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<journal-title>Ciencia Pol&#x00ED;tica</journal-title>
<abbrev-journal-title abbrev-type="publisher">Cienc. Politi.</abbrev-journal-title>
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<publisher-name>Universidad Nacional de Colombia</publisher-name>
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<article-title>Los l&#x00ED;mites sociopol&#x00ED;ticos del gobierno Petro. De la disponibilidad social para el momento constitutivo.</article-title>
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<trans-title xml:lang="en">The sociopolitical limits of the Petro government: From social availability to the constitutive moment</trans-title>
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<surname>Parra</surname>
<given-names>Luis Eduardo Lamus</given-names>
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<email>lelamusp@unal.edu.co</email>
<uri>https://orcid.org/0000-0003-1249-651X</uri>
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<aff id="aff1"><institution content-type="original">Instituci&#x00F3;n Educativa Departamental Salesiana Miguel Un&#x00ED;a, Agua de Dios,</institution><country>Colombia</country></aff>
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<license license-type="open-access" xlink:href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0" xml:lang="es"><license-p>Este art&#x00ED;culo est&#x00E1; publicado en acceso abierto bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 2.5 Colombia.</license-p>
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<abstract>
<title>Resumen</title>
<p>El art&#x00ED;culo adopta un enfoque heterodoxo desde la teor&#x00ED;a pol&#x00ED;tica marxista latinoamericana para comprender los l&#x00ED;mites sociopol&#x00ED;ticos de la propuesta reformista del gobierno de Gustavo Petro en Colombia. Para avanzar en este prop&#x00F3;sito, recoge postulados nacionalistas propuestos por el soci&#x00F3;logo boliviano Ren&#x00E9; Zavaleta y continuados por el fil&#x00F3;sofo Luis Tapia, los cuales ampl&#x00ED;an la vertiente gramsciana situ&#x00E1;ndola en el contexto pol&#x00ED;tico e hist&#x00F3;rico regional. El texto se desarrolla en dos partes: en la primera, se establecen relaciones conceptuales para explorar inercias culturales y sociol&#x00F3;gicas inscritas en el proceso hist&#x00F3;rico de constituci&#x00F3;n de la sociedad colombiana, mostrando ciertas intersecciones con el desarrollo del capitalismo en el pa&#x00ED;s. En la segunda parte, se caracterizan las relaciones pol&#x00ED;ticas que instauran una ecuaci&#x00F3;n social que, si bien se resinti&#x00F3; de la reciente crisis pol&#x00ED;tica, hecha manifiesta en el estallido social, despliega su tozuda carga hist&#x00F3;rica, impidiendo la generaci&#x00F3;n de disponibilidad social que pueda promover el desarrollo conjunto e integral de las reformas propuestas por la primera experiencia progresista en el gobierno.</p>
</abstract>
<trans-abstract xml:lang="en">
<title>Abstract</title>
<p>The article focuses on a heterodox approach from Latin American Marxist political theory, in the search to understand the sociopolitical limits of the reformist proposal of the Petro government. To advance this purpose, it includes nationalist postulates advanced by the Bolivian sociologist Ren&#x00E9; Zavaleta and continued by the philosopher Luis Tapia, which expand the Gramscian aspect by placing it in the regional political and historical context. The text develops in two moments, the first establishes a set of conceptual relationships from which cultural and sociological inertias are explored, inscribed in the historical process of constitution of Colombian society, showing certain intersections with the development of capitalism in the country. In a second moment, political dynamics are broadly characterized that establish a social equation that, although it suffered from the recent political crisis, made manifest in the social outbreak, displays its stubborn historical burden, preventing the generation of social availability that can promote the joint and comprehensive development of the reforms proposed by the first progressive experience in government.</p>
</trans-abstract>
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<kwd>marxismo</kwd>
<kwd>teor&#x00ED;a pol&#x00ED;tica</kwd>
<kwd>Latinoam&#x00E9;rica</kwd>
<kwd>reformas</kwd>
<kwd>progresismo</kwd>
<kwd>Colombia</kwd>
<kwd>cultura</kwd>
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<kwd>Marxism</kwd>
<kwd>political theory</kwd>
<kwd>Latin America</kwd>
<kwd>reforms</kwd>
<kwd>progressivism</kwd>
<kwd>Colombia</kwd>
<kwd>culture</kwd>
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<p><italic>&#x201C;Si el cambio no es cultural, no habr&#x00E1; cambio alguno. Lo triste y lo m&#x00E1;s preocupante es que, sobre este cambio, este gobierno del cambio todav&#x00ED;ano ha empezado a hablar.&#x201D; Juli&#x00E1;n de Zubiria, Sin transformaci&#x00F3;n cultural no ser&#x00E1; posible el cambioen Colombia, 2023.</italic></p>
<p><italic>&#x201C;La interpelaci&#x00F3;n en la hora de la disponibilidad general, que es la del momento constitutivo, est&#x00E1; destinada a sobrevivir como una suerte deinconsciente o fondo de esa sociedad.&#x201D; Ren&#x00E9; Zavaleta, Lo nacional-popular en Bolivia, 1986.</italic></p>
<sec>
<title>Introducci&#x00F3;n</title>
<p>Las l&#x00ED;neas que se presentan a continuaci&#x00F3;n tienen la intenci&#x00F3;n de plantear algunas consideraciones acerca del porqu&#x00E9; los cambios y reformas propuestas y defendidas por el gobierno de Petro no han logrado aquiescencia en la sociedad colombiana, luego de casi alcanzar el segundo a&#x00F1;o de su mandato.</p>
<p>De entrada, es evidente que los elementos de la cultura pol&#x00ED;tica asumen un gran peso como factores explicativos; sin embargo, esta no es la ruta preferente para el desarrollo de este art&#x00ED;culo, aunque es inevitable que emerjan al trazar inercias y continuidades en las relaciones sociopol&#x00ED;ticas e incluso econ&#x00F3;micas, que se presentan ahora transmutadas. Estas son relaciones hist&#x00F3;ricas que tienen una suerte de efecto osificador en la sociedad colombiana; estas ser&#x00E1;n esbozadas en el segundo momento del texto.</p>
<p>A pesar de ello, existen millones de miradas expectantes frente a los cambios propuestos, una sociedad a la cual se le abri&#x00F3; (y en parte, abri&#x00F3;) un horizonte de transformaci&#x00F3;n, aun sin realizar en varios de sus &#x00E1;mbitos definitorios. A su vez, han sido varias las lucubraciones acerca del porqu&#x00E9; de que las intenciones del llamado primer gobierno progresista han naufragado en el Congreso de la Rep&#x00FA;blica, desde las insuficiencias del lentejismo y la mermelada hasta la ingobernabilidad parlamentaria.</p>
<p>El car&#x00E1;cter de las respuestas que procura perfilar este texto se construye y argumenta desde procesos m&#x00E1;s amplios e incluso m&#x00E1;s profundos, de &#x00ED;ndole colectiva, los cuales configuran hist&#x00F3;ricamente el tenor, &#x201C;la temperatura&#x201D; de una sociedad. Son los que, en t&#x00E9;rminos gramscianos, se acercan a la noci&#x00F3;n de <italic>bloque hist&#x00F3;rico</italic>. De acuerdo con ello, se hace necesario un primer momento estructurador que permita tejer relacio-nes conceptuales que aclaren nuestra perspectiva de an&#x00E1;lisis.</p>
</sec>
<sec>
<title>Primer momento</title>
<p>El encuadre m&#x00E1;s amplio de asunci&#x00F3;n anal&#x00ED;tica supone adscribir a un marxismo como teor&#x00ED;a en permanente (auto)cr&#x00ED;tica, denom&#x00ED;nese marxismo de ruptura o cr&#x00ED;tico. Este es acogido como una &#x201C;teor&#x00ED;a que se levanta como modelo de regularidad o teor&#x00ED;a general en el horizonte hist&#x00F3;rico de la modernidad, es decir, en el tiempo hist&#x00F3;rico configurado en torno a lo que se sintetiza en la ley del valor, las relaciones sociales capitalistas&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref11">Tapia, 2020, p. 125</xref>). Esta posici&#x00F3;n ancla nuestra conciencia hist&#x00F3;rica en la teor&#x00ED;a misma.</p>
<p>Desde dicha perspectiva, la ley del valor o modelo de regularidad epocal se&#x00F1;ala patrones y tendencias que reproducen y (re)configuran &#x2014; imbuidas en tr&#x00E1;gica irracionalidad&#x2014; pa&#x00ED;ses y sociedades, aunque con fisonom&#x00ED;as de gran heterogeneidad. As&#x00ED; lo refiere <xref ref-type="bibr" rid="ref14">Zavaleta (1986)</xref>, al cargar de historicidad la existencia de una <italic>tal ley</italic> de correspondencia entre base y superestructura, dado que la historia misma ser&#x00ED;a una lucha entre esa presunta ley y la forma quebrada o insidiosa de su cumplimiento.</p>
<disp-quote>
<p>Incluso en pa&#x00ED;ses que son id&#x00E9;nticos en cuanto al modo de producci&#x00F3;n o sea en los que se refiere a la forma colectiva de transformaci&#x00F3;n o apropiaci&#x00F3;n de la materia (digamos Argentina, Inglaterra y Francia), tendr&#x00E1;n, sin embargo, en cuanto a los s&#x00ED;mbolos o atribuciones pol&#x00ED;tico-lit&#x00FA;rgicas o sea en cuanto al efecto superestructural y sobre todo estatal, razonamientos en todo distintos entre s&#x00ED;. Es una evidencia, para que repetirlo, que superestructuras muy distintas cumplen no obstante la misma funci&#x00F3;n constante en cuanto a la preparaci&#x00F3;n y garant&#x00ED;a de la reproducci&#x00F3;n y esto es lo que hace que mientras el &#x201C;aislamiento de las relaciones sociales a las relaciones de producci&#x00F3;n&#x201D; explique la unidad de la historia del mundo, el an&#x00E1;lisis de las superestructuras y de la propia formaci&#x00F3;n econ&#x00F3;mico-social se refiera a la diversidad caracterial de la historia del mundo. (p. 108)</p>
</disp-quote>
<p>Seguir la pista a tal diversidad perfila la utilidad de categor&#x00ED;as como <italic>bloque hist&#x00F3;rico, formaci&#x00F3;n econ&#x00F3;mico-social</italic> y, a&#x00FA;n m&#x00E1;s, la de formaci&#x00F3;n social abigarrada, dado que estas, en general, remiten a la configuraci&#x00F3;n espec&#x00ED;fica e hist&#x00F3;rica de sociedades y sus singulares entramados estatales.<sup>1</sup> Pero, &#x00BF;cu&#x00E1;l es la propuesta, o m&#x00E1;s bien, la articulaci&#x00F3;n conceptual que permite acercarnos a los procesos latinoamericanos y, en particular, al colombiano? Un paso que va del modelo de regularidad a lo concreto, que no solo requiere de categor&#x00ED;as intermedias, sino que, a su vez, concita, por lo menos a modo de enunciaci&#x00F3;n &#x2014;dado que su desarrollo va m&#x00E1;s all&#x00E1; de los alcances de este escrito&#x2014; rutas para reconocer la emergencia y despliegue del capitalismo en la regi&#x00F3;n como un proceso hist&#x00F3;rico.</p>
<p>Para tal efecto, es &#x00FA;til traer a colaci&#x00F3;n algunos elementos de teorizaci&#x00F3;n postulados por Marx para pensar el capitalismo como un proceso por fases. La primera ser&#x00E1;, entonces, caracterizada a trav&#x00E9;s de la noci&#x00F3;n de acumulaci&#x00F3;n originaria, signada por la violencia abierta y el despojo, principalmente de tierras y medios de producci&#x00F3;n. Un segundo momento es el de la subsunci&#x00F3;n formal, donde se mercantiliza la fuerza de trabajo y cuyo consumo productivo genera plusvalor, sin que exista la sustituci&#x00F3;n del conocimiento productivo. Finalmente, la fase de la subsunci&#x00F3;n real implica una sustituci&#x00F3;n total del conocimiento y de las formas productivas, resultado de la desorganizaci&#x00F3;n de otro tipo de relaciones y de culturas. Es la instauraci&#x00F3;n del capitalismo como un nuevo tipo de sociedad y civilizaci&#x00F3;n, un momento en el cual &#x201C;se piensa el modelo de regularidad en su mayor grado de abstracci&#x00F3;n y generalidad&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref11">Tapia, 2020, p. 28</xref>).</p>
<p>En escenarios territoriales, donde el capitalismo despleg&#x00F3; estructurasde explotaci&#x00F3;n, a partir de formas coloniales e imperialistas, no se produce tal generalizaci&#x00F3;n, sino un solapamiento de varios tiempos hist&#x00F3;ricos en un mismo territorio. Lo anterior implica la coexistencia de varios modos de producci&#x00F3;n, a saber: formas comunarias, modos tributarios y el modo de producci&#x00F3;n capitalista, que para <xref ref-type="bibr" rid="ref11">Tapia (2020)</xref> configura escenarios donde &#x201C;se sobreponen diferentes cosmovisiones, lenguas y estructuras de autoridad, bajo la modalidad de desarticulaci&#x00F3;n&#x201D; (p. 28).</p>
<p>Es lo que Zavaleta denomina <italic>abigarramiento</italic>, una condici&#x00F3;n en la cual no existe una articulaci&#x00F3;n que funcione en <italic>todos</italic> los procesos econ&#x00F3;micos, sociales y pol&#x00ED;ticos, ya que esto solo ocurre en parte.<sup>2</sup> En este sentido, &#x201C;hay un margen m&#x00E1;s o menos amplio donde no hay subsunci&#x00F3;n al capitalismo a nivel de modo de producci&#x00F3;n, aunque s&#x00ED; hay relaciones de dominaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica de origen colonial&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref11">Tapia, 2020, p. 29</xref>)&#x2014;persistencia de relaciones se&#x00F1;oriales&#x2014; que hacen que se presente un traslado de excedente producido bajo relaciones no capitalistas.</p>
<disp-quote>
<p>Lo anterior, no reniega del capitalismo como forma general y dominante, aunque s&#x00ED; condiciona su abordaje, al existir &#x00E1;mbitos donde las relaciones de producci&#x00F3;n no sean &#x2014;ni tiendan a ser&#x2014; directa e inmediatamente capitalistas en el sentido mod&#x00E9;lico que nos presenta el tomo I de <italic>El Capital</italic>. Esto no significa que no est&#x00E9;n insertas en el proceso de valorizaci&#x00F3;n capitalista, sino que lo est&#x00E1;n por medio de una serie de eslabones o mediaciones. (<xref ref-type="bibr" rid="ref7">Lamus, 2020, p. 42</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>Tal apertura hacia el an&#x00E1;lisis de las relaciones pol&#x00ED;ticas en la extracci&#x00F3;n del excedente permite explorar la relaci&#x00F3;n entre el Estado y la sociedad civil como construcci&#x00F3;n hist&#x00F3;rica, una articulaci&#x00F3;n que Zavaleta llam&#x00F3; <italic>forma primordial</italic>. Esta categor&#x00ED;a traza particularidades en el devenir hist&#x00F3;rico de varios pa&#x00ED;ses de Am&#x00E9;rica Latina al reconocer en ellos articulaciones contradictorias y distantes, que en parte responden a la existencia de formas pol&#x00ED;ticas (neo)se&#x00F1;oriales en la configuraci&#x00F3;n de sus estructuras pol&#x00ED;ticas estatales.</p>
<p>Denotados est&#x00E1;n los l&#x00ED;mites de la subsunci&#x00F3;n real, lo que implica de suyo la condici&#x00F3;n de un d&#x00E9;bil y parcial desarrollo del capitalismo en la regi&#x00F3;n, reafirmando a su vez que tal configuraci&#x00F3;n es producto de un proceso hist&#x00F3;rico y pol&#x00ED;tico en el cual burgues&#x00ED;as locales y fuerzas dirigentes denegaron no solo la construcci&#x00F3;n de naci&#x00F3;n &#x2014;m&#x00E1;s all&#x00E1; de lo simb&#x00F3;lico y discursivo, aunque con efectos reales&#x2014;, sino que, a su vez, en algunos pa&#x00ED;ses, no intentaron ni lograron articular hegemon&#x00ED;a burguesa y, en otros, ha sido relativamente d&#x00E9;bil y de menguado alcance. Tales formulaciones requieren un amplio entendimiento de la pol&#x00ED;tica que permita englobar:</p>
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] al conjunto de pr&#x00E1;cticas de articulaci&#x00F3;n de lo social, [como] un conjunto de procesos que le dan forma a una sociedad, a un pa&#x00ED;s, en tanto pol&#x00ED;ticamente articulan los diversos aspectos de su vida social, la producci&#x00F3;n, los diversos procesos de reproducci&#x00F3;n, la educaci&#x00F3;n, la cultura y la vida pol&#x00ED;tica, como un proceso de construcci&#x00F3;n hist&#x00F3;rica y articulaci&#x00F3;n de una totalidad social. (<xref ref-type="bibr" rid="ref11">Tapia, 2020, p. 109</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>De esta forma, se anticipan los rasgos del llamado <italic>bloque hist&#x00F3;rico</italic> que, al decir de Tapia, no corresponde a una mera alianza de clases o grupos sociales, sino a un proceso de articulaci&#x00F3;n en torno a un <italic>proyecto pol&#x00ED;tico</italic> que va incorporando elementos de los diversos sujetos que se van integrando.</p>
<disp-quote>
<p>Un bloque hist&#x00F3;rico es algo que se articula en torno a una clase fundamental de un modo de producci&#x00F3;n, en tiempos modernos la burgues&#x00ED;a o el proletariado. En este sentido, la disputa hegem&#x00F3;nica tiene que ver con la articulaci&#x00F3;n de los bloques hist&#x00F3;ricos en torno a cada una de estas clases fundamentales. Un bloque hist&#x00F3;rico es una historia, una historia de construcci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica. (<xref ref-type="bibr" rid="ref11">2020, p. 120</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>En este sentido, los obst&#x00E1;culos para construir hegemon&#x00ED;a no solo se ubican en los l&#x00ED;mites de la subsunci&#x00F3;n real, que en este plano de an&#x00E1;lisis es la que instaura una nueva totalidad social que sustituye, entre otros procesos, las creencias e ideologemas de aquellos transformados en proletarios devenidos del mundo agrario, sino que tambi&#x00E9;n imposibilita procesos de articulaci&#x00F3;n entre el Estado y la sociedad civil, as&#x00ED; como un proceso de organizaci&#x00F3;n de la cultura que permita una reforma moral e intelectual que modifique ideas relativas al poder pol&#x00ED;tico, su legitimidad y bases de consenso.</p>
<p>Las tendencias que procuran la construcci&#x00F3;n de <italic>una otra hegemon&#x00ED;a</italic> en la regi&#x00F3;n y, ahora, en Colombia est&#x00E1;n marcadas por sus intentos de debilitar y aun de sustituir la historia olig&#x00E1;rquica en la que no existe el pueblo, los sujetos del campo popular o subalterno, y en la que los protagonistas y los &#x00FA;nicos valorados positivamente son los actores y agentes de la &#x00E9;lite dominante. De acuerdo con ello, parte de la conformaci&#x00F3;n de la naci&#x00F3;n y de la pugna hegem&#x00F3;nica es la sustituci&#x00F3;n de una conciencia hist&#x00F3;rica, en otros t&#x00E9;rminos, del sentido com&#x00FA;n pol&#x00ED;tico de la sociedad, por otra(s) en la cual se articule la presencia popular, antipatriarcal y subalterna, y que tiene, en la disputa por la conciencia hist&#x00F3;rica, uno de los principios rectores de la acci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica.</p>
<disp-quote>
<p>Para Gramsci, hegemon&#x00ED;a implica pensar la articulaci&#x00F3;n de fragmentos de lo que queda de formas sociales y culturales previas, que aparecen como folklore en la organizaci&#x00F3;n de una nueva cultura, que corresponde al dominio y expansi&#x00F3;n ampliada del capitalismo. Lo que hicieron los nacionalistas [&#x2026;] fue intentar construir esa naci&#x00F3;n all&#x00E1; donde las fuerzas capitalistas no estaban interesadas en reconstruir una totalidad que integre a la poblaci&#x00F3;n conquistada y explotada, y sus formas socioculturales y pol&#x00ED;ticas. (<xref ref-type="bibr" rid="ref11">Tapia, 2020, p. 115</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>La comprensi&#x00F3;n de la naci&#x00F3;n en t&#x00E9;rminos de la reorganizaci&#x00F3;n cultural y del proceso de (re)articulaci&#x00F3;n entre sociedad civil y Estado forma parte de la construcci&#x00F3;n y de las pr&#x00E1;cticas hegem&#x00F3;nicas. Este segundo proceso se recoge en el concepto de forma primordial, siendo el tipo de articulaci&#x00F3;n que se construye entre el Estado y la sociedad en cada contexto hist&#x00F3;rico local o nacional, as&#x00ED; como el conjunto de mediaciones con las cuales se realiza tal comunicaci&#x00F3;n y articulaci&#x00F3;n.</p>
<p>Esta conjunci&#x00F3;n es particularmente importante, dado que, si &#x201C;la articulaci&#x00F3;n se ha hecho bajo relaciones de correspondencia, inclusi&#x00F3;n y mediaciones participativas, se tiene una forma primordial fuerte y vigorosa con capacidad de resistir determinaciones externas&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref11">Tapia, 2020, p. 116</xref>). Al contrario, cuando esta relaci&#x00F3;n se caracteriza por la exclusi&#x00F3;n, conflictos violentos y negaci&#x00F3;n, se tiene una forma d&#x00E9;bil y, por consiguiente, susceptible de ser condicionada por determinaciones externas.</p>
<p>En este sentido, tal concepto no solo da apertura a consideraciones de &#x00ED;ndole geopol&#x00ED;tica, sino que restituye el car&#x00E1;cter de una sociedad civil que va m&#x00E1;s all&#x00E1; de la dimensi&#x00F3;n econ&#x00F3;mica, puesto que esta se asume como &#x201C;el conjunto de instituciones que se articulan para participar en la vida pol&#x00ED;tica p&#x00FA;blica no estatal, para interactuar entre s&#x00ED; y con el Estado&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref11">Tapia, 2020, p. 117</xref>).</p>
<p>Llegados a este punto, interesa rese&#x00F1;ar algunos elementos de la resultante estatal, es decir, de la forma en que se configura el Estado en su interacci&#x00F3;n con la sociedad civil. Siendo una trama relacional con m&#x00FA;ltiples aristas, situamos una entrada anal&#x00ED;tica al reiterar el cuestionamiento sobre la correspondencia entre infra y superestructura, de la cual se infiere que no hay una apuesta por un modelo de reiterabilidad o regularidad para la superestructura, es decir, la proposici&#x00F3;n de una teor&#x00ED;a general del Estado. Sin embargo, no se &#x201C;podr&#x00ED;a negar la relaci&#x00F3;n entre el ritmo de rotaci&#x00F3;n del capital y las grandes totalizaciones capitalistas, como la naci&#x00F3;n y Estado moderno&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref12">Zavaleta, 2021, p. 396</xref>), aspectos estudiados por la escuela l&#x00F3;gica del capital.</p>
<p>A pesar de ello, existen procesos que, a nivel de la superestructura, no guardan necesariamente correspondencia con la din&#x00E1;mica del modelo de regularidad capitalista. Entre ellos se encuentra el resabio o resaca de fases productivas previas, que ti&#x00F1;en al Estado de herencias ideol&#x00F3;gicas no necesarias o libres, las cuales pueden adquirir una validaci&#x00F3;n capitalista, pero tambi&#x00E9;n anticapitalista.</p>
<disp-quote>
<p>Ahora bien, el ciclo de rotaci&#x00F3;n, o la generalizaci&#x00F3;n de la forma valor, o el desdoblamiento de la plusval&#x00ED;a nos dan la medida en que se obtienen sus resultados, es decir, el grado del Estado o la dimensi&#x00F3;n de la totalizaci&#x00F3;n, pero no explica el car&#x00E1;cter de los mismos. Eso conduce a captar como lo hace la escuela l&#x00F3;gica, la factualidad de estos acontecimientos (como el Estado) pero no su cualidad, que solo puede ser dada por su historia interior.</p>
</disp-quote>
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] Es por esto que categor&#x00ED;as intermedias, predominantemente hist&#x00F3;ricas, como formaci&#x00F3;n social, bloque hist&#x00F3;rico, superestructura, hablan de la diversidad o autocton&#x00ED;a de la historia del mundo y en cambio, el MPC considerado como modelo de regularidad se refiere a la unidad de esta historia o mundializaci&#x00F3;n de la historia. Esto mismo es sin duda un obst&#x00E1;culo, no meramente argumental, para una teor&#x00ED;a general. (<xref ref-type="bibr" rid="ref12">Zavaleta, 2021, p. 397</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>En lo se&#x00F1;alado, no solo se busca resguardar la autonom&#x00ED;a de lo pol&#x00ED;tico en el sentido de su relativa independencia frente a la base, a pesar de que sea factible definir momentos de determinaci&#x00F3;n lineal de la infraestructura econ&#x00F3;mica sobre lo superestructural, sino que, a su vez, permite ubicar segmentos o coyunturas de primac&#x00ED;a de lo pol&#x00ED;tico, con lo cual no se hablar&#x00E1; de una cuesti&#x00F3;n de leyes, sino de situaciones.</p>
<p>Este componente de historicidad alude precisamente a la mudable relaci&#x00F3;n que se configura entre el Estado y la sociedad civil, y a&#x00FA;n m&#x00E1;s, en condiciones de abigarramiento como las que se describen para las formaciones latinoamericanas. Lo anterior conlleva a que el grado en que existe la sociedad para el Estado, el Estado para la sociedad y sus formas de separaci&#x00F3;n y extra&#x00F1;amiento sean tramitados por una acepci&#x00F3;n que tiene elementos verificables de historicidad y azar. Tal concepto es el de <italic>ecuaci&#x00F3;n social</italic> o sistema pol&#x00ED;tico, siendo uno de los significados que dar&#x00E1; Gramsci al bloque hist&#x00F3;rico.</p>
<p>Al definir la ecuaci&#x00F3;n como el modo de entrecruzamiento entre la sociedad civil, las mediaciones y el momento pol&#x00ED;tico-estatal, se nos permite caracterizar diversas combinaciones en las cuales la sociedad y el Estado se interrelacionan desde diferentes posiciones de influencia y dominio.</p>
<disp-quote>
<p>Por razones propias de cada caso, hay ecuaciones en las que la sociedad es m&#x00E1;s robusta y activa que el Estado, ecuaciones donde el Estado parece preexistir y dominar sobre la sociedad, al menos durante periodos determinados y sistemas donde hay una relaci&#x00F3;n de conformidad o ajuste. Esa relaci&#x00F3;n supone un movimiento y por eso es tan absurdo hacer clasificaciones finales sobre ello. (<xref ref-type="bibr" rid="ref12">Zavaleta, 2021, p. 402</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>Para finalizar este primer momento, es necesario abordar los conceptos de <italic>momento constitutivo y disponibilidad social</italic>, los cuales signar&#x00E1;n segmentos sociotemporales de significativa importancia en la configuraci&#x00F3;n a largo plazo, tanto de las sociedades como del Estado. Ambos se diferencian de las ideas de bloque hist&#x00F3;rico o ecuaci&#x00F3;n, puesto que estas plantean la relaci&#x00F3;n entre la sociedad civil y el Estado actuales, mientras que aquellos formulan una suerte de determinaci&#x00F3;n &#x201C;final&#x201D; o sustrato, a modo de tel&#x00F3;n de fondo, en el cual las cosas pueden suceder de distintas maneras con repercusiones hacia adelante.</p>
<p>Tocqueville, citado por Zavaleta, define el momento constitutivo &#x201C;de un modo casi inocente: los pueblos se resienten siempre de su origen. Las circunstancias que acompa&#x00F1;aron a su nacimiento y sirvieron a su desarrollo influyen sobre el resto de su vida&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref14">1986, p. 45</xref>). Aunque esta reminiscencia, al <italic>principio</italic>, ubica su naturaleza, tal categor&#x00ED;a puede ser situada en varios planos de an&#x00E1;lisis.</p>
<disp-quote>
<p>Uno de ellos es el del momento de instauraci&#x00F3;n del imaginario societal, al hacer referencia a la manera en que una sociedad adquiere el tono ideol&#x00F3;gico &#x2014;su temperamento&#x2014; y las formas de dominaci&#x00F3;n del Estado, es decir, al momento de su construcci&#x00F3;n superestructural en simult&#x00E1;nea. Es un periodo en el cual, se presenta un vaciamiento ideol&#x00F3;gico en la sociedad civil, una coyuntura en que grandes masas est&#x00E1;n dispuestas a la asunci&#x00F3;n de nuevas creencias colectivas. (<xref ref-type="bibr" rid="ref7">Lamus, 2020, p. 45</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>Atendiendo a la primac&#x00ED;a de lo ideol&#x00F3;gico, que es consecuencia necesaria de la generalizaci&#x00F3;n mercantil del valor, no deja de connotar la legitimaci&#x00F3;n del poder. En tal sentido, su preeminencia no solo indicar&#x00ED;a que la apelaci&#x00F3;n a formas represivas resulta de una hegemon&#x00ED;a baja por parte del Estado, sino que, a su vez, su insuficiencia mostrar&#x00ED;a los l&#x00ED;mites de la homogenizaci&#x00F3;n societal [Abigarramiento]. Siendo as&#x00ED;, la ideolog&#x00ED;a es el resorte de la construcci&#x00F3;n mercantil de la identidad.</p>
<disp-quote>
<p>Habr&#x00ED;a que saber por qu&#x00E9; en determinado momento, un momento crucial, el conjunto de hombres est&#x00E1; dispuesto a sustituir el universo de creencias, representaciones, fobias y lealtades. Esto porque es conocido el car&#x00E1;cter resistente y osificante de la ideolog&#x00ED;a: su prejuicio, su inconsciente social, es lo &#x00FA;ltimo a que renuncia un hombre.</p>
</disp-quote>
<disp-quote>
<p>El momento constitutivo moderno es, entonces, un efecto de la concentraci&#x00F3;n del tiempo hist&#x00F3;rico, lo cual significa que puede y requiere una instancia de vaciamiento o disponibilidad universal y otra de interpenetraci&#x00F3;n o penetraci&#x00F3;n hegem&#x00F3;nica. En t&#x00E9;rminos capitalistas, se supone que el resultado de esa combinaci&#x00F3;n ha de ser la reforma intelectual.</p>
</disp-quote>
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] Es por eso que el vaciamiento est&#x00E1; asociado con frecuencia a tipos de cat&#x00E1;strofe social. Sin duda la m&#x00E1;s conocida de ellas es la crisis nacional general o crisis revolucionaria, es decir, la forma cl&#x00E1;sica de cambio catastr&#x00F3;fico en el sentido del nuevo sentido de la temporalidad. Pero tambi&#x00E9;n la guerra, la crisis de todo tipo, las mortandades militares, las epidemias, las migraciones masivas, e incluso la solidaridad generada por obras publicas majestuosas y la repetici&#x00F3;n de actos productivos comunes de alto consumo organizativo, en fin, todas las formas de producci&#x00F3;n de vacancia ideol&#x00F3;gica. (<xref ref-type="bibr" rid="ref12">Zavaleta, 2021, pp. 406-407</xref>).</p>
</disp-quote>
<p>Un segundo plano anal&#x00ED;tico &#x2014;como se ha esbozado&#x2014; es considerar:</p>
<disp-quote>
<p>El momento constitutivo como un momento de crisis, que es tan propio de formaciones abigarradas porque, en ellas, la crisis no act&#x00FA;a como una forma de violencia sobre el orden de la rutina, sino como una aparici&#x00F3;n pat&#x00E9;tica de las puntas de la sociedad que, de otra manera, se manten-dr&#x00ED;an sumergidas. (<xref ref-type="bibr" rid="ref7">Lamus, 2020, p. 45</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>De esta forma, los momentos de crisis se asumen como una manera de compensar los desajustes entre los episodios silenciosos de la estructura y el car&#x00E1;cter del poder; es decir, la manera que tiene una sociedad invertebrada de adecuar los momentos de sus determinaciones, puesto que en ellos no ha sido posible hacerlo por la v&#x00ED;a de la democracia representativa.</p>
<p>Es importante se&#x00F1;alar que la crisis tampoco remite necesariamente a una situaci&#x00F3;n general, ni involucra per se al conjunto espacial y social. A su vez, <xref ref-type="bibr" rid="ref10">Tapia (2009)</xref> denota que la crisis es un momento en el que el conocimiento social subalterno puede ser ampliado, dado que es una coyuntura de aglutinaci&#x00F3;n donde la diversidad social se hace visible; simult&#x00E1;neamente, no deja de ser una situaci&#x00F3;n de fractura y quiebre ideol&#x00F3;gico en la representaci&#x00F3;n de la vida social y de las instituciones que la reproducen.</p>
<disp-quote>
<p>El momento constitutivo [y de crisis] es aquel donde algo adquiere la forma que va a tener la vida social por un buen tiempo hacia adelante, es el momento en que se articula algo, as&#x00ED; como un programa de vida social o de un orden social que va a funcionar como gran determinaci&#x00F3;n o un horizonte de gravedad y dentro del cual han de caer los hechos que ocurren dentro de un tiempo. (<xref ref-type="bibr" rid="ref10">Tapia, 2009, p. 21</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>Como lo rese&#x00F1;a <xref ref-type="bibr" rid="ref7">Lamus (2020)</xref>, una tercera formulaci&#x00F3;n derivada del momento constitutivo es la configuraci&#x00F3;n de la forma primordial, a la que nos hemos referido. Esta forma hace parte del di&#x00E1;logo propuesto por Zavaleta con los dependentistas, al considerar rangos de autodeterminaci&#x00F3;n en &#x201C;correspondencia con la calidad de su construcci&#x00F3;n; tal noci&#x00F3;n es una estrategia te&#x00F3;rico-metodol&#x00F3;gica que permite pensar la construcci&#x00F3;n local-nacional en el contexto del mundo, pero manteniendo la exigencia de la reconstrucci&#x00F3;n hist&#x00F3;rica interna como variable explicativa central&#x201D; (p. 46).</p>
<disp-quote>
<p>Dicha forma primordial hace parte del nivel de teorizaci&#x00F3;n intermedio, pues permite tender puentes entre la teor&#x00ED;a general y la reconstrucci&#x00F3;n espec&#x00ED;fica de cada historia. El abordar su conformaci&#x00F3;n nos habilita una entrada al entreverado asunto de la democracia. Al ser dicha forma una combinatoria propia de determinada formaci&#x00F3;n hist&#x00F3;rico-social, se referir&#x00E1; a un marco de autodeterminaci&#x00F3;n en cada sociedad. La configuraci&#x00F3;n democr&#x00E1;tica entra&#x00F1;ar&#x00E1; su calidad, mientras que su naturaleza responder&#x00E1; a la relaci&#x00F3;n entre disponibilidad social y excedente. (<xref ref-type="bibr" rid="ref7">Lamus, 2020, p. 46</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>La primera puede definirse como un momento de &#x00E1;nimo general en el que se produce una suerte de vacancia ideol&#x00F3;gica y la consiguiente anuencia a un relevo de creencias o lealtades. De esta forma, guarda una relaci&#x00F3;n directa con el momento constitutivo, puesto que se realiza en un segmento espacio-temporal espec&#x00ED;fico, en condiciones conspicuas, devenidas de contradicciones en los pa&#x00ED;ses centrales o a ra&#x00ED;z de una crisis general o parcial a nivel interno.</p>
<p>El momento de disponibilidad es el del vaciamiento o supresi&#x00F3;n del &#x00E9;lan colectivo, que, hasta entonces, determinaba el ethos de una sociedad y en el que se da apertura a la asimilaci&#x00F3;n de un nuevo conjunto de creencias y lealtades, las cuales fundan la unidad ideol&#x00F3;gica o identidad inconsciente.</p>
<disp-quote>
<p>Aqu&#x00ED; se requiere algo que tenga la fuerza necesaria como para interpelar a todo el pueblo o al menos zonas estrat&#x00E9;gicas de &#x00E9;l porque ha de producirse un relevo de creencias, una sustituci&#x00F3;n universal de lealtades, en fin, un nuevo horizonte de visibilidad del mundo. Si se otorga una funci&#x00F3;n simb&#x00F3;lica tan integral a este momento es porque de aqu&#x00ED; se deriva o aqu&#x00ED; se funda el &#x201C;cemento&#x201D; social, que es la ideolog&#x00ED;a de la sociedad. Se trata de uno de los hechos sociales m&#x00E1;s persistentes, a tal punto que se podr&#x00ED;a decir que la ideolog&#x00ED;a constitutiva suele atravesar los propios modos de producci&#x00F3;n y las &#x00E9;pocas [...] sino tambi&#x00E9;n a los propios momentos constitutivos complementarios o sea el flujo de la reforma hist&#x00F3;rica en el seno de un movimiento originario. (<xref ref-type="bibr" rid="ref14">Zavaleta, 1986, pp. 75 y 76</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>Para cerrar el primer momento, el excedente puede interpretarse como la generaci&#x00F3;n de riqueza en un periodo determinado; y este puede alentar, aunque no necesariamente, la disponibilidad social.</p>
<disp-quote>
<p>En el implantado dogma del excedente como &#x00FA;nica forma de disponibilidad posible radica la herencia del fondo mercantilista de la fundaci&#x00F3;n espa&#x00F1;ola de Am&#x00E9;rica, tributaria siempre de los presupuestos del capital comercial. [...] La idea de que la riqueza crea poder es una noci&#x00F3;n vertical, reaccionaria y elitista, en tanto que la disponibilidad generada por actos del pueblo, como voluntad de masa hacia la trasformaci&#x00F3;n es un acto revolucionario. (<xref ref-type="bibr" rid="ref14">Zavaleta, 1986, pp. 42 y 43</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>Estamos ante dos concepciones de producci&#x00F3;n de disponibilidad en formaciones abigarradas: la forma democr&#x00E1;tica popular y la forma vertical.</p>
</sec>
<sec>
<title>Segundo Momento</title>
<p><italic>&#x201C;Lo que me preocupa no es tanto el Congreso, si no s&#x00ED; hay disposici&#x00F3;n en la sociedad para hacer un Acuerdo Nacional, y aqu&#x00ED; en este a&#x00F1;o que hapasado, tengo mis dudas&#x201D;<sup>3</sup> Gustavo Petro, 2023</italic></p>
<p>Al inquirir someramente en la historia pol&#x00ED;tica nacional, es palmaria la traza continua de guerras y confrontaciones fratricidas, aunque con segmentos cortos de tregua. La pol&#x00ED;tica, en los t&#x00E9;rminos propuestos l&#x00ED;neas atr&#x00E1;s, ha sido signada por la pugnacidad violenta y armada, es decir, con el claro prop&#x00F3;sito de eliminar al adversario.</p>
<p>Tal parece ser el fondo hist&#x00F3;rico de la sociedad y del estado colombiano. &#x00BF;Ser&#x00E1; la guerra nuestro momento constitutivo? Aunque no es el lugar ni est&#x00E1; el acumulado para ser conclusivo, sin duda hace parte de la respuesta, dado que la guerra y sus aditamentos representacionales e imaginarios han configurado, por generaciones, discursos y pr&#x00E1;cticas societales que laten y se manifiestan en trazas culturales de nuestra sociedad.</p>
<disp-quote>
<p>Es verdad que ser&#x00ED;a una reducci&#x00F3;n al absurdo asignar a un momento preciso y aun a una causa central la determinaci&#x00F3;n de la emergencia de una sociedad o de un estado. Es cierto, lo dice la pr&#x00E1;ctica, que un procesode agregaci&#x00F3;n paulatino y aun consciente puede subsanar la inexistencia de este momento de irrupci&#x00F3;n, que es rotundo, sea por su precisi&#x00F3;n en el tiempo, que le da una conspicuidad en el devenir, o por la majestad de su importancia, como el Nilo o la agricultura andina. (<xref ref-type="bibr" rid="ref14">Zavaleta, 1986, p. 74</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>Nuestras miras, por ahora, no ingresan a un &#x00E1;mbito de tal calado; en cambio, s&#x00ED; interesa abordar de manera exploratoria los contornos sociales y culturales del bloque hist&#x00F3;rico dominante y su mutaci&#x00F3;n o degeneraci&#x00F3;n a finales del siglo XX, lo cual agregar&#x00ED;a elementos para esbozar una ecuaci&#x00F3;n social que ha sido prevaleciente y que ha puesto a sectores de la sociedad civil y el Estado sobre gran parte del colectivo social.</p>
<p><xref ref-type="bibr" rid="ref6">Hylton y Tauss (2022)</xref>, al abordar la victoria electoral de Petro en el contexto de la historia reciente, plantean la necesidad de establecer &#x201C;la naturaleza del bloque de poder que gobern&#x00F3; por m&#x00E1;s de ciento cincuenta a&#x00F1;os, que siendo dirigido por un duopolio olig&#x00E1;rquico conservador-liberal, dio paso a partir de 2002, al r&#x00E9;gimen contrainsurgente de extrema derecha liderado por &#x00C1;lvaro Uribe&#x201D; (p. 95).</p>
<p>Un somero acercamiento hist&#x00F3;rico permite se&#x00F1;alar que uno de los rasgos diferenciadores de nuestro contexto pol&#x00ED;tico &#x2014;hasta bien entrado el siglo XX&#x2014; es el pugnaz sistema pol&#x00ED;tico bipartidista establecido a fines de la d&#x00E9;cada de 1840, el cual ratific&#x00F3; la instauraci&#x00F3;n de la rep&#x00FA;blica se&#x00F1;orial (<xref ref-type="bibr" rid="ref4">Garc&#x00ED;a, 1977</xref>), que, de forma p&#x00E9;trea, le dio continuidad a una esclerosada e inamovible estratificaci&#x00F3;n social devenida de la Colonia. De esta forma, la emergencia del sistema bipartidista no hizo m&#x00E1;s que reforzar una pir&#x00E1;mide social, cuya base estaba constituida por una &#x201C;polvareda plebeya de campesinos, artesanos y peones, y una capa media de letrados definida en su posici&#x00F3;n advenediza de estaci&#x00F3;n de tr&#x00E1;nsito de unos grupos familiares que suben y otros que descienden&#x201D; (p. 9).</p>
<p>Al afianzarse esta pir&#x00E1;mide que condiciona la cultura pol&#x00ED;tica, entrar&#x00E1; a fungir como premisa prescriptiva de relacionamiento social y pol&#x00ED;tico, en el cual las rivalidades, intensamente localizadas en el marco del sistema servil hacendatario y alimentadas por redes regionales de clientelismo y mecenazgo, descender&#x00E1;n por la escala social hasta los trabajadores sin tierra y asalariados, logrando as&#x00ED; movilizar coaliciones interclasistas y multi&#x00E9;tnicas.</p>
<p>En este sentido, la ecuaci&#x00F3;n social que se desenvuelve desde mediados del siglo XIX remitir&#x00E1; a un conflicto armado entre facciones de casta que dominan en la sociedad civil y que se hac&#x00ED;an del gobierno de forma ocasional. Luego de las guerras de finales de siglo, la oligarqu&#x00ED;a formada por conservadores y liberales independientes (1880-1930) da paso al arraigo del Estado y reafirma la exclusi&#x00F3;n de la</p>
<disp-quote>
<p>Participaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica de las clases populares al imponer condiciones de propiedad y alfabetizaci&#x00F3;n: antiguos esclavos, negros libres, ind&#x00ED;genas, artesanos y campesinos mayoritariamente mestizos/mulatos/zambos, que viv&#x00ED;an y trabajaban como aparceros, arrendatarios, ocupantes ilegales de terrenos y colonos de fronteras, fueron expulsados de la vida pol&#x00ED;tica. (<xref ref-type="bibr" rid="ref6">Hylton y Tauss, 2022, pp. 100-102</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>Una forma primordial que excluye a amplios sectores de la sociedad civil y que se asent&#x00F3; sobre el limitado despliegue del capitalismo moderno y su correspondiente forma salarial, puesto que se instaur&#x00F3; sobre masas sujetas a relaciones de extracci&#x00F3;n de excedente premodernas que mezclan el d&#x00E9;bil salariado con la servidumbre y la esclavitud, a trav&#x00E9;s de formas que van desde el terraje, el peonaje por deudas, los aparceros, los concertados y los estancieros.</p>
<p>Esta ecuaci&#x00F3;n social empezar&#x00E1; a impugnarse por un sinn&#x00FA;mero de luchas de los grupos y sectores de trabajadores, sujetos subalternos configurados en torno al proceso de modernizaci&#x00F3;n en las primeras d&#x00E9;cadas del siglo XX. Estos logran consolidar una fuerza pol&#x00ED;tica que influir&#x00E1; en la ca&#x00ED;da de la hegemon&#x00ED;a conservadora, pero que terminar&#x00E1; siendo cooptada, transformada e integrada en las filas del liberalismo que se vest&#x00ED;a con traje socialdem&#x00F3;crata.</p>
<p>Este ejercicio formal de integraci&#x00F3;n se cumpli&#x00F3; con los grupos m&#x00E1;s visibles de los subalternos, el sindicalismo y, de modo figurado, el campesinado (Ley 200/36). Por su parte, ind&#x00ED;genas, afros y mujeres deber&#x00E1;n esperar d&#x00E9;cadas para su inserci&#x00F3;n normativa, dado que la &#x201C;pausa&#x201D; decretada por el mismo L&#x00F3;pez en 36 y continuada por Santos separ&#x00F3; de nuevo a las masas de su aparente ligaz&#x00F3;n con el gobierno. Este ser&#x00E1; un hiato significativo que fungir&#x00E1; como plataforma para el emergente populismo gaitanista.</p>
<disp-quote>
<p>Cuando en las primeras d&#x00E9;cadas del siglo XIX la urbanizaci&#x00F3;n y la industrializaci&#x00F3;n hicieron inevitable la incorporaci&#x00F3;n de las masas a la pol&#x00ED;tica, no sorprende que la tradici&#x00F3;n [paternalista] inspirara el nuevo y predominante acuerdo pol&#x00ED;tico/cultural, el populismo. Las elites establecieron mecanismos de una forma subordinada de inclusi&#x00F3;n pol&#x00ED;tica, en la cual sus relaciones personales con l&#x00ED;deres pol&#x00ED;ticos les aseguraba el control y tutela sobre una participaci&#x00F3;n popular heter&#x00F3;noma. (<xref ref-type="bibr" rid="ref3">Escobar et al., 2001, p. 29</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>Con el magnicidio del caudillo liberal se cercen&#x00F3; un proceso hist&#x00F3;rico de asimilaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica de amplias capas subalternas, al tiempo que precipita una <italic>larga crisis de hegemon&#x00ED;a</italic>, que ven&#x00ED;a siendo anticipada por el resquebrajamiento del molde pol&#x00ED;tico-cultural hacendatario. Esto abrir&#x00E1; una etapa de guerra social irregular (Herrera, 2017), segmentada e ininterrumpida, que trunca la progresi&#x00F3;n democr&#x00E1;tica subalterna hasta el presente.</p>
<p>Son los tiempos del &#x201C;pacto de caballeros&#x201D; y del declive de la rivalidad bipartidista: un conflicto entre facciones de &#x00E9;lite que deja de ser animado desde las alturas, pero que, en el marco de la Guerra Fr&#x00ED;a, se traslada m&#x00E1;s all&#x00E1; de la frontera agr&#x00ED;cola. All&#x00ED; enfrenta a sectores de la insurgencia subalterna contra un Estado que adopta de manera tibia el experimento cepalino.</p>
<p>De esta forma, a la carga e inercias del molde hacendatario que ahora se trasladan transmutadas a las urbes, a trav&#x00E9;s de relaciones clientelares de corte transaccional (<xref ref-type="bibr" rid="ref1">Buitrago y D&#x00E1;vila, 2010</xref>), se suma una alta informalidad laboral, que ser&#x00E1; el signo pertinaz, no solo de un capitalismo industrial raqu&#x00ED;tico, sino del tr&#x00E1;gico escenario del trabajador colombiano.</p>
<p>Bajo una excluyente democracia representativa de corte consociacional, se actualiza la ecuaci&#x00F3;n social que se estabiliza en medio de la modernizaci&#x00F3;n a comienzos de siglo, luego de a&#x00F1;os tortuosos de violencia pol&#x00ED;tica entre el duopolio partidista. Aun as&#x00ED;, el desenvolvimiento de la ecuaci&#x00F3;n se da de forma inestable, debido a que, en una sociedad en acelerado proceso de cambio, la cruzan tendencias sociales y culturales que pugnan por una apertura democr&#x00E1;tica. La nueva cara de la ecuaci&#x00F3;n, el r&#x00E9;gimen frente nacionalista, se asentar&#x00E1; sobre una estabilidad precaria dada la incidencia de tres factores:</p>
<disp-quote>
<p>1.&#x00B0;. Tendencia al inmovilismo por la dificultad de concertar acuerdos dadas &#x201C;las diferencias intra o interpartidistas&#x201D;; 2.&#x00B0;. Tensiones originadas en la tortuosa relaci&#x00F3;n entre &#x00E9;lites y masas; y 3.&#x00B0;. Riesgos de incoherencia de los pol&#x00ED;ticos como resultado de conflictos entre corrientes favorables a orientaciones pol&#x00ED;ticas generales y aquellas proclives a la defensa cerrada de sus posiciones pol&#x00ED;ticas por el camino de satisfacci&#x00F3;n de necesidades particularistas o regionales. Esto condujo a la inestabilidad que se vio incrementada desde finales de los a&#x00F1;os setenta cuando el Frente Nacional se desarroll&#x00F3; bajo el signo de la crisis. Esta se har&#x00ED;a m&#x00E1;s profunda en la etapa post-frentenacionalista. (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Medina, 1993, p. 99</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>Era, pues, sintom&#x00E1;tico el tr&#x00E1;nsito hacia una crisis pol&#x00ED;tica generalizada en los albores de la d&#x00E9;cada de los 80, con diferentes fuerzas de la sociedad civil tensionando la estructura estatal, desde el campo de las insurgencias armadas, pasando por un movimiento c&#x00ED;vico que alentaba una mayor participaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica. A su vez, hallan expresi&#x00F3;n organizaciones partidistas y sindicales que anticiparon los impactos de recientes pol&#x00ED;ticas de reorganizaci&#x00F3;n y gesti&#x00F3;n capitalista, hasta facciones de una emergente lumpenburgues&#x00ED;a, representante de un capitalismo mafioso que remoza el molde hacendatario al agregarle una hibridaci&#x00F3;n forzosa con los aditamentos sociales y culturales del neoliberalismo.</p>
<p>La ampliaci&#x00F3;n democr&#x00E1;tica prevista en la Constituci&#x00F3;n del 91 &#x2014;anticipada en parte con la elecci&#x00F3;n popular de alcaldes&#x2014; y la promesa de buscar el cierre de las enormes inequidades econ&#x00F3;micas y sociales fueron algunos de los catalizadores de una explosi&#x00F3;n de violencias en la d&#x00E9;cada de los 90. Acelerados por una fuerza contrainsurgente que, coaligada con sectores del lumpen y de las viejas oligarqu&#x00ED;as, allan&#x00F3; las condiciones pol&#x00ED;ticas, econ&#x00F3;micas y territoriales para el despliegue de contrarreformas que instauraron el neoliberalismo.</p>
<p>A su vez, el fortalecimiento militar de la principal fuerza insurgente, reflejado en un copamiento territorial nunca antes alcanzado, suscit&#x00F3; una amenaza que lleg&#x00F3; a interpretarse como el colapso del Estado. Las crisis superpuestas y las espirales de violencia a finales de los noventa llevaron al l&#x00ED;mite al sistema bipartidista (<xref ref-type="bibr" rid="ref6">Hylton y Tauss, 2022</xref>). Este mismo sistema se entregar&#x00E1; a una de las experiencias m&#x00E1;s radicales de la ecuaci&#x00F3;n social: el r&#x00E9;gimen parapresidencial (<xref ref-type="bibr" rid="ref5">Herrera, 2008</xref>) que caracteriz&#x00F3; al Uribato.</p>
<p>Pueden contarse dos d&#x00E9;cadas (2002-2022) en las cuales el ascenso de la lumpenburgues&#x00ED;a y el ajuste neoliberal volcaron al Estado sobre la sociedad civil, aunque con atenuantes durante el interludio santista, un uribato que no dej&#x00F3; de reproducir y a&#x00FA;n acentuar una forma primordial fraguada desde la experiencia colonial. Tal perfilamiento hist&#x00F3;rico nos interroga por el momento constitutivo, no solo de dicha forma, sino a&#x00FA;n m&#x00E1;s, si este corresponde a los momentos en que han fenecido proposiciones de otra ecuaci&#x00F3;n social.Podr&#x00ED;amos arriesgar que han sido varias proposiciones las que han buscado la transformaci&#x00F3;n de la ecuaci&#x00F3;n; entre ellas, podr&#x00ED;amos plantear el hecho comunero, la apuesta del general Melo y la experiencia gaitanista. Ahora se enfrentan los l&#x00ED;mites sociales y pol&#x00ED;ticos de una nueva proposici&#x00F3;n, en una etapa hist&#x00F3;rica en la cual se busca doblegar no solo la inercia de una pret&#x00E9;rita ecuaci&#x00F3;n social, sino tambi&#x00E9;n sus visos contempor&#x00E1;neos.</p>
<disp-quote>
<p>Esta condensaci&#x00F3;n particular al interior de la sociedad pol&#x00ED;tica, sustentada en una transitoria conjunci&#x00F3;n de fracciones de clase, como expresi&#x00F3;n gubernativa del Estado, tradujo el temperamento de una secci&#x00F3;n dominante de la sociedad civil, que paso a imponer &#x2014;manu militari y con el consenso de amplias capas populares&#x2014; sus t&#x00E9;rminos. Al acotar la noci&#x00F3;n de momento constitutivo, se plantea que con la primera presidencia de Uribe se estabiliz&#x00F3; temporalmente y se hizo dominante la ecuaci&#x00F3;nsocial parapresidencial. (<xref ref-type="bibr" rid="ref7">Lamus, 2020, p. 203</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>Tal configuraci&#x00F3;n del bloque hist&#x00F3;rico &#x2014;ecuaci&#x00F3;n social en t&#x00E9;rminos de Zavaleta&#x2014; actualiz&#x00F3; una serie de creencias y lealtades devenidas del servilismo rural y hacendatario. Ellas se mezclan con el sectarismo recalcitrante y homicida que prefigura &#x201C;La Violencia&#x201D;, y que son cargas acumuladas de ese fondo hist&#x00F3;rico de guerra social de los de arriba, a las que se a&#x00F1;adieron las mutaciones g&#x00E1;nsteriles del narcoparamilitarismo que hoy recibe diversas calificaciones, y que se prob&#x00F3; en el reflujo electoral del 29 de octubre de 2023.</p>
<p>Los procesos descritos nos interrogan, en lo inmediato, sobre los alcances y modificaciones culturales precipitados por la crisis pol&#x00ED;tica hecha manifiesta a trav&#x00E9;s del llamado estallido social, que tiene como antecedente el segundo ciclo de movilizaci&#x00F3;n social y pol&#x00ED;tica situado luego de la firma del Acuerdo de Paz, y que se desbord&#x00F3; y fue fortalecido por los efectos sociales y econ&#x00F3;micos de la pandemia.</p>
<p>El rechazo al gobierno represor de Duque y al uribismo como ideolog&#x00ED;a dominante del pa&#x00ED;s tuvo un efecto unificador. Ayud&#x00F3; a superar la heterogeneidad de los sujetos pol&#x00ED;ticos&#x2026; las semanas de protestas hicieron virar el sentido com&#x00FA;n del pa&#x00ED;s hacia la izquierda y fortalecieron la idea de que la acci&#x00F3;n directa y no violenta pod&#x00ED;a lograr que se escuchasen las demandas planteadas.</p>
<p>El &#x201C;estallido social&#x201D;, que dur&#x00F3; desde finales de abril hasta junio de 2021, marc&#x00F3; la continuaci&#x00F3;n, la expansi&#x00F3;n y la radicalizaci&#x00F3;n del paro general declarado en noviembre-diciembre de 2019. La pandemia profundiz&#x00F3; a&#x00FA;n m&#x00E1;s la crisis y puso de manifiesto la falta de consenso &#x2014;en buena medida entre la fragmentada burgues&#x00ED;a del pa&#x00ED;s, que rechazaba el gobierno de Duque por m&#x00E1;s de dos tercios&#x2014; en torno a c&#x00F3;mo deber&#x00ED;a organizarse el Estado y la sociedad colombianos. (<xref ref-type="bibr" rid="ref6">Hylton y Tauss, 2022, pp. 118-121</xref>)</p>
<p>La mayor&#x00ED;a de los acontecimientos en la sociedad pol&#x00ED;tica, en particular, en el Congreso de la Rep&#x00FA;blica, han denotado la resistencia de los poderes f&#x00E1;cticos a las reformas, a pesar de los esfuerzos de sectores organizados de la sociedad civil que apoyan al gobierno de Petro. De esta forma, podr&#x00ED;a apostarse por los l&#x00ED;mites sociopol&#x00ED;ticos alcanzados por la vacancia ideol&#x00F3;gica generada por la crisis pol&#x00ED;tica y la pandemia; es decir, los efectos coyunturales no propiciaron un relevo de creencias y lealtades de amplitud suficiente.</p>
<p>En el ep&#x00ED;grafe que marca el inicio de este segundo momento, Petro denota inquietud por la disposici&#x00F3;n de la sociedad a alcanzar un acuerdo nacional, en nuestros t&#x00E9;rminos, por su disponibilidad social para asimilar un nuevo conjunto de ideas y nociones que funden un pacto social. Por tanto, doblegar siglos de un momento constitutivo marcado por la exclusi&#x00F3;n y la guerra, que se reproduce a trav&#x00E9;s de una relaci&#x00F3;n de poder vertical y reaccionaria, sustentada en una din&#x00E1;mica de acumulaci&#x00F3;n de excedente profundamente desigual e inequitativa, requerir&#x00E1;, sin duda, del impulso y concreci&#x00F3;n de reformas; pero, a&#x00FA;n m&#x00E1;s, de un largo y dilatado proceso de reforma intelectual en la amplitud de las masas que conforman la sociedad civil, es decir, una transformaci&#x00F3;n de la cultura pol&#x00ED;tica.</p>
<p>Es precisamente esa otra disponibilidad generada por la voluntad delas masas hacia la transformaci&#x00F3;n la que se constituye a trav&#x00E9;s de la reforma intelectual. No ser&#x00E1;n, en consecuencia, masas gregarias, en las que el &#x201C;pueblo reba&#x00F1;o&#x201D; deba ser orientado por una &#x00E9;lite paternal; son, en cambio, sujetos colectivos, ciudadan&#x00ED;as libres o multitudes que busquen emancipaci&#x00F3;n y autonom&#x00ED;a. En este horizonte, el sistema p&#x00FA;blico educativo es piedra angular, el mismo que no solo reclama modificaciones normativas y presupuestales, sino una nueva forma de abordar, desarrollar y evaluar los procesos formativos en los espacios institucionales, que deben ser desplegados al conjunto de las comunidades educativas. Es un enorme desaf&#x00ED;o a largo plazo que le asiste preferentemente tanto al primer gobierno progresista como al conjunto de maestros y maestras organizados en la principal fuerza sindical del pa&#x00ED;s.</p>
</sec>
</body>
<back>
<bio>
<title>Luis Eduardo Lamus Parra</title>
<p>Polit&#x00F3;logo, Magister en Estudios Pol&#x00ED;ticos Latinoamericanos y Estudiante del Doctorado en Estudios Pol&#x00ED;ticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia Especialista en Gesti&#x00F3;n P&#x00FA;blica de la Escuela Superior de Administraci&#x00F3;n P&#x00FA;blica. Docente de aula de la IED Salesiana Miguel Un&#x00ED;a (Agua de DiosCund.), adscrito a la Secretaria de Educaci&#x00F3;n de Cundinamarca. Ha participado como coautor en las obras: La subalternidad, lo excepcional y la guerra en Colombia. (2005-2010) y Poder(es) en Movimiento(s). Investigador en &#x00E1;mbitos de la historia subalterna en Colombia, movimientos sociales y teor&#x00ED;a pol&#x00ED;tica marxista en Am&#x00E9;rica Latina.</p>
</bio>
<notes>
<fn-group>
<fn id="fn1" fn-type="other"><label>1</label><p>Zavaleta reitera su cr&#x00ED;tica a asunciones e interpretaciones dogm&#x00E1;ticas y anquilosadas del marxismo al rese&#x00F1;ar la diversidad entre pa&#x00ED;ses: &#x201C;la variedad de coyunturas largas en materia de lo que llamamos la ecuaci&#x00F3;n social propone tambi&#x00E9;n paradojas tan llamativas como el predominio taxativo y se dir&#x00E1; asediante de la sociedad civil tanto en la Argentina posterior a 1930 al menos, que es el pa&#x00ED;s m&#x00E1;s completo o arm&#x00F3;nicamente capitalista de la regi&#x00F3;n, y Bolivia, que es quiz&#x00E1; el m&#x00E1;s atrasado. Eso no habla para nada del funcionamiento de una supuesta correspondencia entre la base econ&#x00F3;mica y la superestructura estatal ni tampoco, por la v&#x00ED;a opuesta, el caso de Chile que con una estructura social atrasada (aunque media) tuvo sin embargo un aparato estatal que era quiz&#x00E1; el m&#x00E1;s parecido a los europeos&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref12">2021, p. 394</xref>).</p></fn>
<fn id="fn2" fn-type="other"><label>2</label><p>&#x201C;La noci&#x00F3;n de formaci&#x00F3;n econ&#x00F3;mico-social propuesta y utilizada por la mayor&#x00ED;a de los marxistas pon&#x00ED;a &#x00E9;nfasis en la idea de la articulaci&#x00F3;n, es decir, en una diversidad social y econ&#x00F3;mica que ser&#x00ED;a articulada por un modo de producci&#x00F3;n dominante&#x2026; Zavaleta retoma este nivel anal&#x00ED;tico y propone la formaci&#x00F3;n social abigarrada para poner &#x00E9;nfasis en algo distinto y un poco contrario&#x2026; el cual est&#x00E1; puesto en las condiciones de desarticulaci&#x00F3;n. Lo abigarrado es lo sobrepuesto de una manera desarticulada, y articula solo parcial y temporalmente.&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref11">Tapia, 2020, pp. 111-112</xref>).</p></fn>
<fn id="fn3" fn-type="other"><label>3</label><p>Frase expresada por el presidente Gustavo Petro, en entrevista &#x201C;El Acuerdo Nacional no es que el gobierno deje su programa y coja el de la derecha&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref2">Duzan, 2023, 14m58s</xref>).</p></fn>
</fn-group>
</notes>
<ref-list>
<title>Referencias</title>
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<ref id="ref2"><mixed-citation>Duz&#x00E1;n, M. (2023, 25 de julio). <italic>El Acuerdo Nacional no es que el gobierno deje su programa y coja el de la derecha: Gustavo Petro</italic> [Archivo de video]. YouTube. https://www. youtube.com/watch?v=jfFIIfxCzoo</mixed-citation>
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