Publicado

2025-03-28

Latinoamérica: desindustrialización temprana

Latin America: Early Deindustrialization

América Latina: desindustrialização precoce

DOI:

https://doi.org/10.15446/ede.v35n66.119436

Palabras clave:

desindustrialización, Latinoamérica, desarrollo (es)

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  • Guillermo Maya Muñoz Universidad Nacional de Colombia,Universidad Nacional de Colombia image/svg+xml

La transformación de una sociedad agrícola en una sociedad industrial fue el camino clásico del desarrollo económico para emplear trabajadores sin ninguna calificación técnica al mismo tiempo que aumentaba la productividad de la economía y los salarios. Por lo tanto, la composición del empleo y de la producción en los dos últimos siglos, se traduce en un aumento de los empleos y el producto industrial, impulsados por la demanda creciente de los trabajadores industriales y las exportaciones.

: 28 de marzo de 2025

La transformación de una sociedad agrícola en una sociedad industrial fue el camino clásico del desarrollo económico para emplear trabajadores sin ninguna calificación técnica al mismo tiempo que aumentaba la productividad de la economía y los salarios. Por lo tanto, la composición del empleo y de la producción en los dos últimos siglos, se traduce en un aumento de los empleos y el producto industrial, impulsados por la demanda creciente de los trabajadores industriales y las exportaciones.

Está transformación productiva significó la grandeza económica de los países desarrollados (PD) de hoy, jalonada por el motor de la innovación y el cambio técnico continuo, y la revolución de los medios de transporte, a menores costos unitarios, tanto a nivel nacional como internacional. Sin embargo, después de 1980 el empleo y la participación en el valor agregado industrial sigue un camino diferente: aumenta para países en desarrollo (PED) que se industrializan y disminuye (sobre todo el empleo) para los PD, debido al cambio técnico ahorrador de trabajo y a la relocalización industrial en países de bajos salarios, por el lado de la oferta; mientras, por el lado de la demanda, esta se desplaza de las manufacturas hacia los servicios (Rodrik 2015).

En otras palabras, en los PD, la participación de la industria disminuye en el empleo, pero no tanto en el producto, en la mayoría de los casos, mientras que la participación de los servicios aumenta en la economía, tanto en empleos como en el producto (2015). Esta participación descendente, en ambas formas (Gran Bretaña, por ejemplo) o en una de ellas (EEUU, en cuanto a la caída del empleo), se han considerado un síntoma de desindustrialización, que se ha acelerado con la relocalización de las plantas industriales de alta tecnología hacia países de bajos salarios, como México, China, etcétera, dando paso a las cadenas globales de valor, que ahora se encuentran en entredicho por la política económica de Donald Trump que, bajo una política arancelaria, pretende reindustrializar a los EE.UU. por razones de seguridad nacional, dado que “China y Rusia son amenazas no solo comerciales sino también de seguridad” (Miran, 2024, p. 5).

Sin embargo, en los países emergentes (PED), o de ingresos medios, tanto los empleos como el valor agregado industrial comienzan a caer de manera prematura, es decir, sin alcanzar la participación porcentual que alcanzaron en los PD alrededor del 30%. Esto es, la desindustrialización “se produce a un nivel del ingreso per cápita mucho más bajo que en los PD de hoy”, afirman Dasgupta y Singh (2006, p. 1), por eso se llama prematura.

Por otro lado, de acuerdo con Rodrik (2015) “esto significa que los países de menor desarrollo se están quedando sin oportunidades de industrialización, sin antes alcanzar un nivel de ingreso apreciable como lo lograron los primeros países industrializadores”. (p.1).

Además, el efecto de la tendencia de la desindustrialización ha sido diferencial. Por un lado,

los países asiáticos y los exportadores de manufacturas han estado en gran medida aislados de esas tendencias”. Mientras que, “los países latinoamericanos han sido especialmente afectados. [...] La desindustrialización prematura tiene ramificaciones económicas y políticas potencialmente significativas, incluido un menor crecimiento económico y un fracaso democrático (Rodrik, 2015, p.1).

En el caso de la economía colombiana, la industria que ha pasado de una participación en el PIB del 22-25% en 1990 a cerca del 10-12% en la actualidad. En general, desde “la década de 1980, América Central y América Latina, incluidos México, Argentina y Colombia, y especialmente Brasil y Uruguay, experimentaron una desindustrialización en distintos grados” (Pike 2020, p. 219).

Los efectos que tiene el proceso de desindustrialización sobre los países de tardía industrialización son preocupantes porque, como señala Kunst (2019) en los países emergentes, “la industria está perdiendo su capacidad para emplear trabajadores sin destrezas, de manera más productiva, que otras industrias” (p. 25) y, en consecuencia, “los países abundantes en fuerza laboral están perdiendo su ventaja comparativa para producir un rango amplio de manufacturas” (p. 25).

En general, como apunta Rodrik (2015), estos resultados de la desindustrialización no son buenos porque “bloquea[n]la vía principal de la rápida convergencia económica en entornos de bajos ingresos, el desplazamiento de los trabajadores del campo a las fábricas urbanas, donde su productividad tiende a ser mucho mayor” (Rodrik, 2015, p. 23).

Por ejemplo, en Latinoamérica, debido a la caída de la manufactura, la informalidad ha crecido, y se ha debilitado la productividad de la economía. Además, el patrón del cambio estructural ha sido débil e incluso negativo en las dos últimas décadas, y está relacionado con la reprimarización de la economía y de las exportaciones, desindustrialización, y tasa de cambio sobrevaluadas.

La caída de la productividad del trabajo por la desindustrialización ha significado el traslado de la fuerza laboral a los sectores de baja productividad, especialmente a los servicios. De acuerdo con Diao et al. (2017):

no existe un crecimiento de la productividad dentro del sector agrícola y el cambio estructural también contribuye poco al crecimiento de la productividad en toda la economía. [Por lo tanto], la desindustrialización explica en parte este patrón, ya que los sectores de servicios se han expandido para absorber a los trabajadores desplazados del sector manufacturero. (p. 14).

La estructura productiva y sus niveles tecnológico determinan a su vez la productividad, las ganancias y los salarios, por lo tanto, la distribución del ingreso y de la riqueza, y en general el crecimiento de la economía. La estructura productiva también determina la canasta exportadora, que se simplifica o especializa cada vez más en los PED, mientras se complejiza y diversifica en los PD.

La industrialización robotizada, como efecto de la cuarta revolución industrial, está reforzando la manufactura en un sector intensivo en capital, y como una ruta inconveniente para economía de los PED debido a su bajo poder de generación de empleo.

Por otro lado, si internet elimina la distancia y facilita la transabilidad de los servicios internacionalmente a través de los desarrollos de las tecnologías de la información y la comunicación (TICs), entonces, ¿serán los servicios una alternativa a la industrialización en los PED? Sí, afirman Baldwin y Forslid (2020) porque la época actual o ‘globotización’ (globalización + robotización) está transformando la economía mundial a una “rapidez explosiva”, con un crecimiento porcentual inusitado de los servicios sobre el PIB, y no solo en los PD sino también en los PED, y la industrialización ya no es la vía única que deberían tomar los PED, cómo ha sucedido en India, que “puede convertirse en la norma y no en la excepción.” (p. 31).

Sin embargo, para Hauge y Chang (2019) la industria sigue siendo la plataforma para que los servicios de alto valor agregado se desarrollen y se sostengan. Una economía sin manufacturas, sin innovación y cambio tecnológico está condenada, bien a expulsar población, educada o sin mayores destrezas, hacia otros países más ricos que se convierten en receptores de los migrantes o bien para mantener en la informalidad productiva y laboral a gran parte de la población. Por lo tanto: “No se debe engañar a los países en desarrollo para que piensen que pueden saltarse la fase de industrialización. Las fábricas hicieron el mundo moderno, y lo seguirán rehaciendo” (p. 32).

En Latinoamérica las elites tradicionales se acogieron al Consenso de Washington sobre sus pilares de moneda sana y libertad de mercado, bajo la subordinación a los EE. UU. y a sus codificadores del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Sin embargo, como era de esperarse, según Rodrik (2007), Latinoamérica es una las “partes del mundo donde las reformas orientadas al mercado se llevaron más lejos y la decepción por los resultados es correspondientemente mayor” (p. 99), en términos de desindustrialización y reprimarización de la economía.

El mundo está en un punto de quiebre entre la globalización neoliberal (1980-2020) que alentó el libre comercio y la libertad de capitales, y una nueva era de confrontación y desacople entre EE. UU. y China que algunos denominan desglobalización. Ante el nuevo escenario, EE. UU. se sentirá sin ataduras para promover la “reindustrialización, la revitalización de la manufactura y mejora de la competitividad internacional” (Miran, p. 35); no así, las naciones periféricas que serán sometidas a un cambio estructural negativo, como productoras de materias primas y fuente de materiales estratégicos, articuladas a satisfacer las necesidades de los países hegemónicos, en lenguaje del Raúl Prebisch.

En este sentido, el vicepresidente de los EE. UU., Vance (@OopsGuess, 2025), ha reconocido que “la idea de la globalización era que los países ricos avanzaran en la cadena de valor mientras que los países pobres fabricaban las cosas más simples”, por lo tanto, lo que busca la política económica de Trump es hacer las `correcciones´ que la globalización no hizo.

Finalmente, se olvida que la corta historia del capitalismo ha mostrado, sobre todo a nuestros economistas entrenados en los EE. UU. sobre la primacía del mercado, que las ventajas económicas resultan de las políticas económicas, mientras que las “ventajas naturales son el resultado de la carencia de políticas”, dice Hudson (2009). Es decir, no solo los factores físicos, capital y trabajo, hacen posible los procesos de industrialización, sino “la ideología que, por sus efectos sobre el desarrollo económico, es otro factor de producción debido a que es la lógica que guía las políticas públicas” (p. 169).

Referencias

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Maya Muñoz, G. (2025). Latinoamérica: desindustrialización temprana . Ensayos de Economía, 35(66), 7–11. https://doi.org/10.15446/ede.v35n66.119436

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Maya Muñoz, G. 2025. Latinoamérica: desindustrialización temprana . Ensayos de Economía. 35, 66 (mar. 2025), 7–11. DOI:https://doi.org/10.15446/ede.v35n66.119436.

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(1)
Maya Muñoz, G. Latinoamérica: desindustrialización temprana . Ens. Econ. 2025, 35, 7-11.

ABNT

MAYA MUÑOZ, G. Latinoamérica: desindustrialización temprana . Ensayos de Economía, [S. l.], v. 35, n. 66, p. 7–11, 2025. DOI: 10.15446/ede.v35n66.119436. Disponível em: https://revistas.unal.edu.co/index.php/ede/article/view/119436. Acesso em: 17 jul. 2026.

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Maya Muñoz, Guillermo. 2025. «Latinoamérica: desindustrialización temprana ». Ensayos De Economía 35 (66):7-11. https://doi.org/10.15446/ede.v35n66.119436.

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Maya Muñoz, G. (2025) «Latinoamérica: desindustrialización temprana », Ensayos de Economía, 35(66), pp. 7–11. doi: 10.15446/ede.v35n66.119436.

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[1]
G. Maya Muñoz, «Latinoamérica: desindustrialización temprana », Ens. Econ., vol. 35, n.º 66, pp. 7–11, mar. 2025.

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Maya Muñoz, G. «Latinoamérica: desindustrialización temprana ». Ensayos de Economía, vol. 35, n.º 66, marzo de 2025, pp. 7-11, doi:10.15446/ede.v35n66.119436.

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Maya Muñoz, Guillermo. «Latinoamérica: desindustrialización temprana ». Ensayos de Economía 35, no. 66 (marzo 28, 2025): 7–11. Accedido julio 17, 2026. https://revistas.unal.edu.co/index.php/ede/article/view/119436.

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1.
Maya Muñoz G. Latinoamérica: desindustrialización temprana . Ens. Econ. [Internet]. 28 de marzo de 2025 [citado 17 de julio de 2026];35(66):7-11. Disponible en: https://revistas.unal.edu.co/index.php/ede/article/view/119436

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