Publicado

2023-07-01

Darse cuenta y ser cyborg: escuchar la conversación poético-visual-sonora de dos artistas

Becoming Aware and Being a Cyborg: Listening to the Poetic-Visual-Sonic Dialogue Between Two Artists.

DOI:

https://doi.org/10.15446/mag.v38n2.116234

Palabras clave:

DARSE CUENTA Y SER CYBORG: ESCUCHAR LA CONVERSACIÓN POÉTICO-VISUAL- SONORA DE DOS ARTISTAS (es)

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Autores/as

  • Paulina Avellaneda Organización Inclusive Movimiento

–“Por favor, no me digas secretos por este oído”–, es algo que a veces le indico a la amiga que se sienta a mi lado derecho en el cine o a quien que comparte conmigo la guía de un taller de danza, y ahí se queda, casi nunca pienso en esto, está integrado, para mí es normal. Como el día en el que contesté una llamada tomando el teléfono con la mano derecha, para luego pasarlo a la izquierda y colocarlo en ese oído, como siempre lo hago, por el oído izquierdo, como siempre, todo normal. Y entonces, es en esa llamada que recibo la invitación a ver leer-escuchar-sentir la reflexiones que desde el formato audiovisual y autoetnográfico hacen Diana Carolina Martínez y Camila Esguerra.

–“Por favor, no me digas secretos por este oído”–, es algo que a veces le indico a la amiga que se sienta a mi lado derecho en el cine o a quien que comparte conmigo la guía de un taller de danza, y ahí se queda, casi nunca pienso en esto, está integrado, para mí es normal.

Como el día en el que contesté una llamada tomando el teléfono con la mano derecha, para luego pasarlo a la izquierda y colocarlo en ese oído, como siempre lo hago, por el oído izquierdo, como siempre, todo normal. Y entonces, es en esa llamada que recibo la invitación a ver- leer-escuchar-sentir la reflexiones que desde el formato audiovisual y autoetnográfico hacen Diana Carolina Martínez y Camila Esguerra.

Me invitan a escuchar-ver una conversación que inicia con la propuesta del audio-video-ensayo que hace Diana Carolina sobre la experiencia de “convertirse en cyborg” y lo que ha implicado para ella esta hibridación biotecnológica que mejora su capacidad de escucha.

Cuando conozco el origen de la propuesta en la historia de Diana y la respuesta de Camila en sintonía con una condición similar, caigo en cuenta de que yo también he tenido una pérdida auditiva del oído medio desde los 8 años aproximadamente, la mía como consecuencia de varias otitis que terminaron afectando mis dos tímpanos y la audición en ambos oídos, teniendo más pérdida en el oído derecho. Sin embargo, esa parte de mi historia no es algo que tenga muy presente en mi cotidianidad, o de lo que me haya ocupado de manera consciente a pesar de saber que cada día hago adaptaciones como la de contestar el teléfono por el lado izquierdo o conducir con la ventana cerrada porque me abruma el ruido.

Me he adaptado, como lo cuenta Diana Martínez que lo hacía, dirigiendo su oído hacia la fuente sonora, acomodando mi cuerpo en el lugar del espacio que me permite la escucha; sin embargo, me parece curioso lo que ella señala en relación con ese ajuste, pues pensaba, en aquel entonces, que era algo que todos y todas hacíamos.

Esto me hace volver a una reflexión que he tenido por años en distintos escenarios dándole vueltas a la pregunta por la experiencia del otro, cómo es la construcción de la realidad de alguien con otras capacidades o experiencias vitales. Recuerdo que dentro de una clase de dirección de arte cuando hablé con el grupo sobre la sinestesia (condición relacionada con la percepción desde otros sentidos sobre un estímulo sensorial), un estudiante se quedó haciéndome preguntas, pues al parecer ese día se dio cuenta de que su manera de ver el mundo se parecía a lo que yo describía como una condición especial. También me lo pregunté cuando tuve la experiencia de desarrollar un proyecto como estudiante con niñas y niños sordos-ciegos en el que quisimos diseñar un dispositivo que les permitiera el aprendizaje espacial. Me hacía pensar sobre lo subjetivo de la realidad individual provocada por la percepción que tenemos del mundo y la imposibilidad de llegar a conocer realmente la realidad del otro o la otra, su experiencia vital.

También reflexioné sobre lo que sucede al ser descubierta, al darse cuenta, como le sucedió al estudiante en mi clase y a Diana cuando era pequeña. Ella obtuvo un diagnóstico que cambió la percepción de quién era y creó una nueva identidad a partir de una clasificación que no se elige; como sí lo hace ahora desde cuando decidió realizarse un implante coclear y debe reaprender a escuchar y reaprender a experimentar el mundo mientras construye una nueva identidad.

Y entonces me hace pensar en lo contundente que es la palabra, el gesto, el dictamen de alguien que sabe, como cuando una persona adulta o docente señala a un niño o niña eso que no tiene o tiene de más, lo que lo o la hace diferente y se sale de la norma. Por eso lo incómodo de quedar en evidencia, de tener que explicar, como lo cuentan Diana y Camila. Esto ha llevado a cada una a encontrar mecanismos que permiten transitar la vida una vez parece, según el sistema, que hay algo sospechoso en cada una, que falta o que falla.

De allí la rebeldía de crear una nueva identidad, como también lo plantea Camila Esguerra, ampliando la reflexión más allá de las posibilidades híbridas y poshumanas de lo cyborg, para cuestionar los binarismos desde lo que ha planteado Donna Haraway en relación con la identidad como construcción social, al proponer el imaginario de lo cyborg. Desde ese lugar y mediante la “metodología de los oprimidos”, como señala Esguerra, surge una consciencia política que cuestiona el sistema heteronormativo, capitalista y colonial que ha segregado y excluido a quienes considera no funcionales al sistema.

Esguerra relata cómo, en su experiencia, la hipoacusia también fue una pérdida que ella puede recordar y que señala como el “Arte de perder”, lo cual rescato en la reflexión acerca del alcance del proyecto de diseño. Este proyecto desarrollado en aquel entonces como estudiante, además de ser un reto para comprender otra manera de estar en el mundo, me hacía pensar en las motivaciones existenciales y vitales que esta población a su temprana edad tenia para moverse y comunicarse, ya que en algunos casos al nacer, no se había desarrollado uno de los sentidos (auditivo o visual) y más adelante perdían el otro, lo cual era determinante en la construcción y relación con el entorno. Consideré desde ese entonces, quizás para descomplejizar mi emoción por el proyecto, que no podría añorar algo que desconozco, que no sé que existe, como ver en duotono, el sabor a lakris o las noches con luz de sol..., aunque todas estas posibilidades ya existen porque las puedo nombrar.

Para mí, la experiencia de la pérdida auditiva realmente no significaba el dejar la normalidad, pues yo nací con una anormalidad en el desarrollo físico y funcional de mi paladar, sabiéndome y viéndome diferente a la mayoría. Entonces la experiencia del caer en cuenta, para mí, sucedía con la mirada del otro, del exterior que busca, que se pregunta, pero disimula. Sobre todo, al crecer, pues parece que hay que hacer como si no pasara nada, pero pasa; no puedo pasar desapercibida y es lo que me devuelve al por qué la diferencia incomoda y nos atemoriza, devolviéndonos la mirada por lo que no somos. De allí la necesidad de responder creativamente, de contestarnos y contestar esto que la mirada busca comprender, hacerlo con el arte, creando nuevas identidades, otros gestos y otras maneras de relacionarnos.

Camila y Diana se vuelven unas maestras de la escucha; Diana Kin Autómata, como profesional en el campo del sonido y la imagen, y Camila “Ar tu ri to”, como etnógrafa y experta en la escucha musical proponiendo desde sus lugares de enunciación otras maneras de ver el mundo y otras estéticas que posibilitan y validan lo raro, lo anormal y hallan potencia en la pérdida, en el “arte de perder”.

Mi apuesta ha sido llevar estas preguntas al campo de la creación y la pedagogía con la danza inclusiva, he querido encontrarme desde el movimiento con esos mundos otros, intentando crear otras maneras de relacionarnos que se antepongan a las etiquetas y nos permitan descubrirnos en los encuentros sin querer o pretender cambiar algo del otro. Eso, por supuesto, requiere otra estética y otras prácticas, quizás más complejas, inciertas y menos escénicas, pero más reales y afectivas, algo que me parece importante rescatar, el valor del encuentro que la danza permite.

Nos encuentro a las tres trazando senderos similares con relación a valorar otras maneras de ser y estar en el mundo, a cuestionar e incomodar un sistema que excluye a quienes no encajan en el molde establecido. A Diana, proponiendo la composición sonora y visual desde el hopepunk como un viraje a la noción de la deficiencia, al que Camila responde con un poema que le permite crear una danza en donde vuela, se vuela, y gira en imágenes que se transforman audiovisuales para ir al suelo, retomar y reorganizarse en un texto en que aterriza su pensamiento.

Sus experiencias poético-sonoro-visuales me dejan pensando en lo importante y significativo que es darle voz, imagen o palabra a la experiencia, para develar algo y permitirle que exista, para intentar conocer y compartir esa realidad del otro o su real ficción, para darse cuenta, para caer en cuenta, para crear e imaginar otros mundos posibles, más cyborgs, más humanos, más “hopepunk”.

Avellaneda, P. (2024). Darse cuenta y ser cyborg: escuchar la conversación poético-visual-sonora de dos artistas. Maguaré, 38(2), 221–223. https://doi.org/10.15446/mag.v38n2.116234

Referencias

DARSE CUENTA Y SER CYBORG: ESCUCHAR

LA CONVERSACIÓN POÉTICO-VISUAL-

SONORA DE DOS ARTISTAS

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Avellaneda, P. (2024). Darse cuenta y ser cyborg: escuchar la conversación poético-visual-sonora de dos artistas. Maguaré, 38(2), 221–223. https://doi.org/10.15446/mag.v38n2.116234

ACM

[1]
Avellaneda, P. 2024. Darse cuenta y ser cyborg: escuchar la conversación poético-visual-sonora de dos artistas. Maguaré. 38, 2 (jul. 2024), 221–223. DOI:https://doi.org/10.15446/mag.v38n2.116234.

ACS

(1)
Avellaneda, P. Darse cuenta y ser cyborg: escuchar la conversación poético-visual-sonora de dos artistas. Maguaré 2024, 38, 221-223.

ABNT

AVELLANEDA, P. Darse cuenta y ser cyborg: escuchar la conversación poético-visual-sonora de dos artistas. Maguaré, [S. l.], v. 38, n. 2, p. 221–223, 2024. DOI: 10.15446/mag.v38n2.116234. Disponível em: https://revistas.unal.edu.co/index.php/maguare/article/view/116234. Acesso em: 19 ago. 2026.

Chicago

Avellaneda, Paulina. 2024. «Darse cuenta y ser cyborg: escuchar la conversación poético-visual-sonora de dos artistas». Maguaré 38 (2):221-23. https://doi.org/10.15446/mag.v38n2.116234.

Harvard

Avellaneda, P. (2024) «Darse cuenta y ser cyborg: escuchar la conversación poético-visual-sonora de dos artistas», Maguaré, 38(2), pp. 221–223. doi: 10.15446/mag.v38n2.116234.

IEEE

[1]
P. Avellaneda, «Darse cuenta y ser cyborg: escuchar la conversación poético-visual-sonora de dos artistas», Maguaré, vol. 38, n.º 2, pp. 221–223, jul. 2024.

MLA

Avellaneda, P. «Darse cuenta y ser cyborg: escuchar la conversación poético-visual-sonora de dos artistas». Maguaré, vol. 38, n.º 2, julio de 2024, pp. 221-3, doi:10.15446/mag.v38n2.116234.

Turabian

Avellaneda, Paulina. «Darse cuenta y ser cyborg: escuchar la conversación poético-visual-sonora de dos artistas». Maguaré 38, no. 2 (julio 1, 2024): 221–223. Accedido agosto 19, 2026. https://revistas.unal.edu.co/index.php/maguare/article/view/116234.

Vancouver

1.
Avellaneda P. Darse cuenta y ser cyborg: escuchar la conversación poético-visual-sonora de dos artistas. Maguaré [Internet]. 1 de julio de 2024 [citado 19 de agosto de 2026];38(2):221-3. Disponible en: https://revistas.unal.edu.co/index.php/maguare/article/view/116234

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