Decrecimiento, asimetrías globales y justicia ecosocial: perspectivas decoloniales desde América Latina
Degrowth, Global Asymmetries, and Ecosocial Justice: Decolonial Perspectives from Latin America
DOI:
https://doi.org/10.15446/cp.v20n39.125525Palabras clave:
decrecimiento, sur global, extractivismo, colonialidad, crecimiento verde, América Latina, Globalización, interdependencias (es)La literatura sobre decrecimiento afirma, predominantemente, que las estrategias de decrecimiento están pensadas desde y para el norte global. El discurso económico dominante sugiere que el sur global todavía tiene que crecer en términos de lograr el desarrollo. Por otro lado, el decrecimiento plantea la reducción del consumo material y energético en el norte global para crear un espacio ecológico y conceptual, en el que el sur global pueda encontrar sus caminos propios hacia la transformación ecosocial. A partir de una perspectiva latinoamericana de posdesarrollo, posextractivista, y de la teoría de la dependencia, este artículo propone otro enfoque: inicialmente, sostiene que el imperativo de crecimiento y desarrollo también causa daño en las sociedades del sur global. En América Latina, en las últimas décadas, el crecimiento económico se ha logrado principalmente a través del extractivismo, con impactos negativos, actualmente, exacerbados por estrategias de crecimiento verde. En segundo lugar, explora las posibilidades de un enriquecimiento mutuo entre el decrecimiento y los estudios de relaciones internacionales. También, se pone en cuestión la suposición de que un decrecimiento en los países de altos ingresos automáticamente crearía espacio para que el sur global se involucre en caminos autodeterminados de transformación ecosocial, sin que se cuestionen las estructuras, instituciones, normas de gobernanza y de comercio mundial que cimentan relaciones asimétricas y coloniales.
Degrowth literature predominantly states that degrowth strategies are meant from and for the Global North. While mainstream economic discourse suggests that the Global South still has to grow in terms of achieving development, degrowth proponents expect a reduction of material and energy throughput in the Global North to make ecological and conceptual space for the Global South to find its own paths toward ecosocial transformation. Based on a Latin American post-development and post-extractivist perspective, and drawing on dependency theory, this article suggests another approach. First, it argues that the growth imperative, which in the peripheral world translates into the imperative to develop, also causes harm in Global South societies. Throughout Latin America in recent decades, economic growth has mainly been achieved through extractivism, with negative impacts, that are now being pushed further by green growth strategies. Second, I explore some possibilities for cross-fertilisation between degrowth and International Relations scholarship, calling into question the assumption that degrowth in high-income countries would automatically make space for the Global South to engage in self-determined paths of ecosocial transformation, as long as the structures, institutions, and rules of global governance and trade, that secure profoundly asymmetric colonial relations are not challenged.
Resumen
La literatura sobre decrecimiento afirma, predominantemente, que las estrategias de decrecimiento están pensadas desde y para el norte global. El discurso económico dominante sugiere que el sur global todavía tiene que crecer en términos de lograr el desarrollo. Por otro lado, el decrecimiento plantea la reducción del consumo material y energético en el norte global para crear un espacio ecológico y conceptual, en el que el sur global pueda encontrar sus caminos propios hacia la transformación ecosocial. A partir de una perspectiva latinoamericana de posdesarrollo, posextractivista, y de la teoría de la dependencia, este artículo propone otro enfoque: inicialmente, sostiene que el imperativo de crecimiento y desarrollo también causa daño en las sociedades del sur global. En América Latina, en las últimas décadas, el crecimiento económico se ha logrado principalmente a través del extractivismo, con impactos negativos, actualmente, exacerbados por estrategias de crecimiento verde. En segundo lugar, explora las posibilidades de un enriquecimiento mutuo entre el decrecimiento y los estudios de relaciones internacionales. También, se pone en cuestión la suposición de que un decrecimiento en los países de altos ingresos automáticamente crearía espacio para que el sur global se involucre en caminos autodeterminados de transformación ecosocial, sin que se cuestionen las estructuras, instituciones, normas de gobernanza y de comercio mundial que cimentan relaciones asimétricas y coloniales.
Palabras clave: decrecimiento, sur global, extractivismo, colonialidad, crecimiento verde, América Latina, globalización, interdependencias.Abstract
Degrowth literature predominantly states that degrowth strategies are meant from and for the Global North. While mainstream economic discourse suggests that the Global South still has to grow in terms of achieving development, degrowth proponents expect a reduction of material and energy throughput in the Global North to make ecological and conceptual space for the Global South to find its own paths toward ecosocial transformation. Based on a Latin American post-development and post-extractivist perspective, and drawing on dependency theory, this article suggests another approach. First, it argues that the growth imperative, which in the peripheral world translates into the imperative to develop, also causes harm in Global South societies. Throughout Latin America in recent decades, economic growth has mainly been achieved through extractivism, with negative impacts, that are now being pushed further by green growth strategies. Second, I explore some possibilities for cross-fertilisation between degrowth and International Relations scholarship, calling into question the assumption that degrowth in high-income countries would automatically make space for the Global South to engage in self-determined paths of ecosocial transformation, as long as the structures, institutions, and rules of global governance and trade, that secure profoundly asymmetric colonial relations are not challenged.
Palabras clave: coloniality, degrowth, extractivism, globalisation, Global South, green growth, interdependencies, Latin America.Introducción
A principios de septiembre de 2022, la recién nombrada ministra de Minas y Energía de Colombia, Irene Vélez, afirmó que era necesario pedir a los países desarrollados un decrecimiento económico, para así mitigar los impactos del cambio climático en la sociedad (Minminas, 2022). Si bien esta declaración le valió a la ministra una ola de críticas por parte de líderes empresariales y políticos, fue un discurso precursor para un debate necesario en América Latina.
Hoy en día, la palabra decrecimiento apunta a un amplio campo discursivo y práctico que explora estrategias de transformación ecosocial como respuesta a una crisis no solo ecológica, sino multidimensional. Este concepto desafía la suposición dominante tanto en la ciencia económica convencional como en la corriente principal de las relaciones internacionales (RI) de que el crecimiento económico perpetuo debe continuar, y que, para abordar el colapso ecológico, solo tenemos que desvincular el crecimiento del producto interno bruto (PIB) de sus impactos ecológicos. Así, el decrecimiento también se opone a los conceptos que buscan armonizar el crecimiento económico con la sostenibilidad ambiental, como el desarrollo sostenible, el crecimiento verde o la economía verde, sosteniendo que este desacoplamiento no tiene fundamento ni es realista (Hickel, 2021, pp. 1105-1111; Hickel y Kallis, 2020, pp. 469-486). Como señalan Kranke y Hasselbach (2024), el decrecimiento puede contribuir a los debates en las RI, en la medida en que cuestiona los efectos —estructurales, institucionales, políticos y culturales— que la fijación en el crecimiento económico ha tenido sobre la gobernanza global y las sociedades capitalistas modernas en su conjunto, en el contexto de colapso ecológico (Muraca y Schmelzer, 2017).
Ampliando la descripción que hace Fioramonti (2024), es importante destacar que el decrecimiento no propone abandonar la idea de crecimiento en todos los sectores de la economía, sino despriorizar el crecimiento económico como objetivo primordial de la acción estatal (Koch, 2020). El decrecimiento se entiende como lo opuesto a la recesión, ya que sugiere una política planificada y coherente para reducir el impacto ecológico y la desigualdad y mejorar el bienestar. 1 Su objetivo es escudriñar las actividades productivas o reproductivas presentes en cada contexto para discernir cuáles de ellas deben crecer, para fortalecer la sustentabilidad y el bienestar social, y cuáles deben reducirse o incluso desaparecer, para lograr modos de vida compatibles con los límites ecológicos y los horizontes de equidad y justicia.
El decrecimiento se presenta principalmente como una perspectiva desde y para los países del norte geopolítico, especialmente Europa y América del Norte (Kallis, et al., 2020; Muraca y Schmelzer, 2017). En cuanto a las relaciones con el sur global, muchos defensores de esta corriente aclaran que una agenda de decrecimiento no es una receta universal para la transformación, rechazando así la idea misma de un camino de transformación universal, válido para todas las regiones del mundo. Más bien, afirman que el decrecimiento en los países de altos ingresos del norte es necesario para “aumentar el espacio ecológico” o “liberar espacio conceptual” (Muraca y Schmelzer, 2017, p. 176) para los países o economías situadas en las periferias del sistema mundial capitalista, con el objetivo de permitirles “encontrar sus propias trayectorias hacia lo que definen como el buen vivir” (D’Alisa, Demaria y Kallis, 2015). Un argumento complementario es que los países más pobres del sur global necesitan crecer para satisfacer las necesidades básicas de su población (Okereke, 2024; Rodríguez-Labajos, et al., 2019). Este argumento se desarrolla en torno a concepciones dominantes y específicas de la pobreza, las necesidades y el bienestar, asociadas con la abundancia material frente a la escasez, que, como mostraré, parecen cuestionables a la vista de los recientes debates latinoamericanos.
Este artículo intenta esbozar algunas fortalezas y debilidades del decrecimiento, a la luz de la tarea de lograr una transformación ecosocial globalmente justa, y explora las posibilidades de un enriquecimiento mutuo con algunos debates dentro de las RI en este contexto. Para ello, se basa en la trayectoria latinoamericana de la teoría de la dependencia, en una década de debates en el Grupo de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo, 2 y en investigaciones recientes sobre la geopolítica del colonialismo verde (Lang, Bringel y Manahan, 2024). Como activista académica de nacionalidad alemana radicada en América Latina desde 2003, mi enfoque metodológico puede describirse como investigación-acción participativa, un enfoque colaborativo y orientado a problemas para la producción de conocimiento que se centra en lograr un cambio social positivo (Brydon-Miller, Kral y Ortiz, 2020).
El texto se organiza en torno a tres argumentos principales: en primer lugar, discutiré críticamente la suposición de que el sur global necesita crecer mientras que el norte necesita decrecer desde diferentes perspectivas, incluida la de la dependencia. En segundo lugar, resumiré los diálogos, las resonancias y los (no) involucramientos existentes del decrecimiento —como movimiento y como agenda de investigación— con el sur global. Y, en tercer lugar, destacaré las limitaciones de la afirmación de que el decrecimiento en el norte abrirá espacio para el sur, señalando en qué sentido algunos debates de las RI podrían ser beneficiosos para el decrecimiento y viceversa y estableciendo la necesidad de alianzas decoloniales norte-sur contra el crecimiento (verde).
El crecimiento como tal no es la solución ni para el sur global La afirmación de que los países pobres del sur todavía necesitan crecer para satisfacer sus necesidades básicas expresa una supuesta verdad generada por la narrativa del desarrollo/subdesarrollo en las últimas décadas, tanto en el norte geopolítico como en el sur. Arturo Escobar fue uno de los primeros en sugerir que podría tener sentido aplicar la idea del poscrecimiento directamente a los contextos del sur. En un texto que explora las posibles conexiones entre el poscrecimiento y posdesarrollo, advierte que:
[...] es importante resistirse a caer en la trampa, desde la perspectiva del Norte, de pensar que mientras el Norte necesita decrecer, el Sur necesita “desarrollo”; […] que el decrecimiento está “bien para el Norte”, pero que el Sur necesita un crecimiento rápido, ya sea para alcanzar a los países ricos, satisfacer las necesidades de los pobres o reducir las desigualdades.
(Escobar, 2015, traducción propia)
La afirmación de que el crecimiento económico permite a las personas empobrecidas satisfacer sus necesidades básicas es engañosa. A continuación, discutiré tres argumentos que la contradicen. En primer lugar, no existe una correlación simple entre el crecimiento del PIB y la reducción de la pobreza. En segundo lugar, la mayor parte del crecimiento económico en el sur global se logra a través de actividades económicas que tienen un impacto negativo en el bienestar de muchas personas. Y, tercero, en un contexto de desigualdades exacerbadas, también es necesario poner un límite al consumo excesivo de los estratos más ricos en las sociedades del sur global.
No existe una correlación simple entre el crecimiento económico y la reducción de la pobreza
La economía convencional sugiere que el crecimiento económico es una fuerza poderosa para reducir la pobreza. Un crecimiento económico alto y sostenido aumentaría la demanda de mano de obra y los salarios, lo que a su vez reduciría la pobreza. Pero, en la práctica, las cosas son mucho más complejas. Tabassum y Majeed (2008), por ejemplo, señalan que:
[...] el grado de reducción de la pobreza como resultado del crecimiento económico depende de cómo cambia la distribución del ingreso con el crecimiento económico y de las desigualdades iniciales en el ingreso. Si la desigualdad de ingresos aumenta, entonces el crecimiento económico no conduce a una reducción significativa de la pobreza.
El crecimiento del PIB e incluso el crecimiento del PIB per cápita como cifra promedio no deben confundirse con la idea de que cada habitante de un país tiene realmente más recursos materiales a su disposición. Especialmente, no en el sur global. La experiencia ecuatoriana, por ejemplo, apunta más bien a lo contrario: durante la reciente fase de crecimiento económico bajo el gobierno de Rafael Correa (2007-2017), si bien hubo una reducción temporal de los índices de pobreza, fueron los grupos económicos más grandes los que más se beneficiaron de este crecimiento. La economía política del extractivismo y la creciente dependencia —principalmente de China— impulsaron en Ecuador un proceso de concentración y centralización del capital, a pesar de una retórica gubernamental progresista que sugería promover la redistribución de la riqueza y el ingreso (Fierro, 2019). Incluso, en China, frecuentemente celebrada como modelo de reducción de la pobreza a través del crecimiento, la disminución de las cifras de pobreza basadas en los ingresos monetarios contrasta con la pérdida de las economías de subsistencia y, a menudo, de la tierra asociada, pero también de las correspondientes formas de conocimiento y referencias culturales de pertenencia, que son fundamentales para una comprensión más amplia del bienestar (Fuchs, 2015). Además, desde una perspectiva latinoamericana, China se percibe más como una nueva potencia mundial, que externaliza los costos sociales y ambientales de su crecimiento hacia África y América Latina, que como un país del sur global (Slipak, 2014). El crecimiento ciertamente sirve al bienestar de los mercados capitalistas, pero si sirve o no al bienestar de las personas y la naturaleza es una evaluación mucho más compleja de hacer.
Sostengo que, para satisfacer las necesidades básicas de las poblaciones más desfavorecidas del norte y el sur global, las políticas destinadas a disminuir la desigualdad tanto dentro de los países como entre ellos, tal como las proponen los estudios sobre el decrecimiento, parecen mucho más prometedoras que perseguir un crecimiento abstracto del PIB, sea marrón o verde. El Grupo de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo latinoamericano y los defensores del decrecimiento coinciden en que no existe una correlación simple entre el crecimiento económico y la reducción de la pobreza. Para acabar con la pobreza, la prioridad debe estar en la redistribución y no en el crecimiento abstracto. No solo implicaría la redistribución en términos de riqueza monetaria, sino también en términos de tierra, acceso a agua dulce, energía, semillas, etc. Mientras solo miremos el crecimiento del PIB como un número abstracto a través de la lente macroeconómica, sin evaluar cualitativamente qué actividades o bienes generan ese crecimiento y qué efectos tienen en diferentes grupos sociales, ecorregiones o sectores de la economía, sabremos poco sobre cómo han evolucionado el bienestar y la satisfacción de necesidades. Ambos podrían haber mejorado para algunos y empeorado para muchos otros. Echemos un vistazo más de cerca a esto a partir de la experiencia reciente de América Latina.
Los impactos negativos del crecimiento en el bienestar del sur global
La teoría de la dependencia latinoamericana desenmascaró tempranamente la promesa de desarrollo como un fraude (Cardoso y Faletto, 1979; Gunder, 1970; Prebisch, 1950). 3 Esta teoría puso en evidencia que una injusta división internacional del trabajo, la naturaleza y la tecnología, enraizada en el pasado colonial e imperial, había conducido a relaciones de intercambio desiguales (Amin 1977; Arghiri, 1972). Investigaciones recientes de la economía ecológica muestran que el patrón general de apropiación que caracterizó el período colonial ha continuado y, de hecho, se ha extendido hasta la actualidad, manteniendo relaciones de colonialidad independientemente de los cambios estructurales en la economía mundial. Las diferencias de precios en el comercio internacional funcionan como un “método eficaz para mantener los patrones de apropiación que una vez definieron abiertamente la economía colonial, permitiendo que la culpa del ‘subdesarrollo’ se traslade a las víctimas” (Hickel, et al., 2022).
Sostengo, con la teoría de la dependencia, que los efectos del crecimiento (marrón o verde) están fuertemente influenciados por la posicionalidad de una sociedad en el sistema mundial moderno/colonial. La última fase fuerte de crecimiento del PIB regional latinoamericano — entre 2000 y 2006 con un crecimiento promedio del 3 ,2 %, y entre 2007 y 2013 con un crecimiento promedio del 3 ,5 % (CEPAL,
-
f.)— coincidió con una intensificación de las actividades extractivas que se ha denominado consenso de los commodities. Maristella Svampa advierte que este boom de las materias primas reforzó la idea “de que, debido a la convergencia de abundancia de recursos o riquezas naturales y las oportunidades que ofrecen los mercados internacionales, sería posible alcanzar un desarrollo como el de los países centrales” (2019,
-
7).
A principios de siglo, el boom de las materias primas trajo mejoras materiales a (casi) todos los grupos sociales de América Latina, incluidos los pobres, principalmente a través de transferencias monetarias condicionadas. Pero esto fue solo un beneficio pasajero, ya que las tasas de pobreza se dispararon nuevamente desde la caída de los precios internacionales de las materias primas en 2014 (CEPAL, 2022). Mientras tanto, las desigualdades globales se habían profundizado y el intercambio ecológicamente desigual se había intensificado, como nos recuerdan los economistas ecológicos. América Latina, la región del mundo con las mayores exportaciones netas de materiales per cápita a nivel mundial, ha jugado un papel decisivo en la segunda fase de la llamada gran aceleración. Pero, especialmente desde la década de 1970, su descapitalización material a través del extractivismo se ha cuadruplicado, sin generar necesariamente rendimientos económicos positivos, debido a las estructuras de precios en la economía global (Infante-Amate, 2020). Esta intensificación del extractivismo tampoco sacudió las estructuras históricamente heredadas de desigualdades sociales extremas dentro de los países. Por el contrario, contribuyó a una fuerte concentración de la riqueza:
Entre 2002 y 2015 —coincidiendo en gran medida con el boom de las materias primas y el giro político a la izquierda en la región—, los activos de los cerca de 15.000 multimillonarios latinoamericanos crecieron en promedio un 21 % anual, superando varias veces el crecimiento económico promedio del 3 ,5 %. (Peters, 2019, traducción propia)
La lógica de la acumulación capitalista alimentada por el crecimiento incesante es una de las causas del aumento de la desigualdad; un argumento importante a favor del decrecimiento. En este sentido, Svampa señala que, en lugar de lograr el desarrollo, el extractivismo potenciado generó pobreza, a través de dinámicas como el despojo, el acaparamiento de tierras, la destrucción de territorios y el desplazamiento de poblaciones (Svampa, 2019, p. 8).
La literatura sobre la paradoja de la abundancia ha mostrado elocuentemente las trampas de las economías rentistas que se basan en el extractivismo: la desigualdad y la pobreza, la concentración de los beneficios en una pequeña élite, el debilitamiento de la democracia y las instituciones, la inestabilidad por la dependencia de los precios internacionales de los productos básicos, la corrupción y el clientelismo y la destrucción de la naturaleza que afecta los modos de vida y las cosmovisiones indígenas y campesinas y, además, potencia las relaciones patriarcales. La fatal consecuencia de todo esto ha sido llamada crecimiento empobrecedor (Acosta, 2009).
En la mayoría de las regiones del sur global, el crecimiento inducido por los mercados globales y las megainfraestructuras ha generado solo unos pocos empleos formales de calidad, al tiempo que ha empujado a cientos de millones de personas a los sectores informales (Shrivastava y Kothari 2012, citado en Acosta y Brand, 2017). La mayoría de los grandes proyectos de desarrollo, que requieren un uso intensivo de capital, pero no de mano de obra, requieren pocos trabajadores altamente calificados, quienes por lo general no son contratados del lugar donde estos proyectos se implementan.
Sugerir que la pobreza podría abordarse mediante un crecimiento económico aleatorio (marrón o verde) en los países del sur global significa ignorar la naturaleza profundamente colonial y asimétrica de la economía política global capitalista, en el pasado y en el presente. También, implica ignorar los límites planetarios que han sido señalados por el decrecimiento. Estos igualmente recalcan la necesidad de trascender el estrecho enfoque de la teoría de la dependencia sobre la imposibilidad estructural del sur global de desarrollarse y de poner en tela de juicio el paradigma expansionista dominante, el cual ha provocado el colapso ecológico, enfatizando la necesidad de equilibrios ecológicos.
También en el sur global hay sectores que necesitan decrecer
América Latina también tiene su cuota de millonarios y superricos, quienes forman parte del 10 % de la población mundial que, según Oxfam (2015), son responsables del 50 % de las emisiones de carbono. Los defensores de las economías de estado estacionario, el decrecimiento y las economías del bienestar, así como autores del sur global han señalado que lograr un espacio seguro y justo para el futuro de la humanidad requiere no solo abordar las necesidades básicas o los ingresos mínimos, sino también introducir políticas de suficiencia limitando las riquezas, estableciendo ingresos máximos, líneas de codicia y corredores de consumo éticamente aceptables (Gough, 2020; Larrea y Greene, 2020, pp. 208-209). Se trata de medidas que requieren una fuerte intervención reguladora y una reestructuración de las concepciones dominantes de los derechos, que sitúan en primer plano los derechos de propiedad privada y los derechos de las empresas a las ganancias.
La contraposición discursiva de un mundo desarrollado a un mundo subdesarrollado (y más tarde en desarrollo), introducida después de la Segunda Guerra Mundial, ha instalado un sentido común de visiones dicotómicas y simplificadoras del norte y el sur global. Este estereotipo del norte rico y el sur pobre se evoca cuando se dice que el sur tiene que crecer. Al mismo tiempo, este discurso nivela las profundas desigualdades que existen al interior de las sociedades de nuestro tiempo, así como las heterogeneidades y complejidades histórico-estructurales que las diferencian entre sí. América Latina es conocida como una de las regiones más desiguales del mundo, mientras que “la desigualdad aumenta la competencia de estatus y socava el bienestar de la sociedad” (Gough, 2020, p. 214). Impulsadas por los imaginarios hegemónicos del éxito, las clases medias de los países del sur global tienden a replicar, a veces de manera caricaturesca, el modo de vida imperial altamente insostenible (Brand y Wissen, 2021). Es un modo de vida que externaliza sistemáticamente sus costos sociales y ecológicos hacia otras regiones del mundo u otros grupos sociales, a menudo racializados, y que, por lo tanto, no es generalizable, contrariamente a lo que sugiere la promesa de desarrollo (Lessenich, 2019).
El desafío al que se enfrentan los académicos, los movimientos sociales y las instituciones del sur y del norte global en el contexto de la injusticia global y la crisis ecológica es un cambio cultural profundo y global. Este desafío implica la apertura a la transdisciplinariedad, así como a los diálogos con saberes no académicos. También, incluye la necesidad de redefinir colectivamente nuevos imaginarios de una vida digna, satisfactoria y sostenible y dar forma a nuevas subjetividades guiadas por la noción de suficiencia y equilibrio, en línea con una comprensión pluriversal del bienestar. Las cosmovisiones de las comunidades indígenas, afrodescendientes o campesinas, generalmente etiquetadas como primitivas o subdesarrolladas, tienen mucho que enseñar sobre cómo encontrar satisfacción en modos de vida verdaderamente sustentables (Lang, 2022). Su comprensión de una vida en plenitud a menudo diverge de las definiciones occidentales comunes de las necesidades humanas universales, estableciendo la necesidad de un diálogo intercultural e interepistémico (Lang, 2019, 2022).
Trasladado a un contexto de RI, este desafío también incluye una agenda de investigación sobre cómo repensar las instituciones globales, revertir sus estructuras internas asimétricas y alinear sus propósitos con los predicamentos que enfrentan las sociedades humanas en la actualidad. En la siguiente sección, esbozo ciertas resonancias entre el decrecimiento y los paradigmas alternativos del sur, así como algunos aspectos en los que el decrecimiento y ciertos debates dentro de las RI podrían, eventualmente, enriquecerse mutuamente.
Oportunidades y desafíos de un diálogo entre decrecimiento y RI frente a las asimetrías globales y el colapso ecológico
Como han señalado sus defensores, el concepto de decrecimiento podría no ser muy movilizador en el sur global, donde el paradigma del subdesarrollo todavía tiene fuertes efectos sobre las subjetividades de las personas (Rodríguez-Labajos, et al., 2019). Pero tampoco es necesario que el decrecimiento se convierta en un concepto rector de la transformación en el sur. Algunos autores latinoamericanos han evidenciado ciertas convergencias y sinergias entre el decrecimiento y el postextractivismo, posdesarrollo y las cosmovisiones indígenas como el sumak kawsay (“Buen Vivir”), que deberían ser exploradas más a fondo en la perspectiva de las necesarias alianzas norte-sur (Acosta y Brand, 2018; Escobar, 2015; Gudynas, 2015).
Sinergias entre el decrecimiento y los paradigmas alternativos desde el sur
Tanto el sumak kawsay como el decrecimiento rechazan la idea moderna de progreso y expansión ilimitados y se centran en factores cualitativos más que cuantitativos con respecto a lo que se considera una buena vida. Ambos también rechazan la noción de necesidades ilimitadas alimentadas por el capitalismo moderno y abogan por los límites. Mientras el decrecimiento ve “los límites no como algo que se nos impone externamente, sino como una elección consciente de autolimitación” (Kallis, 2017) —en un ejercicio colectivo y deliberativo de democracia radical—, el sumak kawsay es disfuncional para la acumulación capitalista, ya que busca reequilibrar las desigualdades emergentes y las considera una amenaza para la vida comunitaria. Además, fomenta la colaboración y reciprocidad en lugar de la competitividad. Ambos abrazan la idea de que la autonomía, el autogobierno colectivo o la libertad implican reglas de conducta y, por lo tanto, límites, en lugar de seguir reglas arbitrarias o impuestas externamente. Es una idea que constituye el fundamento mismo de la democracia como autogobierno (Brand, et al., 2024).
Sin embargo, si bien hay que reconocer el rico diálogo conceptual entre el decrecimiento y las visiones alternativas de América Latina, desde el enfoque de RI es problemático que los defensores del decrecimiento formulen sus propuestas políticas, principalmente, desde y para el norte global, pero sin comprometerse analíticamente con las profundas imbricaciones e interdependencias en nuestro mundo globalizado moderno-colonial.
El decrecimiento en el norte no es suficiente: interdependencias globales y obstáculos estructurales para una transformación ecosocial democrática en el sur global
Como se mencionó inicialmente, una tesis recurrente en la literatura sobre el decrecimiento es que, en los países de altos ingresos del norte global, esta propuesta liberará espacio conceptual o espacio ecológico para el sur global. Algunos autores incluso afirman que el decrecimiento es una estrategia decolonial:
El decrecimiento en el norte crea un espacio para que las economías del Sur se alejen de su papel forzado como exportadoras de mano de obra barata y materias primas, y se centren en cambio en [...] construir economías centradas en la soberanía, la autosuficiencia y el bienestar humano.
(Hickel, 2021 p. 1109, traducción propia)
Estoy totalmente de acuerdo con Jason Hickel (2021) en que los países del sur deberían tener la libertad de organizar sus recursos y su trabajo en torno a la satisfacción de las necesidades autodefinidas en lugar de estar al servicio del crecimiento del norte. Sin embargo, esto solo ocurrirá si las estructuras, instituciones y reglas del sistema mundial capitalista globalizado se transforman y se crea un verdadero margen de maniobra para los países del sur. Y esto requiere alianzas tanto regionales como globales.
Una vez más, echemos un vistazo a la reciente experiencia latinoamericana. Aun cuando una serie de gobiernos —más o menos— izquierdistas (2000-2015) afirmaron dejar atrás el neoliberalismo y superar el extractivismo, configurando una constelación geopolítica excepcional en la región, los respectivos países no lograron un proceso autodeterminado y endógeno de integración regional sostenible. Más bien, competían entre sí en la exportación de materias primas, al servicio del crecimiento de China y otras grandes economías.
Sería miope eximir a los gobiernos latinoamericanos de toda responsabilidad en este contexto e ignorar los desequilibrios de poder intrarregionales (Lander, 2019; Modonesi, 2019). Pero también estos gobiernos estaban atrapados en una estrecha red de normas comerciales y de propiedad intelectual mundiales, dinámicas financieras y de deuda, calificaciones de riesgo país, arbitrajes internacionales, etc. que reducían significativamente sus posibilidades; un entramado de reglas que, desde una perspectiva de justicia global, opera de manera asimétrica. 4 Una vez más, el intercambio desigual y los desequilibrios de poder en la economía política global operan cuando los precios que los países latinoamericanos obtienen por exportar bienes primarios son significativamente más bajos que lo que pagan por los bienes procesados importados (Infante- Amate et al., 2020). Hoy en día, la apropiación imperial no solo incluye materias primas baratas sin procesar, sino también mano de obra barata y bienes procesados de ciertas regiones del sur que se convirtieron en las fábricas del mundo en los años 80. Las cadenas globales de productos básicos —donde las empresas del norte despliegan el poder monopólico para deprimir los precios de los proveedores del sur, mientras fijan los precios finales lo más alto posible— todavía permiten que el norte global se apropie de esta mano de obra industrial a bajo precio (Dorninger et al., 2022; Hickel, 2021).
En consecuencia, reducir el rendimiento material y energético en el norte global para que el sur prospere es una condición necesaria, pero no suficiente. La verdadera creación de espacio para las reformas endógenas y soberanas en el sur no se producirá mediante una simple reducción de la demanda de materias primas si las estructuras económicas globales asimétricas permanecen intactas. Eso podría incluso conducir a una recesión catastrófica en algunos países del sur, que es lo que los partidarios del decrecimiento prometen evitar. Como subraya Trettel Silva, en una reciente publicación sobre el decrecimiento:
[...] es imposible abordar la naturaleza global y colonial del capitalismo y la crisis socioecológica solo teniendo en cuenta los procesos en el norte global, esperando que el Sur coseche los beneficios del espacio ecológico y conceptual liberado. Adoptar una perspectiva internacionalista significa crear un marco para un proyecto socio-ecológico que dé cuenta plenamente del compromiso de cada país con la globalización [...].
(Trettel, 2022, traducción propia)
Aquí es donde ciertos debates dentro de las RI, por ejemplo, los que se centran en cómo podría ser hoy un Nuevo Orden Económico Internacional o una política verde global, 5 podrían contribuir a superar ciertas deficiencias de los estudios sobre el decrecimiento. Algunos académicos latinoamericanos también han esbozado sus visiones de un nuevo orden económico mundial (Acosta y Cajas, 2020) y, por supuesto, las voces del sur global deberían ocupar un lugar destacado aquí.
La necesidad de alianzas globales decoloniales contra el crecimiento verde
En lugar de abrir caminos para transiciones ecosociales sostenibles y globalmente justas, las respuestas hegemónicas al cambio climático centradas en el crecimiento verde están llevando a una intensificación considerable de la presión extractivista sobre las regiones del sur global. Sus prioridades son garantizar
-
un suministro suficiente de minerales estratégicos para una nueva revolución industrial hacia las energías renovables,
-
seguridad energética y
-
buenos registros de descarbonización para el norte global.
En vez de una verdadera transición energética, esto se traduce más bien en una expansión energética general (Chávez et al. 2021), un nuevo motor para el crecimiento económico. Incluso, la geopolítica de la guerra en Ucrania ha exacerbado aún más esta expansión, incluida la de los combustibles fósiles. Investigaciones desde América Latina y África muestran cómo su proceso, basado en la tecnología y liderado por las empresas para promover el crecimiento verde, se traduce en múltiples nuevas injusticias ambientales y formas de colonialismo verde (Lang et al., 2024), lo cual contradice las expectativas de Okereke (2024): acaparamiento de tierras verdes para enormes parques eólicos, parques solares o infraestructuras de hidrógeno, escasez de agua debido a la minería a gran escala de minerales estratégicos y una renovada inserción subordinada de muchos países del sur en la economía mundial. Así pues, los ecosistemas megadiversos, los medios de vida y las cosmovisiones del sur global se sacrifican en nombre de la descarbonización. También, en este contexto, las desigualdades entre y dentro de los países se están profundizando, y la externalización de los costos sociales y ecológicos a muchos territorios del sur se está exacerbando.
Las políticas hegemónicas de crecimiento verde asignan cuatro conjuntos de roles a regiones como América Latina, cada uno de los cuales contiene una fuerte dimensión de apropiación imperial: (1) una importante reserva de materias primas, que se supone está disponible para la descarbonización de la principal potencia mundial; (2) un lugar potencial donde neutralizar las emisiones de CO₂ que continuarán teniendo lugar en el norte (incluida China), a través de proyectos de compensación de carbono, para alcanzar el objetivo de cero emisiones netas (que no debe confundirse con cero emisiones reales) en Europa, Estados Unidos o China; (3) un receptor para las exportaciones de residuos del norte, incluidos los residuos electrónicos y tóxicos procedentes de tecnologías renovables y digitalización y, finalmente, (4) un mercado potencial para las nuevas tecnologías que las economías eco-modernizadas del norte producirán y venderán a precios altos.
Una de las principales contribuciones del decrecimiento a los debates sobre la gobernanza ambiental global y sobre la transición ecosocial justa es problematizar abiertamente el crecimiento verde (Hickel y Kallis, 2020), lo cual convierte al decrecimiento en un aliado potencial para los actores de las periferias. Pero solo será así si, al mismo tiempo, académicos y movimientos del decrecimiento se involucran activamente en estrategias para desmantelar las jerarquías estructurales de la economía política global (Chiengkul, 2018).
Conclusiones
Sobre la base de los debates latinoamericanos, este artículo explora las posibles contribuciones de las perspectivas de decrecimiento a una transición ecosocial globalmente justa. Sugiere que descentrar el crecimiento económico para que deje de ser el objetivo principal de la acción estatal es igualmente beneficioso para el norte global como para el sur global en el camino hacia modos de vida sostenibles y dignos. El argumento no es que el sur global deba decrecer genéricamente, en el sentido de reducir todas las actividades. Es el norte global, teniendo en cuenta sus responsabilidades históricas y su deuda colonial y ambiental, el que debe contribuir en mayor medida a la reducción absoluta del consumo material y energético frente al colapso ecológico. Pero descentrar el crecimiento económico, y priorizar la vida dentro de los límites planetarios, puede provocar un decrecimiento selectivo de las actividades productivas y reproductivas dañinas, tanto en el norte como en el sur global. Particularmente, en el sur global esto significaría, por ejemplo, reducir el extractivismo, que no solo ha empobrecido a muchos grupos sociales en nombre del crecimiento, sino que también ha constituido un obstáculo estructural importante en el camino hacia políticas económicas autodeterminadas.
Por lo tanto, este artículo desafía el discurso dominante que sugiere que el crecimiento económico, especialmente si se entiende como bajo en carbono o verde, llevaría a los pueblos del sur global hacia un futuro digno. También, reta la orientación al desarrollo inherente a las instituciones de gobernanza mundial. Argumenta que ni el crecimiento conduce automáticamente a la reducción de la pobreza, ni es realista el desacoplamiento del crecimiento económico del uso de los recursos, una vez que se adopta una perspectiva de justicia mundial. Además, destaca cómo las estrategias hegemónicas de descarbonización y crecimiento verde se implementan a expensas de muchos territorios y pueblos del sur global, que deben asumir los costos ambientales y sociales de las mismas, reforzando así la colonialidad de la economía política global.
Pero también requiere otras estrategias, mucho menos discutidas dentro de los estudios sobre el decrecimiento, para desmantelar las profundas asimetrías inherentes a las estructuras e instituciones globales existentes en lo que respecta a las finanzas, el comercio, la inversión y, entre otros, la gobernanza ambiental. Esas estructuras son las que aseguran relaciones de intercambio desigual entre el norte y el sur global que dan continuidad a las relaciones coloniales de apropiación. Debido a estas asimetrías estructurales, sostengo que el decrecimiento en el norte, para crear un espacio ecológico y conceptual con el fin de que el sur construya su propio futuro, como muchos autores del decrecimiento enmarcan la tarea en cuestión, no es suficiente. Una reducción repentina de la demanda de materias primas podría incluso conducir a una recesión catastrófica en el sur si no se abordan las interdependencias y asimetrías estructurales mundiales. Si el movimiento de decrecimiento quiere comprometerse con el sur global de una manera decolonial, debe construir alianzas norte-sur en torno a un proyecto ecosocial, que aborde las injustas estructuras de gobernanza global y visualice la justicia a escala mundial en términos simbólicos y materiales. En este sentido, ciertos debates de las RI sobre un nuevo orden económico y financiero internacional podrían ser beneficiosos.
Por otro lado, siendo una de las pocas voces en el norte global que cuestiona la lógica del crecimiento verde y reivindica cambios estructurales, el decrecimiento está predestinado a ser parte tanto de la investigación como de las alianzas políticas para tales fines, pero solo si se abre a un diálogo real con los movimientos del sur global que vaya más allá de las convergencias conceptuales y se involucre en estrategias para un cambio estructural de las relaciones internacionales asimétricas existentes.
Agradecimientos
Este artículo fue publicado originalmente en inglés bajo el título: Degrowth, Global Asymmetries, and Ecosocial Justice: Decolonial Perspectives from Latin America en el Review of International Studies, doi:10.1017/S0260210524000147. Contó con la traducción al español de Lina Noboa Abdo.
Referencias
Referencias
Acosta, A. (2009). La maldición de la abundancia: un riesgo para la democracia. La Tendencia. Revista de análisis político, (9), 103–115. http://hdl.handle.net/10469/4667
Acosta, A. y Brand, U. (2018). Salidas del laberinto capitalista: Decrecimiento y postextractivismo. Fundación Rosa Luxemburg.
Acosta, A. y Cajas, J. (2020). Del coronavirus a la gran transformación: Repensando la institucionalidad económica global. Ecuador Today. https://ecuadortoday.media/2020/06/25/del-coronavirus-a-la-gran-transformacion-repensando-la-institucionalidad-economica-global/
Amin, S. (1977). Imperialism and Unequal Development. Monthly Review Press.
Arghiri, E. (1972). Unequal Exchange: A Study of the Imperialism of Trade. Modern Reader.
Brand, U. y Wissen, M. (2020). Modo de vida imperial: sobre la explotación del hombre y de la naturaleza en el capitalismo global (trad. S. Trienke). Friedrich Ebert Stiftung (original publicado en 2017).
Brydon-Miller, M., Kral, M. y Ortiz, A. (2020). Participatory Action Research: International Perspectives and Practices. International Review of Qualitative Research, 13(2), 103–111. https://doi.org/10.1177/1940844720933225 (original publicado en 2018).
Cardoso, F. y Faletto, E. (1979). Dependency and Development in Latin America. University of California Press. DOI: https://doi.org/10.1525/9780520342118
CEPAL. (2022). Panorama Social de América Latina y el Caribe: la transformación de la educación como base para el desarrollo sostenible. https://www.cepal.org/es/publicaciones/48518-panorama-social-america-latina-caribe-2022-la-transformacion-la-educacion-como
CEPAL. (s.f). América Latina y el Caribe: Tasas de crecimiento anual del PIB y promedios por septenios (1951-2020). https://www.cepal.org/sites/default/files/pr/files/grafico_trayectoria_crecimiento.pdf
Chávez, D., Sweeney, S. y Treat, J. (2021). Energy Transition or Energy Expansion? Transnational Institute; Trade Unions for Energy Democracy. https://tinyurl.com/mr43sss5
Chiengkul, P. (2018). The Degrowth Movement: Alternative Economic Practices and Relevance to Developing countries. Alternatives: Global, Local, Political, 43(2), 81–95. https://doi.org/10.1177/0304375418811763 (original publicado en 2018).
D’Alisa, G., Demaria, F. y Kallis, G. (2018). Decrecimiento: Un vocabulario para una nueva era (trad. A. Ponziano). Icaria Editorial; Fundación Heinrich Boell (original publicado en 2015). DOI: https://doi.org/10.25100/peu.7658996
Escobar, A. (2015). Degrowth, Postdevelopment, and Transitions: A Preliminary Conversation. Sustainability Science, 10, 451–462. https://doi.org/10.1007/s11625-015-0297-5
Fierro, L. (2019). Fortalecimiento de los grupos económicos en el Ecuador en la última década. Revista Economía, 71(114), 35–71. https://doi.org/10.29166/economia.v71i114.2222
Fioramonti, L. (2024). Post-Growth Theories in a Global World: A Comparative Analysis. Review of International Studies, 50(5), 866–876. https://doi.org/10.1017/S0260210524000214
Fuchs, D. (2015). Die Transformation der Produktions- und Klassenverhältnisse in China seit 1978: Überlegungen zur Herausbildung und den Widersprüchen des chinesischen Kapitalismus. En M. Linke, T. Sablowski y K. Steinitz (Eds), China: Gesellschaftliche Entwicklung und globale Auswirkungen (pp. 29–45). Dietz.
Gough, I. (2020). Defining Floors and Ceilings: The Contribution of Human Needs Theory. Sustainability: Science, Practice and Policy, 16(1), 208–219. https://doi.org/10.1080/15487733.2020.1814033
Gudynas, E. (2015). Buen Vivir. En D’Alisa, G., Demaria, F. y Kallis, G. (Eds.), Decrecimiento. Vocabulario para una nueva era (pp. 295–299). Icaria Editorial; Fundación Heinrich Boell.
Gunder, A. (1970). Capitalismo y subdesarrollo en América Latina. Editorial de Ciencias Sociales.
Hickel, J. (2021). What Does Degrowth Mean? A Few Points of Clarification. Globalizations, 18(7), 1105–1111. https://doi.org/10.1080/14747731.2020.1812222
Hickel, J. y Kallis, G. (2020). Is Green Growth Possible? New Political Economy, 25(4), 469–486. https://doi.org/10.1080/13563467.2019.1598964
Hickel, J., Dorninger, C., Wieland, H. y Suwandi, I. (2022). Imperialist Appropriation in the World Economy: Drain from the Global South through Unequal Exchange, 1990-2015. Global Environmental Change, 73, 102467. https://doi.org/10.1016/j.gloenvcha.2022.102467
Infante-Amate, J., Urrego, A. y Tello, E. (2020). Las venas abiertas de América Latina en la era del Antropoceno: Un estudio biofísico del comercio exterior (1900-2016). Diálogos Revista Electrónica de Historia, 21(2), 177–214. https://doi.org/10.15517/dre.v21i2.39736
Kallis, G. (2017). Socialism Without Growth. Capitalism Nature Socialism, 30(2), 189–206. https://doi.org/10.1080/10455752.2017.1386695
Kallis, G., Paulson, S., Demaria, F. y D’Alisa G. (2020). The Case for Degrowth. Polity Press.
Hasselbalch, J. y Kranke, M. (2024). Dealing with Dangerous Abundance: Towards Post-Growth International Relations. Review of International Studies, 50(5), 856–865. https://doi.org/10.1017/S0260210524000433
Koch, M. (2020). The State in the Transformation to a Sustainable Postgrowth Economy. Environmental Politics, 29(1), 115–133. https://doi.org/10.1080/09644016.2019.1684738
Lander, E. (2019). Crisis civilizatoria. Experiencias de los gobiernos progresistas y debates en la izquierda latinoamericana. CALAS. DOI: https://doi.org/10.1515/9783839448892
Lang, M. (2022). Buen Vivir as a Territorial Practice. Building a More Just and Sustainable Life Through Interculturality. Sustainability Science, 17, 1287–1299. https://doi.org/10.1007/s11625-022-01130-1
Lang, M. (2019). Poverty Reduction and Redistribution in the Light of Civilizational Crisis: Lessons from South America’s Progressive Phase. Socialism and Democracy, 33(1), 28–48. https://doi.org/10.1080/08854300.2019.1640554
Lang, M., Bringel, B. y Manahan, M. (2023). Más allá del colonialismo verde: Justicia global y geopolítica de las transiciones ecosociales. CLACSO.
Lang, M., Muraca, B., Aykut, S., Audier, S., Canavese, D., Christodoulou, A., Vetter, A., Brand, U., Muraca, B., Pineault, É., Sahakian, M., Schaffartzik, A., Novy, A., Streissler, C., Haberl, H., Asara, V., Dietz, K., Kothari, A., Smith, T., … Görg, C. (2024). De los límites planetarios a los límites sociales: Un argumento a favor de la autolimitación definida colectivamente (trad. H. Hayes, L. Noboa Abdo y M. Lang). Ambientes: Revista de Geografía e Ecología Política, 6(1), 259–331. https://doi.org/10.48075/amb.v6i1.33623
Larrea, C. y Greene, N. (2015). De la lucha contra la pobreza a la superación de la codicia. En M. Lang, B. Cevallos y C. López (Eds), La osadía de lo nuevo: Alternativas de política económica (pp. 11–60). Fundación Rosa Luxemburg; Ediciones Abya-Yala.
Lessenich, S. (2019). La sociedad de la externalización (trad. A. Ciria). Herder (original publicado en 2016).
Ministerio de Minas y Energía (Minminas). (02 de septiembre de 2022). Irene Vélez dice que hay que exigirles a países que decrezcan. El Tiempo. https://www.eltiempo.com/economia/sectores/ministra-de-minas-irene-velez-sobre-decrecimiento-economico-699216
Modonesi, M. (2019). El progresismo latinoamericano: Un debate de época. En F. Gaudichaud, J. Webber y M. Modonesi (Comps.). Los progresismos latinoamericanos del siglo XXI (pp. 181–230). UNAM.
Muraca, B. y Schmelzer, M. (2017). Sustainable Degrowth: Historical Roots of the Search for Alternatives to Growth in Three Regions. En I. Borowy y M. Schmelzer (Eds), History of the Future of Economic Growth: Historical Roots of Current Debates on Sustainable Degrowth (pp. 174–197). Routledge. DOI: https://doi.org/10.4324/9781315543000-9
Okereke, C. (2024). Degrowth, Green Growth, and Climate Justice for Africa. Review of International Studies, 50(5), 910–920. https://doi.org/10.1017/S026021052400024X
Peters, S. (2019). Rentengesellschaften. Nomos. DOI: https://doi.org/10.5771/9783845295282
Prebisch, R. (1950). The Economic Development of Latin America and Its Principal Problems. CEPAL. https://repositorio.cepal.org/handle/11362/29973
Rodríguez-Labajos, B., Yánez, I., Bond, P., Greyl, L., Munguti, S., Ojo, G. y Overbeek, W. (2019). Not so Natural an Alliance? Degrowth and Environmental Justice Movements in the Global South. Ecological Economics, 157, 174–185. https://doi.org/10.1016/j.ecolecon.2018.11.007
Slipak, A. (2014). Un análisis del ascenso de China y sus vínculos con América Latina a la luz de la Teoría de la Dependencia. Realidad Económica, 282, 99–124. https://ri.conicet.gov.ar/handle/11336/92415
Svampa, M. (2019). Las fronteras del neoextractivismo en América Latina: Conflictos socioambientales, giro ecoterritorial y nuevas dependencias. CALAS; Centro Maria Sibylla Merian. DOI: https://doi.org/10.2307/j.ctv2f9xs4v
Tabassum, A. y Majeed, T. (2008). Economic Growth and Income Inequality Relationship: Role of Credit Market Imperfection. The Pakistan Development Review, 47(4II), 727–743. https://doi.org/10.30541/v47i4IIpp.727-743
Trettel, G. (2022). An Overview of Strategies for Social-Ecological Transformation in the Field of Trade and Decolonialisation. En N. Barlow, L. Regen, N. Cadiou, E. Chertkovskaya, M. Hollweg, C. Plank, M. Schmelken y V. Wolf (Eds), Degrowth and Strategy: How to bring about social-ecological transformation (pp. 381–400). Mayfly Books.
Cómo citar
APA
ACM
ACS
ABNT
Chicago
Harvard
IEEE
MLA
Turabian
Vancouver
Descargar cita
Licencia
Derechos de autor 2026 Ciencia PolíticaTodos los documentos alojados en esta web están protegidos por la licencia CC Atribución-NoComercial-SinDerivadas 2.5 Colombia
ISSN En línea: 2389-7481
ISSN Impreso: 1909-230X
DOI: https://doi.org/10.15446/cp
Universidad Nacional de Colombia - Sede Bogotá - Facultad de Derecho y Ciencias Políticas y Sociales - Departamento de Ciencias Políticas











