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<journal-title>Ciencia Pol&#x00ED;tica</journal-title>
<abbrev-journal-title abbrev-type="publisher">Cienc. Politi.</abbrev-journal-title>
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<publisher-name>Universidad Nacional de Colombia</publisher-name>
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<article-title>Migraciones de origen africano y sus conexiones diasp&#x00F3;ricas: impactos socioculturales, econ&#x00F3;micos y pol&#x00ED;ticos</article-title>
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<trans-title xml:lang="en">African Migrations and their Diasporic Connections: Socio-Cultural, Economic and Political Impacts </trans-title>
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<surname>Wabgou</surname>
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<email>mwabgou@unal.edu.co</email>
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<aff id="aff1"><institution content-type="original">Universidad Nacional de Colombia</institution>, <city>Bogot&#x00E1;</city>, <country>Colombia</country>.</aff>
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<pub-date publication-format="electronic" date-type="pub" iso-8601-date="2016-07">
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<license license-type="open-access" xlink:href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0" xml:lang="es"><license-p>Este art&#x00ED;culo est&#x00E1; publicado en acceso abierto bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 2.5 Colombia.</license-p>
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<abstract>
<title>Resumen</title>
<p>El art&#x00ED;culo analiza las formas como las migraciones africanas son determinantes para la formaci&#x00F3;n de las di&#x00E1;sporas africanas, con el fin de aprehender la posibilidad de la consolidaci&#x00F3;n de un mundo descentralizado, m&#x00E1;s all&#x00E1; de las fronteras y los <italic>limes</italic> fijos que encajan en la l&#x00F3;gica del Estado-Naci&#x00F3;n. Se trata de examinar las migraciones diasp&#x00F3;ricas de origen africano a lo largo de la historia, teniendo en cuenta esencialmente dos ejes temporales: la historia contempor&#x00E1;nea del siglo XX y los tiempos de la esclavizaci&#x00F3;n (XV-XIX); igual que los impactos socioculturales, econ&#x00F3;micos y pol&#x00ED;ticos estas di&#x00E1;sporas africanas en sus pa&#x00ED;ses de acogida.
</p>
</abstract> 
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<title>Abstract</title>
<p>The article analyses the ways African migrations determine the construction of the African Diasporas, in order to understand the possibility of consolidation of a decentralized World, beyond the Nation-State. It examines the African migrations and their Diaspora throughout history, while taking into account essentially two temporal axes: the contemporary history of the 20th Century and the slave-trade epoch (ss. XV-XIX); as well as the socio-cultural, economic and political impacts (or legacy) of these African Diasporas in their destination countries.
</p>
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<title>Introducci&#x00F3;n</title>
<disp-quote>
<p><italic>La presencia de comunidades &#x00E9;tnicas en el coraz&#x00F3;n de las ciudades industrializadas y la aparici&#x00F3;n de</italic> pr&#x00E1;cticas transnacionales <italic>entre los inmigrantes ha dado origen a serios cuestionamientos del modelo asimilacionista. Sustentadas en los v&#x00ED;nculos familiares, pol&#x00ED;ticos y econ&#x00F3;micos entre el lugar de origen y el de destino, surgen diversas pr&#x00E1;cticas y formas de vida que trascienden los l&#x00ED;mites geogr&#x00E1;ficos y pol&#x00ED;ticos de los pa&#x00ED;ses envueltos en este proceso y desaf&#x00ED;an el poder y el alcance de los Estados para controlar y gobernar a una poblaci&#x00F3;n espec&#x00ED;fica que vive en un territorio delimitado. (<xref ref-type="bibr" rid="ref7">CEPAL, 2006, p. 8</xref>)</italic></p>
</disp-quote>
<p>El art&#x00ED;culo analiza las formas como las migraciones africanas son determinantes para la formaci&#x00F3;n de las di&#x00E1;sporas africanas con el fin de aprehender la posibilidad de la consolidaci&#x00F3;n de un mundo descentrado y descentralizado, m&#x00E1;s all&#x00E1; de las fronteras y los <italic>limes</italic> fijos que encajan en la l&#x00F3;gica del Estado-Naci&#x00F3;n. Se trata de explorar las migraciones diasp&#x00F3;ricas de origen africano a lo largo de la historia, teniendo en cuenta esencialmente dos ejes temporales; esto es, la historia contempor&#x00E1;nea del siglo XX y los tiempos de la esclavizaci&#x00F3;n (XV-XIX). Aunque afianzamos la idea seg&#x00FA;n la cual toda migraci&#x00F3;n no tiene por qu&#x00E9; ser una migraci&#x00F3;n diasp&#x00F3;rica, no cabe duda que a lo largo de la historia de la humanidad, las migraciones de todo tipo han sido el canal id&#x00F3;neo de configuraci&#x00F3;n de las di&#x00E1;sporas en el mundo. De estas hacen parte las movilidades humanas de origen africano. De este modo, los estudios de las migraciones africanas y sus di&#x00E1;sporas ponen de manifiesto, en el trasfondo de transnacionalismo, la ineficacia de la interpretaci&#x00F3;n est&#x00E1;tica de categor&#x00ED;as como naci&#x00F3;n, etnia, Estado o ciudadan&#x00ED;a. Es as&#x00ED; como la noci&#x00F3;n del transnacionalismo surge como un elemento importante en la configuraci&#x00F3;n de estas di&#x00E1;sporas mediante las conexiones o las redes que mantienen los integrantes de las di&#x00E1;sporas con sus sociedades de origen. En este contexto, el an&#x00E1;lisis de la relaci&#x00F3;n existente entre las migraciones africanas y la configuraci&#x00F3;n de identidades diasp&#x00F3;ricas africanas, cobra mayor inter&#x00E9;s e implica explorar sus aportes (o implicaciones), retos y alternativas.</p>
</sec>
<sec>
<title>1. Migraciones de origen africano y sus nexos diasp&#x00F3;ricos</title>
<disp-quote>
<p><italic>De no haber existido en el pasado otras grandes di&#x00E1;sporas desde el continente africano, sin duda nuestras culturas modernas ser&#x00ED;an hoy inexistentes. Afortunadamente, los antiguos humanos emigraron reiteradamente, asentaron una pujante demograf&#x00ED;a en todo el planeta y dieron el &#x00FA;ltimo impulso al expandir la actual humanidad por Eurasia hace unos 40.000 a&#x00F1;os. Y entonces, todos &#x00E9;ramos negros. (<xref ref-type="bibr" rid="ref16">Iniesta, 2007a, p. 9</xref>)</italic></p>
</disp-quote>
<p>Las relaciones que se establecen entre las migraciones africanas y sus di&#x00E1;sporas mediante el transnacionalismo implican muchas comunicaciones e interacciones continuas y permanentes que unifican los pueblos y las instituciones a trav&#x00E9;s de las fronteras de los Estados-Naci&#x00F3;n. En este contexto, estos Estados-naci&#x00F3;n son concebidos como terrenos m&#x00F3;viles que integran m&#x00FA;ltiples escalas desde lo local hasta lo global, y aquellas intermediarias; situaci&#x00F3;n que exige precisar el significado del concepto di&#x00E1;spora.</p>
<sec>
<title>Precisiones conceptuales</title>
<p>&#x201C;Di&#x00E1;spora&#x201D; se refiere a los grupos &#x00E9;tnico-raciales que se han reubicado en un territorio determinado (lugar de destino) despu&#x00E9;s de haber sido trasladados desde su lugar de origen mediante las migraciones: forman as&#x00ED; comunidades diasp&#x00F3;ricas que son trasplantadas a partir de distintas conexiones con su territorio primigenio (la tierra de origen). En este sentido, el concepto de di&#x00E1;spora al que se hace referencia en este trabajo coincide con el de la &#x201C;nueva di&#x00E1;spora&#x201D; al que, partiendo de los planteamientos de <xref ref-type="bibr" rid="ref6">Carter (2003)</xref>, se refiere <xref ref-type="bibr" rid="ref33">Sow (2007)</xref> en los t&#x00E9;rminos siguientes:</p>
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] las &#x00AB;nuevas di&#x00E1;sporas africanas&#x00BB; de las que Carter llama nuestra atenci&#x00F3;n son aquellas que permiten entender la paradoja de la pertinencia; aquellas sustentadas por las redes sociales y culturales, los lazos m&#x00FA;ltiples y los lugares h&#x00ED;bridos que van desarroll&#x00E1;ndose con o sin el rumbo de la mundializaci&#x00F3;n. Esas redes, lazos y lugares emergen en contextos novedosos que siguen a menudo los circuitos de la cultura global, de la sociedad civil, de las organizaciones religiosas, etc. Entre las di&#x00E1;sporas africanas organizadas identificadas a trav&#x00E9;s de esa lluvia de variables se encuentran las de los nuer y los dinka (en Sud&#x00E1;n), los wolof, los tukul&#x00F6;r y los sonink&#x00E9;<xref ref-type="fn" rid="fn1"><sup>1</sup></xref> (en Senegal), los p&#x00EB;l (en &#x00C1;frica occidental y central), los luba (en la Rep&#x00FA;blica Democr&#x00E1;tica del Congo), los massais (entre Tanzania y Kenya), los mandingos (Costa de Marfil, Sierra Leone, Liberia, Mal&#x00ED;, Burkina Faso), los eritreanos, los somal&#x00ED;es, los caboverdianos, etc. Todas estas di&#x00E1;sporas tienen en com&#x00FA;n el hecho de estar compuestas por una &#x00AB;gente de paso&#x00BB; alejada de la noci&#x00F3;n de &#x00AB;comunidades territorialmente fijas&#x00BB;. No tienden tampoco a ser totalmente n&#x00F3;madas. Cada vez m&#x00E1;s, esa gente crea e inventa nuevos pasos translocales y transculturales. Es decir, son grupos m&#x00F3;viles que hacen mover tanto las fronteras f&#x00ED;sicas como el monol&#x00ED;tico concepto del Estado-naci&#x00F3;n. (pp. 139-140)</p>
<p>Y en palabras de <xref ref-type="bibr" rid="ref45">Wenden (2004)</xref>:</p>
<p>[&#x2026;] el t&#x00E9;rmino di&#x00E1;spora, del latin <italic>spiro:</italic> yo siembro, que antiguamente se usaba para referirse a las comunidades jud&#x00ED;as localizadas fuera de Palestina, desde hace algunos a&#x00F1;os ha pasado a formar parte del vocabulario de las ciencias sociales. Sirve para describir un estado de dispersi&#x00F3;n que se convierte en modo de existencia y que tiene como prop&#x00F3;sito crear, desde el exterior, redes transnacionales destinadas a borrar a veces las fronteras de los Estados, y a definir las pertenencias [&#x2026;] (p. 83)</p>
</disp-quote>
<p>En este contexto, surge el concepto de &#x201C;Estados diasp&#x00F3;ricos&#x201D; referido a los pa&#x00ED;ses con un importante n&#x00FA;mero de expatriados, diseminados en otros pa&#x00ED;ses del mundo. Por lo tanto, se considera que muchos inmigrantes son originarios de Estados diasp&#x00F3;ricos, como es el caso de Estados africanos como Nigeria, Sur&#x00E1;frica, Kenia, Ghana, Somalia, Etiop&#x00ED;a, Eritrea, Gambia, y Cabo Verde (<xref ref-type="bibr" rid="ref49">Zoomers y Adepoju, 2008</xref>).</p>
</sec>
<sec>
<title>Migraciones contempor&#x00E1;neas y formaci&#x00F3;n de di&#x00E1;sporas africanas</title>
<p>Aunque se evidencia la falta de disponibilidad de datos fiables sobre el n&#x00FA;mero del total de los africanos inmigrantes en el mundo, lo cierto es que con sus 170 millones de habitantes (estimados para julio de 2012), Nigeria es el pa&#x00ED;s africano con un mayor n&#x00FA;mero de emigrantes. Juega un papel esencial en el escenario de las migraciones africanas siendo un ejemplo de pa&#x00ED;ses de emigraci&#x00F3;n o un Estado diasp&#x00F3;rico en &#x00C1;frica, conformando una di&#x00E1;spora considerable en el Reino Unido, los Estados Unidos y la Uni&#x00F3;n Europea, sin contar a quienes escogen Ghana, Camer&#x00FA;n, Gab&#x00F3;n y Botsuana aunque se debe precisar que estas son relativamente modestas en comparaci&#x00F3;n con las masivas migraciones internas a Nigeria (De Has, 2006, como se cit&#x00F3; en <xref ref-type="bibr" rid="ref49">Zoomers y Adepoju, 2008</xref>).</p>
<p>Seg&#x00FA;n los datos de la Organizaci&#x00F3;n Internacional de Migraciones publicados en 2013 (OCDE, 2013), de los 231.500.000 migrantes internacionales en el mundo, 18.600.000 son africanos. De esta poblaci&#x00F3;n migrante de origen africano, 10.409.400 residen en pa&#x00ED;ses de la Organizaci&#x00F3;n para la Cooperaci&#x00F3;n y el Desarrollo Econ&#x00F3;mico (OCDE); representando el 11&#x0025; del total de la poblaci&#x00F3;n extranjera residente en estos pa&#x00ED;ses (93.135.700 &#x2014;casi 100 millones de personas&#x2014;). Y, de estas personas nacidas en &#x00C1;frica y residentes en los pa&#x00ED;ses de la OCDE, 5.036.100 son oriundas del Norte de &#x00C1;frica (principalmente de Marruecos, Argelia, T&#x00FA;nez, y Egipto), representando as&#x00ED; el 48.38&#x0025; del total de africanos; seguidas por los inmigrantes de la di&#x00E1;spora del &#x00C1;frica Occidental (725.200, principalmente de Ghana, Nigeria, Senegal y Costa de Marfil), &#x00C1;frica del Sur (865.000, principalmente de Sud&#x00E1;frica, Zimbabue, Isla Mauricio), &#x00C1;frica Oriental (446.900, principalmente de Kenia, Uganda y Sud&#x00E1;n) y &#x00C1;frica Central (348.400, principalmente de Kenia, la R.D.C. y Camer&#x00FA;n).</p>
<p>Comparados con el a&#x00F1;o 2005, estos datos de 2013 revelan un incremento en el n&#x00FA;mero de los inmigrantes de la di&#x00E1;spora africana en los pa&#x00ED;ses de OCDE que alcanz&#x00F3; 7,3 millones, representando el 10&#x0025; del total de la poblaci&#x00F3;n extranjera residente en estos pa&#x00ED;ses. Y, de estas personas nacidas en &#x00C1;frica y residentes en los pa&#x00ED;ses de la OCDE, el 43.83&#x0025; del total era oriundo del Norte de &#x00C1;frica, con residencia mayoritariamente en Francia, B&#x00E9;lgica, Espa&#x00F1;a y los Pa&#x00ED;ses Bajos; seguidos por los inmigrantes de la di&#x00E1;spora del &#x00C1;frica Occidental (20.54&#x0025;), &#x00C1;frica Oriental (13.69&#x0025;) y &#x00C1;frica del Sur (13.69&#x0025;), &#x00C1;frica Central (8.21&#x0025;) y otros (NU, 2006; OIM, 2003; OCDE, 2007; citados por <xref ref-type="bibr" rid="ref1">Adepoju y Van der Wiel, 2010, p. 100</xref>). Adem&#x00E1;s, cabe precisar que de los 7,3 millones de inmigrantes africanos residentes en los pa&#x00ED;ses ricos de OCDE en el a&#x00F1;o 2005, se estim&#x00F3; que 1,000.000 de ellos son irregulares o viv&#x00ED;an en situaci&#x00F3;n de ilegalidad y/o clandestinidad: de &#x00E9;stos, globalmente medio mill&#x00F3;n son subsaharianos y la otra mitad es de origen magreb&#x00ED; (<xref ref-type="bibr" rid="ref1">Adepoju y Van der Wiel, 2010</xref>).</p>
<p>Fuera de la zona de la OCDE, existen nuevos destinos de los africanos en el mundo que apuntan a los pa&#x00ED;ses del Golfo P&#x00E9;rsico, Medio Oriente, Asia<xref ref-type="fn" rid="fn2"><sup>2</sup></xref> del Este y pa&#x00ED;ses de Am&#x00E9;rica del Sur. En el &#x00FA;ltimo caso, se observa que son cada vez m&#x00E1;s los africanos que se desplazan para trabajar en M&#x00E9;xico, con la esperanza de ver asegurada su vida en Estados Unidos o en Canad&#x00E1; (realizar el sue&#x00F1;o americano). Al respecto, en un trabajo anterior (<xref ref-type="bibr" rid="ref38">Wabgou, 2011</xref>), mostramos la forma como M&#x00E9;xico se ha vuelto, a la vez, un pa&#x00ED;s de tr&#x00E1;nsito y de destino para estos inmigrantes africanos por motivos econ&#x00F3;micos, comerciales, culturales, cient&#x00ED;ficos y religiosos. Igualmente, apuntamos al hecho de que el objetivo declarado de Europa de frenar las migraciones africanas ha hecho m&#x00E1;s atractivos otros destinos como el de Am&#x00E9;rica Latina (<xref ref-type="bibr" rid="ref39">Wabgou, 2014a</xref>). Es evidente que, con el cierre de las fronteras europeas ante el auge de las migraciones africanas a finales de los noventas, al que se suman la rigidez de los controles en las fronteras europeas y el endurecimiento de sus pol&#x00ED;ticas migratorias (<xref ref-type="bibr" rid="ref41">Wabgou, 2015</xref>), sobre todo desde el 11 de septiembre del 2001, cada vez m&#x00E1;s inmigrantes africanos est&#x00E1;n llegando a Am&#x00E9;rica Latina. En un contexto global, marcado por la b&#x00FA;squeda de nuevos destinos, los migrantes africanos se dirigen hacia Latinoam&#x00E9;rica donde inmigran en pa&#x00ED;ses como M&#x00E9;xico, Guatemala, Venezuela, Colombia, Per&#x00FA;, Chile, Argentina y Brasil,<xref ref-type="fn" rid="fn3"><sup>3</sup></xref> entre otros.</p>
<p>En cuanto a las migraciones africanas intra-continentales, el <italic>Magreb</italic> se ha convertido en un lugar de destino y transito importante para los inmigrantes subsaharianos en general, y del &#x00C1;frica Occidental en particular. A pesar de la rigidez de las pol&#x00ED;ticas migratorias desde Europa, el objetivo de algunos de estos inmigrantes es alcanzar Europa (<xref ref-type="bibr" rid="ref1">Adepoju y Van der Wiel, 2010, pp. 91-92</xref>). Seg&#x00FA;n varias fuentes, se estima que al menos 100.000 subsaharianos viven en Mauritania y Argelia; entre 1,000.000 y 1,500.000 en Libia<xref ref-type="fn" rid="fn4"><sup>4</sup></xref> y entre 2,200.000 y 4,000.000 &#x2014;mayoritariamente sudaneses&#x2014; viven en Egipto; sin desconocer el creciente n&#x00FA;mero de personas subsaharianas (decenas de miles de personas) que eligen Marruecos y T&#x00FA;nez como pa&#x00ED;ses de destino y tr&#x00E1;nsito (De Hans, 2006, como es citado por <xref ref-type="bibr" rid="ref1">Adepoju y Van der Wiel, 2010, p. 96</xref>).</p>
<p>Las migraciones en el <italic>&#x00C1;frica subsahariana</italic> son complejas en la medida que recurren caminos en el interior de los pa&#x00ED;ses subsaharianos y los espacios intra e interregionales; de igual manera, cruzan las fronteras de los Estados. Estos flujos migratorios son integrados por personas en situaci&#x00F3;n irregular e ilegal, refugiados, desplazados, v&#x00ED;ctimas de tr&#x00E1;fico de personas, profesionales calificados, entre otros: se trata de flujos migratorios cuyas caracter&#x00ED;sticas est&#x00E1;n continuamente en transformaci&#x00F3;n puesto que est&#x00E1;n insertados en las din&#x00E1;micas de la globalizaci&#x00F3;n y de las migraciones circulares<xref ref-type="fn" rid="fn5"><sup>5</sup></xref>. Aqu&#x00ED;, es oportuno traer a colaci&#x00F3;n la idea de la re-territorialidad porque va de mano con la realidad de las migraciones circulares tal como lo explica <xref ref-type="bibr" rid="ref33">Sow (2007)</xref>:</p>
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] en &#x00C1;frica subsahariana, el territorio se puede considerar desde diversas perspectivas. La forma territorial m&#x00E1;s conocida de todas es indudablemente el espacio que hace referencia a la acci&#x00F3;n p&#x00FA;blica y a la representaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica, forjada con fines de gesti&#x00F3;n y administraci&#x00F3;n local (Sarr, 2005a y 2005b). Sin embargo, dentro del territorio indefinido y menos institucionalizado es donde se mueven los verdaderos enlaces sociales, las diversas formas de relaci&#x00F3;n (las di&#x00E1;sporas) los individuos y los grupos de personas que producen, tejen y lo transforman diariamente [&#x2026;] Los territorios se convierten entonces en lo que las nuevas producciones de sentido les conceden (Alphand&#x00E9;ry, 2004). Se puede as&#x00ED; f&#x00E1;cilmente leer dentro de los territorios africanos todas las facetas dicot&#x00F3;micas de las territorialidades: situaciones durante las cuales lo local se opone a lo global, el espacio al enlace o la econom&#x00ED;a a lo cultural, por retomar el pensamiento de Massey (1984) [&#x2026;] En &#x00C1;frica subsahariana se est&#x00E1;n produciendo re-territorialidades, recombinaciones sociales, es decir, re-construcci&#x00F3;n de los &#x00AB;espacios diasp&#x00F3;ricos&#x00BB;. As&#x00ED;, las migraciones permiten medir de un modo particular el tratamiento del espacio por parte de los emigrantes. Los territorios determinan a veces las migraciones por las obligaciones que se crean en ellos y las oportunidades que puedan o no ofrecer. Para numerosos africanos, el hecho de emigrar no solo permite escapar de las duras condiciones de vida de las que viven en su lugar de origen, sino obtener m&#x00E1;s experiencias, aprender de la vida y abrirse nuevos horizontes. (pp. 143-145)</p>
</disp-quote>
<p>En este contexto, la Comunidad Econ&#x00F3;mica de Estados del &#x00C1;frica de Oeste (CEDEAO) se destaca por impulsar la libre circulaci&#x00F3;n de bienes y servicios que contribuye a la persistencia de las din&#x00E1;micas migratorias en la regi&#x00F3;n occidental; lo que no significa ausencia total de obst&#x00E1;culos de &#x00ED;ndole administrativa y polic&#x00ED;aca que frustran estas movilidades. Sin embargo, el comercio y la movilidad humana en el &#x00C1;frica Central han sido limitados por la densa vegetaci&#x00F3;n y falta de v&#x00ED;as (terrestres, a&#x00E9;reas, acu&#x00E1;ticas) de comunicaci&#x00F3;n en buenas condiciones. Aun as&#x00ED;, mencionamos el papel importante de las migraciones de trabajo en las minas del Ex Congo Belga y Ex Zaire (actual Rep&#x00FA;blica Democr&#x00E1;tica del Congo &#x2014;RDC&#x2014;), las industrias de petr&#x00F3;leo de Angola y Gab&#x00F3;n, y en las plantaciones agr&#x00ED;colas de Guinea Ecuatorial y Camer&#x00FA;n. En la actualidad, tanto el &#x00C1;frica Central como el &#x00C1;frica del Este est&#x00E1;n muy marcadas por el flujo de refugiados y desplazados originados por los conflictos, los desastres naturales asociados al medio ambiente, siendo la RDC, Ruanda, Burundi, Sud&#x00E1;n del Norte y del Sur, Somalia, Etiop&#x00ED;a y Eritrea los pa&#x00ED;ses m&#x00E1;s afectados. Por &#x00FA;ltimo, el &#x00C1;frica del Sur es un polo importante de atracci&#x00F3;n de migrantes africanos en el sector agr&#x00ED;cola, los empleos dom&#x00E9;sticos y las minas: all&#x00ED;, Sur&#x00E1;frica, Botsuana, Namibia, Zambia se destacan como los pa&#x00ED;ses de destino (<xref ref-type="bibr" rid="ref1">Adepoju y Van der Wiel, 2010</xref>). As&#x00ED; mismo, se evidencia que las migraciones intra-africanas son cada vez m&#x00E1;s horizontales que verticales (<xref ref-type="bibr" rid="ref18">Kabunda, 2007</xref>).</p>
<p>En resumen, se calcula que el n&#x00FA;mero de los integrantes de la di&#x00E1;spora africana, derivada de las migraciones contempor&#x00E1;neas, incluyendo las migraciones tanto en el interior del continente como hacia fuera del mismo, alcanzar&#x00ED;a (en 2005) 35 millones de personas (<xref ref-type="bibr" rid="ref18">Kabunda, 2007</xref>) de los cuales 4 millones ser&#x00ED;an nigerianos seg&#x00FA;n estimaciones <xref ref-type="bibr" rid="ref1">Adepoju y Van der Wiel (2010, p. 118</xref>), aunque otra fuente como la de <italic>African Action and the American Christian Science Monitor</italic> estima este n&#x00FA;mero a 15.000.000. Cabe se&#x00F1;alar que todos los datos mencionados no toman en cuenta a los inmigrantes en situaci&#x00F3;n de irregularidad, ilegalidad o clandestinidad.</p>
<p>En cuanto a las <italic>pautas migratorias</italic> africanas, el <xref ref-type="fig" rid="figure1">mapa 1</xref> muestra las orientaciones de estas migraciones hacia Occidente, Medio Oriente y en el interior de &#x00C1;frica entre los a&#x00F1;os 1970 y 2005; con una diferenciaci&#x00F3;n entre las olas migratorias m&#x00E1;s voluminosas (superior a 1,000.000 de personas); y las dem&#x00E1;s (entre 300.000 y 1,000.000, e inferior de 300.000). Todo ello muestra la complejidad de estas migraciones africanas con vocaci&#x00F3;n diasp&#x00F3;rica, tal como lo hemos mencionamos anteriormente.</p>
<fig id="figure1" position="float">
<label>Mapa 1.</label>
<caption>
<title>Caracter&#x00ED;sticas de las migraciones intra y extra-africanas (1970 y 2005). Elaborado por <xref ref-type="bibr" rid="ref1">Adepoju y Van der Wiel (2010, p. 97</xref>).
</title>
</caption>
<graphic xlink:href="CP-11-67-g001.jpg" position="anchor" orientation="portrait"/>
</fig>
<p>En lo relacionado con los <italic>itinerarios terrestres</italic> de los migrantes logramos trazar las principales rutas por tierra por las cuales transcurren flujos migratorios de origen senegal&#x00E9;s hasta llegar a Madrid, a partir de los relatos de dos de nuestros interlocutores. En este caso, detectamos tres itinerarios que siguen algunos senegaleses para entrar en la pen&#x00ED;nsula desde Melilla, siendo Marruecos el puente entre Espa&#x00F1;a y &#x00C1;frica: es la v&#x00ED;a denominada por los emigrantes como <italic>Europe by Earth</italic> (Europa por tierra). Entre ellos se distingue a quienes emprendieron el camino desde Senegal sin tener bien definido su objetivo de llegar a Melilla y los que s&#x00ED; lo ten&#x00ED;an: ambos casos comparten la caracter&#x00ED;stica com&#x00FA;n de iniciar su trayectoria en Senegal y acabarla en Marruecos antes de penetrar en la ciudad de Melilla. El primer itinerario es el que, origin&#x00E1;ndose en Senegal, pasa sucesivamente por Mali y Argelia para alcanzar Marruecos. El segundo pasa por Mauritania, Mal&#x00ED; y Argelia. El &#x00FA;ltimo transcurre por Mal&#x00ED; de Burkina Faso, N&#x00ED;ger y Argelia (<xref ref-type="bibr" rid="ref35">Wabgou, 2001</xref>).</p>
<p>No sobra mencionar que los <italic>factores</italic> de las migraciones intra y extracontinentales de africanos/as suelen ser de &#x00ED;ndole econ&#x00F3;mica (falta de perspectivas econ&#x00F3;micas de vida en t&#x00E9;rminos de falta de empleo, bajos ingresos <italic>versus</italic> alta tasa de crecimiento demogr&#x00E1;fico), pol&#x00ED;tica (conflictos internos de car&#x00E1;cter pol&#x00ED;tico, y con trasfondo &#x00E9;tnico y religioso) y medioambiental (dif&#x00ED;ciles condiciones del medio ambiente: sequ&#x00ED;as, poca fertilidad de las tierras cultivables, calamidades o desastres naturales, degradaci&#x00F3;n ecol&#x00F3;gica, entre otras). Pues aparte de la escasez de buenas condiciones de vida y los conflictos, una de las causas de las migraciones intracontinentales en &#x00C1;frica que se desarrollan en forma de <italic>&#x00E9;xodo rural,</italic> dejando las aldeas para llegar a las ciudades, es el deterioro del sector agr&#x00ED;cola; deterioro que afecta a las <italic>mujeres</italic> igual que a los hombres ya que la agricultura es la actividad econ&#x00F3;mica que m&#x00E1;s absorbe a ambos sexos de zonas rurales. Estos &#x00E9;xodos rurales pueden extenderse a otras ciudades del mismo pa&#x00ED;s o de varios pa&#x00ED;ses; en este &#x00FA;ltimo caso los movimientos migratorios se vuelven migraciones internacionales de car&#x00E1;cter intracontinental.</p>
<p>En el caso de las mujeres campesinas que emigran hacia centros urbanos, pretenden la mera b&#x00FA;squeda de una mejor vida aunque son empujadas por razones familiares (reunificaci&#x00F3;n familiar), o por la conjugaci&#x00F3;n de ambos objetivos. As&#x00ED;, la situaci&#x00F3;n ser&#x00E1; diferente seg&#x00FA;n sea una mujer sin pareja o casada. Estas observaciones se resumen en la exploraci&#x00F3;n que hacen Gugler y Ludwer-Enegdrun (como se cit&#x00F3; en <xref ref-type="bibr" rid="ref42">Wabgou y Mun&#x00E9;var, 2001, p. 32</xref>) al establecer siete modelos del &#x00E9;xodo rural-urbano y de la residencia urbana de las mujeres: (1) las mujeres solteras que van a la ciudad por su propia decisi&#x00F3;n; (2) las mujeres divorciadas y viudas que van a la ciudad por decisi&#x00F3;n propia; (3) las mujeres emigran con sus maridos a la ciudad y vuelven ambos al pueblo; (4) las mujeres que emigran con sus maridos, se quedan en la ciudad y sus maridos regresan a casa; (5) las mujeres emigran con sus maridos a la ciudad para establecerse all&#x00ED; permanentemente; (6) las mujeres van a visitar a sus maridos a la ciudad; (7) las mujeres mayores que se re&#x00FA;nen con su hijo mayor en la ciudad.</p>
<p>Es aqu&#x00ED; donde mencionamos el papel de la <italic>educaci&#x00F3;n</italic> en general, y la educaci&#x00F3;n superior en particular, en la producci&#x00F3;n de las desigualdades sociales ya que ha sido siempre un campo de privilegios, exclusiones, promoci&#x00F3;n y reproducci&#x00F3;n de desigualdades. En el &#x00C1;frica Subsahariana, tradicionalmente la socializaci&#x00F3;n de la ni&#x00F1;ez est&#x00E1; asegurada por el papel social de los padres dando m&#x00E1;s peso a la dedicaci&#x00F3;n de la madre. En las zonas rurales, la educaci&#x00F3;n de los ni&#x00F1;os y las ni&#x00F1;as suele estar condicionada por su sexo; el ni&#x00F1;o ampl&#x00ED;a sus espacios mientras la ni&#x00F1;a, confinada al espacio dom&#x00E9;stico, se limita a la realizaci&#x00F3;n de tareas espec&#x00ED;ficas que la convierten en sujeto de pr&#x00E1;cticas sociales ancladas en tradiciones subyugantes. Ella vive su socializaci&#x00F3;n ocup&#x00E1;ndose de las tareas asignadas a la mujer por su &#x201C;naturaleza&#x201D;. En consecuencia, en la &#x201C;pubertad unos est&#x00E1;n inclinados hacia el exterior y otras est&#x00E1;n preparadas a jugar su papel de esposa en el interior del universo dom&#x00E9;stico&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref46">Yana, 1997, p. 41</xref>). La poca educaci&#x00F3;n femenina en &#x00C1;frica subsahariana se origina y mantiene fundamentalmente como consecuencia de factores hist&#x00F3;ricos y culturales, doblada por factores econ&#x00F3;micos. Se observa que en la escuela primaria y secundaria la deserci&#x00F3;n escolar ocurre por los casamientos, embarazos precoces, la falta de perspectivas de futuro o la insuficiente e inadecuada orientaci&#x00F3;n profesional. Sin embargo, existen casos en que la educaci&#x00F3;n ha permitido que las mujeres ocupen cargos de jueces, educadoras o ministras, lo mismo que dediquen sus esfuerzos al ejercicio y desarrollo de profesiones liberales como m&#x00E9;dicas, administradoras o abogadas. Desde estas posiciones y profesiones, han desempe&#x00F1;ado un importante papel para los cambios en los est&#x00E1;ndares de vida de la poblaci&#x00F3;n y para la creaci&#x00F3;n del desarrollo econ&#x00F3;mico, incluso manteniendo grados de compatibilidad con las tradiciones. Por lo tanto, consideramos que:</p>
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] las estrategias inmediatas a aplicar para asegurar la reducci&#x00F3;n de las desigualdades por g&#x00E9;nero y clase en la educaci&#x00F3;n habr&#x00E1;n de ampliarse para incrementar y diversificar su presencia en todas las &#x00E1;reas del conocimiento de la misma forma que la actividad econ&#x00F3;mica abarca a muchas de ellas. (<xref ref-type="bibr" rid="ref42">Wabgou y Mun&#x00E9;var, 2001, p. 17</xref>)</p>
</disp-quote>
</sec>
<sec>
<title>&#x00C1;frica fuera de &#x00C1;frica: esclavizaci&#x00F3;n y di&#x00E1;sporas africanas</title>
<p>Previas a las migraciones contempor&#x00E1;neas, las migraciones forzadas derivadas de la esclavizaci&#x00F3;n implicaron la presencia de comunidades afrodescendientes en las Am&#x00E9;ricas, Europa y Asia. El <italic>proceso migratorio forzado</italic> desde &#x00C1;frica hacia las Am&#x00E9;ricas ha sido el mayor flujo masivo de personas en la historia de la humanidad: aunque existe una tendencia a determinar que el n&#x00FA;mero de personas esclavizadas procedentes de &#x00C1;frica var&#x00ED;a entre los 10 y los 60 millones de personas entre los siglos XV y XIX, afianzamos la idea de <xref ref-type="bibr" rid="ref20">Ki-Zerbo (1980)</xref> seg&#x00FA;n la cual:</p>
<disp-quote>
<p>Los elementos estad&#x00ED;sticos que se obtienen de los libros de a bordo de los barcos o de los puertos negreros no permiten llegar a conclusiones exactas, sino tan solo aproximadas, que dejan v&#x00ED;a libre a la discusi&#x00F3;n [&#x2026;] As&#x00ED; pues, podemos estimar que alrededor de cien millones de hombres y de mujeres fueron arrancados literalmente de &#x00C1;frica desde el siglo XV [en adelante]; el m&#x00ED;nimo podr&#x00ED;a cifrarse a cincuenta millones. Si comparamos tales cifras no con la poblaci&#x00F3;n actual de &#x00C1;frica Negra, sino con la poblaci&#x00F3;n de los siglos XVIII Y XIX, podemos constatar la importancia de la sangr&#x00ED;a humana que padeci&#x00F3; el continente negro. (pp. 317-318)</p>
</disp-quote>
<p>As&#x00ED; mismo, se observa que, a mediados del siglo XX, Am&#x00E9;rica del Norte (principalmente Estados Unidos) fue marcada por un movimiento de retorno de los integrantes de la di&#x00E1;spora africana a la madre patria &#x201C;&#x00C1;frica&#x201D;; movimiento que ha ido cediendo al afrocentrismo tal como lo reporta Iniesta:</p>
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] los afroamericanos pueden regresar a esa &#x00C1;frica imaginada, a esa Madre Negra ancestral que recorre la santer&#x00ED;a, el <italic>gospel</italic> e incluso el <italic>reggae</italic>, pero que es indispensable para seguir so&#x00F1;ando en unas sociedades mercantilizadas y endurecidas. Incluso los negros norteamericanos han pasado, en menos de un siglo, del &#x00AB;Back to Africa&#x00BB; (volvamos a &#x00C1;frica) del jamaicano Marcus Garvey a la afrocentricidad del profesor Molefi K. Asante, como ideolog&#x00ED;a de la manera negra de estar en el mundo, sea en el continente original, sea en la di&#x00E1;spora de los esclavos o en la m&#x00E1;s reciente de la globalizaci&#x00F3;n. Para Garvey, hace un siglo, la vuelta a &#x00C1;frica era la &#x00FA;nica salida digna; para Asante hoy, la afrocentricidad es la forma vital, espec&#x00ED;ficamente negra, de aportar armon&#x00ED;a y equilibrio a un mundo desquiciado en lo social y en lo ecol&#x00F3;gico por las desmesuras de la hegemon&#x00ED;a moderna. (2007a, p. 26)</p>
</disp-quote>
<p>De igual manera, se observa una transformaci&#x00F3;n en los t&#x00E9;rminos de auto identificaci&#x00F3;n &#x00E9;tnico-racial de estas personas; lo que abarca por ejemplo a denominaciones como <italic>afroamericanos</italic> (o <italic>African-Americans</italic>), <italic>negroamericanos</italic> (o <italic>Black-Americans</italic>) y <italic>negroafricanos</italic> (o <italic>Black Africans</italic>), siendo estos &#x00FA;ltimos de las primeras comunidades de negros caribe&#x00F1;os oriundos de Jamaica, Barbados, entre otros, que llegaron a Estados Unidos y al Reino Unido a partir de los a&#x00F1;os 40 y 50. En la actualidad, se calcula que en Estados Unidos, el 13&#x0025; de la poblaci&#x00F3;n estadounidense es afroamericano.</p>
<p>En Am&#x00E9;rica Latina y el Caribe existe un sinn&#x00FA;mero de descendientes de africanos que llegaron forzosamente all&#x00ED;: a pesar de las resistencias por parte de los futuros esclavizados, es evidente que integrantes de estos grupos &#x00E9;tnicos africanos fueron tra&#x00ED;dos por la fuerza a Panam&#x00E1; y Colombia, Brasil, el Caribe, entre otros, amontonados en los barcos negreros. Los a&#x00F1;os de esclavizaci&#x00F3;n consiguieron traer a hombres y mujeres &#x201C;arrancados al &#x00C1;frica&#x201D; para trabajar en plantaciones de caf&#x00E9;, tabaco, algod&#x00F3;n, arroz; las factor&#x00ED;as de producci&#x00F3;n de az&#x00FA;car y las miner&#x00ED;as en distintos pa&#x00ED;ses de Am&#x00E9;rica Latina y el Caribe de los cuales se destacan M&#x00E9;xico, Per&#x00FA;, Gran Colombia (Colombia&#x2013;Nueva Granada y Panam&#x00E1;), Venezuela, Cuba, Santiago de Chile, Costa Rica y Brasil. Al respecto, precisamos que en la actualidad, se registran aproximadamente a algo m&#x00E1;s de 150 millones personas de ascendencia africana en Am&#x00E9;rica Latina; lo que representa el 30&#x0025; de la poblaci&#x00F3;n total estimada a 520 millones de habitantes. En este sentido, Brasil y Colombia representan los territorios con mayor poblaci&#x00F3;n negra de Am&#x00E9;rica Latina en la medida que siendo Brasil el pa&#x00ED;s de Am&#x00E9;rica que realiz&#x00F3; m&#x00E1;s tr&#x00E1;fico de esclavizados y el &#x00FA;ltimo en abolir la esclavizaci&#x00F3;n en 1888, actualmente es el primer pa&#x00ED;s con m&#x00E1;s poblaci&#x00F3;n afrodescendiente en el mundo: representan el 45&#x0025; del total de su poblaci&#x00F3;n. Y despu&#x00E9;s de Brasil, sigue Colombia<xref ref-type="fn" rid="fn6"><sup>6</sup></xref> con una proporci&#x00F3;n de la poblaci&#x00F3;n afrodescendiente correspondiente al 26&#x0025; de la poblaci&#x00F3;n; dato que difiere de las cifras oficiales que se sit&#x00FA;an entre 10&#x0025; y 12&#x0025;).</p>
<p>En Colombia, la poblaci&#x00F3;n afrodescendiente est&#x00E1; mayoritariamente ubicada en los departamentos del Cauca, Antioquia, Choc&#x00F3;, Bol&#x00ED;var, Popay&#x00E1;n, Cali, el norte del departamento de Antioquia y la Costa atl&#x00E1;ntica (con su centro en Cartagena). Esta situaci&#x00F3;n se explica por el hecho de que la poblaci&#x00F3;n negra esclavizada en Colombia estaba localizada especialmente en estas &#x00E1;reas. Varios de sus integrantes proced&#x00ED;an de zonas que hoy corresponden a pa&#x00ED;ses africanos como Ben&#x00ED;n (antiguo Dahomey), Nigeria, Sierra Leona, Mozambique, Angola, Cabo Verde, Senegal, Guinea y pertenecen a distintos grupos &#x00E9;tnicos africanos tales como los <italic>wolofs, mandingas, fulos, cazangas, bi&#x00E1;faras, monicongos, anzicos, engolas,</italic> entre otros.</p>
<p>En Brasil, Salvador de Bah&#x00ED;a es el Estado brasile&#x00F1;o con la mayor concentraci&#x00F3;n de los afrobrasile&#x00F1;os puesto que m&#x00E1;s del 80&#x0025; de las personas que viven all&#x00ED; son descendientes de africanos esclavizados. As&#x00ED; mismo, las calles de la ciudad de Salvador son uno de los mejores lugares con expresiones de la influencia africana en la cultura brasile&#x00F1;a. Tambi&#x00E9;n, Alagoas que es un peque&#x00F1;o Estado en el noreste de Brasil (situado entre los Estados de Pernambuco y Sergipe) cuenta con el 69.02&#x0025; de la poblaci&#x00F3;n que se auto-identifica como personas con ascendencia negro-africana. De igual manera, se destaca Palmares como un asentamiento de esclavizados fugitivos que han ido estableci&#x00E9;ndose all&#x00ED; gradualmente entre 1600 y 1694: sin duda, es la comunidad fugitiva m&#x00E1;s grande que haya existido en Brasil ya que algunos de los africanos esclavizados establecieron peque&#x00F1;os asentamientos (o quilombos) de resistencia en el &#x00E1;rea de Pernambuco donde abundaban las palmas aceiteras; de all&#x00ED; deriva el nombre de la regi&#x00F3;n como &#x201C;Palmares&#x201D;. A continuaci&#x00F3;n, es importante se&#x00F1;alar el hecho de que, durante la segunda mitad del siglo XVI y la mayor parte del siglo XVII, enormes cantidades de oro fueron producidas en Minas Gerais con la fuerza de trabajo esclavizada, parte de esta producci&#x00F3;n hab&#x00ED;a sido enviada a Portugal e Inglaterra. A la par, precisamos que el nombre de &#x201C;Minas Gerais&#x201D; hace referencia a las minas de oro que atraen a hordas de exploradores y literalmente se deriva de la expresi&#x00F3;n &#x201C;minas generales&#x201D; o &#x201C;el lugar con una gran variedad de minas&#x201D;.</p>
<p>En <italic>Europa,</italic> la presencia de africanos en Espa&#x00F1;a los siglos XVI y XVII es relatada por <xref ref-type="bibr" rid="ref9">Cort&#x00E9;s L&#x00F3;pez (2009)</xref> en los t&#x00E9;rminos siguientes:</p>
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] la esclavitud se practicaba ya en Espa&#x00F1;a desde antes de su llegada a Am&#x00E9;rica, a veces de forma abierta y otras subrepticiamente, al amparo de las posibilidades que ofrec&#x00ED;a la <italic>servidumbre</italic> dentro de una sociedad feudal [&#x2026;] El esclavo negro aparece desde muy pronto en diversas fuentes documentales y literarias, y su presencia principal se debi&#x00F3; a la invasi&#x00F3;n &#x00E1;rabo-berber; en cuyas tropas estuvo enrolado como soldado y como servidor en numerosas circunstancias [&#x2026;]. (p. 91)</p>
</disp-quote>
<p>Este caso espa&#x00F1;ol se enmarca en el contexto de las din&#x00E1;micas de competencia entre las naciones europeas (especialmente Portugal, Espa&#x00F1;a, Francia, Gran Breta&#x00F1;a, Dinamarca y Holanda) en el campo de la trata negrera para tener el control sobre el comercio de esclavizados africanos. Por ejemplo, la Corona brit&#x00E1;nica concedi&#x00F3; privilegios especiales a la <italic>Royal African Company</italic> para mantener el monopolio sobre las rutas del comercio de esclavizados africanos hasta 1712 ya que, por ser aniquilada la poblaci&#x00F3;n nativa de las Grandes Antillas entre 1540 y 1550, tuvo que ser sustituida por la mano de obra esclava. Una situaci&#x00F3;n semejante se present&#x00F3; en Trinidad y Bahamas, donde los indios fueron asolados por negros brit&#x00E1;nicos. Sin duda a este caso brit&#x00E1;nico se suman las incursiones de los cazadores de esclavizados africanos en colonias inglesas como Jamaica, Virginia, Carolina y Georgia; igual que en colonias francesas tales como Hait&#x00ED; y Martinica donde se oper&#x00F3; el empleo de esclavizados africanos con mayor intensidad.</p>
<p>En este orden de ideas, cabe destacar el papel desolador de Holanda y Dinamarca en &#x00C1;frica, desde donde se dedicaron a vender la mayor parte de los esclavos capturados principalmente en el siglo XVII. Aunque Dinamarca se dedic&#x00F3; a este tr&#x00E1;fico con menos tiempo en comparaci&#x00F3;n con Holanda, cabe se&#x00F1;alar que organiz&#x00F3; una sociedad de trata negrera que actu&#x00F3; de forma tan cruel que pronto en 1754 se le prohibi&#x00F3; seguir con sus actividades negreras. De todos modos, ambos pa&#x00ED;ses actuaron de forma tan intensa que Holanda alcanz&#x00F3; obtener un cierto monopolio de la trata en el &#x00CD;ndico en general, y hacia la Nueva Guinea en particular. As&#x00ED; mismo, a mediados del siglo XVII, Holanda se destac&#x00F3; por sostener una de las plantas que m&#x00E1;s controlaban la trata de esclavizados:</p>
<disp-quote>
<p>Plantadores holandeses dispuestos a introducir all&#x00ED; [colonias francesas e inglesas del Caribe] t&#x00E9;cnicas m&#x00E1;s modernas de producci&#x00F3;n, llegaron tambi&#x00E9;n a Barbados, Martinica y Guadalupe. Tratantes holandeses suministraron a los agricultores locales cr&#x00E9;dito para comprar africanos, y cargueros holandeses transportaron el az&#x00FA;car caribe&#x00F1;o a las refiner&#x00ED;as de &#x00C1;msterdam [&#x2026;] [En 1654,] los holandeses emigraron en masa a las islas caribe&#x00F1;as. Unos 600 plantadores, acompa&#x00F1;ados de 300 esclavos, desembarcaron en Guadalupe, y un n&#x00FA;mero similar en Martinica. A Barbados llegaron otros 1000, aproximadamente. Aunque muchos colonos volvieron a su tierra, muchos otros se afincaron en las islas y dieron nuevo impulso a la producci&#x00F3;n azucarera y al sistema de plantaci&#x00F3;n. (<xref ref-type="bibr" rid="ref21">Klein y Vinson III, 2013, p. 71</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>En Asia, mencionamos que en la India se encuentran fuertes comunidades de Afro-indios estimadas en alrededor de 250.000 personas asentadas en su mayor&#x00ED;a en el Estado de Gujarat (haciendo frontera con Pakist&#x00E1;n) y en los Estados de Andhra Pradesh (ubicado en el Centro-sur de India), Maharashtra, Kerala y Karnataka en el sur; igual que en los ex territorios portuguesas de Daman, Diu y Goa (<xref ref-type="bibr" rid="ref22">Lodhi, 2008</xref>). Estos indios de origen africano son generalmente identificados bajo la denominaci&#x00F3;n <italic>Sidi, Siddi/Sidhi</italic> o <italic>Habshi/Habsi.</italic> Los <italic>Siddis</italic> de Karnataka son un grupo &#x00E9;tnico de descendencia africana que ha hecho de Karnataka su hogar durante los &#x00FA;ltimos 400 a&#x00F1;os. La mayor&#x00ED;a de los <italic>Siddhis</italic> en Karnataka son descendientes de esclavizados que fueron tra&#x00ED;dos del &#x00C1;frica Oriental (mayoritariamente desde Mozambique y Etiop&#x00ED;a). En Karnataka, son concentrados alrededor de Yellapur, Haliyal, Ankola, Joida, Mundagod, Uttar Kannad y Dharwad. Y en Gujarat, los negros est&#x00E1;n ubicados en los distritos de Ahmedabad, Amerili, Broach/Bharuch cerca Ratanpur, Jamnagar, Bhavnagar, Junagadh, Rajkot y el antiguo Reino de Clutch/Katchch:</p>
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] seg&#x00FA;n el informe de los Censos de la India (Naik y Pandya, 1981), los Sidis de Gujarat eran aproximadamente 5.000 en 1971 y durante las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas su n&#x00FA;mero ha aumentado ligeramente y se ha vuelto bastante constante debido a la emigraci&#x00F3;n principalmente a la regi&#x00F3;n de Mumbai [ex Bombay]&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref22">Lohdi, 2008, p. 305</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>Todo lo anterior confirma la idea seg&#x00FA;n la cual es principalmente de la esclavizaci&#x00F3;n que deriva la di&#x00E1;spora africana, esparcida mayoritariamente en las Am&#x00E9;ricas, Asia y Europa. Aunque el presente trabajo no se enfoca en el origen de las di&#x00E1;sporas hist&#x00F3;ricas en el per&#x00ED;odo anterior a la esclavizaci&#x00F3;n, consideramos oportuno traer a colaci&#x00F3;n los planteamientos reveladores y significativos de <xref ref-type="bibr" rid="ref14">Harris (2001)</xref> seg&#x00FA;n los cuales:</p>
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] mucho antes del comercio transatl&#x00E1;ntico de esclavos, los africanos viajaban voluntariamente a lo largo y ancho del mundo. Viajaron como mercaderes y marineros, y muchos de ellos se establecieron en Europa, Oriente Medio y Asia; algunos lucharon como soldados en esas zonas y se quedaron all&#x00ED; permanentemente. Otros sirvieron como misioneros para el Islam y el Cristianismo y se asentaron en el Oriente Medio, Asia y Europa. Varios monjes et&#x00ED;opes acompa&#x00F1;aron a europeos que lideraban las cruzadas a Roma, Florencia y Venecia, as&#x00ED; como a Portugal y Espa&#x00F1;a. (trad. propia, p. 105)</p>
</disp-quote>
<p>De la misma forma, <xref ref-type="bibr" rid="ref34">Van Sertima (1976)</xref> demuestra que en la historia de las di&#x00E1;sporas africanas asociada a la &#x00E9;poca precolombina, los africanos ya hab&#x00ED;an llegado a las Am&#x00E9;ricas (antes de Crist&#x00F3;bal Col&#x00F3;n).</p>
</sec>
</sec>
<sec>
<title>2. Aportes de las migraciones africanas y sus di&#x00E1;sporas</title>
<disp-quote>
<p><italic>La di&#x00E1;spora de la globalizaci&#x00F3;n est&#x00E1; iniciando su andadura en un Occidente aterrado y perplejo. La sabidur&#x00ED;a tradicional europea &#x2014;en las ant&#x00ED;podas de las banalidades modernas&#x2014; indica que los pueblos tienen sentido, que la diversidad es riqueza y que la homogeneidad forzada es esterilizante. Pero para que la xenofilia occidental pueda actuar, urge recuperar el amor a la propia cultura, y eso se ha difuminado peligrosamente en los pa&#x00ED;ses del Norte. &#x00BF;C&#x00F3;mo se va a ejercitar una acogida eficaz y fraterna de los extranjeros que alcanzan la Uni&#x00F3;n Europea, si los pueblos receptores carecen de identidad y de valores distintivos? La di&#x00E1;spora africana plantea a &#x00C1;frica numerosos problemas, pero muchos m&#x00E1;s a este lado del oc&#x00E9;ano. (<xref ref-type="bibr" rid="ref17">Iniesta, 2007b, p. 27</xref>)</italic></p>
</disp-quote>
<p>Desde la &#x00E9;poca de la esclavizaci&#x00F3;n hasta la actualidad, se evidencian contribuciones socioculturales, filos&#x00F3;ficas y pol&#x00ED;ticas de origen africano (improntas de africanismo, v&#x00E9;ase <xref ref-type="bibr" rid="ref19">Kalulambi, 2005</xref>) en espacios asi&#x00E1;ticos, europeos, norteamericanos y, sobre todo, latinoamericanos y caribe&#x00F1;os. Ahora, en el marco del desarrollo de las migraciones contempor&#x00E1;neas, los inmigrantes africanos buscan ejercer una influencia en sus pa&#x00ED;ses de destino y lograr mayor visibilidad en los intersticios de las esferas p&#x00FA;blicas del mismo, mediante mecanismos y l&#x00F3;gicas trasnacionales. De igual manera, buscan mantener sus nexos con sus pa&#x00ED;ses de origen y ejercer sus derechos de <italic>ciudadano</italic> sin trabas, sin tener en cuenta los l&#x00ED;mites de las fronteras de los pa&#x00ED;ses o Estados. Lo que se articula con la idea de la &#x201C;ciudadan&#x00ED;a extraterritorial&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref10">Fitzgerald, 2000</xref>)<xref ref-type="fn" rid="fn7"><sup>7</sup></xref> o transnacional referida a una ciudadan&#x00ED;a que permite a los inmigrantes (integrantes de las di&#x00E1;sporas) reclamar el ejercicio de la ciudadan&#x00ED;a en sus pa&#x00ED;ses de origen, aun estando fuera o f&#x00ED;sicamente ausentes del mismo. Con la idea de la ciudadan&#x00ED;a extraterritorial, se pretende dar la posibilidad a los emigrantes de participar formalmente en procesos pol&#x00ED;ticos de sus pa&#x00ED;ses de origen mediante el ejercicio del voto y el derecho a ser elegido para ocupar un cargo determinado, entre otros. Sin duda, se espera que la dimensi&#x00F3;n extraterritorial de la ciudadan&#x00ED;a conceda a los emigrantes, derechos y privilegios reservados tradicionalmente a los ciudadanos que residen en el territorio nacional. Esta visi&#x00F3;n extraterritorial o transnacional de la ciudadan&#x00ED;a da cuenta de una &#x201C;apertura democr&#x00E1;tica desde abajo&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref31">Smith, 2003, p. 470</xref>) mediante proyectos diasp&#x00F3;ricos desde distintos lugares geogr&#x00E1;ficos del mundo global con base en redes de migrantes africanos que, a la vez, se acomodan y resisten a los actores del Estado centralizador.</p>
<p>Precisamente, con respecto a las resistencias de estas identidades inmigrantes y diasp&#x00F3;ricas de origen africano, cabe mencionar que las inmigraciones suelen provocar tanto la convivencia o la tensi&#x00F3;n entre diferentes historias e identidades nacionales como la consolidaci&#x00F3;n de una multiplicidad de fidelidades y lealtades a trav&#x00E9;s de la experiencia trasnacional.<xref ref-type="fn" rid="fn8"><sup>8</sup></xref> Es as&#x00ED; como las di&#x00E1;sporas africanas, productos de las migraciones internacionales de origen africano, terminan engendrando cambios sociales &#x2014;harmon&#x00ED;as y tensiones&#x2014; en los pa&#x00ED;ses de destino por ejemplo:</p>
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] los grupos de inmigrantes [africanos] practicantes de una religi&#x00F3;n distinta de la cristiana en su lugar de residencia suelen convertirse en agentes de cambio sociocultural en la medida en que sus pr&#x00E1;cticas y creencias son elementos ajenos a la idiosincrasia de las poblaciones aut&#x00F3;ctonas. Aunque las religiones jud&#x00ED;a, hind&#x00FA; y orientales en general suelen romper con la armon&#x00ED;a religiosa preexistente a su implantaci&#x00F3;n en las sociedades de destino, la religi&#x00F3;n musulmana es la que m&#x00E1;s suscita debates porque conlleva transformaciones consideradas &#x201C;problem&#x00E1;ticas&#x201D;: estos cambios afectan los espacios (construcci&#x00F3;n de las mezquitas), la conducta (por ejemplo, la pol&#x00E9;mica sobre el velo isl&#x00E1;mico &#x2014;hijab<xref ref-type="fn" rid="fn9"><sup>9</sup></xref> o burka<xref ref-type="fn" rid="fn10"><sup>10</sup></xref>, chador, nikab&#x2014;) y la convivencia, entre otros. (<xref ref-type="bibr" rid="ref27">Wabgou, 2008, p. 98</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>Al involucrarse en las instituciones pol&#x00ED;ticas y las pol&#x00ED;ticas institucionales del Estado, los inmigrantes africanos pasan de ser objetos pasivos del poder estatal o de las l&#x00F3;gicas capitalistas a agentes activos en la construcci&#x00F3;n social de las pr&#x00E1;cticas ciudadanas de car&#x00E1;cter transnacional o extraterritorial (<xref ref-type="bibr" rid="ref31">Smith, 2003, 39-40</xref>). En esta l&#x00F3;gica, el estudio de la comunidad trasnacional y diasp&#x00F3;rica de origen africano, supone un avance en el campo de la participaci&#x00F3;n social, econ&#x00F3;mica, cultural, pol&#x00ED;tica y ciudadana de los migrantes transnacionales y las di&#x00E1;sporas africanas.</p>
<p>Recordamos que la esclavizaci&#x00F3;n como proceso hist&#x00F3;rico y pr&#x00E1;ctica social/econ&#x00F3;mica, maquinada y ejecutada por los europeos a lo largo de los siglos XIV y XIX, facilit&#x00F3; la puesta en marcha de interacciones y relaciones culturales entre &#x00C1;frica y las Am&#x00E9;ricas; aportes culturales que constituyen la base de la construcci&#x00F3;n de semejanzas identitarias y de formas de organizaci&#x00F3;n socio-pol&#x00ED;ticas en las comunidades afrodescendientes y las di&#x00E1;sporas africanas en las <italic>Am&#x00E9;ricas.</italic> Trasladados forzosamente a las Am&#x00E9;ricas, los esclavizados trajeron consigo sus valores culturales (bagaje cultural) y rituales en su alma, ya que estaban despose&#x00ED;dos de todos sus bienes materiales.</p>
<p>En Colombia, por ejemplo, pudieron resistir a la imposici&#x00F3;n total del catolicismo (sincretismo religioso):</p>
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] los muertos nunca mueren, porque su aliento (el esp&#x00ED;ritu), la parte inmortal que los orichas colocar&#x00E1;n en &#x00E9;l para que se vinculara con Dios, est&#x00E1; m&#x00E1;s all&#x00E1; del espacio-tiempo; es una sombra inmarcesible la que liga y anima las acciones indistintas de los hombres en su vida cotidiana. El yugo del catolicismo no pudo matar los orichas de los afros; a pesar &#x00AB;de la cruz y de la espada&#x00BB; ellos enriquecieron las religiones occidentales con el mestizaje sincr&#x00E9;tico que se ir&#x00E1; a conformar entre los orichas africanos y los dioses cat&#x00F3;licos para la emergencia del sincretismo religioso afro-ame-rindio-cat&#x00F3;lico. (<xref ref-type="bibr" rid="ref24">Mina Arag&#x00F3;n, 2006a, p. 74</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>Es que existen expresiones de las culturas africanas tanto en Colombia mediante la tradici&#x00F3;n oral, la religiosidad, el arte, las m&#x00FA;sicas y danzas, tanto en Colombia como distintos pa&#x00ED;ses de Am&#x00E9;rica del Sur (Brasil, Honduras, Per&#x00FA;, Ecuador, entre otros). Entre las poblaciones afrocolombianas, existen y persisten valores y expresiones derivadas de la concepci&#x00F3;n africana de familia extensa junto con el sentido agudo de la solidaridad. En referencia al &#x00C1;frica tradicional, tener descendencia es fundamental: es la respuesta a su deber de contribuir a la continuidad de la vida en la tierra. As&#x00ED; mismo, se asegura la perpetuidad de la cadena ancestral; por ello las familias extensas son el medio m&#x00E1;s apropiado para garantizar la emergencia y consolidaci&#x00F3;n del clan, tener un/a hijo/a (la fertilidad) implica una ganancia de capital o valor social.</p>
<p>En relaci&#x00F3;n con el aporte proveniente de pensamientos africanos, <xref ref-type="bibr" rid="ref24">Mina Arag&#x00F3;n (2006a)</xref> destaca algunos aspectos determinantes:</p>
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] el <italic>antropos</italic> africano, el homo sapiens/sapiens moderno, empezar&#x00ED;a a fantasear con su psique para inventar la &#x00AB;filosof&#x00ED;a m&#x00E1;s antigua en este planeta&#x00BB;: la filosof&#x00ED;a del <italic>Munt&#x00FA;,</italic> y a partir de este pensamiento de fraternidad entre los seres y los entes de la creaci&#x00F3;n, construy&#x00F3; toda su cosmovisi&#x00F3;n del mundo en mitos, est&#x00E9;tica, derecho, t&#x00E9;cnica, medicina, organizaci&#x00F3;n social, etc. Todos estos son imaginarios socialmente construidos por los africanos y sus descendientes en la di&#x00E1;spora mundial de diversidad &#x00E9;tnica y polifon&#x00ED;a cultural, lo que el elemento imaginario afro con su creatividad desbordante en voces y en lenguajes, el referente paradigm&#x00E1;tico a trav&#x00E9;s del cual se ha enriquecido el mestizaje del globo. (pp. 63-64) <xref ref-type="fn" rid="fn11"><sup>11</sup></xref></p>
</disp-quote>
<p>Las formas de resistencias <italic>pol&#x00ED;ticas</italic> suelen estar sustentadas en pautas culturales muy marcadas por la lengua. Aqu&#x00ED;, observamos muchos aportes ling&#x00FC;&#x00ED;sticos de origen africano en la elaboraci&#x00F3;n de estrategias para romper las cadenas de la esclavizaci&#x00F3;n. En el llamado rinc&#x00F3;n de &#x00C1;frica en Colombia, la invenci&#x00F3;n de la lengua palenquera ayud&#x00F3; a elaborar un veh&#x00ED;culo para la comunicaci&#x00F3;n interna y propia del pueblo que se vuelve ininteligible para el negrero. As&#x00ED; mismo, constituy&#x00F3; la posibilidad de erigir palenques en y desde donde los fugitivos reorganizaban sus proyectos de vida, trastocados por la esclavizaci&#x00F3;n. Eran n&#x00FA;cleos sociales de resistencias con los que crearon verdaderas &#x00AB;rep&#x00FA;blicas independientes&#x00BB; y se consolidaron focos de acci&#x00F3;n belicosa para ocultarse y escapar de sus perseguidores y defenderse de ellos. De este modo, los cimarrones afrodescendientes lucharon por su libertad: Palenque (Colombia) se volvi&#x00F3; el primer pueblo libre de Am&#x00E9;rica. Este elemento (libertad e independencia) ha sido determinante para el mantenimiento, tanto en el tiempo como en el espacio, de una identidad y unas expresiones culturales como la lengua palenquera.</p>
<p>En esta misma l&#x00ED;nea, mencionamos que, desde el siglo XVI, el cimarronismo<xref ref-type="fn" rid="fn12"><sup>12</sup></xref> y el establecimiento de palenques (quilombos en el Brasil) en regiones de Am&#x00E9;rica del sur y central, constituyeron la mayor estrategia de sobrevivencia cultural y de lucha por la libertad. Tras la abolici&#x00F3;n de la esclavizaci&#x00F3;n en Hispanoam&#x00E9;rica, las expresiones culturales de los descendientes africanos se mantuvieron desde varias perspectivas favoreciendo la consolidaci&#x00F3;n de la herencia cultural africana en los territorios latinoamericanos. De all&#x00ED;, los descendientes de esclavos africanos se empe&#x00F1;aron en actividades de creatividad art&#x00ED;stica y literaria, siguiendo las huellas de la africana:</p>
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] el africano, desde su constituci&#x00F3;n como hombre, es un sujeto de imaginaci&#x00F3;n y pensamiento que no tuvo nada que envidiarle a esta o aquella cultura. El africano, desde el pensamiento m&#x00E1;gico y desde el asombro visualiz&#x00F3; el cosmos, la naturaleza y todas las cosas, y empez&#x00F3; a interrogarlo; acumul&#x00F3; una sabidur&#x00ED;a, un acervo, y es justamente la creatividad afro, diseminada en la miner&#x00ED;a, en la agricultura, en las artes, en la medicina, en la tradici&#x00F3;n oral de esas familias y reinos africanos, los cuales el colonizador subyugar&#x00E1;. Fue o que de una u otra forma aportaran con su imaginaci&#x00F3;n radical y su imaginario colectivo, para enriquecer la cultura hist&#x00F3;rica y social colombiana [&#x2026;] de todos los imaginarios que hemos plasmado en la econom&#x00ED;a, en la pol&#x00ED;tica, en la m&#x00FA;sica, en la religi&#x00F3;n, entonces, el Munt&#x00FA; creador es el gran legado de los afros a esta &#x00AB;singular humana terr&#x00ED;cola&#x00BB;. (<xref ref-type="bibr" rid="ref24">Mina Arag&#x00F3;n, 2006a, p. 44</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>Primera capital colonial del Brasil y punto de entrada para muchos de los millones de esclavizados que fueron tra&#x00ED;dos forzadamente desde &#x00C1;frica (principalmente desde Nigeria &#x2014;los Yoruba&#x2014;, Ghana, Togo y Ben&#x00ED;n), Bah&#x00ED;a es considerada por poseer la impronta africana o el legado africano m&#x00E1;s grande y m&#x00E1;s distintivo, en cuanto a cultura y costumbres, incluyendo la gastronom&#x00ED;a y la m&#x00FA;sica. Uno de estos legados culturales africanos est&#x00E1; relacionado con el sistema religioso <italic>Yoruba</italic> de cual deriva el Candombl&#x00E9;, que incluye sanaci&#x00F3;n, baile/trance y percusi&#x00F3;n, igual que el arte marcial de capoeira. Tambi&#x00E9;n, se destaca la samba, como una m&#x00FA;sica procedente de &#x00C1;frica, que expresa su fuerte v&#x00ED;nculo con las m&#x00FA;sicas africanas occidentales tradicionales. Los habitantes de la zona de Palmares han desarrollado una sociedad y Gobierno que deriva de una gama de modelos sociopol&#x00ED;ticos del &#x00C1;frica Central; en este sentido, Palmares pose&#x00ED;a una estructura social compleja que era la r&#x00E9;plica de los sistemas pol&#x00ED;ticos africanos. Adem&#x00E1;s, la herencia africana en Palmares se refleja a trav&#x00E9;s de los diversos or&#x00ED;genes &#x00E9;tnicos africanos de sus habitantes. En realidad, adem&#x00E1;s de haber contribuido a la transformaci&#x00F3;n econ&#x00F3;mica del Estado de Minas de Gerais en el siglo XVIII gracias al descubrimiento de oro y piedras preciosas, la mano de obra africana forzada (o el esclavizado) en Minas Gerais ha favorecido el impulso de la revoluci&#x00F3;n industrial del pa&#x00ED;s y de otras partes del mundo ya que la producci&#x00F3;n de oro de Minas Gerais entre 1700 y 1770 represent&#x00F3; la mitad de oro producido en el mundo durante los siglos XVI, XVII y XVIII y alcanz&#x00F3; el nivel de la producci&#x00F3;n total de oro de las minas espa&#x00F1;olas en Am&#x00E9;rica entre 1492 y 1800. As&#x00ED;, hasta ahora, Minas Gerais y R&#x00ED;o de Janeiro disputan la posici&#x00F3;n del segundo Estado m&#x00E1;s industrializado de Brasil despu&#x00E9;s de S&#x00E3;o Paulo. Debido a la presencia de los africanos esclavizados que trabajaron forzadamente en estas minas de oro, la poblaci&#x00F3;n de Minas Gerais ha desarrollado y mantenido unos fuertes v&#x00ED;nculos con &#x00C1;frica, la &#x201C;madre patria&#x201D;.</p>
<p>En suma, entre los aportes (econ&#x00F3;micos, socioculturales &#x2014;lenguas, m&#x00FA;sicas, religiones, etc.&#x2014;) de &#x00C1;frica al mundo, se destacan sus contribuciones a la identidad afro en las Am&#x00E9;ricas cuyas expresiones se reflejan a trav&#x00E9;s del concepto &#x201C;african&#x00ED;a&#x201D;. En este orden de ideas, en un trabajo anterior, identificamos al cubano Fernando Ortiz y el brasile&#x00F1;o Raymundo Nina Rodr&#x00ED;guez como los pioneros en los estudios de la african&#x00ED;a en Latinoam&#x00E9;rica, en los campos folcl&#x00F3;ricos y religiosos de las culturas afrodescendientes, y pioneros en la introducci&#x00F3;n del concepto de african&#x00ED;a en los estudios Sociales; lo que dio lugar a un campo de posibilidades y seguidores:</p>
<disp-quote>
<p>[t]anto Nina Rodr&#x00ED;guez como Ortiz, emprender&#x00ED;an otros trabajos, bajo esta concepci&#x00F3;n, en los llamados campos folcl&#x00F3;ricos y religiosos de las culturas afrodescendientes. Nina Rodr&#x00ED;guez, se qued&#x00F3; entrampado en los prejuicios, Ortiz en obras posteriores avanza hacia una mayor comprensi&#x00F3;n de la african&#x00ED;a y en la definici&#x00F3;n del t&#x00E9;rmino afrocubano en su obra &#x00AB;los negros brujos&#x00BB;. Entre los intelectuales que se aproximan a la african&#x00ED;a, como lo hizo el cubano Fernando Ortiz en Am&#x00E9;rica Latina, por medio de ensayos, investigaciones sobre la m&#x00FA;sica, estudios literarios, hist&#x00F3;ricos, sociol&#x00F3;gicos y antropol&#x00F3;gicos, entre otros, se destacan Alejo Carpentier (Cuba), Fernando Romero (Per&#x00FA;), Luis Pales Mato (Puerto Rico), <xref ref-type="bibr" rid="ref48">Zapata Olivella (1978</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="ref47">1987</xref>) (Colombia), Nina de <xref ref-type="bibr" rid="ref11">Friederman (1988;</xref> 1993a; <xref ref-type="bibr" rid="ref13">1993b</xref>) (Colombia), Jaime <xref ref-type="bibr" rid="ref4">Arocha (2005</xref>; 2006) (Colombia), Uslar Pietri, Ram&#x00F3;n D&#x00ED;az S&#x00E1;nchez, Manuel Rodr&#x00ED;guez C&#x00E1;rdenas, R&#x00F3;mulo Gallegos, Isabel Aretz y Felipe Ram&#x00F3;n de Rivera (Venezuela). (<xref ref-type="bibr" rid="ref44">Wabgou, Arocha, Salgado y Carabal&#x00ED;, 2012, p. 42</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>De igual manera, sin desconocer la importancia de Estados Unidos en cuanto a sus nexos con &#x00C1;frica, observamos la tendencia a no dar importancia a estas improntas del africanismo en Europa; pues llama la atenci&#x00F3;n el hecho de que</p>
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] ese reconocimiento cient&#x00ED;fico de unos or&#x00ED;genes repetidamente africanos no parece relacionarse con la &#x00FA;ltima emigraci&#x00F3;n que nos viene del viejo continente matriz. Esta es una oleada considerada molesta e incluso carente de virtudes civilizadoras. Pues bien, [&#x2026;] los africanos y africanas que llegan a Europa son mucho m&#x00E1;s que simples refugiados econ&#x00F3;micos: en cada uno de ellos es visible la huella de las m&#x00E1;s nobles y antiguas culturas de nuestra especie. Al igual que hace a&#x00F1;os la canci&#x00F3;n gitana reivindicaba que &#x00AB;en la palma de mi mano/llevo sangre de reyes&#x00BB;, la juventud africana que se incorpora a las sociedades del Norte es mucho m&#x00E1;s que una estad&#x00ED;stica fr&#x00ED;a o un motivo para la conmiseraci&#x00F3;n: una vez m&#x00E1;s, &#x00C1;frica aporta cultura, inteligencia, fuerza y vitalidad. Hablamos, pues, de personas, de culturas vivas. (<xref ref-type="bibr" rid="ref16">Iniesta, 2007a, p. 9</xref>)</p>
</disp-quote>
<p>Por su parte, en Asia, se destacan los aportes culturales de &#x00C1;frica puesto que, durante la &#x00E9;poca del imperio &#x00E1;rabe (siglos VII a XIV), se desarroll&#x00F3; la esclavitud mediante la cual el mundo isl&#x00E1;mico se abasteci&#x00F3; de esclavos negros, oriundos del sur de Sahara, quienes contribuyeron en el desarrollo econ&#x00F3;mico de pa&#x00ED;ses del Oriente Medio &#x2013;conformado por Siria y la Pen&#x00ED;nsula Ar&#x00E1;biga (tal como Arabia Saud&#x00ED;, Yemen, etc.) y de varios pa&#x00ED;ses asi&#x00E1;ticos, principalmente del Suroeste asi&#x00E1;tico (como Irak). Aunque los aportes culturales de la presencia de los esclavos negros en esta zona son innegables, la sublevaci&#x00F3;n de los <italic>Zandj</italic> (entre los a&#x00F1;os 866 y 883) tuvo consecuencias (positivas y negativas) significativas en los niveles pol&#x00ED;tico, social y econ&#x00F3;mico; los <italic>Zandj</italic> son esclavos negros de las plantaciones de ca&#x00F1;a de az&#x00FA;car en el sureste de Irak y el golfo P&#x00E9;rsico (<xref ref-type="bibr" rid="ref15">Hbrek, 1992</xref>). En la India, por ejemplo, en lo que se refiere a las mujeres <italic>Siddi,</italic> mencionamos que algunas de ellas se hacen trenzas o peinados afro, as&#x00ED; como se han mantenido las huellas de la herencia africana (o la african&#x00ED;a) en la forma de hablar (discurso), la m&#x00FA;sica y la danza. En todo caso, los <italic>Siddis</italic> son generalmente reconocidos como los descendientes de africanos que han conservado su cultura africana a trav&#x00E9;s de sus pr&#x00E1;cticas, tales como las diversas tradiciones art&#x00ED;sticas, las artes esc&#x00E9;nicas de percusi&#x00F3;n, canto y danza.</p>
</sec>
<sec>
<title>Reflexiones finales a modo de cierre: &#x00C1;frica en di&#x00E1;sporas y sus retos</title>
<p>Hemos evidenciado que muchas de las migraciones contempor&#x00E1;neas de origen africano contribuyen fuertemente a la formaci&#x00F3;n de las di&#x00E1;sporas africanas en el mundo donde el n&#x00FA;mero de sus integrantes alcanzar&#x00ED;a, seg&#x00FA;n estimaciones, 35 millones de personas. Adem&#x00E1;s, sin desconocer el peso de la di&#x00E1;spora africana derivada de la esclavizaci&#x00F3;n en Cuba, Ecuador, Per&#x00FA;, y otros pa&#x00ED;ses de las Am&#x00E9;ricas; precisamos que Colombia es el tercer pa&#x00ED;s con mayor poblaci&#x00F3;n negra de ascendencia africana en las Am&#x00E9;ricas, despu&#x00E9;s de Brasil y Estados Unidos. En Europa, el reconocimiento cient&#x00ED;fico de los or&#x00ED;genes africanos de sectores de la poblaci&#x00F3;n es cada vez m&#x00E1;s ignorado o negado debido a la ignorancia de la historia, la criminalizaci&#x00F3;n y el rechazo de los inmigrantes africanos que llegan cada vez m&#x00E1;s en pateras y cayucos (olas de inmigrantes). En varias zonas del continente asi&#x00E1;tico tales como pa&#x00ED;ses del Oriente Medio, Suroeste asi&#x00E1;tico, y la India, se evidencia la presencia de la di&#x00E1;spora africana y sus contribuciones. Sin embargo, las di&#x00E1;sporas africanas plantean, tanto a &#x00C1;frica como a los pa&#x00ED;ses de destino, numerosos retos entre los cuales se destacan los problemas a nivel del <italic>acceso al sistema educativo, lucha contra la pobreza, el racismo y la discriminaci&#x00F3;n racial.</italic></p>
<p>En Am&#x00E9;rica latina y el Caribe, queda mucho por hacer para mejorar la situaci&#x00F3;n de las personas de descendencia africana en cuanto al <italic>acceso a la educaci&#x00F3;n,</italic> y sobre todo en la educaci&#x00F3;n superior que debe ser m&#x00E1;s inclusiva. Es necesario contar con lineamientos de base que tengan en cuenta la necesidad de encontrar mecanismos concretos para incrementar la presencia afrodescendiente en el sistema educativo superior mediante (a) el acceso de estudiantes afrodescendientes en todos los niveles del sistema educativo (T&#x00E9;cnico Profesional, Tecnol&#x00F3;gico o Profesional Universitario), (b) su permanencia y graduaci&#x00F3;n en la Educaci&#x00F3;n Superior. Todo ello se vuelve necesario debido a que estas personas suelen tener dificultades para adquirir conocimientos en las Universidades, en las mismas condiciones que el resto de la poblaci&#x00F3;n mayoritaria puesto que, su historia es marcada por la esclavizaci&#x00F3;n, la discriminaci&#x00F3;n y el racismo estructural. Adem&#x00E1;s, se debe abrir un debate en torno a las desigualdades sociales y de g&#x00E9;nero en lo que respeta a las mujeres afrolatinas, teniendo en cuenta la problem&#x00E1;tica de la educaci&#x00F3;n &#x201C;inclusiva&#x201D; o &#x201C;pluralista&#x201D;.</p>
<p>En este mismo orden de ideas, el tema de la <italic>pobreza</italic> se inscribe en la agenda de las pol&#x00ED;ticas p&#x00FA;blicas con enfoque diferencial de los Estados de Am&#x00E9;rica latina y el Caribe. Por ejemplo, la problem&#x00E1;tica de la pobreza de personas afrolatinas se refleja en los planteamientos de Campbell Barr (2003) seg&#x00FA;n los cuales:</p>
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] existe evidencia emp&#x00ED;rica y documental que demuestra la representaci&#x00F3;n desproporcionada de la poblaci&#x00F3;n afrolatina entre los y las pobres y personas marginadas de la regi&#x00F3;n y sin embargo hasta ahora no existen pol&#x00ED;ticas, ni recursos econ&#x00F3;micos consistentes que pongan &#x00E9;nfasis en la pobreza y la antidiscriminaci&#x00F3;n y que dirija recursos especiales para las necesidades espec&#x00ED;ficas de las poblaciones y mujeres afrolatinas. La situaci&#x00F3;n de marginaci&#x00F3;n econ&#x00F3;mica de las mujeres afrodescendientes se manifiesta en su exclusi&#x00F3;n en la participaci&#x00F3;n plena en la inversi&#x00F3;n en capital humano y empleo productivo de sus respectivos pa&#x00ED;ses, as&#x00ED; como sus limitaciones estructurales de acceder a los recursos productivos. (p. 9)</p>
</disp-quote>
<p>En todos casos, la comprensi&#x00F3;n de esta realidad est&#x00E1; atravesada por la necesidad de elaborar un esquema de entendimiento <italic>pluridimensional</italic> de la pobreza y la crisis socioecon&#x00F3;mica, con variables como las relaciones entre pobreza y g&#x00E9;nero (el papel de la mujer en la reproducci&#x00F3;n econ&#x00F3;mica de las familias); la consideraci&#x00F3;n de la pobreza como parte de procesos sociales, econ&#x00F3;micos y pol&#x00ED;ticos din&#x00E1;micos; las formas en que las condiciones geogr&#x00E1;ficas (medioambiente, demograf&#x00ED;a, enfermedades) contribuyen a la agudizaci&#x00F3;n de la problem&#x00E1;tica; as&#x00ED; como resulta indispensable prestar la atenci&#x00F3;n debida a los aspectos de la pobreza que delinean y definen las capacidades y las participaciones de los individuos y los hogares en los procesos socioecon&#x00F3;micos y pol&#x00ED;ticos.</p>
<p>Adem&#x00E1;s, el racismo y la discriminaci&#x00F3;n racial se constituyen en una de las plagas de nuestras sociedades actuales donde la intolerancia hacia el extranjero en general, los negros y &#x00E1;rabes en particular, es cada vez m&#x00E1;s fuerte; lo que compagina con el rechazo hacia las personas ind&#x00ED;genas, chinas, y dem&#x00E1;s integrantes de los grupos &#x00E9;tnico-raciales derivadas de las migraciones contempor&#x00E1;neas en las sociedades de destino o residencia. A la par, las mujeres suelen padecer distintas formas de discriminaci&#x00F3;n racial en estas sociedades; igual que las mujeres de la di&#x00E1;spora africana de Am&#x00E9;rica Latina y el Caribe (<xref ref-type="bibr" rid="ref40">Wabgou, 2014b</xref>). Es m&#x00E1;s, estos problemas ligados a la crisis del modelo de sociedad y de integraci&#x00F3;n social, explican en parte el deseo de <italic>retorno a &#xC1;frica</italic> de algunos integrantes de la di&#x00E1;spora africana, aunque ese sue&#x00F1;o pocas veces se realiza entre sectores de las comunidades diasp&#x00F3;ricas de origen africano, persiste.</p>
<p>Pues, mediante el transnacionalismo que sostiene las din&#x00E1;micas diasp&#x00F3;ricas africanas, se garantiza la conexi&#x00F3;n entre remesas y desarrollo en la medida que, en los contextos migratorios, abogamos por el desarrollo incluyente, mediante l&#x00F3;gicas del codesarrollo tal como lo plantea <xref ref-type="bibr" rid="ref28">Na&#x00EF;r (2006)</xref>:</p>
<disp-quote>
<p>[&#x2026;] solo una pol&#x00ED;tica que tenga en cuenta el problema migratorio <italic>en su totalidad</italic> responder&#x00E1; a los retos que plantean las migraciones. En el caso de la Uni&#x00F3;n Europea, significa ampliar su pol&#x00ED;tica migratoria, pues todo lo que sea negociar acuerdos de readmisi&#x00F3;n de los inmigrantes sin incluirlos en una asociaci&#x00F3;n para el <italic>codesarrollo</italic> que responda mejor a las necesidades migratorias y de desarrollo del Sur est&#x00E1; destinado al fracaso. Se deja que persistan las condiciones econ&#x00F3;micas y sociales que favorecen las migraciones an&#x00E1;rquicas para luego pedir a los pa&#x00ED;ses de origen que asuman solos toda la responsabilidad. Es necesario actuar sobre los efectos y sobre las causas. <italic>En lo que a las migraciones se refiere, toda medida debe, pues, inscribirse en el marco de una pol&#x00ED;tica global de codesarrollo.</italic> (p. 271)</p>
</disp-quote>
<p>Es aqu&#x00ED; donde el tema del manejo de las <italic>remesas</italic><xref ref-type="fn" rid="fn13"><sup>13</sup></xref> se vuelve transcendental para valorar las formas como, mediante proyectos diasp&#x00F3;ricos desde distintos lugares geogr&#x00E1;ficos del mundo global con base en redes de migrantes, se puede impulsar procesos viables de progreso o desarrollo sostenible en &#x00C1;frica. Entonces, se espera que las <italic>migraciones con car&#x00E1;cter econ&#x00F3;mico</italic> impulsen cooperaci&#x00F3;n y codesarrollo mediante planes, programas y proyectos que beneficien a los inmigrantes y permiten rebajar (o contener) los flujos de potenciales emigrantes (<xref ref-type="bibr" rid="ref29">Oucho, 2008</xref>).</p>
<p>Por &#x00FA;ltimo, uno de los retos derivados de la presencia de las poblaciones de ascendencia africana en el mundo en general y, principalmente, en Asia, Am&#x00E9;rica latina y el Caribe, es buscar formas m&#x00E1;s eficientes para capitalizar estas di&#x00E1;sporas africanas y convertirlas en un factor esencial que estimule la cooperaci&#x00F3;n horizontal con &#x00C1;frica, con &#x00E9;nfasis en el acercamiento entre los pueblos africanos y sus di&#x00E1;sporas (<xref ref-type="bibr" rid="ref37">Wabgou, 2010b</xref>).</p>
</sec>
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<back>
<ack>
<title>Reconocimientos</title>
<p>La coordinaci&#x00F3;n de este n&#x00FA;mero de la Revista <italic>Ciencia Pol&#x00ED;tica</italic> es un aporte tanto del &#x00C1;rea de Relaciones Internacionales del Departamento de Ciencias Pol&#x00ED;ticas en el cual se desempe&#x00F1;a el autor como docente-investigador; como del grupo de investigaci&#x00F3;n &#x201C;Migraciones y Desplazamientos&#x201D; del cual es director.</p>
</ack>
<sec sec-type="COI-statement">
<title>Maguemati Wabgou</title>
<p>Obtuvo su grado de licenciatura en la Universit&#x00E9; du B&#x00E9;nin (Lom&#x00E9;-Togo). Doctor en Ciencias Pol&#x00ED;ticas y Sociolog&#x00ED;a de la Universidad Complutense de Madrid. Posdoctorado en Estudios &#x00C9;tnicos, Universit&#x00E9; de Montreal, Canad&#x00E1;. Actualmente, se desempe&#x00F1;a como profesor asociado en el Departamento de Ciencias Pol&#x00ED;ticas de la Universidad Nacional de Colombia (Sede Bogot&#x00E1;: Facultad de Derecho, Ciencias Pol&#x00ED;ticas y Sociales). Es integrante del Grupo de Estudios Afrocolombianos (GEA), categor&#x00ED;a A de Colciencias, del Centro de Estudios Sociales &#x2014;CES&#x2014; y responsable del Grupo de Estudios sobre Migraciones y Desplazamientos del Instituto Unidad de Investigaciones Socio-Jur&#x00ED;dicas y Pol&#x00ED;ticas &#x201C;Gerardo Molina&#x201D; &#x2014;UNIJUS&#x2014;. Sus &#x00E1;reas de estudio se interesan por las relaciones internacionales: &#x00C1;frica, Am&#x00E9;rica Latina y el Caribe; Pol&#x00ED;tica internacional de &#x00C1;frica: an&#x00E1;lisis socio-pol&#x00ED;tico y econ&#x00F3;mico; &#x00C1;frica, africanismo en Am&#x00E9;rica Latina y el Caribe, di&#x00E1;sporas africanas; Migraciones (inter)nacionales y pol&#x00ED;ticas migratorias; Migraciones y mercado de trabajo; Desplazamientos forzosos, grupos &#x00E9;tnicos y multiculturalismo; Intersecciones clase, raza, etnia, g&#x00E9;nero y redes sociales.</p>
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<fn id="fn1" fn-type="other">
<label>1</label>
<p>
Precisamente, estos <italic>sonink&#x00E9;</italic> est&#x00E1;n tambi&#x00E9;n identificados como uno de los grupos que configuran las di&#x00E1;sporas hist&#x00F3;ricas de origen africano en &#x00C1;frica: &#x201C;[&#x2026;] los pueblos m&#x00E1;s citados son, entre otros, los marineros egipcios y et&#x00ED;opes, los navegadores mandingas y los comerciantes soninke y afro&#x00E1;rabes, siempre dentro de &#x00C1;frica y de una manera general&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref33">Sow, 2007, p. 138</xref>).</p>
</fn>
<fn id="fn2" fn-type="other">
<label>2</label>
<p>
Por ejemplo, China es ahora uno de los destinos m&#x00E1;s apetecidos de los migrantes africanos en Asia (<xref ref-type="bibr" rid="ref8">Coloma, 2010, pp. 28-30</xref>).</p>
</fn>
<fn id="fn3" fn-type="other">
<label>3</label>
<p>
En un trabajo anterior (<xref ref-type="bibr" rid="ref43">Wabgou, Vargas y Carabal&#x00ED;, 2011</xref>), presentamos una exploraci&#x00F3;n de la situaci&#x00F3;n de las migraciones africanas en Argentina y Brasil.</p>
</fn>
<fn id="fn4" fn-type="other">
<label>4</label>
<p>
Cabe anotar que, con la guerra de Libia de 2011, los flujos migratorios africanos hacia este pa&#x00ED;s bajado considerablemente; lo que no impide unas nuevas olas migratorias en b&#x00FA;squeda de trabajo despu&#x00E9;s de que el pa&#x00ED;s se estabilice pol&#x00ED;ticamente.</p>
</fn>
<fn id="fn5" fn-type="other">
<label>5</label>
<p>
Este tema relacionado con el car&#x00E1;cter circular de las migraciones fue tratado en un trabajo anterior (<xref ref-type="bibr" rid="ref36">Wabgou, 2010a</xref>).</p>
</fn>
<fn id="fn6" fn-type="other">
<label>6</label>
<p>
En Colombia viven actualmente algo m&#x00E1;s de 12 millones de Afrocolombianos y de ellos cerca de 1,000.000 est&#x00E1;n en Bogot&#x00E1; la capital. Hoy en d&#x00ED;a, se observa que &#x201C;entre las ciudades del Valle del Cauca, Santiago de Cali es la m&#x00E1;s poblada y la que mayor n&#x00FA;mero de afrodescendientes tiene entre sus vecinos y vecinas [&#x2026;] Adem&#x00E1;s, Cali es la segunda ciudad de Am&#x00E9;rica Latina que registra el mayor n&#x00FA;mero de poblaci&#x00F3;n afro, despu&#x00E9;s de Salvador de Bah&#x00ED;a en Brasil&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref23">Marco de Justificaci&#x00F3;n, 2011, p. 1</xref>).</p>
</fn>
<fn id="fn7" fn-type="other">
<label>7</label>
<p>
Este estudio de caso provee explicaciones sobre los motivos por los cuales los inmigrantes mexicanos en Estados Unidos quieren ser tomados en cuenta en las pol&#x00ED;ticas y el desarrollo de sus comunidades de origen. El an&#x00E1;lisis tiene implicaciones impor-tantes para propuestas discutidas en M&#x00E9;xico en torno a la extensi&#x00F3;n del derecho de voto a los emigrantes mexicanos establecidos en el extranjero, y a su representaci&#x00F3;n en el Congreso Mexicano.</p>
</fn>
<fn id="fn8" fn-type="other">
<label>8</label>
<p>
Para mayor precisi&#x00F3;n acerca del uso de la teor&#x00ED;a transnacional para estudiar los fen&#x00F3;menos migratorios v&#x00E9;ase Soriano Miras (2006, p. 22); <xref ref-type="bibr" rid="ref27">Mun&#x00E9;var y Wabgou (2008, pp. 43-60</xref>).</p>
</fn>
<fn id="fn9" fn-type="other">
<label>9</label>
<p>
A t&#x00ED;tulo de ilustraci&#x00F3;n, el uso del <italic>Kirpan</italic> (espada ceremonial) entre los seguidores de la religi&#x00F3;n <italic>Sikh</italic> (India) provoca a veces preocupaciones entre integrantes de la sociedad mayoritaria (en Qu&#x00E9;bec, por ejemplo). Para ellos, es dif&#x00ED;cil entender que el <italic>Kirpan</italic> es un simbolismo religioso (de la religi&#x00F3;n <italic>Sikh</italic>), similar por ejemplo a la Cruz en el cristianismo.</p>
</fn>
<fn id="fn10" fn-type="other">
<label>10</label>
<p>
El gobierno del presidente Nicolas Sarkozy present&#x00F3; un proyecto de ley sobre la interdicci&#x00F3;n total del burka en todos los espacios p&#x00FA;blicos, al Parlamento a mediados de <xref ref-type="bibr" rid="ref8">mayo 2010</xref>, aunque el Consejo de Estado emiti&#x00F3; un aviso desfavorable en cuanto a la interdicci&#x00F3;n total de este tipo de velo.</p>
</fn>
<fn id="fn11" fn-type="other">
<label>11</label>
<p>
Para m&#x00E1;s detalles sobre el pensamiento Munt&#x00FA; v&#x00E9;ase <xref ref-type="bibr" rid="ref24">Mina Arag&#x00F3;n (2006a, pp. 64-69</xref>). Este autor define la capacidad creadora afro como &#x201C;toda obra de arte, de ideas, pensamientos, valores e inventos t&#x00E9;cnicos, materiales que el hombre africano y sus descendientes, vali&#x00E9;ndose de su imaginaci&#x00F3;n radical individual y de su imaginario colectivo, han hecho en aras del mestizaje cultural, biol&#x00F3;gico y social-hist&#x00F3;rico del orbe, para hacer de la autoconstituci&#x00F3;n de nuestra compleja civilizaci&#x00F3;n, algo m&#x00E1;s que odios, guerras y conflictos&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref25">2006b, p. 19</xref>).</p>
</fn>
<fn id="fn12" fn-type="other">
<label>12</label>
<p>
El cimarronismo se refiere esencialmente a todas formas de resistencias del esclavizado en b&#x00FA;squeda de la libertad: incluye entre otras estrategias de insumisi&#x00F3;n &#x201C;el suicidio, el aborto provocado, el envenenamiento de los esclavistas, la destrucci&#x00F3;n de los instrumentos de trabajo, el incendio de las plantaciones, la lentitud en el ritmo de trabajo, el asesinato de los mayordomos y capataces, las fugas individuales, y en el nivel cultural el sincretismo religioso (<xref ref-type="bibr" rid="ref26">Mosquera, 1985, pp. 109-110</xref>).</p>
</fn>
<fn id="fn13" fn-type="other">
<label>13</label>
<p>
Con respecto a la utilizaci&#x00F3;n de las remesas, es necesario establecer mejores pr&#x00E1;cticas que contribuyan al alivio de la pobreza y, en general, a un mayor bienestar. Por consiguiente, consideramos que se debe orientar m&#x00E1;s las remesas a la creaci&#x00F3;n de peque&#x00F1;as y medianas empresas, as&#x00ED; como a gastos que promuevan la formaci&#x00F3;n de capital productivo y humano. Adem&#x00E1;s, afianzamos la idea seg&#x00FA;n la cual la interrelaci&#x00F3;n entre las remesas y el desarrollo encierra un gran potencial aun no explorado, aunque existen riesgos de dependencia provocada por las remesas en las familias y comunidades receptoras.</p>
</fn>
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