<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?>
<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD JATS (Z39.96) Journal Publishing DTD v1.1 20151215//EN" "JATS-journalpublishing1.dtd">
<article article-type="research-article" dtd-version="1.1" xml:lang="es" xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" specific-use="sps-1.9">
<front>
<journal-meta>
<journal-id journal-id-type="publisher-id">CP</journal-id>
<journal-title-group>
<journal-title>Ciencia Pol&#x00ED;tica</journal-title>
<abbrev-journal-title abbrev-type="publisher">Cienc. Politi.</abbrev-journal-title>
</journal-title-group>
<issn pub-type="epub">2389-7481</issn>
<publisher>
<publisher-name>Universidad Nacional de Colombia</publisher-name>
<publisher-loc>Colombia</publisher-loc>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id pub-id-type="doi">10.15446/cp.v11n22.53924</article-id>
<article-categories>
<subj-group subj-group-type="heading">
<subject/>
</subj-group>
</article-categories>
<title-group>
<article-title>Identidad, diversidad y otredad en la utop&#x00ED;a pol&#x00ED;tica de Orlando Fals Borda</article-title>
<trans-title-group>
<trans-title xml:lang="en">Identity, Diversity and Otherness in Orlando Fals Borda&#x2019;s Political Utopia</trans-title>
</trans-title-group>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname>Pach&#x00F3;n</surname>
<given-names>Dami&#x00E1;n</given-names>
</name>
<email>damianpachon@gmail.com</email>
<xref ref-type="aff" rid="aff1"/>
</contrib>
<aff id="aff1"><institution content-type="original">Universidad Santo Tom&#x00E1;s</institution>, <city>Bogot&#x00E1;</city>, <country>Colombia</country></aff>
</contrib-group>
<pub-date publication-format="electronic" date-type="pub" iso-8601-date="2016-07">
<day></day>
<month>07</month>
<year>2016</year>
</pub-date>
<pub-date publication-format="electronic" date-type="pub" iso-8601-date="2016-12">
<day></day>
<month>12</month>
<year>2016</year>
</pub-date>
<volume>11</volume>
<issue>22</issue>
<fpage>213</fpage>
<lpage>240</lpage>
<history>
<date date-type="received">
<day>29</day>
<month>10</month>
<year>2015</year>
</date>
<date date-type="accepted">
<day>26</day>
<month>09</month>
<year>2016</year>
</date>
</history>
<permissions>
<copyright-year>2016</copyright-year>
<copyright-holder>Ciencia Pol&#x00ED;tica</copyright-holder>
<license license-type="open-access" xlink:href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0" xml:lang="es"><license-p>Este art&#x00ED;culo est&#x00E1; publicado en acceso abierto bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 2.5 Colombia.</license-p>
</license>
</permissions>
<abstract>
<title>Resumen</title>
<p>
El texto realiza una lectura del pensamiento pol&#x00ED;tico de Orlando Fals Borda, partiendo de la categor&#x00ED;a de identidad, hasta arribar a las de diversidad, otredad y alteridad. Se afirma que tales categor&#x00ED;as tienen una plena conexi&#x00F3;n l&#x00F3;gica en el pensamiento del soci&#x00F3;logo colombiano, ya que la identidad, si bien a veces rosa con lo esencial, no desconoce la diversidad a la hora de formar un proyecto pol&#x00ED;tico, que en este caso toma nombre propio: el socialismo raizal. Por lo dem&#x00E1;s, al plantear la lucha y el conflicto pol&#x00ED;tico hay un pleno reconocimiento del otro, ya sea como &#x201C;enemigo&#x201D;, ya sea como &#x201C;compa&#x00F1;ero de lucha&#x201D;, esto es, la otredad y la alteridad respectivamente est&#x00E1;n reconocidas en las identidades pol&#x00ED;ticas mismas que definen la lucha en la transformaci&#x00F3;n de un orden social dado.
</p>
</abstract>
<trans-abstract xml:lang="en">
<title>Abstract</title>
<p>
In this paper I do a reading of the Orlando Fals Borda&#x2019;s Political Thought, based on the category of identity, arriving at the diversity and otherness. It argue that these categories have a full logical connection in the thinking of the Colombian sociologist, since identity, although sometimes pink with essentials, not unknown diversity in forming a political project, which in this case has a proper name: the raizal socialism. Moreover, by raising the struggle and the political conflict there is full recognition of the other, either as an &#x201C;enemy&#x201D;, either as &#x201C;mate of fight&#x201D; that is, otherness are respectively recognized in the political identities, which define the fight in the transformation of a given social order.
</p>
</trans-abstract>
<kwd-group xml:lang="es">
<kwd>
Fals Borda
</kwd>
<kwd>
alteridad
</kwd>
<kwd>
diversidad
</kwd>
<kwd>
identidad
</kwd>
<kwd>
socialismo raizal
</kwd>
</kwd-group>
<kwd-group xml:lang="en">
<kwd>
Fals Borda
</kwd>
<kwd>
identity
</kwd>
<kwd>
otherness
</kwd>
<kwd>
diversity
</kwd>
<kwd>
raizal socialism
</kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front>
<body>
<sec>
<title>Introducci&#x00F3;n</title>
<disp-quote><p><italic>Aparece as&#x00ED; otro temple de pol&#x00ED;tica en el que juega la moral pr&#x00E1;ctica, la sociedad civil, la cultura popular, los movimientos sociales, el respeto por los derechos humanos, y la defensa de la paz y el medio ambiente como elementos de una nueva raz&#x00F3;n ut&#x00F3;pica para nuestro tiempo.</italic></p>
<attrib>Orlando Fals Borda</attrib>
</disp-quote>
<p>En este estudio se hace un an&#x00E1;lisis de las categor&#x00ED;as de identidad, diversidad, otredad y a alteridad en la obra del soci&#x00F3;logo colombiano Orlando Fals Borda. Este an&#x00E1;lisis se har&#x00E1; tomando como referencia su utop&#x00ED;a pol&#x00ED;tica del socialismo raizal, el cual &#x00E9;l postul&#x00F3; como un <italic>quinto orden social posible.</italic> Es cierto que un an&#x00E1;lisis categorial como el propuesto se puede hacer tambi&#x00E9;n tomando como referente su obra estrictamente hist&#x00F3;rico-sociol&#x00F3;gica, acudiendo a sus hip&#x00F3;tesis para la interpretaci&#x00F3;n del cambio social en Colombia como en <italic>La subversi&#x00F3;n en Colombia</italic> de 1967 o en su fundamental <italic>Historia doble de la Costa</italic> (4 vol&#x00FA;menes), pero he optado por centrarme en su propuesta pol&#x00ED;tica propia, lo cual me parece m&#x00E1;s importante para un libro sobre el pensamiento pol&#x00ED;tico en Nuestra Am&#x00E9;rica. Una revisi&#x00F3;n de su obra sociol&#x00F3;gica la he realizado en otra parte (<xref ref-type="bibr" rid="ref24">Pach&#x00F3;n, 2013, pp. 8-30</xref>).</p>
<p>Este an&#x00E1;lisis categorial se har&#x00E1; tomando como referente sus escritos sobre el ordenamiento territorial y sus &#x00FA;ltimos ensayos sobre el socialismo raizal, teniendo en cuenta que el mismo autor sostuvo que la categor&#x00ED;a de <italic>glocalizaci&#x00F3;n</italic> de Boaventura de Souza Santos permitir&#x00ED;a vincular &#x201C;el ordenamiento territorial bien hecho localmente a la construcci&#x00F3;n del socialismo raizal&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref16">Fals Borda, 2007, p. 17</xref>). En este sentido, si se tiene claro cu&#x00E1;les eran los presupuestos para realizar el ordenamiento territorial &#x2014;el nuevo mapa de la Rep&#x00FA;blica&#x2014; se puede ver dicho mapa como punto de partida para la construcci&#x00F3;n de su utop&#x00ED;a neo-socialista o post-capi-talista. Por lo tanto, en ese nuevo orden social imaginado a partir de la topia actual y sus desajustes, es posible mostrar las interconexiones y las relaciones entre identidad, diversidad y alteridad.</p>
<p>Para llevar a cabo el cometido expuesto, dividir&#x00E9; el escrito en 5 partes. En la primera, de forma breve mostrar&#x00E9; la manera como Fals Borda llega al socialismo raizal y su relaci&#x00F3;n con la obra de Marx; en la segunda, explicitar&#x00E9; el concepto de identidad en su obra, sosteniendo que la m&#x00E9;dula del mismo lo encontramos en la categor&#x00ED;a de <italic>ethos.</italic> En la tercera parte, me centrar&#x00E9; en el concepto de orden territorial y a la relaci&#x00F3;n que este tiene con la diversidad. Aqu&#x00ED; se podr&#x00E1; ver claramente que la <italic>identidad (ethos)</italic> es la base de la re-construcci&#x00F3;n espacial, y que tal reconstrucci&#x00F3;n tiene como <italic>potencia agenciadora</italic> la <italic>diversidad</italic> y el <italic>pluralismo</italic> de la regi&#x00F3;n. En la cuarta parte, mostrar&#x00E9; la manera como Fals Borda concibi&#x00F3; la otredad y la alteridad y, por &#x00FA;ltimo, har&#x00E9; en las conclusiones algunas aclaraciones y dejar&#x00E9; abiertas algunas inquietudes en torno a su obra.</p>
</sec>
<sec>
<title>1. Socialismo raizal y marxismo</title>
<p>El socialismo raizal de Fals Borda empieza a vislumbrarse desde el inicio de su carrera como soci&#x00F3;logo. Afirmar esto implica apartarse de las tradicionales periodizaciones que se han hecho en torno a su obra (v&#x00E9;ase <xref ref-type="bibr" rid="ref26">Rojas, 2010</xref>). Las periodizaciones marcan l&#x00ED;mites fijos, con car&#x00E1;cter definitivo, como si el pensamiento no fuera un flujo sino m&#x00E1;s bien un conjunto de segmentos que pueden separarse clara y di&#x00E1;fanamente. Sabemos de la utilidad pr&#x00E1;ctica y pedag&#x00F3;gica de este tipo de procedimientos, pero en estricto sentido, no dan cuenta de lo real, de la permanencia, de la duraci&#x00F3;n, para decirlo con Bergson, un autor que Fals Borda ley&#x00F3;. Lo que encontramos en Fals Borda es un c&#x00FA;mulo de experiencias, de sedimentaciones, que van operando a lo largo de su vida intelectual y que se van acumulando y agregando a sus formulaciones &#x00FA;ltimas. Esto implica tambi&#x00E9;n posiciones que se van superando y dejando al margen.</p>
<p>Fals Borda inicia su trabajo en 1949 en el municipio de Saucio, Cundinamarca. Estos trabajos tienen ya una impronta que no lo abandonar&#x00E1; nunca: la necesidad de entrar, de navegar en la realidad que investiga, el compartir con las comunidades, la necesidad de con-vivir y aprender de las personas que viven en una determinada realidad geogr&#x00E1;fica y so-cio-hist&#x00F3;rica. Es decir, el trabajo de campo, la investigaci&#x00F3;n emp&#x00ED;rica, hist&#x00F3;rica, el estudio de los cronistas de indias que escribieron sobre la regi&#x00F3;n, la charla con los ancianos, las presencias de los cachivaches de ba&#x00FA;l, los documentos de las instituciones coloniales y gubernamentales, etc. Es as&#x00ED; como se construyen sus libros <italic>Campesinos de los Andes</italic> de 1955 y <italic>El hombre y la tierra en Boyac&#x00E1;</italic> de 1957. En el caso de este &#x00FA;ltimo libro, Fals Borda recorri&#x00F3; los municipios de Boyac&#x00E1;, &#x201C;llev&#x00F3; un diario de campo, realiz&#x00F3; entrevistas dirigidas, visit&#x00F3; fincas, observ&#x00F3; faenas agr&#x00ED;colas, elabor&#x00F3; mapas y recolect&#x00F3; material estad&#x00ED;stico y fotogr&#x00E1;fico&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref26">Rojas, 2010, p. XVI</xref>). Esta manera de investigar lo acompa&#x00F1;&#x00F3; toda su vida. A ella agreg&#x00F3; otros elementos en las d&#x00E9;cadas siguientes, entre ellos, la necesidad de revivir las historias locales, rescatar a los l&#x00ED;deres antepasados de las luchas anticoloniales y anti-latifundistas de las comunidades campesinas e ind&#x00ED;genas; devolverles a las comunidades una visi&#x00F3;n cr&#x00ED;tica y liberadora de su pasado, comunicarles a trav&#x00E9;s de obras de teatro, dibujos, actividades culturales diversas, ese esp&#x00ED;ritu cr&#x00ED;tico y de subversi&#x00F3;n, tal como lo hizo en los a&#x00F1;os setenta y tal como aparece en <italic>Historia doble de la costa.</italic></p>
<p>Si bien en los a&#x00F1;os cincuenta Fals Borda practic&#x00F3; una sociolog&#x00ED;a positivista, de la mano de la sociolog&#x00ED;a norteamericana y de su mentor T. Lynn Smith, convirti&#x00E9;ndose en un pionero de la sociolog&#x00ED;a rural, &#x00E9;l ya inclu&#x00ED;a como parte de su pr&#x00E1;ctica la introducci&#x00F3;n de cambios regulados en las comunidades. Por eso ya en 1959, cuando se ocupa del cambio social, habl&#x00F3; de &#x201C;experimentaci&#x00F3;n por participaci&#x00F3;n&#x201D;. &#x00BF;No prefigura este tipo de experimentaci&#x00F3;n la Investigaci&#x00F3;n-Acci&#x00F3;n-Participativa (IAP)? Estamos convencidos que s&#x00ED;. Sin embargo, aqu&#x00ED; no es posible dejar de aludir al impacto que sobre Fals Borda tuvieron los hechos pol&#x00ED;ticos y el clima internacional de los a&#x00F1;os sesenta: la Revoluci&#x00F3;n Cubana, la Alianza para el Progreso, el nacimiento de las ciencias sociales cr&#x00ED;ticas en Am&#x00E9;rica Latina, etc., pues en &#x00FA;ltimas, este clima generar&#x00E1; nuevas perspectivas incorporadas a su sociolog&#x00ED;a y tambi&#x00E9;n decisivas modificaciones. Me parece necesario mencionar cinco: 1) la superaci&#x00F3;n de su positivismo sociol&#x00F3;gico, 2) la delimitaci&#x00F3;n cr&#x00ED;tica del funcionalismo, el cual solo se acoge para el estudio de los <italic>elementos estables</italic> de las sociedades, as&#x00ED; como la incorporaci&#x00F3;n del <italic>paradigma del conflicto en la sociolog&#x00ED;a;</italic> 3) la politizaci&#x00F3;n de la ciencia social y su uso para la descolonizaci&#x00F3;n material, cient&#x00ED;fica, t&#x00E9;cnica y mental; 4) una mayor conciencia sobre el problema de Am&#x00E9;rica Latina y de los pa&#x00ED;ses del Tercer Mundo y, finalmente, 5) la recuperaci&#x00F3;n cr&#x00ED;tica del concepto de subversi&#x00F3;n y la incorporaci&#x00F3;n de la utop&#x00ED;a en su lectura del cambio social. Estos elementos ya son claros en su fundamental libro <italic>La subversi&#x00F3;n en Colombia. El cambio social en la historia</italic> de 1967 (2008, especialmente, el Pr&#x00F3;logo y el cap&#x00ED;tulo 1). Este libro triste e injustamente olvidado, puede considerarse una de las mejores piezas de nuestra sociolog&#x00ED;a continental, si bien recibi&#x00F3; en su momento severas cr&#x00ED;ticas de la comunidad acad&#x00E9;mica. En &#x00E9;l, lo que Landauer llam&#x00F3; revoluci&#x00F3;n es sustituido por el concepto de <italic>subversi&#x00F3;n,</italic> a la vez que Fals Borda retoma de Karl Mannhein el concepto de utop&#x00ED;a (2008, pp. 23-33). All&#x00ED; Fals Borda realiza una lectura de la historia colombiana usando el concepto de orden social (y no los oscuros de cultura o civilizaci&#x00F3;n) para explicar el <italic>cambio</italic> en las sociedades. En el libro toda acci&#x00F3;n humana es vista como teleol&#x00F3;gica: la realidad es le&#x00ED;da desde el paradigma del conflicto; el m&#x00E9;todo es anticipatorio y proyectivo y est&#x00E1; al servicio de la superaci&#x00F3;n del orden social dado; la utop&#x00ED;a se convierte en el horizonte que da direcci&#x00F3;n e impulsa la subversi&#x00F3;n transformadora del orden social en otro m&#x00E1;s humano y cualitativamente superior.</p>
<p>Lo importante de <italic>La subversi&#x00F3;n en Colombia</italic> es que el m&#x00E9;todo de investigaci&#x00F3;n aparece con claro compromiso pol&#x00ED;tico. Pero este m&#x00E9;todo, que prefigura la IAP que el soci&#x00F3;logo consolidar&#x00E1; en los a&#x00F1;os setenta, recoge la forma como Fals Borda hab&#x00ED;a empezado a investigar desde 1949. Solo que en estos a&#x00F1;os, en el trabajo de Fals Borda con la Asociaci&#x00F3;n Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), se har&#x00E1; &#x00E9;nfasis en la ciencia propia, el saber y la ciencia popular, en el papel de estos para luchar contra el colonialismo intelectual. Asimismo, el libro propuso un quinto orden social (los cuatro anteriores eran el precolombino, el se&#x00F1;orial, el se&#x00F1;orial-burgu&#x00E9;s y el orden social burgu&#x00E9;s) como utop&#x00ED;a: el orden neo-socialista. Este quinto orden se convertir&#x00ED;a en su obra madura en el <italic>socialismo raizal.</italic> Este quinto orden es la proyecci&#x00F3;n de un nuevo orden, y all&#x00ED; se recogen los frutos de su metodolog&#x00ED;a sociol&#x00F3;gica, se hace &#x00E9;nfasis en temas como la participaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica, los movimientos sociales, el ordenamiento territorial y una mayor cr&#x00ED;tica al orden neoliberal. Todos estos temas ser&#x00E1;n los pilares para la construcci&#x00F3;n de la nueva utop&#x00ED;a. Este es el acento que marca su obra a partir de los a&#x00F1;os ochenta, cuando el soci&#x00F3;logo ve la efervescencia de los movimientos sociales y cuando est&#x00E1; cerca de la propuesta democr&#x00E1;tica de Gerardo Molina, por ejemplo. La &#x00FA;ltima d&#x00E9;cada de su vida, la dedic&#x00F3; Fals Borda a profundizar y delinear mejor su propuesta ut&#x00F3;pica. As&#x00ED; lleg&#x00F3; Fals Borda al socialismo raizal. Este nuevo socialismo aut&#x00F3;ctono, pues no surge como mera imaginaci&#x00F3;n o creaci&#x00F3;n mental, en el fondo bebe de la experiencia de toda una vida y su construcci&#x00F3;n implica recoger lo aprendido durante m&#x00E1;s de 50 a&#x00F1;os de actividad hist&#x00F3;rico-sociol&#x00F3;gica. Pero &#x00BF;cu&#x00E1;l fue su relaci&#x00F3;n con el marxismo? &#x00BF;C&#x00F3;mo caracteriz&#x00F3; Fals Borda este neo-socialismo? Veamos esto brevemente antes de iniciar el an&#x00E1;lisis de las categor&#x00ED;as de identidad, diversidad, otredad y alteridad en su propuesta pol&#x00ED;tica.</p>
<p>Si bien el soci&#x00F3;logo colombiano se acerc&#x00F3; a la obra de Marx a finales de los a&#x00F1;os sesenta, no se consider&#x00F3; un <italic>&#x201C;marx&#x00F3;logo&#x201D;</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Fals Borda, 1983, p. 12</xref>). De Marx asumi&#x00F3; la tesis 11 sobre Feuerbach porque alud&#x00ED;a a la relaci&#x00F3;n de la praxis con la trasformaci&#x00F3;n del mundo, sin desconocer la relaci&#x00F3;n dial&#x00E9;ctica entre esta y la teor&#x00ED;a. Igualmente, asumi&#x00F3; conceptos como el de <italic>formaci&#x00F3;n social</italic> porque se pod&#x00ED;a utilizar operativamente, esto es, de acuerdo a las realidades sociales concretas y espec&#x00ED;ficas estudiadas. Por lo dem&#x00E1;s, para el colombiano no hab&#x00ED;a una lucha de clases binaria (bur-gues&#x00ED;a-proletariado) sino una lucha multiclasista y multidimensional; asimismo, hab&#x00ED;a que re-interpretar a Marx y no desechar el papel de la religi&#x00F3;n en la transformaci&#x00F3;n social, pues esta se pod&#x00ED;a convertir en motor de transformaci&#x00F3;n. Fals Borda sostuvo que hab&#x00ED;a que seguir al Marx gu&#x00ED;a y no al Marx profeta entronizado por el marxismo vulgar, pues &#x201C;[l]o importante es estar de acuerdo m&#x00E1;s con los m&#x00E9;todos de trabajo y estudio de aquel maestro, que con las conclusiones de Marx&#x201D;, pilar para &#x201C;liberarnos del colonialismo intelectual&#x201D; (1983, pp. 22-23). De tal manera que el socialismo de Fals Borda no es exactamente el de Marx, ni el socialismo real, sino un socialismo aut&#x00E9;ntico, aut&#x00F3;ctono y creativo tal como lo plante&#x00F3; con &#x00E9;nfasis desde los a&#x00F1;os ochenta<xref ref-type="fn" rid="fn1"><sup>1</sup></xref>.</p>
<p>El socialismo raizal no es una propuesta chauvinista. Eso ser&#x00ED;a perder de vista la universalidad de nuestro soci&#x00F3;logo. No. Es un socialismo aplicable tambi&#x00E9;n a la periferia, que se puede construir aqu&#x00ED; o en &#x00C1;frica o en Asia (<xref ref-type="bibr" rid="ref6">Fals Borda, 2007, p. 15</xref>). Por eso Fals llama a beber de la historia, los grupos y sus valores, la geograf&#x00ED;a humana, etc., para as&#x00ED; construir una v&#x00ED;a neo-socialista como alternativa al libre mercado. Esto vale, en especial, para el Tercer Mundo.</p>
</sec>
<sec>
<label>2.</label> 
<title>Identidad y ethos</title>
<disp-quote><p><italic>Quien se desnuda de la cultura se desnuda del &#x00FA;nico vestido que tiene, el que le otorga su entra&#x00F1;a; el que le asigna el ethos con el cual se reconoce en el mundo; lo que le permite al individuo articular concreta e hist&#x00F3;ricamente el conocimiento y la experiencia.</italic></p>
<attrib>(<xref ref-type="bibr" rid="ref1">Botero, 2007, p. 15</xref>)</attrib>
</disp-quote>
<p>En el pensamiento cr&#x00ED;tico latinoamericano la identidad ha sido concebida de m&#x00FA;ltiples maneras. Por eso mismo no ha habido un consenso unitario sobre lo que signifique el concepto. M&#x00E1;s bien, se han dado m&#x00FA;ltiples respuestas: &#x201C;lo propio&#x201D; del continente, lo &#x201C;aut&#x00E9;ntico&#x201D;, lo &#x201C;original&#x201D;, la cultura propia, la idiosincrasia, la mentalidad de sus habitantes, los rasgos caracter&#x00ED;sticos de la regi&#x00F3;n o de cada uno de los pa&#x00ED;ses, tal como la &#x201C;argentinidad&#x201D; de Ricardo Rojas o &#x201C;lo mexicano&#x201D; en Samuel Ramos, as&#x00ED; como la recuperaci&#x00F3;n cr&#x00ED;tica del pasado. El concepto se ha relacionado con la lucha contra el colonialismo intelectual, la toma de conciencia de &#x201C;lo que somos&#x201D;, la lucha contra la dependencia econ&#x00F3;mica y el llamado a la autonom&#x00ED;a de la regi&#x00F3;n. Tambi&#x00E9;n ha servido como herramienta para enfrentar los embates de la globalizaci&#x00F3;n y, algo sin duda muy importante, como un <italic>proyecto de futuro.</italic> Sostiene Eduardo <xref ref-type="bibr" rid="ref2">Deves (2009)</xref>: &#x201C;La identidad tiene un car&#x00E1;cter m&#x00E1;s popular, as&#x00ED; como una reivindicaci&#x00F3;n de futuro en relaci&#x00F3;n a un presente o un pasado de alienaci&#x00F3;n cultural o importaci&#x00F3;n cultural indiscriminada&#x201D; (III, p. 557). Gran parte de esta polisemia ha hecho del concepto un significante vac&#x00ED;o (Laclau) y, precisamente por eso, en ciertos momentos de la historia latinoamericana algunos sentidos se han tornado hegem&#x00F3;nicos: la alusi&#x00F3;n a lo propio y lo aut&#x00F3;ctono en los a&#x00F1;os treinta del siglo XX de la mano de los nacionalismos y los populismos, o como instrumento de lucha contra los efectos des-tradicionalizantes de la globalizaci&#x00F3;n a partir de los a&#x00F1;os noventa con el auge neoliberal.</p>
<p>A mi parecer, en la obra de Orlando Fals Borda aparecen muchos de estos sentidos del t&#x00E9;rmino. Sin duda, la identidad implica la pregunta por lo que somos, esta parece ser una &#x201C;constante antropol&#x00F3;gica&#x201D;, relacionada con el puesto del hombre en el cosmos (Max Scheler), la pregunta por el origen, el sentido de la existencia. La pregunta siempre est&#x00E1; condicionada por el contexto al cual se pertenece, tal como sostiene el soci&#x00F3;logo Heinz Dieterich. En Fals Borda esta preocupaci&#x00F3;n se manifest&#x00F3; ya desde 1968 cuando expl&#x00ED;citamente expresa: &#x201C;[H]ay aqu&#x00ED; un dilema ontol&#x00F3;gico, especialmente cuando los latinoamericanos nos hacemos peri&#x00F3;dicamente las preguntas obvias: &#x00BF;Qu&#x00E9; somos? &#x00BF;A d&#x00F3;nde Vamos?, preguntas que preocuparon a Esteban Echavarr&#x00ED;a no menos que a Benjam&#x00ED;n Constant, y que permanecen vivas en el pensamiento latinoamericano&#x201D; (p. 105). Y si bien Fals Borda no pretendi&#x00F3; dar una respuesta &#x00FA;nica a la pregunta, una respuesta que generalizara unos rasgos para toda la regi&#x00F3;n, y que a la vez escondiera y aniquilara la pluralidad y la diversidad, s&#x00ED; pens&#x00F3; en t&#x00E9;rminos del continente, de la regi&#x00F3;n, de lo que se deb&#x00ED;a hacer aqu&#x00ED; frente a los otros, los del Norte o lo que &#x00E9;l llamaba la cultura euroamericana. Tuvo plena conciencia geopol&#x00ED;tica y de los efectos nocivos de la dependencia econ&#x00F3;mica y cultural, por eso denunci&#x00F3; el &#x201C;colonialismo intelectual&#x201D; y tecnol&#x00F3;gico y propuso, como muchos otros intelectuales de la regi&#x00F3;n, la &#x201C;Integraci&#x00F3;n regional&#x201D; como una opci&#x00F3;n para cancelar esa dependencia:</p>
<disp-quote><p>La integraci&#x00F3;n puede llevar a articular una adecuada posici&#x00F3;n latinoamericana en el mundo. Si esto se hace, debilita la condici&#x00F3;n de dependencia de los poderes mundiales, y se logra de ellos el respeto debido a la determinaci&#x00F3;n local, se habr&#x00E1; dado un paso significativo en la regi&#x00F3;n, que podr&#x00ED;a ser de car&#x00E1;cter revolucionario. (<xref ref-type="bibr" rid="ref4">Fals Borda, 1968, p. 113</xref>)</p></disp-quote>
<p>Esa posici&#x00F3;n frente al Otro, implicaba profundizar en lo nuestro, en &#x201C;lo que somos&#x201D;, lo que tenemos, en nuestra experiencia hist&#x00F3;rica y tecnol&#x00F3;gica. Esta forma de afirmaci&#x00F3;n de lo que se es, se convierte en herramienta para delimitarse y enaltecerse frente al Otro, el cual no es un Otro absoluto, sino un Otro que me ha constituido en la experiencia hist&#x00F3;rica y en cuya interacci&#x00F3;n se ha formado un determinado orden social, un orden que debido a sus desajustes internos y a su inviabilidad, debo superar<xref ref-type="fn" rid="fn2"><sup>2</sup></xref>.</p>
<p>Es esta visi&#x00F3;n la que est&#x00E1; en la base de su planteamiento de &#x201C;una ciencia propia&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref6">Fals Borda, 1971</xref>) y en su b&#x00FA;squeda de una &#x201C;autonom&#x00ED;a cient&#x00ED;fica&#x201D;. Por eso se deb&#x00ED;a tener conciencia de la capacidad creativa de nuestras culturas, de sus aportes tecnol&#x00F3;gicos. Se deb&#x00ED;a, pues, rescatar el aporte de Am&#x00E9;rica en t&#x00E9;rminos de tecnolog&#x00ED;as y creaciones, tales como las t&#x00E9;cnicas de cultivo de la papa en Am&#x00E9;rica, la construcci&#x00F3;n de terrazas agr&#x00ED;colas por los chibchas, el cultivo del ma&#x00ED;z, la herbolog&#x00ED;a, etc., que fueron producto de un &#x201C;proceso cultural aut&#x00F3;nomo&#x201D;. Pero esta no es una afirmaci&#x00F3;n chauvinista, rom&#x00E1;ntica, etc., del legado ind&#x00ED;gena o de las otras comunidades que estudi&#x00F3; emp&#x00ED;ricamente Fals Borda. No. <italic>Es un trabajo permanente que debe dialogar con los aportes de la ciencia universal, tomar lo mejor de ella, dialogar con el mundo, pero sin perder de vista las necesidades propias, los contextos, las posibilidades, la geograf&#x00ED;a humana</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="ref7">Fals Borda, 2010, p. 123</xref>). As&#x00ED; se evitan inversiones malogradas, t&#x00E9;cnicas y tecnolog&#x00ED;as para contextos donde no funcionan igual o donde no se necesitan. Es eso lo que justifica que cada comunidad, que cada regi&#x00F3;n, atienda a sus necesidades en consonancia con <italic>sus tradiciones y sus retos.</italic> Es esto lo que hace necesaria una ciencia propia que haga frente a la dependencia tecnol&#x00F3;gica y econ&#x00F3;mica y que de paso supere nuestro nordo-centrismo intelectual. Y en esta labor, el papel de la universidad, los intelectuales, los estudiantes, los cient&#x00ED;ficos sociales, es fundamental: &#x201C;La creaci&#x00F3;n de una ciencia popular deber&#x00ED;a intensificarse, adem&#x00E1;s, porque es una tabla de salvaci&#x00F3;n para nuestra identidad colectiva y nuestra dignidad como naci&#x00F3;n&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref7">Fals Borda, 2010, p. 133</xref>). Solo as&#x00ED; se empieza a resolver &#x201C;lo que aqu&#x00ED; he denominado la cuesti&#x00F3;n ontol&#x00F3;gica&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref4">1968, p. 116</xref>).</p>
<p>El reto de resolver la &#x201C;cuesti&#x00F3;n ontol&#x00F3;gica&#x201D; planteada desde 1968, justo en la &#x00E9;poca en que Fals Borda avizoraba una v&#x00ED;a neo-socialista en <italic>La subversi&#x00F3;n en Colombia,</italic> toma una mayor clarificaci&#x00F3;n conceptual y metodol&#x00F3;gica en el ya mencionado &#x201C;socialismo raizal&#x201D;. El socialismo raizal es, como se advirti&#x00F3;, un nuevo orden social a construir, para el que la investigaci&#x00F3;n es fundamental, es por eso que en este proyecto constructivo (y tambi&#x00E9;n reconstructivo) se requiere de la IAP (<xref ref-type="bibr" rid="ref16">Fals Borda, 2007, pp. 92-93</xref>), lo cual implic&#x00F3; que el cient&#x00ED;fico social sustituyera la diada sujeto-objeto y la reemplazara por la de sujeto-sujeto, lo que replantea una relaci&#x00F3;n diferente entre el cient&#x00ED;fico y el &#x201C;objeto&#x201D; de investigaci&#x00F3;n. Ahora las comunidades no son ratones de laboratorio, sino que ellas mismas aportan al saber del cient&#x00ED;fico, lo alimentan y lo retroalimentan, a su vez que el cient&#x00ED;fico devuelve este saber reelaborado a la comunidad. As&#x00ED; se forma una comunidad dial&#x00F3;gica, entre sus miembros y el cient&#x00ED;fico social. El saber del cient&#x00ED;fico es socializado con la comunidad. Es esto lo que crea la <italic>participaci&#x00F3;n</italic> (cuyos inicios &#x00E9;l ubic&#x00F3; en Chile) en la construcci&#x00F3;n colectiva del saber: una construcci&#x00F3;n interdisciplinaria y con perspectiva latinoamericana (<xref ref-type="bibr" rid="ref26">Rojas, 2010, p. XXVI</xref>) con miras a la creaci&#x00F3;n de un orden social y una realidad distintas. Asimismo, la IAP requer&#x00ED;a tambi&#x00E9;n desechar la neutralidad valorativa de Weber, el concepto purista de verdad y objetividad y concebir m&#x00E1;s bien, la existencia de relaciones entre la verdad, el poder, las ideolog&#x00ED;as y la pol&#x00ED;tica (<xref ref-type="bibr" rid="ref5">Fals Borda, 2010, pp. 179-199</xref>). En este punto, en el de la relaci&#x00F3;n entre verdad y poder, Fals Borda segu&#x00ED;a a Foucault, autor al cual tambi&#x00E9;n ley&#x00F3;.</p>
<p>La construcci&#x00F3;n de la utop&#x00ED;a neo-socialista como negaci&#x00F3;n de un orden social dado, sin que aqu&#x00ED; &#x201C;negaci&#x00F3;n&#x201D; signifique partir de la nada o no asumir la realidad concreta que se tiene, requiere de tres principios: el del tr&#x00F3;pico (lo amaz&#x00F3;nico y selv&#x00E1;tico de esa zona, las monta&#x00F1;as, los p&#x00E1;ramos andinos, las &#x00E1;reas costeras y los mares), el de endog&#x00E9;nesis (o aprovechamiento de las fuerzas mismas que van creciendo dentro de una cultura o sistema social) y el contextual. Este &#x00FA;ltimo alude a que los marcos de referencia que gu&#x00ED;an la investigaci&#x00F3;n, la inferencia y la pr&#x00E1;ctica humanas &#x201C;se inspiran y fundamentan en contextos geogr&#x00E1;ficos, culturales e hist&#x00F3;ricos concretos de la sociedad y el medio que lo produce&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref13">Mora y Fals Borda, 2001, p. 267</xref>). Si se analiza bien el principio contextual para la investigaci&#x00F3;n, vemos la relaci&#x00F3;n necesaria que tiene con los otros dos: la importancia de la geograf&#x00ED;a humana, el territorio y la cultura.</p>
<p>Ahora, a partir de aqu&#x00ED; podemos volver al problema de la identidad que Fals Borda resumi&#x00F3; en el concepto de <italic>ethos,</italic> y que a veces utiliza como &#x201C;visi&#x00F3;n del mundo&#x201D; <italic>(Weltanschung).</italic> Definido como &#x201C;aquella caracter&#x00ED;stica colectiva dominante que presenta un sistema social, y que es el resultado de los valores y de las actitudes adoptados por los miembros de ese mismo sistema social&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref3">Fals Borda, 1959, p. 53</xref>), e igualmente como &#x201C;car&#x00E1;cter dominante de una colectividad&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref16">Fals Borda, 2007, p. 24). Esta definici&#x00F3;n lo llev&#x00F3; a caracterizar a Nari&#x00F1;o como un pueblo rural, pastoril, tradicional; a la costa como un pueblo alegre, de la dejadez; a los habitantes de Saucio como pasivos y resignados, a los antioque&#x00F1;os como emprendedores, socialistas, autonomistas, calvinistas y de vanguardia (Fals Borda, 2005</xref>). El <italic>ethos</italic> es un modo de ser, un &#x201C;car&#x00E1;cter de grupo&#x201D;, lo cual implica tambi&#x00E9;n sus <italic>modos de interacci&#x00F3;n.</italic> Desde el luego, este car&#x00E1;cter no est&#x00E1; exento de los influjos externos, pues como buen soci&#x00F3;logo que se preocup&#x00F3; por el cambio social, Fals Borda sab&#x00ED;a que toda cultura y toda sociedad es din&#x00E1;mica y el dinamismo depende de muchos factores, por ejemplo, el impacto de la modernizaci&#x00F3;n o las relaciones con otros grupos. Por eso este concepto de identidad remite a la historia de las culturas, a sus transformaciones end&#x00F3;genas y a sus contactos ex&#x00F3;genos. De ah&#x00ED; surge, realmente, un concepto de identidad din&#x00E1;mico. Nada, pues, parecido a esa identidad concebida como una esencia eterna, definitoria, metaf&#x00ED;sica, por fuera de la historia que ha campeado en parte de la filosof&#x00ED;a latinoamericana.</p>
<p>El <italic>ethos</italic> est&#x00E1; constituido por dos tipos valores: los sustanciales y los marginales. &#x00C9;stos &#x00FA;ltimos son ajustables y &#x201C;pueden modificarse por distintas causas sin que sufra el aparato cultural total&#x201D; (Fals Borda, 2010, p. 197). Los valores sustanciales son como el &#x201C;almendr&#x00F3;n de una fruta o la sabia de un &#x00E1;rbol&#x201D; y de ellos deriva la &#x201C;racionalidad del aparato cultural, su estructura y sabor espec&#x00ED;ficos&#x201D;, caracteriza a los</p>
<disp-quote><p>[&#x2026;] grupos regionales m&#x00E1;s incontaminados, especialmente los que se articulan a&#x00FA;n con la praxis original, como los campesinos, y los que han definido el ancestral contacto con la naturaleza y el ambiente regional espec&#x00ED;fico. En &#x00FA;ltimas, estos son los valores que se arraigan en creencias sobre lo sobrenatural y extra-cient&#x00ED;fico [&#x2026;] Son los que han hecho del hombre lo que es, los que le han dado a la historia su sentido teleol&#x00F3;gico [&#x2026;] La racionalidad de estos valores sustanciales parecer&#x00ED;a, por lo tanto, irracional. (<xref ref-type="bibr" rid="ref5">Fals Borda, 2010, pp. 197-198</xref>)</p></disp-quote>
<p>De ah&#x00ED; que la construcci&#x00F3;n del socialismo raizal implique la recuperaci&#x00F3;n del <italic>ethos</italic> y de los valores fundantes o sustanciales de 4 grupos definidos claramente en diferentes escritos. Estos grupos son: los ind&#x00ED;genas primarios, los negros libres, los campesinos artesanos anti-se&#x00F1;oriales y los colonos pioneros internos. De cada grupo se toman sus valores sociales sustanciales, aquellos que definen su alma colectiva, valores de</p>
<disp-quote><p>[&#x2026;] naturaleza humanista y de aceptaci&#x00F3;n casi universal, son los que te&#x00F3;ricamente crean los fundamentos ideol&#x00F3;gicos, de lo que se ha identificado, desde Mari&#x00E1;tegui y Arguedas en Per&#x00FA;, como &#x2018;socialismo raizal o aut&#x00F3;ctono&#x2019;, distinto del socialismo real que vimos actuar, con desvar&#x00ED;o, en las heladas tundras de Europa. (Fals Borda, 2005, p. 344)</p></disp-quote>
<p>Ahora, &#x00BF;cu&#x00E1;les valores nos aportan esos grupos? Los ind&#x00ED;genas aportan la solidaridad humana, el respeto ambiental, la cooperaci&#x00F3;n, el brazo prestado, &#x201C;el siempre ofrecer&#x201D;, la reciprocidad, la no acumulaci&#x00F3;n; los negros aportan el sentimiento de libertad, de ayuda mutua en sus palenques, su inventiva para resistir; los campesinos pobres y libres (payeses) aportan la &#x201C;dignidad pol&#x00ED;tica y personal&#x201D;, su sentido anti-se&#x00F1;orial, su enemistad con el mal gobierno; y, por &#x00FA;ltimo, los colonos pioneros internos, aportan los valores acendrados de la autonom&#x00ED;a, el autogobierno participativo, la construcci&#x00F3;n colectiva, la cocina de todos y &#x201C;las juntas de caminos y aguas&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref16">Fals Borda, 2007</xref>). Ahora, &#x00BF;por qu&#x00E9; elegir esos grupos y no otros? La respuesta de <xref ref-type="bibr" rid="ref16">Fals Borda (2007) </xref>es clara:</p>
<disp-quote><p>El prop&#x00F3;sito de esta escogencia es conocer sus formas de organizaci&#x00F3;n social, gobierno y control, aprender de ellos y tomar lo necesario para reforzar instituciones contempor&#x00E1;neas en crisis, amenazadas por la globalizaci&#x00F3;n y por nuestro secular conflicto, y para reparar el tejido social que hemos perdido. (p. 23)</p></disp-quote>
<p>Esta teor&#x00ED;a del <italic>ethos</italic> y de los valores sustanciales muestra que Fals Borda parte de la identidad de los grupos que han formado la naci&#x00F3;n colombiana y a Latinoam&#x00E9;rica, que la han constituido de una u otra forma, pero &#x201C;no para devolver atr&#x00E1;s el reloj de la historia, ni para pensar que todo est&#x00E1; resuelto en la tradici&#x00F3;n&#x201D; (2007, p. 26), sino para tomar las ense&#x00F1;anzas y as&#x00ED; mejorar nuestra sociedad; para construir un nuevo <italic>ethos</italic> y as&#x00ED; enfrentar las consecuencias de la globalizaci&#x00F3;n. Esto se compagina con la teor&#x00ED;a sociol&#x00F3;gica de Fals Borda en <italic>La subversi&#x00F3;n en Colombia</italic> donde los valores forman parte de todo orden social y donde un cambio en estos, de acuerdo a metas valoradas (o utop&#x00ED;a), permite avanzar en la construcci&#x00F3;n de una nueva top&#x00ED;a, de un nuevo orden.</p>
</sec>
<sec>
<title>3. Orden territorial y diversidad</title>
<p>Como es bien sabido, la propuesta de una reforma del orden territorial colombiano toma forma en Fals Borda a partir de 1991, cuando form&#x00F3; parte de la Comisi&#x00F3;n de Ordenamiento Territorial (COT) si bien los pilares y estudios preparatorios del mismo se encuentran mucho antes en la experiencia de campo y la revisi&#x00F3;n de algunos estudios que hizo el autor (V&#x00E9;ase <xref ref-type="bibr" rid="ref12">Fals Borda, 2001</xref>). Por &#x201C;Ordenamiento territorial&#x201D; el autor entiende la constante hist&#x00F3;rica seg&#x00FA;n la cual:</p>
<disp-quote><p>[&#x2026;] las sociedades humanas residen en espacios definibles, y se identifiquen con ellos para crear formas de vida espec&#x00ED;ficas. Una vez identificados los espacios, las sociedades construyen fronteras de diferentes clases: geogr&#x00E1;ficas, humanas, econ&#x00F3;micas, ling&#x00FC;&#x00ED;sticas, militares, religiosas, &#x00E9;ticas, muchas veces superpuestas, con lo que se diferencian unas de otras [&#x2026;] (<xref ref-type="bibr" rid="ref15">Fals Borda, 2010, p. 283</xref>)</p></disp-quote>
<p>Una vez estas sociedades maduran y se estabilizan &#x201C;adquieren diferencias internas que se alimentan de ra&#x00ED;ces culturales y socio-geogr&#x00E1;ficas propias. Estas diferencias se institucionalizan con el fin de mantener la coherencia del conjunto, y as&#x00ED; una sociedad dada crea poderes p&#x00FA;blicos en funci&#x00F3;n del territorio que ocupa&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref15">Fals Borda, 2010</xref>). Todos estos procesos se pueden denominar tambi&#x00E9;n ordenamiento espacial, el cual no se limita a aspectos pol&#x00ED;tico-administrativos, sino que incluye componentes ambientales, ecol&#x00F3;gicos, humanos, geopol&#x00ED;ticos.</p>
<p>Eso llev&#x00F3; a Fals Borda a privilegiar la regi&#x00F3;n, la cual defini&#x00F3; como: &#x201C;un espacio sociogeogr&#x00E1;fico, con elementos f&#x00ED;sicos y humanos que le dan unidad y lo distinguen de otros&#x201D;. En la regi&#x00F3;n estos elementos est&#x00E1;n integrados (no son homog&#x00E9;neos) y en ella los &#x201C;criterios culturales e hist&#x00F3;ricos&#x201D; son fundamentales para definirla. De ah&#x00ED; que: &#x201C;sin el conocimiento de las bases sociales de los poblamientos&#x201D; estas no pueden funcionar bien, ya que son &#x201C;una realidad hist&#x00F3;rica cultural&#x201D; variable. (<xref ref-type="bibr" rid="ref15">Fals Borda, 2010, p. 290</xref>). Las regiones son &#x201C;patrias chicas&#x201D; que se originaron desde veredas, caser&#x00ED;os, &#x201C;polos de atracci&#x00F3;n socio-econ&#x00F3;mica o epicentros, subregiones y provincias enlazados en ambientes espec&#x00ED;ficos, pero semi-aislados unos de otros por nuestra escarpada geograf&#x00ED;a&#x201D;. Por eso una reforma territorial en Colombia implica conocer a fondo todos estos aspectos, entre ellos, el <italic>ethos</italic> de los grupos poblaciones. Solo as&#x00ED; se podr&#x00E1; reorganizar sociopol&#x00ED;ticamente el pa&#x00ED;s, de ah&#x00ED; que esa re-organizaci&#x00F3;n debe partir del &#x201C;conocimiento de lo aut&#x00F3;ctono&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref12">Fals Borda, 2001, p. 8</xref>). Por eso es que las regiones y las subregiones <italic>son factores de identidad,</italic> ya que en ellas lo &#x201C;cultural y lo hist&#x00F3;rico es lo determinante&#x201D; (2001, pp. 127-129). Es todo esto lo que debe llevar a que en Colombia los Departamentos <italic>sean sustituidos</italic> por regiones, provincias, municipios, Entidades Territoriales Ind&#x00ED;genas (ETIS) y Zonas de reserva campesina<xref ref-type="fn" rid="fn3"><sup>3</sup></xref>. As&#x00ED; se puede pensar en la &#x201C;cuenca del R&#x00ED;o Magdalena&#x201D; o la &#x201C;Regi&#x00F3;n Andina&#x201D; o la &#x201C;Surcolombianidad&#x201D; impulsada por el Huila (<xref ref-type="bibr" rid="ref12">Fals Borda, 2001, p. 57</xref>). Esta es una respuesta a los criterios meramente pol&#x00ED;tico-administrativos que se convierten en camisas de fuerza para la integraci&#x00F3;n regional y el buen funcionamiento, y que no cambian simplemente porque los pol&#x00ED;ticos desean mantener las circunscripciones electorales. Esto debe llevar a la creaci&#x00F3;n de Colombia como una &#x201C;Rep&#x00FA;blica Regional Unitaria&#x201D;, superando as&#x00ED; el centralismo asfixiante que obstaculizaba el progreso econ&#x00F3;mico y social del pa&#x00ED;s.</p>
<p>Fals Borda llam&#x00F3; a crear un <italic>neo-federalismo</italic> o <italic>federalismo libertario</italic> (que no la vuelta al federalismo del siglo XIX con sus soberan&#x00ED;as estatales) que atendiera m&#x00E1;s flexiblemente a la diversidad cultural y a las &#x201C;desigualdades econ&#x00F3;micas internas&#x201D;. De nuevo, no se trata de chauvinismo, pues cada regi&#x00F3;n &#x201C;se esforzar&#x00E1; en adaptar elementos externos a la cultura propia cuando tales simbiosis y sincretismos se consideren &#x00FA;tiles&#x201D; (2001, p. 138). Esa nueva organizaci&#x00F3;n deber&#x00E1; relacionar grupos poblacionales, con sus valores, tradiciones, potencialidades y recursos para explotaci&#x00F3;n econ&#x00F3;micas. As&#x00ED; se fomentar&#x00ED;a la autonom&#x00ED;a de los pobladores, la descentralizaci&#x00F3;n presente en la carta de 1991 y ante todo da campo a la democracia directa y pluralista con &#x201C;participaci&#x00F3;n cultural, econ&#x00F3;mica y social desde las bases, [promoviendo] la construcci&#x00F3;n de contrapoderes populares&#x201D; (1987, p. 222). As&#x00ED; las cosas, la democracia se constru&#x00ED;a desde abajo hacia arriba y desde la periferia hacia el centro tal como lo recuerda Gerardo Molina en su libro <italic>Las ideas socialistas en Colombia</italic> (1988, pp. 331-334). Esto permit&#x00ED;a, como puede verse, aplicar parte de los valores fundantes o sustanciales mencionados atr&#x00E1;s. Ese fue el camino que siguieron pa&#x00ED;ses como Francia, B&#x00E9;lgica, Portugal, Italia y Espa&#x00F1;a (<xref ref-type="bibr" rid="ref12">Fals Borda, 2001, p. 123</xref>). Por lo dem&#x00E1;s, la vuelta a la regi&#x00F3;n, a sus potencialidades, es una respuesta a la crisis que vive el Estado-Naci&#x00F3;n como efecto de la globalizaci&#x00F3;n.</p>
<p>Para Fals Borda las regiones son &#x00E1;mbitos de diversidad y la nueva re-organizaci&#x00F3;n territorial permitir&#x00E1; la eclosi&#x00F3;n de la participaci&#x00F3;n, la &#x201C;socializaci&#x00F3;n del poder&#x201D;, la expresi&#x00F3;n del poder popular, su organizaci&#x00F3;n, lo cual significa fomentar de manera</p>
<disp-quote><p>[&#x2026;] diferencial y cuidadosa formas autogestionarias de econom&#x00ED;a y democracia directa, con corporaciones regionales, plebiscitos y asambleas del pueblo, cabildos abiertos, consejos sectoriales de ciudadanos, elecciones locales, y otras formas de acci&#x00F3;n, pasos y medidas que se acercan a lo que se ha llamado democracia participativa. (Fals Borda, 1986, p. 210)</p></disp-quote>
<p>Es clara entonces la relaci&#x00F3;n entre poder popular y regi&#x00F3;n, entre diversidad y construcci&#x00F3;n de la democracia. Fals Borda defini&#x00F3; el poder popular como:</p>
<disp-quote><p>[&#x2026;] aquella capacidad pol&#x00ED;tica que refleja los intereses de clases y de grupos subordinados y marginados del Estado, a quienes inspira un <italic>ethos</italic> altruista para convertir aquellos en intereses generales mediante la educaci&#x00F3;n, el ejemplo, la vigilancia, la acci&#x00F3;n, y la lucha abierta contra el sistema dominante, en defensa de una vida digna y plena para todos. (1986, pp. 201-202)</p></disp-quote>
<p>Ese policlasismo naci&#x00F3; en Am&#x00E9;rica Latina, del cual tenemos como ejemplos: La Rosca, Los Inconformes, Hijos de La tierra, Causa Com&#x00FA;n, Sociedad de Amigos, Centros de Estudio-Acci&#x00F3;n, etc. Ellos hicieron realidad esa democracia desde abajo, centr&#x00ED;fuga, tal como anotaba Gerardo Molina. Por lo dem&#x00E1;s, Fals Borda consideraba que todos estos grupos y movimientos deb&#x00ED;an crear redes horizontales (hamacas) nacionales, internacionales e intercontinentales, &#x201C;especialmente entre pa&#x00ED;ses del Tercer Mundo (Di&#x00E1;logo Sur- Sur)&#x201D; (1986, p. 204).</p>
<p>Esto lleva, desde luego, a la importancia de los movimientos sociales, los cuales deben ayudar a construir el nuevo orden social y as&#x00ED; superar la &#x201C;Rep&#x00FA;blica colonial&#x201D; de la que habl&#x00F3; entre nosotros Rafael Guti&#x00E9;rrez Girardot (2012, p. 124; Pach&#x00F3;n, 2015). Lo importante es que esos movimientos sociales deben abanderar la multiplicidad de <italic>demandas</italic> de la diversidad regional y nacional, y luchar contra el &#x201C;estado fetiche&#x201D;. Y si bien critic&#x00F3; seriamente los partidos pol&#x00ED;ticos por su monopolio, autocracia, centralismo, militarismo, manipulaci&#x00F3;n, robo a gran escala, enga&#x00F1;o de opini&#x00F3;n, abuso de poder; por su organizaci&#x00F3;n vertical y jer&#x00E1;rquica, sus cuadros, su dogmatismo, su f&#x00E1;cil cooptaci&#x00F3;n por el sistema, Fals Borda compart&#x00ED;a con Antonio Garc&#x00ED;a que &#x201C;los partidos no han funcionado como <italic>&#x00F3;rganos de asociaci&#x00F3;n, concientizaci&#x00F3;n y participaci&#x00F3;n</italic> de las masas&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref18">Garc&#x00ED;a, 2013, p. 269), aun as&#x00ED; entendi&#x00F3; que se deb&#x00ED;a avanzar de &#x201C;reivindicaciones t&#x00E1;cticas a exigencias estructurales que, seg&#x00FA;n las circunstancias o coyunturas, pueden llegar a ser revolucionarias&#x201D; (1986, p. 204</xref>). Esto no descartaba los partidos. As&#x00ED; se explica, a mi juicio, el entusiasmo de Orlando Fals Borda al final de su vida con el Polo Democr&#x00E1;tico Alternativo, del cual fue su Presidente Honorario, y al cual vio como la encarnaci&#x00F3;n de gran parte de sus ideales democr&#x00E1;ticos.</p>
<p>La integraci&#x00F3;n deb&#x00ED;a hacerse a nivel regional, suprarregional y supra-nacional. El mejor ejemplo de ello lo da Fals Borda cuando propuso revivir &#x201C;La Gran Colombia Bolivariana&#x201D;, entre Colombia, Ecuador, Venezuela y Panam&#x00E1;. Se deb&#x00ED;a tener en cuenta la geograf&#x00ED;a compartida, los r&#x00ED;os, los grupos originarios, el uso de recursos. Y ante todo, tener muy en cuenta la experiencia hist&#x00F3;rica, las costumbres ancestrales de uso del territorio, lo cual hac&#x00ED;a de las fronteras algo meramente formal. Esta era una forma de antiglobalizaci&#x00F3;n end&#x00F3;gena y anti-hegem&#x00F3;nica, de glocalizaci&#x00F3;n contra globalizaci&#x00F3;n (2007, p. 86)<xref ref-type="fn" rid="fn4"><sup>4</sup></xref>.</p>
<p>Por &#x00FA;ltimo, es necesario recalcar aqu&#x00ED; la importancia que Fals Borda dio al <italic>pluralismo:</italic></p>
<disp-quote><p>[&#x2026;] ser plural reconoce el protuberante hecho de la diversidad de las formas vitales. En muchos sentidos, la vida no ser&#x00ED;a posible sin el intercambio de factores diferentes. El cruce gen&#x00E9;tico, el polimorfismo, la heteropoiesis, son expresiones corrientes de la actividad diaria en multitud de aspectos [&#x2026;] De all&#x00ED; la regla de oro del pluralismo: unidad en la diversidad, aplicable a naciones regiones y comunidades por igual. Colombia no es excepci&#x00F3;n, al contrario, es un caso claro de combinaci&#x00F3;n de or&#x00ED;genes, de biodiversidad excepcional. C&#x00F3;mo se comparten las diferencias, sin que estas sean motivos de conflicto cruento, constituye el secreto de la supervivencia f&#x00ED;sica y pol&#x00ED;tica bien entendida. Tal fue el aporte de la &#x201C;utop&#x00ED;a pluralista&#x201D; del padre Camilo Torres Restrepo, reconocido exponente de esta ideolog&#x00ED;a quien, con su Frente Unido, puede considerase como uno de los precursores de los movimientos pol&#x00ED;ticos emergentes en Colombia. (<xref ref-type="bibr" rid="ref5">Fals Borda, 2010, p. 267</xref>)</p></disp-quote>
<p>La idea de pluralismo vinculada a la de diversidad no puede ser m&#x00E1;s clara. La diversidad es constitutiva de la vida biol&#x00F3;gica misma y de la vida social. Ese pluralismo es condici&#x00F3;n <italic>sine qua non</italic> del &#x201C;renacer de los movimientos sociales&#x201D;, pues implica la:</p>
<disp-quote><p>[&#x2026;] articulaci&#x00F3;n alterna de actitudes pluralistas y de puntos de vista divergentes, con posibilidades distintas de interpretaci&#x00F3;n de la realidad. Se busca la unidad en la diversidad, el respeto al derecho de sentir diferente, la convergencia dial&#x00E9;ctica de contrarios cuyas desigualdades se nivelan al quedar recubiertas por las metas compartidas de cambio. (Fals Borda, 1986, p. 208)</p></disp-quote>
<p>Concluyendo esta parte, podemos decir que el <italic>ethos</italic> termina siendo constitutivo de la identidad de los grupos, una identidad que no es un gueto; el <italic>ethos</italic> es la base para la construcci&#x00F3;n de un nuevo orden territorial, un orden que implica la interrelaci&#x00F3;n y la interculturalidad, es decir, la asunci&#x00F3;n positiva de un pluralismo activo y constructor que desemboca en la formaci&#x00F3;n de movimientos sociales diversos e incluso partidos que materializan una democracia participativa. Esta l&#x00F3;gica de asociaci&#x00F3;n y creaci&#x00F3;n democr&#x00E1;tica va desde las regiones, lo suprarregional, lo supranacional e, incluso, hasta lo intercontinental, constituy&#x00E9;ndose en una alternativa contra la globalizaci&#x00F3;n. El socialismo raizal es el pegante ideol&#x00F3;gico de este nuevo orden social posmoderno, posdesarrollista y poscapitalista.</p>
</sec>
<sec>
<title>4. Otredad y alteridad<xref ref-type="fn" rid="fn5"><sup>5</sup></xref>
</title>
<p>&#x00BF;C&#x00F3;mo concibi&#x00F3; Fals Borda la otredad y la alteridad? En lo expuesto hasta aqu&#x00ED; podemos colegir una respuesta. Llama la atenci&#x00F3;n, en primer lugar, sus inicios como soci&#x00F3;logo rural y la posterior superaci&#x00F3;n del positivismo y de la sociolog&#x00ED;a del desarrollo y la modernizaci&#x00F3;n en los a&#x00F1;os sesentas. Es en esta &#x00E9;poca cuando Fals Borda la emprende contra los soci&#x00F3;logos positivistas y el eurocentrismo (expresi&#x00F3;n cultural de las tendencias expansivas del capitalismo como lo vio Samir Am&#x00ED;n en 1986), contra los intelectuales cooptados por el sistema, los intelectuales de escritorio, la xenofilia investigativa, los colonos o peones intelectuales, contra los &#x201C;intentos imitativos y de rumiar cultural for&#x00E1;neo&#x201D; (2010, p. 125), contra los graduados profesionales que buscan insertarse en el sistema productivo imperante; contra la aristocracia sindical, las oligarqu&#x00ED;as, las burgues&#x00ED;as, los partidos pol&#x00ED;ticos tradicionales (liberales y conservadores), los l&#x00ED;deres pol&#x00ED;ticos captados por el establecimiento, los marxistas ortodoxos y dogm&#x00E1;ticos, las izquierdas anti-intelectualistas (<xref ref-type="bibr" rid="ref21">Jaramillo, 2010, p. 33</xref>). A esta lista se sumar&#x00E1; la aristocracia terrateniente contra los que Fals Borda lucha con la ANUC en los a&#x00F1;os setenta y, desde luego, los narcotraficantes, paramilitares, narco y parapol&#x00ED;ticos de las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas. Esto es claro en el pr&#x00F3;logo que Fals Borda hizo de <italic>La subversi&#x00F3;n en Colombia</italic> donde consider&#x00F3; el Uribato o el &#x201C;nacio-nal-populismo de derecha&#x201D; &#x2014;las expresiones son de Hernando <xref ref-type="bibr" rid="ref27">Valencia Villa (2010, p. 21</xref>)&#x2014; como el &#x201C;cl&#x00ED;max&#x201D; de la violencia en Colombia (2008, pp. 249). En todos estos casos el Otro es el &#x201C;&#x00E1;ngel contra el cual se batalla&#x201D; para usar la expresi&#x00F3;n de Nicol&#x00E1;s G&#x00F3;mez D&#x00E1;vila. Gran parte de ellos representan el &#x201C;pa&#x00ED;s pol&#x00ED;tico&#x201D; del que habl&#x00F3; Gait&#x00E1;n, y sin embargo, Fals Borda poco dijo o no fue muy cr&#x00ED;tico de su participaci&#x00F3;n en el gobierno del Frente Nacional cuando fue Viceministro de Agricultura del Gobierno, as&#x00ED; como de su amistad con intelectuales y pol&#x00ED;ticos tradicionales, como por ejemplo, Otto Morales Ben&#x00ED;tez.</p>
<p>&#x00BF;C&#x00F3;mo se concibe al otro? No hay en Fals Borda, aunque su alusi&#x00F3;n al problema ontol&#x00F3;gico as&#x00ED; lo parezca, un &#x201C;otro&#x201D; absoluto o un &#x201C;otro radical&#x201D;. Lo que somos es producto de una experiencia hist&#x00F3;rica, en lo que somos se &#x201C;cristaliza&#x201D; una identidad, un alma colectiva, un <italic>ethos;</italic> &#x201C;el pasado es el momento de identidad en el hombre&#x201D;, como dir&#x00ED;a <xref ref-type="bibr" rid="ref23">Ortega y Gasset (1971, p. 52)</xref>, autor frecuentemente citado por Fals Borda. Pero no solo eso. La identidad tiene tambi&#x00E9;n que ver con el &#x201C;vivir&#x201D;, el &#x201C;vivirse&#x201D;, el &#x201C;ir siendo&#x201D;, esto es, la identidad est&#x00E1; relacionada tambi&#x00E9;n con el no-ser, con lo que a&#x00FA;n no se es. Y es ah&#x00ED; donde la utop&#x00ED;a aparece como proyecto, donde la identidad tambi&#x00E9;n se construye. Eso es lo que representa el socialismo raizal en el soci&#x00F3;logo colombiano, tal y como puede verse en el gr&#x00E1;fico que aparece en las conclusiones. Ahora, el Otro me constituye. Eso es claro ya en el segundo orden se&#x00F1;orial y de castas que se form&#x00F3; en Am&#x00E9;rica con la llegada de los espa&#x00F1;oles. Por eso en todo orden social se da cierta estabilidad, pero esa realidad es una realidad compleja, plural, que tiene ciertamente un <italic>ethos,</italic> con sus valores, normas, instituciones, tecnolog&#x00ED;as, etc., pero que no ha eliminado el conflicto. Por eso, en cada orden social se presentan residuos de la utop&#x00ED;a, de lo otro posible. Es dentro del orden social donde unos sectores intelectuales, unos grupos de base, actores populares, movimientos sociales, una anti-&#x00E9;lite, etc., se forman en torno a una nueva utop&#x00ED;a, los residuos de ella y prefiguran &#x201C;otro mundo posible&#x201D;. As&#x00ED; se autodefinen y se orientan por la utop&#x00ED;a. Esto implica definir al Otro, al &#x201C;&#x00E1;ngel contra el cual batallar&#x201D;, el cual encuentran dentro del orden social dado, as&#x00ED; se crean identidades pol&#x00ED;ticas. Esos Otros son m&#x00FA;ltiples, pero pertenecen a ese &#x201C;pa&#x00ED;s pol&#x00ED;tico&#x201D;, a la &#x201C;Rep&#x00FA;blica se&#x00F1;orial&#x201D; o al &#x201C;Estado de Casta&#x201D; del que habl&#x00F3; Antonio Garc&#x00ED;a entre nosotros. Por su parte, quienes pertenecen al &#x201C;pa&#x00ED;s nacional&#x201D; o &#x201C;real&#x201D;, para utilizar la expresi&#x00F3;n que Fals Borda usa retomando a Gait&#x00E1;n (2010, p. 125), tienen tambi&#x00E9;n una conformaci&#x00F3;n heterog&#x00E9;nea, plural, diversa, que logra &#x201C;la unidad de lo diverso&#x201D; en torno al nuevo orden social al que se dirigen. As&#x00ED; queda planteado el conflicto pol&#x00ED;tico. Esto es as&#x00ED; porque &#x201C;el conflicto va impl&#x00ED;cito en todo esfuerzo estrat&#x00E9;gico de acci&#x00F3;n colectiva&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref17">Fals Borda, 2008, p. 16</xref>).</p>
<p>El Otro, as&#x00ED; sea el enemigo pol&#x00ED;tico que encarna los males a superar en la sociedad, se le reconoce, se le trata (cuando se puede), se le comprende precisamente para poder enfrentarlo en su terreno, para combatirlo desde adentro, all&#x00ED; donde no tiene raz&#x00F3;n como dijo Hegel. Sin embargo, las &#x201C;afinidades electivas&#x201D; implican un <italic>reconocimiento</italic> distinto. Este <italic>reconocimiento</italic> es lo que Fals Borda expl&#x00ED;citamente llama <italic>alteridad</italic> (1992, p. 220). Esto quiere decir que la alteridad es necesaria para el proyecto pol&#x00ED;tico transformador; esta se va formando en la medida en que identifico y defino al Otro contra el cual batallar. No es un proceso definitivo, sino que las identidades pol&#x00ED;ticas se van instituyendo d&#x00ED;a a d&#x00ED;a, se van construyendo, se van seduciendo en la medida en que los actores encuentran, por ejemplo, potencialidades de cambio en la devoluci&#x00F3;n del conocimiento que les hace el intelectual org&#x00E1;nico, o en el potencial &#x201C;revolucionario&#x201D; que en encuentran en el conocimiento que han cons-truido colectivamente.</p>
<p>En este marco, la alteridad es una especie de Otredad c&#x00F3;mplice, cualificada, a la cual reconozco a pesar de la diversidad, de la pluralidad, pero con la cual camino en pro de un nuevo orden social, el socialismo raizal. Con este Otro m&#x00FA;ltiple y af&#x00ED;n se pueden crear proyectos, buscar la subversi&#x00F3;n del orden dado, pensar en la utop&#x00ED;a, actuar con solidaridad, limar las asperezas, unirse en las diferencias, valorar el pluralismo y crear movimientos pol&#x00ED;ticos y sociales o, en pocas palabras, compartir los valores sustanciales o fundantes y caminar juntos en pro de la construcci&#x00F3;n de un nuevo <italic>ethos.</italic> En la alteridad el Otro me transforma, le aporta a la mismidad, eso explica que el propio Fals Borda despu&#x00E9;s de sus investigaciones de campo, terminara hablando pr&#x00E1;cticamente como un campesino. En la alteridad se da una:</p>
<disp-quote><p>[&#x2026;] articulaci&#x00F3;n alterna de actitudes pluralistas y de puntos de vista divergentes, con posibilidades distintas de interpretaci&#x00F3;n de la realidad. Se busca la unidad en la diversidad, el respeto al derecho de sentir diferente, la convergencia dial&#x00E9;ctica de contrarios cuyas desigualdades se nivelan al quedar recubiertas por las metas compartidas de cambio. (Fals Borda, 1992, p. 204)</p></disp-quote>
<p>En este caso, el Otro no es el enemigo sino el compa&#x00F1;ero de ruta, aquel con quien compartimos las metas valoradas que permitir&#x00E1;n franquear el horizonte del orden vigente. En este proceso el papel del cient&#x00ED;fico social, comprometido, creativo, propositivo y cr&#x00ED;tico es fundamental; es el intelectual que le apuesta a la superaci&#x00F3;n del colonialismo mental o lo que Fernando Gonz&#x00E1;lez llam&#x00F3; &#x201C;el complejo de hijo de puta&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref19">Gonz&#x00E1;lez, 1936, pp. 93-111</xref>). En este caso, el propio Fals Borda fue el mejor ejemplo, podemos decir.</p>
<p>En este sentido, la reivindicaci&#x00F3;n de los &#x201C;grupos de referencia&#x201D; era fundamental, as&#x00ED; como el papel que pod&#x00ED;a jugar el intelectual org&#x00E1;nico y la anti-&#x00E9;lite. De esta &#x00FA;ltima habl&#x00F3; Fals Borda en <italic>La subversi&#x00F3;n en Colombia</italic> de 1967. Sobre ella dijo:</p>
<disp-quote><p>La teor&#x00ED;a de la anti-&#x00E9;lite no es muy complicada. Observa en primer lugar, que los &#x00F3;rdenes sociales estables funcionan mediante un juego interno de cuatro elementos: valores sociales, normas, instituciones y tecnolog&#x00ED;as. Variaciones significativas en cualquiera de estos elementos llevar&#x00E1;n a transformaciones en los otros. Pero los cambios m&#x00E1;s profundos y duraderos son aquellos inducidos en la escala de valores, que llevan a crear contranormas y cuerpos antag&#x00F3;nicos como las anti-&#x00E9;lites y dis&#x00F3;rganos. Las anti-&#x00E9;lites se forman por grupos claves de j&#x00F3;venes de clase media y alta que, al advertir fallas de conducci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica en las oligarqu&#x00ED;as de sus mayores y faltas de orientaci&#x00F3;n &#x00E9;tica en instituciones formativas, se rebelan contra sus mayores y proclaman la doctrina de la rebeli&#x00F3;n justa [&#x2026;] Cuando las anti-&#x00E9;lites triunfan y llegan al poder cambia el orden social. Pero tambi&#x00E9;n puede ocurrir una negativa cooptaci&#x00F3;n de sus miembros por los mayores (con puestos o dinero, etc.) con lo cual se frustra la rebeli&#x00F3;n justa. (<xref ref-type="bibr" rid="ref17">Fals Borda, 2008, p. 41</xref>)</p></disp-quote>
<p>Ejemplos de esa anti-&#x00E9;lite en nuestra historia fueron Ra&#x00FA;l Eduardo Mahecha, Le&#x00F3;n de Greiff, Jorge Zalamea Borda, Antonio Garc&#x00ED;a, Gerardo Molina, entre otros (<xref ref-type="bibr" rid="ref17">Fals Borda, 2008</xref>).</p>
<p>Es claro que la alteridad en Fals Borda juega un papel importante en su utop&#x00ED;a pol&#x00ED;tica. La comunidad dial&#x00F3;gica, concepto creado seg&#x00FA;n &#x00E9;l en Am&#x00E9;rica Latina por Paulo Freire, construye desde abajo (como el Partido de los Trabajadores de Brasil), valorando al Otro y su diferencia, respetando su diversidad, su cosmovisi&#x00F3;n y apost&#x00E1;ndole a la autonom&#x00ED;a. De ah&#x00ED; el valor que tienen las clases populares con las cuales Fals Borda trabaj&#x00F3; de brazo a brazo en muchas ocasiones. Dice Jaime Eduardo Jaramillo:</p>
<disp-quote><p>Aunque Fals Borda era proveniente de una familia de clase media citadina, su inter&#x00E9;s central en su obra investigativa fueron los campesinos. Siempre simpatiz&#x00F3; con las clases populares, con los de abajo, con los subalternos, con los olvidados, los humillados. El compromiso con los pobres y humildes, propio de su formaci&#x00F3;n cristiana. (<xref ref-type="bibr" rid="ref21">Jaramillo, 2010, p. 13</xref>)</p></disp-quote>
<p>La alusi&#x00F3;n a la formaci&#x00F3;n cristiana de Fals Borda es importante. &#x00C9;l valor&#x00F3; altamente la teolog&#x00ED;a de la liberaci&#x00F3;n y a los sacerdotes al estilo de Camilo Torres. Llam&#x00F3; a revaluar el papel de la religi&#x00F3;n y la teolog&#x00ED;a en los movimientos sociales. Sab&#x00ED;a que estos componentes estaban directamente relacionados con los valores sustanciales de los grupos y que podr&#x00ED;an servir como atizadores de la subversi&#x00F3;n del orden.</p>
<p>En este panorama, la funci&#x00F3;n de los j&#x00F3;venes y de las mujeres tambi&#x00E9;n juega un rol importante. Ellos, en especial las primeras, aparecen en su monumental <italic>Historia doble de la costa,</italic> libro que refleja muy bien lo que fue la vida te&#x00F3;rico-pr&#x00E1;ctica de Fals Borda. All&#x00ED;, el papel dado a su participaci&#x00F3;n es fundamental (V&#x00E9;ase <xref ref-type="bibr" rid="ref11">Fals Borda, 1998</xref>), pues esta es concebida como la relaci&#x00F3;n sujeto/sujeto, donde los intervinientes son personas <italic>sentipensantes</italic> que interact&#x00FA;an en papel activo y en favor de un proyecto; interrelaci&#x00F3;n entre sujetos que no implica prescindir del <italic>ethos.</italic> Ese libro muestra la lucha del hombre hicotea contra la explotaci&#x00F3;n (<xref ref-type="bibr" rid="ref14">Fals Borda, IV, 2002</xref>). Por esa raz&#x00F3;n, la sociolog&#x00ED;a en Fals Borda debe ayudar a construir <italic>identidad</italic> y a emancipar los pueblos, a construir mundos posibles, por eso su alta valoraci&#x00F3;n de pensadores como Karl Marx y Francis Bacon, para quienes la teor&#x00ED;a se validaba con la pr&#x00E1;ctica y donde la ciencia tiene como finalidad la felicidad y emancipaci&#x00F3;n del hombre. Este es el legado de Fals Borda para las ciencias sociales de hoy y para nuestro pensamiento pol&#x00ED;tico.</p>
</sec>
<sec>
<title>5. Conclusiones y perspectivas</title>
<p>En el Ep&#x00ED;logo de la cuarta edici&#x00F3;n de <italic>La subversi&#x00F3;n en Colombia. El cambio social en la historia,</italic> Fals Borda ilustra su tesis del cambio social hacia el quinto orden de la siguiente manera:</p>
<fig id="figure1" position="float">
<label>Esquema 1.</label>
<caption>
<title>
La subversi&#x00F3;n en Colombia. Tomado de <xref ref-type="bibr" rid="ref17">Fals Borda (2008, p. 274)</xref>.
</title>
</caption>
<graphic xlink:href="CP-11-213-g001.jpg" position="anchor" orientation="portrait"/>
</fig>
<p>El esquema muestra un orden social de partida y un orden social <italic>ut&#x00F3;pico</italic> de llegada. El orden social A es una especie de <italic>s&#x00ED;ntesis,</italic> no totalmente arm&#x00F3;nica pero que goza de cierta estabilidad. Esa estabilidad est&#x00E1; dada por la presencia de valores, normas instituciones y tecnolog&#x00ED;as. En este caso, ese orden social es el social burgu&#x00E9;s, nombre que Fals Borda le dio al orden posterior al Frente Nacional. En estricto sentido, este es el actual orden social neoliberal. Este orden neoliberal est&#x00E1; regido por la eficiencia, la avaricia, el despilfarro, el consumismo, la acumulaci&#x00F3;n, la competencia, la insolidaridad, la destrucci&#x00F3;n de la naturaleza; en &#x00E9;l rigen instituciones que favorecen la l&#x00F3;gica capitalista del mercado, minan la democracia y la soberan&#x00ED;a. Orden secundado por medios masivos de comunicaci&#x00F3;n e informaci&#x00F3;n que realizan el &#x201C;manipuleo medi&#x00E1;tico&#x201D; (2008, p. 275) y garantizan la estabilidad y reproducci&#x00F3;n del orden social vigente. En el seno de este orden social se presentan desequilibrios, conflictos, inestabilidades, etc., que minan su estabilidad y que muestran que frente a metas valoradas puede ser superado o dirigido hacia otra realidad posible. Aqu&#x00ED; aparece la utop&#x00ED;a, un concepto que Fals Borda asumi&#x00F3; positivamente tal y como muestra en su ensayo <italic>Vigencia de utop&#x00ED;as en Am&#x00E9;rica Latina</italic> (1992). Esa utop&#x00ED;a le da direcci&#x00F3;n al cambio social o, mejor, le da direcci&#x00F3;n a la <italic>subversi&#x00F3;n</italic><xref ref-type="fn" rid="fn6"><sup>6</sup></xref>. La subversi&#x00F3;n, en este caso, est&#x00E1; formada por solidaridad, fraternidad, libertad, igualdad, dignidad, autonom&#x00ED;a, por valores democr&#x00E1;ticos y participativos; se acompa&#x00F1;a de instituciones descentralizadas, que favorecen el autogobierno, la toma de decisiones, es decir, de contra-instituciones que cuestionan la l&#x00F3;gica de las instituciones neoliberales. Asimismo, muestra que el <italic>ethos</italic> desarrollista y unilateral del capitalismo neoliberal puede destruirse y dar paso a un nuevo <italic>ethos</italic> donde prime lo cualitativo sobre lo cuantitativo, donde el holismo supere la mirada miope y reduccionista del capitalismo. En este cambio de orden social, las tecnolog&#x00ED;as humanistas, la recuperaci&#x00F3;n del saber popular, de maneras propias de atender las necesidades, etc., son fundamentales. Ahora, el paso de un orden al otro no es, desde luego, evolutivo o mec&#x00E1;nico, requiere ser direccionado. Esa direcci&#x00F3;n la da la utop&#x00ED;a. En ese proceso es fundamental tener en cuenta lo que Fals Borda llama ajuste y compulsi&#x00F3;n. El primero sirve para hacer &#x00E9;nfasis en &#x201C;determinados puntos de vista&#x201D; y la compulsi&#x00F3;n sirve para dar direcci&#x00F3;n y dinamismo al cambio<xref ref-type="fn" rid="fn7"><sup>7</sup></xref>:</p>
<disp-quote><p>Ambos procesos implican una &#x00E1;gil estrategia que combina la aplicaci&#x00F3;n de la persuasi&#x00F3;n, la coerci&#x00F3;n y la violencia, la formaci&#x00F3;n de cuadros directivos (t&#x00E9;cnicos e ideol&#x00F3;gicos) y la difusi&#x00F3;n de las ideas en los momentos precisos, cuando las circunstancias de la sociedad y el estado mismo del conflicto lo van reclamando [&#x2026;] El contrapunteo resultante debe producir una s&#x00ED;ntesis en la nueva topia que, al superar la subversi&#x00F3;n, lleva al m&#x00E1;s durable orden social. (<xref ref-type="bibr" rid="ref17">Fals Borda, 2008, p. 153</xref>)</p></disp-quote>
<p>Este esquema &#x2014;y lo mencionado inmediatamente atr&#x00E1;s&#x2014; pone de presente la importancia de la identidad para la acci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica. No hay cambio social sin la formaci&#x00F3;n de identidades, en este caso, m&#x00FA;ltiples, plurales, diversas, unidas por el &#x201C;pegante ideol&#x00F3;gico&#x201D; del socialismo raizal. Es la utop&#x00ED;a el factor de identidad a pesar de la diferencia y la diversidad de los actores. Y, a su vez, es la identidad de cada actor lo que define la diversidad. No hay diversidad sin identidad. Esto equivaldr&#x00ED;a a suponer que lo diverso: los grupos, los actores, los movimientos sociales, etc., son amorfos, sin lazos e intereses, en &#x00FA;ltimas, sin <italic>ethos.</italic> Ahora, en la diversidad el Otro es Otro c&#x00F3;mplice, compa&#x00F1;ero de lucha, de batalla, otro que se valora, se comprende, se respeta, y que por tanto no se reduce al &#x201C;s&#x00ED; mismo&#x201D;. He aqu&#x00ED; el v&#x00ED;nculo entre diversidad y alteridad. Finalmente, como la construcci&#x00F3;n del socialismo raizal requiere de identidad, diversidad y alteridad, donde se respeta y se potencia <italic>lo singular</italic> de cada actor popular, se puede considerar que la utop&#x00ED;a del socialismo raizal, al potenciar la diferencia, es una especie de supra-identidad, una identidad que jalona lo que el Foro Social Mundial ha llamado &#x201C;Otro mundo posible&#x201D;.</p>
<sec>
<title>Cuestiones abiertas</title>
<p>No est&#x00E1; dem&#x00E1;s dejar algunas preguntas abiertas &#x2014;para futuras investigaciones&#x2014; sobre su obra. La primera de ellas, tiene que ver con la construcci&#x00F3;n de los cinco &#x00F3;rdenes sociales. Es claro que los cuatro primeros &#x00F3;rdenes parten de una investigaci&#x00F3;n sociol&#x00F3;gica e hist&#x00F3;rica, de la determinaci&#x00F3;n de los elementos de cada orden social; tambi&#x00E9;n es claro que el uso de las categor&#x00ED;as est&#x00E1;n justificadas desde <italic>La subversi&#x00F3;n en Colombia,</italic> sin embargo, la postulaci&#x00F3;n del socialismo raizal como quinto orden social, donde la investigaci&#x00F3;n hist&#x00F3;rico-sociol&#x00F3;gica se desplaza hacia la &#x201C;utop&#x00ED;a pol&#x00ED;tica&#x201D;, crea confusiones y le resta claridad a la determinaci&#x00F3;n de los elementos que conforman el orden social, as&#x00ED; como a los componentes de la subversi&#x00F3;n. Por otro lado, toda construcci&#x00F3;n discursiva sobre la historia &#x2014;por m&#x00E1;s investigaci&#x00F3;n emp&#x00ED;rico-te&#x00F3;rica que tenga&#x2014; que siga esquemas similares, &#x00BF;no terminan prefigurando una cierta filosof&#x00ED;a de la historia? &#x00BF;No se dej&#x00F3; influir demasiado Fals Borda por autores como Toynbee e incluso Spengler (autores que &#x00E9;l ley&#x00F3;) que se mov&#x00ED;an justamente por ese tipo de lecturas sobre la historia?</p>
<p>Una segunda cuesti&#x00F3;n tiene que ver con el papel de los intelectuales y de su concepto de la anti-&#x00E9;lite. Fals Borda termin&#x00F3; privilegiando estos sectores, como aquellos grupos que tienen la capacidad de encontrar los desajustes y las incongruencias del orden social y, que por eso mismo, pueden jalonar la subversi&#x00F3;n de la realidad concreta. La pregunta es &#x00BF;no s&#x00E9; sigui&#x00F3; moviendo Fals Borda en el concepto orteguiano de &#x201C;minor&#x00ED;a selecta&#x201D;, como una generaci&#x00F3;n privilegiada que puede dirigir el cambio social en la historia? Asimismo, &#x00BF;no implica la asunci&#x00F3;n acr&#x00ED;tica de la categor&#x00ED;a de &#x201C;minor&#x00ED;a especial&#x201D; o de &#x201C;generaci&#x00F3;n&#x201D;, cierto elitismo y una menos-valoraci&#x00F3;n de la capacidad de las clases populares para captar por s&#x00ED; mismas los desajustes del orden social, y para transformarlo? &#x00BF;No se mueve este esquema en el marco de la llamada conciencia de clase que se le incrusta al pueblo desde afuera, en el tipo de cr&#x00ED;tica que el propio Fals Borda hizo a las pr&#x00E1;cticas pol&#x00ED;ticas de las vanguardias y de los partidos? En este &#x00FA;ltimo caso, &#x00BF;no cay&#x00F3; Fals Borda en lo mismo que critic&#x00F3;?</p>
<p>Finalmente, creo que falt&#x00F3; en su obra un mayor an&#x00E1;lisis del problema de la globalizaci&#x00F3;n, de sus mecanismos, dispositivos, sus componentes, as&#x00ED; como tambi&#x00E9;n de sus potencialidades. Fals Borda fue consciente del uso de la verdad como dispositivo geopol&#x00ED;tico, del capitalismo mundial integrado (Guattari) y de sus efectos, pero un an&#x00E1;lisis m&#x00E1;s cuidadoso del problema de la sociedad de la informaci&#x00F3;n, de la telem&#x00E1;tica, de la era del conocimiento, le habr&#x00ED;a dado mayores elementos para la postulaci&#x00F3;n del socialismo raizal y, tal vez, le hubieran hecho matizar la idea de la existencia y del excesivo protagonismo de comunidades raizales &#x201C;puras&#x201D; o &#x201C;descontaminadas&#x201D;. Asimismo, le hubiera puesto de presente, que la globalizaci&#x00F3;n tambi&#x00E9;n ofrece herramientas que desde dentro, desde las bases, permiten luchar contra el sistema capitalista. Eso fue algo que vio ya en los a&#x00F1;os sesenta un autor como Herbert Marcuse. Ese an&#x00E1;lisis m&#x00E1;s complejo le habr&#x00ED;a mostrado que la globalizaci&#x00F3;n, en la medida en que cada d&#x00ED;a globaliza m&#x00E1;s las crisis y acucia los problemas del hombre de hoy, puede ayudar a crear una mayor conciencia subversora y nuevas alternativas contra el orden neoliberal. Y en este caso, tal vez la respuesta no habr&#x00ED;a sido el socialismo raizal, sino otras formas de organizaci&#x00F3;n, otros valores y otras formas de acci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica.</p>
</sec>
</sec>
</body>
<back>
<ack>
<title>Reconocimientos</title>
<p>El presente art&#x00ED;culo forma parte del proyecto en torno al pensamiento pol&#x00ED;tico latinoamericano desarrollado por el Grupo de Investigaci&#x00F3;n en Teor&#x00ED;as Pol&#x00ED;ticas Contempor&#x00E1;neas [Teopoco] de la Universidad Nacional de Colombia. Agradezco a los miembros del grupo, en especial, a Leopoldo M&#x00FA;nera Ruiz y a Edwin Cruz por sus valiosos comentarios, los cuales han servido para mejorar la versi&#x00F3;n final del trabajo.</p>
</ack>
<sec sec-type="COI-statement">
<title>Dami&#x00E1;n Pach&#x00F3;n Soto</title>
<p>Miembro del Grupo de Investigaci&#x00F3;n en Teor&#x00ED;a Pol&#x00ED;tica Contempor&#x00E1;nea [Teopoco] de la Universidad Nacional de Colombia. Candidato a Doctor en Filosof&#x00ED;a por la Universidad Santo Tom&#x00E1;s. Autor de 12 libros, entre ellos, <italic>Estudios sobre el pensamiento colombiano</italic> (2011); <italic>La civilizaci&#x00F3;n unidimensional. Actualidad del pensamiento de Herbert Marcuse</italic> (2008); <italic>La filosof&#x00ED;a y las entra&#x00F1;as. El pensar viviente de Mar&#x00ED;a Zambrano</italic> (2011), <italic>Esbozos filos&#x00F3;ficos I. Trasegares</italic> (2&#x00AA; edici&#x00F3;n, 2010), <italic>Ensayos de filosof&#x00ED;a del derecho</italic> (2008).</p>
</sec>
<ref-list>
<title>Referencias</title>
<ref id="ref1">
<mixed-citation>
Botero, U. (2007). <italic>Manifiesto del pensamiento latinoamericano.</italic> Bogot&#x00E1; D.C.: Editorial Magisterio.
</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname>Botero</surname>
<given-names>U</given-names>
</name>
</person-group>
<year>2007</year>
<source>Manifiesto del pensamiento latinoamericano</source>
<publisher-loc>
Bogot&#x00E1; D.C.
</publisher-loc>
<publisher-name>
Editorial Magisterio
</publisher-name>
</element-citation>
</ref>
<ref id="ref2">
<mixed-citation>
Deves, E. (2009). Conceptos fundamentales. En Salas R., (Coord.), <italic>Pensamiento cr&#x00ED;tico latinoamericano</italic> Vol. III. Santiago de Chile: Ediciones Universidad Cat&#x00F3;lica Silva Henr&#x00ED;quez.
</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname>Deves</surname>
<given-names>E</given-names>
</name>
</person-group>
<year>2009</year>
<article-title>Conceptos fundamentales</article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname>Salas</surname>
<given-names>R</given-names>
</name>
</person-group>
<source>Pensamiento cr&#x00ED;tico latinoamericano</source>
<volume>
III
</volume>
<publisher-loc>
Santiago de Chile
</publisher-loc>
<publisher-name>
Ediciones Universidad Cat&#x00F3;lica Silva Henr&#x00ED;quez
</publisher-name>
</element-citation>
</ref>
<ref id="ref3">
<mixed-citation>
Fals Borda, O. (1959). V&#x00ED;nculo con la tierra y su evoluci&#x00F3;n en el departamento de Nari&#x00F1;o. <italic>Revista de la Academia Colombiana de Ciencias, 10</italic>(41), 53-63.
</mixed-citation>
<element-citation publication-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname>Fals Borda</surname>
<given-names>O</given-names>
</name>
</person-group>
<year>1959</year>
<article-title>V&#x00ED;nculo con la tierra y su evoluci&#x00F3;n en el departamento de Nari&#x00F1;o</article-title>
<source>Revista de la Academia Colombiana de Ciencias</source>
<volume>10</volume>
<issue>41</issue>
<fpage>53</fpage>
<lpage>63</lpage>
</element-citation>
</ref>
<ref id="ref4">
<mixed-citation>
Fals Borda, O. (1968). <italic>Las revoluciones inconclusas en Am&#x00E9;rica Latina: 1809-1968.</italic> M&#x00E9;xico: Siglo XXI.
</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname>Fals Borda</surname>
<given-names>O</given-names>
</name>
</person-group>
<year>1968</year>
<source>Las revoluciones inconclusas en Am&#x00E9;rica Latina: 1809-1968</source>
<publisher-loc>
M&#x00E9;xico
</publisher-loc>
<publisher-name>
Siglo XXI
</publisher-name>
</element-citation>
</ref>
<ref id="ref5">
<mixed-citation>
Fals Borda, O. [1970] (2010). El problema de la autonom&#x00ED;a cient&#x00ED;fica y cultural en Colombia. En I. Aguilar et al. (Eds.), <italic>Antolog&#x00ED;a</italic> (pp. 123-138). Bogot&#x00E1; D.C.: Universidad Nacional de Colombia.
</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname>Fals Borda</surname>
<given-names>O</given-names>
</name>
</person-group>
<year>2010</year>
<article-title>El problema de la autonom&#x00ED;a cient&#x00ED;fica y cultural en Colombia</article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname>Aguilar</surname>
<given-names>I</given-names>
</name>
<etal/>
</person-group>
<source>Antolog&#x00ED;a</source>
<fpage>123</fpage>
<lpage>138</lpage>
<publisher-loc>
Bogot&#x00E1; D.C.
</publisher-loc>
<publisher-name>
Universidad Nacional de Colombia
</publisher-name>
</element-citation>
</ref>
<ref id="ref6">
<mixed-citation>
Fals Borda, O. (1971). <italic>Ciencia propia y colonialismo intelectual.</italic> Bogot&#x00E1; D.C.: Editorial Nuestro Tiempo S.A.
</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname>Fals Borda</surname>
<given-names>O</given-names>
</name>
</person-group>
<year>1971</year>
<source>Ciencia propia y colonialismo intelectual</source>
<publisher-loc>
Bogot&#x00E1; D.C.
</publisher-loc>
<publisher-name>
Editorial Nuestro Tiempo S.A
</publisher-name>
</element-citation>
</ref>
<ref id="ref7">
<mixed-citation>
Fals Borda, O. [1981] (2010). La ciencia y el pueblo: nuevas reflexiones sobre la Investigaci&#x00F3;n-Acci&#x00F3;n. En I. Aguilar et al. (Eds.), <italic>Antolog&#x00ED;a</italic> (pp. 179-199). Bogot&#x00E1; D.C.: Universidad Nacional de Colombia.
</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname>Fals Borda</surname>
<given-names>O</given-names>
</name>
</person-group>
<year>2010</year>
<article-title>La ciencia y el pueblo: nuevas reflexiones sobre la Investigaci&#x00F3;n-Acci&#x00F3;n</article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname>Aguilar</surname>
<given-names>I</given-names>
</name>
<etal/>
</person-group>
<source>Antolog&#x00ED;a</source>
<fpage>179</fpage>
<lpage>199</lpage>
<publisher-loc>
Bogot&#x00E1; D.C.
</publisher-loc>
<publisher-name>
Universidad Nacional de Colombia
</publisher-name>
</element-citation>
</ref>
<ref id="ref8">
<mixed-citation>
Fals Borda, O. (1983). Marx y el Tercer Mundo. En <italic>El marxismo en Colombia</italic> (pp. 11-23). Bogot&#x00E1; D.C.: Universidad Nacional de Colombia.
</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname>Fals Borda</surname>
<given-names>O</given-names>
</name>
</person-group>
<year>1983</year>
<article-title>Marx y el Tercer Mundo</article-title>
<source>El marxismo en Colombia</source>
<fpage>11</fpage>
<lpage>23</lpage>
<publisher-loc>
Bogot&#x00E1; D.C.
</publisher-loc>
<publisher-name>
Universidad Nacional de Colombia
</publisher-name>
</element-citation>
</ref>
<ref id="ref9">
<mixed-citation>
Fals Borda, O. [1991] (2010). La accidentada marcha hacia la democracia participativa en Colombia. En I. Aguilar et al. (Eds.), <italic>Antolog&#x00ED;a</italic> (pp. 255-272). Bogot&#x00E1; D.C.: Universidad Nacional de Colombia.
</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname>Fals Borda</surname>
<given-names>O</given-names>
</name>
</person-group>
<year>2010</year>
<article-title>La accidentada marcha hacia la democracia participativa en Colombia</article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname>Aguilar</surname>
<given-names>I</given-names>
</name>
<etal/>
</person-group>
<source>Antolog&#x00ED;a</source>
<fpage>255</fpage>
<lpage>272</lpage>
<publisher-loc>
Bogot&#x00E1; D.C.
</publisher-loc>
<publisher-name>
Universidad Nacional de Colombia
</publisher-name>
</element-citation>
</ref>
<ref id="ref10">
<mixed-citation>
Fals Borda, O. [1996] (2010). Siete peligros por el territorio nacional: necesidad y urgencia de la ley territorial en Colombia. En I. Aguilar et al. (Eds.), <italic>Antolog&#x00ED;a</italic> (pp. 283-294). Bogot&#x00E1; D.C.: Universidad Nacional de Colombia.
</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname>Fals Borda</surname>
<given-names>O</given-names>
</name>
</person-group>
<year>2010</year>
<article-title>Siete peligros por el territorio nacional: necesidad y urgencia de la ley territorial en Colombia</article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname>Aguilar</surname>
<given-names>I</given-names>
</name>
<etal/>
</person-group>
<source>Antolog&#x00ED;a</source>
<fpage>283</fpage>
<lpage>294</lpage>
<publisher-loc>
Bogot&#x00E1; D.C.
</publisher-loc>
<publisher-name>
Universidad Nacional de Colombia
</publisher-name>
</element-citation>
</ref>
<ref id="ref11">
<mixed-citation>
Fals Borda, O. (1998). <italic>Participaci&#x00F3;n popular: retos del futuro.</italic> Bogot&#x00E1; D.C.: ICFES; IEPRI; COLCIENCIAS.
</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname>Fals Borda</surname>
<given-names>O</given-names>
</name>
</person-group>
<year>1998</year>
<source>Participaci&#x00F3;n popular: retos del futuro</source>
<publisher-loc>
Bogot&#x00E1; D.C.
</publisher-loc>
<publisher-name>
ICFES; IEPRI; COLCIENCIAS
</publisher-name>
</element-citation>
</ref>
<ref id="ref12">
<mixed-citation>
Fals Borda, O. (2001). <italic>Kaziyadu: registro del reciente despertar territorial en Colombia.</italic> Bogot&#x00E1; D. C.: Ediciones Desde abajo.
</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname>Fals Borda</surname>
<given-names>O</given-names>
</name>
</person-group>
<year>2001</year>
<source>Kaziyadu: registro del reciente despertar territorial en Colombia</source>
<publisher-loc>
Bogot&#x00E1; D. C.
</publisher-loc>
<publisher-name>
Ediciones Desde abajo
</publisher-name>
</element-citation>
</ref>
<ref id="ref13">
<mixed-citation>
Fals Borda, O. y Mora, L. (2001). Manifiesto sobre la ciencia en Colombia. En Jaramillo, J. (Ed.), <italic>Antolog&#x00ED;a de Orlando Fals Borda.</italic> Madrid: Agencia Espa&#x00F1;ola de Cooperaci&#x00F3;n Internacional para el Desarrollo, Ministerio de Relaciones Exteriores.
</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname>Fals Borda</surname>
<given-names>O</given-names>
</name>
<name>
<surname>Mora</surname>
<given-names>L</given-names>
</name>
</person-group>
<year>2001</year>
<article-title>Manifiesto sobre la ciencia en Colombia</article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname>Jaramillo</surname>
<given-names>J</given-names>
</name>
</person-group>
<source>Antolog&#x00ED;a de Orlando Fals Borda</source>
<publisher-loc>
Madrid
</publisher-loc>
<publisher-name>
Agencia Espa&#x00F1;ola de Cooperaci&#x00F3;n Internacional para el Desarrollo, Ministerio de Relaciones Exteriores
</publisher-name>
</element-citation>
</ref>
<ref id="ref14">
<mixed-citation>
Fals Borda, O. (2002). <italic>Historia de la Costa 4. Retorno a la tierra.</italic> Bogot&#x00E1; D.C.: El &#x00C1;ncora Editores; Banco de la Rep&#x00FA;blica; Universidad Nacional de Colombia.
</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname>Fals Borda</surname>
<given-names>O</given-names>
</name>
</person-group>
<year>2002</year>
<source>Historia de la Costa 4. Retorno a la tierra</source>
<publisher-loc>
Bogot&#x00E1; D.C.
</publisher-loc>
<publisher-name>
El &#x00C1;ncora Editores; Banco de la Rep&#x00FA;blica; Universidad Nacional de Colombia
</publisher-name>
</element-citation>
</ref>
<ref id="ref15">
<mixed-citation>
Fals Borda, O. [2005] (2010). Entre los paisas: reconociendo su misi&#x00F3;n en la historia. En I. Aguilar et al. (Eds.), <italic>Antolog&#x00ED;a</italic> (pp. 341-351). Bogot&#x00E1; D.C.: Universidad Nacional de Colombia.
</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname>Fals Borda</surname>
<given-names>O</given-names>
</name>
</person-group>
<year>2010</year>
<article-title>Entre los paisas: reconociendo su misi&#x00F3;n en la historia</article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname>Aguilar</surname>
<given-names>I</given-names>
</name>
<etal/>
</person-group>
<source>Antolog&#x00ED;a</source>
<fpage>341</fpage>
<lpage>351</lpage>
<publisher-loc>
Bogot&#x00E1; D.C.
</publisher-loc>
<publisher-name>
Universidad Nacional de Colombia
</publisher-name>
</element-citation>
</ref>
<ref id="ref16">
<mixed-citation>
Fals Borda, O. (2007). <italic>Hacia el socialismo raizal y otros escritos.</italic> Bogot&#x00E1; D.C.: Ediciones Desde Abajo.
</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname>Fals Borda</surname>
<given-names>O</given-names>
</name>
</person-group>
<year>2007</year>
<source>Hacia el socialismo raizal y otros escritos</source>
<publisher-loc>
Bogot&#x00E1; D.C.
</publisher-loc>
<publisher-name>
Ediciones Desde Abajo
</publisher-name>
</element-citation>
</ref>
<ref id="ref17">
<mixed-citation>
Fals Borda, O. (2008). <italic>La subversi&#x00F3;n en Colombia. El cambio social en la historia.</italic> Bogot&#x00E1; D.C.: FICA-CEPA.
</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname>Fals Borda</surname>
<given-names>O</given-names>
</name>
</person-group>
<year>2008</year>
<source>La subversi&#x00F3;n en Colombia. El cambio social en la historia</source>
<publisher-loc>
Bogot&#x00E1; D.C.
</publisher-loc>
<publisher-name>
FICA-CEPA
</publisher-name>
</element-citation>
</ref>
<ref id="ref18">
<mixed-citation>
Garc&#x00ED;a, A. (2013). <italic>Dial&#x00E9;ctica de la democracia.</italic> Bogot&#x00E1; D.C.: Ediciones Desde Abajo.
</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname>Garc&#x00ED;a</surname>
<given-names>A</given-names>
</name>
</person-group>
<year>2013</year>
<source>Dial&#x00E9;ctica de la democracia</source>
<publisher-loc>
Bogot&#x00E1; D.C.
</publisher-loc>
<publisher-name>
Ediciones Desde Abajo
</publisher-name>
</element-citation>
</ref>
<ref id="ref19">
<mixed-citation>
Gonz&#x00E1;lez, F. (1936). <italic>Los negroides.</italic> Medell&#x00ED;n: Editorial Bedout S.A.
</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname>Gonz&#x00E1;lez</surname>
<given-names>F</given-names>
</name>
</person-group>
<year>1936</year>
<source>Los negroides</source>
<publisher-loc>
Medell&#x00ED;n
</publisher-loc>
<publisher-name>
Editorial Bedout S.A
</publisher-name>
</element-citation>
</ref>
<ref id="ref20">
<mixed-citation>
Guti&#x00E9;rrez, G. (2012). Estratificaci&#x00F3;n social, cultura y violencia en Colombia. En Pach&#x00F3;n, D. (Comp.), <italic>La identidad hispanoamericana y otras pol&#x00E9;micas.</italic> Bogot&#x00E1; D.C.: Universidad Santo Tom&#x00E1;s.
</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname>Guti&#x00E9;rrez</surname>
<given-names>G</given-names>
</name>
</person-group>
<year>2012</year>
<article-title>Estratificaci&#x00F3;n social, cultura y violencia en Colombia</article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname>Pach&#x00F3;n</surname>
<given-names>D</given-names>
</name>
</person-group>
<source>La identidad hispanoamericana y otras pol&#x00E9;micas</source>
<publisher-loc>
Bogot&#x00E1; D.C.
</publisher-loc>
<publisher-name>
Universidad Santo Tom&#x00E1;s
</publisher-name>
</element-citation>
</ref>
<ref id="ref21">
<mixed-citation>
Jaramillo, J. (2010). Orlando Fals Borda: un intelectual del Tercer Mundo. En Jaramillo, J. (Ed.), <italic>Antolog&#x00ED;a de Orlando Fals Borda.</italic> Madrid: Agencia Espa&#x00F1;ola de Cooperaci&#x00F3;n Internacional para el Desarrollo, Ministerio de Relaciones Exteriores.
</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname>Jaramillo</surname>
<given-names>J</given-names>
</name>
</person-group>
<year>2010</year>
<article-title>Orlando Fals Borda: un intelectual del Tercer Mundo</article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname>Jaramillo</surname>
<given-names>J</given-names>
</name>
</person-group>
<source>Antolog&#x00ED;a de Orlando Fals Borda</source>
<publisher-loc>
Madrid
</publisher-loc>
<publisher-name>
Agencia Espa&#x00F1;ola de Cooperaci&#x00F3;n Internacional para el Desarrollo, Ministerio de Relaciones Exteriores
</publisher-name>
</element-citation>
</ref>
<ref id="ref22">
<mixed-citation>
Molina, G. (1988). Las ideas socialistas en Colombia. Bogot&#x00E1; D.C.: Tercer Mundo Editores.
</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname>Molina</surname>
<given-names>G</given-names>
</name>
</person-group>
<year>1988</year>
<article-title>Las ideas socialistas en Colombia</article-title>
<publisher-loc>
Bogot&#x00E1; D.C.
</publisher-loc>
<publisher-name>
Tercer Mundo Editores
</publisher-name>
</element-citation>
</ref>
<ref id="ref23">
<mixed-citation>
Ortega y Gasset, J. (1971). <italic>Historia como sistema.</italic> Madrid: Espasa-Calpe.
</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname>Ortega y Gasset</surname>
<given-names>J</given-names>
</name>
</person-group>
<year>1971</year>
<source>Historia como sistema</source>
<publisher-loc>
Madrid
</publisher-loc>
<publisher-name>
Espasa-Calpe
</publisher-name>
</element-citation>
</ref>
<ref id="ref24">
<mixed-citation>
Pach&#x00F3;n, D. (2013). El socialismo raizal y la sociolog&#x00ED;a de Orlando Fals Borda. Estudio introductorio. En <italic>El socialismo raizal y la sociolog&#x00ED;a.</italic> Bogot&#x00E1; D.C.: Ediciones Desde abajo.
</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname>Pach&#x00F3;n</surname>
<given-names>D</given-names>
</name>
</person-group>
<year>2013</year>
<article-title>El socialismo raizal y la sociolog&#x00ED;a de Orlando Fals Borda. Estudio introductorio</article-title>
<source>El socialismo raizal y la sociolog&#x00ED;a</source>
<publisher-loc>
Bogot&#x00E1; D.C.
</publisher-loc>
<publisher-name>
Ediciones Desde abajo
</publisher-name>
</element-citation>
</ref>
<ref id="ref25">
<mixed-citation>
Pach&#x00F3;n, D. (2015). Los fundamentos intelectuales de la constituci&#x00F3;n social aristocr&#x00E1;tica en Am&#x00E9;rica Latina. <italic>Analecta pol&#x00ED;tica, 5</italic>(9), 331-346.
</mixed-citation>
<element-citation publication-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname>Pach&#x00F3;n</surname>
<given-names>D</given-names>
</name>
</person-group>
<year>2015</year>
<article-title>Los fundamentos intelectuales de la constituci&#x00F3;n social aristocr&#x00E1;tica en Am&#x00E9;rica Latina</article-title>
<source>Analecta pol&#x00ED;tica</source>
<volume>5</volume>
<issue>9</issue>
<fpage>331</fpage>
<lpage>346</lpage>
</element-citation>
</ref>
<ref id="ref26">
<mixed-citation>
Rojas, G. (2010). Sobre la fundaci&#x00F3;n de la sociolog&#x00ED;a en Colombia En I. Aguilar et al. (Eds.) <italic>Antolog&#x00ED;a</italic> (pp. IX-LIII). Bogot&#x00E1; D.C.: Universidad Nacional de Colombia.
</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname>Rojas</surname>
<given-names>G</given-names>
</name>
</person-group>
<year>2010</year>
<article-title>Sobre la fundaci&#x00F3;n de la sociolog&#x00ED;a en Colombia</article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname>Aguilar</surname>
<given-names>I</given-names>
</name>
<etal/>
</person-group>
<source>Antolog&#x00ED;a</source>
<fpage>IX</fpage>
<lpage>LIII</lpage>
<publisher-loc>
Bogot&#x00E1; D.C.
</publisher-loc>
<publisher-name>
Universidad Nacional de Colombia
</publisher-name>
</element-citation>
</ref>
<ref id="ref27">
<mixed-citation>
Valencia Villa, H. (2010). <italic>Cartas de batalla.</italic> Bogot&#x00E1; D.C.: Panamericana Editorial.
</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname>Valencia Villa</surname>
<given-names>H</given-names>
</name>
</person-group>
<year>2010</year>
<source>Cartas de batalla</source>
<publisher-loc>
Bogot&#x00E1; D.C.
</publisher-loc>
<publisher-name>
Panamericana Editorial
</publisher-name>
</element-citation>
</ref>
</ref-list>
<fn-group>
<fn id="fn1" fn-type="other">
<label>1</label>
<p>Para una mayor ampliaci&#x00F3;n de la propuesta de un &#x201C;socialismo raizal&#x201D; en Fals Borda, v&#x00E9;ase <xref ref-type="bibr" rid="ref24">Pach&#x00F3;n (2013)</xref>.</p>
</fn>
<fn id="fn2" fn-type="other">
<label>2</label>
<p>Sobre el tema de la otredad se vuelve en el apartado 4.</p>
</fn>
<fn id="fn3" fn-type="other">
<label>3</label>
<p>Orlando Fals Borda propuso 11 regiones y m&#x00E1;s o menos 150 provincias. Esa necesaria reforma estaba basada en los 19 puntos de conflicto entre departamentos y 98 entre municipios (2007, pp. 55-56).</p>
</fn>
<fn id="fn4" fn-type="other">
<label>4</label>
<p>Para <xref ref-type="bibr" rid="ref16">Fals Borda (2007)</xref> la globalizaci&#x00F3;n se pod&#x00ED;a interpretar por lo menos de tres maneras: &#x201C;como una serie de discursos muy diversos, por ejemplo, sobre capital social, tecnolog&#x00ED;a comunicativa, impacto cultural, etc. Segundo, como un proceso inducido por acuerdos o reglas de desarrollo econ&#x00F3;mico, como los del Banco Mundial, el posible ALCA, y la Organizaci&#x00F3;n Mundial del Comercio. Y tercero, como una instituci&#x00F3;n macro y conjunto de instituciones macro, cuyos ejemplos m&#x00E1;s notables son las corporaciones multinacionales, muchas ONGs, los tratados regionales [&#x2026;]&#x201D; (p. 77).</p>
</fn>
<fn id="fn5" fn-type="other">
<label>5</label>
<p>El uso de estas dos categor&#x00ED;as tiene un desliz sem&#x00E1;ntico distinto del usado en el proyecto. Esto se debe a que Fals Borda ha definido expl&#x00ED;citamente qu&#x00E9; entiende por alteridad. De ah&#x00ED; que a partir de la definici&#x00F3;n que &#x00E9;l da, podemos deducir que la &#x201C;otredad&#x201D; es el &#x201C;enemigo&#x201D;, usando el sentido que este concepto tiene en la obra de Carl Schmitt en la definici&#x00F3;n de las identidades pol&#x00ED;ticas, mientras que la alteridad es el &#x201C;Otro c&#x00F3;mplice&#x201D;, esto es, grupos con intereses comunes o afinidades electivas que se agrupan o articulan para as&#x00ED; plantear el &#x201C;conflicto pol&#x00ED;tico&#x201D;. As&#x00ED; se entender&#x00E1;n estas dos categor&#x00ED;as en este apartado.</p>
</fn>
<fn id="fn6" fn-type="other">
<label>6</label>
<p>Fals define la subversi&#x00F3;n como: &#x201C;Aquella condici&#x00F3;n que refleja las incongruencias internas de un orden social descubiertas por miembros de este en un periodo hist&#x00F3;rico determinado, a la luz de nuevas metas valoradas que una sociedad quiera alcanzar, definici&#x00F3;n muy distinta de la de &#x2018;desarrollo socioecon&#x00F3;mico&#x2019; ense&#x00F1;ada por la tradici&#x00F3;n&#x201D; (2008, p. 269).</p>
</fn>
<fn id="fn7" fn-type="other">
<label>7</label>
<p>La compulsi&#x00F3;n tiene tres componentes: &#x201C;hegemon&#x00ED;a pol&#x00ED;tica, habilidad directiva, y difusi&#x00F3;n social y di&#x00E1;spora de elementos rebeldes&#x201D; (2008, p. 269). Solo as&#x00ED; puede darle dinamismo y direcci&#x00F3;n al cambio social.</p>
</fn>
</fn-group>
</back>
</article>