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<journal-title>Ciencia Pol&#x00ED;tica</journal-title>
<abbrev-journal-title abbrev-type="publisher">Cienc. Politi.</abbrev-journal-title>
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<publisher-name>Universidad Nacional de Colombia</publisher-name>
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<article-title>La democratizaci&#x00F3;n &#x00BF;y las mujeres en M&#x00E9;xico?</article-title>
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<trans-title xml:lang="en">Democratization and Women in Mexico?</trans-title></trans-title-group>
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<surname>Silva Rivera</surname>
<given-names>Mar&#x00ED;a del Pilar</given-names>
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<surname>Mel&#x00E9;ndez Rivera</surname>
<given-names>M&#x00F3;nica Selene</given-names>
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<aff id="aff1"><institution content-type="original">Centro Universitario UAEM Amecameca</institution><country></country></aff>
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<copyright-holder>Ciencia Pol&#x00ED;tica</copyright-holder>
<license license-type="open-access" xlink:href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0" xml:lang="es"><license-p>Este art&#x00ED;culo est&#x00E1; publicado en acceso abierto bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 2.5 Colombia.</license-p>
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<abstract>
<title>Resumen</title>
<p>El cambio pol&#x00ED;tico-electoral durante el siglo XX permiti&#x00F3; un proceso de liberalizaci&#x00F3;n en donde el mismo r&#x00E9;gimen toler&#x00F3; y auspici&#x00F3; el crecimiento y posterior fortalecimiento de la oposici&#x00F3;n y de otros actores como las organizaciones de la sociedad civil, los poderes locales e incluso algunos poderes f&#x00E1;cticos. Dichos cambios motivaron un proceso de democratizaci&#x00F3;n en el que gradualmente se incorporaron nuevos actores pol&#x00ED;ticos, como ha sido el caso de la mujer, que desde el reconocimiento de sus derechos ha logrado incrementar su participaci&#x00F3;n dentro de los &#x00F3;rganos de gobierno. Sin embargo, a&#x00FA;n est&#x00E1; pendiente ampliar el tema de los cargos de alto nivel pol&#x00ED;tico para que sean las mujeres quienes tomen decisiones.</p>
</abstract>
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<title>Abstract</title>
<p>The political-electoral change during the twentieth century allowed a process of liberalization in which the same regime tolerated and sponsored the growth and subsequent strengthening of the opposition and other actors such as civil society organizations, local powers and even some powers that be, such changes allowed a process of democratization, in which new political actors were gradually incorporated, as has been the case of women, who since the recognition of their rights have managed to increase their participation within the governing bodies, however, it is still a pending issue to expand positions at high political level so that women are the ones who make decisions.</p>
</trans-abstract>
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<kwd>democratizaci&#x00F3;n</kwd>
<kwd>democratizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica</kwd>
<kwd>gobiernos locales</kwd>
<kwd>incorporaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica de la mujer</kwd>
<kwd>Poder Ejecutivo</kwd>
<kwd>Poder Legislativo</kwd>
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<kwd>democratization</kwd>
<kwd>executive power</kwd>
<kwd>legislative power</kwd>
<kwd>local governments</kwd>
<kwd>political democratization</kwd>
<kwd>political incorporation of women</kwd>
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<sec>
<title>Introducci&#x00F3;n</title>
<p>La participaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica de la mujer durante la primera parte del siglo XX se encontraba a la sombra de los varones; se reconoc&#x00ED;a la importancia social y cultural de la mujer, pero muy poco su rol pol&#x00ED;tico. Sin embargo, con el pasar de los a&#x00F1;os y el reconocimiento de sus derechos ciudadanos, se comenz&#x00F3; a incrementar la participaci&#x00F3;n femenina; a cuentagotas, a finales del siglo XX, la mujer se reconoc&#x00ED;a como uno de los actores importantes dentro del &#x00E1;mbito pol&#x00ED;tico-electoral, pero su representaci&#x00F3;n y participaci&#x00F3;n en los &#x00F3;rdenes de gobierno continuaba siendo limitada.</p>
<p>En este ensayo se analiza a la mujer como uno de los elementos indiscutibles para hablar del proceso de institucionalizaci&#x00F3;n de la democratizaci&#x00F3;n y de c&#x00F3;mo su participaci&#x00F3;n ha logrado posicionarla. El interrogante que da origen a este an&#x00E1;lisis es &#x00BF;qu&#x00E9; ha obtenido la mujer en el proceso de democratizaci&#x00F3;n en M&#x00E9;xico durante el siglo XXI?</p>
<p>El argumento principal es que el proceso de democratizaci&#x00F3;n ha permitido la inclusi&#x00F3;n de la mujer en el &#x00E1;mbito pol&#x00ED;tico-electoral. Pero, a pesar de esto, a&#x00FA;n se requiere consolidar la efectiva participaci&#x00F3;n de la mujer en la toma de decisiones en las tres esferas gubernamentales.</p>
<p>El ensayo se divide en cuatro apartados: el primero de ellos da cuenta de una r&#x00E1;pida revisi&#x00F3;n te&#x00F3;rica de los conceptos principales; el segundo aborda la democratizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica; el tercero enfatiza sobre las mujeres y la toma de decisiones y se concluye con unas reflexiones finales.</p>
<p>Para la elaboraci&#x00F3;n de esta investigaci&#x00F3;n se realiz&#x00F3; un estudio de caso en el que el objeto de estudio es la mujer dentro del proceso de democratizaci&#x00F3;n en el Estado mexicano, la t&#x00E9;cnica utilizada fue cualitativa y se prioriz&#x00F3; un an&#x00E1;lisis documental.</p>
<p>De acuerdo con los datos del <xref ref-type="bibr" rid="ref11">Instituto Nacional de Estad&#x00ED;stica y Geograf&#x00ED;a - Inegi (2015)</xref>, en M&#x00E9;xico existen 119 938 473 personas, de las cuales el 51,4 % son mujeres y el resto son varones, es decir que hay 94,4 hombres por cada cien mujeres; por otra parte, la edad mediana de la poblaci&#x00F3;n es de 27 a&#x00F1;os. Con estos datos se muestra la importancia de la representatividad que debe tener el g&#x00E9;nero femenino dentro de un proceso de democratizaci&#x00F3;n, lo que incita el inter&#x00E9;s en su estudio.</p>
</sec>
<sec>
<title>Democratizaci&#x00F3;n, esbozo te&#x00F3;rico</title>
<p>En primer lugar, la democratizaci&#x00F3;n es un tema de suma importancia, debido a que ha permitido cambios importantes y significativos en el poder. Evidentemente, el proceso de democratizaci&#x00F3;n ha sido impulsado a trav&#x00E9;s de reformas, leyes, reglamentos y normas que han buscado frenar su monopolio. Se recurre al t&#x00E9;rmino democratizaci&#x00F3;n porque este representa la oportunidad de ilustrar la ampliaci&#x00F3;n de derechos, negociaciones o acuerdos entre diversos actores a favor de una mayor apertura de su participaci&#x00F3;n, en este caso la mujer, y su incursi&#x00F3;n en la vida pol&#x00ED;tico-electoral.</p>
<p>La palabra democratizaci&#x00F3;n hace referencia a la democracia, una utop&#x00ED;a griega si se consideran las condiciones actuales de la sociedad mexicana. Es por ese motivo que se ha preferido el uso de este t&#x00E9;rmino. Pero &#x00BF;qu&#x00E9; es la democratizaci&#x00F3;n?</p>
<p>Desde una primera perspectiva, se entiende como aquel &#x201C;proceso de efectiva ampliaci&#x00F3;n de derechos pol&#x00ED;ticos y civiles, producto de acuerdos o negociaciones entre pr&#x00E1;cticamente todas las fuerzas pol&#x00ED;ticas actuantes, y cuyo desenlace l&#x00F3;gico lo constituye la instauraci&#x00F3;n de un arreglo institucional, normas y valores reconocidamente democr&#x00E1;ticos&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref4">Cansino, 2001, p. 75</xref>). Los valores reconocidos de la democracia son &#x201C;la igualdad, el pluralismo, tolerancia, competencia regulada, legalidad, principio de mayor&#x00ED;a, los derechos de las minor&#x00ED;as, el respeto a la soberan&#x00ED;a popular y la representaci&#x00F3;n&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref22">Silva, 2016, p. 4</xref>).</p>
<p>Otra definici&#x00F3;n de democratizaci&#x00F3;n la asume como el &#x201C;proceso que vuelve efectivos ciertos derechos, que protegen a individuos y grupos sociales ante los actos arbitrarios o ilegales cometidos por el Estado o por terceros&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref16">O&#x2019;Donnell y Schmitter, 1988, p. 20</xref>).</p>
<p>La democratizaci&#x00F3;n no es un fen&#x00F3;meno espont&#x00E1;neo, sino que conlleva un estado anterior que involucra un proceso de liberalizaci&#x00F3;n, es decir, una apertura gradual y controlada por el mismo r&#x00E9;gimen, en donde no se reconocen totalmente los derechos del ciudadano pero se hace un esfuerzo por tolerarlos de manera institucional y de esta forma evitar alteraciones al orden establecido.</p>
<p>La diferencia entre liberalizaci&#x00F3;n y democratizaci&#x00F3;n estriba en el hecho de que la segunda es efectiva, mientras que la primera solo es una apertura; en este sentido, la democratizaci&#x00F3;n puede entenderse como el &#x201C;proceso de estructuraci&#x00F3;n y expansi&#x00F3;n de la ciudadan&#x00ED;a que no se mueve en un solo aspecto sino tambi&#x00E9;n en lo civil, pol&#x00ED;tico y social&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref22">Silva, 2016, p. 6</xref>), y se logra &#x201C;en el momento en que se celebran nuevos arreglos colectivos dentro de las instituciones que suponen una mayor igualdad de derechos y deberes entre los miembros&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref21">Schmukler, 1995, p. 131</xref>).</p>
<p>De acuerdo con <xref ref-type="bibr" rid="ref19">S&#x00E1;nchez Ramos (2008)</xref>, la democratizaci&#x00F3;n se divide en dos: la democratizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica, entendida como &#x201C;el tipo de pluralidad pol&#x00ED;tica que se institucionaliza por la v&#x00ED;a electoral&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref19">S&#x00E1;nchez, 2008, p. 23</xref>), y la democratizaci&#x00F3;n social, que es &#x201C;todo aquello que tiene que ver con la posibilidad real de participaci&#x00F3;n del ciudadano en la toma de decisiones de gobierno. Implica la posibilidad de reconocimiento de la pluralidad social, su representaci&#x00F3;n en la toma de y la forma en c&#x00F3;mo se ha distribuido el desarrollo econ&#x00F3;mico&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref19">S&#x00E1;nchez, 2008, p. 89</xref>). Dicha definici&#x00F3;n hace referencia a otro concepto de importancia dentro del proceso de democratizaci&#x00F3;n, el de ciudadano y, por ende, la ciudadan&#x00ED;a.</p>
<p>Constitucionalmente, en el art&#x00ED;culo 34 se consideran como ciudadanos a varones y mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos cuenten con 18 a&#x00F1;os y tengan un modo honesto de vivir (<xref ref-type="bibr" rid="ref2">C&#x00E1;mara de Diputados, 2020</xref>). Aunado a la definici&#x00F3;n de ciudadano, se encuentra la ciudadan&#x00ED;a, entendida como el &#x201C;producto de narrativas y experiencias que definen y redefinen las identidades, por medio de pertenecer a una membres&#x00ED;a&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref24">Tamayo, 2010, p. 26</xref>). En este sentido, son tres los elementos que dan cuenta de la ciudadan&#x00ED;a: la membres&#x00ED;a a una comunidad pol&#x00ED;tica, la participaci&#x00F3;n ciudadana y los derechos y obligaciones (<xref ref-type="bibr" rid="ref24">Tamayo, 2010</xref>).</p>
<p>La ciudadan&#x00ED;a implica una divisi&#x00F3;n en dos, la formal y la sustantiva; la primera hace referencia al &#x201C;aspecto normativo, el equilibrio de derechos y obligaciones conferidos a los individuos que se asumen como iguales ante la ley&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref24">Tamayo, 2010, p. 22</xref>), mientras que la segunda se entiende como &#x201C;el modo en que se expanden o reducen tales derechos y obligaciones entre individuos y grupos diversos, cada uno con identidades culturales, sociales y pol&#x00ED;ticas particulares&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref24">Tamayo, 2010, p. 22</xref>).</p>
<p>En tal sentido, se puede concluir que la democratizaci&#x00F3;n es un proceso efectivo de derechos pol&#x00ED;ticos y civiles que aprueban las fuerzas pol&#x00ED;ticas, y su existencia debe garantizar el derecho de valores reconocidos en una democracia. As&#x00ED;, la democratizaci&#x00F3;n es resultado de la apertura de derechos y obligaciones que ha permitido el mismo r&#x00E9;gimen. Es evidente que a trav&#x00E9;s de los a&#x00F1;os se han celebrado arreglos colectivos al interior de las instituciones que, sin duda, han abierto espacio para la participaci&#x00F3;n de la mujer.</p>
<p>Por tanto, la democratizaci&#x00F3;n ha permitido la incorporaci&#x00F3;n de la mujer en la participaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica y electoral. A continuaci&#x00F3;n se ilustra este camino en las tres esferas del poder, y se exponen algunos ejemplos de c&#x00F3;mo la mujer ha ganado espacio paulatino en cargos estrat&#x00E9;gicos.</p>
</sec>
<sec>
<title>Las mujeres y la democratizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica</title>
<p>El primer plano que obliga la revisi&#x00F3;n de la situaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica de la mujer es la esfera federal. En este caso, el avance de la participaci&#x00F3;n de la mujer es una cuesti&#x00F3;n innegable en la historia pol&#x00ED;tica de M&#x00E9;xico, y si bien ha sido lento, ha sumado triunfos importantes desde el siglo pasado. Los antecedentes femeninos por participar en la pol&#x00ED;tica se remontan a 1910, con el env&#x00ED;o de una carta en donde se reclama el derecho a votar al entonces presidente provisional Francisco Le&#x00F3;n de la Barra; la carta no dio resultados positivos y las mujeres se mantuvieron sin la ciudadan&#x00ED;a, neg&#x00E1;ndoseles as&#x00ED; la posibilidad de ser consideradas en la toma de decisiones p&#x00FA;blicas y reduciendo su derecho de participaci&#x00F3;n al &#x00E1;mbito familiar.</p>
<p>La inquietud por participar de manera activa en la pol&#x00ED;tica se mantuvo en voz de Hermina Galindo, quien solicit&#x00F3; al Congreso Constituyente de 1917 el reconocimiento de los derechos pol&#x00ED;ticos de las mujeres (<xref ref-type="bibr" rid="ref12">Instituto Nacional Electoral - INE, 2020</xref>). A pesar del momento de reacomodo institucional que sufr&#x00ED;a el pa&#x00ED;s, la solicitud no prosper&#x00F3; y nuevamente las mujeres quedaron relegadas a ser observadoras de la pol&#x00ED;tica nacional, lo cual no impidi&#x00F3; el deseo por participar: las mujeres continuaron luchando por sus derechos, pero sin reconocimiento formal.</p>
<p>El que no hubiera un reconocimiento institucional de la participaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica de la mujer no significa que no existiera una participaci&#x00F3;n activa; uno de los momentos que evidencia esto fue en 1934, durante la campa&#x00F1;a de L&#x00E1;zaro C&#x00E1;rdenas del R&#x00ED;o, en donde se conform&#x00F3; el Frente de Mujeres Mexicanas, organizaciones que fueron acogidas por el Partido Nacional Revolucionario, entre las que se encontraban la Liga Orientadora de Acci&#x00F3;n Femenina (1927), el Bloque Nacional de Mujeres Revolucionarias (1929), Partido Feminista Revolucionario (1929) y la Confederaci&#x00F3;n Femenil Mexicana (1931) (<xref ref-type="bibr" rid="ref13">INE, 2020</xref>). Todas estas organizaciones demuestran el accionar social y pol&#x00ED;tico de las mujeres, a pesar de la falta de reconocimiento pleno de su ciudadan&#x00ED;a. Como candidato, C&#x00E1;rdenas se manifest&#x00F3; en diciembre de 1933 a favor de la mujer, y abog&#x00F3; porque
<disp-quote>
<p>[...] se vigorice y crezca el esfuerzo que hace la mujer mexicana por incorporarse a la vida p&#x00FA;blica de la Naci&#x00F3;n, en proporci&#x00F3;n justa y con tendencia progresiva, a fin de que se aproveche como es debido el gran caudal de energ&#x00ED;a que encierran las virtudes que posee, en beneficio general, ya que se trata de un ser eminentemente comprensivo de los problemas humanos y generoso en grado bastante para acoger los intereses comunes. (Mac&#x00ED;as, 2002, p. 171, citado en <xref ref-type="bibr" rid="ref8">Gonz&#x00E1;lez, Gilas y B&#x00E1;ez, 2016, p. 29</xref>)</p>
</disp-quote></p>
<p>Si bien el discurso no es muy progresista y se mantiene en el imaginario de c&#x00F3;mo debe ser una mujer, al menos es un avance y proyecta el tema en la agenda p&#x00FA;blica. Reconocer que la inclusi&#x00F3;n femenina debe ser con justicia e incrementarse paulatinamente se convierte, con el paso del tiempo, en una exigencia.</p>
<p>Sin embargo, hubo una resistencia por parte de las instituciones representadas por varones para incluir a las mujeres. Dos casos ilustran dicha situaci&#x00F3;n; el primero se da al interior del Partido Nacional Revolucionario (PNR), en donde se hab&#x00ED;a aceptado la participaci&#x00F3;n femenina en las elecciones internas, como el caso de Mar&#x00ED;a Tinoco y Enriqueta L. de Pulgar&#x00F3;n, quienes fueron precandidatas a diputadas por Veracruz y ganaron por mayor&#x00ED;a de votos; sin embargo, &#x201C;su triunfo no fue reconocido por el Comit&#x00E9; Nacional del PNR&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref3">Cano, 1991, p. 285</xref>, citado en <xref ref-type="bibr" rid="ref8">Gonz&#x00E1;lez, Gilas y B&#x00E1;ez, 2016, p. 30</xref>). El segundo caso lo vivi&#x00F3; Mar&#x00ED;a del Refugio Garc&#x00ED;a, quien fue designada como diputada en Uruapan, Michoac&#x00E1;n, pero el &#x201C;Comit&#x00E9; Electoral de la C&#x00E1;mara de Diputados se neg&#x00F3; a darle el triunfo y eligi&#x00F3; a un oponente var&#x00F3;n en su lugar&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Gonz&#x00E1;lez, Gilas y B&#x00E1;ez, 2016, p. 30</xref>). El camino de la mujer para participar al interior de las instituciones que deber&#x00ED;an representarlas no fue sencillo, ni en los partidos pol&#x00ED;ticos que deber&#x00ED;an postularlas y menos en el Poder Legislativo, que deber&#x00ED;a representarlas y atender sus necesidades. Hasta este momento se evidencian algunos intentos de liberalizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica que permiten participar a la mujer, pero todav&#x00ED;a sin una verdadera inclusi&#x00F3;n; se aprecia mayor tolerancia, pero no legitimaci&#x00F3;n de su participaci&#x00F3;n, e incluso prevalece un rechazo y negaci&#x00F3;n durante los primeros intentos por permitir su participaci&#x00F3;n.</p>
<p>Ya como presidente de la Rep&#x00FA;blica, C&#x00E1;rdenas envi&#x00F3; en 1937 una reforma para modificar la Constituci&#x00F3;n a favor de las mujeres; sin embargo, un proceso bastante extra&#x00F1;o impidi&#x00F3; que la modificaci&#x00F3;n se lograra y las mujeres continuaron buscando el reconocimiento como ciudadanas. Este punto es otro ejemplo de un proceso de liberalizaci&#x00F3;n que comenz&#x00F3; a favor de las mujeres y que, si bien no se concret&#x00F3;, marc&#x00F3; la pauta para una posterior apertura y reconocimiento. <xref ref-type="bibr" rid="ref8">Gonz&#x00E1;lez, Gilas y B&#x00E1;ez (2016)</xref> consideran que la cercan&#x00ED;a de la sucesi&#x00F3;n presidencial y el apoyo del cual gozaba Andrew Almaz&#x00E1;n con las mujeres impidi&#x00F3; que se concretara su reconocimiento pol&#x00ED;tico, es decir que se sobrepuso el inter&#x00E9;s del var&#x00F3;n por mantener el poder al reconocimiento formal de los derechos de la mujer.</p>
<p>A pesar de no tener la ciudadan&#x00ED;a, en 1941 se nombr&#x00F3; a Matilde Rodr&#x00ED;guez Cabo como jefe del Departamento de Previsi&#x00F3;n Social de la Secretar&#x00ED;a de Gobernaci&#x00F3;n; ella era esposa de Francisco J. M&#x00FA;gica, uno de los hombres m&#x00E1;s cercanos al general C&#x00E1;rdenas y quien junto con &#x201C;Mar&#x00ED;a del Refugio y Esther Chapa crearon el Frente &#x00DA;nico Pro Derechos de la Mujer&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Gonz&#x00E1;lez, Gilas y B&#x00E1;ez, 2016, p. 29</xref>) en 1935. Si bien los cargos no son de elecci&#x00F3;n popular y la designaci&#x00F3;n est&#x00E1; fuertemente vinculada a la pareja sentimental, la inclusi&#x00F3;n de las mujeres en un mundo de hombres es destacable y evidencia que el proceso de liberalizaci&#x00F3;n estaba en curso.</p>
<p>Tambi&#x00E9;n en 1941 se nombr&#x00F3; a Palma Guill&#x00E9;n como embajadora en Colombia (<xref ref-type="bibr" rid="ref13">INE, 2020</xref>), con lo cual se vislumbra una modificaci&#x00F3;n, peque&#x00F1;a pero significativa, en la importancia de la mujer para la vida institucional mexicana. Nuevamente se aprecia un poco de liberalizaci&#x00F3;n, aunque se mantiene a la mujer al margen del reconocimiento de sus plenos derechos pol&#x00ED;tico-electorales.</p>
<p>En el a&#x00F1;o de 1946, Miguel Alem&#x00E1;n Vald&#x00E9;s, el primer presidente civil, aprob&#x00F3; la iniciativa que otorg&#x00F3; a las mujeres la posibilidad de votar y ser votadas, pero solo para las elecciones municipales. Ese reconocimiento parcial de los derechos de las mujeres evidencia un proceso de liberalizaci&#x00F3;n que dio como resultado la elecci&#x00F3;n de la primera presidente municipal de Aguascalientes, Mar&#x00ED;a del Carmen Mart&#x00ED;n del Campo.</p>
<p>El reconocimiento pleno de los derechos pol&#x00ED;tico-electorales de las mujeres se logra hasta el a&#x00F1;o de 1953, con Adolfo Ruiz Cortines, quien reconoci&#x00F3; en la mujer un &#x201C;ejemplo de abnegaci&#x00F3;n y de trabajo&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref5">De la Torre, 1952, 10-A</xref>, citado en <xref ref-type="bibr" rid="ref8">Gonz&#x00E1;lez, Gilas y B&#x00E1;ez, 2016, p. 17</xref>); evidentemente, la primera caracter&#x00ED;stica est&#x00E1; asociada a la concepci&#x00F3;n del comportamiento femenino de la &#x00E9;poca. Si bien la lucha ten&#x00ED;a una larga historia, uno de los grandes logros fue la participaci&#x00F3;n de &#x201C;Amalia Castillo Led&#x00F3;n, presidenta de la Comisi&#x00F3;n Interamericana de Mujeres, quien en 1952 se acerc&#x00F3; al entonces candidato del PRI (heredero del PNR-PRM) para solicitarle que se concedieran plenos derechos pol&#x00ED;ticos a las mujeres mexicanas&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Gonz&#x00E1;lez, Gilas y B&#x00E1;ez, 2016, p. 37</xref>). Este es un claro ejemplo de la naturaleza del proceso de liberalizaci&#x00F3;n, en el sentido en que &#x201C;el voto de la mujer se concibi&#x00F3; &#x2014;de acuerdo con la prensa del momento&#x2014; como una concesi&#x00F3;n, aunque debe quedar claro que es un derecho&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Gonz&#x00E1;lez, Gilas y B&#x00E1;ez, 2016, p. 37</xref>). En suma, a pesar de una visi&#x00F3;n errada en su momento, Castillo Led&#x00F3;n propici&#x00F3; el fortalecimiento del papel de la mujer en el &#x00E1;mbito pol&#x00ED;tico-electoral, aunado a un reclamo por parte de las periodistas de la &#x00E9;poca, quienes consideran el triunfo del sufragio como &#x201C;una necesidad social, un derecho pol&#x00ED;tico y una exigencia de justicia&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref7">Galindo, 1953</xref>, citado en <xref ref-type="bibr" rid="ref8">Gonz&#x00E1;lez, Gilas y B&#x00E1;ez, 2016, p. 44</xref>) no un regalo de la Presidencia de la Rep&#x00FA;blica. Finalmente, el proceso de liberalizaci&#x00F3;n result&#x00F3; y se consolid&#x00F3; con el reconocimiento de las mujeres como ciudadanas, posibilitando la apertura del proceso de democratizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica.</p>
<p>Aurora Jim&#x00E9;nez de Palacios fue la primera diputada federal en 1954 por Baja California (<xref ref-type="bibr" rid="ref13">INE, 2020</xref>), y se le sumaron Remedios Albertina Ezeta (Estado de M&#x00E9;xico), Margarita Garc&#x00ED;a Flores (Nuevo Le&#x00F3;n), Guadalupe Urs&#x00FA;a Flores (Jalisco) y Marcelina Galindo Arce (Chiapas), quienes formaron parte de la XLIII Legislatura federal. El proceso de democratizaci&#x00F3;n que comenz&#x00F3; con el reconocimiento de la mujer como ciudadana empez&#x00F3; a rendir frutos.</p>
<p>A partir de este momento se van cristalizando los triunfos electorales de las mujeres, y no solo de las militantes del otrora partido oficial (PRI), sino tambi&#x00E9;n de la oposici&#x00F3;n, como el caso de Macrina Rabad&#x00E1;n, diputada por el Partido Popular Socialista (PPS) en la XLIV Legislatura y quien, adem&#x00E1;s, tuvo como suplente a una mujer, un hecho memorable debido a que mantiene al g&#x00E9;nero representado a pesar de la ausencia de la propietaria; as&#x00ED;, se impide el ingreso del var&#x00F3;n a trav&#x00E9;s de las suplencias, fortaleciendo y garantizando la participaci&#x00F3;n de la mujer.</p>
<p>El inicio de ese proceso de democratizaci&#x00F3;n se vio reflejado en la d&#x00E9;cada siguiente. As&#x00ED;, en el a&#x00F1;o de 1964 llegaron a la C&#x00E1;mara de Senadores Alicia Arellano Tapia y Mar&#x00ED;a Lavalle Urbina, que se convirti&#x00F3; en presidente del Senado. Cabe destacar que cada una de estas mujeres contaba con participaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica previa y a favor de impulsar el reconocimiento pleno de los derechos femeninos, de modo que su arribo al Poder Legislativo se puede considerar como un triunfo ante su constante y activa participaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica, al tiempo que reflej&#x00F3; el proceso de liberalizaci&#x00F3;n que se gestaba en uno de los poderes del Estado mexicano.</p>
<p>Con el paso de los a&#x00F1;os, el avance en el Poder Legislativo por parte de las mujeres se increment&#x00F3; y se visualiz&#x00F3; un proceso de democratizaci&#x00F3;n debido a que se incluy&#x00F3; verdaderamente a la mujer y se concretaron realmente sus derechos pol&#x00ED;tico-electorales, tal como se aprecia en la <xref ref-type="fig" rid="fig1">figura 1</xref>.</p>
<fig id="fig1" position="float">
<label>Figura 1.</label>
<caption><title>Porcentaje de diputadas federales en M&#x00E9;xico, 1952-2021</title></caption>
<graphic xlink:href="CP-17-155-g001.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
<attrib><italic>Fuente:</italic> elaboraci&#x00F3;n propia con informaci&#x00F3;n de <xref ref-type="bibr" rid="ref10">Hevia (2019)</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="ref26">Unidad de Igualdad (2017)</xref>.</attrib>
</fig>
<p>La <xref ref-type="fig" rid="fig1">figura 1</xref> inicia con la XLII Legislatura, en 1952, y un porcentaje de mujeres del 0,6 % que fue increment&#x00E1;ndose al paso de los a&#x00F1;os. La L Legislatura (1976-1979) fue de las primeras en superar el 10 % de participaci&#x00F3;n femenina, al contar con 11,3 % de participaci&#x00F3;n, legislatura emblem&#x00E1;tica debido a que se realiz&#x00F3; una de las reformas electorales m&#x00E1;s importantes del sistema electoral mexicano y que marc&#x00F3; el inicio del proceso de transici&#x00F3;n pol&#x00ED;tica al tiempo que enfatiz&#x00F3; la liberalizaci&#x00F3;n mexicana.</p>
<p>En dos ocasiones el porcentaje fue inferior al 10 %: en la LI Legislatura (1979-1982) y en la LV Legislatura (1991-1994), en las que las mujeres fueron representadas por el 8,2 % y 8,8 % respectivamente. A partir de la LVI Legislatura (1994-1997), el arribo de la mujer se consolid&#x00F3; y fue en aumento (ver <xref ref-type="fig" rid="fig1">figura 1</xref>); en dicha legislatura se obtuvo el 14,1 %, y en la LVII la representaci&#x00F3;n femenina alcanz&#x00F3; el 17,4 %; la primera legislatura (LVIII) del nuevo milenio tuvo una leve disminuci&#x00F3;n, al pasar a 16 % de mujeres en la C&#x00E1;mara de Diputados.</p>
<p>En las legislaturas que coinciden con el cambio del Ejecutivo federal, el porcentaje de mujeres es menor que en el de las intermedias; as&#x00ED;, en la LX Legislatura (2006-2009) hubo un 23 % de mujeres, en la LXII Legislatura (2012-2015) se alcanz&#x00F3; el 37 % de mujeres en la C&#x00E1;mara de Diputados, mientras que las legislaturas intermedias LIX, LXI y LXIII muestran mayor porcentaje de representaci&#x00F3;n femenina que aquellas en las que son concurrentes, al haber obtenido 22,6 %, 28 % y 42,4 % respectivamente. Es decir, en las intermedias existe mayor disposici&#x00F3;n para postular a las mujeres a los cargos para renovar la C&#x00E1;mara de Diputados, al contrario de lo que sucede cada seis a&#x00F1;os, que se elige a la C&#x00E1;mara de Senadores y al Ejecutivo federal, ambos por un periodo de seis a&#x00F1;os. Dicha disposici&#x00F3;n se entiende al ser el poder Ejecutivo el cargo mayormente deseado por los partidos pol&#x00ED;ticos y en el cual suele existir mayor porcentaje de participaci&#x00F3;n; en este sentido, las candidaturas, antes de las cuotas de g&#x00E9;nero, son mayormente masculinas, pues los partidos pol&#x00ED;ticos temen &#x201C;perder&#x201D; al postular una mujer. Evidentemente, el avance en el &#x00E1;mbito electoral de la mujer es innegable, pero tambi&#x00E9;n resulta cuestionable al tener que establecer normas que aseguren la inclusi&#x00F3;n de la mujer, como si la participaci&#x00F3;n femenina fuera un privilegio cuando debe reconocerse como un derecho, no un regalo.</p>
<p>La legislatura actual (LXIV Legislatura) se considera como la de paridad de g&#x00E9;nero porque el porcentaje femenino alcanz&#x00F3; el 48,2 %, por lo que se presume hay una representaci&#x00F3;n femenina casi igual que la de los varones.</p>
<p>Este proceso de incremento (ver <xref ref-type="fig" rid="fig1">figura 1</xref>) de la participaci&#x00F3;n de las mujeres en la C&#x00E1;mara de Diputados evidencia una democratizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica que se consolida en una de las C&#x00E1;maras que componen al Poder Legislativo mexicano, debido a que existe postulaci&#x00F3;n femenina y sobre todo reconocimiento de su triunfo, adem&#x00E1;s de un fuerte respaldo normativo que posibilita la inclusi&#x00F3;n de las mujeres en uno de los espacios de representatividad como lo es la C&#x00E1;mara de Diputados.</p>
<p>El caso de la C&#x00E1;mara de Senadores se aprecia en la <xref ref-type="fig" rid="fig2">figura 2</xref>. El Senado de la Rep&#x00FA;blica es la otra C&#x00E1;mara que compone al Poder Legislativo; a diferencia de las diputadas, el acceso a las mujeres tard&#x00F3; todav&#x00ED;a varios a&#x00F1;os m&#x00E1;s por considerarse un lugar pol&#x00ED;ticamente privilegiado. Es hasta el a&#x00F1;o de 1964 (XLVIII Legislatura) que las mujeres son representadas con el 3,12 %; tal como se aprecia en la <xref ref-type="fig" rid="fig2">figura 2</xref>, el acceso ha sido gradual.</p>
<fig id="fig2" position="float">
<label>Figura 2.</label>
<caption><title>Porcentaje de senadoras en M&#x00E9;xico, 1964-2021</title></caption>
<graphic xlink:href="CP-17-155-g002.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
<attrib><italic>Fuente:</italic> elaboraci&#x00F3;n propia con informaci&#x00F3;n de <xref ref-type="bibr" rid="ref10">Hevia (2019)</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="ref26">Unidad de Igualdad (2017)</xref>.</attrib>
</fig>
<p>El ingreso de la oposici&#x00F3;n del antes partido hegem&#x00F3;nico al Legislativo se origin&#x00F3; hasta 1988, en la LIV Legislatura, cuando Ifigenia Mart&#x00ED;nez Mendoza, representante de la izquierda mexicana, accedi&#x00F3; a una curul.</p>
<p>Es importante destacar que la mayor&#x00ED;a de las mujeres part&#x00ED;cipes del Legislativo antes del a&#x00F1;o 2000 proven&#x00ED;an de las filas del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gozaba de hegemon&#x00ED;a, por lo que resultaba un espacio seguro para postularse y obtener el triunfo. Las mujeres de la oposici&#x00F3;n resultaron mayormente relegadas, de esta forma, a pesar del incremento gradual de las mujeres, de modo que la representaci&#x00F3;n no era equitativa, pues las opositoras no encontraban formas de acceder y, por lo tanto, carec&#x00ED;an de representaci&#x00F3;n.</p>
<p>El logro constante se da a partir del a&#x00F1;o 2006, en la LX Legislatura, con una participaci&#x00F3;n del 17,2 %, que casi se duplica para la LXII Legislatura (2012), al lograr el 32,8 %; al igual que en la C&#x00E1;mara de Diputados, la LXIV Legislatura se considera como de paridad al estar compuesta en un 49,2 % por mujeres.</p>
<p>El avance de las mujeres en el Poder Legislativo obedece a la institucionalidad de la democratizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica, que tambi&#x00E9;n se vio reflejada en la modificaci&#x00F3;n de las normas electorales, tal como se aprecia en la <xref ref-type="table" rid="table1">tabla 1</xref>.</p>
<table-wrap id="table1" position="float">
<label>Tabla 1.</label><caption><title>Modificaciones electorales a favor de la paridad de g&#x00E9;nero</title></caption>
<table frame="hsides" rules="rows">
<thead>
<tr>
<th>A&#x00F1;o de reforma electoral</th>
<th>Principales caracter&#x00ED;sticas</th>
</tr>
</thead>
<tbody>
<tr>
<td>1996</td>
<td>Recomendaci&#x00F3;n de no postular m&#x00E1;s de 70 % de candidaturas de un mismo g&#x00E9;nero sin sanciones por incumplimiento.</td>
</tr>
<tr>
<td>2002</td>
<td>Cuota 70/30 de candidaturas a diputados y senadores MR y RP, y en listas plurinominales en cada uno de los tres primeros segmentos habr&#x00E1; una candidatura de g&#x00E9;nero distinto. Incluye sanciones por incumplimiento. Se exenta a los partidos cumplimiento de la cuota, cuando la selecci&#x00F3;n de candidaturas a diputaciones de MR se efect&#x00FA;e por voto directo.</td>
</tr>
<tr>
<td>2008</td>
<td>Cuota 60/40 candidaturas a diputados y senadores MR y RP. Las listas de representaci&#x00F3;n proporcional se integrar&#x00E1;n por segmentos de cinco candidaturas. En cada segmento de cinco habr&#x00E1; dos candidaturas de g&#x00E9;nero distinto de manera alternada. Se mantienen sanciones por incumplimiento. Se modifica el criterio de excepci&#x00F3;n al cumplimiento de la cuota, cuando la selecci&#x00F3;n de candidaturas a diputaciones de MR sea resultado de un proceso democr&#x00E1;tico de acuerdo a estatutos internos de los partidos pol&#x00ED;ticos.</td>
</tr>
<tr>
<td>2014</td>
<td>Obligaci&#x00F3;n de postular 50/50 de candidaturas a senadur&#x00ED;as y diputaciones federales &#x00E1;mbito federal y congresos locales. sanciones por incumplimiento.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<table-wrap-foot>
<p><italic>Fuente:</italic> <xref ref-type="bibr" rid="ref10">Hevia (2019)</xref>.</p>
</table-wrap-foot>
</table-wrap>
<p>La <xref ref-type="table" rid="table1">tabla 1</xref> muestra el avance del principio de paridad en las candidaturas para la integraci&#x00F3;n del Poder Legislativo, tanto federal como local. Es necesario se&#x00F1;alar que para las suplencias en las C&#x00E1;maras de Diputados y Senadores se debe considerar que sean del mismo g&#x00E9;nero, tanto por mayor&#x00ED;a relativa como por representaci&#x00F3;n proporcional; as&#x00ED;, se asegura la representaci&#x00F3;n por g&#x00E9;nero para evitar la renuncia de las mujeres propietarias y el arribo de los varones suplentes, acci&#x00F3;n recurrente dentro del sistema electoral mexicano, y de esta forma se busca consolidar a la mujer como un actor importante dentro de la toma de decisiones. Asegurar la permanencia del g&#x00E9;nero en la representatividad del Poder Legislativo tambi&#x00E9;n evidencia el proceso de democratizaci&#x00F3;n, debido a que se garantiza la permanencia de las mujeres en el recinto legislativo, lo cual indica un avance en la representaci&#x00F3;n de las mujeres que poco a poco han incursionado en la pol&#x00ED;tica.</p>
<p>Otro avance significativo tiene que ver con la alternancia de g&#x00E9;nero, la cual establece que, para su integraci&#x00F3;n, las listas de representaci&#x00F3;n proporcional deber&#x00E1;n estar conformadas de manera alternada, a fin de garantizar el principio de paridad. En este caso la democratizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica es evidente, ya que se garantizan los espacios de inclusi&#x00F3;n de las mujeres a trav&#x00E9;s de las normas electorales.</p>
<p>Tal como se apreci&#x00F3; en las <xref ref-type="fig" rid="fig1">figuras 1</xref> y <xref ref-type="fig" rid="fig2">2</xref> la inserci&#x00F3;n de la mujer en el Poder Legislativo se ha visto impulsada por la modificaci&#x00F3;n normativa (ver <xref ref-type="table" rid="table1">tabla 1</xref>), que obliga a los partidos pol&#x00ED;ticos a reconocer la participaci&#x00F3;n de la mujer. Podemos decir que esta transici&#x00F3;n es un acto de justicia para con el trabajo pol&#x00ED;tico y partidario de la mujer mexicana, gestora y movilizadora de las bases, pero no representada en los &#x00F3;rganos de decisi&#x00F3;n; tal situaci&#x00F3;n era, por lo tanto, una incongruencia sistem&#x00E1;tica, pues el apoyo de la mujer se buscaba solamente en tiempo electoral mientras que en a&#x00F1;o ordinario se dejaba de lado. Las modificaciones, entonces, expresan un pleno derecho a la mujer para participar, as&#x00ED; como una democratizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica. Y solo en la medida en que esta participaci&#x00F3;n logre, de manera permanente, garantizar curules a la mujer, se estar&#x00E1; frente a una democratizaci&#x00F3;n fortalecida.</p>
<p>Otra medida que ha consolidado la democratizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica a favor de la mujer ha sido la modificaci&#x00F3;n al Reglamento de Fiscalizaci&#x00F3;n; en 2012 se aprob&#x00F3; que el 2 % del gasto ordinario de los partidos se destinara para la &#x201C;capacitaci&#x00F3;n, promoci&#x00F3;n y desarrollo del liderazgo pol&#x00ED;tico de las mujeres&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref13">INE, 2020: p&#x00E1;rr. 1</xref>), presupuesto que se modific&#x00F3; dos a&#x00F1;os m&#x00E1;s tarde al incrementar a 3 % el recurso que se debe destinar de manera particular para las mujeres.</p>
<p>Como se puede apreciar, el camino ha sido largo y paulatino. Sin embargo, se ha ganado terreno en la participaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica de la mujer, pues hoy se goza de inclusi&#x00F3;n femenina en el Poder Legislativo, se ha logrado la institucionalizaci&#x00F3;n formal de dicha participaci&#x00F3;n y el reconocimiento pleno de las obligaciones y de los derechos femeninos, lo cual se debe al proceso efectivo de ampliaci&#x00F3;n de derechos pol&#x00ED;ticos que permite la democratizaci&#x00F3;n. En esta lucha por el reconocimiento de la inclusi&#x00F3;n de la mujer en la arena pol&#x00ED;tica est&#x00E1;n impl&#x00ED;citos tambi&#x00E9;n valores democr&#x00E1;ticos que de ninguna manera pueden faltar en la democratizaci&#x00F3;n, como la igualdad, la competencia regulada y la representaci&#x00F3;n.</p>
<p>Adem&#x00E1;s, se puede notar que la democratizaci&#x00F3;n ha logrado frenar, con el paso del tiempo, actos arbitrarios que imped&#x00ED;an la participaci&#x00F3;n institucionalizada de la mujer antes de 1953, pues sin la liberalizaci&#x00F3;n no se hubieran permitido reformas para la mayor representaci&#x00F3;n femenina en el escenario pol&#x00ED;tico.</p>
<p>Con estos ejemplos en la esfera federal se puede reflejar que el proceso de democratizaci&#x00F3;n permite una apertura gradual de la incursi&#x00F3;n de nuevos actores pol&#x00ED;ticos y con mayor capacidad de intervenci&#x00F3;n social, pues a pesar de una concentraci&#x00F3;n de poder por parte del llamado r&#x00E9;gimen hegem&#x00F3;nico, se pudo a lo largo del tiempo ser testigo de un proceso de apertura gestado dentro del mismo sistema, proceso que era necesario para aumentar la legitimidad y legalidad dentro de la lucha femenina por reconocerse como un actor importante para la toma de decisiones.</p>
<p>Algo que no se puede ignorar es que el proceso de democratizaci&#x00F3;n fue creando las condiciones para que instituciones como el Congreso y Senado fueran ampliando y estructurando reformas para una mayor participaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica de la mujer.</p>
<p>Respecto a la esfera estatal, los primeros triunfos se obtuvieron en el &#x00E1;mbito local; en 1922 se eligi&#x00F3; a la primera candidata al Congreso de Yucat&#x00E1;n, Elvira Carrillo Puerto, pero desafortunadamente dej&#x00F3; el cargo dos a&#x00F1;os m&#x00E1;s tarde por amenazas de muerte. Ella fue ejemplo de participaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica femenina activa y de un proceso incipiente de liberalizaci&#x00F3;n que chocaba fuertemente con el arraigo cultural y social del lugar que deb&#x00ED;a ocupar la mujer. El siguiente triunfo local ocurri&#x00F3; en el estado de San Luis Potos&#x00ED;, cuando el gobernador Rafael Nieto permiti&#x00F3; que las mujeres participaran en los procesos electorales y estatales de 1925. En este caso, se les concedi&#x00F3; a las mujeres aprender a leer y escribir (<xref ref-type="bibr" rid="ref13">INE, 2020</xref>); el hecho de dejar el analfabetismo significaba un triunfo para la mujer, al tiempo que recuerda el atraso social y pol&#x00ED;tico en el que viv&#x00ED;a. Esa idea de permitirles aprender a leer y escribir rememora la condici&#x00F3;n de las mujeres durante la &#x00E9;poca colonial, en donde la escritura era un lujo que no se pod&#x00ED;an dar debido al miedo que provocaba el hecho de que pudieran establecer una relaci&#x00F3;n epistolar; la lectura, en cambio, era considerada necesaria para conocer rezos y c&#x00E1;nticos, de modo que el impulso a la alfabetizaci&#x00F3;n de la mujer es uno de los primeros pasos para reconocer plenamente los derechos que debe gozar, adem&#x00E1;s de un reconocimiento al su intelecto, como un ser que no necesita depender de la decisi&#x00F3;n de otro para actuar.</p>
<p>Otras entidades que al pasar de los a&#x00F1;os sumaron a la mujer para participar en la vida pol&#x00ED;tico-electoral del Estado fueron Chiapas, Puebla, Sinaloa, Hidalgo, Tamaulipas, Estado de M&#x00E9;xico y Guerrero, aunque ya fue pr&#x00E1;cticamente a mediados del siglo XX; es decir, el proceso de liberalizaci&#x00F3;n en torno a la mujer se dio de manera gradual.</p>
<p>El reconocimiento de las mujeres como ciudadanas con plenos derechos posibilit&#x00F3; el incremento de su participaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tico-electoral, y los triunfos se incrementaron al paso de los a&#x00F1;os; Baja California Norte fue la primera entidad en donde se realizaron comicios con participaci&#x00F3;n femenina al elegir gobernador y diputados locales.</p>
<p>El caso de los congresos estatales se mueve m&#x00E1;s o menos al ritmo de los cambios impulsados desde la federaci&#x00F3;n; as&#x00ED;, en la <xref ref-type="fig" rid="fig3">figura 3</xref> se detalla el promedio nacional de la inclusi&#x00F3;n femenina a partir de los cambios constitucionales.</p>
<fig id="fig3" position="float">
<label>Figura 3.</label>
<caption><title>Congresos locales, promedio nacional 2015-2020</title></caption>
<graphic xlink:href="CP-17-155-g003.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
<attrib><italic>Fuente:</italic> <xref ref-type="bibr" rid="ref15">Observatorio de Participaci&#x00F3;n Pol&#x00ED;tica de las Mujeres en M&#x00E9;xico (2020)</xref>.</attrib>
</fig>
<p>El promedio de acceso de las mujeres a los legislativos locales se ha acercado cada vez m&#x00E1;s a la paridad, otra situaci&#x00F3;n que permite visualizar una democratizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica consolidada.</p>
<p>Si bien la democratizaci&#x00F3;n subnacional no es el tema principal de este ensayo, conviene mencionarla debido a que evidencia la apertura pol&#x00ED;tica hacia la mujer que permite su consolidaci&#x00F3;n como un actor indiscutible dentro del proceso de democratizaci&#x00F3;n.</p>
<p>En el caso del acceso de las mujeres al Ejecutivo estatal se dio hasta 1979 con Griselda &#x00C1;lvarez Ponce de Le&#x00F3;n, en Colima, y a partir de ese momento se fueron sumando mujeres que dirigen una entidad, claro ejemplo de democratizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica (ver <xref ref-type="table" rid="table2">tabla 2</xref>), pero este es un &#x00E1;mbito en donde se le ha complicado mucho m&#x00E1;s el acceso a la mujer, ya sea por la resistencia que a&#x00FA;n se tiene de su inclusi&#x00F3;n en la toma de decisiones pol&#x00ED;ticas o bien porque los partidos pol&#x00ED;ticos prefieren no &#x201C;arriesgarse&#x201D; en la postulaci&#x00F3;n femenina. Aunque tambi&#x00E9;n habr&#x00ED;a que recordar que suelen incluirlas en suplencias o cargos de menor impacto decisional.</p>
<table-wrap id="table2" position="float">
<label>Tabla 2.</label><caption><title>Mujeres Ejecutivo local</title></caption>
<table frame="hsides" rules="rows">
<thead>
<tr>
<th>A&#x00F1;o</th>
<th>Entidad</th>
<th>Nombre</th>
<th>Partido</th>
</tr>
</thead>
<tbody>
<tr>
<td>1979</td>
<td>Colima</td>
<td>Griselda &#x00C1;lvarez Ponce de Le&#x00F3;n</td>
<td>PRI</td>
</tr>
<tr>
<td>1987</td>
<td>Tlaxcala</td>
<td>Beatriz Paredes Rangel</td>
<td>PRI</td>
</tr>
<tr>
<td>1991</td>
<td>Yucat&#x00E1;n</td>
<td>Dulce Mar&#x00ED;a Sauri Riancho</td>
<td>PRI</td>
</tr>
<tr>
<td>1999</td>
<td>Distrito Federal</td>
<td>Rosario Robles Berlanga</td>
<td>PRD</td>
</tr>
<tr>
<td>2004</td>
<td>Zacatecas</td>
<td>Amalia Garc&#x00ED;a Medina</td>
<td>PRD</td>
</tr>
<tr>
<td>2007</td>
<td>Yucat&#x00E1;n</td>
<td>Ivonne Ortega Pacheco</td>
<td>PRI</td>
</tr>
<tr>
<td>2015</td>
<td>Sonora</td>
<td>Claudia Artemisa Pavlovich Arellano</td>
<td>PRI</td>
</tr>
<tr>
<td>2018</td>
<td>Ciudad de M&#x00E9;xico</td>
<td>Claudia Sheinbaum Pardo</td>
<td>Morena</td>
</tr>
<tr>
<td>2018</td>
<td>Puebla</td>
<td>Martha Ericka Alonso Hidalgo</td>
<td>PAN</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<table-wrap-foot>
<p><italic>Fuente:</italic> elaboraci&#x00F3;n propia con informaci&#x00F3;n de <xref ref-type="bibr" rid="ref27">Unidad T&#x00E9;cnica de G&#x00E9;nero y no Discriminaci&#x00F3;n (2017)</xref>.</p>
</table-wrap-foot>
</table-wrap>
<p>La posibilidad de que una mujer gobierne una de las 32 entidades que conforman la Rep&#x00FA;blica mexicana se incrementa al paso del tiempo, pero son &#x00FA;nicamente nueve casos desde 1979 hasta 2018. En la <xref ref-type="table" rid="table2">tabla 2</xref> destacan dos interinatos, el de la priista Sauri Riancho y de Robles Berlanga, quien estuvo al frente de la capital del pa&#x00ED;s; el resto de las gobernadoras han sido elegidas por los ciudadanos de sus respectivas entidades.</p>
<p>Al observar detalladamente la <xref ref-type="table" rid="table2">tabla 2</xref> tambi&#x00E9;n se aprecia que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha tenido mayor posibilidad de llevar al triunfo a una mujer, seguido por la izquierda representada por el PRD y Morena; el primero ha tenido posibilidad de gobernar la capital del pa&#x00ED;s y Zacatecas, mientras que Morena actualmente gobierna la Ciudad de M&#x00E9;xico.</p>
<p>La derecha, representada por el PAN, logr&#x00F3; un triunfo en Puebla. Desafortunadamente, Alonso Hidalgo falleci&#x00F3; en un accidente a&#x00E9;reo el 24 de diciembre de 2018, por lo que actualmente se encuentran gobernando &#x00FA;nicamente dos mujeres, Claudia Sheinbaum y Claudia Pavlovich; es importante se&#x00F1;alar que esta &#x00FA;ltima es hija de Alicia Arellano Tapia, una de las primeras senadoras del pa&#x00ED;s.</p>
<p>A pesar de un avance lento y gradual de la mujer para dirigir una entidad, esos nueve casos evidencian que realmente se est&#x00E1;n concretando los derechos de las mujeres, y que esa expansi&#x00F3;n de la ciudadan&#x00ED;a es real, tanto que actualmente dos mujeres son gobernadoras, una de ellas de la entidad m&#x00E1;s importante de la Rep&#x00FA;blica mexicana, debido a que se asientan en la Ciudad de M&#x00E9;xico los poderes federales. Sin embargo, tambi&#x00E9;n son claro ejemplo de la lentitud del reconocimiento de la mujer como un ser con plenas capacidades, habilidades y, sobre todo, derechos, pues su inclusi&#x00F3;n paulatina e incluso hasta temerosa demuestra que hace falta seguir impulsando las carreras pol&#x00ED;ticas de la mujeres.</p>
<p>Con los ejemplos citados a nivel estatal se pueden apreciar cambios de manera diferente; aqu&#x00ED; el proceso de democratizaci&#x00F3;n ha sido mucho m&#x00E1;s lento, y el avance suele confrontarse con la idiosincrasia cultural de la imagen femenina.</p>
<p>Sin embargo, a lo largo de los a&#x00F1;os, la lucha por la incorporaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica de la mujer se puede notar en los Legislativos locales, pues su composici&#x00F3;n se ha acercado a la paridad, lo que permite visualizar una democratizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica consolidada.</p>
<p>Por tanto, con los datos revisados en este apartado se puede apreciar que la democratizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica ha favorecido a las mujeres, debido a que se le han reconocido plenamente sus derechos como ciudadanas, se ha obligado a los partidos pol&#x00ED;ticos a incluirlas como candidatas y su participaci&#x00F3;n cada vez m&#x00E1;s activa las ha posicionado como un actor importante dentro del proceso de democratizaci&#x00F3;n que se ha abierto paso entre instituciones lideradas por varones.</p>
<p>El espacio con mayor democratizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica para la mujer es el Poder Legislativo, a trav&#x00E9;s de la paridad de g&#x00E9;nero. Sin duda, hace falta que realmente se reconozca a las mujeres por el solo hecho de serlo, sin tener que recurrir al cumplimiento de las normas para garantizar su inclusi&#x00F3;n, de la misma manera que falta una mayor participaci&#x00F3;n de la mujer en el &#x00E1;mbito local, desde los congresos hasta las gubernaturas, para que realmente exista una representaci&#x00F3;n del sector social m&#x00E1;s grande en el pa&#x00ED;s.</p>
</sec>
<sec>
<title>Paulatina incorporaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica de las mujeres</title>
<p>Como se pudo apreciar en el apartado anterior, existen evidencias paulatinas en la incorporaci&#x00F3;n de la mujer en la vida pol&#x00ED;tico-electoral, y ahora es interesante conocer los espacios donde la mujer ha ocupado cargos de alto nivel jer&#x00E1;rquico; as&#x00ED; se revisar&#x00E1; la cuesti&#x00F3;n femenina, considerando en d&#x00F3;nde se pueden tomar decisiones de gobierno. Se recupera la postulaci&#x00F3;n al Poder Ejecutivo, la inclusi&#x00F3;n en el Poder Judicial, la participaci&#x00F3;n en las secretar&#x00ED;as de Estado y la participaci&#x00F3;n de las mujeres como alcaldesas.</p>
<p>Respecto a la participaci&#x00F3;n en el Poder Ejecutivo, el acceso por parte de una mujer no se ha concretado, pero han existido postulaciones como candidatas desde 1988 con Rosario Ibarra de Piedra por el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), y tras ella se han dado los casos que se aprecian en la <xref ref-type="table" rid="table3">tabla 3</xref>.</p>
<table-wrap id="table3" position="float">
<label>Tabla 3.</label><caption><title>Mujeres candidatas a la Presidencia de la Rep&#x00FA;blica</title></caption>
<table frame="hsides" rules="rows">
<thead>
<tr>
<th>A&#x00F1;o</th>
<th>Partido</th>
<th>Nombre</th>
</tr>
</thead>
<tbody>
<tr>
<td>1988</td>
<td>PRT</td>
<td>Rosario Ibarra de Piedra</td>
</tr>
<tr>
<td rowspan="2">1994</td>
<td>PT</td>
<td>Cecilia Soto</td>
</tr>
<tr>
<td>PPS</td>
<td>Marcela Lombardo Otero</td>
</tr>
<tr>
<td>2006</td>
<td>PASDC</td>
<td>Patricia Mercado</td>
</tr>
<tr>
<td>2012</td>
<td>PAN</td>
<td>Josefina V&#x00E1;zquez Mota</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<table-wrap-foot>
<p><italic>Fuente:</italic> elaboraci&#x00F3;n propia.</p>
</table-wrap-foot>
</table-wrap>
<p>En la <xref ref-type="table" rid="table3">tabla 3</xref> se aprecia que solamente un partido pol&#x00ED;tico que ha permanecido desde 1939 hasta nuestros d&#x00ED;as ha postulado a una mujer, el PAN, en tanto que todos los otros partidos no han logrado permanecer en el sistema de partidos; lo que se debe enfatizar es que est&#x00E1;n vinculados ideol&#x00F3;gicamente con la izquierda mexicana, son partidos &#x201C;peque&#x00F1;os&#x201D; o ef&#x00ED;meros cuya participaci&#x00F3;n se reduce solamente a ese a&#x00F1;o electoral y desaparecen por no alcanzar el umbral.</p>
<p>En el 2018 dos mujeres intentaron participar bajo la forma de candidatura independiente, Margarita Zavala, exmiembro del PAN y adem&#x00E1;s primera dama en el sexenio 2006-2012, que reuni&#x00F3; los requisitos para participar a trav&#x00E9;s de esa figura pero renunci&#x00F3; argumentando que lo hac&#x00ED;a &#x201C;por un principio de congruencia, por un principio de honestidad pol&#x00ED;tica&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref18">Redacci&#x00F3;n BBC Mundo, 2018</xref>); la otra participante fue Mar&#x00ED;a de Jes&#x00FA;s Patricio Mart&#x00ED;nez, mejor conocida como &#x201C;Marichuy&#x201D;, m&#x00E9;dica tradicional, nahua, representante del Concejo Ind&#x00ED;gena de Gobierno (CIG), que logr&#x00F3; 281 952 adhesiones (<xref ref-type="bibr" rid="ref9">Hern&#x00E1;ndez, 2018</xref>), pero resultaron insuficientes para que el INE le otorgara el registro como candidata independiente.</p>
<p>En este sentido, todav&#x00ED;a se deben de concretar y hacer efectivos los derechos de las mujeres para el acceso al lugar pol&#x00ED;tico m&#x00E1;s importante, que es la Presidencia de la Rep&#x00FA;blica, debido a que es el espacio en donde se toman las decisiones m&#x00E1;s importantes para el curso pol&#x00ED;tico del pa&#x00ED;s, y una mujer no ha logrado conquistarlo. As&#x00ED;, se limita a las mujeres desde el &#x00E1;mbito partidista, al no postularlas como candidatas por temor a perder la elecci&#x00F3;n, por considerar que el pa&#x00ED;s no est&#x00E1; preparado para ser gobernado por una mujer o, en el peor de los casos, que no existe una mujer preparada para gobernarlo. La democratizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica ha cumplido con la funci&#x00F3;n de aperturar los espacios de participaci&#x00F3;n y garantizar las condiciones para que una mujer pueda postularse como candidata, sin embargo, todav&#x00ED;a no se ha logrado que otros actores del proceso de democratizaci&#x00F3;n, como son los partidos pol&#x00ED;ticos, impulsen la carrera pol&#x00ED;tica de una mujer para la Presidencia de la Rep&#x00FA;blica, al menos por parte de los partidos con posibilidades mayores de ganar una contienda pol&#x00ED;tico-electoral.</p>
<p>El otro de los poderes del Estado es el Poder Judicial. En este se toman grandes decisiones, pero la situaci&#x00F3;n tampoco es muy alentadora para las mujeres: el primer caso de participaci&#x00F3;n en este &#x00E1;mbito se remonta a 1961, cuando Mar&#x00ED;a Cristina Salmor&#x00E1;n de Tamayo fue designada como la primera ministra de la Suprema Corte, si bien entre los &#x201C;abogados corr&#x00ED;a la tonta broma de estar litigando ante la &#x2018;Suprema Corte y Confecci&#x00F3;n&#x2019;&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref14">Mart&#x00ED;nez, 2015, p. 1</xref>). Esto demuestra que en la &#x00E9;poca era normal considerar a la mujer como un ser menor y, adem&#x00E1;s, dedicada a los quehaceres del hogar, que se pensaban eran propios del g&#x00E9;nero femenino; a partir de ah&#x00ED; se han integrado paulatinamente las mujeres, pero en clara desventaja frente a los varones (ver <xref ref-type="table" rid="table4">tabla 4</xref>).</p>
<p>El Poder Judicial se diferencia de los otros dos poderes (Ejecutivo y Legislativo) debido a que no pasa por la voluntad popular, es decir, sus miembros no son elegidos directamente por la ciudadan&#x00ED;a, por lo que no tienen que realizar una campa&#x00F1;a pol&#x00ED;tica, no est&#x00E1;n sujetos a una ideolog&#x00ED;a partidista y, sobre todo, se les exige credenciales amplias y suficientes en su &#x00E1;rea de especializaci&#x00F3;n para garantizar que manejen los conocimientos propios de su formaci&#x00F3;n. En este sentido, todas las mujeres que llegan a la Suprema Corte de la Naci&#x00F3;n son ejemplo de preparaci&#x00F3;n en el &#x00E1;mbito del derecho, adem&#x00E1;s de una independencia ideol&#x00F3;gica respecto a los partidos pol&#x00ED;ticos existentes.</p>
<p>En la <xref ref-type="table" rid="table4">tabla 4</xref> se se&#x00F1;alan las mujeres que han llegado a ser ministros de la Suprema Corte. El segundo caso es lamentable, debido a que a la abogada Livier Ayala falleci&#x00F3; al d&#x00ED;a siguiente de hab&#x00E9;rsele notificado su designaci&#x00F3;n (<xref ref-type="bibr" rid="ref14">Mart&#x00ED;nez, 2015</xref>); es por eso que en ese a&#x00F1;o aparecen dos mujeres, pero realmente ejerci&#x00F3; una. Las ministras de 1983 a 1985 fueron designadas por el presidente Miguel de la Madrid Hurtado, vinculadas al Partido Revolucionario Institucional pero con un trabajo dentro del Poder Judicial; Olga S&#x00E1;nchez Cordero se desempe&#x00F1;&#x00F3; como secretaria de Gobernaci&#x00F3;n en los primeros a&#x00F1;os de gobierno del presidente Andr&#x00E9;s Manuel L&#x00F3;pez Obrador y actualmente es senadora por Morena, adem&#x00E1;s de que fue la primera mujer notario en el Distrito Federal (<xref ref-type="bibr" rid="ref14">Mart&#x00ED;nez, 2015</xref>).</p>
<table-wrap id="table4" position="float">
<label>Tabla 4.</label><caption><title>Mujeres en la Suprema Corte</title></caption>
<table frame="hsides" rules="rows">
<thead>
<tr>
<th>A&#x00F1;o</th>
<th>Nombre</th>
</tr>
</thead>
<tbody>
<tr>
<td>1961</td>
<td>Mar&#x00ED;a Cristina Salmor&#x00E1;n de Tamayo</td>
</tr>
<tr>
<td>1976</td>
<td>Livier Ayala Manzo</td>
</tr>
<tr>
<td>1976</td>
<td>Gloria Le&#x00F3;n Orantes</td>
</tr>
<tr>
<td>1983</td>
<td>Fausta Moreno Flores</td>
</tr>
<tr>
<td>1985</td>
<td>Victoria Adato Green</td>
</tr>
<tr>
<td>1985</td>
<td>Martha Ch&#x00E1;vez Padr&#x00F3;n</td>
</tr>
<tr>
<td>1987</td>
<td>Irma Cu&#x00E9; Sarquis de Duarte</td>
</tr>
<tr>
<td>1988</td>
<td>Clementina Gil Guill&#x00E9;n de Lester</td>
</tr>
<tr>
<td>1995</td>
<td>Olga S&#x00E1;nchez Cordero</td>
</tr>
<tr>
<td>2004</td>
<td>Margarita Luna Ramos</td>
</tr>
<tr>
<td>2015</td>
<td>Norma Luc&#x00ED;a Pi&#x00F1;a Hern&#x00E1;ndez</td>
</tr>
<tr>
<td>2019</td>
<td>Yasm&#x00ED;n Esquivel Mossa</td>
</tr>
<tr>
<td>2019</td>
<td>Ana Margarita R&#x00ED;os Farjat</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<table-wrap-foot>
<p><italic>Fuente:</italic> elaboraci&#x00F3;n propia con informaci&#x00F3;n de <xref ref-type="bibr" rid="ref14">Mart&#x00ED;nez (2015)</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="ref23">Suprema Corte de Justicia de la Naci&#x00F3;n (2020)</xref>.</p>
</table-wrap-foot>
</table-wrap>
<p>Actualmente, la Suprema Corte se encuentra conformada por once ministros, de los cuales el 73 % (ocho ministros) son varones, mientras que solo hay tres mujeres; entonces, no existe realmente una posibilidad para la toma decisiones desde este espacio, y parece ser que se necesita de una norma que establezca la paridad de g&#x00E9;nero para garantizar el acceso, ya que no se reconoce la representaci&#x00F3;n de la mujer de una manera justa. Al no pasar por la voluntad popular, el Poder Judicial no se somete a la norma electoral que garantiza un espacio de participaci&#x00F3;n para las mujeres, de modo que la democratizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica no alcanza este &#x00E1;mbito de gobierno.</p>
<p>Otro espacio desde el cual puede incidir en tomar decisiones son las secretar&#x00ED;as de Estado. En la <xref ref-type="table" rid="table5">tabla 5</xref> se aprecian las mujeres que han formado parte de los gabinetes.</p>
<table-wrap id="table5" position="float">
<label>Tabla 5.</label><caption><title>Mujeres en las secretar&#x00ED;as de Estado en M&#x00E9;xico, 1988-2020</title></caption>
<table frame="hsides" rules="rows">
<thead>
<tr>
<th>A&#x00F1;o</th>
<th>Secretar&#x00ED;a</th>
<th>Nombre</th>
<th>Partido gobernante</th>
</tr>
</thead>
<tbody>
<tr>
<td>1981</td>
<td>Secretar&#x00ED;a de Turismo</td>
<td>Rosa Luz Alegr&#x00ED;a Escamilla</td>
<td>PRI</td>
</tr>
<tr>
<td>1988</td>
<td>Secretar&#x00ED;a de la Contralor&#x00ED;a General de la Federaci&#x00F3;n</td>
<td>Mar&#x00ED;a Elena V&#x00E1;zquez Nava</td>
<td>PRI</td>
</tr>
<tr>
<td>1988</td>
<td>Secretar&#x00ED;a de Pesca</td>
<td>Mar&#x00ED;a de los &#x00C1;ngeles Moreno Uriegas</td>
<td>PRI</td>
</tr>
<tr>
<td>1998</td>
<td>Secretar&#x00ED;a de Relaciones Exteriores</td>
<td>Rosario Green Mac&#x00ED;as</td>
<td>PRI</td>
</tr>
<tr>
<td>1994</td>
<td>Secretar&#x00ED;a de Contralor&#x00ED;a y Desarrollo Administrativo</td>
<td>Norma Samaniego Breach</td>
<td>PRI</td>
</tr>
<tr>
<td>1994</td>
<td>Secretar&#x00ED;a de Turismo</td>
<td>Silvia Hern&#x00E1;ndez Enr&#x00ED;quez</td>
<td>PRI</td>
</tr>
<tr>
<td>1994</td>
<td>Secretar&#x00ED;a del Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca</td>
<td>Julia Carabias Lilo</td>
<td>PRI</td>
</tr>
<tr>
<td>2000</td>
<td>Secretar&#x00ED;a de Desarrollo Social</td>
<td>Josefina V&#x00E1;zquez Mota</td>
<td>PAN</td>
</tr>
<tr>
<td>2000</td>
<td>Secretar&#x00ED;a de la Reforma Agraria</td>
<td>Mar&#x00ED;a Teresa Herrera Tello</td>
<td>PAN</td>
</tr>
<tr>
<td>2000</td>
<td>Secretar&#x00ED;a de Turismo</td>
<td>Leticia Navarro Ochoa</td>
<td>PAN</td>
</tr>
<tr>
<td>2006</td>
<td>Secretar&#x00ED;a de Desarrollo Social</td>
<td>Ana Teresa Aranda Orozco</td>
<td>PAN</td>
</tr>
<tr>
<td>2006</td>
<td>Secretar&#x00ED;a de Desarrollo Social</td>
<td>Mar&#x00ED;a Beatriz Zavala Peniche</td>
<td>PAN</td>
</tr>
<tr>
<td>2006</td>
<td>Secretar&#x00ED;a de Relaciones Exteriores</td>
<td>Patricia Espinosa Cantellano</td>
<td>PAN</td>
</tr>
<tr>
<td>2006</td>
<td>Secretar&#x00ED;a de Educaci&#x00F3;n P&#x00FA;blica</td>
<td>Josefina V&#x00E1;zquez Mota</td>
<td>PAN</td>
</tr>
<tr>
<td>2006</td>
<td>Secretar&#x00ED;a de Energ&#x00ED;a</td>
<td>Georgina Yamilet Kessel Mart&#x00ED;nez</td>
<td>PAN</td>
</tr>
<tr>
<td>2010</td>
<td>Secretar&#x00ED;a de Turismo</td>
<td>Gloria Guevara Manzo</td>
<td>PAN</td>
</tr>
<tr>
<td>2011</td>
<td>Secretar&#x00ED;a del Trabajo y Previsi&#x00F3;n Social</td>
<td>Rosalinda V&#x00E9;lez Ju&#x00E1;rez</td>
<td>PAN</td>
</tr>
<tr>
<td>2011</td>
<td>Procuradur&#x00ED;a General de la Rep&#x00FA;blica</td>
<td>Marisela Morales Ib&#x00E1;&#x00F1;ez</td>
<td>PAN</td>
</tr>
<tr>
<td>2012</td>
<td>Secretar&#x00ED;a de Desarrollo Social</td>
<td>Rosario Robles Berlanga</td>
<td>PRI</td>
</tr>
<tr>
<td>2012</td>
<td>Secretar&#x00ED;a de Salud</td>
<td>Mercedes Juan L&#x00F3;pez</td>
<td>PRI</td>
</tr>
<tr>
<td>2012</td>
<td>Secretar&#x00ED;a de Turismo</td>
<td>Claudia Ruiz Massieu</td>
<td>PRI</td>
</tr>
<tr>
<td>2015</td>
<td>Procuradur&#x00ED;a General de la Rep&#x00FA;blica</td>
<td>Arely G&#x00F3;mez Gonz&#x00E1;lez</td>
<td>PRI</td>
</tr>
<tr>
<td>2015</td>
<td>Secretar&#x00ED;a de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano</td>
<td>Rosario Robles Berlanga</td>
<td>PRI</td>
</tr>
<tr>
<td>2015</td>
<td>Secretar&#x00ED;a de Relaciones Exteriores</td>
<td>Claudia Ruiz Massieu</td>
<td>PRI</td>
</tr>
<tr>
<td>2018</td>
<td>Secretar&#x00ED;a de Gobierno</td>
<td>Olga S&#x00E1;nchez Cordero</td>
<td>Morena</td>
</tr>
<tr>
<td>2018</td>
<td>Secretaria de Bienestar</td>
<td>Mar&#x00ED;a Luisa Albores Jim&#x00E9;nez</td>
<td>Morena</td>
</tr>
<tr>
<td>2018</td>
<td>Secretar&#x00ED;a de Medio Ambiente y Recursos Naturales</td>
<td>Josefa Gonz&#x00E1;lez Blanco Ortiz Mena</td>
<td>Morena</td>
</tr>
<tr>
<td>2018</td>
<td>Secretar&#x00ED;a de Energ&#x00ED;a</td>
<td>Roc&#x00ED;o Nahle Garc&#x00ED;a</td>
<td>Morena</td>
</tr>
<tr>
<td>2018</td>
<td>Secretar&#x00ED;a de Econom&#x00ED;a</td>
<td>Graciela M&#x00E1;rquez Col&#x00ED;n</td>
<td>Morena</td>
</tr>
<tr>
<td>2018</td>
<td>Secretar&#x00ED;a de la Funci&#x00F3;n P&#x00FA;blica</td>
<td>Irma Er&#x00E9;ndira Sandoval</td>
<td>Morena</td>
</tr>
<tr>
<td>2018</td>
<td>Secretar&#x00ED;a del Trabajo y Previsi&#x00F3;n Social</td>
<td>Luisa Mar&#x00ED;a Alcalde Luj&#x00E1;n</td>
<td>Morena</td>
</tr>
<tr>
<td>2018</td>
<td>Secretar&#x00ED;a de Cultura</td>
<td>Alejandra Frausto Guerrero</td>
<td>Morena</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<table-wrap-foot>
<p><italic>Fuente:</italic> elaboraci&#x00F3;n propia con informaci&#x00F3;n de <xref ref-type="bibr" rid="ref17">Quijano (2012)</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="ref1">Andr&#x00E9;s Manuel L&#x00F3;pez Obrador - AMLO (2020)</xref>.</p>
</table-wrap-foot>
</table-wrap>
<p>La inclusi&#x00F3;n de la mujer en el c&#x00ED;rculo m&#x00E1;s cercano al presidente de la Rep&#x00FA;blica, es decir, en el gabinete, se dio hasta 1981, en el sexenio de Jos&#x00E9; L&#x00F3;pez Portillo, con la designaci&#x00F3;n de Rosa Luz Alegr&#x00ED;a Escamilla frente a la Secretar&#x00ED;a de Turismo, ella represent&#x00F3; el 5 % frente al 95 % de los varones.</p>
<p>Con el paso de los a&#x00F1;os, las mujeres comenzaron a aparecer como titulares de las secretar&#x00ED;as, pero no en las m&#x00E1;s importantes; en el sexenio de la alternancia, el 12,82 % del gabinete lo ocuparon las mujeres, adem&#x00E1;s, &#x201C;el mandatario de este periodo se caracteriz&#x00F3; por ser altamente mis&#x00F3;gino, incluso con un lenguaje despectivo contra las mujeres&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref25">Toledo y Gallardo, 2019, p. 24</xref>).</p>
<p>En la administraci&#x00F3;n de Felipe Calder&#x00F3;n ocuparon un lugar como secretarias seis mujeres, es decir, el 15,38 % (<xref ref-type="bibr" rid="ref25">Toledo y Gallardo, 2019</xref>) frente al 86,85 % que representaban los varones.</p>
<p>En la <xref ref-type="table" rid="table5">tabla 5</xref> destaca en dos ocasiones Josefina V&#x00E1;zquez Mota como secretaria de Estado, adem&#x00E1;s de que fue candidata a la Presidencia de la Rep&#x00FA;blica por un partido pol&#x00ED;tico considerado como &#x201C;grande&#x201D;: Acci&#x00F3;n Nacional (PAN).</p>
<p>Con Enrique Pe&#x00F1;a Nieto nuevamente hay menor espacio para las mujeres debido a que solo ocuparon el 13,15 % de las secretar&#x00ED;as (<xref ref-type="bibr" rid="ref25">Toledo y Gallardo, 2019</xref>).</p>
<p>El sexenio de Andr&#x00E9;s Manuel L&#x00F3;pez Obrador resulta ser el m&#x00E1;s equitativo en la historia del pa&#x00ED;s, debido a que de 19 secretar&#x00ED;as de estado, siete secretar&#x00ED;as son ocupadas por mujeres, es decir, el 36 % de las mismas; es preciso se&#x00F1;alar que Josefa Gonz&#x00E1;lez Blanco renunci&#x00F3; en mayo de 2019, por lo que se design&#x00F3; a un var&#x00F3;n, de lo contrario, ese porcentaje ser&#x00ED;a m&#x00E1;s alto. En este sexenio tambi&#x00E9;n se deleg&#x00F3; a una mujer una de las secretar&#x00ED;as m&#x00E1;s importantes, que es la de Gobernaci&#x00F3;n, sin embargo, renunci&#x00F3; para ocupar su curul en el Senado de la Rep&#x00FA;blica, y su espaci&#x00F3; lo ocup&#x00F3; un var&#x00F3;n.</p>
<p>Es importante mencionar el hecho de que el gabinete se conforma a discreci&#x00F3;n del presidente de la Rep&#x00FA;blica, y no hay una normatividad para elegir a las personas que deben ocupar cada una de las carteras. De este modo, los lugares suelen estar ocupados por los hombres y las mujeres m&#x00E1;s cercanos al Ejecutivo, o bien resultado de las m&#x00FA;ltiples negociaciones que se realizan con los diferentes grupos en el poder; a pesar de esto, las mujeres contin&#x00FA;an siendo subrepresentadas, aunque conformen la mayor&#x00ED;a de la poblaci&#x00F3;n.</p>
<p>En este sentido, se est&#x00E1; limitando a la mujer en el aspecto de la democratizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica, porque a pesar de gozar de la ciudadan&#x00ED;a y de ejercerla, no se le considera para una verdadera toma de decisiones, entonces se le relega a cuestiones de menor importancia; su participaci&#x00F3;n se incrementa en n&#x00FA;mero, pero no en lugares estrat&#x00E9;gicos. En palabras de <xref ref-type="bibr" rid="ref25">Toledo y Gallardo (2019)</xref> &#x201C;Los sectores dentro de la administraci&#x00F3;n p&#x00FA;blica que tradicionalmente se consideran &#x2018;ligeros&#x2019; o &#x2018;feminizados&#x2019; son la cultura, la educaci&#x00F3;n, la salud y el turismo&#x201D; (p. 25), espacios en donde se le han otorgado mayores posibilidades de participaci&#x00F3;n al g&#x00E9;nero femenino, cada uno de ellos vinculado a los rasgos y habilidades que socialmente se les han impuesto a las mujeres. Podemos decir, entonces, que la democratizaci&#x00F3;n no se est&#x00E1; cumpliendo con las mujeres mexicanas.</p>
<p>En la <xref ref-type="table" rid="table5">tabla 5</xref> no se aprecian mujeres en las &#x00E1;reas de seguridad como la Secretar&#x00ED;a de Marina o de la Defensa Nacional, tampoco en la Secretar&#x00ED;a de Hacienda y Cr&#x00E9;dito P&#x00FA;blico, que es otra &#x00E1;rea importante para la toma de decisiones. &#x201C;Cerca del 50 % de quienes forman parte de la administraci&#x00F3;n p&#x00FA;blica son mujeres, pero solo el 29 % de ellas se colocan en niveles de toma de decisiones. Las mujeres tienden a contar con puestos de menor rango, con menos prestigio y sueldos m&#x00E1;s bajos&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref25">Toledo y Gallardo, 2019, p. 21</xref>).</p>
<p><xref ref-type="bibr" rid="ref25">Toledo y Gallardo (2019)</xref> afirman que generalmente las mujeres ocupan puestos administrativos que no exigen mucha capacidad intelectual y que son m&#x00E1;s de apoyo; en este sentido, tampoco se aprecia un reconocimiento pleno de los derechos ni de las capacidades de la mujer, por lo que pareciera que la mujer, en pleno siglo XXI, todav&#x00ED;a es considerada por una parte de los actores de la transici&#x00F3;n como un ser que debe ser guiado, sin capacidad propia para la toma de decisiones y minimizada por los estereotipos de g&#x00E9;nero que hist&#x00F3;ricamente se le han impuesto; es decir, la democratizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica est&#x00E1; ausente de todos aquellos espacios en los que puede incidir.</p>
<p>Referente al &#x00E1;mbito municipal, que es el lugar m&#x00E1;s cercano para la poblaci&#x00F3;n en general y en donde se toman decisiones de gobierno, la mujer tampoco ha logrado una representaci&#x00F3;n elevada, pues no se llega ni siquiera al 30 % de mujeres alcaldesas (ver <xref ref-type="fig" rid="fig4">Figura 4</xref>).</p>
<fig id="fig4" position="float">
<label>Figura 4.</label>
<caption><title>Porcentaje de mujeres alcaldesas en M&#x00E9;xico, 2015-2019</title></caption>
<graphic xlink:href="CP-17-155-g004.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
<attrib><italic>Fuente:</italic> elaboraci&#x00F3;n propia con informaci&#x00F3;n de <xref ref-type="bibr" rid="ref12">Instituto Nacional de las Mujeres - Inmujeres (2020)</xref>.</attrib>
</fig>
<p>Lo que se puede notar es un avance m&#x00ED;nimo del periodo que va de 2015 a 2018 en el n&#x00FA;mero de mujeres que han sido alcaldesas; al revisar la <xref ref-type="fig" rid="fig4">figura 4</xref>, en el 2015 solo el 9,4 de los m&#x00E1;s de 2400 municipios mexicanos los encabezaba una mujer, es decir que solo 232 municipios tuvieron una presidenta municipal. En el a&#x00F1;o 2016 hubo una ligera disminuci&#x00F3;n, puesto que solo 221 municipios tuvieron una mujer presidente municipal; para el a&#x00F1;o 2017 se increment&#x00F3; el n&#x00FA;mero de municipios bajo el liderazgo femenino, ya que hubo 346 (14,1 %); los a&#x00F1;os de 2018 y 2019 resultan favorables, puesto que en el primero 537 mujeres lograron dirigir un municipio, cifra que aument&#x00F3; en el siguiente a&#x00F1;o a 545 municipios gobernados por una mujer.
<disp-quote>
<p>En ninguna de las 32 entidades federativas se ha logrado la equidad de g&#x00E9;nero en el &#x00E1;mbito de los gobiernos municipales. Los estados que m&#x00E1;s se acercan a esta condici&#x00F3;n son Baja California, Baja California Sur y Tabasco: en los dos primeros, 40 por ciento de sus municipios est&#x00E1;n gobernados por mujeres, mientras que en Tabasco, 41 por ciento de los alcaldes son mujeres. En contraste, Oaxaca y Tlaxcala son los estados con la menor equidad, ya que en cada entidad solo 1 de cada 10 alcaldes es mujer. (<xref ref-type="bibr" rid="ref20">Sandoval, 2020, p&#x00E1;rr. III</xref>)</p>
</disp-quote></p>
<p>La toma de decisiones m&#x00E1;s cercana a la poblaci&#x00F3;n dista mucho de tener mayor representatividad del g&#x00E9;nero femenino; en este nivel de gobierno no se ha consolidado la participaci&#x00F3;n femenina de manera efectiva.</p>
<p>Uno de los elementos para reflexionar tiene que ver con el desarrollo econ&#x00F3;mico, debido a que una autonom&#x00ED;a econ&#x00F3;mica permite tambi&#x00E9;n la toma de decisiones, y no solamente en el &#x00E1;mbito privado sino en el p&#x00FA;blico. El caso mexicano no es nada alentador para las mujeres, debido a que M&#x00E9;xico tiene la peor brecha salarial entre hombres y mujeres en Am&#x00E9;rica Latina: las mujeres perciben ingresos menores y, para igualar el salario de un hombre, deben trabajar hasta 35 d&#x00ED;as m&#x00E1;s (<xref ref-type="bibr" rid="ref6">Forbes Staff, 2019</xref>). Una mujer tiene un salario promedio de $ 5029,00, mientras que el hombre gana $ 5825,00 (<xref ref-type="bibr" rid="ref6">Forbes Staff, 2019</xref>), es decir que la diferencia entre los g&#x00E9;neros es del 16 %; a esto se le debe sumar el hecho de que las mujeres se desempe&#x00F1;an en el &#x00E1;mbito dom&#x00E9;stico, situaci&#x00F3;n que no es remunerada y en la cual sufren de violencia de distintos tipos. Se carece de una repartici&#x00F3;n de la riqueza de manera equitativa, en la que la mujer se vea beneficiada de la misma manera que el var&#x00F3;n, sin embargo, este tema merece ser tratado en otro momento por su amplitud e importancia dentro de cualquier Estado.</p>
<p>Los datos expuestos motivan varias reflexiones, por ejemplo, que el proceso de democratizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica ha tenido un impacto positivo en la inclusi&#x00F3;n de la mujer en cargos de representaci&#x00F3;n; es incuestionable que la liberalizaci&#x00F3;n ha sentado las bases en la formalizaci&#x00F3;n de las reglas de inserci&#x00F3;n de la mujer en la arena pol&#x00ED;tica. Sin embargo, aunque las mujeres ocupen mayor n&#x00FA;mero de cargos, a&#x00FA;n son debatibles aspectos como la falta de concreci&#x00F3;n para que una mujer se convierta en presidente de la Rep&#x00FA;blica, si bien el hecho de que los partidos pol&#x00ED;ticos, al pasar del tiempo, se decidan a postular a mujeres como candidatas a presidentas de la Rep&#x00FA;blica mexicana ha sido un avance paulatino.</p>
<p>En el caso del Poder Judicial, se ha valorado la trayectoria y formaci&#x00F3;n profesional de las mujeres que han logrado ser ministros de la Suprema Corte; en el periodo que va de 1961 a 2019, doce mujeres han estado al frente en el Poder Judicial. Para el caso de las mujeres que han sido secretarias de Estado, en el periodo que va de 1981 al 2018 no se nombraron mujeres al frente de &#x00E1;reas como Marina y Hacienda y Cr&#x00E9;dito P&#x00FA;blico, &#x00E1;reas que se consideran de mayor impacto en la toma de decisiones. En el &#x00E1;mbito municipal, existe una brecha salarial y son pocas las mujeres que han logrado convertirse en alcaldesas. En pocas palabras, el mayor logro se concentra en el aspecto de la democratizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica.</p>
</sec>
<sec>
<title>Reflexiones finales</title>
<p>En un Estado como el mexicano, que ha transitado del autoritarismo a un proceso de democratizaci&#x00F3;n en donde el mismo r&#x00E9;gimen ha impulsado un proceso de liberalizaci&#x00F3;n y se ha manifestado una institucionalizaci&#x00F3;n de la democratizaci&#x00F3;n, los actores pol&#x00ED;ticos se han beneficiado con el paso de los a&#x00F1;os y se han hecho efectivos los derechos que se consagraban en las normas, aunque todav&#x00ED;a se mantiene una deuda con uno de esos actores: las mujeres.</p>
<p>A lo largo de este ensayo se ha dado cuenta de la participaci&#x00F3;n de la mujer de acuerdo con el avance de la democratizaci&#x00F3;n, un proceso que no ha sido lineal, sino que ha sufrido un proceso de sobresaltos, en donde la inserci&#x00F3;n ha sido paulatina y con penetraci&#x00F3;n desigual en los espacios de representaci&#x00F3;n.</p>
<p>El mayor ejemplo del inicio del proceso de democratizaci&#x00F3;n es el reconocimiento pleno de los derechos de la mujer como ciudadana, aspecto que repercuti&#x00F3; de manera positiva en el &#x00E1;mbito pol&#x00ED;tico-electoral, en donde se ha consolidado debido a las modificaciones normativas que posibilitan el ingreso de la mujer como una obligaci&#x00F3;n de los partidos pol&#x00ED;ticos, de manera espec&#x00ED;fica en el Poder Legislativo. Sin embargo, en el acceso a los otros poderes todav&#x00ED;a falta mucho para incluirla de manera regular y, por lo tanto, respecto a la participaci&#x00F3;n efectiva, los lugares importantes de toma de decisiones carecen de una vasta presencia femenina, situaci&#x00F3;n que a&#x00FA;n requiere atenci&#x00F3;n para evitarlo.</p>
<p>Si bien es cierto que el &#x00E1;mbito legislativo es el lugar que mayor presencia femenina tiene y que evidencia el aumento de la pluralidad pol&#x00ED;tica y de la institucionalizaci&#x00F3;n de las normas a su favor, tambi&#x00E9;n ha sido el espacio en donde se les ha utilizado solamente para cumplir las normas. No se debe olvidar el caso de las &#x201C;Juanitas<xref ref-type="fn" rid="fn1"><sup>1</sup></xref>&#x201D;, un hecho injusto que no debe repetirse porque de ser as&#x00ED; se estar&#x00ED;a insultando la capacidad intelectual y pol&#x00ED;tica de las mujeres, adem&#x00E1;s de simular un avance en la democratizaci&#x00F3;n que resulta ser totalmente falso. Situaciones como estas, m&#x00E1;s que avanzar en materia de democratizaci&#x00F3;n, representan un retroceso y demeritan la participaci&#x00F3;n de la mujer en asuntos pol&#x00ED;ticos.</p>
<p>Cabe mencionar que el proceso de democratizaci&#x00F3;n se tiene que entender en un marco amplio de derechos y obligaciones, pero tambi&#x00E9;n de transformaciones; una de ellas tiene que ver con la p&#x00E9;rdida de la hegemon&#x00ED;a por parte del Partido Revolucionario Institucional y la inclusi&#x00F3;n de la oposici&#x00F3;n como una verdadera opci&#x00F3;n de cambio pol&#x00ED;tico electoral. A pesar de la hegemon&#x00ED;a que prevalec&#x00ED;a en el &#x00E1;mbito pol&#x00ED;tico electoral, la mujer se vio beneficiada en el &#x00E1;mbito normativo, debido a que se le reconocieron derechos y obligaciones que impulsaron el proceso de democratizaci&#x00F3;n; as&#x00ED; su inclusi&#x00F3;n, a cuentagotas, se dio durante la &#x00E9;poca de control m&#x00E1;s fuerte por parte del PRI, lo que marcar&#x00ED;a una primera etapa en el proceso de democratizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica a favor de la mujer, es decir, se inicia en una &#x00E9;poca marcada por la falta de competencia y competitividad electoral.</p>
<p>Los mismos cambios electorales y el triunfo de la oposici&#x00F3;n marcan otra etapa en la democratizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica, en donde la pluralidad se manifiesta y la participaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica de la mujer asciende. Esta etapa, que iniciar&#x00ED;a desde finales de la d&#x00E9;cada de los ochenta, define tanto el aspecto normativo como el f&#x00E1;ctico; las transformaciones legales van estableciendo una cuota de g&#x00E9;nero cada vez m&#x00E1;s equitativa y se ampl&#x00ED;an las opciones partidistas que postulan a las mujeres, adem&#x00E1;s de empezar a ganar espacios como en el Poder Judicial y las secretar&#x00ED;as de Estado</p>
<p>En estos primeros 20 a&#x00F1;os del nuevo milenio los resultados para las mujeres en el &#x00E1;mbito pol&#x00ED;tico-electoral son bastante significativos, pero todav&#x00ED;a falta concretar la participaci&#x00F3;n de la mujer en la toma de decisiones, elemento pendiente en el proceso de democratizaci&#x00F3;n en M&#x00E9;xico. Todo indica que se necesita legislar para asegurar la inclusi&#x00F3;n de las mujeres en cada uno de los espacios, pero &#x00BF;eso es necesario? En verdad se tiene que obligar a los varones a incluir a las mujeres, no simplemente reconocer los derechos y ofrecerles un lugar para evitar una sanci&#x00F3;n; tampoco se trata de sentir que la inclusi&#x00F3;n femenina en el &#x00E1;mbito p&#x00FA;blico es un regalo o una d&#x00E1;diva, cuando es un derecho que simplemente por gozar de ciudadan&#x00ED;a se tiene. Se trata de hacerlo efectivo, verdadero.</p>
<p>En este sentido, hace falta establecer nuevos arreglos institucionales para que se garantice la equidad en el acceso a la mujer en aquellos espacios en donde se toman decisiones y no solamente se incluya para cumplir con la ley. Adem&#x00E1;s, y no menos importante, es preciso que las mujeres que logran un cargo p&#x00FA;blico en verdad luchen por los derechos de las mujeres, es decir, que efectivamente las representen. No es entonces ut&#x00F3;pico pensar que con la institucionalizaci&#x00F3;n de la democratizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica se pueden eliminar las cuotas de g&#x00E9;nero y no depender de ellas para garantizar un acceso.</p>
<p>Por tanto, el avance que ha logrado la mujer en la inserci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica y electoral es producto de la democratizaci&#x00F3;n que ha experimentado el pa&#x00ED;s, y la representaci&#x00F3;n en las instituciones por figuras femeninas ha implicado que los diversos actores pol&#x00ED;ticos pacten a favor de esto y que a trav&#x00E9;s de un proceso gradual las f&#x00E9;minas ganen terreno a pesar de las dificultades como la idiosincrasia o la aceptaci&#x00F3;n masculina para que ellas puedan gozar de una igualdad y equidad de g&#x00E9;nero.</p>
</sec>
</body>
<back>
<bio>
<title>Mar&#x00ED;a del Pilar Silva Rivera</title>
<p>Doctora en Ciencias Pol&#x00ED;ticas y Sociales, profesora de asignatura en la Licenciatura en Ciencias Pol&#x00ED;ticas y Administraci&#x00F3;n P&#x00FA;blica, adscrita al Centro Universitario UAEM Amecameca. Es autora del libro<italic> La democratizaci&#x00F3;n y el poder pol&#x00ED;tico del gobernador en la configuraci&#x00F3;n del sistema de partidos del Estado de M&#x00E9;xico (1999-2011)</italic> y de diferentes art&#x00ED;culos y cap&#x00ED;tulos de libro que versan sobre procesos electorales, sistemas de partidos, democratizaci&#x00F3;n y coalici&#x00F3;n dominante.</p>
</bio>
<bio>
<title>M&#x00F3;nica Selene Mel&#x00E9;ndez Rivera</title>
<p>Maestra en Ciencias Pol&#x00ED;ticas y Sociales y mag&#x00ED;ster en Administration et Management Public. Profesora de asignatura y coordinadora de la Licenciatura en Ciencias Pol&#x00ED;ticas y Administraci&#x00F3;n P&#x00FA;blica, adscrita al Centro Universitario UAEM Amecameca. Autora de diferentes art&#x00ED;culos y cap&#x00ED;tulos de libro sobre profesionalizaci&#x00F3;n, democratizaci&#x00F3;n, gerencia p&#x00FA;blica y habilidades directivas.</p>
</bio>
<notes>
<fn-group>
<fn id="fn1" fn-type="other"><label>1</label><p>Las Juanitas fueron la expresi&#x00F3;n m&#x00E1;s burda de una estrategia pol&#x00ED;tica de algunos partidos pol&#x00ED;ticos, en el 2009, para cumplir con la cuota de g&#x00E9;nero. Recurrieron a nombrar mujeres a la C&#x00E1;mara de Diputados y, una vez tomaron protesta, renunciaron para dar el paso a su suplente var&#x00F3;n, que bien pod&#x00ED;a ser el esposo, amigo o alg&#x00FA;n otro familiar.</p></fn>
</fn-group>
</notes>
<ref-list>
<title>Referencias</title>
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