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<journal-title>Ciencia Pol&#x00ED;tica</journal-title>
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<publisher-name>Universidad Nacional de Colombia</publisher-name>
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<article-title>Caracterizaci&#x00F3;n general de la noci&#x00F3;n de abigarramiento en Ra&#x00FA;l Prada</article-title>
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<trans-title xml:lang="en">A General Characterization of Raul Prada&#x2019;s Concept of Variegation</trans-title>
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<email>dialvarezb@unal.edu.co</email>
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<aff id="aff1"><institution content-type="original">Universidad Nacional de Colombia</institution>, <city>Bogot&#x00E1; D.C</city>., <country>Colombia</country></aff>
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<license license-type="open-access" xlink:href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0" xml:lang="es"><license-p>Este art&#x00ED;culo est&#x00E1; publicado en acceso abierto bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 2.5 Colombia.</license-p>
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<abstract>
<title>Resumen</title>
<p>El concepto de abigarramiento, desarrollado por el intelectual boliviano Ren&#x00E9; Zavaleta Mercado, ha sido central en las reflexiones sobre lo pol&#x00ED;tico hechas desde Latinoam&#x00E9;rica. Tambi&#x00E9;n ha sido amplia la recepci&#x00F3;n de esta noci&#x00F3;n por parte de la intelectualidad boliviana. Este art&#x00ED;culo propone caracterizar los elementos generales de esta noci&#x00F3;n en el pensamiento del fil&#x00F3;sofo boliviano Ra&#x00FA;l Prada a partir del contraste entre sus planteamientos y el problema de las formaciones sociales abigarradas formulado por Zavaleta. As&#x00ED;, se proponen tres dimensiones generales de la noci&#x00F3;n de abigarramiento en Prada: una ontol&#x00F3;gica, una sociohist&#x00F3;rica y una epistemol&#x00F3;gica.</p>
</abstract>
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<title>Abstract</title>
<p>The concept of social variegation developed by Bolivian intellectual Ren&#x00E9; Zavaleta Mercado has been crucial for political thinking in Latin America. Likewise, the reception of this notion by Bolivian intellectuals has been wide. This article characterizes the general elements of variegation notion on the thought of Bolivian philosopher Raul Prada, in contrast with the problem of social variegation developed by Zavaleta. Therefore, this article proposes three general dimensions of Prada&#x2019;s notion of variegation: an ontological dimension, a socialhistorical dimension and an epistemological dimension.</p>
</trans-abstract>
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abigarramiento
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Bolivia
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formaci&#x00F3;n social
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movimiento social
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pluralismo
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teor&#x00ED;a social
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Bolivia
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Pluralism
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Social Movement
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Social Theory
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Variegated Social Formation
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<title>Introducci&#x00F3;n</title>
<p>Este art&#x00ED;culo rastrea la noci&#x00F3;n de abigarramiento en la obra del fil&#x00F3;sofo boliviano Ra&#x00FA;l Prada. Reconstruir tal concepto implica establecer cierta continuidad entre el pensamiento de Prada y la herencia intelectual del soci&#x00F3;logo Ren&#x00E9; Zavaleta Mercado, quien, junto a otros intelectuales como Sergio Almaraz Paz y Marcelo Quiroga Santa Cruz, son un referente &#x00E9;tico y pol&#x00ED;tico<xref ref-type="fn" rid="fn1"><sup>1</sup></xref> para la intelectualidad boliviana que se conform&#x00F3; hacia finales de los a&#x00F1;os ochenta como el Grupo Comuna, un colectivo de pensadores de izquierda que pusieron en di&#x00E1;logo elementos del marxismo con el pensamiento posestructuralista y cuya labor se tradujo en una incipiente renovaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica de la izquierda boliviana del momento (<xref ref-type="bibr" rid="ref23">Romero y L&#x00F3;pez, 2017</xref>).</p>
<p>La intervenci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica del Grupo Comuna y de Prada se dio en un contexto de transici&#x00F3;n social marcado por la apertura econ&#x00F3;mica, el agotamiento del proyecto nacional-popular de 1952<xref ref-type="fn" rid="fn2"><sup>2</sup></xref> y el auge del movimiento ind&#x00ED;gena. As&#x00ED;, con la irrupci&#x00F3;n del neoliberalismo en la d&#x00E9;cada de los a&#x00F1;os ochenta y el progresivo desmote de las conquistas sociales logradas desde mitad de siglo por el Estado populista,<xref ref-type="fn" rid="fn3"><sup>3</sup></xref> se dio una mutaci&#x00F3;n y recomposici&#x00F3;n de las identidades pol&#x00ED;ticas en Bolivia. De ello fue s&#x00ED;ntoma la descomposici&#x00F3;n de la Central Obrera Boliviana (COB), la cual desde 1952 aglutinaba gran parte del movimiento obrero. As&#x00ED;, en detrimento del movimiento obrero, emergi&#x00F3; con una fuerza inusitada el movimiento social ind&#x00ED;gena hacia finales de siglo XX.</p>
<p>Fueron cuatro los componentes b&#x00E1;sicos de la irrupci&#x00F3;n de lo ind&#x00ED;gena en Bolivia: las caracter&#x00ED;sticas socioculturales propias de la sociedad boliviana, espec&#x00ED;ficamente la presencia de una latente estructura civilizatoria ind&#x00ED;gena; la apropiaci&#x00F3;n y explotaci&#x00F3;n del trabajo y de los recursos naturales con la neoliberalizaci&#x00F3;n; la construcci&#x00F3;n de una identidad pol&#x00ED;tica afincada en la tradici&#x00F3;n ind&#x00ED;gena (nacionalismo ind&#x00ED;gena,); y finalmente el fracaso de integraci&#x00F3;n estatal de las demandas ind&#x00ED;genas por el reconocimiento y la redistribuci&#x00F3;n del excedente social (<xref ref-type="bibr" rid="ref4">Garc&#x00ED;a, 2015, p. 406</xref>). Estos elementos de lo ind&#x00ED;gena, no obstante, se articularon de manera espor&#x00E1;dica en un primer momento: &#x201C;durante el per&#x00ED;odo dominante neoliberal de 1985 a 2000, las resistencias dispersas no constituyeron una multitud, sino que se trat&#x00F3; de resistencias locales, sectoriales y gremiales, afincadas en organizaciones que no terminaban de formar redes, tejidos ni entramados sociales&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref15">Prada, 2008a, p. 190</xref>). El punto de despliegue m&#x00E1;ximo de este movimiento que se vino gestando desde finales de los a&#x00F1;os ochenta fueron las insurrecciones del a&#x00F1;o 2000 y 2003: las llamadas guerras del agua y del gas.</p>
<p>A la luz de este contexto pol&#x00ED;tico efervescente en el que lo ind&#x00ED;gena retorna y se convierte en el nodo articulador de m&#x00FA;ltiples luchas sociales (<xref ref-type="bibr" rid="ref24">Sanjin&#x00E9;s, 2009</xref>), cobra sentido la reflexi&#x00F3;n de Prada sobre lo abigarrado, es decir, sobre la multiplicidad hist&#x00F3;rica que en su complejidad delinea la formaci&#x00F3;n social boliviana. Ya desde los planteamientos de Zavaleta Mercado est&#x00E1; en ciernes la idea de la formaci&#x00F3;n social abigarrada y con ella una pregunta por la identidad y la composici&#x00F3;n plural de las sociedades latinoamericanas, en particular de la sociedad boliviana (<xref ref-type="bibr" rid="ref1">Antezana, 2009</xref>). La pretensi&#x00F3;n de rastrear la noci&#x00F3;n de abigarramiento en Prada radica en sus implicaciones para pensar lo pol&#x00ED;tico desde el sur y tambi&#x00E9;n en di&#x00E1;logo con otras corrientes de pensamiento, las cuales han encontrado en este concepto cuestionamientos an&#x00E1;logos como el caso del autonomismo italiano y el concepto de multitud (<xref ref-type="bibr" rid="ref6">Hardt, 2008</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="ref7">Hardt y Negri, 2009</xref>).</p>
<p>La condici&#x00F3;n de abigarramiento se mueve, a mi modo de ver, en una ambivalencia interesante: lo abigarrado es tal con relaci&#x00F3;n a un otro, a unas sociedades otras con un desarrollo capitalista pleno en el que aparentemente no coexisten otras formas sociales tradicionales. Sin embargo, &#x00BF;hay un desarrollo capitalista pleno? &#x00BF;No es el abigarramiento la condici&#x00F3;n propia de toda formaci&#x00F3;n social hist&#x00F3;rica? &#x00BF;Es preciso distinguir entre formaciones sociales abigarradas y no abigarradas? Estas preguntas ser&#x00E1;n abordadas por Prada a trav&#x00E9;s de la noci&#x00F3;n de abigarramiento.</p>
<p>En ese orden de ideas, se partir&#x00E1; de la noci&#x00F3;n de <italic>episteme boliviana</italic>, planteada por Prada como el campo intelectual desde el cual se bosqueja el problema de las sociedades abigarradas &#x2013;sobre todo a partir de las reflexiones Zavaleta&#x2013;. Posteriormente se mostrar&#x00E1; c&#x00F3;mo dicho problema es caracterizado filos&#x00F3;ficamente por Prada en t&#x00E9;rminos de un tr&#x00E1;nsito entre una episteme hegeliana y una episteme de la complejidad, que cuestiona el universalismo y trata de dar cuenta de lo singular. Esta cr&#x00ED;tica al universalismo permite plantear, ulteriormente, un contraste muy general entre la noci&#x00F3;n de abigarramiento en Zavaleta y la propuesta cr&#x00ED;tica de Prada. Finalmente, dicha propuesta es caracterizada como una noci&#x00F3;n de abigarramiento constituida por tres dimensiones: una de tipo ontol&#x00F3;gico, una de tipo sociohist&#x00F3;rico y una de tipo epistemol&#x00F3;gico.</p>
</sec>
<sec>
<title>La episteme boliviana</title>
<p>Siguiendo la idea de <xref ref-type="bibr" rid="ref27">Zemelman (2007)</xref> de hacer manifiesto un pensamiento propio o epistemolog&#x00ED;a contenida en algunos de los m&#x00E1;s importantes ensayistas latinoamericanos del siglo XX, Ra&#x00FA;l Prada define de manera an&#x00E1;loga lo que se podr&#x00ED;a entender como la <italic>episteme boliviana</italic>. Son tres los grandes referentes de dicha episteme: Sergio Almaraz Paz, Marcelo Quiroga Santa Cruz y Ren&#x00E9; Zavaleta Mercado. Lo com&#x00FA;n en estos pensadores fue la influencia ejercida por el nacionalismo revolucionario surgido en la revoluci&#x00F3;n boliviana de 1952. No obstante, ello no los hace pensadores nacionalistas, sino m&#x00E1;s bien herederos de una tradici&#x00F3;n de pensamiento cr&#x00ED;tico sobre la cuesti&#x00F3;n nacional, que se distingue de corrientes enmarcadas en el pensamiento de izquierda m&#x00E1;s tradicional (<xref ref-type="bibr" rid="ref19">Prada, 2015a, p. 5</xref>). Para Prada, el pensamiento de Zavaleta encuentra en la pregunta por la configuraci&#x00F3;n particular de la sociedad boliviana uno de sus hilos transversales: &#x201C;&#x00BF;C&#x00F3;mo hacer inteligible una formaci&#x00F3;n hist&#x00F3;rica y social abigarrada?&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref19">Prada, 2015a, p. 7</xref>).</p>
<p>La respuesta inacabada a esta pregunta implica el reconocimiento de lo m&#x00FA;ltiple y heterog&#x00E9;neo de las relaciones sociales, culturales e hist&#x00F3;ricas en una sociedad como la boliviana, heredera de una tradici&#x00F3;n ind&#x00ED;gena milenaria, de los rezagos de la colonia y de un accidentado desarrollo del modo de producci&#x00F3;n capitalista. En esa medida, lo estimulante de los an&#x00E1;lisis de Zavaleta, por lo menos en su &#x00FA;ltimo periodo, es la capacidad de asumir la particularidad de su experiencia y teorizar sobre ella a partir del uso cr&#x00ED;tico del pensamiento marxiano, espec&#x00ED;ficamente de la teor&#x00ED;a pol&#x00ED;tica gramsciana.<xref ref-type="fn" rid="fn4"><sup>4</sup></xref></p>
<p>Su virtud es ser capaz no solamente de aplicar, sino tambi&#x00E9;n de crear conceptos desde lo singular de la experiencia propia. De tal manera, las teor&#x00ED;as &#x201C;no son las mismas teor&#x00ED;as; han sido afectadas por el acontecimiento que interpretan&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref19">Prada, 2015a, p. 50</xref>). Esta capacidad inventiva hace del pensamiento de Zavaleta un pensamiento propio en toda regla, no reductible al nacionalismo ni al marxismo. Para Prada, Zavaleta es una especie de puente generacional entre una episteme hegeliano-mar-xista cl&#x00E1;sica y una episteme de la complejidad: &#x201C;Zavaleta de &#x2018;Lo nacional-popular&#x2019; es el puente y la transici&#x00F3;n te&#x00F3;rica hacia la episteme de la complejidad&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref19">Prada, 2015a, p. 68</xref>); tal episteme es caracterizada por Prada en sus obras tempranas como un hegelianismo en sus l&#x00ED;mites.</p>
</sec>
<sec>
<title>La dial&#x00E9;ctica en sus l&#x00ED;mites</title>
<p>En sus escritos de la d&#x00E9;cada de los noventa, Prada plantea un retorno al pensamiento de Marx en un momento de neoliberalizaci&#x00F3;n y consolidaci&#x00F3;n del capitalismo a escala mundial luego de la ca&#x00ED;da del muro de Berl&#x00ED;n (<xref ref-type="bibr" rid="ref9">Prada, 1996</xref>). Tal retorno, sin embargo, supuso un di&#x00E1;logo cr&#x00ED;tico con otras tradiciones filos&#x00F3;ficas muchas veces subvaloradas desde la ortodoxia marxista. Tal es el caso de las filosof&#x00ED;as pluralistas de Nietzsche y Foucault.<xref ref-type="fn" rid="fn5"><sup>5</sup></xref></p>
<p>Un desarrollo riguroso de dicho di&#x00E1;logo cr&#x00ED;tico lo encontramos en <italic>Pensar es Devenir</italic>. <xref ref-type="bibr" rid="ref11">Prada (1999)</xref> defiende la hip&#x00F3;tesis de que hasta ahora no se han traspasado los horizontes abiertos por Kant y la Ilustraci&#x00F3;n. Ni el posmarxismo ni las corrientes posnietzscheanas han conseguido desmarcarse del proyecto ilustrado moderno. En esa medida, el sentido de la cr&#x00ED;tica kantiana es equiparable a la propuesta cr&#x00ED;tica representada por Foucault. El puente entre Foucault y Kant se establece a partir de una muy particular lectura de Kant. Seg&#x00FA;n Prada, la filosof&#x00ED;a kantiana se pregunta por la finitud del hombre y las condiciones de posibilidad de su conocimiento, dichas condiciones de posibilidad solamente tienen sentido si se las alumbra con la experiencia. De ah&#x00ED; que la exposici&#x00F3;n de <italic>La Cr&#x00ED;tica de Raz&#x00F3;n Pura</italic> hecha por Prada haga &#x00E9;nfasis en la noci&#x00F3;n de imaginaci&#x00F3;n como aquel elemento irreductible a los formalismos del sujeto trascendental.</p>
<p>Puede decirse que la imaginaci&#x00F3;n es lo com&#x00FA;n a la sensibilidad y al entendimiento sin ser a su vez ap&#x00E9;ndice de alguna de las dos. Esto quiere decir que la imaginaci&#x00F3;n prefigura la experiencia, es el v&#x00ED;nculo entre el formalismo del sujeto trascendental y los fen&#x00F3;menos singulares del mundo. Por ello, Prada habla de la <italic>experiencia trascendental</italic> como consecuencia del razonamiento kantiano sobre la imaginaci&#x00F3;n: &#x201C;la experiencia trascendental no regala su contenido ni se subsume, se mantiene fuera de la forma y fuera de la s&#x00ED;ntesis conceptual, constantemente deformando y de-sintetizando, aportando con la novedad de la experiencia, con la donaci&#x00F3;n de lo nuevo&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref11">Prada, 1999, p. 73</xref>). La experiencia es aquello infinito y diferente que sirve de suelo a la finitud e identidad del sujeto trascendental.</p>
<p>La centralidad de la <italic>experiencia trascendental</italic>, postulada por Prada como consecuencia de la propuesta kantiana de buscar los l&#x00ED;mites de la experiencia a partir de la condici&#x00F3;n de finitud humana, se asemeja a la ontolog&#x00ED;a cr&#x00ED;tica del presente de Foucault. Ahora bien, con esto no se trata de equiparar la filosof&#x00ED;a de Kant con la de Foucault, sino de rastrear c&#x00F3;mo ambos se adscriben a una tradici&#x00F3;n cr&#x00ED;tica replegada sobre la Ilustraci&#x00F3;n. En esa medida en ambos autores, &#x201C;la cr&#x00ED;tica es encontrar las condiciones y los l&#x00ED;mites de la actividad de las facultades humanas. Esa tarea es inaugurada por Kant y repetida por Foucault, aunque no haya acuerdo sobre las condiciones y sobre los l&#x00ED;mites&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref11">Prada, 1999, p. 105</xref>). El v&#x00ED;nculo establecido entre Kant y Foucault traza el contorno de una episteme que se constituye como la radicalizaci&#x00F3;n de la raz&#x00F3;n ilustrada.<xref ref-type="fn" rid="fn6"><sup>6</sup></xref></p>
<p>Puede decirse que es un punto com&#x00FA;n a muchos pensadores contempor&#x00E1;neos asumir un proyecto que critica la modernidad. Para Prada, dicha pretensi&#x00F3;n, adem&#x00E1;s de replegarse sobre el horizonte ilustrado, entra en constante di&#x00E1;logo con la dial&#x00E9;ctica hegeliana: &#x201C;no hay que tomar a la filosof&#x00ED;a, ontolog&#x00ED;a y l&#x00F3;gica dial&#x00E9;ctica hegeliana como el referente del pensamiento dial&#x00E9;ctico, como la &#x00FA;nica expresi&#x00F3;n posible&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref9">Prada, 1996, pp. 77-78</xref>). Entre otros referentes del pensamiento dial&#x00E9;ctico se ubican Marx, Nietzsche, Foucault, Deleuze, Guattari, Baudrillard y Habermas. Y junto a ellos, pensadores militantes como Lenin, Gramsci, Althusser y, sobre todo, la tradici&#x00F3;n intelectual latinoamericana: Mari&#x00E1;tegui, Zavaleta, Zemelman y los miembros del Grupo Comuna: &#x00C1;lvaro Garc&#x00ED;a Linera, Raquel Guti&#x00E9;rrez y Luis Tapia (<xref ref-type="bibr" rid="ref9">Prada, 1996, p. 80</xref>). En &#x00FA;ltimas, es el elemento universal de la superaci&#x00F3;n y totalizaci&#x00F3;n dial&#x00E9;ctica de Hegel aquello puesto en cuesti&#x00F3;n constantemente por dichos autores: &#x201C;no estamos ante una dial&#x00E9;ctica, sino ante una desdialectizaci&#x00F3;n constante, ante un irreversible proceso de la negatividad plena&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref9">Prada, 1996, p. 87</xref>). La radicalizaci&#x00F3;n de la negatividad dial&#x00E9;ctica devela los l&#x00ED;mites de la episteme hegeliana y de la dial&#x00E9;ctica misma. Tales l&#x00ED;mites marcan aquello denominado antes como <italic>complejidad</italic>.</p>
<p>La complejidad es la radicalizaci&#x00F3;n del pensamiento dial&#x00E9;ctico. Mientras que para Hegel la dial&#x00E9;ctica queda atrapada en la formalizaci&#x00F3;n del saber absoluto, para Marx y los otros autores arriba se&#x00F1;alados hay una apertura de lo dial&#x00E9;ctico. Lo importante a se&#x00F1;alar en este caso es precisamente que la complejidad supone una renuncia a la totalizaci&#x00F3;n:</p>
<disp-quote>
<p>Lo que interesa ahora es ver los lugares donde se han abierto boquetes en las murallas del sentido, donde sus defensas se han quebrado, ante la irrupci&#x00F3;n de la fuerza del afuera, que pone en cuesti&#x00F3;n todo el sistema de sentido, toda la l&#x00F3;gica del sentido y toda dial&#x00E9;ctica del sentido. (<xref ref-type="bibr" rid="ref9">Prada, 1996, p. 113</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>La renuncia a una dial&#x00E9;ctica universal del sentido y sus consecuencias en el pensamiento marca la caracter&#x00ED;stica central de la denominada complejidad. A nuestro modo de ver, es precisamente este el punto en que m&#x00E1;s se diferencia la noci&#x00F3;n de abigarramiento de Prada con respecto a los planteamientos de Zavaleta. A continuaci&#x00F3;n, veremos de manera general el concepto de abigarramiento en Zavaleta, para proceder posteriormente a reconstruir dicha noci&#x00F3;n en el pensamiento de Prada.</p>
</sec>
<sec>
<title>La noci&#x00F3;n de abigarramiento en Ren&#x00E9; Zavaleta</title>
<p>En su principal obra, <italic>Lo nacional popular en Bolivia</italic>, <xref ref-type="bibr" rid="ref26">Zavaleta (1986)</xref> presenta una paradoja propia de la formaci&#x00F3;n social boliviana: pese al amplio desarrollo del proletariado minero de Bolivia, la clase dominante boliviana es incapaz de configurarse en una burgues&#x00ED;a moderna, dado que todos los patrones de su cultura son precapitalistas. As&#x00ED;, la <italic>paradoja se&#x00F1;orial</italic> &#x2013;seg&#x00FA;n Zavaleta&#x2013; se reduce a que la clase dominante, a trav&#x00E9;s de diversas formas estatales aparentes, cambios sociales substanciales y diversos modos de producci&#x00F3;n se perpet&#x00FA;a ejerciendo un poder b&#x00E1;sicamente se&#x00F1;orial. En consecuencia, para Zavaleta la noci&#x00F3;n de abigarramiento se refiere a la superposici&#x00F3;n de distintas &#x00E9;pocas y formas de organizaci&#x00F3;n social que confluyen simult&#x00E1;neamente y que, sin embargo, no se fusionan o sintetizan en una unidad homog&#x00E9;nea. En el caso boliviano:</p>
<disp-quote>
<p>Tenemos, por ejemplo, un estrato, el neur&#x00E1;lgico, que proviene de la construcci&#x00F3;n de la agricultura andina, o sea de la formaci&#x00F3;n del espacio; tenemos por otra parte [&#x2026;] el que resulta del epicentro potosino, que es el mayor caso de descampesinizaci&#x00F3;n colonial; verdaderas densidades temporales mezcladas, no obstante, no solo entre s&#x00ED; del modo m&#x00E1;s variado, sino tambi&#x00E9;n con el particularismo de cada regi&#x00F3;n, porque aqu&#x00ED; cada valle es una patria, en un compuesto en el que cada pueblo viste, canta, come y produce de un modo particular y todos hablan lenguas y acentos diferentes sin que unos ni otros puedan llamarse por un instante la lengua universal de todos. (<xref ref-type="bibr" rid="ref26">Zavaleta, 2009, p. 214</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>La diversidad y heterogeneidad marca, por oposici&#x00F3;n a lo universal y homog&#x00E9;neo, el car&#x00E1;cter abigarrado de una sociedad. Tal confluencia de distintas particularidades que se articulan sin dar paso a una unidad consistente y homog&#x00E9;nea tiene para Zavaleta implicaciones epistemol&#x00F3;gicas: &#x00BF;C&#x00F3;mo conocer este tipo de sociedades? La respuesta a esta pregunta es: a trav&#x00E9;s de una epistemolog&#x00ED;a de la crisis, esto es, de un momento de unificaci&#x00F3;n de lo diferente (<xref ref-type="bibr" rid="ref26">Zavaleta, 2009, p. 216</xref>). Pese a ser tan radicalmente distintos, los sujetos de las sociedades abigarradas como los campesinos parcelarios, los trabajadores mineros, los ind&#x00ED;genas y los habitantes urbanos, para Zavaleta subsiste un com&#x00FA;n denominador: &#x201C;el &#x00FA;nico tiempo com&#x00FA;n a todas estas formas es la crisis general que las cubre, o sea la pol&#x00ED;tica&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref26">Zavaleta, 2009, p. 216</xref>). Al ser la crisis el punto en el que se devela la estructura m&#x00E1;s esencial de una formaci&#x00F3;n social, cualquier pretensi&#x00F3;n de un m&#x00E9;todo general de conocimiento de la sociedad est&#x00E1; supeditado a la singularidad de sus momentos de ruptura. En el caso de las sociedades abigarradas es la ruptura el punto que permite mayor visibilidad de sus tensiones intr&#x00ED;nsecas. En contraste con este tipo de sociedades abigarradas, para Zavaleta el desarrollo del capitalismo tal y como se da en Occidente va acompa&#x00F1;ado de una mayor posibilidad de conocimiento cuantificable sobre lo social, es decir, la posibilidad de cuantificaci&#x00F3;n resulta m&#x00E1;s relativa entre m&#x00E1;s abigarrada sea una formaci&#x00F3;n social dado que el desarrollo del capitalismo posibilita un horizonte m&#x00E1;s claro &#x2013;homog&#x00E9;neo&#x2013; de cuantificaci&#x00F3;n y racionalizaci&#x00F3;n del tiempo y el espacio (<xref ref-type="bibr" rid="ref25">Zavaleta, 1986, p. 21</xref>).</p>
<p>El desarrollo capitalista se da como una relaci&#x00F3;n espec&#x00ED;fica entre sociedad civil y Estado; por un lado, es una relaci&#x00F3;n entre cierta cantidad de excedente de riqueza social y, por otro, cierta disponibilidad para la ampliaci&#x00F3;n del proceso de producci&#x00F3;n y reproducci&#x00F3;n del excedente social. Zavaleta se apropia de la significaci&#x00F3;n gramsciana de estos conceptos. Siguiendo a Gramsci, nos dice Zavaleta, la sociedad civil en Occidente es algo as&#x00ED; como un complejo de trincheras que salvaguardan y al mismo tiempo son expresi&#x00F3;n del aparato estatal. As&#x00ED;, la relaci&#x00F3;n entre sociedad civil y Estado en las sociedades capitalistas reviste una mayor complejidad que en otras latitudes. No obstante, Zavaleta critica la concepci&#x00F3;n gramsciana seg&#x00FA;n la cual habr&#x00ED;a una mayor complejidad en el caso de las sociedades capitalistas en comparaci&#x00F3;n con las precapitalistas. Para el boliviano, Gramsci no tiene en cuenta el car&#x00E1;cter homogeneizante del capitalismo, ya que no hace otra cosa que partir del supuesto del desarrollo del capitalismo, en cuyo caso se da una determinaci&#x00F3;n m&#x00E1;s directa y homog&#x00E9;nea entre sociedad civil y Estado:</p>
<disp-quote>
<p>Por lo mismo, aunque Gramsci al no considerar este supuesto lo omite, [&#x2026;] la validez general de este apotegma sobre el estado deber&#x00ED;a basarse en una suerte de determinaci&#x00F3;n simult&#x00E1;nea y homog&#x00E9;nea de la base econ&#x00F3;mica o sociedad civil sobre la estructura. En realidad, el momento de eficacia determinativa de la sociedad civil es heterog&#x00E9;neo, es decir, es una resultante, sobre todo err&#x00E1;tica en las sociedades complejas o abigarradas, en las sociedades no legibles. (<xref ref-type="bibr" rid="ref25">Zavaleta, 1986, p. 63</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>De la lectura de Zavaleta se puede inferir que la noci&#x00F3;n de abigarramiento denota cierta complejidad y heterogeneidad social que hace que sea poco clara o poco legible la relaci&#x00F3;n entre sus elementos constitutivos: la sociedad civil y el Estado. De ah&#x00ED; que la crisis permita decantar el complejo social en sus elementos constitutivos.</p>
<p>Sin embargo, debe resaltarse que la noci&#x00F3;n de abigarramiento de Zavaleta se define de manera negativa con relaci&#x00F3;n a la positividad de las formaciones sociales capitalistas: el abigarramiento es aquello incuantificable e incognoscible en oposici&#x00F3;n a lo cuantificable y plenamente cognoscible propio de las sociedades no abigarradas o capitalistas.<xref ref-type="fn" rid="fn7"><sup>7</sup></xref> En este punto confluye parcialmente la noci&#x00F3;n de abigarramiento de Zavaleta con respecto a la noci&#x00F3;n de abigarramiento de Prada. No obstante, para Prada el abigarramiento es un problema que, adem&#x00E1;s de ser epistemol&#x00F3;gico, tiene una dimensi&#x00F3;n ontol&#x00F3;gica e hist&#x00F3;rica y por lo tanto hunde sus ra&#x00ED;ces en la dial&#x00E9;ctica hegeliana y la modernidad en un sentido amplio. De ah&#x00ED; que se sostenga que en Prada hay un distanciamiento con respecto a la noci&#x00F3;n de abigarramiento de Zavaleta.</p>
</sec>
<sec>
<title>La noci&#x00F3;n de abigarramiento en Ra&#x00FA;l Prada</title>
<p>Para Prada la cuesti&#x00F3;n del abigarramiento hunde sus ra&#x00ED;ces en las categor&#x00ED;as filos&#x00F3;ficas m&#x00E1;s generales. De ah&#x00ED; su insistencia con un pensar dial&#x00E9;ctico cr&#x00ED;tico que renuncie a la unidad o la superaci&#x00F3;n entendidas como instancias universales; en contraposici&#x00F3;n a ello se propone la ontolog&#x00ED;a de la diferencia y la heterogeneidad. Sin embargo, ello no implica un relativismo absoluto en el que no hay cabida para positividades o elementos universales. Se trata, antes bien, de pensar lo universal desde lo particular, de esta manera, Prada sale al paso de las dicotom&#x00ED;as de identidad/diferencia, universalismo/particularismo, etc.</p>
<disp-quote>
<p>Ni diferencia pura, diseminaci&#x00F3;n completa, ni identidad pura, s&#x00ED;ntesis acabada, representaci&#x00F3;n plena, sino lo uno al mismo tiempo que lo otro, la diferencia al mismo tiempo que la identidad [&#x2026;] Este hecho primario, si se puede hablar as&#x00ED;, da lugar a una diversidad de diferencias y a una multiplicidad de unidades. (<xref ref-type="bibr" rid="ref11">Prada, 1999, p. 168</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>Si bien la idea de la s&#x00ED;ntesis desde la diferencia tiene sus ra&#x00ED;ces en la cr&#x00ED;tica a la metaf&#x00ED;sica de Derrida, esta no se agota ah&#x00ED; ya que alude a un pensar propio de la historia, a saber, a un constante traer al presente la amalgama de procesos hist&#x00F3;ricos que en su articulaci&#x00F3;n constituye la identidad desde la diferencia, es decir, lo abigarrado como diferencia pura (<xref ref-type="bibr" rid="ref9">Prada, 1996, p. 123</xref>). Por otro lado, para Prada la crisis, adem&#x00E1;s de ser m&#x00E9;todo de conocimiento de las sociedades abigarradas &#x2013;como en Zavaleta&#x2013;, es tambi&#x00E9;n un momento decisivo: &#x201C;a trav&#x00E9;s del m&#x00E9;todo de la crisis se trata entonces no solamente de conocer lo abigarrado en su momento de s&#x00ED;ntesis [&#x2026;] sino de vincularse con un momento decisivo, que puede entenderse tambi&#x00E9;n como momento desarticulado por excelencia&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref9">Prada, 1996, p. 188</xref>). La crisis posibilita una mayor visibilidad de las estructuras y tensiones sociales, as&#x00ED; como tambi&#x00E9;n abre la posibilidad de intervenir en ellas. La crisis es el m&#x00E9;todo, pero tambi&#x00E9;n la oportunidad de actuar sobre la coyuntura en cuesti&#x00F3;n. Podr&#x00ED;a decirse, entonces, que el m&#x00E9;todo de la crisis es un conocimiento febril y comprometido que establece un puente entre el conocer y el actuar, entre el saber y la praxis (<xref ref-type="bibr" rid="ref9">Prada, 1996, p. 189</xref>).</p>
<p>Por otra parte, lo abigarrado, nos dice Prada, tiene un sentido muy preciso:</p>
<disp-quote>
<p>Abigarrado quiere decir de varios colores, viene del franc&#x00E9;s <italic>bigarr&#x00E9;</italic>; la palabra termina en ado, que significa que recibe, esto es, recibe el significado de la acci&#x00F3;n de un verbo; en este caso de lo doble, en lo que respecta a la s&#x00ED;laba bi, o de lo m&#x00FA;ltiple, que connota <italic>garr&#x00E9;</italic> del franc&#x00E9;s antiguo, de los colores yuxtapuestos, es decir, de lo que cubre las vecindades simult&#x00E1;neas, puestas una al lado de otras. (<xref ref-type="bibr" rid="ref9">Prada, 1996, pp. 185-186</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>Por lo tanto, cuando se habla de abigarramiento no se da cuenta &#x00FA;nicamente de lo heterog&#x00E9;neo y lo diferente, sino tambi&#x00E9;n de aquello que liga la heterogeneidad en una unidad siempre incompleta o abierta. Ahora bien, al considerar las sociedades no abigarradas como aquellas determinadas por el proceso de valorizaci&#x00F3;n del capital, se incurre, siguiendo a Prada, en un dualismo reduccionista que traza indirectamente una taxonom&#x00ED;a entre sociedades modernas y premodernas. Esta distinci&#x00F3;n hace creer que las sociedades que no se subordinan del todo al modo de producci&#x00F3;n capitalista y en donde conviven diversas formas de producci&#x00F3;n social son incognoscibles, lo cual supone un reto: ir m&#x00E1;s all&#x00E1; de la raz&#x00F3;n ilustrada: &#x201C;Esta problematizaci&#x00F3;n de la congnocibilidad de las formaciones sociales abigarradas es un desaf&#x00ED;o epistemol&#x00F3;gico; es necesario crear un nuevo horizonte de visibilidad, que vaya m&#x00E1;s all&#x00E1; del horizonte de visibilidad dise&#x00F1;ado por la ilustraci&#x00F3;n&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref9">Prada, 1996, p. 187</xref>).</p>
<p>En esa medida, Prada considera preciso distinguir entre modernidad y capitalismo a la hora de abordar los problemas propios de las formaciones sociales abigarradas. Si bien el capitalismo es un conjunto de relaciones sociales que subsume bajo la l&#x00F3;gica de la valorizaci&#x00F3;n diversos aspectos de la vida social, torn&#x00E1;ndolos homog&#x00E9;neos y abstractos; la modernidad es, en contraste, un proceso m&#x00E1;s amplio y diverso: &#x201C;la modernidad es infinitamente m&#x00E1;s rica que el capitalismo, m&#x00E1;s rica en sus m&#x00FA;ltiples posibilidades hist&#x00F3;ricas, m&#x00E1;s rica en sus diversas alternativas de combinatorias culturales y sociales&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref9">Prada, 1996, p. 197</xref>). La disyuntiva entre modernidad y no modernidad, es decir, la oposici&#x00F3;n de las formaciones sociales abigarradas como aquello excluido de la modernidad capitalista no es precisa. Lo que define al abigarramiento social no es ser premoderno, sino m&#x00E1;s bien ser aquello que se opone a la l&#x00F3;gica del capitalismo.</p>
<p>El abigarramiento persiste mientras el capitalismo no sea el modo de producci&#x00F3;n hegem&#x00F3;nico. De ello se desprende que la direccionalidad de toda formaci&#x00F3;n social est&#x00E1; abierta: &#x201C;la pluralidad de estas formaciones sociales se abre a direcciones hist&#x00F3;ricas alternativas. La hegemon&#x00ED;a de una direcci&#x00F3;n hist&#x00F3;rica no est&#x00E1; resuelta. Esta no determinaci&#x00F3;n del modo de producci&#x00F3;n capitalista las hace abigarradas&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref9">Prada, 1996, p. 201</xref>). Es precisamente la apertura hacia una direcci&#x00F3;n hist&#x00F3;rica alternativa o multilinealidad hist&#x00F3;rica lo que emerge en los espacios de indeterminaci&#x00F3;n de un capitalismo que no subsume absolutamente una formaci&#x00F3;n social bajo su l&#x00F3;gica (<xref ref-type="bibr" rid="ref18">Prada, 2014, p. 23</xref>). As&#x00ED;, en tanto el capitalismo es relativamente hegem&#x00F3;nico, se puede pensar el abigarramiento como una condici&#x00F3;n inherente a toda formaci&#x00F3;n social. En cada caso, las articulaciones espec&#x00ED;ficas entre cualquier otro modo de producci&#x00F3;n con el capitalismo se dan al interior de una historicidad en la que se superponen presente y pasado en un devenir constante:</p>
<disp-quote>
<p>Se trata de una conformaci&#x00F3;n social que se da lugar en la historia de muchas maneras; se eleva a la humanidad de variadas formas. Esa multilinealidad hist&#x00F3;rica es su modo de ser. Sin embargo, viendo desde esta perspectiva, toda formaci&#x00F3;n social es, de alguna manera, abigarrada; no est&#x00E1; cerrada a una sola determinaci&#x00F3;n, aunque esta sea la hegemon&#x00ED;a del modo de producci&#x00F3;n capitalista. Puede abrirse a otras formas de la modernidad, que no sea la capitalista. (<xref ref-type="bibr" rid="ref9">Prada, 1996, p. 203</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>Para Prada, el abigarramiento es inherente a toda formaci&#x00F3;n social dada la confluencia de m&#x00FA;ltiples determinaciones de lo social, adem&#x00E1;s de la determinaci&#x00F3;n hegem&#x00F3;nica del capitalismo; de lo cual se desprende la posibilidad de un direccionamiento hist&#x00F3;rico alternativo. A pesar de ello debe resaltarse que, si bien el capitalismo no es absolutamente hegem&#x00F3;nico en una sociedad, no debe soslayarse del todo su influencia:</p>
<disp-quote>
<p>Desde esta perspectiva, no nos negamos evaluar y dilucidar las singularidades, los particularismos locales, las formaciones abigarradas, sino que lo hacemos y entendemos esta tarea posible a partir de la intangibilidad de la acumulaci&#x00F3;n originaria y ampliada del capitalismo, de sus ciclos, de sus crisis y de su ineludible cobertura mundial. No se puede soslayar este acontecimiento de escala mundial, eludirlo ser&#x00ED;a no entender los mismos particularismos, localismos, regionalismos y abigarramientos, qued&#x00E1;ndonos tan solo con la expresi&#x00F3;n exacerbada de las heterogeneidades perdidas en su propio laberinto. Hay que colocarse evidentemente en la perspectiva del pluralismo hist&#x00F3;rico, de la diversidad y diferencia de los procesos socioecon&#x00F3;micos y socioculturales, pero hay que hacerlo teniendo en cuenta la transversal hist&#x00F3;rica de la econom&#x00ED;a-mundo capitalista. (<xref ref-type="bibr" rid="ref17">Prada, 2010, p. 43</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>La constante tensi&#x00F3;n entre las formaciones sociales hist&#x00F3;ricas modernas en su singularidad y heterogeneidad social y cultural, y el capitalismo como proceso de reproducci&#x00F3;n ampliada de relaciones de cosificaci&#x00F3;n y explotaci&#x00F3;n de la vida humana es transversal y no debe perderse de vista, incluso si se afirma que toda formaci&#x00F3;n social es abigarrada. En pocas palabras, todo pluralismo hist&#x00F3;rico est&#x00E1; atravesado por relaciones de poder, entre las cuales se encuentran las relaciones de explotaci&#x00F3;n propias del capitalismo.</p>
</sec>
<sec>
<title>La cr&#x00ED;tica de Prada a Zavaleta</title>
<p>Resumiendo hasta este punto es evidente que Prada retoma y recompone algunas dimensiones de la noci&#x00F3;n de abigarramiento de Zavaleta. De ah&#x00ED; que, Prada piensa el abigarramiento desde una ontolog&#x00ED;a de la diferencia y concibe el m&#x00E9;todo de la crisis no solamente como develamiento de la estructura inmanente de una formaci&#x00F3;n social, sino tambi&#x00E9;n como posibilidad de acci&#x00F3;n sobre la coyuntura. Asimismo, Prada distingue entre modernidad y capitalismo, optando por entender el abigarramiento como un proceso inherente a cualquier formaci&#x00F3;n social moderna y no solamente a las sociedades en las que confluyen m&#x00FA;ltiples modos de producci&#x00F3;n adem&#x00E1;s del capitalismo, como algunas veces se insin&#x00FA;a en Zavaleta.</p>
<p>Es preciso se&#x00F1;alar entonces la cr&#x00ED;tica que est&#x00E1; en el trasfondo de la noci&#x00F3;n de abigarramiento de Prada. Desde nuestra perspectiva, dicha cr&#x00ED;tica se resume en poner en cuesti&#x00F3;n la tendencia de Zavaleta por subsumir lo abigarrado a un momento de s&#x00ED;ntesis o unidad. Es la crisis la que devela la diferencia, pero una vez alumbradas las tensiones internas de la formaci&#x00F3;n social abigarrada, se las incluye en una totalizaci&#x00F3;n que de cierta manera cierra su potencial de realizaci&#x00F3;n hist&#x00F3;rica. Esta tendencia totalizadora se explica, siguiendo a Prada, por la l&#x00ED;nea de continuidad que existir&#x00ED;a entre la noci&#x00F3;n de crisis y otros intentos en la tradici&#x00F3;n marxista por definir la singularidad de los acontecimientos sociales. Por ejemplo, la influencia del concepto althusseriano de sobredeterminaci&#x00F3;n es evidente en Zavaleta. En palabras de Prada:</p>
<disp-quote>
<p>La crisis hace visible las estructuras de poder, hace visible las formaciones hist&#x00F3;ricas en la compulsi&#x00F3;n de sus contradicciones; sobre todo el entrelazamiento de los fragmentos de estas formaciones hist&#x00F3;ricas, encontradas en un presente cr&#x00ED;tico. La crisis muestra a las clases sociales en su lucha descarnada, las empuja a sacar de s&#x00ED; sus estructuras subjetivas, mostr&#x00E1;ndolas a la luz de la violencia de los acontecimientos. Sin embargo, como buen hegeliano, Zavaleta entend&#x00ED;a a la crisis como s&#x00ED;ntesis dial&#x00E9;ctica de lo abigarrado. Nosotros, pensamos, de modo diferente, antihegeliano, por lo tanto, antidial&#x00E9;ctico, que precisamente la crisis no hace posible la s&#x00ED;ntesis. La crisis demuestra que la s&#x00ED;ntesis no es posible. (<xref ref-type="bibr" rid="ref14">Prada, 2007, p. 43</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>Para Prada la crisis implica un proceso de descomposici&#x00F3;n y posterior recomposici&#x00F3;n social que desborda los esquemas y grillas de s&#x00ED;ntesis conceptual. La crisis devela lo diverso, pero no permite religarlo en una unidad estable o sint&#x00E9;tica. Renunciar a entender lo abigarrado bajo una s&#x00ED;ntesis conceptual conlleva a plantear la crisis como la destrucci&#x00F3;n o deconstrucci&#x00F3;n de un orden dado, sin que ello implique, por supuesto, concebirla en t&#x00E9;rminos estrictamente hermen&#x00E9;uticos: &#x201C;entendemos la deconstrucci&#x00F3;n no como hermen&#x00E9;utica radical del entramado de tejidos sedimentados en el texto, sino como desmontaje material de lo dado, descomposici&#x00F3;n de lo real&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref14">Prada, 2007, p. 43</xref>). Es en la reticencia a un pensar dialectico totalizante que se hace manifiesta el proyecto de Prada por llegar a los l&#x00ED;mites de la dial&#x00E9;ctica hegeliana. Estos l&#x00ED;mites permiten vislumbrar la distancia entre las correspondientes nociones de abigarramiento de Zavaleta y Prada. En otras palabras, para Parada, a diferencia de Zavaleta, pensar el abigarramiento implica pensar la diferencia m&#x00E1;s all&#x00E1; de cualquier dial&#x00E9;ctica totalizante.</p>
</sec>
<sec>
<title>Abigarramiento y genealog&#x00ED;a</title>
<p>Hay una &#x00FA;ltima dimensi&#x00F3;n de la noci&#x00F3;n de abigarramiento de Prada: el corte hermen&#x00E9;utico cr&#x00ED;tico de la epistemolog&#x00ED;a de la crisis. Adem&#x00E1;s de develar la estructura interna de las formaciones sociales y de imprimir direccionalidad hist&#x00F3;rica, la crisis implica un saber hist&#x00F3;rico sobre los distintos tiempos que se articulan en una coyuntura dada. El conocimiento de estas temporalidades se da en Prada a trav&#x00E9;s de la genealog&#x00ED;a como m&#x00E9;todo que devela los or&#x00ED;genes de los discursos y pr&#x00E1;cticas que constituyen las relaciones de poder propias de las formaciones sociales abigarradas: &#x201C;no es suficiente usar como m&#x00E9;todo la perspectiva de la crisis, suponiendo que las formaciones sociales abigarradas sufren permanentemente la crisis, sino es necesario reconocer los saberes concretos como conocimientos complejos, donde anida la memoria del conocimiento espec&#x00ED;fico&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref9">Prada, 1996, p. 124</xref>).</p>
<p>El reconocimiento de los saberes concretos y su operatividad como fuerzas sociales demandan una genealog&#x00ED;a del poder. En este sentido Prada se propone develar la genealog&#x00ED;a del <italic>ayllu</italic> como relaci&#x00F3;n social hist&#x00F3;rica que emerge y en algunos casos resiste el proceso de colonizaci&#x00F3;n del capitalismo sobre los territorios y mundos de vida en Bolivia. Esto ser&#x00E1; precisado a continuaci&#x00F3;n.</p>
<p>La genealog&#x00ED;a de <italic>ayllu</italic> como instituci&#x00F3;n social tradicional que articula un conjunto de relaciones de reciprocidad territoriales es un tema transversal para autor. La centralidad que cobran el <italic>ayllu</italic> y lo ind&#x00ED;gena para Prada se debe, como antes se mencion&#x00F3;, al agotamiento evidente del movimiento obrero consolidado en 1952 a trav&#x00E9;s de la COB. Con la irrupci&#x00F3;n del neoliberalismo a mediados de los a&#x00F1;os ochenta, el resurgimiento de lo ind&#x00ED;gena se da de manera sectorizada en algunos territorios. El abordaje de la historicidad de las comunidades tradicionales ind&#x00ED;genas que emergen en el presente es, siguiendo a <xref ref-type="bibr" rid="ref3">Gadamer (2003)</xref>, de car&#x00E1;cter hist&#x00F3;rico-efectual en cuanto se da en el marco de una tradici&#x00F3;n.</p>
<p>Para Prada, la historia efectiva da cuenta de los momentos constitutivos del pasado que reaparecen en el presente y dan forma a una identidad:</p>
<disp-quote>
<p>En la historia efectiva de la formaci&#x00F3;n social boliviana la procedencia territorial, la procedencia del ayllu, la procedencia de las etnias itinerantes de la amazonia y del chaco, no ha quedado como un comienzo [&#x2026;] superado por el proceso civilizatorio. (<xref ref-type="bibr" rid="ref20">Prada, 2015b, p. 48</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>Sin embargo, el abordaje hermen&#x00E9;utico no basta para dar cuenta del <italic>ayllu</italic>; la comprensi&#x00F3;n hermen&#x00E9;utica de los saberes tradicionales en Prada no puede deslindarse de las relaciones de poder que de ellos se desprende. Esto marca la particularidad de su propuesta hermen&#x00E9;utica, la cual es m&#x00E1;s cercana a la hermen&#x00E9;utica cr&#x00ED;tica o a la genealog&#x00ED;a que a la hermen&#x00E9;utica gadameriana:</p>
<disp-quote>
<p>Es a esta historia efectiva, como acontecimiento de m&#x00FA;ltiples singularidades, a la que se debe acceder, la que debe ser interpretada. Esta comprensi&#x00F3;n, que pasa por la fuerza del entendimiento, se realiza como lectura de la materialidad efectiva del poder. (<xref ref-type="bibr" rid="ref20">Prada, 2015b, p. 34</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>El m&#x00E9;todo hermen&#x00E9;utico cr&#x00ED;tico permite vislumbrar la mutaci&#x00F3;n hist&#x00F3;rica del <italic>ayllu</italic> con relaci&#x00F3;n a otras instituciones sociales. En otras palabras, la genealog&#x00ED;a devela el ayllu como fundamento de la formaci&#x00F3;n social boliviana:</p>
<disp-quote>
<p>Desde una perspectiva geneal&#x00F3;gica y arqueol&#x00F3;gica el <italic>ayllu</italic> se convierte no solo en el referente indispensable para el an&#x00E1;lisis sino en la <italic>instituci&#x00F3;n</italic> hist&#x00F3;rica que permite la descripci&#x00F3;n y la explicaci&#x00F3;n de la formaci&#x00F3;n social boliviana. El <italic>ayllu</italic> se encuentra en la base la formaci&#x00F3;n de lo que nosotros conocemos como sociedades andinas. Las comunidades, las ciudades y el <italic>Estado</italic> en la regi&#x00F3;n andina tienen en la base de su conformaci&#x00F3;n al <italic>ayllu</italic>, adem&#x00E1;s de encontrarse completamente atravesados por sus desplazamientos y transformaciones. (<xref ref-type="bibr" rid="ref13">Prada, 2004, p. 50</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>La transversalidad del <italic>ayllu</italic> es espacial y tambi&#x00E9;n hist&#x00F3;rica. En se sentido, el <italic>ayllu</italic> encarna procesos dis&#x00ED;miles: tanto de resistencia &#x2013;como en el caso de la defensa de los recursos naturales en el periodo de neoloberalizaci&#x00F3;n&#x2013; como de subordinaci&#x00F3;n &#x2013;cuando entra a entremezclarse con instituciones coloniales como la encomienda y la hacienda&#x2013;:</p>
<disp-quote>
<p>El <italic>ayllu</italic>, desarticulado de la <italic>marka</italic>,<xref ref-type="fn" rid="fn8"><sup>8</sup></xref> se convierte en el objetivo de la estrategia de poder colonial. Es como si se tuviera la certeza de que en el ayllu se encuentra la riqueza: una vez roto el archipi&#x00E9;lago andino se anexan sus tierras a procesos de privatizaci&#x00F3;n del excedente [encomienda y hacienda]. (<xref ref-type="bibr" rid="ref21">Prada, 2015c, p. 120</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>El papel que cumple el <italic>ayllu</italic> es, pues, ambivalente y se mueve entre la resistencia y la instrumentalizaci&#x00F3;n en funci&#x00F3;n de las formas de gobierno exteriores. Se entrev&#x00E9; en el <italic>ayllu</italic> una relaci&#x00F3;n hist&#x00F3;rica estructurante de la formaci&#x00F3;n social boliviana y un conjunto de relaciones culturales tradicionales cuya configuraci&#x00F3;n se remonta a las sociedades agr&#x00ED;colas andinas prehisp&#x00E1;nicas. No obstante, el <italic>ayllu</italic> es m&#x00E1;s que una tradici&#x00F3;n milenaria, es el pasado ind&#x00ED;gena que se hace presente: &#x201C;lejos de desaparecer persiste como horizonte de posibilidad, pero, tambi&#x00E9;n como contenido latente. No se trata de una memoria, sino de la manera de hacerse presente&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref10">Prada, 1998</xref>). La manifestaci&#x00F3;n del <italic>ayllu</italic> se da de formas variadas: &#x201C;el <italic>ayllu</italic> es a la vez variadas instancias: territorialidad, red de parentesco, sistema de clasificaci&#x00F3;n del territorio y de la descendencia, organizaci&#x00F3;n de mandos, organizaci&#x00F3;n de la distribuci&#x00F3;n y del consumo&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref10">Prada, 1998</xref>). En ese sentido, el <italic>ayllu</italic> crea relaciones de poder plasmadas en el espacio. La l&#x00F3;gica de estas relaciones de poder territoriales se da como una l&#x00F3;gica de reciprocidad entre la comunidad y su entorno, tal reciprocidad puede entenderse como una cierta armon&#x00ED;a con el mundo natural y con el mundo social:</p>
<disp-quote>
<p>Cuando el cazador mata a un animal, lo hace pidiendo permiso al esp&#x00ED;ritu del animal. Hay en el cazador una especie de reconocimiento; entre &#x00E9;l y el bosque se desprenden relaciones de <italic>reciprocidad</italic>. La muerte tiene que ser repuesta mediante una ceremonia; es en este ritual donde se produce el encuentro: la mirada del cazador se mira en la mirada del animal como si fuese un espejo de una memoria in&#x00E9;dita. (<xref ref-type="bibr" rid="ref10">Prada, 1998</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>Est&#x00E1; l&#x00F3;gica de reciprocidades se modifica y rearticula en varios momentos en los que irrumpen fuerzas y formas de gobierno externas a los ayllus y a las markas. En la colonia, posterior al proceso de reforma agraria en 1952 y de manera m&#x00E1;s reciente con la irrupci&#x00F3;n del mercado y la neoliberalizaci&#x00F3;n de los territorios, se da una recomposici&#x00F3;n del <italic>ayllu</italic>, la cual, no obstante, no se traduce en su desaparici&#x00F3;n. Es la trascendencia hist&#x00F3;rica, en &#x00FA;ltimas, la que constituye la estructura esencial del <italic>ayllu</italic>: &#x201C;el <italic>ayllu</italic> aparece como trascendencia hist&#x00F3;rica; es decir, como acontecimiento primordial en el devenir hist&#x00F3;rico de las formaciones sociales asentadas en la geograf&#x00ED;a andina&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref16">Prada, 2008b, p. 62</xref>). Tal acontecimiento se realiza plenamente durante las insurrecciones del a&#x00F1;o 2000 y 2003 en las cuales el regreso de lo ind&#x00ED;gena a trav&#x00E9;s del <italic>ayllu</italic> y las formas de organizaci&#x00F3;n territorial tradicionales sirven de soporte que aglutina y potencia un amplio conjunto de luchas sociales.</p>
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<title>Conclusi&#x00F3;n</title>
<p>La noci&#x00F3;n de abigarramiento de Prada es multidimensional y no puede entenderse por fuera del di&#x00E1;logo impl&#x00ED;cito que, a trav&#x00E9;s de este concepto, se entabla con la obra de Zavaleta. Lo abigarrado en Prada supone una cr&#x00ED;tica de los elementos totalizantes y universalistas que este identifica en el pensamiento de Zavaleta, claramente influenciado por la ontolog&#x00ED;a hegeliana y la tradici&#x00F3;n marxista. No obstante, tal cr&#x00ED;tica apenas es esbozada y deja abiertos interrogantes sobre la lectura que realiza Prada de Zavaleta y los puntos de divergencia entre ambos.</p>
<p>M&#x00E1;s all&#x00E1; de esto, solamente a partir de su contraste con los planteamientos de Zavaleta sobre las formaciones sociales abigarradas, es posible caracterizar tres dimensiones generales de la noci&#x00F3;n de abigarramiento en el pensamiento de Prada: una ontol&#x00F3;gica que concibe las formaciones sociales abigarradas como un juego de diferencias irreductibles a una identidad fija; una de tipo socio-hist&#x00F3;rico en la medida en que lo abigarrado es propio a toda formaci&#x00F3;n social moderna y no solamente a aquellas sociedades como la boliviana en las que el capitalismo claramente pugna con otras formas de organizaci&#x00F3;n social; y, finalmente, una epistemol&#x00F3;gica, ya que la crisis, adem&#x00E1;s de develar la estructura interior de las formaciones sociales abigarradas, supone una oportunidad de agencia sobre la coyuntura en cuesti&#x00F3;n. Asimismo, requiere de una metodolog&#x00ED;a hermen&#x00E9;utico-cr&#x00ED;tica (genealog&#x00ED;a), que permita develar la historicidad singular que subyace a cada momento y que se articula mediante saberes y relaciones de poder.</p>
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<title>Reconocimientos</title>
<p>Este art&#x00ED;culo es producto de la iniciativa del grupo de investigaci&#x00F3;n en Teor&#x00ED;a Pol&#x00ED;tica Contempor&#x00E1;nea (TEOPOCO). Agradecimiento especial a las personas del proyecto &#x201C;Pensamiento pol&#x00ED;tico del sur&#x201D;, quienes con sus comentarios cr&#x00ED;ticos retroalimentaron la propuesta inicial; asimismo al grupo &#x201C;Construyendo pueblo&#x201D; y al colectivo &#x201C;Contracorriente&#x201D; con quienes hemos venido pensando lo pol&#x00ED;tico desde el sur.</p>
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<title>Diego Isaac &#x00C1;lvarez Beltr&#x00E1;n</title>
<p>Soci&#x00F3;logo de la Universidad Nacional de Colombia. Estudiante de la maestr&#x00ED;a en Filosof&#x00ED;a de la Universidad Nacional de Colombia y miembro del grupo de Teor&#x00ED;a Pol&#x00ED;tica Contempor&#x00E1;nea (Teopoco).</p>
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<label>1</label>
<p>
Para Prada hay un lazo &#x00ED;ntimo entre &#x00E9;tica y pol&#x00ED;tica, de ah&#x00ED; que referentes intelectuales como los mencionados arriba sean m&#x00E1;s que referentes ideol&#x00F3;gicos; antes bien, se rescata la pertinencia de su pensamiento en el presente.</p>
</fn>
<fn id="fn2" fn-type="other">
<label>2</label>
<p>
A finales del siglo XX se cerr&#x00F3; un ciclo inaugurado con la revoluci&#x00F3;n de 1952 y las reformas sociales realizadas por el Movimiento Nacionalista Revolucionario (Rivera, 2003).</p>
</fn>
<fn id="fn3" fn-type="other">
<label>3</label>
<p>
El desmonte de las conquistas sociales con el neoliberalismo es caracterizado por Prada como el desmonte del Estado de bienestar, que en el caso latinoamericano ser&#x00ED;a el Estado populista. Esto con la pretensi&#x00F3;n de ampliar los m&#x00E1;rgenes de explotaci&#x00F3;n del trabajo (Prada, 2000, p. 191).</p>
</fn>
<fn id="fn4" fn-type="other">
<label>4</label>
<p>
Este uso cr&#x00ED;tico de la teor&#x00ED;a debe entenderse como una traducci&#x00F3;n y reinvenci&#x00F3;n de Gramsci hecha por Zavaleta (Giller, 2017, p. 7).</p>
</fn>
<fn id="fn5" fn-type="other">
<label>5</label>
<p>
Dichas corrientes filos&#x00F3;ficas problematizan la teleolog&#x00ED;a de la historia en la dial&#x00E9;ctica hegeliana, la cual est&#x00E1; presente tambi&#x00E9;n en el pensamiento de Marx y en el marxismo en general.</p>
</fn>
<fn id="fn6" fn-type="other">
<label>6</label>
<p>
Acerca del horizonte ilustrado compartido por Foucault y Kant puede decirse, siguiendo a Prada, que el primero descubre la episteme moderna (Foucault, 1968), mientras que el segundo es capaz de tomar distancia de su tiempo al preguntarse por las condiciones de posibilidad del conocimiento y del proyecto ilustrado (Kant, 2000). En ambos casos opera, a modo de trasfondo, una pregunta por las condiciones de posibilidad del sujeto moderno.</p>
</fn>
<fn id="fn7" fn-type="other">
<label>7</label>
<p>
En ese sentido, para Zavaleta una caracter&#x00ED;stica de las sociedades abigarradas es su car&#x00E1;cter incuantificable, en comparaci&#x00F3;n a las sociedades no abigarradas o capita-listas en las cuales las relaciones sociales son menos complejas y por lo tanto susceptibles de ser cuantificadas: &#x201C;si bien es cierto que la cuantificaci&#x00F3;n de la sociedad no es posible sino con el capitalismo propalado como forma general y aunque es indudable que no hay una sola forma posible de conocer cada cosa, la crisis adquiere con relaci&#x00F3;n a estas sociedades innumerables e inc&#x00F3;gnitas como la boliviana una connotaci&#x00F3;n particular&#x201D; (Zavaleta, 1986, p. 21).</p>
</fn>
<fn id="fn8" fn-type="other">
<label>8</label>
<p>
<italic>Marka</italic> puede entenderse como comunidad de ayllus.</p>
</fn>
</fn-group>
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