Bourdieu y el tiempo. En busca de una sociología del tiempo en las obras de Pierre Bourdieu a partir de la diferenciación entre temporalismo temático y sustantivo
Bourdieu and time. In search of a sociology of time in the works of Pierre Bourdieu, starting from the differentiation between thematic and substantive temporalism
Bourdieu e o tempo. Em busca de uma sociologia do tempo nas obras de Pierre Bourdieu, a partir da diferenciação entre temporalismo temático e substantivo
DOI:
https://doi.org/10.15446/rcs.v47n2.101255Palabras clave:
filosofía, habitus, historia, temporalismo sustantivo, temporalismo temático, tiempo (es)Time; Thematic Temporalism; Substantive Temporalism; Habitus; Philosophy; History. (en)
Tempo; Temporalismo Temático; Temporalismo Substantivo; Habitus; Filosofia; História. (pt)
En este artículo abordamos el tema del tiempo en Pierre Bourdieu. A partir de la distinción hecha por Hermínio Martins, entre temporalismo temático y temporalismo sustantivo, en la primera parte del presente trabajo, llevamos a cabo un análisis de algunas de las principales obras de Bourdieu en búsqueda de huellas relacionadas con el tiempo, y concluimos que hay cuatro aspectos temáticos especialmente relevantes: la diferencia entre tiempo newtoniano y tiempo práctico, la interconexión entre tiempo y poder, la relación del tiempo con protensiones y retenciones y la contraposición entre tiempo tradicional y tiempo moderno.
Y, en la segunda parte, nos centramos en los conceptos bourdieusianos más relacionados con la temática del tiempo, como el concepto de habitus, el de campo, la articulación de la sociología y la filosofía, y la sociología y la historia, y la cuestión del universalismo y de la racionalización.
Desde el punto de vista más metodológico, después de haber consultado los índices de las principales obras de Bourdieu, hemos analizado aquellas que estaban más relacionadas con la temática del tiempo en su doble vertiente.
Los resultados de nuestro análisis demuestran que, aunque, por lo general, el tema del tiempo ocupa una posición subordinada en la sociología de Bourdieu, de todas formas, en algunas obras, como los textos sobre Argelia o Meditaciones pascalianas, su presencia no es desdeñable y merece ser profundizada, entre otras razones, porque se entrelaza con otras cuestiones muy relevantes, como el cambio de las estructuras socioeconómicas, la contraposición entre el mundo tradicional y la modernización forzada, la globalización neoliberal, etc. Además, el concepto de habitus, fundamental en el pensamiento de Bourdieu, tiene una relación estrecha con la temática del tiempo, en cuanto constituye un puente entre las experiencias pasadas y futuras, así como el concepto de campo. Por otro lado, la misma sociología, según Bourdieu, se contrapone a la filosofía y a la historia por su peculiar relación con el tiempo, tanto al atemporalismo filosófico como a la pérdida en la polvareda de la historia.
In this article, we address the issue of time in Pierre Bourdieu. Starting from the distinction made by Hermínio Martins, between thematic temporalism and substantive temporalism, in the first part of this paper, we carry out an analysis of some of Bourdieu's main works in search of traces related to time, and we conclude that four thematic aspects are particularly relevant: the difference between Newtonian time and practical time, the interconnection between time and power, the relation of time with protentions and retentions, and the contrast between traditional time and modern time. And in the second part, we focus on the Bourdieusian concepts most closely related to the theme of time, as the concept of habitus, field, the articulation of sociology and philosophy, and sociology and history, and the question of universalism and rationalization. From a more methodological point of view, after having consulted the indexes of Bourdieu's main works, we have analyzed those that were most related to time in its double aspect. The results of our analysis show that, although, in general, the issue of time occupies a subordinate position in Bourdieu's sociology, nevertheless, in some works, as the texts on Algeria or Pascalian Meditations, its presence is not negligible and deserves to be deepened, among other reasons, because it is intertwined with other very relevant issues, as the change of socio-economic structures, the contrast between the traditional world and forced modernization, neoliberal globalization, etc. Moreover, the concept of habitus, fundamental in Bourdieu's thought, has a close relationship with the theme of time, insofar as it constitutes a bridge between past and future experiences. On the other hand, sociology itself, according to Bourdieu, is opposed to philosophy and history because of its peculiar relation to time, both to the philosophical timelessness and to the loss in the dust of history.
Neste artigo, abordamos o tema do tempo em Pierre Bourdieu. Partindo da distinção feita por Hermínio Martins entre temporalismo temático e temporalismo substantivo, na primeira parte efetuamos uma análise de algumas das principais obras de Bourdieu em busca de vestígios relacionados com o tempo, e concluímos que quatro aspectos temáticos são particularmente relevantes: a diferença entre o tempo newtoniano e o tempo prático, a interligação entre tempo e poder, a relação do tempo com protensões e retenções, e o contraste entre o tempo tradicional e o tempo moderno.
Na segunda parte, centrámo-nos nos conceitos bourdieusianos mais próximos do tema do tempo tais como o conceito de habitus, o campo, a articulação entre sociologia e filosofia, sociologia e história, e a questão do universalismo e da racionalização. De um ponto de vista mais metodológico, depois de consultados os índices das principais obras de Bourdieu, analisámos as que mais se relacionavam com o tema do tempo na sua dupla vertente.
Os resultados da nossa análise mostram que, embora o tema do tempo ocupe geralmente uma posição subordinada na sociologia de Bourdieu, em algumas obras, tais como os textos sobre a Argélia ou Meditações pascalianas, a sua presença não é negligenciável e merece ser explorada em maior profundidade, entre outras razões porque está entrelaçada com outras questões muito relevantes, tais como a mudança das estruturas socioeconómicas, o contraste entre o mundo tradicional e a modernização forçada, a globalização neoliberal, etc.
Além disso, o conceito de habitus, fundamental no pensamento de Bourdieu, está intimamente relacionado com o tema do tempo, na medida em que constitui uma ponte entre experiências passadas e futuras assim como o conceito de campo. Por outro lado, a própria sociologia, segundo Bourdieu, opõe-se à filosofia e à história devido à sua peculiar relação com o tempo, tanto à intemporalidade filosófica como ao facto de se perder no pó do acontecimento da história.
Recibido: 23 de febrero de 2022; Aceptado: 7 de marzo de 2024
Resumen
En este artículo abordamos el tema del tiempo en Pierre Bourdieu. A partir de la distinción hecha por Hermínio Martins, entre temporalismo temático y temporalismo sustantivo, en la primera parte del presente trabajo, llevamos a cabo un análisis de algunas de las principales obras de Bourdieu en búsqueda de huellas relacionadas con el tiempo, y concluimos que hay cuatro aspectos temáticos especialmente relevantes: la diferencia entre tiempo newtoniano y tiempo práctico, la interconexión entre tiempo y poder, la relación del tiempo con protensiones y retenciones y la contraposición entre tiempo tradicional y tiempo moderno.
Y, en la segunda parte, nos centramos en los conceptos bourdieusianos más relacionados con la temática del tiempo, como el concepto de habitus, el de campo, la articulación de la sociología y la filosofía, y la sociología y la historia, y la cuestión del universalismo y de la racionalización.
Desde el punto de vista más metodológico, después de haber consultado los índices de las principales obras de Bourdieu, hemos analizado aquellas que estaban más relacionadas con la temática del tiempo en su doble vertiente.
Los resultados de nuestro análisis demuestran que, aunque, por lo general, el tema del tiempo ocupa una posición subordinada en la sociología de Bourdieu, de todas formas, en algunas obras, como los textos sobre Argelia o Meditaciones pascalianas, su presencia no es desdeñable y merece ser profundizada, entre otras razones, porque se entrelaza con otras cuestiones muy relevantes, como el cambio de las estructuras socioeconómicas, la contraposición entre el mundo tradicional y la modernización forzada, la globalización neoliberal, etc. Además, el concepto de habitus, fundamental en el pensamiento de Bourdieu, tiene una relación estrecha con la temática del tiempo, en cuanto constituye un puente entre las experiencias pasadas y futuras, así como el concepto de campo. Por otro lado, la misma sociología, según Bourdieu, se contrapone a la filosofía y a la historia por su peculiar relación con el tiempo, tanto al atemporalismo filosófico como a la pérdida en la polvareda de la historia.
Palabras Clave
filosofía, habitus, historia, temporalismo sustantivo, temporalismo temático, tiempo.Descriptores
costumbres y tradiciones, globalización, sociología, racionalización.Abstract
In this article, we address the issue of time in Pierre Bourdieu. Starting from the distinction made by Hermínio Martins, between thematic temporalism and substantive temporalism, in the first part of this paper, we carry out an analysis of some of Bourdieu's main works in search of traces related to time, and we conclude that four thematic aspects are particularly relevant: the difference between Newtonian time and practical time, the interconnection between time and power, the relation of time with protentions and retentions, and the contrast between traditional time and modern time. And in the second part, we focus on the Bourdieusian concepts most closely related to the theme of time, as the concept of habitus, field, the articulation of sociology and philosophy, and sociology and history, and the question of universalism and rationalization. From a more methodological point of view, after having consulted the indexes of Bourdieu's main works, we have analyzed those that were most related to time in its double aspect. The results of our analysis show that, although, in general, the issue of time occupies a subordinate position in Bourdieu's sociology, nevertheless, in some works, as the texts on Algeria or Pascalian Meditations, its presence is not negligible and deserves to be deepened, among other reasons, because it is intertwined with other very relevant issues, as the change of socio-economic structures, the contrast between the traditional world and forced modernization, neoliberal globalization, etc. Moreover, the concept of habitus, fundamental in Bourdieu's thought, has a close relationship with the theme of time, insofar as it constitutes a bridge between past and future experiences. On the other hand, sociology itself, according to Bourdieu, is opposed to philosophy and history because of its peculiar relation to time, both to the philosophical timelessness and to the loss in the dust of history.
Keywords
time, thematic temporalism, substantive temporalism, habitus, philosophy, history.Descriptors
rationalization, customs and traditions, globalization, sociology.Resumo
Neste artigo, abordamos o tema do tempo em Pierre Bourdieu. Partindo da distinção feita por Hermínio Martins entre temporalismo temático e temporalismo substantivo, na primeira parte efetuamos uma análise de algumas das principais obras de Bourdieu em busca de vestígios relacionados com o tempo, e concluímos que quatro aspectos temáticos são particularmente relevantes: a diferença entre o tempo newtoniano e o tempo prático, a interligação entre tempo e poder, a relação do tempo com protensões e retenções, e o contraste entre o tempo tradicional e o tempo moderno.
Na segunda parte, centrámo-nos nos conceitos bourdieusianos mais próximos do tema do tempo tais como o conceito de habitus, o campo, a articulação entre sociologia e filosofia, sociologia e história, e a questão do universalismo e da racionalização. De um ponto de vista mais metodológico, depois de consultados os índices das principais obras de Bourdieu, analisámos as que mais se relacionavam com o tema do tempo na sua dupla vertente.
Os resultados da nossa análise mostram que, embora o tema do tempo ocupe geralmente uma posição subordinada na sociologia de Bourdieu, em algumas obras, tais como os textos sobre a Argélia ou Meditações pascalianas, a sua presença não é negligenciável e merece ser explorada em maior profundidade, entre outras razões porque está entrelaçada com outras questões muito relevantes, tais como a mudança das estruturas socioeconómicas, o contraste entre o mundo tradicional e a modernização forçada, a globalização neoliberal, etc.
Além disso, o conceito de habitus, fundamental no pensamento de Bourdieu, está intimamente relacionado com o tema do tempo, na medida em que constitui uma ponte entre experiências passadas e futuras assim como o conceito de campo. Por outro lado, a própria sociologia, segundo Bourdieu, opõe-se à filosofia e à história devido à sua peculiar relação com o tempo, tanto à intemporalidade filosófica como ao facto de se perder no pó do acontecimento da história.
Palavras-chave
filosofia, habitus, história.tempo, temporalismo substantivo, temporalismo temático.Descritores
costume e tradição, globalização, sociologia, racionalização.Introducción
Pierre Bourdieu (1930-2002) ha sido uno de los sociólogos contemporáneos más relevantes y, a la vez, más influyente (Fröhlich y Mörth, 1994, p. 3; Eakin, 2001, p. 9; Calero Llanes, 2002, p. 117; Swartz, 2003, p. 791; Tovillas, 2006, p. 13; Riley, 2017, p. 107; Santoro, Gallelli y Grüning, 2018) con una obra variada y compleja. El objetivo de este trabajo es estudiar la sociología del tiempo en Bourdieu, indagar dónde lo encontramos reflejado en sus obras y analizar cuál es su pensamiento al respecto, yendo desde el tiempo del campesino, en sus estudios sobre Argelia, hasta los últimos trabajos; descubrir qué importancia y relevancia tiene en el seno de su heterogénea producción sociológica, algo que no siempre resulta evidente de por sí y que, como dice Javier Cristiano (2022, p. 180), “requiere una justificación” y profundización, teniendo en cuenta que la literatura sobre Bourdieu y el tiempo es bastante limitada (Cristiano, 2022, p. 180).
A este respecto, resulta especialmente relevante —y por eso la retomamos para el presente trabajo— la distinción entre temporalismo temático y temporalismo sustantivo, una idea que se debe al sociólogo Hermínio Martins (1992, pp. 188-189): por un lado, tenemos el temporalismo temático, es decir el grado en el que el tiempo se convierte en objeto de investigación o de reflexión de una disciplina, en nuestro caso la sociología. Se trata de comprobar en qué medida temáticas como “el tiempo social, la diacronía o la historicidad” (Martins, 1992, p. 189) son objeto de reflexión teórica o investigación empírica. Por otro, el temporalismo sustantivo, es decir la incorporación en la sociología del tiempo como una problemática propia, o constitutiva, con sus conceptos, sus instrumentos analíticos y metodológicos, y sus ideas o imágenes temporales. En este caso, dice Martins (1992, p. 189), se trataría de convertir los procesos, la diacronía y el devenir como “base ontológica de la vida sociocultural del hombre o como metodológicamente prioritarios sobre el análisis estructural sincrónico o las formas de explicación”. Sabemos que, tradicionalmente, la sociología se ha centrado poco en el temporalismo sustantivo (Hassard, 1990, p. 1), también, aunque no solo, por la influencia del funcionalismo (Martins, 1992, pp. 188-189) con su enfoque, por lo menos en apariencia, estático (Martins, 1992, p. 194) y atemporal. La crisis del funcionalismo es muy antigua y conocida de sobra, desde la crítica que hizo Ch. W. Mills en La imaginación sociológica a finales de los 50 (1993), en la que, entre otras cosas, desafió a Parsons (Ritzer, 1993, p. 79). Aun así, las cosas no parecen haber cambiado de forma sustancial, ni en el funcionalismo revisado, ni en los “sucesores del funcionalismo” (Martins, 1992, p. 187). Mientras que el temporalismo temático está presente en algunas corrientes sociológicas, como el estructuralismo (Martins, 1992, p. 189), no se puede decir lo mismo del temporalismo sustantivo. Por consiguiente, queremos profundizar sobre las referencias de Bourdieu a ambos tipos de temporalismos, conscientes de que no hay una correspondencia entre los dos y unos niveles altos de temporalismo temático no conllevan automáticamente unos niveles semejantes de temporalismo sustantivo. El presente texto se estructura basándonos en esta diferenciación. Metodológicamente, la distinción entre los dos temporalismos que hemos utilizado para llevar a cabo el estudio se puede resumir así:
1) Con el temporalismo temático hacemos referencia, según lo que nos indica el mismo Hermínio Martins (1992, p. 189), a los aspectos del tiempo o historicidad, que son tomados como objeto de reflexión o tema de investigación; es decir, en nuestro caso, las obras y los escritos de Bourdieu en los que se investiga sobre determinadas cuestiones, temáticas y contextos, y el tiempo y su implicación con los cambios o la reproducción social, así como en la diacronía o sincronía social.
2) Por lo que concierne al temporalismo sustantivo analizamos el compromiso de Bourdieu con “la conceptualización de la temporalidad y de la sustantividad”, para hacer del tiempo “la base ontológica de la vida sociocultural del hombre” (Martins, 1992, p. 189).
En definitiva, en la primera parte del presente trabajo nos dedicamos a analizar las obras de Bourdieu donde se toma el tiempo como objeto de reflexión o tema de investigación, en conexión con otras cuestiones o temáticas, como pueden ser la modernización forzada, el neoliberalismo, o la reproducción social. En la segunda parte repasamos los conceptos bourdieusianos más relacionados con el tiempo, para ver si Bourdieu contribuye a la creación de una subdisciplina que podríamos definir como sociología del tiempo con sus conceptos y sus peculiaridades respecto a otras disciplinas sociológicas. Es cuestión, al fin y al cabo, de averiguar si, respecto al tema del tiempo, Bourdieu fue un innovador o un brillante repetidor de los temas y de las sensibilidades de su época y de los sociólogos que le habían precedido.
La producción intelectual de Bourdieu abarca temáticas muy variadas y, entre ellas, el tiempo, que es “vital” para su obra, pero entremezclada con otros conceptos (Atkinson, 2019, p. 951). Tiene que ver entonces con descubrir en qué medida y de qué manera lo abarca. De hecho, en la sociología se ha incorporado la temática del tiempo en distintas reflexiones teóricas e investigaciones empíricas y constituye ya una variante sociológica con una cierta tradición, que en Francia data por lo menos de los tiempos de Durkheim, Mauss, Bergson y Halbwachs (Alves Mourão, 2016, p. 73); (Hassard, 1990, p. 191); (Ramos Torre, 1989a, p. 35); también en la actualidad, entre otras, con las reflexiones de Bauman sobre la sociedad líquida y la retrotopía. Aun así, todavía no se ha representado el tiempo como base ontológica desde la cual analizar la realidad social, (a este respecto ver el texto de Piazzini Suárez (2006, pp. 4 y ss., -Bajtin y el cronotopo o Giddens y el “estiramiento espaciotemporal”-)), ni se ha conseguido constituir una disciplina sociológica del tiempo. ¿Lo habrá conseguido Bourdieu? Al final de nuestro trabajo de rastreo, análisis y conceptualización, intentaremos dar una respuesta a esta pregunta.
Después de esta breve introducción los apartados siguientes componen el corpus de este trabajo. Comenzamos con la metodología empleada para llevar a cabo nuestro análisis, seguida del trabajo de rastreo, de la revisión bibliográfica y de las propuestas de Bourdieu sobre el tiempo; por último, retomamos los temas teóricos, empíricos y metodológicos que ocupan una posición central en su sociología y que se encuentran interconectados con el tema del tiempo, como son los conceptos de habitus y de campo, la relación entre la sociología y la filosofía, la sociología y la historia, y la cuestión del universalismo y del racionalismo. El trabajo finaliza con las conclusiones y las referencias bibliográficas.
Metodología
En este trabajo se realiza un repaso por la obra de Bourdieu en busca de huellas relacionadas con el tiempo. En primer lugar hemos consultado los índices de las obras de Bourdieu publicadas en castellano para ver si podían tener relación con el objeto de la presente reflexión. Esta primera criba, o proceso de selección previo, ha determinado la elección de los textos a analizar. Las fechas referenciadas son de las ediciones en castellano de los libros de Bourdieu y no de los originales franceses.
Tabla 1. Selección de los textos a analizar
Tabla 1.: Selección de los textos a analizar
Como hemos anticipado en el apartado introductorio, nuestro trabajo de análisis se divide en dos partes: primera, el análisis de las temáticas más relacionadas con el tiempo, presentes en las obras de Bourdieu (temporalismo temático) y, segunda, un análisis de las reflexiones de Bourdieu en relación con las grandes cuestiones sociológicas, teóricas, empíricas y metodológicas en las que la referencia al tiempo es relevante; esto con el fin de conceptualizarlo y comprobar si existen las bases para una nueva disciplina sociológica del mismo (temporalismo sustantivo).
Por último, las referencias a la literatura secundaria nos han permitido reforzar nuestros argumentos, pero no son objeto de un análisis aparte y tampoco van a ser exhaustivas, teniendo en cuenta toda la literatura que se ha publicado sobre Bourdieu.
El temporalismo temático en las principales obras de Bourdieu
En este apartado nos centramos en rastrear los casos en los que explícitamente Bourdieu aborda el tiempo y cuál es el aspecto del tiempo que le interesa. Analizando las obras hemos detectado la presencia de cuatro aspectos temáticos fundamentales que explicaremos a continuación.
a: El tiempo práctico
Este concepto se contrapone al tiempo newtoniano. Es el resultado de una abstracción y no responde a la experiencia: los calendarios o cronometrías que lo asumen son inadecuados, porque dan cuenta de un tiempo en el que ocurren las cosas y, en consecuencia, es extraño a ellas. Frente a este tiempo abstracto está el práctico o de la práctica. A este respecto hemos detectado la presencia de muchas notas temporales en los textos analizados: espera, prisa, premura, urgencia, etc. Desde este punto de vista, la práctica no está en el tiempo; hace el tiempo.
El texto de Meditaciones pascalianas (Bourdieu, 1999a) constituye la aproximación más sistemática de Bourdieu al tema del tiempo y representa la obra que más relación tiene, entre las examinadas, con la diferenciación entre el tiempo práctico y el newtoniano. En el apartado que Bourdieu dedica a las lógicas del obsequio las referencias al tiempo son continuas: prisa, premura, urgencia (Bourdieu, 1999a, p. 260); la sucesión de expresiones relacionadas es continua y “el tiempo desempeña un papel decisivo” (Bourdieu, 1999a, p. 262).
En algunos de los últimos apartados de Meditaciones pascalianas las referencias al tiempo se hacen muy frecuentes y aparecen incluso en los títulos de los capítulos, como en el caso de “El ser social, el tiempo y el sentido de la existencia” (Bourdieu, 1999a, p. 275): frente a un tiempo abstracto, o newtoniano, -es decir, un tiempo astronómico, biológico (Bourdieu, 1999a, p. 275), “deshistorizado y desocializado” (Bourdieu, 1999a, p. 296), existe un tiempo de la práctica, que es el tiempo humano (Bourdieu, 1999a, p. 275). Una distinción que Bourdieu (2007b, p. 130) vuelve a retomar fugazmente en El sentido práctico, hablando de la diferencia entre “el tiempo intemporal”, destemporalizador, de la ciencia, y el tiempo de la acción, así como del tiempo lineal, por un lado, y del tiempo práctico, por el otro (Bourdieu, 2007b, p. 136).
b: La relación entre el tiempo y el poder
En el capítulo dedicado a la doble verdad del trabajo físico, humano, Bourdieu recuerda las estrategias de los dominantes: los periodos de más coacción se alternan con periodos de concesiones y relajación, para que se termine percibiendo la vuelta al estado anterior y al tiempo inicial casi como si fuera una conquista (Bourdieu, 1999a, p. 269). En esta obra aparecen reflexiones sobre el tiempo en relación con el trabajo, el paro, y las condiciones estructurales de la existencia, como también con el “tiempo de estrés y de prisa de los ejecutivos, quienes no tienen tiempo de disfrutar de todos los bienes que poseen” (Bourdieu, 1999a, p. 299), y que terminan teniendo los problemas propios de la sociedad de la individuación, como la depresión (Béjar, 2021, p. 20).
La falta de tiempo y el tener una agenda sobrecargada, según Martuccelli (2005, p. 68) representan un signo de poder y prestigio social. En relación con el poder, tenemos la espera, el retrasar, el hacer esperar (Cristiano, 2022, p. 182), el prever, el diferir, todo ello artes que son parte del “ejercicio del poder” (Bourdieu, 1999a, p. 302) y que se parecen a las formas y a los ritmos de la clase burguesa, con sus “esperas, retrasos, contenciones” (Sidicaro, 2003, p. xvi), descritos por Bourdieu en La Distinción. Aquí la clave es el tiempo en relación con el poder (Cristiano, 2022, p. 182). En Homo academicus Bourdieu (2008, p. 129) recuerda la relación existente entre tiempo y poder en el mundo académico-universitario: de allí la “espera sumisa” y la necesidad de tiempo para crear “alianzas”, “clientelas”, “complicidades” (Bourdieu, 2008, p. 130), mientras se reduce el tiempo para la investigación.
Algo parecido se encuentra en Los Herederos, obra en la que Bourdieu describe la escuela como una institución que contribuye a reproducir las estructuras existentes (Dosse, 2004, p. 90) y el tiempo se entremezcla con la estratificación en clases sociales (Villalobos Albornoz, 2013, p. 138). La clase social influye sobre el futuro académico y profesional de los jóvenes (Bourdieu y Passeron, 2003, p. 14), y la influencia sobre los estudiantes de “las adquisiciones pasadas” (Bourdieu y Passeron, 2003, p. 28) resulta relevante. En Bourdieu, por consiguiente, encontramos algo parecido a lo que Braudel describió como el tiempo social, que ligaba las estructuras “económicas, sociales, políticas y civilizadoras” (Guerra Manzo, 2005, p. 127) al tiempo. Por otro lado, el tiempo de los estudiantes es un tiempo libre de las presiones laborales (Bourdieu y Passeron, 2003, p. 50) en el que estudiar es una actividad del tiempo presente que se relaciona con el futuro.
El tema de las clases sociales interesó a Bourdieu desde el principio, probablemente influido por su experiencia personal: cuando era joven, él, que procedía de una familia modesta, estudió en la Escuela Normal Superior rodeado de compañeros de clase alta (Pérez, 2017, pp. 9-10); (Calero Llanes, 2002, p. 120). El mismo Bourdieu, con su vida, encarnaba la ruptura con esas reglas de reproducción social que él mismo describió en Los Herederos (Tovillas, 2006, p. 10). La clase social para Bourdieu no se limita al cálculo individual de la renta (Ritzer, 1993, p. 506). El acceso no es universal y depende de las condiciones de existencia (nivel educativo, sexo, ingresos, etc.) (Bourdieu, 1999a, p. 92). Hermínio Martins (1992, p. 102) recuerda que, entre las adscripciones, las que se relacionan con el tiempo son las menos flexibles, porque al respecto no tenemos ningún margen de libertad. El tema de las clases sociales vuelve a aparecer con fuerza en otras obras de Bourdieu, como La Distinción (Ritzer, 1993, p. 505), e incluso en El sentido práctico. En La Distinción (1998, p. 140), Bourdieu, en un párrafo titulado “Tiempo para comprender”, explica cómo con el paso del tiempo y con el acceso de los hijos de clase media y baja a los títulos educativos, y la consiguiente superproducción de títulos académicos, estos pierden valor.
Además de la distinción entre tiempo newtoniano y tiempo práctico, y de la relación evidente que hay entre tiempo y poder, podemos añadir que, a partir de las reflexiones contenidas en Meditaciones pascalianas, no hay en Bourdieu una concepción del tiempo kairológico, que está presente en el marxismo de Benjamin; es decir, la idea del tiempo mesiánico, del momento revolucionario que hay que aprovechar para destruir el capitalismo o “la tierra del mal” (Ramos Torre, 2014, p. 165). De hecho, según Villalobos Albornoz (2013, p. 143), Bourdieu, con su concepción del tiempo, rompe con el marxismo ortodoxo que imagina un tiempo utópico y un futuro sin clases. Bourdieu (2021, p. 32) critica el marxismo en cuanto ideología que se quiere presentar como ciencia, mientras que se olvida de los agentes. En Meditaciones pascalianas (1999a, p. 18) polemiza abiertamente con la “vulgata” marxista, que ha obnubilado a varias generaciones.
c: El tiempo y su relación con las retenciones y las protensiones
La idea del tiempo presente incorpora las retenciones, es decir pasado incorporado, y las protensiones, cosas que están al venir, aunque sean parte del presente de la acción, porque se trata de un porvenir que es cuasi-presente.
En la segunda parte de Meditaciones pascalianas se encuentra una clara referencia al tiempo en relación con retenciones y protensiones. El presente, dice Bourdieu (1999a, p. 279), no se reduce a un instante puntual, sino que incluye protensiones y retenciones. El parado, por ejemplo, no pierde solo su trabajo, sino también todo “el porvenir visible ya en el presente inmediato” (Bourdieu, 1999a, p. 294), como las citas, las fechas, los horarios. Así su tiempo libre se convierte en muerto. Mientras que el que tiene un trabajo fijo puede tener un proyecto de vida y mirar al porvenir de otra manera (Bourdieu, 1999a, p. 298).
En El sentido práctico se pueden encontrar referencias a varios aspectos y dimensiones del tiempo bourdieusiano. Y en especial manera, como explicamos a continuación, se encuentran unas significativas referencias a las retenciones y a las protensiones. El uso de términos relacionados con el tiempo aparece ya en el mismo prefacio: retorno, retrospectivamente, anticipaciones, “la estructura y la orientación del tiempo” (Bourdieu, 2007b, p. 21), la sucesión temporal, etc. Entre otras cosas, Bourdieu (2007b, p. 117) afirma aquí que el cuerpo “no memoriza el pasado, actúa el pasado” (Bourdieu, 2007b, p. 118). Y recuerda que en Argelia hacer las cosas al mismo tiempo que los demás no es el resultado de una casualidad, sin importancia, sino la consecuencia de la incorporación del orden social (Bourdieu, 2007b, p. 123). En el capítulo 6 de El sentido práctico, titulado “La acción del tiempo” (Bourdieu, 2007b, p. 157), las referencias al tiempo son continuas: la ciencia destemporalizante (Bourdieu 2007b, p. 157), el tiempo como incertidumbre (Bourdieu, 2007b, p. 159), “el efecto destemporalizante de la mirada objetiva” (Bourdieu, 2007b, p. 167). Las reflexiones que se encuentran sobre el tiempo que tiene que pasar entre el don y el contra-don, retomando a Levi Strauss, como demostración, al respecto, de la importancia del tiempo: el mismo don, el mismo gesto, cambian totalmente de significado si se han hecho a tiempo o a destiempo (Bourdieu, 2007b, p. 169) y el tiempo en este caso lo es todo. Esto permite que el obsequio y el contra-obsequio se perciban como “sin pasado ni porvenir” (Bourdieu, 2007b, p. 180). Además, el don se convierte en un ejercicio de violencia simbólica (Bourdieu, 2007b, p. 203) porque genera dependencia y obligaciones, y contribuye a perpetuar las jerarquías (Bourdieu, 2007b, p. 212); mientras que ofrecer el propio tiempo al prójimo es otra norma grupal de obligado cumplimiento (Bourdieu, 2007b, p. 207). Sin embargo, la obra se centra sobre todo en el tema del sujeto y del objeto: según Bourdieu (2007b, p. 40), la sociología contribuye también a “la construcción del sujeto”, rompiendo así las falsas contraposiciones. Después del Prefacio, se encuentran algunas referencias al futuro, al “porvenir probable” (Bourdieu, 2007, p. 87); por ejemplo, cuando hace referencia a las acciones que pueden resultar “ajustadas al futuro sin ser el producto de un proyecto o de un plan” (Bourdieu, 2007b, p. 83). Además, inspirándose en Mead, retoma el tema de las protensiones, como en el ejemplo del jugador que prevé donde se encontrará la pelota, anticipándose al adversario (Bourdieu, 2007b, p. 131), porque el presente engloba las anticipaciones. Mientras que en el segundo libro Bourdieu vuelve a publicar un artículo de los primeros años 70 que se centra en la importancia de la primogenitura en la herencia, en la región bearnesa (Bourdieu, 2007b, p. 235): otra vez el tiempo cumple un papel importante y se mezcla con otras reglas e impedimentos, aunque el objetivo en este caso sea el mantenimiento del patrimonio (Bourdieu, 2007b, p. 243). Incluso en la descripción de las bodas entre primos paralelos aparece de vez en cuando el tema del tiempo (Bourdieu, 2007b, p. 289-290), pero queda patente su papel secundario. La “estructura social de la temporalidad” (Bourdieu, 2007b, p. 305) determina que en la Cabilia existan “límites de edad” y que sean los varones maduros los que ocupan una posición central a la hora de tomar decisiones, como las del casamiento de los hijos (Bourdieu, 2007b, p. 306). Así, son frecuentes las referencias a la edad, al tiempo, a la espera, y aparecen términos como urgencia, apresurar, periodo, “eliali”, etc. (Bourdieu, 2007b, p. 320).
d: La contraposición entre tiempo tradicional y tiempo moderno
Este es uno de los temas principales en las investigaciones de Bourdieu sobre Argelia cuando describe el proceso de transición del tiempo tradicional campesino al tiempo del agente económico moderno. Durante este proceso de transición el subproletario argelino recurre a retazos del habitus temporal tradicional en el mundo en el que no tiene asideros; de ahí que su futuro colapse o no emerja. Y contrapone dos futuros distintos: por un lado, la previdencia; por el otro, la previsión, o futuro moderno, más incierto y abierto a las novedades. En efecto, por lo que concierne a la contraposición entre sociedades tradicionales y modernas, aunque Bourdieu no crea en una sociología basada en la mera repetición de la tradición (Bourdieu, Chamboredon y Passeron, 2013, p. 48), en los trabajos sobre Argelia (Villalobos Albornoz, 2013, p. 139) tenemos una distinción parecida a la que hizo Durkheim entre sociedades mecánicas y orgánicas (Merton, 2002, p. 209), o a la que lleva a cabo Elias, en su obra El proceso de la civilización (Guerra Manzo, 2005, p. 135), entre el tiempo medieval y el tiempo moderno, entre la sociedad de los guerreros y la de los cortesanos, o entre el reloj fisiológico y el reloj social y disciplinario (Guerra Manzo, 2005, p. 140). También recuerda a Tönnies, (Álvaro, 2010, p. 6), quien fue el primero en contraponer los valores comunitarios a la sociedad como “agregado y artefacto mecánico” (Álvaro, 2010, p. 16). Como dice Eickelman (Bourdieu, 2007a, p. 21), la dicotomía entre mundo rural y mundo urbano es uno de los aspectos clave para entender la cultura musulmana y por eso ocupa un espacio relevante en las reflexiones de Bourdieu sobre Argelia.
Esta contraposición entre tiempo tradicional y tiempo moderno la encontramos en los primeros trabajos de Bourdieu sobre Argelia: Argelia 60 (Bourdieu, 2006b), Antropología de Argelia (Bourdieu, 2007a) y El desarraigo (Bourdieu y Sayad, 2017).
Las primeras consideraciones de Bourdieu sobre el tiempo aparecen en los textos sobre la Cabilia de los años sesenta: despilfarro de tiempo, porvenir, “la tiranía del reloj” (Bourdieu, 2006b, p. 50), en los que las referencias son continuas y los cambios en las estructuras temporales se entrecruzan con los cambios en las estructuras socioeconómicas.
En efecto, desde las primeras páginas de Argelia 60, el autor deja claro que solo “una sociología de las disposiciones temporales” (Bourdieu, 2006b, p. 27) puede dirimir la relación entre las estructuras y los sujetos y puede aclarar las dificultades del proceso de adaptación a la economía capitalista (Bourdieu, 2006b, p. 33). Para el campesino tradicional (Bourdieu, 1963, p. 29) el porvenir se basa en la tradición y en los resultados de la cosecha anterior (Bourdieu, 2006b, p. 38). Con el nuevo sistema capitalista se rompe, por ejemplo, “la unidad orgánica que unía el presente del trabajo a su porvenir” (Bourdieu, 2006b, p. 40) mientras se empieza a intuir el valor de “anticipación o de representación” que puede llegar a tener la moneda (Bourdieu, 2006b, p. 42). En la economía campesina, precapitalista, basada en la cohesión familiar, el futuro es azar, desconocimiento, porque solo Dios lo puede conocer (Bourdieu, 2006b, p. 48) y, a la vez, tranquilidad, procedente de la cohesión familiar; mientras que el cálculo económico, aunque exista, nunca se puede declarar expresamente. Al mismo tiempo, se exige la adaptación a los ritmos y tiempos del grupo (Bourdieu, 2006b, p. 63). Las referencias al tiempo son más presentes en el primer capítulo, “Reproducción simple y tiempo cíclico” (Bourdieu, 2006b, p. 35) que en el segundo, que se centra en describir los cambios de la economía y la cohesión familiar, determinados por la introducción del capitalismo. Mientras que en la tercera y en la cuarta parte las referencias al tiempo vuelven a ser frecuentes: por ejemplo, en la descripción de los enfrentamientos entre los sueños irrealizables del subproletariado y los futuros más realistas de los más acomodados. El vivir al día, sin referencias al futuro, es una norma de obligado cumplimiento para los subproletarios (Bourdieu, 2006b, p. 127). Por poner otro ejemplo, con la introducción de los créditos el tiempo empieza a tener valor contable (Villalobos Albornoz, 2013, p. 140) y se entrevé una distinción entre realistas y utopistas: los primeros destacan en la categoría de los trabajadores cualificados y los segundos prevalecen entre el subproletariado (Villalobos Albornoz, 2013, p. 141). Además, emerge la referencia a “un futuro abstracto” (Bourdieu, 2006b, p. 44), que estaba ausente en la lógica de la economía precapitalista.
En El Desarraigo (Bourdieu y Sayad, 2017) describen la sociedad de Argelia de principios de los sesenta, que está pasando por un proceso de lucha colonial y de transición, o de desarraigo, en la que los valores de los campesinos de mayor edad estaban desajustados respecto a las nuevas situaciones económicas (Ferrante, 2008). Bourdieu utiliza un esquema binario, contraponiendo los valores de los campesinos con los de las nuevas situaciones económicas, según el modelo seguido por Durkheim, Tönnies, Malinowski e incluso por varios pensadores estructuralistas. Los actores de las nuevas situaciones económicas percibían las prácticas campesinas como “tiempo muerto y desempleo” (Pérez, 2017, p. 17). Se termina valorando mejor los trabajos no agrícolas. Incluso algunos campesinos terminan considerándose a sí mismos como parados porque no tienen un salario estable. Además, se ponían en evidencia la incapacidad de los campesinos de prever el futuro, su atadura a las necesidades del presente, sin un mañana seguro (Bourdieu y Sayad, 2017, p. 207), y cierto “abandono fatalista” (Bourdieu y Sayad, 2017, p. 36). Con la imposición por parte del sistema colonial de las nuevas prácticas económicas se aflojan también los lazos sociales, como consecuencia del cambio en el modelo productivo y de la “individualización de la propiedad” (Bourdieu y Sayad, 2017, p. 52) y de una cierta apertura de los más privilegiados al consumo ostensible (Bourdieu y Sayad, 2017, p. 154). El más anciano de la familia pierde influencia si se compara con lo que ocurría en el modelo tradicional basado en la agricultura (Bourdieu y Sayad, 2017, p. 100) y se termina percibiendo el tiempo dedicado al trabajo sólo si se convierte en dinero (Bourdieu y Sayad, 2017, p. 102), hasta el punto de que se puede afirmar que “el campesino como tal ha muerto” (Bourdieu y Sayad, 2017, p. 118), mientras que los valores de los campesinos se convierten en inútiles, como consecuencia del reagrupamiento forzado (Bourdieu y Sayad, 2017, p. 175). La vejez pasa rápidamente de ser percibida como tiempo de la sabiduría a serlo como tiempo de la inutilidad y los nuevos valores se van naturalizando, como si fueran el resultado de una evolución inexorable (De Lucas, 1994, p. 34). Como consecuencia del desarraigo “los jóvenes toman a los viejos por locos” (Bourdieu y Sayad, 2017, p. 176). Dice Bourdieu respecto a la nueva concepción del tiempo en los reagrupamientos: “ahora, el campesino descubre el tiempo como algo que ‘puede perderse’, es decir, descubre la oposición entre el tiempo vacío o ‘perdido’ y el tiempo lleno o ‘activo’, nociones extrañas […] a la lógica de la economía precapitalista” (Bourdieu y Sayad, 2017, p. 189). La nueva temporalidad contrapone radicalmente el tiempo del trabajo productivo al tiempo improductivo (Bourdieu y Sayad, 2017, p. 189). Lo mismo le ocurre al trabajador que, en el ámbito del neoliberalismo occidental, se queda desempleado: su tiempo libre se convierte en tiempo muerto (Bourdieu, 1999a, p. 294). En El sentido práctico Bourdieu (2007b, p. 187) pone en evidencia que con el cambio del modelo productivo aumenta la productividad y el tiempo se convierte en un bien precioso, mientras que las relaciones económicas mercantiles reemplazan la solidaridad campesina de antaño; aquello que Durkheim había definido como solidaridad mecánica (Bourdieu y Sayad, 2017, p. 122) o, como dice el texto, “el espíritu de cálculo corroe los fundamentos mismos de la sociedad tradicional” (Bourdieu y Sayad, 2017, p. 138). Incluso la forma de saludarse ha cambiado con los reagrupamientos y la modernización forzada respecto a lo que ocurría en la sociedad tradicional campesina (Bourdieu y Sayad, 2017, p. 166). En este caso no se puede hablar de alodoxia o de histéresis de los habitus (Bourdieu, 1999a, p. 211), porque estos campesinos que luchan por sobrevivir se agarran a un pasado que saben que en realidad está “muerto y enterrado” (Bourdieu y Sayad, 2017, p. 37). De todas formas, la contraposición entre el mundo tradicional y el moderno que acabamos de describir no es tan lineal y existen muchas situaciones contradictorias que mezclan elementos de modernidad y de tradición, creando “interferencias y contradicciones” (Bourdieu y Sayad, 2017, p. 205). Bourdieu es consciente de que el proceso de diferenciación no significa a la fuerza progreso y siempre son posibles procesos de involución, al contrario de lo que creían el evolucionismo y el desarrollismo, unas corrientes bien presentes en el pensamiento sociológico (Martins, 1992, p. 222).
También en Contrafuegos encontramos referencias a la contraposición entre tiempo moderno y tiempo tradicional. Bourdieu nos propone unas herramientas teóricas para resistir al neoliberalismo y elogia los tiempos pasados, como un laudator temporis acti, en los que en la política no valía sólo “el hacerse ver” (Bourdieu, 1999b, p. 15), y en los que no se miraba solo al individuo. En los tiempos modernos neoliberales se impone “la inevitabilidad histórica” (Bourdieu, 1999b, p. 40) y parece como si no existieran alternativas al modelo dominante. La globalización neoliberal es un mito que se impone y que consigue que se acepten los peores males, como el empeoramiento de las condiciones laborales (Bourdieu, 1999b, p. 50). En esta nueva sociedad neoliberal la rentabilidad financiera determina que pasen a un segundo plano las consecuencias sociales, que sí se tenían en cuenta en el modelo anterior (Bourdieu, 1999b, p. 58). Y aquí es donde Bourdieu (1999b, p. 59) auspicia la introducción de una norma que impida la vuelta atrás en materia social. Concierne a problemas que ya habían afectado a los subproletarios de Argelia, quienes terminan echando de menos las relaciones paternalistas y la cercanía de antaño (Bourdieu, 2006b, p. 79), y se agarran a trabajos penosos con tal de sobrevivir, sin las pocas certezas del porvenir que tenían en la sociedad tradicional (Bourdieu, 2006b, p. 123).
Como hemos dicho, también en Contrafuegos aparecen, aunque menos frecuentemente que en Meditaciones pascalianas, términos que hacen referencia al tiempo: urgentemente, esperar, preconizar, instantaneismo, largo plazo, futuro, prever; aparece también la referencia al rápido olvido, que predomina en la sociedad contemporánea (Bourdieu, 1999b, p. 102), en nombre “del instante presente, rabiosamente inmediato” (Bourdieu, 1999b, p. 103).
Cabe destacar que, en Contrafuegos, en contra de la neutralidad axiológica, Bourdieu vuelve a pensar en el sociólogo activo en contra del neoliberalismo (Bourdieu, 1999b, p. 77) y de “la mundialización de lo peor” (Bourdieu, 1999b, p. 116). El neoliberalismo, con su precariedad permanente, provoca la desestructuración de las estructuras temporales y convierte el porvenir en “algo incierto” (Bourdieu, 1999b, p. 121). Bourdieu auspicia una redistribución del tiempo distinta, entre el tiempo laboral y el tiempo del descanso o de la reproducción (Bourdieu, 1999b, p. 127).
Por último, se encuentran algunas pinceladas sobre el tiempo también en Autoanálisis de un sociólogo (2006a), en el que Bourdieu vuelve a hablar sobre el tiempo, aunque no se encuentre una relación clara con una de las cuatro temáticas propuestas y analizadas. Asimismo, recuerda que con el paso del tiempo fue afinando su método sociológico (Bourdieu, 2006a, p. 14), basado sobre todo en la reflexividad crítica antisartriana (Bourdieu, 2006a, p. 41). Concluye recordándonos que, por la falta de tiempo, no ha podido debatir suficientemente con los autores contemporáneos para superar así los límites del ensimismamiento, que es algo que Bourdieu ha podido hacer solo, en parte, retrospectivamente (Bourdieu, 2006a, p. 15). Igualmente reconoce que uno de sus principales temas de investigación ha sido la relación de los subproletarios con el tiempo (Bourdieu, 2006a, p. 141), un tema, por lo menos en apariencia, trivial.
El temporalismo sustantivo en Bourdieu
En este apartado tratamos algunos temas centrales en la sociología y en los que el profesor francés ha profundizado a través de sus reflexiones sobre el tiempo, como los conceptos de habitus y de campo, la articulación de la sociología, la historia y la filosofía, y la cuestión del universalismo y de la racionalización. Aquí se hace referencia al tiempo sustantivo en la obra analítica de Bourdieu, y, por ende, a la construcción de conceptos y a la posible configuración de una disciplina sociológica del tiempo. Se pretende resaltar hasta qué punto algunos de los temas teóricos más relevantes en la obra de Bourdieu incorporan el tiempo.
En efecto, al hablar de tiempo en Bourdieu, un concepto fundamental es el de habitus, que hace referencia a esquemas de percepción, pensamiento y acción (Bourdieu, 2007a, p. 13) heredados del pasado (Ferrante, 2008) “y encarnados” (Ritzer, 1993, p. 502), y no excluye a priori la introducción de innovaciones (Bourdieu, 1999a, p. 213); (Fernández Fernández, 2003, p. 17), -porque constriñe y limita, pero no determina todo (Ritzer, 1993, p. 503) y deja al individuo capacidad creativa (Fernández Fernández, 2003, p. 25), generando una especie de juego complejo entre libertad y constricciones. El habitus es “presencia del pasado en el presente que posibilita la presencia en el presente del porvenir” (Bourdieu, 1999a, p. 280). Además, ofrece “puntos de apoyo” y a la vez posibilita proporcionar nuevos mundos; es decir tiene “un aspecto creador” (Ferrante, 2008) y no se reduce a un “instantaneísmo mecanicista” (Bourdieu, 1999a, p. 280), porque se refiere a la capacidad de construir la realidad social, aunque recortada por ciertos límites estructurales espaciotemporales (Bourdieu, 1999a, p. 181), las condiciones de existencia, etc. De hecho, entre el habitus de clase y el individual existe una oximórica “diversidad en la homogeneidad” (Fernández Fernández, 2003, p. 20). Es a través del cuerpo como emerge “la inercia del pasado” (Ferrante, 2008) y el tiempo está presente en el habitus bajo la forma de pasado incorporado (Bourdieu, 1999a, p. 89), que no es necesario recordar porque está y es parte de nosotros y permite en muchos casos anticipar el futuro, excluyendo de forma inconsciente las prácticas consideradas menos probables (Bourdieu, 2007b, p. 88). El habitus es el resultado de la herencia del pasado, pero es dinámico y no estático (Bourdieu, 2007b: 89). Es el habitus lo que nos empuja a no hacer determinadas acciones porque las sentimos como no adecuadas para nosotros y nuestras condiciones de existencia (Bourdieu, 2007b, p. 91). Los mismos conflictos generacionales, según Bourdieu (2007b, p. 101), son el resultado de habitus distintos que llevan a pensar de forma distinta sobre lo posible, lo imposible, etc. El habitus es también un “poder invisible de orquestación”, presente incluso en la misma sociología (Bourdieu, 1999a, p. 150) y que permite, por lo menos en parte, anticipar el futuro (Bourdieu, 1999a, p. 188). Como se hace evidente en la lógica del obsequio, que se hace sabiendo que recibirá un determinado tipo de respuestas, es decir el contraobsequio (Bourdieu, 1999a, p. 254).
En el concepto de habitus, se percibe la idea del pasado que se incorpora y que es parte de nosotros; es decir la idea del habitus como habitualidad, experiencia (Bourdieu, 2021, p. 11-12), que transforma a los sujetos sociales (Bourdieu, 2021, p. 37) y que está hecho de disposiciones que permiten “anticipar lo que ocurrirá y esperar lo que pasará”; es decir, “adelantar lo probable” (Bourdieu, 2021, p. 38).
Según Ferrante (2008), Bourdieu decidió utilizar el concepto de habitus, que ya tenía un largo recorrido en el pensamiento filosófico (Fernández Fernández, 2003, p. 10), para que no se interpretara como un mero sinónimo de costumbre y para “rescatar el poder creador del agente”: el habitus es pasado que sigue vivo, pero que no determina “todas las acciones futuras” (Bourdieu, 1999a, p. 89) porque no se puede eliminar al sujeto (Bourdieu, 2021, p. 20) y “a los agentes singulares”, como vuelve a afirmar en La dominación masculina (Bourdieu, 1998b, p. 105). El habitus es, en síntesis, “subjetividad socializada” (Bourdieu y Wacquant, 2005, p. 166). En Bourdieu, —al contrario de lo que ocurre en sociólogos de la posmodernidad que hablan de presentificación (Ramos Torre, 2014, p. 150) y de ahorismo, o que, describiendo la sociedad de la individualización, se centran solo en el eterno presente del individuo (Béjar, 2021, p. 20)—, el pasado no desaparece; está presente y, por lo menos en parte, condiciona y no resulta inútil e ineficaz después de pocos instantes (Ramos Torre, 2014, p. 157). Cuando Bourdieu acuñó el concepto de habitus, la sociedad de la información, -con sus consecuencias sobre “la adhesión inconsciente al presente” (Gonçalves Torreiro, 2014, p. 107) estaba todavía in nuce.
De hecho, Bourdieu (1999b, p. 104) polemizará en contra del cortoplacismo en Contrafuegos; allí indica que las instituciones dependen ciertamente de su historia, pero a la vez de su posición actual en el sistema (Bourdieu, 2007a, p. 73). O, dicho de otra manera, la historia nos condiciona, pero a la vez es objeto de una reinterpretación continua (Pérez, 2017, p. 17). Las innovaciones son siempre posibles: por ejemplo, el totum revolutum de 1968 permitió introducir el tema del poder en la filosofía anquilosada de la posguerra (Bourdieu, 2006a, pp. 20-21). De ahí la idea del poder no solo como dominación directa, sino también en el sentido foucaultiano de poder capilar, extendido en toda la sociedad (Bourdieu, 1999a, pp. 136-137) y que llega incluso a penetrar en los cuerpos (Farías, 2010, p. 20). Mientras que resulta distinto el caso de Argelia durante la dominación francesa: por imposición del colonialismo, que obligaba a aceptar el cambio económico y cultural, se determinó que se perdiera la espontaneidad que suele crearse por el juego de “asimilación y adaptación” (Bourdieu y Sayad, 2017, p. 53).
Por último, cabe recordar que la noción de habitus ha generado mucho debate y probablemente no ha conseguido solucionar los problemas procedentes de la contraposición entre acción y estructura (Farías, 2010, p. 11), entre otras cosas porque ha terminado priorizando las estructuras (Farías, 2010, p. 23), reduciendo al mínimo la capacidad innovadora del agente.
En La Distinción (1998a: 140) habla de histéresis de los habitus, haciendo referencia a los títulos educativos: la histéresis de los habitus consiste en “aferrarse a los valores escolares que procuraban los más altos beneficios en un estado anterior del mercado”. Y define el habitus como “estructura estructurante, que organiza las prácticas y la percepción de las prácticas”, pero a la vez “también estructura estructurada” (Bourdieu, 1998a, p. 170).
Otro concepto relacionado con el de habitus, y con el tiempo, es el concepto de campo, que consiste en “una red o una configuración de relaciones objetivas entre posiciones” (Bourdieu y Wacquant, 2005, p. 134). Estas pueden ser el sistema educativo, “el Estado, la Iglesia, los partidos políticos o los sindicatos” (Bourdieu y Wacquant, 2005, p. 140), que constituyen todos ejemplos de campos. En un campo, sostiene Bourdieu, hay dominación y también lucha. De hecho, el habitus adquirido por los agentes, se expresa “dentro del campo de oportunidades más o menos favorables de actualización” (Bourdieu y Wacquant, 2005, p. 143). Además, cada campo tiene unas propiedades o características estables y, a la vez, una historia y una evolución específica (Bourdieu y Wacquant, 2005, p. 148); (Bourdieu, 1997, p. 70). De allí su relación con el tiempo y el concepto de trayectoria, que hace referencia a “las posiciones sucesivas” dentro de un campo (Bourdieu, 1997, p. 72).
En referencia a la articulación de la sociología y la historia y la filosofía podemos afirmar que Bourdieu contrapone la sociología al saber filosófico, caracterizado por atemporalismo y abstracción, y al saber histórico, que se pierde demasiado en detalles nimios, sin verdadera relevancia: “el sociólogo posee más empirismo que el filósofo y más teoría que el historiador” (Bourdieu, 2021, p. 91). De ahí la importancia de tratar, aunque brevemente, esta cuestión y su relación con la temática del tiempo. Recordamos que Bourdieu se fue progresivamente alejando de la filosofía porque la filosofía le resultaba alejada de la realidad —pensemos en las abstracciones de un filósofo contemporáneo como John Rawls (Bourdieu, 1999a, pp. 107-108)— y caracterizada por el excesivo uso de abstracciones, atemporalismo, grandilocuencia y “distanciamiento social” (Bourdieu, 2006a, p. 63), —como si mirara desde lo alto a “las disciplinas empíricas” (Moreno Pestaña, 2005, p. 20)—, lo que se hace evidente en algunos campus universitarios encerrados en su “distanciamiento intelectualocéntrico” (Bourdieu, 1999a, p. 61).
Bourdieu llegó incluso a considerar la filosofía como un estorbo “para el progreso de las ciencias sociales” (Bourdieu, 2006a, p. 102); aunque, según Derrida, la ruptura entre Bourdieu y la filosofía fue una “ruptura amorosa” (Dosse, 2004, p. 83), como se podría comprobar por las continuas referencias a filósofos como Bergson (Bourdieu, 1963, p. 43), Platón, Nietzsche (Bourdieu, 2007b, p. 47), Leibniz (Bourdieu, 2007b, p. 111) o Wittgenstein (Calero Llanes, 2002, p. 127) y también por el interés casi obsesivo por la relación entre sujeto y objeto, una cuestión que los filósofos plantearon hablando del libre albedrío (Bourdieu, 2007b, p. 75). De hecho, ¿cómo podemos medir el habitus y convertirlo en un operador analítico válido y fiable desde un punto de vista sociológico? Bourdieu (1998a) nos dará algunas pistas en La Distinción, aunque, por lo general, el habitus no resulta “directamente accesible a la observación” (Farías, 2010, p. 18). De ahí la idea de que en realidad Bourdieu se quedó en el campo de la filosofía. Recordamos que la filosofía en algunos casos llegó a tildar a la sociología de autoritaria y policial (Bourdieu, 1999a, p. 46) y, en otros casos, con sus pretensiones universalistas —por cierto, presentes también en el derecho (Bourdieu, 1999a, p. 164)—, según Bourdieu (1999a, p. 48), se ha olvidado de la historia. De ahí la crítica a esos mecanismos “transhistóricos de comunicación”, presentes en un autor como Habermas (Bourdieu, 1999a, p. 146): incluso los símbolos matemáticos tienen un carácter histórico, porque no existe un absoluto, ni un más allá de lo histórico (Bourdieu, 1999a, pp. 151-152). Se niega así la trascendencia en nombre de la inmanencia y del sujeto histórico (Bourdieu, 1999a, pp. 152). Una crítica parecida la hizo Durkheim, quien estaba convencido de que la sociología tenía que sustituir a la filosofía, que se caracterizaba por “desvaríos e insuficiencias” (Ramos Torre, 2012, p. 109). De ahí la necesidad, según Durkheim, de abordar el tiempo desde una perspectiva sociológica y no filosófica (Ramos Torre, 2012, p. 112), el tiempo como entidad social, un tiempo común al grupo (Durkheim, 1982, p. 9); y de rechazar las analogías organicistas y biologicistas, sin tener en cuenta las especificidades de las sociedades (Bourdieu, Chamboredon y Passeron, 2013, p. 77). Aun así, el mismo Durkheim terminará cayendo en un error parecido, haciendo coincidir orden histórico/cronológico y orden lógico, en Las formas elementales de la vida religiosa. Además, Durkheim no se refería solo a la filosofía. De hecho, decía lo mismo sobre la historia, una disciplina que según él habría tenido que convertirse a los principios y métodos de la sociología (Ramos Torre, 1989a, p. 41). Por esa razón, Bourdieu se acercó a la etnología y después, definitivamente, a la sociología. Cuando se acercó a la sociología lo hizo en nombre de una sociología alejada de la ingenuidad positivista (Bourdieu, 1999a, p. 83), del cientifismo (Bourdieu, 2006a, p. 94) y de la excesiva especialización, sin por eso llegar a casarse con la perspectiva marxista (Bourdieu, 2006a, p. 106), pero tampoco con su contrario (Bourdieu, 2006a, p. 146).
El aspecto principal que cabe remarcar analizando la relación entre sociología, historia y filosofía, teniendo en cuenta los objetivos del presente trabajo, es el siguiente: Bourdieu, lejos del atemporalismo de la filosofía y de la pérdida en la polvareda del acontecimiento de la historia, parece reivindicar una sociología dotada de actualidad y de un claro principio de relevancia. Como dice Villalobos Albornoz (2013, p. 144), Bourdieu piensa en un tiempo sociológico implicado en las dinámicas sociales y no en un tiempo filosófico, el tiempo-espacio episódico de los acontecimientos pequeños y singulares que indica Piazzini Suárez (2006, p. 59) siguiendo la propuesta de Wallerstein.
Otras cuestiones que Bourdieu trata, a través de las referencias sobre el tiempo, son el universalismo y la racionalización. No podemos olvidar que la racionalidad y la relación entre medios y fines representan “la llave de entrada para el análisis de las estructuras temporales de la vida humana” (Martins, 1992, p. 197). Por otro lado, aceptar los universales culturales significaría olvidarse de la historia (Martins, 1992, p. 200); mientras que Bourdieu (2007a, p. 17) niega la existencia de universales culturales, válidos para toda cultura y para todo momento histórico (Martins, 1992, p. 200), critica “el imperialismo de lo universal” (Bourdieu, 1999b, p. 32), y se opone también al “universalismo intelectualista” (Bourdieu, 1999a, p. 96), aunque al mismo tiempo rechaza las visiones reduccionistas (Bourdieu, 1999a, pp. 147 y 159) y quiere alejarse tanto del objetivismo como del relativismo extremo; sin embargo siempre existe el riesgo por parte del sociólogo de caer en interpretaciones etnocentristas (Bourdieu, Chamboredon y Passeron, 2013, p. 104). Muchas veces (Bourdieu, 1999a, p. 47) quiere ver lo universal ahí donde se esconden campos específicos y limitados. Por ejemplo, Bourdieu (2007b, p. 180) recuerda el caso del economicismo que aplica a las economías precapitalistas los principios de la economía capitalista. No obstante, en la versión norteamericana de La Distinción hace referencia a la dimensión universal de las temáticas francesas ahí tratadas (Sidicaro, 2003, p. XIII), pero no hay un hombre racional universal —que es el resultado de una antropología imaginaria, no real (Bourdieu, 2007b, p. 160)—, sino una persona de carne y hueso con su nivel educativo, su condición económica y sus idiosincrasias, y hay que considerar “las condiciones históricas de posibilidad” (Bourdieu, 1999a, p. 102). Si bien en la Cabilia, en proceso de transformación, se toman decisiones que parecen basarse en el cálculo racional, en realidad son condicionadas por otros factores (Bourdieu, 2006b, p. 39). Por eso, la competencia no es libre e igual para todos, sino que resulta condicionada, como si fuera “una carrera con hándicaps” para algunos y con ventajas para otros (Bourdieu, 1999a, p. 285). La acción racional weberiana, para Bourdieu (1999a, p. 290), es “un ejemplo típico de irrealismo escolástico”, porque el agente sufre condicionamientos externos (Bourdieu, 2007b, p. 82) y depende también de disposiciones o de proyectos no planeados racionalmente (Bourdieu, 2007b, p. 82-83). Para Bourdieu (1999a, p. 210) la acción universal no es un universal cultural sin historia. En realidad, el mismo Weber (1999, pp. 16-17) describió la acción racional como un modelo típico-ideal y no como una representación práctica (Bourdieu, 2007b, p. 102). Además, consideraba el racionalismo de Occidente, en la base del capitalismo, como del todo peculiar de esta parte del mundo y no universalizable, porque la racionalidad occidental difiere de la Oriental y de otras culturas (Weisz, 2011, p. 109). Algo parecido afirma Martuccelli (2005, pp. 93-94), quien recuerda que la vía de la modernización occidental es una de las vías y no la vía por excelencia para la modernización. Según Martins (1992, p. 199), desde este punto de vista el único intento coherente ha sido el de Parsons. De ahí la idea de que no se puede construir una teoría general de sistemas a lo Parsons (Giordano, 2018, p. 10). De hecho, esta ha sido una de las causas de la mala fama que goza la sociología en la actualidad, teniendo en cuenta que nuestra disciplina ha sido acusada de dedicarse a “quehaceres más ramplones, comunes y colectivos de la existencia humana” (Bourdieu, 2006a, p. 33). Bourdieu (2006a, p. 42) polemiza en contra de las lecturas “deshistorizantes” (Bourdieu, 1999a, p. 63), a su juicio prevalecientes en el ámbito filosófico, así como de “las falsas eternizaciones” (Bourdieu, 1999a, p. 67) de los textos filosóficos. Por ejemplo, para él el fin de la historia, predicado por Fukuyama, sirve en realidad para maquillar el triunfo de “la sociodicea conservadora” (Bourdieu, 1999b, p. 52). Las distintas disciplinas, como la misma sociología, no tienen una base epistemológica “transhistórica” (Bourdieu, Chamboredon y Passeron, 2013, p. 99) y todas las disciplinas han tenido un recorrido distinto, al contrario de lo que pensaba Comte con la ley de los tres estados.
Conclusiones
Podemos afirmar que en ninguna de las obras de Bourdieu analizadas en el presente trabajo el tiempo ocupa una posición dominante y que en ningún caso Bourdieu se puede considerar como un temporalista radical, que considera el tiempo como el único operador analítico a tomar en consideración para estudiar el cambio social.
Y si bien el tiempo no resulta el tema dominante o hegemónico, las temporalidades del aparato conceptual de la sociología resultan relevantes. Las cuestiones centrales de la sociología de Bourdieu son, por un lado, la relación entre agente y estructura y, por el otro, el concepto de habitus. Sobre todo, los conceptos de habitus y campo tienen una relación significativa con el tiempo. Cabe añadir que, en algunas de las obras de Bourdieu analizadas, sobre todo en los trabajos sobre Argelia y en Meditaciones pascalianas, las reflexiones sobre el tiempo no solo están presentes, sino que revisten importancia y resultan interconectadas con otras cuestiones igual de relevantes. De hecho, si hay algo que, según Bourdieu, caracteriza a la sociología respecto a la filosofía, es la cuestión de la temporalización y la historicidad de los procesos y dinámicas sociales, y su contrariedad a las abstracciones atemporalizantes de la filosofía. A este respecto, podemos afirmar que Bourdieu se aleja tanto del tiempo revolucionario marxista como del tiempo abstracto de la filosofía.
Como hemos visto, la diferenciación hecha por Martins entre temporalismo temático y sustantivo resulta muy útil para profundizar la cuestión del tiempo en el pensamiento bourdieusiano. Por lo que concierne al temporalismo temático, son cuatro las temáticas tratadas por el sociólogo francés que más relaciones tienen con el tiempo: tiempo newtoniano y tiempo práctico; tiempo y poder; tiempo, retenciones y protensiones; y tiempo tradicional y tiempo moderno.
En conclusión, podemos decir que ambos tipos de tiempo, el temático y sustantivo, se encuentran en Bourdieu; si bien debemos recordar que, respecto al tiempo sustantivo, el devenir, la diacronía y el tiempo no se perciben como la base ontológica o como elemento prioritario (Martins, 1992, p. 189), sino como un factor más, que acompaña a otros. Aun así, Bourdieu elaboró algunos conceptos clave de su sociología refiriéndose también a la cuestión del tiempo. Cabe destacar que la contraposición entre un tiempo tradicional y un tiempo moderno, presente en obras como El Desarraigo, retoma claramente reflexiones y esquemas de otros autores clásicos como Durkheim, Tönnies y Malinowski, aunque Bourdieu lo utilice para estudiar la sociedad de Argelia en proceso de cambio.
El hecho de que no sea un elemento original presente solo en Bourdieu no reduce su valor. Consideraciones parecidas se pueden desarrollar sobre la contraposición entre el tiempo humano y el tiempo biológico-astronómico. Y algo parecido ocurre con las referencias al tiempo flexible e inicuo de la globalización neoliberal, presentes sobre todo en Contrafuegos.
Finalmente, podemos decir que, según los datos recogidos en este trabajo, a pesar de sus referencias al tiempo, Bourdieu no consigue renovar la sociología y romper con la tradición sociológica que se caracteriza por un bajo nivel de temporalismo sustantivo (Martins, 1992, p. 189). De todas formas, se trata de un tema que merecería mayor profundización, teniendo en cuenta que, hasta el momento, el estudio de Bourdieu sobre el tiempo no ha recibido toda la atención que se merecería.
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