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<journal-title>Ciencia Pol&#x00ED;tica</journal-title>
<abbrev-journal-title abbrev-type="publisher">Cienc. Politi.</abbrev-journal-title>
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<publisher-name>Universidad Nacional de Colombia</publisher-name>
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<article-title>La reflexi&#x00F3;n visual en Roberto Bola&#x00F1;o. Narraci&#x00F3;n, dictadura y vanguardias en Estrella Distante</article-title>
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<trans-title xml:lang="en">The Visual Reflection in Roberto Bola&#x00F1;o. Narration, Dictatorship and Avant-gardes in Estrella Distante</trans-title>
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<aff id="aff1"><institution content-type="original">Universit&#x00E9; de Li&#x00E8;ge - COFUND</institution>, <city>Li&#x00E8;ge</city>, <country>B&#x00E9;lgica</country>.</aff>
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<license license-type="open-access" xlink:href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0" xml:lang="es"><license-p>Este art&#x00ED;culo est&#x00E1; publicado en acceso abierto bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 2.5 Colombia.</license-p>
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<abstract>
<title>Resumen</title>
<p>
Este art&#x00ED;culo construye sus argumentos a partir de una lectura de la novela <italic>Estrella distante</italic> del escritor chileno Roberto Bola&#x00F1;o. Se trata de desarrollos que se detienen en los componentes visuales del relato, en las divergencias temporales con que se estructura la narraci&#x00F3;n y en los v&#x00ED;nculos que estos tienden con la historia pol&#x00ED;tica evocada en la ficci&#x00F3;n (el personaje principal tiene como proyecto demostrarle al mundo la afinidad entre el arte de vanguardia y la dictadura de Pinochet reci&#x00E9;n instalada en el pa&#x00ED;s). Las variadas presencias de lo fotogr&#x00E1;fico son comprendidas como el n&#x00FA;cleo de una reflexi&#x00F3;n visual que recorre la literatura de Roberto Bola&#x00F1;o. Este art&#x00ED;culo toma en consideraci&#x00F3;n una pol&#x00E9;mica que enfrent&#x00F3; a dos intelectuales chilenos en torno a la relaci&#x00F3;n entre las pr&#x00E1;cticas art&#x00ED;sticas de vanguardia que tuvieron lugar en Chile en tiempos de la dictadura y el Golpe de Estado de 1973. Esto es le&#x00ED;do en relaci&#x00F3;n con el di&#x00E1;logo soterrado que la novela de Bola&#x00F1;o establece con dichas pr&#x00E1;cticas de vanguardia.
</p>
</abstract>
<trans-abstract xml:lang="en">
<title>Abstract</title>
<p>This article builds its arguments on a reading of the novel <italic>Estrella distante,</italic> by the Chilean writer Roberto Bola&#x00F1;o. It deals with ideas that reflect upon the visual components of the narration, the temporal divergences with which the narrative is structured, and the links they tend with the political history evoked in the fiction (the main character wants to show the world the affinity between avant-garde art and the recently installed Pinochet&#x2019;s dictatorship). The various ways in which photography appears are understood as the core of a visual reflection that runs through Roberto Bola&#x00F1;o&#x2019;s literature. Also, the article considers a controversy that confronted two Chilean intellectuals regarding the relationship between avant-garde art practices in Chile during the dictatorship and the 1973 coup. This is read in conjunction with the covert dialogue established between Bola&#x00F1;o&#x2019;s novel and mentioned avant-garde practices.
</p>
</trans-abstract>
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Roberto Bola&#x00F1;o
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Estrella distante
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imagen
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literatura
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vanguardia
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Roberto Bola&#x00F1;o
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Estrella Distante
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horror
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image
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literature
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post-dictature fiction
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avant-garde
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<disp-quote>
<p>Imaginarlo pese a todo, <italic>algo que nos exige una dif&#x00ED;cil &#x00E9;tica de la imagen: ni lo invisible por excelencia (pereza del esteta), ni el icono del horror (pereza del creyente), ni el simple documento (pereza del sabio). [&#x2026;] la imagen es aqu&#x00ED;</italic> el ojo de la historia <italic>por su tenaz vocaci&#x00F3;n de hacer visible. Pero tambi&#x00E9;n est&#x00E1;</italic> en el ojo de la historia: <italic>en una zona muy local, en un momento de suspense visual.</italic></p>
<attrib>Georges Didi-Huberman</attrib>
</disp-quote>
<sec>
<title>1. Introducci&#x00F3;n</title>
<p>En t&#x00E9;rminos generales, el presente art&#x00ED;culo trama sus argumentos a partir de una lectura de la novela <italic>Estrella distante</italic> del escritor chileno Roberto Bola&#x00F1;o. Este libro contiene la primera puesta en forma de una l&#x00F3;gica de reflexi&#x00F3;n y de expansi&#x00F3;n que caracteriza de aqu&#x00ED; en m&#x00E1;s a esta literatura. En este sentido, cabe destacar que el texto comienza con una breve nota que ubica al relato como repetici&#x00F3;n y novedad con respecto a la &#x00FA;ltima biograf&#x00ED;a ap&#x00F3;crifa incluida en <italic>La literatura nazi en Am&#x00E9;rica</italic> (libro precedente del autor tambi&#x00E9;n publicado en 1996). En la antedicha nota una primera persona &#x2014;f&#x00E1;cilmente identificable con el autor&#x2014; detalla que la composici&#x00F3;n de esta novela fue hecha al dictado de los sue&#x00F1;os y pesadillas de su compatriota Arturo B., quien le hab&#x00ED;a contado la historia del teniente Ram&#x00ED;rez Hoffman y que no hab&#x00ED;a quedado satisfecho con el resultado publicado en el libro anterior. El dictado, aclara a continuaci&#x00F3;n, tuvo a su vez que lidiar con el fantasma borgeano de Pierre Menard, para sopesar la validez de muchos p&#x00E1;rrafos repetidos entre una y otra versi&#x00F3;n de la historia. Entretanto el autor anota lo siguiente: &#x201C;El &#x00FA;ltimo cap&#x00ED;tulo de <italic>La literatura nazi en Am&#x00E9;rica</italic> serv&#x00ED;a como contrapunto, acaso como anticl&#x00ED;max del grotesco literario que lo preced&#x00ED;a, y Arturo deseaba una historia m&#x00E1;s larga, no espejo ni explosi&#x00F3;n de otras historias, sino espejo y explosi&#x00F3;n en s&#x00ED; misma&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Bola&#x00F1;o, 2012, p. 11</xref>).</p>
<p>De este modo, hay desde el comienzo del libro una puesta en forma de una escritura que se construye a partir de lo ya escrito, es decir, una escritura que es al mismo tiempo repetici&#x00F3;n y diferencia. As&#x00ED;, se avanza bajo una l&#x00F3;gica retrospectiva y ese entramado que es <italic>Estrella distante</italic> da un paso decisivo &#x2013;el primero&#x2013; hacia la l&#x00F3;gica de expansi&#x00F3;n de la obra que lo precede. Para evidenciar las variaciones que esta temporalidad hace surgir en la ficci&#x00F3;n de Bola&#x00F1;o, tomar&#x00E9; un elemento presente de manera divergente en las dos versiones de la misma historia: el papel que juega la fotograf&#x00ED;a. La puesta en relieve de lo fotogr&#x00E1;fico est&#x00E1; dada por los distintos valores que toma en ambos libros, pero sobre todo por el lugar de clave de sentido que adquiere su presencia a lo largo de <italic>Estrella distante</italic> y que se prolonga en otros lugares de la obra.</p>
<p>Como recordar&#x00E1; el lector, <italic>La literatura nazi en Am&#x00E9;rica</italic> remeda la tradicional enciclopedia literaria y construye de ese modo un inventario de treinta autores nazis americanos. Estos son presentados como si de fichas bio-bibliogr&#x00E1;ficas se tratara. La composici&#x00F3;n general del libro puede a su vez ser concebida de distintas maneras, tal y como al respecto se expresa en lo siguiente:</p>
<disp-quote>
<p>&#x201C;Si nos atenemos a la composici&#x00F3;n fragmentada del libro, <italic>La literatura nazi en Am&#x00E9;rica</italic> es un texto polif&#x00F3;nico y profundamente h&#x00ED;brido: a la vez diccionario de autores, recopilaci&#x00F3;n de cr&#x00F3;nicas literarias, arbitrario de escritores, bit&#x00E1;cora de viajes y lecturas, libro de posibles pr&#x00F3;logos, compendio de notas necrol&#x00F3;gicas que podr&#x00ED;an haberse publicado en alg&#x00FA;n peri&#x00F3;dico, galer&#x00ED;a de retratos [&#x2026;], o incluso &#x00E1;lbum de familia, algo as&#x00ED; como la extra&#x00F1;a y conmovedora familia nazi&#x201D;. (<xref ref-type="bibr" rid="ref5">Benmiloud, 2011, pp. 120-121</xref>)<xref ref-type="fn" rid="fn1"><sup>1</sup></xref></p></disp-quote>
<p>El &#x00FA;ltimo retrato titulado: &#x201C;Ram&#x00ED;rez Hoffman, el infame&#x201D; cuenta la historia de un teniente de la Fuerza A&#x00E9;rea de Chile (FACH). Se trata de un poeta que integra orgulloso las filas del ej&#x00E9;rcito golpista de Pinochet, y enarbola como uno de sus grandes objetivos demostrarle &#x201C;al mundo que el nuevo r&#x00E9;gimen y el arte de vanguardia no estaban, ni mucho menos, re&#x00F1;idos&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Bola&#x00F1;o, 2012, p. 86). El contraste que marca la inclusi&#x00F3;n de Ram&#x00ED;rez Hoffman en la antolog&#x00ED;a nazi se establece tanto por la inflexi&#x00F3;n en el tono narrativo en que se presenta su retrato (del tono neutro, enciclop&#x00E9;dico, se pasa a una primera persona que participa de los hechos relatados</xref>); como por el paso al acto que este lleva a cabo en el despliegue de su propuesta est&#x00E9;tica:</p>
<disp-quote>
<p>A diferencia de sus colegas poetas, los planes de Ram&#x00ED;rez Hoffman no se quedan en la teor&#x00ED;a, sino que resuelve llevar a la pr&#x00E1;ctica sus proyectos monstruosos: en la biograf&#x00ED;a de esta figura se amalgaman la <italic>vita</italic> art&#x00ED;stica y pol&#x00ED;tica de manera funesta (<xref ref-type="bibr" rid="ref14">Jennerjahn, 2002, p. 70</xref>).</p></disp-quote>
<p>En t&#x00E9;rminos espec&#x00ED;ficos, en <italic>La literatura nazi en Am&#x00E9;rica</italic> una de las escenas relevantes en cuanto a la presencia de lo fotogr&#x00E1;fico es la exposici&#x00F3;n de fotos de Ram&#x00ED;rez Hoffman que tiene lugar en un departamento de Santiago al que asisten unos pocos compa&#x00F1;eros de armas del poeta, unos &#x201C;reporteros surrealistas&#x201D;, el padre del poeta y una sola mujer. Nada se dice all&#x00ED; sobre el contenido de las fotos, solo se las presentaba como la coronaci&#x00F3;n de la muestra art&#x00ED;stica que hab&#x00ED;a comenzado ese mismo d&#x00ED;a con la escritura de unos versos que el propio autor dibuja pilotando un avi&#x00F3;n de la FACH en el cielo de un pa&#x00ED;s en estado de sitio. La &#x00FA;nica conjetura que permite el relato sobre el contenido de las im&#x00E1;genes expuestas, est&#x00E1; dada por la lectura de un poema encontrado en una de las revistas que el detective Romero le hab&#x00ED;a facilitado al narrador para que buscara alguna pista del escurridizo Ram&#x00ED;rez Hoffman. El poema en cuesti&#x00F3;n no estaba escrito por el buscado teniente pero, seg&#x00FA;n el narrador, parec&#x00ED;a hablar de &#x00E9;l:</p>
<disp-quote>
<p>El t&#x00ED;tulo, <italic>El fot&#x00F3;grafo de la muerte,</italic> pod&#x00ED;a haber sido tomado de una vieja pel&#x00ED;cula de Powell o Pressburger, no recordaba cu&#x00E1;l de los dos, pero tambi&#x00E9;n pod&#x00ED;a remitirse a la antigua afici&#x00F3;n de Ram&#x00ED;rez Hoffman. En esencia, y pese a la subjetividad que encorsetaba sus versos, el poema era sencillo: hablaba de un fot&#x00F3;grafo que deambulaba por el mundo, hablaba de cr&#x00ED;menes que el fot&#x00F3;grafo reten&#x00ED;a para siempre en su ojo mec&#x00E1;nico, hablaba del repentino vac&#x00ED;o del planeta, del aburrimiento del fot&#x00F3;grafo, de sus ideales <italic>(el absoluto)</italic> y de sus vagabundajes por tierras desconocidas, de sus experiencias con mujeres. (<xref ref-type="bibr" rid="ref7">Bola&#x00F1;o, 1999, pp. 194-195</xref>)</p></disp-quote>
<p>Esta sola referencia a esa &#x201C;antigua afici&#x00F3;n&#x201D; del teniente que contendr&#x00ED;a el t&#x00ED;tulo, permit&#x00ED;a suponer que las fotos expuestas en el departamento santiaguino son <italic>im&#x00E1;genes de la muerte,</italic> aunque la amplitud de una definici&#x00F3;n tal lleve m&#x00E1;s bien a preguntarse, antes de sacar conclusiones taxativas sobre el contenido de las fotos, &#x00BF;qu&#x00E9; es una imagen de la muerte? Por lo dem&#x00E1;s, hablar, como el poema referido, de un fot&#x00F3;grafo que inmortaliza cr&#x00ED;menes con su lente no habilita ninguna deducci&#x00F3;n sobre la autor&#x00ED;a de los hechos delictivos, ni sobre la naturaleza de los mismos. No hay, en principio, autor del delito ni detalles sobre el tipo de cr&#x00ED;menes fotografiados.</p>
<p>De este modo, propongo abordar a <italic>Estrella distante</italic> desde un elemento que est&#x00E1; ausente en la versi&#x00F3;n que entrega <italic>La literatura nazi en Am&#x00E9;rica</italic> de la historia del teniente vanguardista. No se trata con esto de arg&#x00FC;ir los motivos que habr&#x00ED;an conducido a Bola&#x00F1;o a eliminar la alusi&#x00F3;n al poema <italic>El fot&#x00F3;grafo de la muerte,</italic> sino m&#x00E1;s bien se intenta destacar un fen&#x00F3;meno que se deja leer en ese intervalo. En el primer retrato que se hace del artista al final de la miscel&#x00E1;nea nazi, la fotograf&#x00ED;a tiene un papel limitado, no hay m&#x00E1;s referencias que las se&#x00F1;aladas (el mencionado poema y la exposici&#x00F3;n sobre la que se desconoce el detalle del contenido de las fotos). El genio del creador es destacado m&#x00E1;s bien por sus versos a&#x00E9;reos, por la apolog&#x00ED;a de la muerte en esas escrituras, por su pertenencia al ej&#x00E9;rcito golpista, en fin, por su carrera at&#x00ED;pica y ejemplar en la antolog&#x00ED;a m&#x00F3;vil del nazismo americano. Subsiste ah&#x00ED; un enigma &#x2014;&#x00BF;qu&#x00E9; contienen las fotos del &#x201C;nuevo arte&#x201D;?&#x2014; que sugiere la importancia de las instant&#x00E1;neas. En <italic>Estrella distante</italic> ese enigma se devela, y en paralelo aparece una profusi&#x00F3;n de referencias a la fotograf&#x00ED;a. Esto permite trazar una lectura que considere a lo fotogr&#x00E1;fico menos como el generador de una inc&#x00F3;gnita que como una pieza nueva que ampl&#x00ED;a y consolida el desarrollo de una <italic>forma del horror</italic> que tiene lugar en la literatura de Bola&#x00F1;o. Las caracter&#x00ED;sticas sensibles con que lo fotogr&#x00E1;fico se integra en <italic>Estrella distante</italic> permitir&#x00E1;n establecer una asociaci&#x00F3;n con la imaginaci&#x00F3;n del horror que ellas imprimen sobre estas formas literarias.</p>
<p>Con el objetivo de mostrar los distintos valores que toma lo fotogr&#x00E1;fico en el andamiaje de <italic>Estrella distante,</italic> repasar&#x00E9; en detalle sus modos de presentaci&#x00F3;n a lo largo de la novela. En primer lugar, har&#x00E9; referencia a las menciones que no establecen v&#x00ED;nculos expl&#x00ED;citos con el personaje de Carlos Wieder (denominado Ram&#x00ED;rez Hoffman en la primera versi&#x00F3;n de esta historia). En segundo lugar, se dirigir&#x00E1; la atenci&#x00F3;n sobre los modos en que la fotograf&#x00ED;a interviene en los avatares de la carrera del poeta aviador.</p>
<p>Por otra parte, en la tercera secci&#x00F3;n de este art&#x00ED;culo se tomar&#x00E1; en consideraci&#x00F3;n una pol&#x00E9;mica que enfrent&#x00F3; a dos acad&#x00E9;micos chilenos en torno a las relaciones entre la vanguardia y la dictadura de Pinochet. Esto ser&#x00E1; le&#x00ED;do en relaci&#x00F3;n con el di&#x00E1;logo que la novela de Bola&#x00F1;o establece con las manifestaciones neovanguardistas que tuvieron lugar en el Chile de Pinochet.</p>
</sec>
<sec>
<title>2. La exposici&#x00F3;n fotogr&#x00E1;fica y el principio de colecci&#x00F3;n</title>
<p>El cuarto y quinto cap&#x00ED;tulo de la novela est&#x00E1;n dedicados a narrar los pormenores de las vidas de dos poetas &#x2014;Juan Stein y Diego Soto&#x2014; que antes del Golpe de Estado de Pinochet dirig&#x00ED;an talleres de poes&#x00ED;a en la ciudad chilena de Concepci&#x00F3;n. Varios j&#x00F3;venes, en su mayor&#x00ED;a universitarios, participaban asiduamente de sus talleres. Entre ellos destacan Bibiano O&#x2019;Ryan, las hermanas Garmendia, la Gorda Posadas, Alberto Ruiz-Tagle (luego del Golpe conocido como Carlos Wieder), y el narrador. El cuarto cap&#x00ED;tulo es una semblanza de Stein que condensa un gesto permanente en la narrativa de Bola&#x00F1;o: una biograf&#x00ED;a ficticia contiene otra biograf&#x00ED;a que prolonga e inquieta la primera. Se trata de un t&#x00ED;o de Stein, que seg&#x00FA;n &#x00E9;l hab&#x00ED;a sido &#x201C;el mejor general de la Segunda Guerra Mundial&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Bola&#x00F1;o, 2012, p. 59</xref>). El tr&#x00E1;nsito hacia la historia del general ruso est&#x00E1; dado por la presencia de su fotograf&#x00ED;a en la casa de Stein. Los personajes discuten sobre las virtudes b&#x00E9;licas del pariente ruso en cuesti&#x00F3;n, nombran otros generales del Ej&#x00E9;rcito Rojo. Stein concluye que no hubo general ruso tan destacado como su t&#x00ED;o. La gesta revolucionaria que emprende el propio Stein en &#x00C1;frica y en Latinoam&#x00E9;rica despu&#x00E9;s del Golpe, parece cifrada en esa fotograf&#x00ED;a y en la admiraci&#x00F3;n por las dotes b&#x00E9;licas de su antepasado. La imagen le hab&#x00ED;a sido ofrecida al poeta por su madre el d&#x00ED;a que dej&#x00F3; la casa parental: &#x201C;como una suerte de enigma: mi madre no me dijo nada, solo me regal&#x00F3; el retrato, &#x00BF;qu&#x00E9; me quiso decir con ese gesto?, &#x00BF;el regalo de la foto era una declaraci&#x00F3;n o el inicio de un di&#x00E1;logo?&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Bola&#x00F1;o, 2012, p. 63). Otra caracter&#x00ED;stica de esta foto es que a su due&#x00F1;o se le presenta como intercambiable, pues pensaba utilizar su marco para poner ah&#x00ED; una foto del poeta norteamericano William Carlos Williams (intercambiables son tambi&#x00E9;n estas iniciales con las de Wieder</xref>). Entonces, una foto de un pariente que es objeto de duda, ya sea por su mensaje o su permanencia en el marco. Por otro lado, la foto que podr&#x00ED;a remplazarla, posee caracter&#x00ED;sticas que hacen dudar de su veracidad:</p>
<disp-quote>
<p>Para Bibiano se trataba de un h&#x00E1;bil fotomontaje: el rostro era de Williams, el cuerpo era de otro, tal vez efectivamente un m&#x00E9;dico de pueblo, y el fondo estaba compuesto por varios retazos: las cercas de madera, por un lado, el c&#x00E9;sped y el cortac&#x00E9;sped por el otro, los pajaritos sobre las cercas e incluso sobre el volante del cortac&#x00E9;sped, el cielo gris claro del atardecer, todo proven&#x00ED;a de ocho o nueve fotos diferentes. (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Bola&#x00F1;o, 2012, p. 64</xref>)</p></disp-quote>
<p>Ninguna de las voces intervinientes da a la fotograf&#x00ED;a de Williams por cierta. El propio Stein no sabe qu&#x00E9; decir cuando se cuestiona la verosimilitud de la imagen y admite la posibilidad de que se trate de un montaje, sin por ello dejar de afirmar su gusto por la tranquilidad de la foto, por la impresi&#x00F3;n de un Williams m&#x00E9;dico rural que va sin prisa a su trabajo. La discusi&#x00F3;n queda de este modo planteada: entre las dos fotos se desliza un interrogante, se sugieren funciones de las im&#x00E1;genes que a poco de andar son puestas en duda, juntas producen una corriente que va contra el documentalismo y contra el pictorialismo con el que se ha querido cercar la imagen fotogr&#x00E1;fica.<xref ref-type="fn" rid="fn2"><sup>2</sup></xref> &#x00BF;Y si la fotograf&#x00ED;a fuera aqu&#x00ED; una mirada que se&#x00F1;ala la dificultad de <italic>poseer</italic> el mundo en una imagen?, &#x00BF;y si se tratara en estas apariciones de fotos <italic>laterales,</italic> de plantear posiciones y argumentos que tendr&#x00E1;n continuidad en las composiciones de Wieder?</p>
<p>La idea de Stein, nunca llevada a cabo, de cambiar el retrato oficial del general ruso por el fotomontaje de Williams establece una relaci&#x00F3;n entre ambas im&#x00E1;genes. En una se desconoce el mensaje que la imagen porta en tanto transmisi&#x00F3;n filial, en la otra, la forma antropom&#x00F3;rfica y el escenario que la rodea ocultan, aunque no de forma exitosa, los trazos de una intervenci&#x00F3;n que es fruto de un procedimiento que tiene una extensa tradici&#x00F3;n en las pr&#x00E1;cticas art&#x00ED;sticas del siglo XX.<xref ref-type="fn" rid="fn3"><sup>3</sup></xref> Una foto da pie a una conversaci&#x00F3;n sobre las virtudes b&#x00E9;licas de distintos cuerpos del Ej&#x00E9;rcito Rojo, la otra, alienta el desmontaje de los fragmentos que la componen en aras de develar la forma de su producci&#x00F3;n. Ambas im&#x00E1;genes retoman importantes n&#x00FA;cleos tem&#x00E1;ticos ya desplegados en el libro anterior de Bola&#x00F1;o y que tomar&#x00E1;n diversas formas en el avance de su obra: la Segunda Guerra y la vida de un escritor saltan a la vista en estas instant&#x00E1;neas; sin embargo, ellas comparten un espacio ciego que determina su relevancia en el dispositivo visual de <italic>Estrella distante.</italic> Un cuerpo formado a trav&#x00E9;s del montaje amenaza con tomar el lugar del retrato de un oficial del ej&#x00E9;rcito. La duda se cierne sobre una y otra imagen, sea bajo una pregunta desplazada (&#x00BF;qu&#x00E9; me quiso decir mi madre al regalarme esta imagen?), sea a trav&#x00E9;s de un interrogante dirigido hacia el modo de producci&#x00F3;n de la foto (&#x00BF;es William Carlos Williams el que camina, o es un fotomontaje?). La evidencia de la fotograf&#x00ED;a deviene simulacro. Volver&#x00E9; sobre este asunto luego.</p>
<p>Otra fotograf&#x00ED;a presente en la novela es mencionada al pasar cuando el narrador comenta la interrupci&#x00F3;n de su relaci&#x00F3;n epistolar que manten&#x00ED;a desde Europa con quien fuera compa&#x00F1;ero suyo en los talleres de poes&#x00ED;a en Concepci&#x00F3;n. Se trata de una historia, ajena en principio al relato que circula en torno a la figura de Wieder, pero que exhibe, otra vez, un procedimiento narrativo que se sirve de la presencia de una imagen. Es, como acostumbra esta literatura, un artista que lleva consigo los lastres de la exclusi&#x00F3;n social: &#x201C;Con todos esos condicionantes era dif&#x00ED;cil que Lorenzo no fuera artista. (&#x00BF;Qu&#x00E9; otra cosa pod&#x00ED;a ser?) Pero es dif&#x00ED;cil ser artista en el Tercer Mundo si uno es pobre, no tiene brazos y encima es marica&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Bola&#x00F1;o, 2012, p. 81</xref>). Una foto muestra a Lorenzo tocando el piano con los pies, sonriendo en direcci&#x00F3;n a la c&#x00E1;mara. De nuevo un cuerpo intervenido &#x2014;hab&#x00ED;a perdido sus dos brazos en un accidente infantil&#x2014;ingresa en la narraci&#x00F3;n a trav&#x00E9;s de una imagen que condensa su historia. La imagen de Lorenzo ense&#x00F1;a lo que en ese cuerpo falta.</p>
<p>Con estos antecedentes es posible dirigirse a la constelaci&#x00F3;n fotogr&#x00E1;fica que rodea al personaje de Wieder. El teniente de la FACH es buscado infructuosamente, sus seguidores, entusiastas, recorren el mundo para hacerse una foto con &#x00E9;l (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Bola&#x00F1;o, 2012, p. 116</xref>); Romero, el viejo detective que hab&#x00ED;a estado a los ordenes del gobierno de la Unidad Popular, conserva una foto de Wieder posando al lado del avi&#x00F3;n con el que escrib&#x00ED;a en el cielo (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Bola&#x00F1;o, 2012, p. 134</xref>). Quiz&#x00E1; por el car&#x00E1;cter borroso de la foto de prensa no es posible apreciar en ella la &#x201C;palidez fotog&#x00E9;nica&#x201D; del piloto (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Bola&#x00F1;o, 2012, p. 55</xref>). Quiz&#x00E1;, simplemente, no ten&#x00ED;a un rostro para ser recordado (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Bola&#x00F1;o, 2012, p. 134</xref>). El asunto es que la misma foto borrosa con la que Romero intenta orientar la b&#x00FA;squeda de Wieder que le han encargado realizar, hab&#x00ED;a servido unos veinte a&#x00F1;os antes para revelarle a sus viejos compa&#x00F1;eros de los talleres de poes&#x00ED;a que Wieder era Ruiz-Tagle. En realidad, la identificaci&#x00F3;n no hab&#x00ED;a sido tan f&#x00E1;cil e inmediata. La imagen de Wieder junto al avi&#x00F3;n compart&#x00ED;a la p&#x00E1;gina del diario con otra foto que inmortalizaba uno de los versos escrito en los cielos de la patria. Sin embargo, la distancia con que fue tomada la foto no permite, a ojos de Bibiano y del narrador, apreciar en detalle el rostro del supuesto Ruiz-Tagle. Una vez visto el reportaje la Gorda Posadas llama a Bibiano para hacerle ver que Wieder era Ruiz-Tagle, y que si bien la foto es borrosa, Posadas dice haberlo reconocido por la postura. Hizo falta otra foto de prensa y una aparici&#x00F3;n en televisi&#x00F3;n, para convencer a Bibiano y al narrador que se trataba efectivamente de Ruiz-Tagle (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Bola&#x00F1;o, 2012, pp. 53-55</xref>).</p>
<p>La identidad Ruiz-Tagle/Wieder devuelve la atenci&#x00F3;n hacia las caracter&#x00ED;sticas de aquel que hab&#x00ED;a sido descrito como un personaje extra&#x00F1;o, reservado y distante en sus incursiones en la comunidad po&#x00E9;tica de Concepci&#x00F3;n. La sesi&#x00F3;n de fotos a la que hab&#x00ED;a sometido a todos los miembros del taller de poes&#x00ED;a, se resignifica al develar la pertenencia militar del fot&#x00F3;grafo (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Bola&#x00F1;o, 2012, p. 19</xref>). Se trata ahora de im&#x00E1;genes que forman parte de un archivo invisible de inteligencia militar, y que contienen una promesa de muerte o detenci&#x00F3;n que resuena en el &#x00FA;nico encuentro que la Gorda Posadas tiene con Ruiz-Tagle despu&#x00E9;s del Golpe: &#x201C;Las Garmendia est&#x00E1;n muertas, dijo. La Villagr&#x00E1;n tambi&#x00E9;n. No lo creo, dije. &#x00BF;Por qu&#x00E9; van a estar muertas? &#x00BF;Me quer&#x00ED;s asustar, huev&#x00F3;n? Todas las poetisas est&#x00E1;n muertas. Esa es la verdad, gordita, y tu har&#x00ED;as bien en creerme&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Bola&#x00F1;o, 2012, p. 49</xref>).</p>
<p>La novela avanza entre foto y foto hac&#x00ED;a el punto c&#x00FA;lmine del proyecto est&#x00E9;tico de Wieder: la exposici&#x00F3;n fotogr&#x00E1;fica. Esta muestra fue precedida de una publicitada exhibici&#x00F3;n a&#x00E9;rea en los cielos de la capital chilena. Si bien las condiciones meteorol&#x00F3;gicas adversas no dejaron apreciar los versos escritos en distintos &#x00E1;ngulos del cielo santiaguino, el contratiempo no amilan&#x00F3; al poeta, quien traz&#x00F3; sus versos tal y como lo ten&#x00ED;a planeado, haciendo caso omiso de las instrucciones de la torre de control que lo conminaban a llevar el avi&#x00F3;n a tierra para evitar la tormenta que estaba por venir.</p>
<p>La exposici&#x00F3;n de fotos est&#x00E1; rodeada de un halo de misterio sobre su contenido. Wieder solicita a quien lo aloja en Santiago disponer de la habitaci&#x00F3;n en que duerme para montar su obra. Una vez obtenida su aprobaci&#x00F3;n le hace prometer que nadie entrar&#x00E1; a su cuarto hasta el d&#x00ED;a de la inauguraci&#x00F3;n. Vale la pena citar la manera en que el artista conceb&#x00ED;a su instalaci&#x00F3;n:</p>
<disp-quote>
<p>Arguy&#x00F3; que las fotos necesitaban un marco limitado y preciso como la habitaci&#x00F3;n del autor. Dijo que despu&#x00E9;s de la escritura en el cielo era adecuado &#x2014;y adem&#x00E1;s encantadoramente parad&#x00F3;jico&#x2014; que el ep&#x00ED;logo de la poes&#x00ED;a a&#x00E9;rea se circunscribiera al cubil del poeta. Sobre la naturaleza de las fotos, el due&#x00F1;o del departamento dijo que Wieder pretend&#x00ED;a que fueran una sorpresa y que solo adelant&#x00F3; que se trataba de poes&#x00ED;a visual, experimental, quintaesenciada, arte puro, algo que iba a divertirlos a todos. (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Bola&#x00F1;o, 2012, p. 87</xref>)</p></disp-quote>
<p>El espacio queda de este modo connotado, y se establece una relaci&#x00F3;n de contraste entre la escritura a&#x00E9;rea y la poes&#x00ED;a visual. Una y otra funcionan articuladas por el deslizamiento espacial que har&#x00ED;an visible. La escritura a cielo abierto expone su reverso en la habitaci&#x00F3;n que alberga la serie fotogr&#x00E1;fica. El autor recomienda a los invitados contemplar las fotos en soledad: &#x201C;Uno por uno, se&#x00F1;ores, el arte de Chile no admite aglomeraciones&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Bola&#x00F1;o, 2012, p. 93</xref>). La primera en pasar es la &#x00FA;nica mujer que participa de la velada, menos de un minuto es suficiente para hacerla salir expulsada de aquel cuarto: vomita en el pasillo. El exabrupto es en principio atribuido al alcohol, luego se da a conocer el verdadero causante de esta reacci&#x00F3;n intempestiva. Cito en extenso el fragmento donde se detalla el contenido de la exposici&#x00F3;n:</p>
<disp-quote>
<p>Seg&#x00FA;n Mu&#x00F1;oz Cano, en algunas de las fotos reconoci&#x00F3; a las hermanas Garmendia y a otros desaparecidos. La mayor&#x00ED;a eran mujeres. El escenario de las fotos casi no variaba de una a otra por lo que deduce es el mismo lugar. Las mujeres parecen maniqu&#x00ED;es desmembrados, destrozados, aunque Mu&#x00F1;oz Cano no descarta que en un treinta por ciento de los casos estuvieran vivas en el momento de hacerles la instant&#x00E1;nea. Las fotos, en general (seg&#x00FA;n Mu&#x00F1;oz Cano), son de mala calidad aunque la impresi&#x00F3;n que provocan es viv&#x00ED;sima. El orden en que est&#x00E1;n expuestas no es casual: siguen una l&#x00ED;nea, una argumentaci&#x00F3;n, una historia (cronol&#x00F3;gica, espiritual), un plan. Las que est&#x00E1;n pegadas en el cielorraso son semejantes (seg&#x00FA;n Mu&#x00F1;oz Cano) al infierno, pero un infierno vac&#x00ED;o. Las que est&#x00E1;n pegadas (con chinchetas) en las cuatro esquinas semejan una epifan&#x00ED;a. Una epifan&#x00ED;a de la locura. En otros grupos de fotos predomina un tono elegiaco (&#x00BF;pero como puede haber <italic>nostalgia</italic> y <italic>melancol&#x00ED;a</italic> en esas fotos?, se pregunta Mu&#x00F1;oz Cano). Los s&#x00ED;mbolos son escasos pero elocuentes. La foto de la portada de un libro de Fran&#x00E7;ois-Xavier de Maistre (el hermano menor de Joseph de Maistre): <italic>Las veladas de San Petersburgo.</italic> La foto de la foto de una joven rubia que parece desvanecerse en el aire. La foto de un dedo cortado, tirado en el suelo gris, poroso, de cemento. (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Bola&#x00F1;o, 2012, pp. 97-98</xref>)</p></disp-quote>
<p>La poes&#x00ED;a visual est&#x00E1; compuesta de una serie de cuerpos que se dan a ver como materiales que han sido objetos de intervenci&#x00F3;n. Se trata en principio de detenidos y desaparecidos apresados por el lente de Wieder, en su mayor&#x00ED;a mujeres. Un porcentaje, se aclara, parece conservar aun rasgos vitales. La indecisi&#x00F3;n sobre el estado vital de lo fotografiado, junto a la apariencia de maniqu&#x00ED;es desmembrados indica una puesta en duda del referente e instala subrepticiamente la pregunta por el car&#x00E1;cter anal&#x00F3;gico de las fotos. Luego, otra imagen es a su vez marco y punto de fuga: la foto de la foto de una joven rubia que parece desvanecerse. Sea lo que sea que desvanecerse quiera decir, al menos queda claro que el procedimiento de captura es objeto de una <italic>mise en abyme,</italic> y ello destaca el ingreso en la foto del marco: l&#x00ED;mite del ojo fotogr&#x00E1;fico que hace tambalear la evidencia de la huella &#x00F3;ptica.</p>
<p>Esto permite plantear algunas dudas sobre la significaci&#x00F3;n de estas fotos: &#x00BF;y si la exposici&#x00F3;n de instant&#x00E1;neas, tal y como el resto de las fotos presentes en la novela, pone sobre el tapete la disyunci&#x00F3;n insalvable entre la mirada org&#x00E1;nica y el ojo mec&#x00E1;nico? &#x00BF;Y si el dogma de la &#x00F3;ptica representativa, instrumental, no fuera considerado como el eje de estas im&#x00E1;genes? &#x00BF;C&#x00F3;mo concebir entonces la alteridad convocada por las fotos, esa violencia hist&#x00F3;rica que la menci&#x00F3;n de la dictadura evoca? Es evidente, por cierto, que las im&#x00E1;genes son vistas en la novela bajo una l&#x00F3;gica testimonial. El v&#x00F3;mito de la primera observadora lo anuncia, y la llegada del personal de inteligencia militar lo confirma (cabe recordar que estos se llevan consigo todas las fotos expuestas). Falta aun prestar atenci&#x00F3;n a otros componentes de la exposici&#x00F3;n.</p>
<p>El gesto clasificatorio cobra relevancia en la agrupaci&#x00F3;n con que las distintas fotos fueron montadas. No es posible saber qu&#x00E9; l&#x00F3;gica persigue el montaje; sin embargo, los grupos de im&#x00E1;genes parecen aspirar a un sentido que los re&#x00FA;ne, entre s&#x00ED; y con todo el conjunto. O el autor busca evidenciar el cariz est&#x00E9;tico de dar muerte a los opositores al r&#x00E9;gimen o, contra la evidencia anal&#x00F3;gica del soporte, se inclina hacia el car&#x00E1;cter de simulacro que la imagen hace presente. Quiz&#x00E1; la superposici&#x00F3;n de ambas l&#x00F3;gicas d&#x00E9; la clave sobre la tentativa vanguardista de Wieder.</p>
<p>El esbozo de enciclopedia con que el coleccionista construye su mundo, encuentra en la serie fotogr&#x00E1;fica de Wieder un inesperado representante. Todos los tipos de coleccionistas, advierte Walter Benjamin, salvo los bibli&#x00F3;filos, operan sobre los objetos que forman su colecci&#x00F3;n una retirada del contexto funcional en el que suelen desenvolverse (1989, p. 225). Quiz&#x00E1; este extra&#x00F1;o coleccionista de fotograf&#x00ED;as de cad&#x00E1;veres femeninos, podr&#x00ED;a hacer tambalear esa exclusividad que Benjamin adjudicaba al bibli&#x00F3;filo. Esto, siempre y cuando se considere que el ojo mec&#x00E1;nico que aisl&#x00F3; esas im&#x00E1;genes, fue a su vez el demiurgo que les dio muerte. En este sentido, las fotos ser&#x00ED;an fruto de un impulso desmedido por tocar y transvertir la imagen. De esta forma, Wieder da curso al proyecto de una mirada que toca, una mirada que ofrece el cuerpo humano a la desfiguraci&#x00F3;n. Tal y como el coleccionista benjaminiano precisa de una mirada t&#x00E1;ctil para poner en orden la dispersi&#x00F3;n que se decide a enfrentar, Wieder, el coleccionista de instant&#x00E1;neas de cad&#x00E1;veres, interviene los cuerpos para hacerles un lugar en su peculiar archivo fotogr&#x00E1;fico.</p>
<p>La antolog&#x00ED;a de cuerpos femeninos, apresados por la lente del poeta, exhibe el proceso de violencia que ha tenido lugar fuera de la imagen. Si Wieder es el asesino y/o forma parte de los grupos de tareas encargados de dar muerte, la captaci&#x00F3;n fotogr&#x00E1;fica solo exhibe las huellas duraderas de su intervenci&#x00F3;n sobre los cuerpos. El acto criminal queda fuera de escena, mientras las fotos portan la promesa de encarnar el nuevo arte.</p>
<p>El principio de colecci&#x00F3;n se muestra en este punto como una de las maneras en que la literatura de Bola&#x00F1;o desarrolla una de sus estrategias de composici&#x00F3;n del horror. La exposici&#x00F3;n fotogr&#x00E1;fica saca a los cuerpos del contexto en el que fueron asesinados, forma con ellos una serie. Contar cuerpos muertos es una de las premisas que gu&#x00ED;a la exposici&#x00F3;n. Contar autores muertos es la condici&#x00F3;n de acceso al <italic>corpus</italic> que se constituye en <italic>La literatura nazi en Am&#x00E9;rica</italic> (cabe recordar que la presentaci&#x00F3;n de todos los autores incluye el detalle de los a&#x00F1;os de nacimiento y su muerte de cada uno). La bibliograf&#x00ED;a nazi deviene fotograf&#x00ED;a mortuoria en <italic>Estrella distante.</italic> El principio de colecci&#x00F3;n construye galer&#x00ED;as de diversa &#x00ED;ndole, busca formar una enciclopedia completa, una organizaci&#x00F3;n del mundo que detenga la dispersi&#x00F3;n con que se presentan los objetos (<xref ref-type="bibr" rid="ref4">Benjamin, 2011, p. 161</xref>). Esta tendencia al orden y a la completitud, sugiere Benjamin, requiere del despliegue de una mirada t&#x00E1;ctil. La colecci&#x00F3;n se organiza en la medida que el objeto que la integra pueda ser tocado y pose&#x00ED;do, lo que para Wieder quiere decir asesinado y fotografiado.</p>
<p>De esta disposici&#x00F3;n de las im&#x00E1;genes en el relato se desprenden, <italic>grosso modo,</italic> dos referencias con que la novela dialoga. Por un lado, tanto la poes&#x00ED;a a&#x00E9;rea como las fotograf&#x00ED;as de cuerpos mutilados en el Chile de Pinochet, convoca la presencia de las pr&#x00E1;cticas vanguardistas realizadas por la denominada <italic>Escena de Avanzada</italic> durante la dictadura;<xref ref-type="fn" rid="fn4"><sup>4</sup></xref> por otro lado, el <italic>montaje</italic> del dispositivo fotogr&#x00E1;fico, junto con la presencia en la exposici&#x00F3;n de &#x201C;reporteros surrealistas&#x201D;, desliza una filiaci&#x00F3;n surrealista que ser&#x00E1; revisada a partir de los elementos que ofrece el desplante est&#x00E9;tico de Wieder. Una y otra interrogan el lugar de las vanguardias en las tradiciones art&#x00ED;sticas del siglo XX, y permiten plantear problemas referidos a la manera de concebir la pr&#x00E1;ctica literaria. La referencia a la neovanguardia que tuvo lugar en el Chile dictatorial ser&#x00E1; retomada en la tercera parte de este art&#x00ED;culo. En cambio, la presencia del surrealismo da pie para realizar a continuaci&#x00F3;n algunas puntualizaciones sobre el valor de la fotograf&#x00ED;a en <italic>Estrella distante.</italic></p>
<p>Ahora bien, considerar algunos desarrollos sobre el papel de la fotograf&#x00ED;a en el surrealismo conduce a un an&#x00E1;lisis que se detiene en c&#x00F3;mo las particularidades del surrealismo hacen eco en las manifestaciones de Wieder.</p>
<p>La historiadora del arte Rosalind Krauss plantea la importancia de los fundamentos fotogr&#x00E1;ficos del surrealismo. Entre otras caracter&#x00ED;sticas que le atribuye, y ante la heterogeneidad propia de este movimiento, destaca el desprecio por los valores positivistas que re&#x00FA;nen las distintas expresiones que hacen de la fotograf&#x00ED;a su medio. Dentro de esta constelaci&#x00F3;n se&#x00F1;ala al establecimiento de <italic>espacios divisorios</italic> y de <italic>duplicaciones</italic> como los procedimientos que hacen evidente la distancia con la vertiente documental que promete la tan repetida captaci&#x00F3;n del instante (<xref ref-type="bibr" rid="ref15">Krauss, 2002, p. 123</xref>). La fotograf&#x00ED;a no simula ser la realidad. La puesta en entredicho del referente se refuerza a trav&#x00E9;s de la importancia del encuadre como espacio que hace de lo fotografiado una representaci&#x00F3;n, es decir, un medio susceptible de manipulaci&#x00F3;n.</p>
<p>Por su parte, la evidencia de los cr&#x00ED;menes exhibidos por Wieder deja en segundo plano la filiaci&#x00F3;n surrealista en la que parece querer inscribirse el artista. La dictadura oper&#x00F3; una invisibilizaci&#x00F3;n de esos cuerpos que yacen en las fotos, mientras que Wieder, advertido del cariz representacional de la fotograf&#x00ED;a, propugna una est&#x00E9;tica que exhiba el montaje que esas im&#x00E1;genes hacen posible. Un montaje que se inclina a poner en tensi&#x00F3;n lo representado.</p>
<p>Si se considera que la inclusi&#x00F3;n de determinados elementos dentro de una colecci&#x00F3;n altera a la colecci&#x00F3;n misma, no solo por incluir un integrante m&#x00E1;s, sino sobre todo por la redefinici&#x00F3;n que operan sobre el conjunto, es preciso dirigir la atenci&#x00F3;n sobre esas fotos que el narrador designa como portadoras de s&#x00ED;mbolos. A la ya comentada &#x201C;foto de la foto&#x201D; de una joven que parece desvanecerse, se agrega la menci&#x00F3;n de la portada de un libro. El autor al que se alude, Fran&#x00E7;ois-Xavier de Maistre, fue un saboyano devenido militar ruso que escribi&#x00F3;, pint&#x00F3; y empu&#x00F1;&#x00F3; las armas en defensa del Zar hacia finales del siglo XVIII y principios del XIX. M&#x00E1;s all&#x00E1; de la curiosidad bibli&#x00F3;fila que instaura a F.X. de Maistre como un posible precursor de la obra de Wieder, es remarcable que el libro al que se hace referencia no es obra de dicho autor, sino de su hermano Joseph de Maistre, tambi&#x00E9;n mencionado por Bola&#x00F1;o. Este equ&#x00ED;voco fue replicado por una de las lecturas cr&#x00ED;ticas de la novela, y llev&#x00F3; a su autor a eliminar de su comentario el nombre de Xavier de Maistre: &#x201C;la exposici&#x00F3;n fotogr&#x00E1;fica busca dar una dimensi&#x00F3;n art&#x00ED;stica a una carga sexual s&#x00E1;dica insostenible, indescriptible por lo dem&#x00E1;s en detalle fuera de tres fotos precisas: la de la portada de <italic>Las veladas de San Petersburgo</italic> de Joseph de Maistre...&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref17">Manzi, 2004, p. 135</xref>). El desliz le cierra el paso a la evocaci&#x00F3;n borgeana referida en nota, y no considera la atribuci&#x00F3;n err&#x00F3;nea que bien podr&#x00ED;a contener una clave de sentido de la exposici&#x00F3;n fotogr&#x00E1;fica.</p>
<p>La desestabilizaci&#x00F3;n del referente sugerida por la foto de la foto, prolongada por la referencia al surrealismo, encuentra en esta atribuci&#x00F3;n err&#x00F3;nea una versi&#x00F3;n alternativa: el autor, como pasa con los cr&#x00ED;menes que exhiben las fotos, est&#x00E1; fuera de lugar.</p>
<p>Finalmente, la imagen de un dedo cortado, recuerda las fotos de dedos gordos del pie tomadas por Boiffard, y que acompa&#x00F1;an un art&#x00ED;culo de Bataille en la revista <italic>Documents,</italic> donde el autor de <italic>Historia del ojo</italic> explora la conjunci&#x00F3;n de seducci&#x00F3;n y bajeza que condensa la imagen del dedo gordo del pie humano. Si bien en la novela no se precisa si el dedo cortado corresponde a las extremidades superiores o inferiores, el art&#x00ED;culo de Bataille referido reviste inter&#x00E9;s pues all&#x00ED; se plantea la existencia de dos &#x00F3;rdenes de la seducci&#x00F3;n que pueden ayudar a comprender la propuesta est&#x00E9;tica de Wieder. Sucintamente, Bataille propone una seducci&#x00F3;n que aspira a la forma perfecta y que hace de la belleza ideal su estandarte, y otra que demuestra la discordancia violenta de los &#x00F3;rganos, cercana a la ca&#x00ED;da brutal del hombre, es decir, cercana a la muerte (<xref ref-type="bibr" rid="ref1">Bataille, 1996</xref>).</p>
<p>La figura humana desaparece en la instant&#x00E1;nea que a&#x00ED;sla a un dedo cortado sobre el cemento. Leer esta imagen de la exposici&#x00F3;n de Wieder como insigne del movimiento hacia la desaparici&#x00F3;n del cuerpo femenino producido por su serie fotogr&#x00E1;fica, permite afirmar que la figuraci&#x00F3;n del horror es en este punto la amenaza de ca&#x00ED;da que se cierne sobre la figura humana. La forma del horror se&#x00F1;ala de este modo la cercan&#x00ED;a de la desaparici&#x00F3;n y de la muerte que ella invita a suponer. Esto convierte al dispositivo fotogr&#x00E1;fico en imagen de esa ca&#x00ED;da del cuerpo. El instante del desvanecimiento del cuerpo humano est&#x00E1; fuera de la imagen, no tiene imagen. Las fotos ponen en primer plano a la violencia org&#x00E1;nica que anuncia su desaparici&#x00F3;n.</p>
</sec>
<sec>
<title>3. Vanguardias</title>
<p>El destacado lugar de ciertos conflictos pol&#x00ED;ticos en la narrativa de Bola&#x00F1;o ha llevado a abordar esta tradicional problem&#x00E1;tica en el marco del trabajo de la forma literaria. Si se considera lo ya dicho, tambi&#x00E9;n es posible pensar el registro pol&#x00ED;tico a partir de los modos en que la temporalidad se manifiesta en la literatura. La obra de Bola&#x00F1;o da una inflexi&#x00F3;n particular a un tiempo retrospectivo que es, tanto un modo de integrar sus libros anteriores en una serie que se va modificando, como una manera de actualizar esa permanente presencia del pasado de la ficci&#x00F3;n.</p>
<p>En esa doble inscripci&#x00F3;n temporal (condensaci&#x00F3;n del pasado del texto y actualizaci&#x00F3;n), se vislumbra la duplicidad que ha caracterizado a diversas manifestaciones vanguardistas a lo largo del siglo XX (<xref ref-type="bibr" rid="ref13">Giunta, 2005</xref>). Esta inscripci&#x00F3;n de tiempos aspira a la puesta en relaci&#x00F3;n de los tres tiempos tradicionales (pasado, presente y futuro). La proyecci&#x00F3;n hacia el futuro de las vanguardias &#x2014;similitud con la pol&#x00ED;tica o con una escuela de arte&#x2014; lleva impl&#x00ED;cita la noci&#x00F3;n de suceso, m&#x00E1;s aun, de un estar sucediendo que establece un corte con respecto a la continuidad (<xref ref-type="bibr" rid="ref16">Lyotard, 1998</xref>). Un <italic>sucede</italic> ef&#x00ED;mero que busca prolongarse en el tiempo, sea como relectura del pasado o como pre&#x00E1;mbulo del porvenir. Hay en estas caracter&#x00ED;sticas una complejidad temporal sobre la que vale la pena detenerse. De un lado, una vuelta hacia el pasado bajo el designio de subsanar olvidos o malos entendidos (relectura de la tradici&#x00F3;n). Del otro, una vuelta realizada a condici&#x00F3;n de afirmar un presente: apropiaci&#x00F3;n de un instante que anuncia un deslizamiento (afirmaci&#x00F3;n de la novedad).</p>
<p>El imaginario de las vanguardias est&#x00E1; presente en gran parte de la obra de Bola&#x00F1;o. Esto se manifiesta, por un lado, en gestos de ruptura con la tradici&#x00F3;n literaria, y por otro, mediante la tematizaci&#x00F3;n directa en el discurrir de las ficciones. Sobre esto &#x00FA;ltimo, es posible mencionar a modo de ejemplo a <italic>Los detectives salvajes</italic> donde se narra la historia de un grupo vanguardista mexicano de los a&#x00F1;os setenta, autodenominado <italic>realismo visceral</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="ref9">Bola&#x00F1;o, 2003</xref>), o bien recordar a los cr&#x00ED;ticos que en <italic>2666</italic> buscan al escritor que consideran el renovador m&#x00E1;s radical de las letras germanas de la segunda mitad del siglo XX (<xref ref-type="bibr" rid="ref10">Bola&#x00F1;o, 2004</xref>). La reflexi&#x00F3;n sobre las vanguardias es importante para leer la narrativa de Bola&#x00F1;o. M&#x00E1;s all&#x00E1; de los distintos textos en que esto se pone en evidencia, me interesa a continuaci&#x00F3;n detenerme en otros aspectos de la historia del poeta golpista, narrada en <italic>Estrella distante,</italic> pues en ella se despliega una discusi&#x00F3;n que permite problematizar el punto en que las formas ficcionales del horror pueden ser comprendidas en di&#x00E1;logo con lo pol&#x00ED;tico a partir de la reflexi&#x00F3;n temporal que contienen.</p>
<p>Las ansias de renovar el arte del teniente Carlos Wieder encuentran en la singularidad del Golpe y su administraci&#x00F3;n de la violencia el escenario perfecto. El Golpe de Estado y la instauraci&#x00F3;n de la dictadura son el tel&#x00F3;n de fondo preciso y necesario para la consumaci&#x00F3;n de su proyecto vanguardista. En este relato se articulan vanguardia y dictadura chilena, conjunci&#x00F3;n derivada de forma directa de la asociaci&#x00F3;n entre nazismo americano y vanguardia desarrollada en el libro precedente. Esto acent&#x00FA;a una relaci&#x00F3;n entre el impulso renovador de las vanguardias y el car&#x00E1;cter fundacional con que a su vez se propuso el r&#x00E9;gimen militar. Este nexo lleva a plantear lo siguiente: &#x00BF;qu&#x00E9; elementos permiten diferenciar la novedad vanguardista de la novedad golpista?, o en otros t&#x00E9;rminos, &#x00BF;se puede comprender el Golpe de Estado liderado por Pinochet como una empresa vanguardista?</p>
<p>La dictadura se autodefin&#x00ED;a como modernizaci&#x00F3;n estructural del pa&#x00ED;s y eliminaci&#x00F3;n del &#x201C;c&#x00E1;ncer marxista&#x201D;. Su fundaci&#x00F3;n condens&#x00F3; violencia y progreso, corte y novedad (<xref ref-type="bibr" rid="ref23">Thayer, 2006b, p. 18</xref>). En l&#x00ED;nea con la empresa destituyente se pueden comprender las acciones del poeta que en la novela de Bola&#x00F1;o escribe sus versos en los cielos de un pa&#x00ED;s que &#x201C;renace&#x201D; bajo el yugo de la novedad golpista. Sin embargo, la transparencia de esa comuni&#x00F3;n de lo nuevo se vuelve problem&#x00E1;tica si se considera el parentesco de las principales acciones de arte de Wieder &#x2014;escritura en el cielo, fotograf&#x00ED;as y cuerpos mutilados&#x2014; con las llevadas a cabo en Chile durante la dictadura por la denominada <italic>Escena de Avanzada.</italic> Tres antecedentes justifican esta relaci&#x00F3;n. En primer lugar, el poeta Ra&#x00FA;l Zurita, miembro de la neovanguardia chilena, en 1982 contrat&#x00F3; cinco aviones para que escribieran los versos de su poema &#x201C;La vida nueva&#x201D; en el cielo de Nueva York.<xref ref-type="fn" rid="fn5"><sup>5</sup></xref> En segundo lugar, la fotograf&#x00ED;a se constituye en el medio t&#x00E9;cnico sobre el que gira buena parte de estas expresiones est&#x00E9;ticas.<xref ref-type="fn" rid="fn6"><sup>6</sup></xref> En tercer lugar, el cuerpo fue uno de los principales soportes de las intervenciones art&#x00ED;sticas de la <italic>Avanzada,</italic> sea como &#x201C;dispositivo de simulaci&#x00F3;n&#x201D; o como &#x201C;cuerpo estigmatizado&#x201D; que se autoinfling&#x00ED;a dolor (<xref ref-type="bibr" rid="ref20">Richard, 2007b, p. 84</xref>).</p>
<p>Cuando Bola&#x00F1;o fue consultado sobre el v&#x00ED;nculo entre su personaje de ficci&#x00F3;n y la escritura en el cielo de Zurita, neg&#x00F3; tajantemente cualquier relaci&#x00F3;n. A pesar de la negativa, las relaciones saltan a la vista con solo leer los poemas de Wieder y Zurita en conjunto, y se complementan por los elementos mencionados que coinciden con las pr&#x00E1;cticas neovanguardistas del Colectivo de Acci&#x00F3;n de Arte (CADA). M&#x00E1;s aun, la misma negaci&#x00F3;n incluye elementos considerables al momento de abordar estas relaciones. Bola&#x00F1;o, luego de negar esta influencia en la construcci&#x00F3;n de su personaje, declara su desprecio por el car&#x00E1;cter &#x201C;mesi&#x00E1;nico&#x201D; de la escritura de Zurita, y agrega &#x201C;[e]n su poes&#x00ED;a &#x00E9;l busca la salvaci&#x00F3;n de Chile, que supone va a llegar mediante claves m&#x00ED;sticas o no racionales&#x201D; (Brathwaite. 2006, pp. 112-113). Sint&#x00E9;ticamente, se podr&#x00ED;a decir que el misticismo redentor de Zurita en la novela deviene apolog&#x00ED;a de la destrucci&#x00F3;n.</p>
<p>Lo anterior plantea la dificultad de comprender el v&#x00ED;nculo entre violencia y novedad que el personaje de Bola&#x00F1;o encarna en la estela del Golpe de Estado. Para abordar esto realizar&#x00E9; un breve rodeo por una interesante pol&#x00E9;mica que enfrent&#x00F3; en el campo intelectual chileno a Nelly Richard con Willy Thayer. Ambos autores abordaron esta coyuntura en busca de darle sentido a las acciones de arte llevadas a cabo durante la dictadura. Sus argumentos permiten reconsiderar los elementos que se ponen en juego en la ficci&#x00F3;n de Bola&#x00F1;o, a pesar que ninguno de ellos consider&#x00F3; a la novela como fuente de sus reflexiones.</p>
<p>De forma resumida, se trata de una disputa en la que se enfrentan dos posiciones abiertamente contrapuestas con respecto al abordaje de la <italic>Avanzada.</italic> Willy Thayer, fil&#x00F3;sofo y profesor universitario, propone que el Golpe de Estado &#x2014;La Moneda en llamas&#x2014; es el suceso m&#x00E1;s extremo y m&#x00E1;s justo de representaci&#x00F3;n de la &#x201C;voluntad de acontecimiento&#x201D; de la vanguardia. El Golpe como acontecimiento, arguye, es un punto sin retorno que, cual ep&#x00ED;tome de la vanguardia, disuelve transversalmente los signos y con ello el estatuto de la &#x201C;representacionalidad&#x201D; propio de la democracia moderna (<xref ref-type="bibr" rid="ref23">Thayer, 2006b</xref>). Esta disoluci&#x00F3;n, aclara, se efect&#x00FA;a en una doble polaridad: una presencia impresentable (la violencia) y un principio formal de articulaci&#x00F3;n del mundo (el progreso). Esta concepci&#x00F3;n del tiempo que eterniza el acontecimiento, es una manera de decir que &#x201C;[e]l Golpe, la tortura, no dejan de ocurrir&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref23">Thayer, 2006b, p. 33</xref>). De este modo, se rechaza el intercambio metaf&#x00F3;rico que hace &#x201C;como si los testimonios, los monumentos, la circulaci&#x00F3;n de fotograf&#x00ED;as, sustituyeran al desaparecido y al suceso de la desaparici&#x00F3;n, disolvi&#x00E9;ndola en la ley de la equivalencia&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref22">Thayer, 2006a, p. 88</xref>). Bajo estas concepciones Thayer propone un an&#x00E1;lisis severo de la neovanguardia y de su posterior canonizaci&#x00F3;n. Vale la pena citar en extenso el p&#x00E1;rrafo que est&#x00E1; en la base del debate que vino luego:</p>
<disp-quote>
<p>El acontecimiento del Golpe como punto sin retorno de la vanguardia, era imposible de prever en la zona de emergencia de lo que p&#x00F3;stumamente se canoniz&#x00F3; como <italic>Escena de Avanzada.</italic> [&#x2026;] Es por esta imprevisi&#x00F3;n (causada por aquella dimensi&#x00F3;n del presente que acontece siempre despu&#x00E9;s, p&#x00F3;stumamente) que la <italic>Avanzada</italic> no pudo leer el Golpe como golpe estructural y punto sin retorno de la negatividad; mantuvo complicidad con el corte estructural del Golpe, al reiterar dicho corte en el campo cultural; y mantuvo, discursivamente, proximidad estructural con la vanguardia. (<xref ref-type="bibr" rid="ref23">Thayer, 2006b, pp. 17-18</xref>)</p></disp-quote>
<p>A pesar de que el an&#x00E1;lisis se precipita hacia un juicio general y voluble (la endilgada complicidad con el Golpe), no por ello deja de resultar de inter&#x00E9;s la temporalidad con que ello se comprende. La <italic>Avanzada</italic> queda reducida a un binarismo temporal (ruptura con el pasado y modernizaci&#x00F3;n), que restringe su accionar a la mera reiteraci&#x00F3;n del gesto inaugural consumado por el Golpe. Hay en estos desarrollos el sopesamiento de una l&#x00F3;gica del acontecimiento que concibe al Golpe como una condensaci&#x00F3;n temporal que determina a la vanguardia y que la condena a una repetici&#x00F3;n vac&#x00ED;a de la gesta destructora.</p>
<p>El punto m&#x00E1;s &#x00E1;lgido del debate reside en las significaciones con que se comprende la voluntad de ruptura. Los argumentos esgrimidos por Richard, <italic>grosso modo,</italic> enfatizan la diferencia entre una vanguardia destructiva (la dictadura) y una vanguardia deconstructiva (las acciones de arte de la neovanguardia). De este modo, consigna que el universalismo con que Thayer concibe el cariz vanguardista de la gesta militar, cierra el espacio a la especificidad en el que se desenvuelve la pr&#x00E1;ctica art&#x00ED;stica en la dictadura chilena. La vanguardia depender&#x00ED;a de la configuraci&#x00F3;n de lo art&#x00ED;stico como subsistema. Se produce dentro de una tradici&#x00F3;n cultural demarcada con la que efectivamente rompe de forma dr&#x00E1;stica y violenta. En contra de un idealismo del sentido, la <italic>Avanzada</italic> desarrolla una po&#x00E9;tica del residuo que trabaja con los accidentes y fallas de la representaci&#x00F3;n, perforando y escindiendo los sentidos que se pretenden indemnes. La fractura violenta impuesta por la dictadura muda en una temporalidad que explota una sintaxis de lo disociado y lo no integrable, que a la vez se erige como fisuraci&#x00F3;n cr&#x00ED;tica de la representaci&#x00F3;n ortodoxa de la cultura de izquierda (<xref ref-type="bibr" rid="ref19">Richard, 2007a</xref>). La fragmentaci&#x00F3;n va en contra de la cita ritual del pasado traum&#x00E1;tico. Desprovista de hero&#x00ED;smo, la temporalidad hist&#x00F3;rica queda tomada por lo ef&#x00ED;mero como po&#x00E9;tica del acontecimiento, haciendo a un lado el <italic>continuum</italic> de sentido y linealidad de los discursos orientados al triunfo de una verdad cristalizada (<xref ref-type="bibr" rid="ref21">Richard, 2007c</xref>).</p>
<p>La ficci&#x00F3;n de Bola&#x00F1;o reordena estos elementos, agrega otros, y conforma con ellos una serie ficcional que sienta las bases de una reflexi&#x00F3;n sobre la forma del horror que se vuelve determinante en su narrativa. Entonces, para poner en di&#x00E1;logo los elementos de este debate en torno a la <italic>Escena de Avanzada</italic> chilena con la gesta vanguardista del personaje de ficci&#x00F3;n, subrayo un elemento que se puede reconsiderar a partir de lo reci&#x00E9;n dicho. Me refiero espec&#x00ED;ficamente al suceso que en la novela es designado como el <italic>origen</italic> de la nueva poes&#x00ED;a chilena, es decir, el asesinato y desaparici&#x00F3;n de las hermanas Garmendia y su t&#x00ED;a. Este es adem&#x00E1;s el &#x00FA;nico crimen narrado en la gesta de violencia y vanguardia de este personaje. Este hecho marca tambi&#x00E9;n el nacimiento del personaje en cuesti&#x00F3;n: &#x201C;esta a punto de nacer la &#x00AB;nueva poes&#x00ED;a chilena&#x00BB; [&#x2026;]. Unas horas despu&#x00E9;s Alberto Ruiz Tagle, aunque ya deber&#x00ED;a empezar a llamarle Carlos Wieder, se levanta&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Bola&#x00F1;o, 2012, pp. 30-31</xref>).</p>
<p>En este sentido, vale la pena recordar que esta narraci&#x00F3;n superpone diversos enclaves temporales, lo que da como resultado un contraste entre el tiempo de la narraci&#x00F3;n y los hechos que se narran. Hay pues una anacron&#x00ED;a sobre la que se construye el relato. Est&#x00E1; por un lado el recuerdo fechado y directo del narrador, as&#x00ED; comienza la novela: &#x201C;La primera vez que vi a Carlos Wieder fue en 1971 o tal vez en 1972, cuando Salvador Allende era presidente de Chile&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Bola&#x00F1;o, 2012, p. 13</xref>). Tambi&#x00E9;n est&#x00E1;n las informaciones que surgen de una relaci&#x00F3;n epistolar mantenida a&#x00F1;os despu&#x00E9;s entre el narrador y un amigo que permaneci&#x00F3; en Chile (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Bola&#x00F1;o, 2012, p. 17</xref>). Por otra parte, y justo cuando se trata del gesto inaugural de esta nueva poes&#x00ED;a, aparece una aclaraci&#x00F3;n que se desliga del mero recuerdo y deposita sobre la instancia narrativa la generaci&#x00F3;n del relato: &#x201C;A partir de aqu&#x00ED; mi relato se nutrir&#x00E1; b&#x00E1;sicamente de conjeturas&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Bola&#x00F1;o, 2012, p. 29</xref>).</p>
<p>Ante esta coparticipaci&#x00F3;n de distintos enclaves temporales resulta evidente que la continuidad cronol&#x00F3;gica est&#x00E1; cuestionada, pero m&#x00E1;s importante a&#x00FA;n es que el efecto de esto no es una discontinuidad radical, sino antes bien la puesta en duda del origen de los acontecimientos. Para el inter&#x00E9;s de esta lectura cabe se&#x00F1;alar que si el origen vacila, la repetici&#x00F3;n lo hace con &#x00E9;l. El acto fundador de la nueva poes&#x00ED;a es una serie de asesinatos al que solo se accede mediante un ejercicio conjetural. Hay pues un acceso restringido al origen, solo una construcci&#x00F3;n <italic>a posteriori</italic> lo alcanza:</p>
<disp-quote>
<p>Y detr&#x00E1;s de ellos entra la noche en la casa de las hermanas Garmendia. Y quince minutos despu&#x00E9;s, tal vez diez, cuando se marchan, la noche vuelve a salir, de inmediato, entra la noche, sale la noche, efectiva y veloz. Y nunca se encontrar&#x00E1;n los cad&#x00E1;veres, o s&#x00ED;, hay <italic>un</italic> cad&#x00E1;ver, un solo cad&#x00E1;ver que aparecer&#x00E1; a&#x00F1;os despu&#x00E9;s en una fosa com&#x00FA;n, [&#x2026;], pero &#x00FA;nicamente &#x00E9;se, como para probar que Carlos Wieder es un hombre y no un dios. (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Bola&#x00F1;o, 2012, p. 33</xref>)</p></disp-quote>
<p>Dicho de otra manera, el acto decisivo plantea una dificultad de aprehensi&#x00F3;n que es extensiva a otras modalidades en que la literatura de Bola&#x00F1;o representa el gesto de dar muerte. Este car&#x00E1;cter conjetural del tiempo de dar muerte se opone diametralmente al acto fundador que lanza la carrera de Wieder, a saber, el Golpe de Estado. La imagen de La Moneda en llamas rehuye en su evidencia cualquier conjetura.</p>
<p>Quiz&#x00E1; este icono de la destrucci&#x00F3;n condensado en la imagen de la sede de gobierno bombardeada, sirva para establecer el contraste que entrega el itinerario de Wieder que va del ejercicio clandestino de la violencia al montaje fotogr&#x00E1;fico. La muestra de fotos que el artista concibe como &#x201C;ep&#x00ED;logo de la poes&#x00ED;a a&#x00E9;rea&#x201D; enmarca cuerpos femeninos muertos, o bien en un proceso incierto de expiraci&#x00F3;n de sus vidas. La colecci&#x00F3;n de im&#x00E1;genes es la muestra m&#x00E1;s extrema de la voluntad de acontecimiento del artista. Los cuerpos captados por el parpadeo del lente fotogr&#x00E1;fico est&#x00E1;n en proceso de morir, los ya fallecidos en proceso de descomposici&#x00F3;n. La repetici&#x00F3;n se ancla en ese breve instante en que la imagen certifica la existencia de un cuerpo desaparecido, siempre <italic>desapareciendo.</italic> La transitoriedad de algo que sucede, lo ef&#x00ED;mero de un gesto, el parpadeo mec&#x00E1;nico, he ah&#x00ED; la cifra temporal en que esta colecci&#x00F3;n mortuoria se afirma.</p>
<p>El lance del piloto vanguardista se resume en un gesto que destruye y conserva a la vez. Esta reuni&#x00F3;n, tradicional en el &#x00E1;mbito de las vanguardias, adquiere aqu&#x00ED; una respuesta singular dentro de un relato que se construye de recuerdos y conjeturas. Para destruir y conservar a la vez, sugiere la ficci&#x00F3;n, el Golpe como modelo temporal es necesario y a la vez insuficiente. Se emula esa pureza temporal del acto originario, ese suceder en presente en el que se consuma la vanguardia para Thayer, ese ahora que amenaza con privar al tiempo de todo <italic>sucede</italic> posterior. Sin embargo, ello tiene lugar en una narraci&#x00F3;n que no puede acceder al tiempo primero, que tambi&#x00E9;n es el tiempo de ejercicio de la violencia.</p>
<p>Lo dicho sobre la novela de Bola&#x00F1;o, en t&#x00E9;rminos generales, permite comprenderla en la estela de la articulaci&#x00F3;n que hace Thayer entre el Golpe y la <italic>Avanzada.</italic> Si se la lee considerando los antecedentes referidos, es posible afirmar que la vanguardia deconstruccionista y m&#x00ED;stica deviene en la ficci&#x00F3;n insignia est&#x00E9;tica de la dictadura. En este punto, Bola&#x00F1;o da un paso m&#x00E1;s e imagina su propio &#x201C;Deutsches R&#x00E9;quiem&#x201D; que le permite diferenciarse de ambas posiciones (<xref ref-type="bibr" rid="ref6">Borges, 1998</xref>). Ni fragmentaci&#x00F3;n deconstructiva ni cita ritualizada del pasado, m&#x00E1;s bien una escritura que afirma la imaginaci&#x00F3;n del horror ante aquello que fue <italic>posible.</italic></p>
<p>La menci&#x00F3;n de lo que ha sido posible y la discusi&#x00F3;n temporal que la antecede evocan el extenso aparato cr&#x00ED;tico que ha reflexionado sobre las relaciones entre la memoria, la pol&#x00ED;tica y la ficci&#x00F3;n. Quiz&#x00E1; la lecci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica de esta conjunci&#x00F3;n entre vanguardia y dictadura sea poner en suspenso los iconos del horror que amenazan con dominar la historia y que relegan su fuerza a la construcci&#x00F3;n de memoriales. Los monumentos lindan con el abandono del pensamiento, entablan una distancia que vuelve a los sucesos modelos de las abominaciones del siglo XX. En la ficci&#x00F3;n de Bola&#x00F1;o la historia deja de ser una mera colecci&#x00F3;n de ejemplos de aquello que ha de ser rechazado. Su literatura trabaja las formas contra un relato hist&#x00F3;rico que se quiere inconmovible, contra la certeza del memorial que erige un velo sobre aquello que fue posible. De este modo, la ficci&#x00F3;n afirma ese l&#x00ED;mite de lo posible que hizo visible la dictadura de Pinochet. &#x201C;[H]orrendo hermano siam&#x00E9;s&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Bola&#x00F1;o, 2012, p. 152) dice el narrador cuando finalmente encuentra a Wieder, como para sellar la cercan&#x00ED;a y la inclinaci&#x00F3;n a reescribir la historia mediante una ficci&#x00F3;n que no condesciende a la equivalencia metaf&#x00F3;rica con la cat&#x00E1;strofe acaecida. El gesto de reescritura e imaginaci&#x00F3;n afirma como punto de partida la cercan&#x00ED;a con aquello que en cierto momento fue posible, y extiende esa reflexi&#x00F3;n hacia el tiempo por venir (menos como anuncio apocal&#x00ED;ptico que como forma de mirar de frente lo que sigue sucediendo</xref>). Este enfrentamiento contra los iconos inm&#x00F3;viles tampoco se conforma con entregarse a lo irrepresentable, antes bien, sugiere que la complejidad de la historia esta hecha de tiempos heterog&#x00E9;neos, de anacron&#x00ED;as, que se siguen manifestando (<xref ref-type="bibr" rid="ref18">Ranci&#x00E8;re, 2013</xref>). Precisamente por ello es que la ficci&#x00F3;n da lugar a nuevas relaciones a partir de su reflexi&#x00F3;n temporal. De otro modo, si la historia no es aqu&#x00ED; el estandarte quieto de la tragedia, es porque la ficci&#x00F3;n construye relaciones que <italic>desorientan</italic> lo absoluto del desastre. He ah&#x00ED; un modo de volver sobre lo desarrollado hasta aqu&#x00ED; y abrir un punto de fuga, como si lo dicho fuese tambi&#x00E9;n un rodeo para pensar el di&#x00E1;logo, siempre inquietado, entre historia y literatura.</p>
</sec>
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<back>
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<title>Reconocimientos</title>
<p>El presente art&#x00ED;culo es una reelaboraci&#x00F3;n de algunos aspectos abordados en mi tesis doctoral, <italic>El horror como forma.</italic> Juan Jos&#x00E9; Saer / Roberto Bola&#x00F1;o. Esta investigaci&#x00F3;n fue realizada en el marco de una cotutela entre la Universidad de Buenos Aires y la Universit&#x00E9; Paris 8, bajo las direcciones respectivas de Isabel Quintana y Julio Premat; fue financiada por el Consejo Nacional de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas y T&#x00E9;cnicas de Argentina.</p>
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<title>Carlos Walker</title>
<p>Doctor en Letras por la Universidad de Buenos Aires y doctor en Estudios Hisp&#x00E1;nicos por la Universit&#x00E9; Paris 8. Actualmente realiza un post-doctorado en la Universit&#x00E9; de Li&#x00E8;ge, cuyo trabajo es financiado por el programa belga suscrito al cofinanciamiento de investigaci&#x00F3;n de la Uni&#x00F3;n Europea (BeIPD-COFUND). Ha publicado diversos art&#x00ED;culos en revistas especializadas. Recientemente coordin&#x00F3; el n&#x00FA;mero 15 de Cuadernos LIRICO, disponible en <uri>http://lirico.revues.org/2351</uri>.</p>
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Para un an&#x00E1;lisis detallado de las caracter&#x00ED;sticas de <italic>La literatura nazi en Am&#x00E9;rica,</italic> su relaci&#x00F3;n a la tradici&#x00F3;n de <italic>ficciones biogr&#x00E1;ficas,</italic> y el lugar central que ocupa en la obra de Bola&#x00F1;o, v&#x00E9;ase <xref ref-type="bibr" rid="ref24">Walker (2013)</xref>.</p>
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&#x201C;[S]e repite siempre la vieja disputa entre pictorialismo y documentalismo, que, en el movimiento pendular de la eterna b&#x00FA;squeda de im&#x00E1;genes, adoptan como programa o bien la belleza, o bien la verdad de la fotograf&#x00ED;a (en un caso la impresi&#x00F3;n subjetiva y en el otro la expresi&#x00F3;n objetiva del mundo)&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref2">Belting, 2012, p. 267</xref>).</p>
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&#x201C;El montaje ser&#x00ED;a un m&#x00E9;todo de conocimiento y un procedimiento formal nacido de la guerra, que toma acta del &#x201C;desorden del mundo&#x201D;. Firmar&#x00ED;a nuestra percepci&#x00F3;n del tiempo desde los primeros conflictos del siglo XX: se habr&#x00ED;a convertido en el <italic>m&#x00E9;todo moderno</italic> por excelencia&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref11">Didi-Huberman, 2008, p. 98</xref>).</p>
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<label>5</label>
<p>
Un registro en v&#x00ED;deo de este <italic>Poema de humo en el cielo</italic> est&#x00E1; disponible en l&#x00ED;nea: <uri>http://hidvl.nyu.edu/video/003612092.html</uri></p>
</fn>
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<label>6</label>
<p>
&#x201C;A partir de 1977, la discusi&#x00F3;n en torno a la intervenci&#x00F3;n del c&#x00F3;digo fotogr&#x00E1;fico en el arte atraviesa toda la escena de &#x00AB;avanzada&#x00BB;&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref20">Richard, 2007b, p. 41</xref>).</p>
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