Convocatoria Revista de Psicoanálisis Desde el Jardín de Freud, Número 28 "Género, falo y experiencias trans: dilemas contemporáneos de la sexuación y el eros"
Bogotá, 4 de agosto de 2026
La revista Desde el Jardín de Freud convoca a psicoanalistas, investigadores, docentes y estudiantes de diferentes disciplinas a presentar artículos para su número 28, dedicado a las relaciones entre sexualidad, sexuación, género, falo y experiencias trans. Se trata de un campo atravesado por importantes transformaciones clínicas, políticas y culturales, pero también por controversias teóricas que interrogan los conceptos fundamentales del psicoanálisis y su capacidad para leer las formas contemporáneas del malestar.
Desde Freud, lo sexual no se reduce a la genitalidad, la reproducción ni la elección de un objeto previamente determinado. La teoría de la pulsión permitió pensar una sexualidad cuyas fuentes, objetos y metas son múltiples y cuyos recorridos no se ajustan necesariamente a una norma biológica o social. La denominada “disposición perversa polimorfa” del niño muestra, precisamente, la dificultad de establecer una forma originaria y normativa de satisfacción. No existe un único objeto de la pulsión ni una zona erógena exclusiva: distintas partes del cuerpo propio y del cuerpo del otro pueden adquirir valor libidinal.
Esta ampliación freudiana de lo sexual invita a examinar las posibilidades y los límites del psicoanálisis ante las expresiones contemporáneas de la diversidad sexual y de género. ¿De qué manera las nociones de pulsión, bisexualidad y disposición perversa polimorfa pueden contribuir a su comprensión? ¿Puede el psicoanálisis sostener una teoría del deseo que no parta de un ideal normativo, sino de la multiplicidad de los destinos pulsionales? ¿Qué consecuencias clínicas tiene reconocer que la sexualidad humana no se encuentra enteramente gobernada por la anatomía, la reproducción o la complementariedad entre los sexos?
Sin embargo, la sexualidad freudiana no se agota en la economía libidinal. También plantea el problema de la diferencia sexual y de las posiciones que el sujeto puede asumir frente a ella. El término alemán Geschlecht, cuyo campo semántico comprende acepciones relativas al sexo, el género, el linaje y la especie, muestra ya algunas de las dificultades que acompañan esta discusión. La noción de sexuación, desarrollada posteriormente en el ámbito francófono y, de manera especial, en la enseñanza de Jacques Lacan, no coincide sin más con el sexo anatómico, la identidad social ni las modalidades de satisfacción pulsional.
Durante la segunda mitad del siglo XX, los movimientos feministas, homosexuales y trans, así como las luchas por el reconocimiento de la autonomía personal y la igualdad de derechos, modificaron profundamente las maneras de comprender la sexualidad. En este contexto, la noción de género adquirió una creciente relevancia teórica y política para distinguir entre las características sexuales del cuerpo, la identidad subjetiva, las formas de presentación de sí y las expectativas sociales asociadas con lo masculino y lo femenino.
La historia de este concepto mantiene una relación estrecha, aunque no exenta de tensiones, con la sexología, la psiquiatría y el propio psicoanálisis. John Money introdujo tempranamente la expresión gender role, mientras Robert J. Stoller desarrolló dentro del campo psicoanalítico la distinción entre sexo y género y elaboró el concepto de identidad de género. Estas formulaciones contribuyeron a abrir un espacio de investigación que posteriormente sería reformulado y criticado por el feminismo, los estudios de género y la teoría queer.
Esta genealogía suscita numerosos interrogantes. ¿Cómo pensar las relaciones entre cuerpo, identificación, asignación social y experiencia subjetiva? ¿Es el género un efecto de las normas sociales, una modalidad de identificación, una experiencia íntima, una posición discursiva o una articulación variable entre todas estas dimensiones? ¿Debe restringirse a la oposición entre lo masculino y lo femenino? ¿Cómo se relacionan las demandas contemporáneas de autonomía y reconocimiento con aquello que, para el psicoanálisis, no puede reducirse a una elección voluntaria y transparente del sujeto?
En Freud, la diferencia sexual aparece estrechamente vinculada con la posesión del pene, el complejo de castración y las distintas salidas del complejo de Edipo. Sus formulaciones, inscritas en un horizonte histórico determinado, han sido objeto de numerosas reelaboraciones y críticas. El concepto de falo, apenas esbozado por Freud, permitirá posteriormente distinguir el órgano anatómico de la función simbólica que este puede adquirir.
Con Lacan resulta más apropiado hablar del falo como significante. El falo no designa simplemente el pene ni la posesión de un atributo corporal, sino una función que organiza la relación del sujeto con el deseo, la falta y el goce. Al operar como significante de aquello que falta en el Otro, puede funcionar también como velo, semblante o promesa de una totalidad imposible: poder, saber, identidad o goce pleno. El concepto nombra así tanto una operación de diferenciación como el límite que impide que una identidad sexual pueda completarse definitivamente.
No obstante, la centralidad concedida al falo ha llevado a que el psicoanálisis sea acusado de reproducir una concepción falocéntrica, patriarcal y heteronormativa de la sexualidad. Estas críticas no deberían ser descartadas de antemano, pero tampoco pueden darse por resueltas sin examinar la especificidad de los conceptos psicoanalíticos. ¿En qué medida el falo lacaniano reproduce una jerarquía sexual y en qué medida permite interrogarla? ¿Debe el psicoanálisis revisar sus conceptos y presupuestos éticos a la luz de las transformaciones contemporáneas del género? ¿Es posible distinguir la función fálica de la norma social que históricamente ha privilegiado lo masculino?
Las fórmulas de la sexuación, introducidas por Lacan en el seminario …o peor y desarrolladas en Aun, radicalizan este problema. En ellas, las posiciones llamadas masculina y femenina no se definen de manera inmediata por la anatomía ni por la identidad social, sino por diferentes modos de inscribirse en la función fálica: del lado del todo y del lado del no-todo. Esto permite preguntar si tales fórmulas desestabilizan la oposición binaria entre los sexos o si, por el contrario, continúan dependiendo de ella. ¿Cómo relacionar la bisexualidad postulada por Freud con las fórmulas lacanianas de la sexuación? ¿Qué lugar pueden tener allí las personas no binarias, de género fluido o disidentes de las clasificaciones tradicionales? ¿Estas fórmulas responden a qué significa ser hombre o mujer, o muestran más bien la imposibilidad de ofrecer una respuesta definitiva?
Las transformaciones del lenguaje constituyen otro escenario relevante de esta controversia. La difusión del llamado lenguaje inclusivo o no sexista plantea preguntas acerca de las relaciones entre la diferencia anatómica, el género gramatical, las identificaciones y la visibilidad social. ¿Qué efectos simbólicos y políticos producen estas modificaciones? ¿Hasta qué punto puede transformarse el lenguaje deliberadamente? ¿El lenguaje inclusivo busca borrar la diferencia sexual o procura hacer visibles experiencias que las convenciones lingüísticas tradicionales han excluido? ¿Cómo pensar estas intervenciones desde la tesis lacaniana de la inexistencia de la relación sexual?
Un último campo de interrogación concierne a las experiencias trans y a su abordaje clínico. Históricamente, la medicina y la psiquiatría recurrieron a categorías como “transexualismo” y “trastorno de la identidad de género”. Las clasificaciones contemporáneas han revisado estas denominaciones y distinguen cada vez con mayor claridad entre una identidad o experiencia trans y el malestar que algunas personas pueden experimentar en relación con su cuerpo, su reconocimiento social o las condiciones de su existencia.
En el psicoanálisis lacaniano, este debate adquirió una especial intensidad a partir de las observaciones de Lacan sobre los casos presentados por Stoller y de su posible lectura desde la psicosis y la forclusión. Desde entonces, diferentes autores han discutido la pertinencia de asociar las experiencias trans con una estructura clínica particular. Otros han advertido sobre el riesgo de su patologización o “psicotización”, así como sobre la aplicación automática de categorías construidas en contextos históricos distintos.
¿Cómo escuchar las demandas de quienes consultan por conflictos relacionados con el cuerpo, el género o la sexuación sin reducirlas a una identidad colectiva ni convertirlas de antemano en signos de una estructura clínica? ¿Qué lugar corresponde al diagnóstico en estos casos? ¿Cómo puede el psicoanálisis acompañar una transición sin asumir automáticamente una posición de aprobación, impugnación o normalización? ¿Qué puede aportar frente a los discursos médicos, jurídicos, tecnológicos, familiares y políticos que atraviesan estas experiencias? ¿Cómo distinguir el derecho al reconocimiento de la singularidad del sujeto de los imperativos contemporáneos de identidad, adaptación y consumo?
Con estos interrogantes, Desde el Jardín de Freud invita a presentar artículos de investigación, reflexión teórica, elaboración clínica, revisión histórica o discusión interdisciplinaria. Se esperan contribuciones que, desde perspectivas diversas y argumentadas, examinen una problemática compleja y polémica situada en un punto neurálgico de la clínica contemporánea, la teoría psicoanalítica y los discursos sociales.
Los artículos deberán enviarse antes del 4 de noviembre de 2026 al correo delondonopa@unal.edu.co. Por favor, no remitirlos al correo general de la revista.












