Morfología urbana, actores y elementos arquitectónicos del programa de construcción Gran Misión Vivienda Venezuela
Urban morphology, actors, and architectural elements of the Gran Misión Vivienda Venezuela construction program
Morfologia urbana, atores e elementos arquitetônicos do programa de construção Gran Misión Vivienda Venezuela
DOI:
https://doi.org/10.15446/rcep.v10n1.104355Palabras clave:
Gran Misión Vivienda Venezuela, marketing político, representación, política de vivienda, vivienda social (es)Gran Misión Vivienda Venezuela, political marketing, representation, housing policy, social housing (en)
Grande Missão Habitacional Venezuela, marketing político, representação, política habitacional, habitação social (pt)
Desde Hugo Chávez, en 1999, hasta Nicolás Maduro, Venezuela ha estado inmersa en una serie de reformas conocidas como la Revolución Bolivariana. En 2023, el Gobierno mantiene un discurso performativo que dicta la finalización de los 5 millones de viviendas que deben construirse para 2025 y propone mostrar esta hazaña como el legado que el “Comandante Eterno”, Hugo Chávez Frías, deja al pueblo venezolano. En 2003, las antiguas políticas públicas del país fueron desmanteladas en favor de nuevos planes, que recibieron el nombre de misiones, en las que se desarrollan programas de lucha contra la pobreza, en temas de agricultura, vivienda, educación y salud, con el fin de responder a las emergencias sociales fuera del marco institucional y suplir la lentitud administrativa y la falta de capacidad de respuesta de los gobiernos anteriores. La hipótesis de este artículo es que el actual paisaje urbano de la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV) se ha convertido en un reflejo de la crisis política, social y económica que atraviesa el país. Por lo tanto, se plantean las siguientes preguntas ¿Cómo se inserta esta política habitacional en el territorio nacional? ¿Cómo viven y perciben los habitantes estos nuevos edificios y espacios construidos en el marco de la GMVV? ¿Cómo describen y se apropian los habitantes de estos espacios? Para dar una respuesta, se trabajó con información obtenida durante visitas de campo entre 2015 y 2020, a través de observación participativa, análisis y extractos de entrevistas, además de referencias científicas que complementan el análisis.
From Hugo Chávez in 1999 to Nicolás Maduro, Venezuela has been immersed in a series of reforms known as the Bolivarian Revolution. In 2023, the government maintains a performative discourse that dictates the completion of the five million homes that must be built by 2025 and proposes to showcase this feat as the legacy that the “Eternal Commander”, Hugo Chávez Frías, leaves to the Venezuelan people. In 2003, the country's old public policies were dismantled in favor of new plans, which were named “missions”, where programs to combat poverty in areas of agriculture, housing, education, and health were developed. These missions aimed to address social emergencies outside the institutional framework and to make up for the administrative slowness and lack of responsiveness of previous governments. The hypothesis of this article is that the current urban landscape of the Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV) has become a reflection of the political, social, and economic crisis that the country is going through. Therefore, the following questions are raised: How does this housing policy fit into the national territory? How do the inhabitants live in and perceive these new buildings and spaces built within the framework of the GMVV? How do the inhabitants describe and appropriate these spaces? To provide an answer, we worked with information obtained during field visits between 2015 and 2020, through participatory observation, analysis and excerpts from interviews, in addition to scientific references that complement the analysis.
De Hugo Chávez, em 1999, a Nicolás Maduro, a Venezuela tem sido alvo de uma série de reformas conhecidas como Revolução Bolivariana. Em 2023, o Governo mantém um discurso performativo que dita a conclusão dos 5 milhões de moradias que devem ser construídas até 2025 e se propõe a mostrar esse feito como o legado que o “Eterno Comandante”, Hugo Chávez Frías, deixa ao povo venezuelano. Em 2003, as antigas políticas públicas do país foram desmanteladas em favor de novos planos, que receberam o nome de missões, em que programas de combate à pobreza são desenvolvidos, sobre questões de agricultura, habitação, educação e saúde, para responder a emergências sociais fora do quadro institucional e colmatar a lentidão administrativa e a falta de capacidade de resposta dos governos anteriores. A hipótese deste artigo é que a atual paisagem urbana da Grande Missão Habitacional Venezuela (Gran Misión Vivienda Venezuela, GMVV) tornou-se um reflexo da crise política, social e econômica que o país atravessa. Portanto, as seguintes questões são colocadas: Como essa política habitacional se insere no território nacional? Como vivem e percebem os habitantes estes novos edifícios e espaços construídos no marco da GMVV? Como os habitantes descrevem e se apropriam desses espaços? Para responder, trabalhou-se com informações obtidas durante visitas de campo entre 2015 e 2020, por meio de observação participativa, análise e extratos de entrevistas, além de referências científicas que complementam a análise.
Morfología urbana,
actores y elementos arquitectónicos del programa de construcción Gran Misión
Vivienda Venezuela
Yaneira Wilson. Doctora en Arquitectura
y Ciudad por la Universidad de París Nanterre. Docente en la Escuela Superior
de Profesiones Inmobiliarias (ESPI-ESPI2R) e investigadora del Centre de Recherche sur l’Habitat (CRH) de
la Escuela de Arquitectura Paris Val de Seine. ORCID:
https://orcid.org/0000-0003-3730-2224 Correo electrónico: yaneira.wilson@paris-valdeseine.archi.fr
Recibido: 21 de agosto de
2022 |
Aceptado: 15 de diciembre de 2022 |
Publicado: 14 de noviembre de 2023 |
Resumen
Desde Hugo Chávez, en
1999, hasta Nicolás Maduro, Venezuela ha estado inmersa en una serie de
reformas conocidas como la Revolución Bolivariana. En 2023, el Gobierno
mantiene un discurso performativo que dicta la finalización de los 5 millones
de viviendas que deben construirse para 2025 y propone mostrar esta hazaña como
el legado que el “Comandante Eterno”, Hugo Chávez Frías, deja al pueblo
venezolano. En 2003, las antiguas políticas públicas del país fueron
desmanteladas en favor de nuevos planes, que recibieron el nombre de misiones,
en las que se desarrollan programas de lucha contra la pobreza, en temas de
agricultura, vivienda, educación y salud, con el fin de responder a las
emergencias sociales fuera del marco institucional y suplir la lentitud administrativa
y la falta de capacidad de respuesta de los gobiernos anteriores. La hipótesis
de este artículo es que el actual paisaje urbano de la Gran Misión Vivienda
Venezuela (GMVV) se ha convertido en un reflejo de la crisis política, social y
económica que atraviesa el país. Por lo tanto, se plantean las siguientes
preguntas ¿Cómo se inserta esta política habitacional en el territorio
nacional? ¿Cómo viven y perciben los habitantes estos nuevos edificios y
espacios construidos en el marco de la GMVV? ¿Cómo describen y se apropian los
habitantes de estos espacios? Para dar una respuesta, se trabajó con
información obtenida durante visitas de campo entre 2015 y 2020, a través de
observación participativa, análisis y extractos de entrevistas, además de referencias
científicas que complementan el análisis.
Palabras clave: Gran Misión Vivienda
Venezuela, marketing político, representación, política de vivienda, vivienda
social.
Urban
morphology, actors, and architectural elements of the Gran Misión
Vivienda Venezuela construction program
Abstract
From
Hugo Chávez in 1999 to Nicolás Maduro, Venezuela has been immersed in a series
of reforms known as the Bolivarian Revolution. In 2023, the government
maintains a performative discourse that dictates the completion of the five
million homes that must be built by 2025 and proposes to showcase this feat as
the legacy that the “Eternal Commander”, Hugo Chávez Frías,
leaves to the Venezuelan people. In 2003, the country's old public policies
were dismantled in favor of new plans, which were named “missions”, where
programs to combat poverty in areas of agriculture, housing, education, and
health were developed. These missions aimed to address social emergencies
outside the institutional framework and to make up for the administrative
slowness and lack of responsiveness of previous governments. The hypothesis of
this article is that the current urban landscape of the Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV) has become a reflection of
the political, social, and economic crisis that the country is going through.
Therefore, the following questions are raised: How does this housing policy fit
into the national territory? How do the inhabitants live in and perceive these
new buildings and spaces built within the framework of the GMVV? How do the
inhabitants describe and appropriate these spaces? To provide an answer, we
worked with information obtained during field visits between 2015 and 2020,
through participatory observation, analysis and
excerpts from interviews, in addition to scientific references that complement the
analysis.
Keywords:
Gran Misión Vivienda Venezuela, political marketing,
representation, housing policy, social housing.
Morfologia
urbana, atores e elementos arquitetônicos do programa de construção Gran Misión Vivienda
Venezuela
Resumo
De
Hugo Chávez, em 1999, a Nicolás Maduro, a Venezuela tem sido alvo de uma série
de reformas conhecidas como Revolução Bolivariana. Em 2023, o Governo mantém um
discurso performativo que dita a conclusão dos 5 milhões de moradias que devem
ser construídas até 2025 e se propõe a mostrar esse feito como o legado que o
“Eterno Comandante”, Hugo Chávez Frías, deixa ao povo
venezuelano. Em 2003, as antigas políticas públicas do país foram desmanteladas
em favor de novos planos, que receberam o nome de missões, em que programas de
combate à pobreza são desenvolvidos, sobre questões de agricultura, habitação,
educação e saúde, para responder a emergências sociais fora do quadro
institucional e colmatar a lentidão administrativa e a falta de capacidade de
resposta dos governos anteriores. A hipótese deste artigo é que a atual
paisagem urbana da Grande Missão Habitacional Venezuela (Gran
Misión Vivienda Venezuela,
GMVV) tornou-se um reflexo da crise política, social e econômica que o país
atravessa. Portanto, as seguintes questões são colocadas: Como essa política
habitacional se insere no território nacional? Como vivem e percebem os
habitantes estes novos edifícios e espaços construídos no marco da GMVV? Como
os habitantes descrevem e se apropriam desses espaços? Para responder,
trabalhou-se com informações obtidas durante visitas de campo entre 2015 e
2020, por meio de observação participativa, análise e extratos de entrevistas,
além de referências científicas que complementam a análise.
Palavras-chave:
Grande Missão Habitacional Venezuela, marketing político, representação,
política habitacional, habitação social.
Introducción
En 2023, el Gobierno bolivariano de Venezuela mantiene un
discurso performativo que se declina en dos vértices. El primero expresa la
producción masiva de viviendas como hito urbano, mediante la construcción de 4
400 000 viviendas y la promesa de construir 500 000 más en el Plan Anual de
Hábitat y Vivienda. El segundo vertiente busca mostrar este logro como el
legado del “Comandante Eterno”, el expresidente Hugo Chávez Frías, al pueblo
venezolano. Desde 1999, Venezuela se encuentra inmersa en una serie de reformas
políticas y sociales conocidas como la Revolución Bolivariana. En 2003, el país
desmanteló sus antiguas políticas públicas en favor de nuevos planes a todas
las escalas, conocidos como las misiones,
que proponen programas paralelos a fin de responder a las emergencias sociales
y luchar contra la pobreza, desde la agricultura hasta la vivienda, pasando por
la educación y la salud. El objetivo era remediar la lentitud administrativa y
la escasa capacidad de respuesta de los gobiernos anteriores fuera de los
marcos institucionales anteriores.
En este contexto, Chávez propuso el Plan de la Patria para
el país, que incluye la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV), que fue lanzada
en 2011 tras una serie de eventos climáticos, y está dirigida a las familias
más desfavorecidas. Es sin duda la más ambiciosa de las misiones bolivarianas y
tiene como objetivo construir. Este programa de construcción masiva tiene como
objetivo construir 5 millones de viviendas sociales en todo el país al 2025, de
un parque nacional de viviendas estimado en ese momento en 8.2 millones de
unidades. A dos años del lanzamiento de este enorme programa, Hugo Chávez
fallece y su sucesor, Nicolás Maduro, continuó el proyecto en un contexto
político, social y económico totalmente degradado. Según declaraciones públicas
de Jorge Giordani, exministro del Poder Popular de Planificación, esta
proyección estuvo acompañada de un gasto excesivo de recursos financieros que
contribuyó a acentuar la crisis económica que comenzó a sentirse en el país.
Entre 2012 y 2018, la inflación se disparó y el pib cayó dos tercios, mientras que más de 7.1 millones de
los 32 millones de venezolanos emigraron de Venezuela[1]. En
este contexto político y social, es necesario comprender la morfología urbana
de la GMVV y cómo esta afecta las interacciones entre las formas
arquitectónicas o lo construido y la sociedad, según las condiciones históricas
de construcción y expansión de la ciudad. Esta morfología es el resultado de
una evolución más o menos espontánea o planificada por los poderes públicos (o
un grupo de actores, en nuestro caso, los técnicos constructores). Según Pierre
Merlin et al. (1988), el interés de la morfología
urbana es realizar una lectura técnica de la ciudad en función de los cambios
de la forma urbana en relación con los cambios sociales, económicos,
demográficos y políticos.
La hipótesis que se maneja en este artículo es que el
paisaje urbano actual de la producción de GMVV se ha convertido en un reflejo
de la crisis política, social y económica que atraviesa el país. Al respecto,
surgen las siguientes preguntas: ¿Cómo se inscribe esta política de vivienda en
el territorio nacional? ¿Cómo viven y perciben los habitantes estos nuevos
edificios y espacios construidos en el marco de la GMVV? ¿Cómo describen y se
apropian los habitantes de estos espacios? Asimismo, este artículo se propone
mostrar cómo la crítica de los habitantes y su visión son parte de la
construcción social propuesta bajo el título de "socialismo del siglo XXI
en la Revolución Bolivariana", por medio de una construcción urbana y
arquitectónica bastante precisa.
Para responder a estas preguntas, el resultado de la
investigación se estructurará en dos partes. Se tratarán las informaciones
obtenidas en las visitas de terreno a través de la observación participativa,
el análisis y extractos de las entrevistas, además de referencias científicas
que complementan el análisis. En primer lugar, se expondrá una clasificación de
la morfología urbana propia de la GMVV, así como la tipología arquitectónica
caracterizada por la intervención de los distintos actores, locales y/o
internacionales, que participan en la producción. En segundo lugar, presentaremos
el resultado de haber interrogado a los habitantes sobre diversos objetos
representativos del hábitat: la ventana, los tanques de agua, las rejas e
incluso el bombillo, a fin de poner en relieve el contraste y dinamismo de la
GMVV como producción directa del Estado y al sentimiento de inconformidad
expresado por sus habitantes.
Metodología
A nivel metodológico, se construyó un corpus de imágenes y
documentos relacionados con las entrevistas no directivas realizadas a una
veintena de familias que viven en programas de la GMVV, además de un
cuestionario entregado en cuarenta edificios de esta iniciativa, en múltiples
visitas de terrenos entre el 2015 y el 2020 (figura 1). Adicionalmente, se tuvo
en cuenta la participación, durante ese período, en dos foros sobre los
objetivos y alcances de GMVV, llevados a cabo en el Museo Nacional de Arquitectura
de Caracas y en el edificio de la entidad Petróleos de Venezuela S. A., donde
se entrevistó a gran parte de actores institucionales y privados que aún
participan en este desarrollo urbano. Para poner en diálogo las cifras
oficiales con la realidad sobre el terreno, se incluyeron los datos del informe
(2018) realizado por la ONG Programa de Educación-Acción en Derechos Humanos
(Provea), así como el informe de la Cámara Venezolana de la Construcción (CVC)
“Propuesta para la Venezuela que queremos” (2017). Estos informes demuestran
que desde 2015, las cifras publicadas por el Gobierno sobre la construcción y
el costo de las viviendas son, cuanto menos, fantasiosas. Además, se realizaron
cálculos en este estudio sobre las necesidades reales de vivienda y la cantidad
construida por el gobierno bolivariano.
Figura 1. Ubicación y coordenadas
geográficas del área de estudio
Fuente: elaboración propia
(2020).
El estudio de esta narrativa híper-productivista, junto con
las imágenes obtenidas de las visitas de terreno, permite descifrar y analizar
estas nuevas políticas públicas sociales en Venezuela y entender la relación
entre el discurso y las expectativas de los habitantes. A partir de lo
planteado por el sociólogo urbano Manuel Castells, en La cuestión urbana (1972), se busca captar las contradicciones
identificadas en el contexto urbano de Venezuela. Debido a la falta de
coherencia en las decisiones tomadas por el Estado, en algunos casos, la
exclusión de la ciudad de las personas que están arraigadas a sus lugares de
residencia se ha producido apoyándose en un marketing político territorial con
una estética singular y visible en todas las operaciones creadas por el
gobierno (Wilson, 2020).
En efecto, la conformación de identidades individuales y
colectivas ha favorecido la masificación de las organizaciones y los
movimientos sociales, en los que la acción colectiva se centra no solo en
demandas específicas, sino también en la búsqueda del reconocimiento de las
diferentes formas de habitar las ciudades (Honneth,
2000). Habitar es, entonces, un desencadenante de procesos de identificación y
distinción social (Bourdieu, 1993; Roitman, 2011,
Fuster-Farfán et al., 2021). El interés de esta investigación es comprender el
amontonamiento narrativo y su competencia en torno al edificio y la forma de
habitarlo, así como las acciones colectivas y las luchas relacionadas con los
habitantes que buscan su derecho a vivir adecuadamente en la ciudad (Lefebvre,
2013). Además, estas narrativas y las que rodean a esta ocupación son solo la
ilustración o el síntoma y escenifican las disparidades sociales, alimentan los
discursos de identidad (Musset, 2009) y, a la vez, incrementan polaridades a
través del urbanismo y de su implantación en la ciudad.
De la esquizofrenia a la
osteoporosis urbana guiada por un Estado mágico: el modelo de construcción de
viviendas sociales de la GMVV
Michel Foucault afirmó
que el Estado nace desde el momento en que se presenta como protector, a través
de un “yo te protejo” que, de diversas formas, garantiza la seguridad de su
población. En Venezuela, esta figura de gobierno benefactor fue encarnada por
Hugo Chávez, quien fue percibido como un guardián divino y, aún después de su
muerte, fue designado como un “Comandante Eterno” (Wilson, 2022). Según el
sociólogo Edgardo Lander,
La aparición del petróleo en Venezuela
creó una especie de cosmogonía: la riqueza petrolera tenía la fuerza de un
mito, gracias al petróleo se podía pasar rápidamente del atraso al desarrollo
espectacular. En estas condiciones, la noción de Estado providencial aparece
como sacada de un sombrero de prestidigitador, el Estado como un magnánimo
hechicero capaz de realizar el milagro del progreso. (Lander, 2018)
Es importante destacar
que la geografía y los episodios climáticos que afectan regularmente a
Venezuela han reforzado la atención de los gobiernos a los llamados territorios
vulnerables, donde se encuentran la mayoría de los barrios precarios, que se
han desarrollado principalmente en la zona de la Gran Caracas y en el estado de
La Guaira. La Segunda Guerra Mundial influyó en la fuerte demanda del oro negro
y entre los años 1940 y 1976 surgió en Venezuela un segundo boom petrolero que
impactó inevitablemente la configuración de la ciudad y su atractividad.
Entre 1951 y 1958, la ciudad de Caracas experimentó un
crecimiento desproporcionado, especialmente en el sector de la llamada ciudad
informal, la cual se expandió en toda la variedad topográfica de la capital
(Padrón, 1992). El arquitecto Marco Negrón describe un período de
“esquizofrenia”, en el que el desarrollo urbano se produjo sin control y en
detrimento de una ciudad planificada. Después de varias tragedias históricas,
especialmente la Tragedia de Vargas en 1999, que destruyó decenas de miles de viviendas,
el gobierno bolivariano de Chávez se enfocó en proporcionar viviendas dignas a
los damnificados, lo que llevó a la implementación de diversas campañas
sociales y territoriales. Estas directrices permitieron la producción de
operaciones de la GMVV en algunas parcelas vacías del centro de la capital de
una manera bastante expeditiva, así como la creación de nuevos urbanismos en la
periferia. Sin embargo, algunos de estos proyectos estaban desconectados de la
infraestructura necesaria para garantizar una óptima calidad de vida a los
habitantes, como servicios básicos, agua, luz, tratamiento de residuos o
transporte.
Por lo tanto, se implementaron de manera urgente las
diferentes “misiones”, que, según el discurso del gobierno, se centran en las
personas olvidadas, especialmente aquellas que perdieron sus hogares en las
distintas crisis climáticas o que, debido a su débil poder adquisitivo, se
encuentran fuera del mercado inmobiliario de ciudad formal. El arquitecto
Lorenzo Casas hace referencia a este fenómeno al hablar de “la osteoporosis
urbana”, que experimenta especialmente la ciudad de Caracas como consecuencia
de la falta de planificación urbana, el fuerte deterioro de su infraestructura,
tanto la construida como la de gestión, y que se hace más evidente con la
fuerte inmigración que atraviesa el territorio venezolano en este momento de
crisis, donde el vacío y deterioro de ciertos edificios comienza a ser el
reflejo de las políticas de la Revolución Bolivariana.
Para llevar a cabo el programa de la GMVV, el Ministerio del
Poder Popular para Hábitat y Vivienda (MINHVI)[2] creó
el Banco Nacional de Vivienda y Hábitat (BANAVIH), que actúa principalmente
como financiador del proceso de construcción, sin intervenir en la elección de
los proyectos a realizar. Además, la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos
y Estudios Especiales (OPPPE), una gestora de proyectos dependiente de la Presidencia, tiene autonomía financiera y gestiona fondos
que pueden asignarse en situaciones de emergencia. La OPPPE es una de las
principales oficinas productoras de proyectos de la GMVV. A partir de 2012, el
Órgano Superior de la Vivienda y el Hábitat (OSV), también adscrito a la
Presidencia, coordinó centralizadamente la producción masiva de nuevas
viviendas. En 2015, el MINHVI se convierte en una entidad independiente. Para
lograr sus objetivos de construcción masiva y rápida de viviendas, el Gobierno
definió mecanismos que establecen varios tipos de zonas territoriales, según
criterios geográficos y de emergencia en términos de ocupación, riesgo y
peligro. Par ello, recurrió a procedimientos operativos bastante atípicos para
la construcción, sin convocatoria de proyectos y mediante la adjudicación
directa de contratos públicos, al tiempo que abría un concurso para
constructores extranjeros de países aliados. Para desarrollar su capacidad
técnica y operativa, el Estado recurrió a sus principales aliados
internacionales: China, Rusia, Bielorrusia, Irán, Cuba y Turquía.
El trabajo de campo y la cuarentena de operaciones
seleccionadas, en vínculo con el discurso de los actores, permitieron definir
una tipología edilicia y una morfología urbana de las operaciones de la GMVV,
según tres tipos de producción:
·
El urbanismo de tipo genérico cuenta
con el Estado como principal ejecutor y la OPPPE, y generalmente se encuentra
en parcelas vacías o residuales de la ciudad. Se caracteriza por la
estandarización de un edificio básico en cuanto a su forma y materialidad. Este
se adapta a la parcela de forma repetitiva por módulos que pueden formar
grandes barras o simples casas o edificios individuales (figura 2a).
·
Las ciudades compactas incluyen
equipamientos en el mismo edificio (espacios socio-productivos, escuelas,
instalaciones deportivas, etc.), diseñados generalmente por un arquitecto que
promueve una identidad arquitectural en su obra (figura 2b). Estas ciudades se
encuentran al interior de la ciudad formal.
·
Las ciudades socialistas forman parte
de un desarrollo estratégico mediante acuerdos internacionales y se entregan
llave en mano, donde prácticamente todo el material de la construcción es
gerenciado por empresas extranjeras. Por ejemplo, la Ciudad Hugo Chávez de La
Guaira con Turquía (figura 2c), Ciudad Tiuna con China y Ciudad Caribia con diversos países. Estas ciudades socialistas se
asemejan a las “villes nouvelles”,
concepto desarrollado en Francia, en los perímetros externos de las ciudades
más densas, con la inclusión de algunos servicios como escuelas y equipamientos
deportivos, tratando de proponer una autonomía de la ciudad. Sin embargo,
corren el riesgo de crear, como ha sido el caso en ambos contextos, de producir
“ciudades dormitorios”, que dependen fuertemente de
las ciudades principales para las actividades de trabajo de sus habitantes.
Figura 2. Morfología urbana de la
GMVV
Nota: a. Puente los Leones, La
Paz, Caracas. b. Edificio Santa Rosa, arquitecto Fruto Vivas, Caracas. c.
Ciudad socialista Hugo Chávez.
Fuente: elaboración propia
(2017-2019).
Para comprender mejor la producción urbana de la GMVV, será
necesario revisar los debates llevados a cabo en el Museo Nacional de
Arquitectura (MUSARQ) y en PDVSA, en 2013 y 2015, respectivamente. En este
contexto, los arquitectos Farruco Sesto y Lucas Pou Ruan, director de la OPPPE,
en presencia de Atilio Villegas, quien en ese momento era alcalde del municipio
de Libertador, presentaron un balance de su participación en este vasto
proyecto. Ellos explicaron que se enfocaron en una nueva forma de producción de
soluciones habitacionales con tipologías y arquitecturas “genéricas”,
utilizando desarrollos progresivos y prototipos en un contexto de urgencia.
También se refirieron al hecho de que, al estar ubicados en las zonas
urbanizadas de Caracas, ya contaban con todos los servicios de electricidad,
agua potable, alcantarillado, gas, etc. Además, se podían incorporar los
servicios existentes sin mayores problemas para satisfacer las necesidades de
los habitantes.
En ese momento de crisis (2011),
tuvimos que empezar a diseñar los proyectos sin terreno ni variables
urbanísticas determinadas, en paralelo se desarrollaba el proceso de selección
de suelo, ocupación y expropiación de parcelas [vacías u ocupadas por aparcamientos
o instalaciones provisionales de fácil demolición]. Los primeros edificios
están determinados por la naturaleza de la emergencia, son muy sencillos, pero
tienen las condiciones de habitabilidad necesarias para vivir bien. Estos
edificios tienen un patrón arquitectónico de fachada clásico: base, cuerpo
central y cornisa. La base está revestida de cerámica vidriada de colores, el
cuerpo central es muy sencillo, pintado de blanco con ventanas cuadradas muy
austeras y un tejado que, además de su función de protección de las fachadas,
se ha convertido en un elemento emblemático distintivo de las viviendas de la
OPPPE en el centro de la capital por el tamaño de sus volantes y sus vivos
colores. Con el tiempo, estos edificios se han convertido en el emblema de las
viviendas que la Revolución Bolivariana está haciendo para el pueblo de
Caracas. (Pou Ruan, 2013).
De este extracto se destaca que la tipología precaria se
justifica por la urgencia, sin embargo, se ha observado durante las visitas de terreno,
entre 2015 y 2020, que aún se produce este modelo de viviendas fuera del
período de urgencia (figura 3). Además, a través de entrevistas realizadas en
el Instituto de Urbanismo de Caracas, se ha constatado que incluir estos
grandes edificios en parcelas vacías genera problemas importantes en la gestión
de servicios de algunos barrios que no estaban preparados para el aumento de la
densidad y la demanda de servicios básicos, lo que ha provocado caos en los
edificios colindantes también.
Figura 3. Serie de GMVV Edificios
de la GMVV, realizados por la OPPPE en la Alcaldía de Libertador
Nota: el ladrillo rojo es un
material comúnmente utilizado en la arquitectura venezolana por la percepción
del material que inspira una sensación de calidez propia de la tierra. Por lo
general, su deterioro es más lento que el de la pared pintada de blanco, donde
queda más rápidamente en evidencia los rastros de filtraciones (incluso el agua
de lluvia) y de acabados de la obra (juntas de dilatación) que muestran un
aspecto de deterioro al poco tiempo de finalizada la obra.
Fuente: elaboración propia
(2017-2020).
Finalmente, se puede
observar que aunque los conceptos arquitectónicos que
acompañan la producción de la GMVV siguen siendo de una austeridad importante,
como mencionan sus ejecutores, se ha evidenciado un despliegue concreto y
sistemático de un marketing político y territorial progubernamental en estas
producciones (Wilson, 2021). Las fachadas de edificios, los vestíbulos de
acceso y los espacios comunes están decorados con la firma de Chávez y sus ojos
en formato gigante. En Ciudad Caribia, al igual que en
otras ciudades socialistas donde se encuentra el logo de la GMVV en la entrada,
hay un busto o estatua de Chávez en una plaza, avenidas o calles llevan su
nombre y muchas paredes muestran frescos glorificando al “Comandante” y la
Revolución Bolivariana (figura 4). Algunos residentes incluso llaman a sus
hogares “casas de Chávez”, y afirman que las reciben como un regalo del
expresidente, aunque él sigua siendo el propietario
simbólico. En todo caso, da la impresión de que Chávez o el Estado —los dos se
confunden aquí— ofrecen ayuda a los más necesitados a cambio de que los
venezolanos muestren respeto y lealtad política al gobierno de turno, incluso
después de su muerte. Este intercambio simbólico trasciende el simple
clientelismo o proselitismo político (Wilson, 2022).
Figura 4. La presencia del
“Comandante Eterno” en la GMVV
Fuente: elaboración propia
(2017-2019).
La GMVV, al igual que las otras misiones, se fundamenta en
un enfoque democrático y participativo, que tiene como objetivo establecer un
“poder popular” como principal operador de los proyectos, a través del
establecimiento de estrategias de autogestión y autogobierno comunitario,
denominadas consejos comunales y comunas, para construir un estado comunal. El
hábitat debe organizarse y relacionarse con la gestión de los servicios que lo
componen, como movilidad, suministro de agua, energía, servicios alimentarios,
etc., y, especialmente, la agricultura urbana y ciudadana, organizada y
realizada principalmente por los propios habitantes. En general, la GMVV
recurre a menudo a modelos de construcción de estructuras metálicas
estandarizadas y prefabricadas, produciendo edificios de gran altura que
superan las 10 plantas (figura 5). Otros elementos constructivos, como la
instalación de ascensores, requieren una tecnología y una gestión sofisticadas
para este contexto, mientras que el uso de pequeñas ventanas prefabricadas con
una disposición repetitiva en la fachada refleja una escasa reflexión
arquitectónica. Por último, durante el trabajo de campo, fue posible observar
que la presencia e incluso la huella de los constructores internacionales
influyen en la apropiación de este nuevo hábitat por parte de los habitantes.
Algunos asocian sus barrios con las nacionalidades de los países aliados
constructores, creando nuevas identidades, como el barrio chino, ruso,
bielorruso, cubano, pero nunca venezolano (Wilson, 2020).
Figura 5. Fachadas de edificios
construidos por la GMVV
Nota: a. Ciudad socialista
Ciudad Tiuna, Caracas (acuerdo con China, Rusia, Bielorrusia). b. paneles de
PVC, Montalbán, Caracas.
Fuente: elaboración propia
(2017-2019).
Objetos simbólicos y
representativos del hábitat y de la cotidianidad en la GMVV
Debido a la envergadura de la operación de GMVV, esta parte
del estudio se enfoca en analizar una serie de objetos de uso cotidiano que
sobresalieron en las entrevistas o discusiones colectivas con los habitantes y
técnicos: el tanque de agua, la ventana, el bombillo, el tendedero y la reja,
los cuales se han convertido en elementos liberadores de la palabra de los
habitantes. A través de un cuestionario, se abordaron temas relacionados con el
servicio de agua, la electricidad, la recogida de basura, los medios de
transporte e incluso la seguridad, con el fin de comprender las gestiones
exigidas a los habitantes de esta misión. En un contexto de crisis
multidimensional que se vive en todo el territorio nacional, muchas de estas
respuestas forman parte de una unanimidad y un tipo de sobrevivencia en su
cotidianidad.
En este trabajo de investigación, se ha elaborado un
análisis de una selección de encuestados a través de extractos de sus
respuestas, con el objetivo de identificar una tipología de hábitos a la manera
de Hirschman. Recordando al economista Albert O. Hirschman, en su obra Exit, voice and Loyalty
(1970), se identificaron tres tipos de reacciones que los individuos pueden
tener ante una situación de insatisfacción frente a una organización o
institución, y en este estudio se asociarán tanto al Estado como a la acción de
los técnicos en la finalización de los trabajos. La primera reacción es
“salida”, es decir, irse sin intentar arreglar las cosas. La segunda es la
“voz”, es decir, hablar y tratar de remediar los defectos o problemas que
encuentran en su lugar de residencia. Por último, la lealtad puede modificar la
respuesta, haciendo que una persona se levante y luche (voz) en lugar de cortar
y huir (salida). Por ello, se percibieron ciertos comportamientos por parte de
Juanita, María, Douglas, Laura y Karla, residentes de la GMVV, quienes alzan la
voz sobre las dificultades a las que se enfrentan en su cotidianidad con
respecto a la prestación de servicios o a los objetos que deben gestionar en su
hábitat.
Debido a la crisis o al caos en el suministro de algunos
sectores de la GMVV, el uso de tanques de agua, la inclusión de rejas o de
aires acondicionados se pueden considerar como elementos arquitectónicos o
estructuradores de la fachada o del espacio íntimo de la vivienda y, a la vez,
objetos de discusión y acuerdos entre los vecinos o entre los vecinos y los
técnicos. En efecto, a causa de la falta de agua, los habitantes han
desarrollado prácticas de almacenamiento que ocupan un espacio importante al interior
de los apartamentos (tanques en la sala o en los cuartos) o en los balcones,
donde son visibles desde el exterior (cilindros azules o blancos en los
balcones).
En términos de diseño arquitectónico, la ventana tiene un
valor fundamental, ya que proporciona estructura, orden y significado al diseño
de la fachada. Además, la ventana proporciona una conexión con el exterior
cuando se está en un edificio y maximiza la luz interior. El diseño de las
ventanas puede darnos pistas sobre la finalidad y el uso del edificio de
viviendas; es decir, la diferenciación entre la sala de estar o los salones
puede leerse mediante el uso de este dispositivo en el diseño de la fachada.
Simbólicamente, la ventana expresa múltiples relaciones entre las personas que
viven en un determinado lugar y el mundo exterior, y en el caso de la GMVV, se
observa cómo en la mayoría de los casos este objeto se ha desvalorizado.
La ventana puede entenderse como un objeto que permite medir
el nivel de relaciones que se desea establecer con la comunidad, así como el
reflejo social de sus habitantes. Esto se puede ver, por ejemplo, en la
utilización de este objeto como modelo universal “tendedero”, valorado como un
hecho sociológico y que ofrece diferentes interpretaciones: falta de calidad en
el diseño del espacio necesario para esta actividad (lavandería) o una visión
asociada a la clase más desfavorecida de la sociedad. En la serie de la figura
3, se puede observar que la morfología de los edificios de la OPPPE se
caracteriza principalmente por una pobreza arquitectónica, que se ha mitigado
en algunos edificios con el uso de ladrillos rojos en la fachada, lo que da una
cierta connotación de delicadeza, esteticismo o “acabado correcto de la
fachada”, mejor aceptado por la comunidad.
Aunque estos edificios representan un volumen bastante
pesado en el paisaje urbano, en general son menos agresivos que los volúmenes
totalmente blancos. Sin embargo, ambos tipos tienen en común la presencia de
pequeñas ventanas prefabricadas, que son rechazadas por la totalidad de los
habitantes. Algunos explican su desagrado por la sensación de encierro que les
producen, lamentan la falta de luz natural en los pisos o el no poder observar
lo que pasa en el exterior. Los técnicos explican que no puede ser de otra
manera, ya que se trata de elementos prefabricados, y que lo lamentable es no
haber tenido la habilidad de incluir dos o más ventanas en un mismo espacio,
incluso si son prefabricadas, para aprovechar los beneficios de este noble
objeto que, más que ser un elemento estructurador de la fachada, es un portador
de la ventilación e iluminación de un espacio.
Fue posible notar que el aire acondicionado o las antenas
parabólicas también son incorporados en los edificios colectivos, pero requiere
de un mayor poder adquisitivo o de una posición social más elevada de los
habitantes, o incluso una rebelión por parte de ellos. Tanto los habitantes
como por los técnicos reconocen que estos elementos son menos visibles en las
operaciones de GMVV.
- ¿Tienen agua corriente, electricidad?
Juanita: Sí, viene los martes, domingos
y jueves.
María: Tenemos que comprar agua en
cisternas. En cuanto a la electricidad, han puesto un suministro eléctrico,
pero la instalación lleva tres años incompleta, y tienen que reparar algunas
cosas. Cada uno tiene un depósito y cada vez que pasa el camión cisterna,
compramos el agua individualmente.
Douglas: No, el agua viene los domingos
y se va los miércoles.
- ¿Y los demás días? ¿Tienes un tanque?
Douglas: Abren el agua durante una hora
cada día y llenamos los depósitos.
- ¿Tienen un servicio regular de
recogida de basuras?
Laura: Ah, hace tiempo que no viene.
Todo el mundo saca sus cubos de basura por la mañana para no tenerlos delante
de la casa.
Karla: No tenemos vertedero, todo el
mundo baja la basura, tenemos problemas con la basura porque no vienen a
recogerla. También ocurre con el gas, tenemos las tuberías, pero no la
instalación. El agua llega un día sí y otro no. Es parte del trabajo del Consejo
Comunitario ser consciente de ello y exigir los servicios.
- ¿Llega el transporte público hasta
aquí?
Karla: Sí, ahora sí, hay TransCaribia y BusCaribia. Antes,
sólo teníamos tres autobuses en un día, teníamos que levantarnos muy temprano
para coger el autobús a las 6 de la mañana y volvíamos muy tarde. A veces
manteníamos a los niños en el trabajo porque era imposible ir a casa durante el
día. Estamos demasiado lejos de la ciudad. (Juanita, María, Douglas, Laura,
Karla, comunicación personal, 2019)
A través de estas
respuestas, se puede decir que las nociones de confort, bienestar y calidad de
la vivienda pueden variar en función de la adaptabilidad de los habitantes y la
percepción de su entorno (figura 6). Por ejemplo, algunos de ellos consideran aceptable
el hecho de que el suministro de agua o electricidad sea intermitente,
especialmente si antes vivían en asentamientos informales. Sin embargo, muchos
habitantes confiesan sentirse abandonados y mencionan la lejanía geográfica de
la ciudad como un factor que contribuye a esa sensación. A pesar de ello, están
orgullosos de su capacidad para adaptarse a estas condiciones de vida.
Figura 6. Servicios de base en la
Ciudad Socialista Ciudad Caribia
Nota: a. Recolección de
desechos. b. Trasporte público c. Sistema de aguas.
Fuente: elaboración propia
(2017-2019).
Durante las entrevistas, fue posible comprobar que la
necesidad de defender la integración de algunos de estos elementos es un punto
de discordia entre los técnicos y los habitantes. Muchos de estos últimos hacen
hincapié en estos desacuerdos con comentarios como: “Hay cosas que no se nos
pueden prohibir, porque las necesitamos”. Esta necesidad justifica el
establecimiento de relaciones entre los habitantes, basadas en la gestión e
integración en la comunidad de forma independiente. A continuación, una serie
de extractos que ejemplifican esta posición.
Anaís: ¿cómo nos van a
prohibir? (con respecto a los tanques)
- ¿Qué opina de la
calidad de la construcción de la GMVV?
Anaís: Están bien, aunque
han dejado por fuera pequeñas cosas, tenemos problemas con las tuberías y la
electricidad. Los bombillos siempre brillan y nos dicen que hay un problema
eléctrico. Cada vez que vengo hay gotas de agua a lo largo de las tuberías y
muchas veces se estallan por la presión.
- ¿Han pensado en hacer
un tanque de agua común en algún momento?
Anaís: Nos lo estamos
planteando porque hemos sufrido mucho por ello, así que todo el mundo ha
empezado a comprar tanques cilíndricos.
- He visto los tanques en
las ventanas.
Anaís: Al principio
estaba prohibido, pero después, ¿cómo nos van a prohibir? Si no tenemos un
lugar para almacenar el agua.
- ¿Tuvo que incluir rejas
para controlar la seguridad?
Anaís: Sí, he puesto las
barandillas. Cuando llegamos aquí estaba muy aislado y ellos (el Estado) los
habían asignado (los pisos) a muy poca gente. Nos empezaron a robar, al igual
que a otros 6 o 10 pisos vecinos. Los ladrones entraban, así que la gente empezó
a poner sus propias rejas.
- ¿Puede alguien poner la
reja que quiera?
Anaís: No, hay que seguir
un patrón de rejas, ventanas, puertas, todas las indicaciones las da la
inmobiliaria del Estado. (Anaís, comunicación personal, 2019).
Estos extractos de
entrevistas dejan en evidencia el fracaso del suministro de servicios por parte
del Estado a la comunidad. En definitiva, estas pistas ponen de manifiesto no
solo la importancia de estos objetos como elemento arquitectónico, sino también
como reflejo de una cierta dignidad individual y colectiva.
La instrumentalización de la
electricidad —su producción y uso en cualquier forma— fue, sin duda, un hecho
importante. De hecho, debemos deshacernos de la ilusión objetivista denunciada
por Jürgen Habermas y considerar la electricidad ya no como un simple “objeto”
técnico, sino como “un sujeto”: un sujeto social del orden moderno. (Haumont, 1998, p. 229)
Por último, hay un objeto
que inicialmente no formaba parte de las entrevistas y que surgió más en las
respuestas de los habitantes: el bombillo. La relación que los habitantes
tienen con este objeto, cuya función es iluminar el espacio, simboliza su alto
grado de implicación en los detalles de la vida cotidiana de las operaciones
GMVV. Algunas comunidades han tenido que pensar y diseñar sistemas de rejas
para protegerse del robo de bombillos en espacios comunes o espacios deportivos
(figura 7). Este objeto, a través de la iluminación que proporciona, contribuye
a garantizar una mayor seguridad para aquellos que caminan por la zona que
ilumina. Algunos describieron la ausencia de un bombillo como símbolo de la
precariedad en la que se encuentran en este momento, mientras que otros lo
utilizan como argumento para sus críticas. Al respecto, todos están de acuerdo
en que la falta permanente de iluminación es un problema en cada uno de los
espacios vitales de la GMVV. Finalmente, la característica espacial es muy
peculiar, ya que en el interior hay muchas rejas y la sensación de
confinamiento provoca una fuerte sensación de inseguridad. Según Douglas, el
punto de vista negativo viene de los propios habitantes en cuanto a la calidad
de la construcción. Para él, los muros son de cartón y las puertas y pasillos
le dan la impresión de estar en una prisión.
Figura 7. Rejas en los espacios
comunes de la GMVV
Nota: a. Avenida Victoria. b.
Urbanización Guillermo García Ponce (OPPPE 51) en Montalbán.
Fuente: elaboración propia
(2017).
Para culminar esta parte, el análisis de la atención a los
comportamientos socio-urbanos desviados puede ayudar a comprender ciertas
dinámicas de la ciudad y a identificar el ambiente de la vida en ella. El
estudio de campo ayuda a ilustrar la situación venezolana con respecto a los
fallos del servicio público y la adaptación de los habitantes a su nuevo hogar
proporcionado por la GMVV. Algunos de los relatos recogidos de los habitantes
se refieren a la introducción de las motocicletas en las viviendas, lo que ha
generado fuertes críticas y sorpresa. Esta práctica consiste en que las
personas introducen sus motos al interior de sus hogares, debido a, por un
lado, razones obvias de seguridad y, por otro, la prolongación de una práctica
común en sus antiguas viviendas, en su mayoría ranchos o casas precarias. La
particularidad es que algunos motociclistas viven en edificios de 15 o 20
plantas con ascensor. A pesar de ello, han mantenido esta práctica, generando
un caos en los ascensores que no están diseñados, en algunos casos, para
soportar la carga de estos vehículos. Esta situación es la representación más
fiel de la necesidad expresada por los habitantes de recibir apoyo para
trasladarse a las nuevas zonas de la GMVV. Expresiones como “el Estado nos lo
dio todo, pero nos abandonó”, o “lo que faltaba aquí era apoyo social” muestran
que, para muchos, esto podría ser una prueba más de la dificultad de adaptarse
a una vida en un barrio deprimido o en una casa a un nuevo modelo como los
edificios de la GMVV.
Las entrevistas han revelado una serie de disfunciones que
afectan al entorno vital de los habitantes y que evidencian las carencias de
los servicios urbanos, lo que implica adaptación, resistencia y resiliencia.
Por ejemplo, Douglas debe tomar la iniciativa en la gestión del espacio común y
liderar la integración de las rejas para evitar el robo de los bombillos en los
pasillos del edificio. Pedro, por su parte, vigila los bombillos del patio y
los coloca cada vez que van a jugar en las canchas deportivas. A Anaís no le
preocupa el juicio del Estado sobre la integración de su tanque de agua en el
balcón, y no hay duda de que seguirá allí. Estos ejemplos muestran cómo los
habitantes se imponen y se apropian del espacio habitado.
En otros edificios GMVV visitados, se evidenció la ausencia
de muebles, pero se encontró que el tanque de agua es un objeto preciado e
indispensable. El caso de Eguilda ilustra cómo una
ventana puede convertirse en un espacio que permite el comercio local. En su
apartamento, Eguilda tiene varias neveras en su piso
y principalmente vende cigarrillos y helados. El apartamento está en la primera
planta, y mientras era entrevistada, varias personas se acercaron a través de
la ventana para hacer sus pedidos. La compra se realiza de inmediato, mediante
un sistema ingenioso y hecho a mano con una cuerda y una pequeña cesta que sube
y baja, sujeta a una parte de la reja de la ventana, como si esta mujer sacara
agua de un pozo. En la Avenida Victoria de la ciudad de Caracas, existe una
torre que fue asignada al personal docente, lo que ha generado una especie de
fricción y celos entre los habitantes de las otras torres, quienes consideran
que sus vecinos maestros cuidan demasiado la imagen de limpieza que puede proyectar
su edificio. Por el contrario, los profesores explicarían que no están de
acuerdo con lo que se coloca en las ventanas.
Wilmer, residente de un edificio de gran altura donde es
común colgar la ropa en las ventanas para secarla, informó en nuestras
entrevistas que “los profesores dicen que no quieren ser asociados con los más
marginados”. El caso de Wilmer refleja la percepción de la diferencia que se
encuentra en una misma urbanización en cuanto a si la ropa está o no colgada en
la ventana y cómo esto puede simbolizar una diferencia de clase. En resumen,
esta sesión de preguntas y respuestas les permitió expresar la precariedad en
la que se encuentran, aunque en todos los casos las quejas son parte de su vida
cotidiana, y no esperan una solución a sus peticiones. Lo que se observa es
esencialmente un espíritu de resignación. Estos sentimientos se encuentran
incluso entre los más jóvenes, por ejemplo, Anarelis,
que apenas tiene nueve años, ya se cuestiona la integración en el entorno
vital. Todas las entrevistas destacan la capacidad de los habitantes para
expresar sus problemas cotidianos, lo que refuerza el interés por comprender su
situación, escuchar y, probablemente, poder transmitir un mensaje a través de
este encuentro. El estado de ánimo general de estas reuniones es de esperanza,
pero la balanza se inclina más hacia los sentimientos de ira, desigualdad,
vergüenza e injusticia.
Conclusiones
A través de la GMVV y del trabajo de campo, se pudo observar
cómo han sido modificadas las relaciones entre el poder estatal y los
habitantes, la gestión administrativa de los territorios e incluso la
producción de la ciudad, así como la calidad de vida de sus habitantes. Al
analizar este terreno, se ha identificado cómo la GMVV instituye, además de una
relación clientelar con el Estado, una especie de nueva deuda moral asociada a
una relación de gratitud de los beneficiarios hacia el gobierno. Esto se debe a
que, según las palabras de los habitantes, la GMVV les ha permitido acceder al
“gran sueño” social: tener una vivienda. Las entrevistas realizadas han puesto
de manifiesto una serie de disfunciones que afectan a su entorno vital y
revelan las deficiencias de los servicios urbanos, lo que ha dado lugar a la
adaptación, la resistencia y la resiliencia. En esta sesión de preguntas y
respuestas, los habitantes han expresado la precariedad en la que se
encuentran, aunque las quejas formen parte de su vida cotidiana. No esperan una
solución en respuesta a sus peticiones, captando finalmente el equívoco del
discurso del Estado: les corresponde a ellos, como pueden, regular la gestión
de su espacio vital. Es evidente que el Estado socialista venezolano no ha sido
capaz de realizar ningún cambio concreto en la vida material de sus habitantes.
El Gobierno muestra su impotencia ante la creación de una vivienda digna para
los venezolanos y para reducir la pobreza, un contrato al que siempre se ha
comprometido, pero que sigue siendo una declaración retórica.
El alto grado de deterioro de los edificios es bastante
notable en todas las operaciones de GMVV. Esta decadencia urbana no tiene
precedentes. Un gran número de edificios parece tener un grado de deterioro
equivalente a la decadencia del país y al de la cotidianidad de los venezolanos
hoy día. Durante la última encuesta realizada en 2020, la visita a varios
edificios construidos por diferentes empresas y en diferentes sectores, se
confirmó la imagen de daños extraordinarios. Los edificios que fueron terminados
hace dos o tres años parecen haber envejecido 15 o 20
años.
En cuanto a la arquitectura, la actual producción de la
GMVV, realizada en 2011 con carácter urgente, ha llevado al Estado a entregar
viviendas estandarizadas en detrimento de la planificación global. Los
usuarios, es decir, los futuros habitantes, también expresan un rechazo más o
menos pronunciado a determinados proyectos. Sus opiniones sobre algunos de
estos modelos de construcción se han incluido en las transcripciones de las
entrevistas con técnicos, trabajadores y residentes. Algunos expresan su total
rechazo a los paneles de PVC o de fibrocemento, por considerarlos demasiado
ligeros, de baja resistencia. Otros utilizan los términos vacío o hueco. El origen
de esta valoración puede estar relacionado con el miedo de los habitantes a
revivir una precariedad anterior.
En 2023, el Gobierno aseguraba que la GMVV había creado 4.4
millones de viviendas y mantenía que esta cifra se incrementaría hasta los 5
millones en 2025. Estos anuncios revelan un crecimiento inconsistente, por un
lado, frente a las necesidades reales de la sociedad venezolana, que, según la
CVC, se estimaron en 1.2 millones en 2011. Por otro lado, si estimamos un
promedio de ocupación de cuatro personas por vivienda, tres cuartas partes de
la población vivirían en estas operaciones en cuatro años. Sin embargo, basta
con cruzar Caracas para comprobar la presencia de barrios informales por toda
la ciudad; un paseo nocturno revela estos barrios informales totalmente
iluminados y, especialmente, habitados. Son simples observaciones que señalan
la extrañeza de este mismo discurso oficial con sus incongruentes cifras de
producción de viviendas.
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[1] Estos datos pueden ser
consultados en la Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y
Migrantes (R4V), conformada por más de 200 organizaciones, incluyendo Agencias
ONU, sociedad civil y ONGS, entre otras
(https://www.r4v.info/es/refugiadosymigrantes).
[2] Antes llamado Ministerio
del Poder Popular para Vivienda, Hábitat y Ecosocialismo.
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