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<journal-title>Ciencia Pol&#x00ED;tica</journal-title>
<abbrev-journal-title abbrev-type="publisher">Cienc. Politi.</abbrev-journal-title>
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<article-title>Emociones y poder desde una perspectiva sentipensante</article-title>
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<trans-title xml:lang="en"><italic>Emotions and Power from a</italic> Sentipensante <italic>Perspective</italic></trans-title>
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<contrib contrib-type="author"><name><surname>Corredor</surname><given-names>Alejandro Robayo</given-names></name><xref ref-type="aff" rid="aff1"></xref></contrib>
<aff id="aff1"><institution content-type="original">Universidad Nacional de Colombia</institution> <city>Bogot&#x00E1; D.C.</city> <country>Colombia</country> <email>farobayoc@unal.edu.co</email> <uri xlink:href="https://orcid.org/0000-0001-8379-8115">https://orcid.org/0000-0001-8379-8115</uri></aff>
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<pub-date publication-format="electronic" date-type="pub" iso-8601-date="2021-01">
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<copyright-holder>Ciencia Pol&#x00ED;tica</copyright-holder>
<license license-type="open-access" xlink:href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0" xml:lang="es"><license-p>Este art&#x00ED;culo est&#x00E1; publicado en acceso abierto bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 2.5 Colombia.</license-p>
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<title>Resumen</title>
<p>En este art&#x00ED;culo se desarrolla una propuesta te&#x00F3;rica para comprender la relaci&#x00F3;n entre las emociones y el poder. Para este prop&#x00F3;sito, se elabora una definici&#x00F3;n de las emociones a partir del concepto de &#x201C;sentipensar&#x201D; y de su relaci&#x00F3;n con los marcos culturales dominantes. Al ser producidas en medio de las luchas por el sentido predominante en una sociedad y ser una manifestaci&#x00F3;n internalizada de este conflicto, las emociones son profundamente pol&#x00ED;ticas. Por esta raz&#x00F3;n, tienen un car&#x00E1;cter doble: son constituidas por el poder y, a la vez, son constituyentes de este. El poder influencia a las emociones en su producci&#x00F3;n, conservaci&#x00F3;n, expresi&#x00F3;n y transformaci&#x00F3;n. A su vez, las emociones producen subjetividades que pueden ser funcionales a la dominaci&#x00F3;n o a la resistencia. Por esta v&#x00ED;a, facilitan o dificultan el ejercicio del poder.</p>
</abstract>
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<title>Abstract</title>
<p>This article proposes a theoretical framework to understand the relationship between emotions and power. For this purpose, a definition of emotions is elaborated from the concept of <italic>sentipensar</italic> and from the consideration of their relationship with the dominant cultural frameworks. In this way, being produced in the middle of struggles for the predominant meaning in a society and being an internalized manifestation of this conflict, emotions are deeply political. In this sense, they have a double character: they are constituted by power and, at the same time, are constituent of it. Power influences emotions in their production, conservation, expression, and transformation. Simultaneously, emotions produce subjectivities that can be functional to domination or resistance and, in such a way, facilitate or hinder power.</p>
</trans-abstract>
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<kwd>emociones</kwd>
<kwd>marco cultural</kwd>
<kwd>poder</kwd>
<kwd>sentipensar</kwd>
<kwd>subjetividad</kwd>
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<kwd>Cultural Framework</kwd>
<kwd>Emotions</kwd>
<kwd>Power</kwd>
<kwd><italic>Sentipensar</italic></kwd>
<kwd>Subjectivity</kwd>
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<sec><title>Introducci&#x00F3;n</title>
<p>La mirada acusante frente a una pareja homosexual que se toma de la mano en la calle; la incertidumbre por el futuro ante un desempleo en alza y las crecientes crisis econ&#x00F3;micas; la calificaci&#x00F3;n de las protestas por el asesinato de un afroamericano como &#x201C;promoci&#x00F3;n del odio racial&#x201D;; la reivindicaci&#x00F3;n de la &#x201C;digna rabia&#x201D; como motor de la acci&#x00F3;n colectiva; y la caracterizaci&#x00F3;n de cualquier acto violento como terrorismo: las emociones est&#x00E1;n en medio de un escrutinio permanente en nuestra vida diaria y muchas veces, inadvertidamente, en el centro del debate pol&#x00ED;tico. &#xbf;Qu&#x00E9; emociones est&#x00E1;n permitidas y cu&#x00E1;les prohibidas en los espacios p&#x00FA;blicos? &#xbf;Cu&#x00E1;les en los espacios privados? &#xbf;Qu&#x00E9; sujetos deben reprimir sus afectos y qu&#x00E9; otros los pueden expresar? &#xbf;Qu&#x00E9; debemos hacer con los sentimientos que experimentamos a diario sobre el mundo, sobre otrosas y sobre nosotros-as mismos-as? &#xbf;Qui&#x00E9;n realiza esta serie de prescripciones sobre nuestras emociones? &#xbf;Es posible cambiar estas reglas?</p>
<p>La clave para responder a estas preguntas y para comprender el con-junto de expectativas sociales que se tejen sobre nuestros afectos est&#x00E1; en la relaci&#x00F3;n entre las emociones y el poder. <xref ref-type="bibr" rid="ref14">Heaney (2011)</xref> ha caracterizado esta relaci&#x00F3;n como la de dos mellizos conceptuales. Ambos t&#x00E9;rminos tienen una coincidencia de or&#x00ED;genes y son centrales para comprender la vida social y pol&#x00ED;tica, pero han tenido trayectorias de reflexi&#x00F3;n diferenciadas. De esta manera, mientras que el poder ha ocupado gran parte de las preocupaciones de la filosof&#x00ED;a, la sociolog&#x00ED;a y la ciencia pol&#x00ED;tica, las emociones han sido tomadas en cuenta seriamente solo hasta hace algunas d&#x00E9;cadas. Paralelamente, mientras que los te&#x00F3;ricos del poder (con la excepci&#x00F3;n de Norbert El&#x00ED;as y de algunos desarrollos de Michel Foucault) le han dado poco espacio y reconocimiento a las emociones, quienes han elaborado marcos te&#x00F3;ricos para la comprensi&#x00F3;n de las emociones como fen&#x00F3;menos sociales, especialmente en la denominada sociolog&#x00ED;a de las emociones, han construido puentes m&#x00E1;s s&#x00F3;lidos con el poder y su influencia en la modelaci&#x00F3;n de las emociones (<xref ref-type="bibr" rid="ref14">Heaney, 2011</xref>).</p>
<p>Especialmente, la propuesta de <xref ref-type="bibr" rid="ref18">Kemper (2001)</xref> aborda esta relaci&#x00F3;n desde un enfoque estructuralista. Para <xref ref-type="bibr" rid="ref18">Kemper (2001)</xref>, las emociones son derivaciones de los resultados reales, anticipados, recordados o imaginados de las relaciones de poder y estatus entre diferentes actores. De tal manera, se pueden predecir las emociones resultantes de diversos escenarios en los que pueden variar o mantenerse fijos el poder y el estatus propio y ajeno. En este caso, las emociones son tratadas exclusivamente como productos de las relaciones de poder y estatus, como variables dependientes de estas relaciones, lo que no permite comprender c&#x00F3;mo las emociones son tambi&#x00E9;n elementos necesarios para el ejercicio del poder. A la vez, esta teor&#x00ED;a es profundamente ahist&#x00F3;rica y acultural, en cuanto las predicciones sobre los resultados emocionales de estos escenarios son postuladas de manera universal, pues no se conciben las posibles transformaciones en el tiempo y la variaci&#x00F3;n de estos resultados entre culturas diferentes.</p>
<p>En este art&#x00ED;culo formulo una propuesta te&#x00F3;rica para abordar la relaci&#x00F3;n entre las emociones y el poder que no padezca de los problemas se&#x00F1;alados y que ofrezca una comprensi&#x00F3;n m&#x00E1;s amplia, abierta y flexible de este fen&#x00F3;meno. Para esto, retomo los principales aportes te&#x00F3;ricos de la sociolog&#x00ED;a de las emociones y de autores como Norbert El&#x00ED;as, Martha Nussbaum y Adrian Scribano. Por medio de estas perspectivas, podremos comprender a las emociones como elementos que no solo son formados en los procesos de socializaci&#x00F3;n, sino que tambi&#x00E9;n permiten la resistencia de los individuos y los colectivos en las relaciones de poder. Para lo anterior es fundamental construir una definici&#x00F3;n de las emociones que permita entender c&#x00F3;mo son modeladas por el orden social, as&#x00ED; como una definici&#x00F3;n multidimensional del poder que permita que los propios actores tengan agencia sobre su mundo emocional. Todo esto es posible solo bajo la condici&#x00F3;n de que se abandone la dicotom&#x00ED;a moderna entre emociones y raz&#x00F3;n. Para esto, recurro al concepto de &#x201C;sentipensar&#x201D; del soci&#x00F3;logo colombiano Orlando Fals Borda, ya que nos proporciona la articulaci&#x00F3;n definitiva entre el car&#x00E1;cter cognitivo de las emociones y su dimensi&#x00F3;n corporal.</p>
<p>Con este panorama en mente, el art&#x00ED;culo est&#x00E1; dividido en tres partes: en la primera (1), desarrollo el concepto de sentipensar; en la segunda (2), elaboro una definici&#x00F3;n de las emociones, a partir de dicho concepto, que considera simult&#x00E1;neamente su naturaleza sensible y cognitiva. Finalmente, en la tercera parte (3) abordo el v&#x00ED;nculo entre esta concepci&#x00F3;n de las emociones y las relaciones de poder.</p>
</sec>
<sec><title>1. &#xbf;Qu&#x00E9; es el sentipensar?</title>
<p>El racionalismo occidental predominante separ&#x00F3; dos aspectos fundamentales de la vida: la raz&#x00F3;n y las emociones. <xref ref-type="bibr" rid="ref13">Guerrero (2010)</xref> denomin&#x00F3; a esta escisi&#x00F3;n de nuestra experiencia como la colonialidad de la afectividad, en cuanto se constituye a la raz&#x00F3;n como el rasero para medir el mundo y como la gu&#x00ED;a para el progreso de la humanidad. En este sentido, el racionalismo hegem&#x00F3;nico erigi&#x00F3; a la raz&#x00F3;n como la &#x00FA;nica herramienta v&#x00E1;lida para comprender la realidad y la constituci&#x00F3;n de lo humano. Como contraparte, las emociones &#x2013;y todo aquello que fuera denominado como un impulso corporal&#x2013; quedaron relegadas a ser elementos que deb&#x00ED;an ser suprimidos, inhibidos o controlados para alcanzar el ideal del dominio racional del mundo. Las emociones se constituyeron en lo esencialmente &#x201C;otro&#x201D; de la raz&#x00F3;n, en una alteridad peligrosa, una bestia que deb&#x00ED;a ser domada por el intelecto, lo que se evidencia en perspectivas como la del famoso mito del auriga de Plat&#x00F3;n o en la idea cartesiana del adiestramiento de las pasiones por la voluntad (<xref ref-type="bibr" rid="ref5">Descartes, 1997</xref>).</p>
<p>Si bien las emociones estuvieron presentes como elementos secundarios en algunas de las principales teor&#x00ED;as sociol&#x00F3;gicas, han sido redescubiertas en las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas, producto de la recuperaci&#x00F3;n de una tradici&#x00F3;n de pensamiento que las valoraba desde su complementariedad con la raz&#x00F3;n.<xref ref-type="fn" rid="fn1"><sup>1</sup></xref> Este &#x201C;giro emocional&#x201D; se relacion&#x00F3; con un cambio en la concepci&#x00F3;n sobre las emociones y los afectos derivado de algunos desarrollos en diversas ciencias sociales (como la sociolog&#x00ED;a y la antropolog&#x00ED;a) y ciencias naturales (Lara y Dom&#x00ED;nguez, 2014). Uno de los motores de este cambio de concepci&#x00F3;n fue el desarrollo del debate sobre los v&#x00ED;nculos entre las emociones y los procesos cognitivos en la psicolog&#x00ED;a y parte de la filosof&#x00ED;a, del cual se derivaron algunos hallazgos en la neurolog&#x00ED;a (<xref ref-type="bibr" rid="ref20">LeDoux, 1999</xref>). En los &#x00FA;ltimos a&#x00F1;os ha crecido la preocupaci&#x00F3;n por el lugar que las emociones ocupan en diferentes campos hasta ahora construidos exclusivamente sobre el culto a la raz&#x00F3;n (<xref ref-type="bibr" rid="ref23">Ma&#x00ED;z, 2010</xref>).</p>
<p>Siguiendo el curso de esta corriente reciente y ante el hiperracionalismo, constituyente de nuestros conocimientos y saberes, se hace necesario entender en su integralidad a los seres humanos y las acciones que desarrollan. La hegemon&#x00ED;a de la raz&#x00F3;n ha fragmentado la condici&#x00F3;n de nuestra humanidad al desconocer que no solo somos seres racionales, sino tambi&#x00E9;n sensibilidades actuantes (<xref ref-type="bibr" rid="ref13">Guerrero, 2010</xref>). Es decir, que tan-to nuestra capacidad racional como nuestras emociones gu&#x00ED;an nuestro comportamiento. Por lo anterior, es necesario plantear un marco que nos permita comprender desde otra perspectiva la relaci&#x00F3;n entre lo cognitivo y lo sensible. Mientras continuemos considerando a las emociones como algo meramente corporal o meramente cognitivo (como ha sido el caso de algunos enfoques en la filosof&#x00ED;a), no podremos comprender cu&#x00E1;l es su influencia real en las relaciones de poder y c&#x00F3;mo su internalizaci&#x00F3;n forma a los sujetos. He ah&#x00ED; la importancia de una perspectiva que nos permita rescatar la indivisibilidad de lo humano, esta imbricaci&#x00F3;n de lo racional y lo emocional en nuestro ser. El concepto de &#x201C;sentipensar&#x201D; es la clave para esta labor, puesto que justamente nos permite romper con el pensamiento dicot&#x00F3;mico occidental y dejar atr&#x00E1;s la concepci&#x00F3;n de que la raz&#x00F3;n inicia donde terminan las emociones y viceversa.</p>
<p><italic>Sentipensar</italic> es un concepto que acu&#x00F1;&#x00F3; el soci&#x00F3;logo colombiano Orlando Fals Borda con el fin de denotar la manera como ciertos sujetos sociales act&#x00FA;an sin separar la raz&#x00F3;n de sus emociones. Originalmente, fue una noci&#x00F3;n que aprendi&#x00F3; de un pescador en una de sus investigaciones en el departamento de Sucre, ubicado en la costa caribe colombiana. A pesar de la potencia explicativa de este concepto, no fue elaborado por el mismo Fals Borda y ha trascendido a ser una idea general cuyas implicaciones han sido poco analizadas. Por esta raz&#x00F3;n, en este apartado construyo una propuesta que desarrolla m&#x00E1;s detalladamente el concepto y que nos brinda una base m&#x00E1;s s&#x00F3;lida para la definici&#x00F3;n de las emociones que se plantear&#x00E1; m&#x00E1;s adelante.</p>
<p>El sentipensar denota la unidad intr&#x00ED;nseca entre sentir y pensar, lo que implica un giro fundamental con respecto a buena parte de la tradici&#x00F3;n filos&#x00F3;fica occidental que se desarroll&#x00F3; sobre la idea de que sentir y pensar eran facultades diferentes. Por el contrario, este concepto nos per-mite entender al sentir y al pensar no como dos actividades independientes, sino como dos momentos de una misma capacidad. As&#x00ED;, sentipensar es la capacidad para aprehender impresivamente (por medio de los sentidos) la realidad. As&#x00ED;, es lo mismo que el fil&#x00F3;sofo espa&#x00F1;ol Xavier Zubir&#x00ED; denomin&#x00F3; inteligencia sentiente, de cuya conceptualizaci&#x00F3;n se deriva el grueso de las ideas b&#x00E1;sicas &#x2013;con algunas innovaciones&#x2013; que se presentan a continuaci&#x00F3;n (<xref ref-type="bibr" rid="ref32">Zubir&#x00ED;, 1980</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="ref33">1982</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="ref34">1983</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="ref28">Robayo, 2019</xref>).</p>
<p>Aprehender la realidad es un &#x201C;hacer presente&#x201D; lo real (<xref ref-type="bibr" rid="ref32">Zubir&#x00ED;, 1980</xref>), significa captar el mundo, algo as&#x00ED; como un &#x201C;darse cuenta&#x201D; de lo que existe. Esta aprehensi&#x00F3;n est&#x00E1; constituida por dos momentos fundamentales: el sentir y el pensar. El sentir es el momento por el cual se capta un objeto<xref ref-type="fn" rid="fn2"><sup>2</sup></xref> por medio de los sentidos: aqu&#x00ED; se aprehende el contenido del objeto (su forma, su color, su olor, etc.). El pensar, por su parte, es el momento en que se capta el car&#x00E1;cter de realidad del objeto, es decir, su autonom&#x00ED;a con respecto a quien aprehende. En el sentir, experimentamos el mundo de manera corporal, pues la realidad es captada por medio de nuestros sentidos. De esta forma, en el sentir, lo que aprehendemos queda en nosotros como sensaciones corporales. El pensar permite que dichas sensaciones corporales no queden como meros est&#x00ED;mulos, como simples insumos de entrada que producen respuestas de salida autom&#x00E1;ticas, sino que le permite al sujeto aprehensor darse cuenta de la realidad de lo que ha aprendido sensiblemente. Dicho de otro modo, permite que las sensaciones corporales capten lo real, la existencia de lo aprehendido por s&#x00ED; mismo. Esta existencia por s&#x00ED; mismo del objeto aprehendido, as&#x00ED; como su contenido, quedan como ideas en el momento del pensar.</p>
<p>El sentir y el pensar, entonces, son dos momentos anal&#x00ED;ticos de una unidad intr&#x00ED;nseca, pues las ideas del momento del pensar solo se producen a partir de las sensaciones del momento del sentir. Por esto, se trata de un pensar sensible.<xref ref-type="fn" rid="fn3"><sup>3</sup></xref> A su vez, las sensaciones del momento del sentir solo captan la realidad de lo aprehendido en tanto se dan en un sujeto que piensa, por esa raz&#x00F3;n, es un sentir pensante.<xref ref-type="fn" rid="fn4"><sup>4</sup></xref></p>
<p>El sentipensar se diferencia de lo que Zubir&#x00ED; llam&#x00F3; como inteligencia concipiente (<xref ref-type="bibr" rid="ref32">Zubir&#x00ED;, 1980</xref>), concepto seg&#x00FA;n el cual la inteligencia &#x201C;intelige&#x201D; lo dado por los sentidos. De manera m&#x00E1;s simple, en la inteligencia concipiente el sentir da al pensar el material b&#x00E1;sico para que sea procesado. As&#x00ED;, no solo se afirma la separaci&#x00F3;n de ambos momentos, sino que ser&#x00ED;a el pensar el que verdaderamente capta lo que es la realidad. En el sentipensar, por el contrario, no es el sentir el que le da al pensar un material para ser procesado, sino que hay una unidad entre ambos momentos, una dependencia estructural. Solo se puede pensar por la impresi&#x00F3;n de los sentidos que captan datos sobre el mundo y, por ende, cualquier forma de pensamiento es sentiente en su esencia. Igualmente, es solo gracias a que el pensamiento capta la realidad, que es posible decir que el sentir permite aprehender la existencia de los objetos por s&#x00ED; mismos: pensamos sintiendo y sentimos pensando. Ambos momentos son inseparables, ambos captan la riqueza de lo real y necesitan el uno del otro para poder aprehender la realidad.</p>
<p>Existen diferentes grados de elaboraci&#x00F3;n de las ideas y las sensaciones del sentipensar, diferentes niveles de c&#x00F3;mo captamos el mundo. As&#x00ED;, existe una aprehensi&#x00F3;n primordial en la que, por medio de los sentidos, se capta el contenido del objeto y su car&#x00E1;cter de real. El contenido captado en esta aprehensi&#x00F3;n primordial, a pesar de su riqueza, resulta insuficiente para determinar plenamente lo que la realidad es. Por esto, la realidad nos impele a volver sobre ella para aprehenderla m&#x00E1;s profundamente. El sentipensar se caracteriza entonces por volver sobre s&#x00ED; mismo para enriquecer el contenido de lo ya captado en aprehensi&#x00F3;n primordial, por ser reflexivo. As&#x00ED;, se reactualiza la realidad con ideas y sentires diferentes que captan nuevos elementos de lo aprehendido primariamente. Las nuevas aprehensiones nos proporcionan nuevos datos del objeto, no solo sobre lo que es en s&#x00ED; mismo, sino tambi&#x00E9;n con respecto a otros objetos; en su relaci&#x00F3;n con otras partes del mundo (<xref ref-type="bibr" rid="ref33">Zubir&#x00ED;, 1982</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="ref34">1983</xref>) y, como veremos en el caso de las emociones, con relaci&#x00F3;n al propio sujeto aprehensor. Estas aprehensiones son diferentes tipos de sentipensar. Por esta raz&#x00F3;n, debemos considerar al sentipensar como una capacidad din&#x00E1;mica que nos mueve a aprehender el mundo cada vez de manera m&#x00E1;s profunda.</p>
<p>Las sensaciones e ideas que se producen en el sentipensar son incorporadas como disposiciones presentes y futuras con las que se realizan nuevas aprehensiones de la realidad. Ambos elementos quedan en la memoria como recursos a los que el sujeto acude cuando debe enfrentar nuevas situaciones de aprehensi&#x00F3;n. Esta incorporaci&#x00F3;n se puede dar en diferentes grados y puede transformarse en el tiempo de acuerdo con nuevas experiencias de aprehensi&#x00F3;n.</p>
<p>Para aclarar todo lo anterior, veamos un ejemplo: voy caminando por la calle y de repente me encuentro con un animal. Puedo ver que es peque&#x00F1;o, tiene cuatro patas, pelo por todo su cuerpo, una cola larga, orejas puntiagudas, hocico alargado y no para de jadear con su lengua afuera ante el calor inminente. Estas caracter&#x00ED;sticas me llevan a se&#x00F1;alar que este animal es un perro. Solo puedo llegar a esta conclusi&#x00F3;n a partir de aprehensiones anteriores, que quedaron como ideas y sensaciones, las cuales me han conducido a asociar un determinado conjunto de cualidades que capto con mis sentidos con este concepto de &#x201C;perro&#x201D;. Ahora bien, si siempre que me encuentro con un perro este mueve la cola como signo de alegr&#x00ED;a y busca mis caricias, voy a aprehender que este ser adem&#x00E1;s de ser peludo, de cuatro patas, de hocico alargado, etc., es amigable. Aprehendo a los perros como seres amigables y mientras m&#x00E1;s perros se comporten de esta manera hacia m&#x00ED;, m&#x00E1;s profundamente va a quedar incorporada esta aprehensi&#x00F3;n de que los perros son amigables. Sin embargo, si alg&#x00FA;n d&#x00ED;a accidentalmente piso la cola de un perro y este me muerde, voy a aprender que no todos los perros son amigables. Solamente a partir de esta nueva experiencia, en la que aprehend&#x00ED; al perro con otro modo de sentir, es que se vio enriquecido el concepto de lo que los perros son: ya no solo son amigables, sino tambi&#x00E9;n son peligrosos. As&#x00ED;, el contenido de la aprehensi&#x00F3;n primordial, en la que reconozco lo que un perro es, se ha vis-to enriquecida por aprehensiones posteriores que modifican la manera como un objeto aprehendido (el perro) queda en m&#x00ED;.</p>
<p>Ahora bien, para los prop&#x00F3;sitos de este art&#x00ED;culo, es fundamental se&#x00F1;alar que el sentipensar est&#x00E1; condicionado por elementos estructurales que limitan esta capacidad y que, en &#x00FA;ltimas, demarcan sus posibilidades de aprehensi&#x00F3;n. La realidad no est&#x00E1; completamente abierta a la aprehensi&#x00F3;n, lo cual es un aspecto no elaborado por Zubir&#x00ED;. Lo que podemos aprehender est&#x00E1; demarcado por estructuras que adquieren su perdurabilidad de los resultados de las relaciones de poder de un conjunto social determinado. Estos condicionamientos restringen parcialmente qu&#x00E9; podemos sentipensar, qu&#x00E9; elementos de la realidad podemos aprehender y c&#x00F3;mo los incorporamos. M&#x00E1;s espec&#x00ED;ficamente, estos condicionamientos estructurales se convierten en prescripciones sobre qu&#x00E9;, c&#x00F3;mo, cu&#x00E1;ndo y d&#x00F3;nde sentipensamos como sentipensamos. Estas prescripciones son lo que <xref ref-type="bibr" rid="ref30">Scribano (2013)</xref> ha denominado &#x201C;dispositivos de regulaci&#x00F3;n de las sensaciones&#x201D;, los cuales son esquemas perceptuales que configuran las maneras en las que el mundo es aprendido, clasificado y seleccionado. Dichos esquemas son impuestos por unos actores sobre otros con el fin de entablar y mantener relaciones de dominaci&#x00F3;n por medio de la manera en la que los subordinados aprehenden el mundo. En este senti-do, se trata de lo que la teor&#x00ED;a gramsciana denota con la noci&#x00F3;n de hegemon&#x00ED;a, para hacer referencia al proceso mediante el cual un grupo social particular &#x2013;o una clase, en los t&#x00E9;rminos de <xref ref-type="bibr" rid="ref12">Gramsci (1999)</xref>&#x2013; gana una posici&#x00F3;n de direcci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica e ideol&#x00F3;gica al volver predominantes sus ideas, sus valores, sus intereses y, cabe agregar, sus emociones. Es decir, transformando su propia visi&#x00F3;n de mundo en el sentido com&#x00FA;n del sistema cultural dominante.</p>
<p>La visi&#x00F3;n hegem&#x00F3;nica de la realidad influye en todos los &#x00E1;mbitos de la vida de los subordinados y en lo que Scribano denomina pol&#x00ED;ticas de los cuerpos/emociones. Estas pol&#x00ED;ticas fijan categorizaciones sobre los cuerpos, las distancias entre ellos, c&#x00F3;mo sus energ&#x00ED;as est&#x00E1;n disponibles para otros y c&#x00F3;mo crean sensibilidades que facilitan o dificultan el ejercicio del poder para unos-/as o para otros/as (<xref ref-type="bibr" rid="ref30">Scribano, 2013</xref>). En el marco de una sociedad patriarcal, por ejemplo, los cuerpos de los individuos son clasificados en un sistema binario de los sexos (macho/hembra) y del g&#x00E9;nero (hombre/mujer). A su vez, se impone a estos cuerpos el r&#x00E9;gimen de una heterosexualidad obligatoria que regula las relaciones entre estos y normaliza ciertos v&#x00ED;nculos, como las relaciones afectivas entre hombres y mujeres; mientras veta otros, como las relaciones afectivas homosexuales.</p>
<p>En el marco de este esquema, que se muestra como la forma natural como funciona el mundo, las sexualidades disidentes o los cuerpos que divergen del binarismo son subalternizados, al ser considerados como una degeneraci&#x00F3;n del orden social normal. Esta subalternizaci&#x00F3;n puede ser incorporada por estos sujetos, quienes pueden terminar entendiendo su propia existencia (incluyendo sus gustos, su cuerpo, sus maneras, etc.) como algo aberrante que necesita ser corregido para adaptarse al correcto funcionamiento del mundo. As&#x00ED;, la interiorizaci&#x00F3;n de un esquema patriarcal del mundo como base del sentipensamiento puede mantener a los sujetos atados al orden social dominante.</p>
<p>Los esquemas hegem&#x00F3;nicos de aprehensi&#x00F3;n de la realidad, que son transmitidos cultural y materialmente &#x2013;y que se hacen cuerpo y sensibilidades&#x2013;, se constituyen en una serie de elementos de partida con los cuales los sujetos cuentan para sentipensar. Estas posibilidades son dis&#x00ED;miles entre los grupos sociales, por lo que existen diferentes sentipensares en una misma sociedad. Las diferencias est&#x00E1;n directamente relacionadas, aunque no determinadas, con la posici&#x00F3;n que se ocupa en las relaciones de poder (influenciada por marcadores de clase, raza, sexo, g&#x00E9;nero, entre otros), de donde se derivan diversas maneras de sentir y de pensar que aprehenden realidades distintas.</p>
<p>Uno de los ejemplos m&#x00E1;s claros de estas diferencias de partida, tie-ne que ver con las desigualdades en el acceso al sistema educativo. En el campo de la educaci&#x00F3;n se provee a los individuos de diferentes recursos para aprehender el mundo. Si existen desigualdades entre diferentes segmentos sociales, que se traducen en que unos puedan acceder al sistema educativo y otros no o que unos reciban una mejor educaci&#x00F3;n que otros, la distribuci&#x00F3;n de las posibilidades de aprehensi&#x00F3;n ser&#x00E1; necesariamente desigual entre estos grupos. Por ende, es de esperarse que estos desarrollen capacidades de sentipensar distintas.</p>
<p>Por todo lo anterior, sentipensar es una capacidad condicionada socialmente. Aprehendemos la realidad dentro de las condiciones que nos imponen los dispositivos de regulaci&#x00F3;n de las sensaciones y dentro de las posibilidades de las condiciones materiales de vida, lo que no quiere decir que los l&#x00ED;mites y las posibilidades sean inquebrantables e inalterables. Los sujetos tienen una autonom&#x00ED;a relativa con respecto a estos l&#x00ED;mites y posibilidades. Romperlos y alterarlos es precisamente uno de los objetivos de las resistencias dentro de las relaciones de poder. Por eso, las resistencias son productoras de nuevas posibilidades de sentipensar, lo que se abordar&#x00E1; en la tercera parte. Por ahora y una vez aclarado lo que es el sentipensar, concentr&#x00E9;monos en el papel de las emociones en esta capacidad.</p>
</sec>
<sec>
<title>2. Las emociones desde una perspectiva sentipensante</title>
<p>Hasta aqu&#x00ED; hemos visto que el sentipensar, como aprehensi&#x00F3;n impresiva de realidad, denota la unidad intr&#x00ED;nseca entre el sentir y el pensar. En esta parte nos preguntaremos, entonces, por el papel de las emociones en este acto de aprehensi&#x00F3;n de la realidad. A pesar de su importancia, Zubir&#x00ED; no contempl&#x00F3; ning&#x00FA;n lugar para las emociones dentro de su teor&#x00ED;a, lo que implica un vac&#x00ED;o sustancial. Las emociones son una de las maneras m&#x00E1;s directas por las que el mundo afecta y queda en quien aprehende. Por eso, es necesario desarrollar algunos elementos conceptuales que le otorguen a las emociones un lugar en esta capacidad y que nos permitan entenderlas como sentipensamientos.</p>
<p>Partiendo de lo que se ha definido como sentipensar, no es posible definir a las emociones exclusivamente en t&#x00E9;rminos del sentir y de lo corporal, como com&#x00FA;nmente suele hacerse. Por el contrario, debemos entender c&#x00F3;mo el momento del pensar tambi&#x00E9;n las estructura, lo que nos obligar&#x00E1; a recoger los avances del denominado &#x201C;enfoque cognitivo de las emociones&#x201D;. Al final, podremos llegar a una concepci&#x00F3;n que refleje la unidad intr&#x00ED;nseca de los dos momentos de aprehensi&#x00F3;n de la realidad y que nos posibilite comprender su v&#x00ED;nculo con las relaciones de poder.</p>
<p>Nuestras emociones son productos del sentir. M&#x00E1;s arriba, se&#x00F1;alamos que el sentir es el momento en el cual se capta un objeto por medio de los sentidos. &#xbf;Qu&#x00E9; se siente en las emociones? Como hemos visto, la realidad. En esta direcci&#x00F3;n, como todos los productos del sentir, las emociones quedan como sensaciones corporales. &#xbf;Esto quiere decir que todas las sensaciones corporales son emociones? No, este es un punto que es vital aclarar. Por lo general, las emociones han sido un paraguas bajo el cual se agrupan todos los productos del sentir. Por ejemplo, desde la teor&#x00ED;a de los movimientos sociales, <xref ref-type="bibr" rid="ref17">Jasper (2013)</xref> realiza una clasificaci&#x00F3;n de las emociones en cinco grupos fundamentales:
<list list-type="alpha-lower">
<list-item><p>Pulsiones: son fuertes impulsos corporales como el deseo, la necesidad de dormir o defecar. Pueden interferir con la acci&#x00F3;n coordinada por lo que los organizadores de los movimientos sociales intentan controlarlas.</p></list-item>
<list-item><p>Emociones reflejas: reacciones al entorno f&#x00ED;sico y social inmediato, que se manifiestan y se aplacan r&#x00E1;pidamente; adem&#x00E1;s, se acompa&#x00F1;an de expresiones faciales y cambios corporales. Suelen ser el paradigma de las emociones m&#x00E1;s estudiado.</p></list-item>
<list-item><p>Estados de &#x00E1;nimo: carecen de un objeto directo y tienen una larga perdurabilidad en el tiempo. Condicionan las emociones reflejas y al mismo tiempo pueden ser modificados por estas.</p></list-item>
<list-item><p>Lealtades u orientaciones afectivas: son apegos y aversiones de larga duraci&#x00F3;n, basados en elaboraciones cognitivas sobre los otros. Tambi&#x00E9;n son de larga duraci&#x00F3;n.</p></list-item>
<list-item><p>Emociones morales: son sentimientos de aprobaci&#x00F3;n o rechazo basados en intuiciones o principios morales. Est&#x00E1;n fuertemente ligados a lo que se considera correcto o incorrecto (<xref ref-type="bibr" rid="ref17">Jasper, 2013</xref>).</p></list-item>
</list>
</p>
<p>Desde esta perspectiva, las emociones agrupar&#x00ED;an desde las ganas de defecar hasta lo que conocemos como depresi&#x00F3;n. As&#x00ED;, &#x201C;emoci&#x00F3;n&#x201D; ser&#x00ED;a un amplio concepto que se refiere a un conjunto extenso de sensaciones corporales. Esto es lo que en parte ha dificultado una comprensi&#x00F3;n de las emociones en su unidad intr&#x00ED;nseca con los procesos racionales. Por este motivo es que, si queremos entender el papel de las emociones en el sentipensar, debemos replantear sus l&#x00ED;mites al encontrar un concepto que nos permita diferenciar entre fen&#x00F3;menos tan diferentes como el amor y el hambre.</p>
<p>Ya hemos dicho algo sobre lo que las emociones son: un tipo espec&#x00ED;fico de sensaciones corporales. &#xbf;Cu&#x00E1;l es su especificidad entonces? Las emociones se caracterizan esencialmente por ser originadas en creencias y valoraciones del mundo. Esto las diferencia de otras sensaciones corporales como las producidas al quemarse, pincharse, golpearse, etc.; o de aquellas generadas por necesidades fisiol&#x00F3;gicas, denominadas pulsiones y m&#x00E1;s vinculadas con los impulsos. Esto de ninguna manera debe interpretarse como una negaci&#x00F3;n de la importancia que este tipo de sensaciones tiene para la aprehensi&#x00F3;n de la realidad, ni quiere decir que est&#x00E9;n al margen de la cultura. Tampoco quiere decir que las creencias y valoraciones no tengan influencia en la manera como son experimentadas. Sin embargo, la diferencia fundamental radica en que, a diferencia de las emociones, su fuente no son las creencias y las valoraciones sobre un objeto, sino impulsos corporales y necesidades fisiol&#x00F3;gicas. A&#x00FA;n menos se debe menospreciar su importancia para la acci&#x00F3;n social. Las pulsiones no siempre son un obst&#x00E1;culo para las acciones colectivas; por el contrario, necesidades fisiol&#x00F3;gicas como el hambre pueden ser fuente de fuertes motivaciones para organizarse.</p>
<p>En este punto se puede dar una definici&#x00F3;n provisional: las emociones son <italic>estados corporales producidos por creencias y valoraciones del mundo</italic>. Por tanto, poseen un grado de reflexividad y se separan de ser solo reacciones autom&#x00E1;ticas del cuerpo. Aclaremos m&#x00E1;s nuestra definici&#x00F3;n por t&#x00E9;rminos. Las emociones son estados corporales, son manifestaciones que afectan el funcionamiento corporal y lo ponen en una determinada disposici&#x00F3;n. El funcionamiento de las emociones vincula varias partes del sistema nervioso como el hipot&#x00E1;lamo, la am&#x00ED;gdala, las capas corticales prefrontales, entre otras (<xref ref-type="bibr" rid="ref9">Franks, 2006</xref>). Estas estructuras se encargan de generar estados viscerales y musculoesquel&#x00E9;ticos producidos por evaluaciones de nuestro entorno. Algunos hallazgos de la neurobiolog&#x00ED;a han demostrado que las estructuras nerviosas encargadas de las emociones y del razonamiento, lejos de ser componentes aislados y diferentes en nuestros cerebros, est&#x00E1;n fuertemente conectadas en m&#x00FA;ltiples niveles neurales (<xref ref-type="bibr" rid="ref4">Damasio, 1994</xref>). De ah&#x00ED; que sentipensar no sea meramente una abstracci&#x00F3;n te&#x00F3;rica, sino una descripci&#x00F3;n de nuestros procesos corporales.</p>
<p>En segundo lugar, se ha dicho que las emociones son producidas por creencias y valoraciones del mundo. &#xbf;Qu&#x00E9; son estas creencias y valoraciones? Las emociones siempre surgen y se desarrollan a partir de la aprehensi&#x00F3;n de un objeto, esto es, a partir del contenido que captamos del objeto y, fundamentalmente, de lo que este objeto significa para uno mismo. Por eso, hablamos de creencias (lo que captamos del contenido del objeto) y de valoraci&#x00F3;n (lo que este objeto significa para uno mismo, es decir, la realidad del objeto con respecto a quien lo aprehende). Nos acercamos a la definici&#x00F3;n cognitivo-evaluadora de <xref ref-type="bibr" rid="ref26">Nussbaum (2008)</xref>. Para ella las emociones son &#x201C;evaluaciones o juicios de valor, los cuales atribuyen a las cosas y a las personas que est&#x00E1;n fuera del control de esa persona una gran importancia para el florecimiento de la misma&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref26">Nussbaum, 2008, p. 24</xref>). En esta definici&#x00F3;n, los juicios son asentimientos de una apariencia. Es decir, son la aceptaci&#x00F3;n de que la apariencia percibida de un objeto es verdadera. En nuestros t&#x00E9;rminos dir&#x00ED;amos que un juicio es una aprehensi&#x00F3;n de realidad que es aceptada por el sujeto aprehensor como cierta. Lo fundamental de estos juicios que caracterizan a las emociones es que son evaluadores, en tanto valoran la importancia que una parte del mundo tiene en el esquema de objetivos y proyectos del sujeto evaluador. Es decir, se&#x00F1;alan el valor del objeto aprehendido para quien aprehende.</p>
<p>Retomemos el ejemplo del apartado anterior: si al encontrarme con un perro en la calle me doy cuenta de que este no es cualquier perro, sino <italic>mi</italic> perro, aquel con el que vivo hace diez a&#x00F1;os y que hace un par de semanas se hab&#x00ED;a extraviado, muy seguramente me embargar&#x00E1; la alegr&#x00ED;a y el alivio, pues he recuperado una parte del mundo muy importante en mi vida que cre&#x00ED;a perdida. La alegr&#x00ED;a y el alivio experimentados en este caso ser&#x00ED;an la expresi&#x00F3;n del valor que tiene este perro en particular para m&#x00ED;. Si, por el contrario, este perro con el que me cruzo es un ser completamente ajeno a mi esquema de proyectos y objetivos, al que solo aprehendo como un perro m&#x00E1;s, ninguna emoci&#x00F3;n tendr&#x00E1; lugar. El perro quedar&#x00E1; aprehendido primordialmente, pero no ser&#x00E1; aprehendido de manera emocional, pues no tiene ning&#x00FA;n valor para m&#x00ED;.</p>
<p>De lo anterior se desprende que las emociones son relacionales, en cuanto expresan los v&#x00ED;nculos del sujeto emocional con el mundo. Los juicios evaluadores que definen a las emociones no son solo sobre el objeto aprehendido en s&#x00ED; mismo, sino fundamentalmente sobre el papel que uno mismo se asigne o les asigne a otros/as frente a &#x00E9;l. Esto quiere decir que las emociones no son producidas inherentemente por el contenido de un objeto, sino por el v&#x00ED;nculo que uno establece con &#x00E9;l, dentro de un marco de relaciones m&#x00E1;s amplias en las que uno se encuentra inmerso.</p>
<p>De esta manera, la definici&#x00F3;n de <xref ref-type="bibr" rid="ref26">Nussbaum (2008)</xref> camina en el sentido de la b&#x00FA;squeda sentipensante en la que nos hemos embarcado. Sin embargo, es necesario realizar una modificaci&#x00F3;n importante, pues niega parcialmente el car&#x00E1;cter sentiente de las emociones. <xref ref-type="bibr" rid="ref26">Nussbaum (2008)</xref>, a la par que reconoce que las emociones est&#x00E1;n acompa&#x00F1;adas por modificaciones o excitaciones corporales, insiste en definirlas exclusivamente en t&#x00E9;rminos de los juicios evaluadores. En esta medida, las emociones son &#x00FA;nicamente actividades cognitivas de procesamiento de informaci&#x00F3;n, de evaluaci&#x00F3;n del mundo, y las sensaciones o modificaciones corporales son un producto de esta actividad, pero no se confunden con ella, no son un elemento necesario para su definici&#x00F3;n (<xref ref-type="bibr" rid="ref26">Nussbaum, 2008, p. 88</xref>).</p>
<p>Sin embargo, en este asunto <xref ref-type="bibr" rid="ref26">Nussbaum (2008)</xref> se contradice al definir paralelamente a las emociones como &#x201C;levantamientos del pensar&#x201D;, met&#x00E1;fora mediante la que se&#x00F1;ala que los juicios que caracterizan a las emociones no son est&#x00E1;ticos y fr&#x00ED;os, sino que son din&#x00E1;micos, pues el pensamiento se inviste de propiedades cin&#x00E9;ticas que afectan al cuerpo (<xref ref-type="bibr" rid="ref26">Nussbaum, 2008, p. 68</xref>). Al referirse a la aflicci&#x00F3;n producida por la muerte de su madre, la autora se&#x00F1;ala:
<disp-quote><p>Cuando me aflijo, no empiezo por admitir fr&#x00ED;amente la proposici&#x00F3;n &#x201C;Mi maravillosa madre ha muerto&#x201D;, y a continuaci&#x00F3;n me dispongo a afligirme. No; el reconocimiento real, pleno, de ese terrible hecho [&#x2026;] <italic>es</italic> el levantamiento. Es como lo he descrito: como sentir un clavo en el est&#x00F3; mago [&#x2026;] Si me levanto para aceptar la imagen de muerte, si la incorporo como la manera de ser de las cosas, es en ese preciso instante, en ese mismo acto cognitivo, cuando introduzco el clavo del mundo en mis entra&#x00F1;as. <italic>No es una preparaci&#x00F3;n para el levantamiento, es el levantamiento mismo</italic>. (<xref ref-type="bibr" rid="ref26">Nussbaum, 2008, p. 68, &#x00E9;nfasis a&#x00F1;adido</xref>)</p></disp-quote></p>
<p>El &#x201C;levantamiento&#x201D; que caracteriza a las emociones denota la conmoci&#x00F3;n, la excitaci&#x00F3;n y la agitaci&#x00F3;n corporal, la manera como nuestro cuerpo se ve afectado por los juicios evaluadores (el clavo en el est&#x00F3;mago). En este sentido, las emociones son actos cognitivos que se caracterizan esencialmente por manifestarse corporalmente &#x2013;por el levantamiento&#x2013;. La aflicci&#x00F3;n que experiment&#x00F3; <xref ref-type="bibr" rid="ref26">Nussbaum (2008)</xref> por la muerte de su madre no es solo un estado corporal penoso, es, a la vez, un acto cognitivo en el que se reconoce que se ha perdido a un ser valioso. As&#x00ED;, no se trata de dos actos sucesivos (primero el acto cognitivo y luego el acto sensible/corporal) que se siguen uno del otro, sino de dos momentos de una misma capacidad: la capacidad de sentipensar. En esta medida, &#xbf;por qu&#x00E9; tendr&#x00ED;amos que expulsar lo corporal de lo que es la emoci&#x00F3;n y relegarlo a ser un efecto de esta, que puede estar o no presente?</p>
<p>Hay que conceder que no se pueden limitar las emociones a estados corporales espec&#x00ED;ficos, precisamente por la diversidad de nuestros cuerpos y por nuestras diferencias culturales. Expresamos y sentimos corporalmente nuestras emociones de manera muy diferente: cuando estamos tristes, unos-as lloramos y otros-as no. Pero de esto no se sigue que los cambios corporales no sean necesarios en las emociones ni que no hagan parte de lo que estas son. De ah&#x00ED; que solamente a partir de una concepci&#x00F3;n sentipensante, que realice una ruptura con el pensamiento binario occidental, se puede comprender a las emociones de una manera m&#x00E1;s adecuada y amplia, permitiendo el despliegue de esta unidad entre lo cognitivo y lo corporal.</p>
<p>Por lo anterior, las emociones constituyen lo que <xref ref-type="bibr" rid="ref1">Bericat (2012)</xref> denomina una conciencia corporal: &#x201C;la manifestaci&#x00F3;n corporal de la relevancia que para el sujeto tiene alg&#x00FA;n hecho del mundo natural o social&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref1">Bericat, 2012, p. 2</xref>). Las emociones son una forma de experimentar el mundo que involucra esencialmente a nuestro cuerpo con lo que logramos captar acerca de lo que la realidad es. En otros t&#x00E9;rminos, es una manera como la realidad se nos presenta cargada de valor y nos afecta. De tal forma, desde la perspectiva sentipensante las emociones se pueden definir como <italic>corporalizaciones de creencias evaluadoras</italic> o <italic>juicios de valor encarnados</italic>. Bien sea que se haga &#x00E9;nfasis en su momento sentiente o en su momento pensante, respectivamente, ambas definiciones denotan exactamente lo mismo.</p>
<p>He se&#x00F1;alado que las emociones son un tipo espec&#x00ED;fico de sentipensar, pues evidencian la dependencia del sentir y el pensar en su estructura. No las podemos concebir sin los juicios que las fundamentan, pero tampoco sin la conmoci&#x00F3;n corporal que las caracteriza, pues ambas partes son sus constituyentes. No son puro sentir, libre de cualquier proceso cognitivo; pero tampoco son puro pensar, pues todo pensamiento se origina en una aprehensi&#x00F3;n sensible del mundo y lo que caracteriza a las emociones es su &#x201C;quedar&#x201D; como sensaciones corporales. Igualmente, se diferencian de otros tipos de sentipensar, como la aprehensi&#x00F3;n primordial a la que nos referimos en el apartado anterior, porque implican una labor de interpretaci&#x00F3;n de la realidad en la cual le otorgamos valor a los objetos que aprehendemos con respecto a nosotros-as mismos-as y este valor se manifiesta corporalmente.</p>
<p>Ahora bien, como se&#x00F1;al&#x00E9; anteriormente, existen diferentes grados de elaboraci&#x00F3;n de las creencias y valoraciones que constituyen las emociones Estos diferentes grados de reflexividad, determinan los diferentes tipos de emociones y su forma de ser incorporadas en quien siente. Las creencias que dan lugar al miedo que surge cuando de repente alguien me asusta, no tienen el mismo grado de elaboraci&#x00F3;n que las que originan el amor por una pareja. En el primer caso, mi miedo es un sentipensamiento r&#x00E1;pido en el que aprehend&#x00ED; un peligro potencial del mundo que pon&#x00ED;a en riesgo mi existencia y se activ&#x00F3; una respuesta corporal para repelerlo. Este miedo puede ser disipado f&#x00E1;cilmente si me doy cuenta de que esta persona que me asusta solo est&#x00E1; bromeando conmigo y que mi primera aprehensi&#x00F3;n no correspond&#x00ED;a con la realidad. Aqu&#x00ED; se trata de creencias poco elaboradas y que no son incorporadas de manera profunda.</p>
<p>Por su parte, el amor por una pareja requiere de creencias m&#x00E1;s agudas con respecto a las cualidades del ser amado y a su importancia, pues implica procesos de aprehensi&#x00F3;n m&#x00E1;s prologados que terminan volviendo a este ser profundamente valioso para quien lo aprehende. Estas creencias y valoraciones generalmente son incorporadas profundamente en quien ama, lo que hace que sea m&#x00E1;s dif&#x00ED;cil que el amor desaparezca r&#x00E1;pidamente. De acuerdo con la clasificaci&#x00F3;n de Jasper ya se&#x00F1;alada, en el primer caso estar&#x00ED;amos frente a una emoci&#x00F3;n refleja, mientras que en el segundo se trata de una orientaci&#x00F3;n afectiva.</p>
<p>A pesar de que las emociones tienen un car&#x00E1;cter localizado en el individuo, se ha se&#x00F1;alado que son relacionales (<xref ref-type="bibr" rid="ref26">Nussbaum, 2008</xref>). Las emociones son construcciones sociales y, como tal, son formadas por las relaciones sociales en las que se encuentran inmersos nuestros cuerpos. En este sentido, se constituyen dentro de universos simb&#x00F3;licos que le otorgan sentido a nuestra perspectiva de la realidad, al emerger en medio de una trama de significados, valores, ritualidades, vocabulario, etc., que ofrecen un marco interpretativo a los actores para percibir y experimentar su entorno. Esta trama es lo que <xref ref-type="bibr" rid="ref22">Luna y Mantilla (2018)</xref> llaman cultura emocional, la cual:
<disp-quote><p>Modula la intensidad y otorga cualidades morales a la experiencia emocional, tambi&#x00E9;n delimita el objeto y la forma de las reacciones emocionales en relaci&#x00F3;n al contexto y la situaci&#x00F3;n donde son expresadas, sea en el &#x00E1;mbito p&#x00FA;blico y/o el privado. (<xref ref-type="bibr" rid="ref22">Luna y Mantilla, 2018, p. 25</xref>)</p></disp-quote></p>
<p>De ah&#x00ED; que las emociones no sean exclusivamente el resultado de procesos biol&#x00F3;gicos autom&#x00E1;ticos, sino que sean expresiones de c&#x00F3;mo le otorgamos valor a la realidad a partir del marco cultural en el que nos constituimos como sujetos sociales.</p>
<p>Las expresiones faciales y corporales desplegadas con las emociones var&#x00ED;an entre diferentes culturas, as&#x00ED; como las valoraciones sobre la &#x201C;legitimidad&#x201D; de estas expresiones en diferentes contextos y sobre los objetos que las producen. Por esto, las emociones est&#x00E1;n ritualmente organizadas y funcionan como c&#x00F3;digos de reconocimiento y comunicaci&#x00F3;n social (<xref ref-type="bibr" rid="ref21">Le Breton, 2012</xref>). Re&#x00ED;r a carcajadas puede estar bien para una fiesta, pero puede ser mal visto en un funeral. Es necesario, entonces, transcender la dimensi&#x00F3;n individual de las emociones y pensar en sujetos colectivos y la interacci&#x00F3;n entre estos para entender que existen sentires grupales que enmarcan y forman esta aprehensi&#x00F3;n individual del mundo. En este sentido es que se puede comprender que el esquema de objetivos de los individuos y, por tanto, el valor que le otorgan a objetos del mundo, se corresponde con las estructuras sociales que conforman su sociedad (<xref ref-type="bibr" rid="ref7">El&#x00ED;as, 2012</xref>). Lo que los sujetos persiguen y consideran valioso depende del marco cultural e hist&#x00F3;rico en el que sentipiensan. Un t&#x00ED;tulo nobiliario puede significarlo todo en las altas cortes francesas del siglo XVII, pero no significa mucho en la Colombia del siglo XXI.</p>
<p>Igualmente, se debe considerar que el lenguaje forma a las emociones en la medida que no solamente sirve como un canal de expresi&#x00F3;n del mundo afectivo de los individuos, sino que, a la vez, modela la misma experiencia emotiva de los sujetos al establecer categor&#x00ED;as ling&#xfc;&#x00ED;sticas que delimitan sus sensibilidades, lo que implica otorgar sentidos determinados a la experiencia emotiva. En el marco de las sociedades occidentales actuales, por ejemplo, referirse a la aflicci&#x00F3;n como &#x201C;tristeza&#x201D; o &#x201C;depresi&#x00F3;n&#x201D; tiene implicaciones diferentes. En este sentido, tal y como lo plantea <xref ref-type="bibr" rid="ref27">Reddy (2004)</xref>, las afirmaciones emocionales tienen un car&#x00E1;cter tanto descriptivo como performativo, pues a la vez que sirven como canal de expresi&#x00F3;n, forman la realidad que enuncian.</p>
<p>En s&#x00ED;ntesis, las emociones son construcciones simb&#x00F3;licas de sentido (<xref ref-type="bibr" rid="ref13">Guerrero, 2010</xref>), que, lejos de tener un car&#x00E1;cter universal, son el resultado de contextos culturales particulares. Al ser indicativos de la comunicaci&#x00F3;n social y al estar modeladas por las estructuras valorativas dominantes, las emociones son modos de afiliaci&#x00F3;n a una comunidad social (<xref ref-type="bibr" rid="ref21">Le Breton, 2012</xref>). Justamente, es este car&#x00E1;cter social de las emociones el que nos permite comprender su v&#x00ED;nculo con el poder, pues tal y como fue planteado anteriormente, el universo simb&#x00F3;lico en el que sentipensamos y en el que se producen las emociones est&#x00E1; marcado por las luchas entre diferentes actores por posicionar su perspectiva del mundo como hegem&#x00F3;nica. En eso se concentrar&#x00E1; la siguiente parte.</p>
</sec>
<sec><title>3. Emociones y poder</title>
<p>Hasta aqu&#x00ED; se ha construido una definici&#x00F3;n de las emociones como sentipensamientos y se han precisado los elementos centrales de esta definici&#x00F3;n. Uno de ellos ha sido el de ser constituidas en medio de los v&#x00ED;nculos que el sujeto sintiente establece con el mundo. Este car&#x00E1;cter relacional hace que las emociones &#x2013;tal como el sentipensar&#x2013; est&#x00E9;n socialmente condicionadas por la cultura y las condiciones materiales de existencia, que a su vez est&#x00E1;n estructuradas por las relaciones de poder. Por esto, he se&#x00F1;alado que las emociones emergen dentro de los universos simb&#x00F3;licos en los cuales se encuentran inmersos los individuos. Estos universos son el resultado de una relaci&#x00F3;n dial&#x00E9;ctica entre las fuerzas de diferentes actores por volver hegem&#x00F3;nica su perspectiva de la realidad y su propia interpretaci&#x00F3;n del mundo, imponi&#x00E9;ndola a otros actores. En t&#x00E9;rminos pol&#x00ED;ticos, estas perspectivas organizan los elementos que constituyen el mundo y establecen una serie de regulaciones normativas sobre las relaciones entre ellos (las pol&#x00ED;ticas de los cuerpos/ emociones son un ejemplo de esto). Este ordenamiento, al materializarse en instituciones y crear un orden pol&#x00ED;tico consecuente que adquiere perdurabilidad y estabilidad, habilita el ejercicio del poder para unos y lo dificulta para otros.</p>
<p>Cualquier tipo de hegemon&#x00ED;a cultural que sustente un r&#x00E9;gimen pol&#x00ED;tico requiere de un estilo normativo de manejo emocional (<xref ref-type="bibr" rid="ref27">Reddy, 2004, p. 121</xref>). Es decir, de una serie de regulaciones sobre el mundo emocional de los individuos que permitan la reproducci&#x00F3;n de la perspectiva de mundo que las sustenta. Por supuesto, estas regulaciones autorizan ciertas emociones y restringen otras, lo que a su vez implica aceptar o reprimir ciertos despliegues afectivos. Las regulaciones a las que aludimos funcionan a partir del esquema de interpretaci&#x00F3;n de la realidad de los individuos o lo que se ha denominado anteriormente como dispositivos de regulaci&#x00F3;n de las sensaciones (<xref ref-type="bibr" rid="ref30">Scribano, 2013</xref>).</p>
<p>Para el caso de las emociones, los dispositivos de regulaci&#x00F3;n de las sensaciones pueden ser analizados mediante lo que <xref ref-type="bibr" rid="ref15">Hochschild (1979)</xref> ha denominado <italic>reglas de enmarcamiento</italic> y reglas de sentir. Las reglas de enmarcamiento se refieren a una serie de normas que definen la manera en la que se le otorgan definiciones o significados a situaciones concretas (<xref ref-type="bibr" rid="ref15">Hochschild, 1979</xref>). En este sentido, se refieren directamente a los esquemas perceptuales que se&#x00F1;ala <xref ref-type="bibr" rid="ref30">Scribano (2013)</xref>. Las reglas de sentir, por su parte, se refieren al conjunto de gu&#x00ED;as socialmente compartidas, pero a menudo latentes, que dirigen c&#x00F3;mo debemos sentir en una determinada situaci&#x00F3;n (<xref ref-type="bibr" rid="ref15">Hochschild, 1979</xref>). En este caso, las reglas de sentir son &#x201C;gu&#x00ED;as para la evaluaci&#x00F3;n de la pertinencia [<italic>fits</italic>] o impertinencia [<italic>misfits</italic>] entre un sentimiento y una situaci&#x00F3;n&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref15">Hochschild, 1979, p. 566</xref>). En ambos casos, los individuos y los grupos sociales las asumen, en diferentes grados, como pautas que se ven obligados a seguir en sus pr&#x00E1;cticas, ya sea para cumplirlas o para desafiarlas.</p>
<p>Como he mencionado, la definici&#x00F3;n de lo que es socialmente permitido est&#x00E1; condicionada por el sentido com&#x00FA;n predominante en una sociedad, que es el resultado de los conflictos entre diversas maneras de concebir el mundo. En este sentido, los diferentes grupos que conforman un conjunto social establecen disputas en determinados periodos hist&#x00F3;ricos para asegurar la legitimidad de sus reglas de enmarcamiento y de sentir (<xref ref-type="bibr" rid="ref15">Hochschild, 1979</xref>). En el largo plazo, estas luchas por la hegemon&#x00ED;a y la posible victoria de un grupo sobre otro llevan a la difusi&#x00F3;n de las reglas de sentir y de enmarcamiento particulares de una agrupaci&#x00F3;n en el conjunto de la sociedad y, por ende, a la imposici&#x00F3;n de estas reglas sobre otros grupos. En estos casos, estas reglas terminan conformando una serie de estructuras que permiten y posibilitan el libre curso de ciertos sentimientos. Adem&#x00E1;s, castigan las desviaciones individuales y colectivas a estas reglas, as&#x00ED; como los intentos de emancipaci&#x00F3;n de estas (<xref ref-type="bibr" rid="ref7">El&#x00ED;as, 2012, p. 148</xref>). Estos castigos pueden ir desde la ruina y la degradaci&#x00F3;n social, hasta el uso de la fuerza f&#x00ED;sica.</p>
<p>En este punto es necesario introducir una aclaraci&#x00F3;n anal&#x00ED;tica: no se debe confundir las prescripciones que una sociedad o un grupo social establece con respecto a la manera &#x201C;adecuada&#x201D; de sentir una emoci&#x00F3;n, con las emociones efectivamente experimentadas por los sujetos (<xref ref-type="bibr" rid="ref31">Stearns y Stearns, 1985</xref>). A pesar de que las disputas entre actores generan la imposici&#x00F3;n de prescripciones sobre las definiciones y los significados de determinados objetos, as&#x00ED; como la manera como estos objetos deben ser sentidos, m&#x00E1;s que ser determinantes emocionales, estas prescripciones se convierten en condicionantes del sentipensar, frente a los cuales los colectivos e individuos se definen singularmente. Si esto no fuera as&#x00ED;, no habr&#x00ED;a posibilidades para el conflicto ni para las luchas por el sentido com&#x00FA;n predominante, pues la visi&#x00F3;n de mundo de los actores y su capacidad de sentipensar estar&#x00ED;an completamente determinadas por su lugar en la estructura social, de manera que los actores que ocupan una posici&#x00F3;n de subordinaci&#x00F3;n solo podr&#x00ED;an limitarse a reproducir la perspectiva de la realidad de los grupos dominantes. Por esta raz&#x00F3;n, debemos entender las reglas de enmarcamiento y de sentir &#x2013;o en conjunto, los dispositivos de regulaci&#x00F3;n de las sensaciones&#x2013; como unos m&#x00E1;rgenes que los individuos y los grupos sociales siguen en muchas ocasiones, pero que tambi&#x00E9;n traspasan. Por esta capacidad de traspasar estos l&#x00ED;mites es que estas reglas no son inmutables, sino que son modificables y est&#x00E1;n en constante transformaci&#x00F3;n.</p>
<p>Si las emociones son el resultado de la disputa en torno a la manera en la que se le otorga sentido al mundo, es fundamental analizar su estrecha relaci&#x00F3;n con el poder. Para ello es necesario partir de una concepci&#x00F3;n de este &#x00FA;ltimo que justamente nos permita analizar la influencia de las reglas sociales sobre las emociones, pero que tambi&#x00E9;n permita conservar la agencia individual y colectiva en su formaci&#x00F3;n. Para esto, acudir&#x00E9; a lo planteado por <xref ref-type="bibr" rid="ref25">M&#x00FA;nera (1998)</xref> quien se&#x00F1;ala que el poder es el &#x201C;ejercicio social de la fuerza&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref25">M&#x00FA;nera, 1998, p. 96</xref>). En este caso, la fuerza no es entendida solo como coacci&#x00F3;n f&#x00ED;sica, como violencia, sino como una serie de energ&#x00ED;as que est&#x00E1;n a disposici&#x00F3;n de los actores y que pueden ser materiales o inmateriales (armas, dinero, saber, s&#x00ED;mbolos, reglas, reconocimiento, etc.). Estas fuerzas son ejercidas por unos actores sobre otros con el fin de alterar el sentido de su praxis, es decir, el significado que le otorgan a sus pr&#x00E1;cticas. La alteraci&#x00F3;n, de ser coronada con &#x00E9;xito, se realiza de acuerdo con los intereses de quien ejerce la fuerza (<xref ref-type="bibr" rid="ref25">M&#x00FA;nera, 1998</xref>). As&#x00ED;, por medio del poder, se puede lograr que un actor haga algo que de otra manera no har&#x00ED;a; conseguir que no haga algo que de otra manera s&#x00ED; har&#x00ED;a; o formar directamente el sentido que le otorga a su pr&#x00E1;ctica como punto de partida al internalizar como propias las limitaciones y habilitaciones que al actor dominante le impone (<xref ref-type="bibr" rid="ref25">M&#x00FA;nera, 1998</xref>).</p>
<p>En esta medida, el sentipensar est&#x00E1; en el centro de las relaciones de poder pues la manera en la que los actores le otorgan sentido a su <italic>praxis</italic> es una forma de aprehender la realidad, de aprehender el lugar de su pr&#x00E1;ctica y de s&#x00ED; mismos en el mundo. Las emociones, como sentipensamientos valorativos, son protagonistas de este pulso de fuerzas, pues son una forma en la que le otorgamos significado a la realidad. Por eso, los actores pol&#x00ED;ticos intentan formar y reorientar el mundo emocional de los sujetos, de manera que sea funcional a sus propios proyectos de sociedad.</p>
<p>En este punto podemos preguntarnos: &#xbf;c&#x00F3;mo las relaciones de poder influyen sobre las emociones? Lo hacen principalmente en cuatro aspectos. En su <italic>producci&#x00F3;n</italic>, el poder condiciona las creencias y valoraciones sobre el objeto sentido, as&#x00ED; como el papel que uno se autoasigna y les asigna a los otros frente al objeto. As&#x00ED;, algunos actores pueden buscar generar o evocar una emoci&#x00F3;n en otro actor sobre el que quieren ejercer el poder, influenciando directamente el proceso de aprehensi&#x00F3;n de la realidad. Esto est&#x00E1; estrechamente relacionado con lo que denominamos reglas de enmarcamiento, pues lo que aqu&#x00ED; est&#x00E1; en juego son las creencias alrededor del contenido del objeto y los significados que se le otorgan. Estas creencias no son solo sobre objetos del entorno, sino tambi&#x00E9;n sobre el papel que uno mismo ocupa en el mundo.</p>
<p>En este primer aspecto lo fundamental es que los actores despliegan las fuerzas a su disposici&#x00F3;n, para imponer a otros una percepci&#x00F3;n del mundo que sea incorporada como verdadera. Aqu&#x00ED; se hace &#x00E9;nfasis en las definiciones que ciertos objetos tienen y c&#x00F3;mo estos deben ser valorados. Tal es el caso de las subjetividades construidas en medio de las relaciones coloniales. <xref ref-type="bibr" rid="ref10">Fanon (2009)</xref>, por ejemplo, se&#x00F1;alaba c&#x00F3;mo la figura del &#x201C;negro&#x201D;, construida por el orden colonial impuesto en Martinica, fue construida como un objeto fob&#x00F3;geno; es decir, una alteridad peligrosa e inferior a lo blanco (<xref ref-type="bibr" rid="ref10">Fanon, 2009</xref>). La internalizaci&#x00F3;n de este esquema mental por parte de los cuerpos racializados llev&#x00F3; a la construcci&#x00F3;n de un sentimiento de inferioridad basado en el color de la piel, en cuanto lo &#x201C;negro&#x201D; se consideraba un estigma que estructura todas las dimensiones de la vida y que, a su vez, se tradujo en sentimientos de verg&#xfc;enza y desprecio por s&#x00ED; mismo (<xref ref-type="bibr" rid="ref10">Fanon, 2009</xref>). En este caso, la asociaci&#x00F3;n de ciertas caracter&#x00ED;sticas con el fenotipo de los individuos alimenta la construcci&#x00F3;n de una categor&#x00ED;a racial que, mediante la producci&#x00F3;n de ciertas emociones, fija las subjetividades de los actores al orden social dominante.</p>
<p>El segundo aspecto en el que el poder influencia a las emociones es su <italic>conservaci&#x00F3;n</italic>. Las relaciones de poder pueden petrificar los procesos de aprehensi&#x00F3;n de la realidad. De esta manera, no solo basta con la generaci&#x00F3;n de determinadas creencias y valoraciones sobre un objeto que son corporalizadas, sino que es necesario reforzar dichos juicios puesto que, como vimos, el sentipensar es reflexivo y esto le da un car&#x00E1;cter din&#x00E1;mico. Por esa raz&#x00F3;n, las relaciones de poder pueden tener como objetivo bloquear nuevos procesos de aprehensi&#x00F3;n que permitan profundizar sobre lo ya aprehendido o bien influir para que estas nuevas aprehensiones se muevan estrictamente dentro de los l&#x00ED;mites de las reglas de enmarcamiento y de sentir predominantes. Esto, por supuesto, requiere que quien ejerza el poder despliegue una serie de acciones para mantener las desigualdades en los recursos de los actores y/o para reforzar las creencias iniciales sobre el objeto y las relaciones entre los sujetos. <xref ref-type="bibr" rid="ref29">Scribano (2012)</xref>, por ejemplo, ha se&#x00F1;alado c&#x00F3;mo a partir de los denominados mecanismos de soportabilidad social, definidos como un &#x201C;conjunto de pr&#x00E1;cticas hechas cuerpo que se orientan a la evitaci&#x00F3;n sistem&#x00E1;tica del conflicto&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref29">Scribano, 2012, p. 100)</xref>, se naturaliza la explotaci&#x00F3;n de los trabajadores en el capitalismo, de manera que la clase obrera termina viviendo sus tormentos y despojos como una cruel fatalidad (<xref ref-type="bibr" rid="ref30">Scribano, 2013</xref>). De igual forma, se puede concebir aquella actitud de abnegaci&#x00F3;n de grupos sociales explotados e inferiorizados, que ven su propia situaci&#x00F3;n como el orden natural del mundo o como el designio de alguna autoridad divina. En este sentido, ciertas pr&#x00E1;cticas religiosas pueden reforzar las relaciones de poder vigentes, al justificar frente a los individuos subalternizados las jerarqu&#x00ED;as sociales en las que se encuentran inscritos.</p>
<p>La <italic>expresi&#x00F3;n</italic> es el tercer aspecto en el que las emociones y el poder est&#x00E1;n relacionados. Lo que m&#x00E1;s arriba denomin&#x00E9; como reglas de sentir no solo tiene que ver con prescripciones sobre qu&#x00E9; debe sentirse en una determinada situaci&#x00F3;n &#x2013;lo que de paso establece el cu&#x00E1;ndo y el d&#x00F3;nde&#x2013;, sino que asimismo se refiere a regulaciones sobre c&#x00F3;mo lo que se siente debe ser exteriorizado. Por ende, las relaciones de poder vigentes en un determinado momento condicionan las &#x201C;formas adecuadas&#x201D; de expresar una emoci&#x00F3;n, lo que se refiere tanto a lo que debe ser expresado como a lo que debe ser reprimido. Como en los dos aspectos anteriores, estas prescripciones est&#x00E1;n directamente ligadas con las posiciones sociales que se ocupan en las jerarqu&#x00ED;as sociales, lo que hace que las exigencias sobre la expresi&#x00F3;n emocional var&#x00ED;en entre grupos sociales.</p>
<p>En uno de los trabajos pioneros de la sociolog&#x00ED;a de las emociones, <xref ref-type="bibr" rid="ref16">Hochschild (2003)</xref> estudi&#x00F3; c&#x00F3;mo algunas aerol&#x00ED;neas estadounidenses preparaban al personal de vuelo (mayormente mujeres) con una estricta regulaci&#x00F3;n sobre su despliegue emocional frente a los usuarios (siempre con una sonrisa, conservando la calma, etc.). Muchas de las formas de trabajo contempor&#x00E1;neo que se ocupan justamente de la labor de atenci&#x00F3;n al p&#x00FA;blico, ponen de presente esta clase de regulaciones sobre la expresi&#x00F3;n afectiva. En estos casos, las emociones terminan siendo mercantilizadas, pues a las-os trabajadoras-es se les termina pagando justamente por esta labor de manejo emocional (<xref ref-type="bibr" rid="ref16">Hochschild, 2003</xref>), lo que hace que se vuelva una obligaci&#x00F3;n consustancial al cargo. Por supuesto, una falla en la labor de manejo emocional puede ser sancionada incluso con la p&#x00E9;rdida del empleo, por lo que las expresiones en esta clase de trabajos terminan siendo orientadas por quienes dirigen las empresas y no por los sujetos que las experimentan y las llevan a cabo; de ah&#x00ED; su relaci&#x00F3;n con el poder.</p>
<p>Finalmente, un cuarto aspecto para tener en cuenta es el de la <italic>transformaci&#x00F3;n</italic> de las emociones. Lo fundamental aqu&#x00ED; es la dial&#x00E9;ctica entre la dominaci&#x00F3;n y la resistencia: mientras que los actores que ejercen la dominaci&#x00F3;n intentan reforzar el cumplimiento de las reglas de enmarcamiento y de sentir, los actores que resisten a este ejercicio luchan por romper los l&#x00ED;mites de estas reglas y posibilitar nuevas aprehensiones de realidad, y, por ende, otras emociones. Por esto, el ejercicio de la resistencia siempre intenta llevar a reenmarcamientos cognitivos y emocionales, que generen la producci&#x00F3;n, la supresi&#x00F3;n y/o la superposici&#x00F3;n de emociones. Tal ha sido el caso de movimientos sociales que intentan luchar contra el estigma de ciertas identidades colectivas que han sido subordinadas. Este es el caso del movimiento LGBTI y los movimientos afrodescendientes, que para esto despliegan ciertas estrategias para remplazar la verg&#xfc;enza (por ser gay, lesbiana, trans, negro-a, etc.) con orgullo (de ah&#x00ED; la idea del &#x201C;orgullo LGBTI&#x201D; o del &#x201C;<italic>Black is beautiful</italic>&#x201D; del movimiento afro en los Estados Unidos).</p>
<p>El an&#x00E1;lisis de estos cuatro aspectos nos revela el car&#x00E1;cter doble de las emociones con respecto al poder. Son un <italic>producto</italic> del poder ya que son generadas intencionalmente por quienes intentan ejercerlo para ganar obediencia o por quienes se resisten para impugnar este ejercicio. Asimismo, las emociones son su <italic>sustento</italic> ya que, por medio de la internalizaci&#x00F3;n de los esquemas mentales hegem&#x00F3;nicos, ayudan a la reproducci&#x00F3;n de asimetr&#x00ED;as entre los actores y contribuyen a la inacci&#x00F3;n por parte de quienes son dominados. En este sentido, las emociones est&#x00E1;n constituidas por el poder y, a su vez, son constituyentes del mismo. Por eso, as&#x00ED; como nos preguntamos c&#x00F3;mo las relaciones de poder influyen en las emociones, debemos formular la cuesti&#x00F3;n inversa: &#xbf;qu&#x00E9; papel juegan las emociones en las relaciones de poder?</p>
<p>Las emociones implican una modificaci&#x00F3;n del estado corporal, son una manera en la cual el mundo afecta al sintiente, como el mundo se le impone por medio de un significado que el sujeto le asigna y corporaliza. Esto tiene tres consecuencias fundamentales para hablar de la influencia de las emociones en las relaciones de poder. La primera es que, como en toda aprehensi&#x00F3;n, las emociones &#x201C;quedan&#x201D; en quien las siente. Esta forma de quedar es lo que <xref ref-type="bibr" rid="ref4">Damasio (1994)</xref> ha denominado el &#x201C;sistema de marcadores som&#x00E1;ticos&#x201D;, refiri&#x00E9;ndose a la serie de sensaciones corporales que son almacenadas en nuestra memoria y que son desencadenadas por la previsi&#x00F3;n de los resultados de un escenario futuro. Las emociones se arraigan como representaciones disposicionales, las cuales vinculan un juicio espec&#x00ED;fico con un determinado estado corporal (<xref ref-type="bibr" rid="ref4">Damasio, 1994, p. 206</xref>). Estas se despliegan cuando el sujeto se encuentra frente al mismo objeto o a uno similar, lo que activa los estados corporales asociados a este objeto: los marcadores som&#x00E1;ticos. As&#x00ED;, la manera como le damos valor al mundo se inscribe en nuestros cuerpos como mecanismos que seguir&#x00E1;n reproduci&#x00E9;ndose a futuro, reactivados en situaciones nuevas de aprehensi&#x00F3;n o en la imaginaci&#x00F3;n de esas nuevas situaciones.</p>
<p>La forma como nos emocionamos proviene de aprehensiones pasadas que incorporamos en nuestro ser y que nos disponen a actuar o no actuar en el mundo, de una manera u otra. Esta es una suerte de memo-ria corporal-emocional que puede contar con diferentes horizontes y profundidades. Por lo anterior, podemos referirnos a estas representaciones disposicionales y al sistema de marcadores som&#x00E1;ticos como la v&#x00ED;a de incorporaci&#x00F3;n de los dispositivos de regulaci&#x00F3;n de las sensaciones, en cuanto implican la corporalizaci&#x00F3;n de las regulaciones en torno a las formas adecuadas e inadecuadas de sentipensar. De ah&#x00ED; que sea en esta dimensi&#x00F3;n donde podamos se&#x00F1;alar que los individuos no solamente son coaccionados por otros actores para cumplir con las expectativas sociales en torno a sus emociones, sino que ellos mismos se autocoaccionan al internalizar justamente estas reglas y crear un aparato de autocontrol autom&#x00E1;tico (<xref ref-type="bibr" rid="ref6">El&#x00ED;as, 2011, p. 452</xref>).</p>
<p>Veamos un ejemplo hipot&#x00E9;tico relacionado con la violencia de g&#x00E9;nero: si una mujer es sometida a tratos violentos por parte de su esposo cada vez que sale de su casa sin consult&#x00E1;rselo, caus&#x00E1;ndole un profundo dolor, es probable que esta mujer desarrolle la representaci&#x00F3;n disposicional entre regresar a su casa, luego de haber salido sin consultarle a su esposo, y este estado doloroso. Es decir, que cada vez que realice esta misma acci&#x00F3;n va a sufrir este mismo dolor. Esta representaci&#x00F3;n puede conducirla a decidir pedirle permiso a su marido cada vez que salga para evitar este estado corporal penoso causado por sus golpes. En este caso el esposo habr&#x00E1; ganado su obediencia y una relaci&#x00F3;n de dominaci&#x00F3;n se habr&#x00E1; establecido. Por supuesto, la mujer tambi&#x00E9;n puede preferir romper la relaci&#x00F3;n con su esposo, desat&#x00E1;ndose un proceso de emancipaci&#x00F3;n. Igualmente, puede optar por enfrentarse a &#x00E9;l cada vez que regresa para evitar ser golpeada o denunciarlo, por lo que estar&#x00ED;amos frente a un proceso de resistencia. Asimismo, podr&#x00ED;a tratar de dialogar con su marido y persuadirlo de que no la golpee en el futuro, por lo que podr&#x00ED;a entablarse un proceso de negociaci&#x00F3;n. El punto aqu&#x00ED; es que, a pesar de las m&#x00FA;ltiples opciones a su disposici&#x00F3;n, la decisi&#x00F3;n estar&#x00E1; originada en la representaci&#x00F3;n disposicional generada en primer lugar, en la que se incorpor&#x00F3; una asociaci&#x00F3;n entre un estado corporal y una situaci&#x00F3;n particular.</p>
<p>La segunda consecuencia derivada de este car&#x00E1;cter de las emociones, como la manera en la que el mundo afecta al sintiente, es que se concentra la atenci&#x00F3;n en una parte de la realidad, lo que implica otorgarle protagonismo sobre otros aspectos y resaltar algunas caracter&#x00ED;sticas del mundo mientras se aten&#x00FA;an otras. Concentrar la atenci&#x00F3;n sobre un objeto lleva al sujeto aprehensor a profundizar en su aprehensi&#x00F3;n en diferentes grados, produciendo as&#x00ED; nuevas aprehensiones de mayor elaboraci&#x00F3;n. Esto puede ocasionar cambios en las relaciones entre el objeto sentido, uno mismo y los-as otros-as. Esta generaci&#x00F3;n de nuevas aprehensiones puede ser un proceso guiado, en el que un actor despliega los recursos a su disposici&#x00F3;n sobre otros actores para posibilitar nuevas aprehensiones sobre determinados objetos del mundo, para conservar las aprehensiones existentes o para transformarlas. Claramente, este proceso solo se da a partir de las emociones ya existentes, que pueden facilitar o dificultar los procesos de reaprehensi&#x00F3;n propuestos por los actores, lo que depender&#x00E1; en buena medida de la profundidad con la que estas hayan sido incorporadas.</p>
<p>Muchos movimientos sociales utilizan algunos repertorios de acci&#x00F3;n para llamar la atenci&#x00F3;n de la sociedad en un aspecto en particular y generar reaprehensiones sobre situaciones que son consideradas problem&#x00E1;ticas y necesitan ser transformadas. En Colombia, por ejemplo, el Movimiento de V&#x00ED;ctimas de Cr&#x00ED;menes de Estado (MOVICE) ha desarrollado galer&#x00ED;as de la memoria en lugares p&#x00FA;blicos de Bogot&#x00E1;, donde se muestran fotograf&#x00ED;as e historias de v&#x00ED;ctimas con el objetivo de despertar empat&#x00ED;a y, por esta v&#x00ED;a, visibilizar la existencia de cr&#x00ED;menes de Estado, adem&#x00E1;s de transformar la cultura pol&#x00ED;tica constituida en torno al conflicto armado (<xref ref-type="bibr" rid="ref11">Gonz&#x00E1;lez, 2015</xref>).</p>
<p>Derivada de las dos anteriores, la tercera consecuencia es que el marco de relaciones establecido entre el objeto, uno mismo y los otros, ejerce influencia sobre la agencia, entendida como la capacidad de actuar, de desplegar energ&#x00ED;as sobre el mundo. Esta es una influencia no solo sobre &#x201C;creerse&#x201D; agente, sino primordialmente sobre &#x201C;sentirse&#x201D; agente, capaz de actuar y desplegar energ&#x00ED;as sobre el mundo. Lo anterior es de vital importancia puesto que mucho del mantenimiento de las relaciones de dominaci&#x00F3;n de un grupo sobre otro se ha sustentado en el establecimiento de visiones de mundo que erigen a unos como superiores sobre otros considerados inferiores. Estas concepciones adquieren materialidad en las subjetividades de los seres humanos que, a menudo, asumen estas visiones como propias, lo que tiene efecto en el mundo emocional. Como plantea <xref ref-type="bibr" rid="ref2">Bol&#x00ED;var (2006)</xref>, el lugar que los actores sociales se atribuyen en una jerarqu&#x00ED;a viene acompa&#x00F1;ado de una valoraci&#x00F3;n emocional sobre el propio grupo, y el establecimiento de unas relaciones afectivas con los otros y el orden social</p>
<p><xref ref-type="bibr" rid="ref24">Kate Millet (2019)</xref> una de las intelectuales feministas m&#x00E1;s importantes del siglo XX, relata en <italic>Viaje al manicomio</italic> su experiencia al dejar de tomar litio como tratamiento para la depresi&#x00F3;n maniacodepresiva con la que fue diagnosticada. <xref ref-type="bibr" rid="ref24">Millet (2019)</xref> se&#x00F1;ala que este acto represent&#x00F3; para ella una liberaci&#x00F3;n, en t&#x00E9;rminos de rebelarse contra el estigma por ser declarada una enferma mental y cesar la carga emocional con la que son investidos los trastornos mentales en las sociedades occidentales (<xref ref-type="bibr" rid="ref24">Millet, 2019, p. 151</xref>). En este caso, la propia Millet se&#x00F1;ala que hay una complicidad emocional (encarnada en la verg&#xfc;enza) al aceptar el diagn&#x00F3;stico y el tratamiento y entenderse a s&#x00ED; misma como un sujeto enfermo/loco.</p>
<p>El hecho de sentirnos capaces o incapaces de actuar est&#x00E1; estrechamente relacionado con una serie de emociones derivadas de nuestras creencias y valoraciones del mundo, adem&#x00E1;s de qui&#x00E9;nes somos en ese mundo. De esta manera, la forma en la que los actores le otorgan valor a la realidad depende del lugar que se otorguen a s&#x00ED; mismos en el mundo, de lo que consideran que est&#x00E1;n habilitados o limitados a hacer, de lo que pueden o no aprehender. Esta autoevaluaci&#x00F3;n, a su vez, est&#x00E1; condicionada por los recursos que tienen a su disposici&#x00F3;n. As&#x00ED;, actores con diferentes recursos, pueden aprehender un mismo obst&#x00E1;culo a su actuar desde la resignaci&#x00F3;n o desde el coraje para vencerlo. Millet, por ejemplo, ten&#x00ED;a ya muy claros los derechos de las personas que son diagn&#x00F3;sticas con una enfermedad mental en los Estados Unidos. Por esta raz&#x00F3;n, las emociones nos pueden impulsar o inhibir a actuar.</p>
<p>Por estas tres razones las emociones son productoras de subjetividades, ya que al ser la manera en la que se le otorga valor a la realidad y esta afecta al sintiente, este se descubre a s&#x00ED; mismo como sujeto que aprehende, esto es, como sujeto sentipensante con un lugar particular en el mundo. Las subjetividades resultantes de la manera como sentipensamos el mundo pueden ser funcionales al mantenimiento de las relaciones de poder o a su transformaci&#x00F3;n. Asimismo, pueden ser funcionales a las reglas de enmarcamiento y de sentir predominantes o pueden trascender sus l&#x00ED;mites, posibilitando la aprehensi&#x00F3;n de nuevas realidades. Por esto, las emociones pueden producir sujetos actuantes o sujetos sujetados. De ah&#x00ED; que la dimensi&#x00F3;n emocional de las subjetividades sea un campo de lucha entre diferentes actores.<xref ref-type="fn" rid="fn5"><sup>5</sup></xref></p>
</sec>
<sec><title>Conclusiones</title>
<p>Desde la perspectiva sentipensante que he adoptado, las emociones son juicios de valor encarnados, constituidos por creencias sobre los objetos que aprehendemos del mundo, el valor que le otorgamos a esos objetos en nuestro esquema de fines y objetivos y la modificaci&#x00F3;n corporal que esta aprehensi&#x00F3;n genera. Por lo anterior, las emociones son reflexivas en diferentes grados y esto las diferencia de otras sensaciones corporales. Esta reflexividad se da en un marco relacional que se&#x00F1;ala nuestros v&#x00ED;nculos con el mundo y el papel que nos asignamos en &#x00E9;l. Por esta raz&#x00F3;n, las emociones est&#x00E1;n condicionadas por nuestras condiciones materiales de existencia y por la cultura que, a su vez, est&#x00E1;n estructuradas por las relaciones de poder.</p>
<p>Lo que sentimos se mueve en el margen de unas reglas de enmarcamiento y unas reglas de sentir, producto de la lucha entre diferentes grupos sociales en el seno de una sociedad por hacer hegem&#x00F3;nicas sus visiones de mundo. Las emociones resultantes de estas luchas son incorporadas en quien sentipiensa, de manera que pueden generar o inhibir nuevas aprehensiones, por un lado, y el despliegue de energ&#x00ED;as sobre el mundo para modificarlo, por el otro. As&#x00ED;, las emociones pueden producir subjetividades funcionales a la dominaci&#x00F3;n o a la resistencia. Es por esta raz&#x00F3;n que las emociones de un sujeto son un rastro de los pulsos de fuerza en los que ha estado involucrado. Este car&#x00E1;cter conflictivo es justamente lo que les otorga a las emociones un car&#x00E1;cter profundamente pol&#x00ED;tico.</p>
<p>En este art&#x00ED;culo constru&#x00ED; una propuesta te&#x00F3;rica para entender la relaci&#x00F3;n entre las emociones y el poder, mediante la articulaci&#x00F3;n de diferentes elementos conceptuales ofrecidos por diversas disciplinas. Justamente por ser una propuesta est&#x00E1; abierta a la discusi&#x00F3;n, pues toda teor&#x00ED;a se prueba en su capacidad anal&#x00ED;tica para entender a profundidad aspectos y fen&#x00F3;menos del mundo. La perspectiva que aqu&#x00ED; desarroll&#x00E9; permite abordar a las emociones no solamente como el producto de las relaciones de dominaci&#x00F3;n en una sociedad, sino tambi&#x00E9;n analizar c&#x00F3;mo los individuos y colectivos pueden tomar distancia con respecto de esas relaciones y desarrollar formas de sentipensamiento que transformen sus v&#x00ED;nculos. Igualmente, permite observar c&#x00F3;mo las emociones pueden contribuir o dificultar los procesos de dominaci&#x00F3;n y cambio social. En esta medida, la propuesta que present&#x00E9; ofrece un marco de an&#x00E1;lisis amplio que podr&#x00ED;a ser utilizado en numerosos casos de estudio.</p>
<p>Por otro lado, la concepci&#x00F3;n de sentipensar que desarroll&#x00E9; no intenta cerrar de una vez y para siempre el debate alrededor de este concepto tan popular. Por el contrario, el ejercicio realizado se constituye como un aporte para robustecer la discusi&#x00F3;n alrededor de esta noci&#x00F3;n. En particular, lo que plante&#x00E9; en este art&#x00ED;culo apunta a hacer del sentipensar una base que nos permita salir del molde dicot&#x00F3;mico heredado de nuestro legado occidental, considerando que en este concepto se encuentra en potencia una comprensi&#x00F3;n de los seres humanos y de los procesos sociales radicalmente diferente de las perspectivas hasta ahora dominantes.</p>
</sec>
</body>
<back>
<ack>
<title>Reconocimientos</title>
<p>En este art&#x00ED;culo se retoman, complementan y desarrollan aspectos planteados por el autor en dos de sus publicaciones &#x201C;&#x2018;Que la paz no nos cueste la vida&#x2019;: el trabajo emocional de los movimientos sociales frente a la guerra en Colombia&#x201D; y &#x201C;Sentipensar en medio de la guerra: el papel de las emociones en la experiencia del Consejo Regional Ind&#x00ED;gena del Tolima y sus comunidades (1998-2010)&#x201D;.</p>
</ack>
<bio id="bio1">
<title>Alejandro Robayo Corredor</title>
<p>Polit&#x00F3;logo y magister en Estudios Pol&#x00ED;ticos de la Universidad Nacional de Colombia. Profesor ocasional del Departamento de Ciencia Pol&#x00ED;tica de la misma instituci&#x00F3;n.</p>
</bio>
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<title>Referencias</title>
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<notes>
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<fn id="fn1"><label>1</label><p>Dentro de esta tradici&#x00F3;n podr&#x00ED;a ubicarse el pensamiento de Arist&#x00F3;teles y Spinoza (<xref ref-type="bibr" rid="ref3">Camps, 2011</xref>).</p></fn>
<fn id="fn2"><label>2</label><p>Aqu&#x00ED; objeto denota cualquier tipo de realidad, no solo una cosa inanimada, sino tambi&#x00E9;n seres vivos, hechos, relaciones, entre otros.</p></fn>
<fn id="fn3"><label>3</label><p>En los t&#x00E9;rminos de Zubir&#x00ED;, una intelecci&#x00F3;n sentiente (<xref ref-type="bibr" rid="ref32">Zubir&#x00ED;, 1980</xref>).</p></fn>
<fn id="fn4"><label>4</label><p>En los t&#x00E9;rminos de Zubir&#x00ED;, un sentir intelectivo (<xref ref-type="bibr" rid="ref32">Zubir&#x00ED;, 1980</xref>).</p></fn>
<fn id="fn5"><label>5</label><p><xref ref-type="bibr" rid="ref8">Flam (2006)</xref> desarroll&#x00F3; un esquema anal&#x00ED;tico para comprender esta din&#x00E1;mica en tor-no a la dimensi&#x00F3;n emocional de las luchas sociales y estableci&#x00F3; un marco conceptual que enfrenta las emociones cemento con las contraemociones subversivas. Por cuestiones de espacio no puedo detenerme aqu&#x00ED; en esta propuesta. Sin embargo, puede verse <xref ref-type="bibr" rid="ref28">Robayo (2019)</xref>.</p></fn>
</fn-group>
</notes>
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