</trans-title></trans-title-group>
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<surname>G&#x00F3;mez-Muller</surname>
<given-names>Alfredo</given-names>
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<email>agomezmr@gmail.com</email>
<uri>https://orcid.org/0000-0002-9507-0399</uri>
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<aff id="aff1"><institution content-type="original">Universidad de Tours</institution><country>Francia</country></aff>
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<author-notes>
<p>&#x002A; El presente texto es la traducci&#x00F3;n al castellano del art&#x00ED;culo &#x201C;Le postcolonial en Am&#x00E9;rique Latine&#x201D;, publicado originalmente en la obra colectiva <italic>Postcolonial/D&#x00E9;colonial. La preuve par l&#x2019;art</italic>, coordinada por Evelyne Toussaint y editada por Presses Universitaires du Midi (Toulouse, 2021, pp. 75-80). Agradecemos al editor por su amable autorizaci&#x00F3;n para publicar la presente traducci&#x00F3;n, hecha por el autor del texto.</p>
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<pub-date publication-format="electronic" date-type="pub" iso-8601-date="2022-07">
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<license license-type="open-access" xlink:href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0" xml:lang="es"><license-p>Este art&#x00ED;culo est&#x00E1; publicado en acceso abierto bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 2.5 Colombia.</license-p>
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<abstract>
<title>Resumen</title>
<p>Partiendo de una definici&#x00F3;n de lo colonial como r&#x00E9;gimen de poder que establece un reparto asim&#x00E9;trico y violento del mundo, basado en la clasificaci&#x00F3;n de grupos humanos en funci&#x00F3;n de criterios &#x00E9;tnico-culturales, el presente estudio examina la noci&#x00F3;n de lo poscolonial a partir del contexto hist&#x00F3;rico latinoamericano, proponiendo una introducci&#x00F3;n a una serie de aspectos importantes del debate contempor&#x00E1;neo sobre la condici&#x00F3;n poscolonial en este continente.</p>
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<kwd>poscolonial</kwd>
<kwd>descolonizaci&#x00F3;n</kwd>
<kwd>subalternos</kwd>
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<label>1.</label><title>La palabra &#x201C;poscolonial&#x201D;</title>
<p>&#x00BF;Qu&#x00E9; sentido puede tener la palabra &#x201C;poscolonial&#x201D;, aplicada a la Am&#x00E9;rica Latina de hoy? La morfolog&#x00ED;a de la palabra evoca un &#x201C;despu&#x00E9;s&#x201D; de lo colonial, lo cual remite hist&#x00F3;ricamente al periodo inaugurado en general hace m&#x00E1;s de dos siglos por la ruptura del v&#x00ED;nculo colonial con Espa&#x00F1;a y Portugal. &#x00BF;No hay algo singular en el hecho de caracterizar a las sociedades latinoamericanas contempor&#x00E1;neas utilizando un t&#x00E9;rmino que remite a una realidad hist&#x00F3;rica aparentemente muy lejana? A nadie se le ocurrir&#x00ED;a caracterizar a la sociedad francesa de hoy como &#x201C;posrevolucionaria&#x201D; en referencia a la Revoluci&#x00F3;n de 1789. Por otra parte, &#x201C;despu&#x00E9;s&#x201D; de lo colonial sigue l&#x00F3;gicamente lo no-colonial y, por ende, la superaci&#x00F3;n de lo colonial. Este &#x00FA;ltimo pertenecer&#x00ED;a pues a un tiempo definitivamente pasado, al cual sucedi&#x00F3; un tiempo nuevo de signo no-colonial. Estas consideraciones sem&#x00E1;nticas y cronol&#x00F3;gicas explican tal vez en parte la escasez inicial de referencias a Latinoam&#x00E9;rica en los estudios poscoloniales que se propagan primeramente en el mundo anglohablante de los a&#x00F1;os ochenta. Como indicio de esta escasez, <italic>The Post-Colonial Studies Reader</italic> de 1995 no incluye ning&#x00FA;n estudio sobre el &#x00E1;rea latinoamericana. Los 86 textos que lo componen &#x2014;casi todos redactados inicialmente en ingl&#x00E9;s&#x2014; tratan de sociedades descolonizadas en su mayor parte durante la segunda mitad del siglo XX, y antiguamente colonizadas en particular por Gran Breta&#x00F1;a y Francia.</p>
<p>La noci&#x00F3;n de &#x201C;poscolonial&#x201D;, no obstante, tal como es utilizada generalmente en los <italic>Post-Colonial Studies</italic>, hace referencia a una realidad que es tambi&#x00E9;n latinoamericana. Seg&#x00FA;n este uso, lo poscolonial designa una totalidad de ideas y pr&#x00E1;cticas que han sido inauguradas por el hecho colonial y se reproducen en el tiempo posterior a la independencia pol&#x00ED;tica: mucho despu&#x00E9;s de la independencia, el colonialismo <italic>continues in a neo-colonial mode to be active in many societies</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="ref1">Ashcroft et al., 1995</xref>).<xref ref-type="fn" rid="fn1"><sup>1</sup></xref> Pese a las reservas que puede generar esta identificaci&#x00F3;n de lo poscolonial y lo neocolonial, el uso del t&#x00E9;rmino &#x201C;poscolonial&#x201D; para significar una determinada permanencia de lo colonial en las sociedades &#x201C;posteriores&#x201D; a la independencia pol&#x00ED;tica, puede proporcionar un marco hermen&#x00E9;utico unificado con vistas al estudio y la articulaci&#x00F3;n de hechos que han sido tradicionalmente considerados como epifen&#x00F3;menos desprovistos de todo v&#x00ED;nculo, o que simplemente han sido ignorados. En tales hechos, que pueden ser de &#x00ED;ndole muy diversa (ling&#x00FC;&#x00ED;sticos, discursivos, sociales, culturales, ideol&#x00F3;gicos, pol&#x00ED;ticos, econ&#x00F3;micos...), el pasado colonial se revela como un presente, como algo que no ha sido superado. La caracterizaci&#x00F3;n contempor&#x00E1;nea de la invasi&#x00F3;n del continente americano como una <italic>conquista</italic> es uno de esos hechos en los cuales lo colonial y el colonialismo persisten, del mismo modo que perduran hoy en los actos de &#x201C;celebraci&#x00F3;n&#x201D; de 1492, a&#x00F1;o del <italic>descubrimiento</italic> del continente por los europeos. El nombre mismo de <italic>Am&#x00E9;rica Latina</italic> y, m&#x00E1;s directamente a&#x00FA;n, el de <italic>Colombia</italic>, pueden ser tambi&#x00E9;n hechos de esa persistencia. En la perspectiva de los estudios poscoloniales, tales hechos de habla y tales actos no son &#x201C;neutros&#x201D; ni &#x201C;aislados&#x201D;; antes bien, se relacionan con determinados discursos, pr&#x00E1;cticas, memorias, estructuras e instituciones sociales y culturales que son portadoras de visiones del mundo espec&#x00ED;ficas. La ambig&#x00FC;edad aparente del <italic>t&#x00E9;rmino</italic> poscolonial corresponde a la ambig&#x00FC;edad de la <italic>realidad</italic> que pretende designar: la realidad de un &#x201C;despu&#x00E9;s&#x201D; que no lo es totalmente, de un &#x201C;despu&#x00E9;s&#x201D; cuyo &#x201C;antes&#x201D; perdura habiendo dejado de ser.</p>
<sec>
<title>La realidad (pos)colonial</title>
<p>En Am&#x00E9;rica Latina, como en otras partes, lo colonial designa primordialmente un modelo asim&#x00E9;trico de &#x201C;reparto de lo sensible&#x201D; (Ranci&#x00E8;re) basado en criterios &#x00E9;tnico-culturales que un grupo dominante clasifica seg&#x00FA;n lo &#x201C;superior&#x201D; y lo &#x201C;inferior&#x201D;, e impone a otro grupo con el prop&#x00F3;sito de legitimar su dominaci&#x00F3;n incondicionada. Se trata de un &#x201C;reparto&#x201D; impuesto por la violencia del Estado <italic>conquistador</italic> e institucionalizado por el Estado colonial en cuanto forma del poder pol&#x00ED;tico &#x201C;coercitivo&#x201D;, esto es, del poder entendido como relaci&#x00F3;n de mando-obediencia (<xref ref-type="bibr" rid="ref4">Clastres, 1974</xref>). El reparto asim&#x00E9;trico de lo &#x201C;sensible&#x201D; (en particular de la tierra y del territorio) est&#x00E1; basado en relaciones asim&#x00E9;tricas de poder, en las cuales se asigna a unos la condici&#x00F3;n de grupo dominante (los invasores europeos y sus descendientes) y a otros la condici&#x00F3;n de grupo dominado o subalterno (los &#x201C;indios&#x201D;, los afroamericanos y los &#x201C;mezclados&#x201D; o <italic>castas</italic>, grupos que poseen cada uno sus formas peculiares de <italic>subalternidad</italic>). La realidad colonial es b&#x00E1;sicamente dual, y su complejidad y multiplicidad est&#x00E1;n invariablemente enmarcadas por esta dualidad constitutiva determinada por la asimetr&#x00ED;a entre el colonizador y el colonizado. Se trata de una asimetr&#x00ED;a real y no de una construcci&#x00F3;n meramente intelectual; adquiere forma en relaciones de dominaci&#x00F3;n concretas, como aquellas que dan lugar a instituciones y pr&#x00E1;cticas tales como la espoliaci&#x00F3;n de bienes, la encomienda, la esclavitud de los negros, la extirpaci&#x00F3;n de la &#x201C;idolatr&#x00ED;a&#x201D;, la violencia sexual contra las mujeres &#x201C;indias&#x201D; y negras, la organizaci&#x00F3;n de la sociedad en <italic>castas</italic> definidas por criterios de (im)<italic>pureza de sangre</italic>, etc. La asimetr&#x00ED;a colonizador/colonizado, relativizada por un cierto revisionismo que puede revestir a veces la apariencia de un discurso &#x201C;posmoderno&#x201D; al&#x00E9;rgico a las configuraciones duales de la realidad, se impone como el dato b&#x00E1;sico que estructura al mundo colonial.</p>
<p>La asimetr&#x00ED;a del mundo social colonial se prolonga bajo modalidades diversas en el mundo poscolonial. En ella se basa la caracterizaci&#x00F3;n de los estudios poscoloniales como estudios subalternos, entendidos como estudios que tratan de la constituci&#x00F3;n de las relaciones asim&#x00E9;tricas entre las &#x201C;&#x00E9;lites&#x201D; (los poscolonizadores) y los &#x201C;subalternos&#x201D; (los poscolonizados)<xref ref-type="fn" rid="fn2"><sup>2</sup></xref>. En Am&#x00E9;rica Latina esta implicaci&#x00F3;n rec&#x00ED;proca entre lo poscolonial y la <italic>subalternidad</italic> ha sido puesta de relieve en particular por Silvia Rivera Cusicanqui y Rossana Barrag&#x00E1;n (<xref ref-type="bibr" rid="ref13">Rivera Cusicanqui y Barrag&#x00E1;n, 2007</xref>); en esta regi&#x00F3;n, la asimetr&#x00ED;a poscolonial se expresa desde el siglo XVIII en la dualidad &#x201C;civilizaci&#x00F3;n&#x201D; y &#x201C;barbarie&#x201D;, que en ese siglo encuentra nuevas referencias ideol&#x00F3;gicas en el discurso &#x201C;cient&#x00ED;fico&#x201D; e &#x201C;ilustrado&#x201D; sobre las &#x201C;razas&#x201D;.</p>
<p>Desarrollada como tal en Latinoam&#x00E9;rica desde 1845 por el argentino Domingo Faustino Sarmiento, la oposici&#x00F3;n entre &#x201C;civilizaci&#x00F3;n&#x201D; y &#x201C;barbarie&#x201D; es entendida como una dicotom&#x00ED;a cuyos elementos constitutivos son incompatibles uno con otro. Sarmiento pretende proporcionar un fundamento &#x201C;antropol&#x00F3;gico&#x201D; y <italic>racialista</italic> a un proyecto pol&#x00ED;tico de construcci&#x00F3;n nacional basado exclusivamente en referentes culturales europeos o estadounidenses (la &#x201C;civilizaci&#x00F3;n&#x201D;), y por ende en la eliminaci&#x00F3;n de todo referente ind&#x00ED;gena, negro o <italic>gaucho</italic> (la &#x201C;barbarie&#x201D;). La &#x201C;barbarie ind&#x00ED;gena&#x201D; es considerada como el mal fundamental que se ha de extirpar para que el pa&#x00ED;s pueda &#x201C;progresar&#x201D;: &#x201C;las razas americanas viven en la ociosidad, y se muestran incapaces, aun por medio de la compulsi&#x00F3;n, para dedicarse a un trabajo duro y seguido&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref15">Sarmiento, 1988/ 1845, p. 65</xref>).<xref ref-type="fn" rid="fn3"><sup>3</sup></xref> Reutilizando el viejo tema de la &#x201C;ociosidad&#x201D; del ind&#x00ED;gena, Sarmiento construye gradualmente una &#x201C;justificaci&#x00F3;n&#x201D; de la espoliaci&#x00F3;n de las tierras ind&#x00ED;genas: &#x201C;&#x00BF;Hemos de abandonar un suelo de los m&#x00E1;s privilegiados de la Am&#x00E9;rica a las devastaciones de la barbarie? (...). &#x201C;&#x00BF;Hemos de cerrar voluntariamente la puerta a la inmigraci&#x00F3;n europea que llama con golpes repetidos para poblar nuestros desiertos?&#x201D; (p. 43).</p>
<p>De manera relativamente temprana, Sarmiento propone uno de los principales dispositivos que habr&#x00E1;n de ser utilizados durante la segunda mitad del siglo XIX en Argentina y otros pa&#x00ED;ses latinoamericanos para la construcci&#x00F3;n de una naci&#x00F3;n &#x201C;civilizada&#x201D;: la inmigraci&#x00F3;n europea. Para poblar los &#x201C;desiertos&#x201D; (t&#x00E9;rmino que designa en los siglos XVIII y XIX los territorios donde no hay habitantes &#x201C;blancos&#x201D; o &#x201C;civilizados&#x201D;) el Estado concede grandes extensiones de tierras &#x2014;con frecuencia en territorios ind&#x00ED;genas&#x2014; a los inmigrantes que provengan de Europa (y &#x00FA;nicamente de Europa). La permanencia de lo colonial en lo poscolonial es expresada de manera particularmente expl&#x00ED;cita en 1852 por Juan Bautista Alberdi (1810-1884) en sus <italic>Bases y puntos de partida para la organizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica de la Rep&#x00FA;blica Argentina</italic>:
<disp-quote>
<p>La Am&#x00E9;rica independiente est&#x00E1; llamada a proseguir en su territorio la obra empezada y dejada a la mitad por la Espa&#x00F1;a de 1492. La colonizaci&#x00F3;n, la poblaci&#x00F3;n de este mundo, nuevo hasta hoy a pesar de los trescientos a&#x00F1;os transcurridos desde su descubrimiento, debe llevarse a cabo por los mismos Estados americanos constituidos en cuerpos independientes y soberanos (...). Necesitamos constituciones, necesitamos una pol&#x00ED;tica de creaci&#x00F3;n, de poblaci&#x00F3;n, de conquista sobre la soledad y el desierto (...). As&#x00ED;, en Am&#x00E9;rica gobernar es poblar (cap&#x00ED;tulo XXXI).</p>
</disp-quote></p>
<p>En los remanentes contempor&#x00E1;neos de lo colonial, la asimetr&#x00ED;a poscolonial entre la &#x201C;civilizaci&#x00F3;n&#x201D; y la &#x201C;barbarie&#x201D; se correlaciona con la asimetr&#x00ED;a entre la &#x201C;modernidad&#x201D; y la &#x201C;tradici&#x00F3;n&#x201D;. Esta forma de asimetr&#x00ED;a que jerarquiza seg&#x00FA;n lo superior y lo inferior puede ser ejemplificada en nuestros d&#x00ED;as por un libro publicado en 1982 por un conocido historiador de las ideas franc&#x00E9;s, y dedicado al tema de la &#x201C;conquista&#x201D; de Am&#x00E9;rica. La lectura propuesta por este historiador del &#x201C;encuentro&#x201D; entre espa&#x00F1;oles y aztecas reposa enteramente sobre una serie de oposiciones binarias que sugieren una forma de superioridad cultural de Europa: oposici&#x00F3;n entre la &#x201C;tradici&#x00F3;n&#x201D; r&#x00ED;gida y dogm&#x00E1;tica de los aztecas y la &#x201C;modernidad&#x201D; cr&#x00ED;tica y abierta de los espa&#x00F1;oles; oposici&#x00F3;n entre un &#x201C;mundo orientado hacia el pasado&#x201D; (el mundo azteca) y un mundo abierto al presente (el mundo europeo); oposici&#x00F3;n entre un mundo donde &#x201C;la colectividad domina sobre lo individual&#x201D; (el mundo azteca) y un mundo donde reina la &#x201C;libertad&#x201D; individual (el mundo europeo). El prejuicio ideol&#x00F3;gico de este autor se resume en la afirmaci&#x00F3;n seg&#x00FA;n la cual la &#x201C;ideolog&#x00ED;a&#x201D; de los espa&#x00F1;oles es lo que permiti&#x00F3; a la Malinche &#x201C;entender mejor su propia cultura&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref16">Todorov, 1982, p. 107</xref>).<xref ref-type="fn" rid="fn4"><sup>4</sup></xref></p>
<p>Ilustrando concretamente el tipo de resultados que puede arrojar la aplicaci&#x00F3;n acr&#x00ED;tica de las nociones de <italic>modernidad</italic> y de <italic>tradici&#x00F3;n</italic> en el estudio de los hechos hist&#x00F3;ricos, esta lectura un tanto sesgada del &#x201C;encuentro&#x201D; con el &#x201C;otro&#x201D; pertenece, no obstante, a una concepci&#x00F3;n del saber relativo a lo humano fundada sobre la pretensi&#x00F3;n de &#x201C;neutralidad&#x201D; axiol&#x00F3;gica, de &#x201C;objetividad&#x201D; y de &#x201C;universalidad&#x201D;. Este modelo de saber, que es el de la ciencia producida por la forma hegem&#x00F3;nica de la modernidad europea, se autoinstituye como modelo &#x00FA;nico y exclusivo de saber, expulsando <italic>a priori</italic> los saberes &#x201C;premodernos&#x201D; y no europeos fuera del saber, en la &#x201C;irracionalidad&#x201D; o la &#x201C;magia&#x201D;. En el terreno del saber relativo a lo humano (las &#x201C;ciencias humanas y sociales&#x201D;) este modelo hoy d&#x00ED;a dominante tiende a soslayar la cuesti&#x00F3;n de las condiciones sociales y culturales de su propia producci&#x00F3;n, evidenciadas por lo menos desde 1929 por la sociolog&#x00ED;a del conocimiento de Karl Mannheim, quien estableci&#x00F3; el car&#x00E1;cter situado y relativo de todo saber sobre lo humano &#x2014;ser irreducible a la objetividad&#x2014;. De este modo, el modelo actualmente dominante se proh&#x00ED;be toda posibilidad de di&#x00E1;logo con saberes modernos de otro tipo o con saberes no modernos, no basados en la serie de dicotom&#x00ED;as (sujeto/objeto, cultura/ naturaleza, racionalidad/afectividad, teor&#x00ED;a/pr&#x00E1;ctica, concepto/met&#x00E1;fora, teor&#x00ED;a/relato, etc.) constitutivas del modelo hegem&#x00F3;nico del saber llamado &#x201C;moderno&#x201D;. En s&#x00ED;ntesis, se proh&#x00ED;be la posibilidad de pensar de otra manera el mundo, tomando una distancia cr&#x00ED;tica en relaci&#x00F3;n con sus supuestos no solo epistemol&#x00F3;gicos sino tambi&#x00E9;n antropol&#x00F3;gicos y metaf&#x00ED;sicos, los cuales implican una determinada concepci&#x00F3;n de la racionalidad y del imaginario, de lo humano y su relaci&#x00F3;n con el mundo no humano.<xref ref-type="fn" rid="fn5"><sup>5</sup></xref></p>
<p>La realidad poscolonial es una realidad de relaciones asim&#x00E9;tricas definidas por discursos, pr&#x00E1;cticas e instituciones de origen colonial, cuyo fondo com&#x00FA;n es la afirmaci&#x00F3;n de la humanidad y la cultura europeas como modelo &#x201C;superior&#x201D; o incluso como modelo exclusivo de humanidad y de cultura. Tal afirmaci&#x00F3;n implica la desvalorizaci&#x00F3;n o la negaci&#x00F3;n pura y simple de la humanidad del no europeo. La ideolog&#x00ED;a que articula la realidad poscolonial es el etnocentrismo, entendido seg&#x00FA;n la definici&#x00F3;n dada por Claude L&#x00E9;vi-Strauss: una tendencia de pensamiento muy antigua consistente en &#x201C;repudiar pura y simplemente las formas culturales (&#x2026;) que est&#x00E1;n m&#x00E1;s alejadas de aquellas con las cuales nos identificamos&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref10">L&#x00E9;vi Strauss, 2001, p. 43</xref>). Al igual que otras formas de etnocentrismo, el europeo-centrismo expulsa &#x201C;fuera de la cultura, en la naturaleza, todo aquello que no se conforma a la norma seg&#x00FA;n la cual uno vive&#x201D;. La posibilidad de cuestionar esta &#x201C;tendencia de pensamiento&#x201D; pasa ciertamente por determinadas experiencias de diferencia cultural que pueden contribuir a resquebrajar el dogmatismo inherente al europeo-centrismo.<xref ref-type="fn" rid="fn6"><sup>6</sup></xref></p>
<p>Los estudios poscoloniales pueden asimismo contribuir a fisurar ese dogmatismo, a condici&#x00F3;n de abandonar la rutina del esencialismo dogm&#x00E1;tico y de asumir el desaf&#x00ED;o de una verdadera interdisciplinaridad &#x2014;remedio a las derivas de un discurso meramente especulativo.</p>
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<label>3.</label><title>Pensar y decir la realidad poscolonial</title>
<p>En Am&#x00E9;rica Latina, la realidad poscolonial ha sido pensada de manera cr&#x00ED;tica desde el propio nacimiento de los Estados &#x201C;poscoloniales&#x201D; en las primeras d&#x00E9;cadas del siglo XIX. Se trata de un pensar creador de formas de saber que se expresan a trav&#x00E9;s de m&#x00FA;ltiples lenguajes y pr&#x00E1;cticas, a veces cercanas y a veces bastante alejadas de lo que cubre el t&#x00E9;rmino contempor&#x00E1;neo de &#x201C;poscolonial&#x201D;. El pensamiento que se expresa a trav&#x00E9;s de tales lenguajes comporta de entrada un significado cr&#x00ED;tico de las asimetr&#x00ED;as constitutivas de lo poscolonial, revel&#x00E1;ndose as&#x00ED; su car&#x00E1;cter descolonizador.</p>
<p>En el siglo XIX el pensar descolonizador se despliega en una multiplicidad de pr&#x00E1;cticas de resistencia adelantadas en primer lugar por ind&#x00ED;genas y negros. Es el pensar que articula movimientos como la llamada <italic>guerra de castas</italic> del Yucat&#x00E1;n maya (1847-1901) o la resistencia de los <italic>Apoderados generales</italic> (1880-1890) en Bolivia. A comienzos del siglo XX surgen tan solo las primeras voces no ind&#x00ED;genas que afirman una posici&#x00F3;n no paternalista y no <italic>asimilacionista</italic> frente a los &#x201C;indios&#x201D;, especialmente en Per&#x00FA; con <xref ref-type="bibr" rid="ref9">Manuel Gonz&#x00E1;lez Prada (1976)</xref><xref ref-type="fn" rid="fn7"><sup>7</sup></xref>, los anarquistas del peri&#x00F3;dico <italic>La Protesta</italic> (1911-1927) y Jos&#x00E9; Carlos Mari&#x00E1;tegui<xref ref-type="fn" rid="fn8"><sup>8</sup></xref> &#x2014;estos &#x00FA;ltimos aprenden a pensar de otro modo a partir del ciclo de rebeliones ind&#x00ED;genas que se desarrollan en las regiones andinas del centro y del sur del pa&#x00ED;s, entre 1911 y 1923. En la segunda mitad del siglo XX importantes estudios hist&#x00F3;ricos y/o te&#x00F3;ricos sobre el hecho poscolonial fueron realizados en Bolivia por el movimiento katarista de los a&#x00F1;os 1970 y 1980, en particular por <xref ref-type="bibr" rid="ref14">Silvia Rivera Cusicanqui (2010)</xref>, as&#x00ED; como por <xref ref-type="bibr" rid="ref17">Ren&#x00E9; Zavaleta (1967)</xref>; igualmente, en el M&#x00E9;xico de los a&#x00F1;os 1960, Pablo Gonz&#x00E1;lez Casanova desarrolla el concepto de <italic>colonialismo interno</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">1963</xref>), inicialmente elaborado por el soci&#x00F3;logo estadounidense Charles Wright Mills.</p>
<p>La existencia de un pensamiento cr&#x00ED;tico de los remanentes coloniales europeo-c&#x00E9;ntricos en la realidad de &#x201C;despu&#x00E9;s&#x201D; de lo colonial es pues bien anterior a la introducci&#x00F3;n en Latinoam&#x00E9;rica, en la d&#x00E9;cada 1990, de la etiqueta acad&#x00E9;mica de &#x201C;poscolonial&#x201D;, surgida en el mundo anglohablante. De ah&#x00ED; la reserva inicial expresada por ciertos autores latinoamericanos frente a un discurso proveniente del Norte que a veces se autopresenta como una &#x201C;novedad&#x201D; radical, desconociendo as&#x00ED; la abundante producci&#x00F3;n latinoamericana pasada y presente y reproduciendo, por lo mismo, las asimetr&#x00ED;as de origen colonial que pretende criticar. Frente a tales derivas etnocentristas, algunos autores desarrollan estudios sobre las realidades poscoloniales de Am&#x00E9;rica Latina sin hacer referencia a los &#x201C;estudios poscoloniales&#x201D; de lengua inglesa o francesa, o rest&#x00E1;ndoles importancia, o incluso en ocasiones rechaz&#x00E1;ndolos expl&#x00ED;citamente. Esta actitud ha dado lugar a un discurso que se presenta como &#x201C;decolonial&#x201D;, basado en la identificaci&#x00F3;n <italic>a priori</italic> de la &#x201C;modernidad&#x201D; con la &#x201C;colonialidad&#x201D;, esto es, con un modelo de poder basado en la clasificaci&#x00F3;n racial y por consiguiente en la idea de &#x201C;raza&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref3">Cruz Rodr&#x00ED;guez, 2016, p. 66</xref>), y todo ello desde la invasi&#x00F3;n y colonizaci&#x00F3;n de Am&#x00E9;rica en el siglo XVI. Sin embargo, este discurso parte de una serie de supuestos que son problem&#x00E1;ticos y, como tales, son objeto del debate contempor&#x00E1;neo sobre lo poscolonial en Am&#x00E9;rica Latina. Entre tales supuestos encontramos en particular aquellos que conciernen las nociones de &#x201C;raza&#x201D; y de &#x201C;modernidad&#x201D;.</p>
<p>La tesis seg&#x00FA;n la cual las ideas modernas de raza y de racismo aparecen en el siglo XVI con la invasi&#x00F3;n de Am&#x00E9;rica<xref ref-type="fn" rid="fn9"><sup>9</sup></xref> parece conllevar un error de conceptualizaci&#x00F3;n. Si bien es cierto que el significado moderno de la idea de raza es &#x201C;biol&#x00F3;gico&#x201D;, resulta falso afirmar que este significado estaba ya presente en el siglo XVI. El significado biol&#x00F3;gico de la idea de &#x201C;raza&#x201D; solo aparece en el siglo XVIII en el contexto de las nuevas ciencias naturales y en particular del desarrollo del evolucionismo biol&#x00F3;gico. As&#x00ED;, pretender que el debate de los te&#x00F3;logos y juristas espa&#x00F1;oles del siglo XVI sobre la existencia del &#x201C;alma&#x201D; en los &#x201C;indios&#x201D; pone en juego argumentos &#x201C;biol&#x00F3;gicos&#x201D; resulta un anacronismo (<xref ref-type="bibr" rid="ref12">Quijano, 2014, pp. 758-760</xref>). El racismo en sentido estricto (el racismo &#x201C;biol&#x00F3;gico&#x201D;) no exist&#x00ED;a en el siglo XVI. Este procedimiento de trasposici&#x00F3;n de elementos constitutivos (<italic>raza</italic> en el sentido biol&#x00F3;gico, <italic>racismo</italic>) de la &#x201C;colonialidad&#x201D; del siglo XVIII en la realidad colonial del siglo XVI sugiere una concepci&#x00F3;n esencialista de la <italic>modernidad</italic> / <italic>colonialidad</italic>. Seg&#x00FA;n esta visi&#x00F3;n, la modernidad ser&#x00ED;a algo que permanece siempre id&#x00E9;ntico a s&#x00ED; mismo, inmutable a trav&#x00E9;s del tiempo.</p>
<p>El mismo esencialismo es visible, bajo modalidades diversas, en ciertas caracterizaciones bastante reductoras de la &#x201C;modernidad&#x201D;. As&#x00ED;, de acuerdo con una de las principales tesis de un cierto discurso &#x201C;decolonial&#x201D;, la modernidad, el colonialismo y el capitalismo ser&#x00ED;an aspectos mutuamente constitutivos de &#x201C;una misma realidad simult&#x00E1;nea&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref5">Dussel, 2000, p. 58</xref>). Sin embargo, a pesar de que el advenimiento de la modernidad corresponde cronol&#x00F3;gicamente a la aparici&#x00F3;n del colonialismo y del capitalismo, nada permite afirmar de manera concluyente que la &#x201C;modernidad&#x201D; conlleva <italic>necesariamente</italic> el capitalismo y el colonialismo. Desde el momento mismo de la invasi&#x00F3;n de Am&#x00E9;rica se manifiestan discursos y pr&#x00E1;cticas <italic>modernas</italic> que se alzan contra formas de opresi&#x00F3;n basadas en la diferencia religiosa o en la afirmaci&#x00F3;n de la &#x201C;superioridad&#x201D; de una civilizaci&#x00F3;n sobre otra.<xref ref-type="fn" rid="fn10"><sup>10</sup></xref> Asimismo, el advenimiento de la modernidad capitalista es tambi&#x00E9;n el tiempo de la cr&#x00ED;tica de las relaciones sociales y econ&#x00F3;micas de tipo capitalista: More, M&#x00FC;ntzer y Campanella no representan la misma modernidad que Maquiavelo, Bacon y Hobbes. &#x201C;La&#x201D; modernidad en cuanto realidad un&#x00ED;voca no existe: existen <italic>modernidades</italic>. Formas alternativas a la modernidad colonialista y capitalista han existido siempre en el seno de esa forma cultural compleja, plural y marcada por m&#x00FA;ltiples tensiones, que se suele designar gen&#x00E9;ricamente con el t&#x00E9;rmino de &#x201C;modernidad&#x201D;, y que no se reduce a la existencia de un mercado mundializado.</p>
<p>Rechazar la identidad moderna como una especie de esencia negativa o como algo absolutamente exterior a las pr&#x00E1;cticas culturales llamadas <italic>tradicionales</italic> ser&#x00ED;a, sin duda, una deriva inquietante de los estudios (pos/de)coloniales, con consecuencias que podr&#x00ED;an ser graves tanto te&#x00F3;rica como pr&#x00E1;cticamente. A nombre de la cr&#x00ED;tica poscolonial se puede sostener a veces una forma de culturalismo aut&#x00E1;rquico y hostil a la diferencia; pretextando la cr&#x00ED;tica leg&#x00ED;tima y necesaria del &#x201C;universalismo&#x201D; etnocentrista de la Ilustraci&#x00F3;n, se puede llegar en ocasiones al rechazo <italic>a priori</italic> de toda universalidad y de la idea de una construcci&#x00F3;n intercultural de formas de universalidad normativa; simplificando al extremo la indispensable cr&#x00ED;tica de la &#x201C;colonialidad del saber&#x201D;, se puede estigmatizar <italic>a priori</italic> todo pensamiento proveniente del &#x201C;Norte&#x201D;, rechazar el pensamiento conceptual y, en ciertos casos, desvalorizar toda racionalidad o negar las bases racionales de la comunicaci&#x00F3;n interhumana (<xref ref-type="bibr" rid="ref6">G&#x00F3;mez-Muller, 2016, p. 12</xref>).<xref ref-type="fn" rid="fn11"><sup>11</sup></xref> Frente a tales discursos simplificadores, la cr&#x00ED;tica poscolonial puede nutrirse asimismo de referentes modernos, incluyendo a ese Ren&#x00E9; Descartes que algunos reducen a la etiqueta de ide&#x00F3;logo de la &#x201C;colonialidad&#x201D;, y que pudo servir de referencia a Aim&#x00E9; C&#x00E9;saire para denunciar la &#x201C;b&#x00E1;rbara negaci&#x00F3;n&#x201D; (C&#x00E1;saire, 1955, p. 33) de la universal condici&#x00F3;n humana por el colonialismo franc&#x00E9;s.</p>
</sec>
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<back>
<notes>
<fn-group>
<fn id="fn1" fn-type="other"><label>1</label><p>&#x201C;permanece activo en un modo neocolonial en numerosas sociedades&#x201D; (traducci&#x00F3;n nuestra).</p></fn>
<fn id="fn2" fn-type="other"><label>2</label><p>Recordemos que el primer volumen editado por el grupo de los <italic>Subaltern Studies</italic> fue publicado en 1982 en Delhi, coordinado por el historiador indio Ranajit Guha.</p></fn>
<fn id="fn3" fn-type="other"><label>3</label><p>Ver asimismo: p. 39 y p. 69.</p></fn>
<fn id="fn4" fn-type="other"><label>4</label><p>Ver asimismo pp. 88-89.</p></fn>
<fn id="fn5" fn-type="other"><label>5</label><p>La posibilidad de un &#x201C;di&#x00E1;logo&#x201D; entre las ciencias humanas y los saberes culturales relativos a la condici&#x00F3;n humana supone un retorno al &#x201C;mundo de la vida&#x201D; (<italic>Lebenswelt</italic>) y a las significaciones de lo humano que en &#x00E9;l se despliegan. Tal retorno puede tener efectos sobre la concepci&#x00F3;n que estas ciencias tienen de s&#x00ED; mismas y de las fronteras que las separan de la filosof&#x00ED;a, el arte, la poes&#x00ED;a y la espiritualidad. Sobre este punto, ver: Alfredo G&#x00F3;mez Muller, &#x201C;Saber etnocentrista, saber situado, saber situacional&#x201D;, en Santiago G&#x00F3;mez Obando, Catherine Moore Torres y Leopoldo M&#x00FA;nera Ruiz (eds.), <italic>Los saberes m&#x00FA;ltiples y las ciencias sociales y pol&#x00ED;ticas</italic>. Universidad Nacional de Colombia, colecci&#x00F3;n &#x201C;Coyuntura&#x201D;, 2018, pp. 89-99.</p></fn>
<fn id="fn6" fn-type="other"><label>6</label><p>Un interesante relato de cuestionamiento del colonialismo del saber se puede hallar en la compilaci&#x00F3;n <italic>Relatos de El viejo Antonio</italic>, en particular el relato XI &#x201C;Historia de las preguntas&#x201D;. Subcomandante Marcos, <italic>Relatos de El viejo Antonio</italic> (pr&#x00F3;logo de Armando Bartra)[1998], San Crist&#x00F3;bal de las Casas, Centro de investigaci&#x00F3;n y an&#x00E1;lisis de Chiapas, 2002, pp. 56-63.</p></fn>
<fn id="fn7" fn-type="other"><label>7</label><p>Hemos analizado los aportes de Gonz&#x00E1;lez Prada, de los anarquistas peruanos y de Mari&#x00E1;tegui en nuestro libro <italic>La memoria ut&#x00F3;pica del Inca Garcilaso</italic>. <italic>Comunalismo andino y buen gobierno</italic>. Tinta Lim&#x00F3;n, 2021, y Ediciones LOM, 2021.</p></fn>
<fn id="fn8" fn-type="other"><label>8</label><p>Se destaca de Jose Carlos Mariategui, &#x201C;Nacionalismo y vanguardismo&#x201D; (1924). En <italic>Peruanicemos al Per&#x00FA;</italic>. Biblioteca Amauta, 1970; y su trabajo en <italic>Siete ensayos de interpretaci&#x00F3;n de la realidad peruana</italic> (1928). Biblioteca Amauta, 1977.</p></fn>
<fn id="fn9" fn-type="other"><label>9</label><p>&#x201C;La idea de raza, en su sentido moderno, no tiene historia conocida antes de Am&#x00E9;rica&#x201D;. (<xref ref-type="bibr" rid="ref11">Quijano, 2011, p. 220</xref>)</p></fn>
<fn id="fn10" fn-type="other"><label>10</label><p>Por ejemplo, la argumentaci&#x00F3;n de Bartolom&#x00E9; de Las Casas tendiente a justificar el derecho de los ind&#x00ED;genas a adelantar una guerra de resistencia contra los espa&#x00F1;oles es propiamente moderna y se vincula al humanismo cristiano y ut&#x00F3;pico del Renacimiento. Sobre este punto, ver Alfredo G&#x00F3;mez Muller, &#x201C;La cuesti&#x00F3;n de la legitimidad de la conquista de Am&#x00E9;rica: Las Casas y Sep&#x00FA;lveda&#x201D;.</p></fn>
<fn id="fn11" fn-type="other"><label>11</label><p>Retomamos estas &#x00FA;ltimas l&#x00ED;neas de nuestro texto &#x201C;Condition postcoloniale et modernit&#x00E9; en Am&#x00E9;rique latine&#x201D;. En <italic>Le postcolonial en Am&#x00E9;rique Latine. D&#x00E9;bats contemporains</italic>.</p></fn>
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</notes>
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<title>Referencias</title>
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<ref id="ref16"><mixed-citation>Todorov, T. (1982). La conqu&#x00EA;te de l&#x2019;Am&#x00E9;rique. La question de l&#x2019;autre. Seuil.</mixed-citation>
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