Poemas por la memoria, la verdad y la justicia. Escritos de hijos e hijas en los “recordatorios” de Página/12 (1988-2004)
Poems for Memory, Truth and Justice. Writings of Sons and Daughters in the “Recordatorios” of Página/12 (1988-2004)
Poemas para a memória, a verdade e a justiça. Escritas de filhos e filhas nos “recordatorios” da Página/12 (1988-2004)
DOI:
https://doi.org/10.15446/lthc.v25n1.105317Palabras clave:
Poesía y memoria, poesía argentina, movimientos de Derechos Humanos , H.I.J.O.S. (es)Poetry and memory, Argentine poetry, Human Rights Movement, H.I.J.O.S. (en)
Poesia e memória, poesia argentina, Movimentos de Direitos Humanos, H.I.J.O.S. (pt)
El presente artículo se propone analizar las escrituras poéticas de hijos e hijas de militantes políticos asesinados o desaparecidos antes y durante la última dictadura cívico-militar en Argentina (1976-1983), las cuales fueron publicadas en los “recordatorios” del periódico Página/12. Nos detendremos, especialmente, en aquellos poemas que aparecieron durante la vigencia de las leyes de impunidad (1986-2004) para los perpetradores, pues estos nos permiten constatar la relevancia que adquirió la poesía como vehículo de memorias, al hacer públicas las perspectivas de las víctimas del genocidio que todavía eran obturadas socialmente. Por otra parte, el corpus seleccionado adquiere relevancia porque irrumpe con antelación a la conformación de la agrupación Hijos e Hijas por la Justicia, contra el Olvido y el Perdón (H.I.J.O.S.) en 1995 y se presenta como un claro antecedente de las escrituras del corpus literario “de hijos” que irrumpe en Argentina entrado el siglo XXI.
This article intends to analyze the poetic writings of sons and daughters of political militants assassinated or disappeared before and during the last civic-military dictatorship in Argentina (1976-1983) that were published in the “recordatorios” of the newspaper Página/12. We will focus especially on those poems that emerged during the validity of the laws of impunity (1986-2004) for the perpetrators because they allow us to verify the relevance that poetry acquired as a vehicle of memories, making public the perspectives of the victims of the genocide that were still socially shuttered. On the other hand, the selected corpus acquires relevance because it bursts in before the formation of the group Sons and Daughters for Justice, against Forgetfulness and Forgiveness (H.I.J.O.S.) in 1995 and is presented as a clear antecedent of the writings of the literary corpus “of children” that bursts into Argentina into the 21st century.
Este artigo pretende analisar os escritos poéticos de filhos e filhas de militantes políticos assassinados ou desaparecidos antes e durante a última ditadura cívico-militar na Argentina (1976-1983) publicados nos “recordatorios” do jornal Página/12. Focaremos especialmente naqueles poemas que surgiram durante a vigência das leis de impunidade (1986-2004) para os perpetradores, porque nos permitem verificar a relevância que a poesia adquiriu como veículo de memórias, tornando públicas as perspectivas das vítimas do genocídio que ainda foram socialmente bloqueadas. Por outro lado, o corpus selecionado adquire relevância porque irrompe antes da formação do grupo Hijos e Hijas por la Justicia, contra el Olvido y el Perdón (H.I.J.O.S.) em 1995 e se apresenta como um claro antecedente dos escritos do corpus literário “de crianças” que irrompe na Argentina no século XXI.
Recibido: 3 de enero de 2022; Aceptado: 17 de septiembre de 2022
Resumen
El presente artículo se propone analizar las escrituras poéticas de hijos e hijas de militantes políticos asesinados o desaparecidos antes y durante la última dictadura cívico-militar en Argentina (1976-1983), las cuales fueron publicadas en los “recordatorios” del periódico Página/12. Nos detendremos, especialmente, en aquellos poemas que aparecieron durante la vigencia de las leyes de impunidad (1986-2004) para los perpetradores, pues estos nos permiten constatar la relevancia que adquirió la poesía como vehículo de memorias, al hacer públicas las perspectivas de las víctimas del genocidio que todavía eran obturadas socialmente. Por otra parte, el corpus seleccionado adquiere relevancia porque irrumpe con antelación a la conformación de la agrupación Hijos e Hijas por la Justicia, contra el Olvido y el Perdón (H.I.J.O.S.) en 1995 y se presenta como un claro antecedente de las escrituras del corpus literario “de hijos” que irrumpe en Argentina entrado el siglo XXI.
Palabras clave
poesía y memoria, poesía argentina, movimientos de Derechos Humanos, H.I.J.O.S.Abstract
This article intends to analyze the poetic writings of sons and daughters of political militants assassinated or disappeared before and during the last civic-military dictatorship in Argentina (1976-1983) that were published in the “recordatorios” of the newspaper Página/12. We will focus especially on those poems that emerged during the validity of the laws of impunity (1986-2004) for the perpetrators because they allow us to verify the relevance that poetry acquired as a vehicle of memories, making public the perspectives of the victims of the genocide that were still socially shuttered. On the other hand, the selected corpus acquires relevance because it bursts in before the formation of the group Sons and Daughters for Justice, against Forgetfulness and Forgiveness (H.I.J.O.S.) in 1995 and is presented as a clear antecedent of the writings of the literary corpus “of children” that bursts into Argentina into the 21st century.
Keywords
Poetry and memory, Argentine poetry, Human Rights Movement, H.I.J.O.S.Resumo
Este artigo pretende analisar os escritos poéticos de filhos e filhas de militantes políticos assassinados ou desaparecidos antes e durante a última ditadura cívico-militar na Argentina (1976-1983) publicados nos “recordatorios” do jornal Página/12. Focaremos especialmente naqueles poemas que surgiram durante a vigência das leis de impunidade (1986-2004) para os perpetradores, porque nos permitem verificar a relevância que a poesia adquiriu como veículo de memórias, tornando públicas as perspectivas das vítimas do genocídio que ainda foram socialmente bloqueadas. Por outro lado, o corpus selecionado adquire relevância porque irrompe antes da formação do grupo Hijos e Hijas por la Justicia, contra el Olvido y el Perdón (H.I.J.O.S.) em 1995 e se apresenta como um claro antecedente dos escritos do corpus literário “de crianças” que irrompe na Argentina no século XXI.
Palavras-chave
poesia e memória, poesia argentina, Movimentos de Direitos Humanos, H.I.J.O.S.Introducción
Los túneles secretos
y la calle desierta
tropiezan con los rincones
de la memoria,
temerosos, negros, confundidos.
Centenares de sueños
lejanos, reales, helados
me indican mi antiguo camino.
En el balcón tenue y oscuro
se asoman los rincones de la memoria,
ya veo las sombras nuevas escondidas.
María Laura Kossoy, Sin título 1
En este artículo nos proponemos analizar las escrituras poéticas de hijos e hijas de militantes políticos asesinados o desaparecidos durante el terrorismo de Estado en Argentina (1974-1983). Dichos escritos se han ido publicando en los “recordatorios” del periódico Página/12 desde finales de la década de 1980 hasta la actualidad. En un contexto de plena vigencia de las leyes de impunidad 2 para los perpetradores (1986-2004), hijos e hijas, junto con familiares, amigos y compañeros de militancia de sus padres, recurrieron a la poesía para denunciar, recordar, expresar sentimientos y dialogar con los ausentes o con una comunidad receptiva que pudiera sentir sus demandas como propias. En este orden de ideas, la escritura poética se convirtió en un modo de intervenir en el campo de los Derechos Humanos y de la política como forma de denuncia, testimonio y manifestación de amor filial.
Estas producciones poéticas destacan por dos razones principales. Por una parte, se tiene que estos hijos e hijas debieron enfrentarse desde temprana edad a la culpa por ser hijos de militantes revolucionarios, la cual fue implantada en la sociedad por la dictadura y reproducida bajo los marcos interpretativos sobre el genocidio, los cuales a su vez fueron impulsados por los gobiernos democráticos de Raúl Alfonsín con la “teoría de los dos demonios” y de Carlos Menem con la “teoría de la reconciliación nacional”. Por otra parte, se encuentra que hijos e hijas contaban, por lo general, con muy pocos recuerdos de sus progenitores, los cuales además fueron distorsionados por silencios y tergiversaciones que cerraban la posibilidad de indagar en sus biografías o reivindicar sus figuras en un contexto de promoción del silenciamiento y de negación por parte del Estado.
Para comprender el contexto de producción y publicación de los escritos que analizaremos es pertinente remontarnos a las conclusiones a las cuales llegaron los integrantes del Movimiento Solidario de Salud Mental 3 (MSSM) a comienzos de la década de 1990, en medio de una experiencia de investigación y terapia grupal llevada a cabo entre 1991 y 1993 con hijos de detenidos/desaparecidos, cuyas edades oscilaban entre 12 y 24 años. Es importante destacar que la investigación se realizó en conjunto con otras instituciones que adelantaban trabajos de corte similar en Chile, El Salvador y Guatemala, lo cual brindó a las reflexiones metodológicas y teóricas una perspectiva comparativa muy importante para abordar las particularidades propias de cada contexto. 4
La metodología de trabajo terapéutico con los distintos grupos consistió en la organización de Talleres Creativos Integrales, los cuales se centraban en la utilización del juego y de técnicas derivadas del arte (plástica, teatro, música y literatura). La hipótesis de trabajo consistía en que abrir un espacio de esa naturaleza contribuiría en sí mismo a la elaboración terapéutica “aunque no en el sentido de propender a una ‘cura’” (Morales 118). El arte y el juego no sólo contribuían al conocimiento propio de los integrantes, sino que también eran determinantes en la tramitación de un proceso de socialización ante un contexto político que lo impedía. De hecho, el carácter creativo y no meramente reproductivo de estas actividades propiciaba la apertura a un proceso de memoria, si bien limitado al grupo, que posibilitaba contrarrestar el carácter adaptativo de aquello que Daniel Feierstein define como “procesos de desensibilización” (34), los cuales están asentados en los pactos sociales renegatorios que se reproducen en las lógicas familiares como pactos denegatorios y, además, clausuran las posibilidades de elaborar lo acontecido. Precisamente, activar un proceso de memoria implicaba un ámbito de creación de sentidos a través de la simbolización y la metaforización de las vivencias. Se buscaba así la articulación coherente de las experiencias pasadas en el presente. Los talleres abrieron “la posibilidad de desarrollo de un grupo de pertenencia, donde la traumatización no fue vivida como estigma, y donde la necesidad de procesos de duelo en relación a los familiares de desaparecidos surgió desde la producción simbólica” (Morales 155). En los Talleres, la metodología de trabajo grupal giraba en torno a la construcción de collages y de máscaras y a la utilización del psicodrama, del juego dramático o de las narraciones orales. La incorporación de la escritura de poesía provino, en cambio, de una demanda de los jóvenes argentinos que los especialistas atendieron rápidamente, dado que generaba “un marco de potencialidad creativa que favorece procesos elaborativos” (Morales 146). 5
El pedido de incluir un taller de escritura poética por parte de los jóvenes argentinos puede leerse como un síntoma de la imposibilidad de encontrar contención o identificación dentro de un colectivo social más amplio que el familiar nuclear o el de los organismos de Derechos Humanos ―en el caso de aquellos adolescentes que tuvieron posibilidad de entrar en contacto con estos―. Esta especificidad del caso argentino, semejante a la experiencia con los adolescentes chilenos, contribuyó a delimitar en las conclusiones las diferencias que se manifestaban entre los procesos históricos y sociales de los casos centroamericanos (Guatemala y El Salvador) y los del Cono Sur (Argentina y Chile). Así, en Centroamérica, las comunidades tribales originarias o la incorporación de los niños/adolescentes como milicianos en un contexto de Guerra Civil posibilitaban un marco social más amplio para poder expresar lo que se pensaba o para transmitir las experiencias de violencia por las que se había atravesado. 6 Emiliano Bustos, 7 quien estaba vinculado desde 1984 al MSSM, analizó esta experiencia de la que formó parte y recordó que
en lo personal, me era dado ingresar, por primera vez desde los largos años de la dictadura, a un espacio que me integraba social y humanamente. Por fuera de ese espacio, únicamente los organismos de derechos humanos habían logrado, para mi familia y para tantas familias, algo parecido a una integración, pero dentro de unos límites muy precisos. (Bustos 53) 8
En Argentina, como señalaba la psicóloga chilena Elizabeth Lira hacia 1991, luego del “show del horror”, 9 “el tema de los derechos humanos está siendo destematizado, está perdiendo el carácter de presión pública, y está quedando arrinconado cada vez más, pasando a ser una cuestión privada, de los familiares y de los directamente interesados en el tema” (16). En este sentido, los poemas publicados por hijos e hijas en este contexto y los intentos por construir memorias alternativas o contrahegemónicas a través de la palabra poética hecha pública contrastan, a su vez, con estilos y retóricas de otras prácticas poéticas que circularon en la misma época, por ejemplo, las que se incluyen en el denominado proceso de “cualquierización” (Selci y Mazzoni 264) dentro del “subcampo de producción restringido” (Bourdieu 322) de la poesía. En el interior del subcampo, los productos materiales y simbólicos tienen como único público (al menos a corto plazo) a sus pares, es decir, otros jóvenes con vocación escrituraria. Esta especificidad subalterna de la poesía en el campo literario argentino la diferencia de lo que Bourdieu define como el “gran campo de la producción simbólica”, representado por la narrativa, particularmente la novela, “específicamente organizada en vista a la producción de bienes simbólicos destinados a no-productores (el gran público)” (90).
El gesto de la zona más visible de la poesía escrita por jóvenes durante los Noventa ha sido interpretado por lo general como antilírico, irónico o cínico. Por ejemplo, Ana Porrúa, quien se inclinó hacia esta opinión, detectó dos líneas en la poesía emergente desde mediados de la década de 1990. En uno de sus primeros artículos que abordan dicho periodo, la investigadora consideraba a la primera vertiente como uno de sus ejes fuertes: “en el que se inscriben Zelarayán de Cucurto, Punctum de Gambarotta, Música mala de Rubio, o un poema como ‘Los Mickey’ de Llach” (24). Además, textos que hablan de la sociedad
en términos de clase o en términos raciales. Allí aparecen los “negros”, los “cabezas”, los “bolitas” y la versión del otro no es piadosa (no se podría pensar estos textos como continuidad de la literatura de Boedo), sino más bien todo lo contrario. (Ibid.)
La segunda línea, para Porrúa, estaría representada por Mariasch, Mallol, Macció:
la poesía habla desde un lugar de infancia y se hace cargo solamente de la miniatura, de lo pequeño. El gesto es el del exceso y, en este sentido, podría pensarse en un modo de intervención distinto, que consiste en asumir la propia figura tal como está en el mundo masculino, o tal vez, adulto. Sin embargo, el efecto se enrarece (más allá de cierto tinte irónico) porque el lugar desde donde se dicen las cosas es infantil (cerrado). (Ibid.)
Por su parte, Edgardo Dobry señalaba que la tendencia postobjetivista se caracterizaba por “adoptar con creciente firmeza la impostura de un rechazo de todo lo que suene a cultura prestigiosa, lenguaje literario, clasificaciones académicas” (131).
No obstante, contrario a lo anterior, en las producciones poéticas que circulaban por fuera del campo literario destacaba un tono solemne, sagrado y lírico, que participaba de una concepción residual de la poesía, en tanto modo de expresividad de los sentimientos y de cierta utilidad social o vía especial para la transmisión de valores y sentires colectivos. En el transcurso de esta investigación ocurrió en varias ocasiones que, una vez que solicitaba permiso para trabajar con poemas subidos en redes sociales por hijos o hijas conocidos, la respuesta fue negativa o más bien no la hubo. Es posible que las memorias afectivas al exponerse públicamente en territorios intermedios entre lo público y lo privado, o de construcción pública de lo íntimo, se sientan profanadas. Aunque también pienso que actúa, en estas negaciones, cierto pudor por no considerar las propias producciones portadoras de “valor” literario, o bien un posicionamiento político que percibe que a lo escrito se le asignará valor sólo por el hecho de ser hijo o hija, por lo tanto, se intentan desmarcar de la categoría de víctima.
En estos textos es posible leer retornos de retóricas de la poesía social o de combate, como la poesía republicana de la Guerra Civil Española o la poesía social o revolucionaria de las décadas de 1960 y 1970, 10 tradiciones que precisamente rechazaba de manera programática Diario de poesía (1986-2012), la publicación más importante del periodo, así como las zonas más profesionalizadas del campo.
Resulta notable la abundancia de estas formas de retóricas sociales en la escritura poética en la generación de hijos que desde finales de la década de 1980 han publicado poemas en folletos, fanzines, revistas, antologías, ediciones de autor y redes sociales, con motivo de distintos aniversarios (nacimiento o secuestro del detenido o desaparecido, golpe militar, etc.) y actos políticos. Para analizar y dar cuenta de este fenómeno mucho más amplio, hemos estudiado un conjunto de poemas y poemarios que circularon por fuera del campo específico de la literatura: los recordatorios-solicitados de Página/12 y una antología de poemas y narraciones realizada por el Movimiento Solidario de Salud Mental. El objetivo es analizar estos escritos con el fin de comprender qué modalidad específica adquiere el género testimonial a través de la poesía, para intervenir de un modo singular en las disputas por la memoria. En efecto, nuestra hipótesis consiste en pensar que el corte de verso actúa sobre los modos narrativos testimoniales, junto a las figuras retóricas, las imágenes visuales, el tempo rítmico y los juegos polisémicos, contribuyendo al descentramiento en la representación de un yo fuerte que requiere el testimonio, el cual empieza a desplazarse hacia una figuración más difusa o indeterminada.
Al analizar estas publicaciones, partiremos de la siguiente pregunta: ¿qué posibilidades de testimoniar ofrece la poesía a la generación de hijos?, ¿por qué en distintos testimonios, incluso judiciales, la poesía desempeña un papel fundamental para procesar la historia familiar y la del país?
Al mismo tiempo, nos detendremos en algunos procedimientos de escritura presentes en estas intervenciones de hijos que, tal como veremos, anuncian posteriores desarrollos en poéticas de autores de esta generación con una trayectoria más profesionalizada en el campo.
Los recordatorios-solicitadas de Página/12 (1988-)
si yo me atrevo
a mirar y a decir
es por su sombra
unida tan suave
a mi nombre
allá lejos
en la lluvia
en mi memoria
por su rostro
que ardiendo en mi poema
dispersa hermosamente
un perfume
a amado rostro desaparecido.
Alejandra Pizarnik, Sentido de su ausencia
Los recordatorios-solicitadas publicados por el diario Página/12 con motivo de cada nuevo aniversario del secuestro de los seres queridos, popularmente conocidos como “los recordatorios”, constituyen casi un género en sí mismo. En líneas generales, los recordatorios de Página/12 tienen una dimensión de 10 cm x 8 cm y reúnen tres elementos: una fotografía del asesinado o de los asesinados; un texto escrito por familiares, compañeros o amigos de la víctima; una consigna que remite a la lucha del movimiento de Derechos Humanos (en su mayoría) o a la organización política a la que pertenecía la víctima. 11 Estos cierran con la mención de los firmantes (familiares o colectivos de ex detenidos-desaparecidos, por lo general). Además, en ellos se insertan cartas, poemas, citas de poemas, material de archivo (periódicos, declaraciones ante la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas y anécdotas de sobrevivientes), reflexiones, promesas, denuncias y epitafios. Si bien estas prácticas responden a una amplia gama de géneros discursivos, es posible encontrar en ellos una estructura básica que, por lo general, se ha ido cristalizando con el paso del tiempo.
Esta estructura lleva a Fernando Reati (2007) a pensar los recordatorios como “monumentos de papel”, en tanto objetos que portan memorias colectivas en su variación y recreación constante. A diferencia de lo que sucede con los monumentos tradicionales, estas textualidades periódicas producen cierto dinamismo, movimiento y variaciones que dan cuenta de los cambios en los regímenes de audibilidad, decibilidad 12 y de memoria con respecto al pasado luctuoso por el que atravesó la sociedad.
El 25 de agosto de 1988, Estela de Carlotto publicó la primera solicitada dedicada a recordar a su hija Laura y a reclamar el robo de su nieto. Desde entonces este dispositivo discursivo se ha convertido en un espacio simbólico más de la lucha del movimiento de Derechos Humanos argentino. La política editorial del periódico, fundado en 1987 e identificado con el progresismo o la centroizquierda, se implicó desde sus comienzos con la denuncia de los crímenes de la dictadura y la demanda de justicia. En esa línea, puso a disposición de los familiares, de forma gratuita, la publicación de breves homenajes en todos los casos, siempre en cuando se tratara de detenidos y desaparecidos antes o durante el periodo de la dictadura. Con el tiempo, se incluyeron casos de desapariciones posteriores al comienzo del periodo democrático, como fue el caso de Miguel Bru, estudiante de la Escuela de Periodismo de La Plata, en 1993. Si las personas habían sido asesinadas en enfrentamientos, se solicitaba a los familiares, amigos o compañeros una contribución simbólica de dinero. Como se puede observar, esta diferenciación respondía a los distintos estratos de la categoría de víctima de la dictadura que se construyeron discursivamente con el retorno de la democracia. 13
Decidimos denominar estos dispositivos de rememoración y denuncia recordatorios-solicitadas, atentos a lo que señala Andrea Suárez Córica, quien, consultando el archivo del diario, comprobó que, de los veinte primeros recordatorios publicados a finales de 1988, trece salieron bajo el rótulo de Solicitada. Suárez Córica se pregunta en qué momento las solicitadas pasaron a denominarse recordatorios. En este cambio de nombre, ella rastrea distintas posiciones políticos: mientras que en el primero se expresaba una demanda política, en el segundo predominaba una necesidad afectiva que remitía a la sección necrológica. La Solicitada es
demanda, petición y denuncia a la vez, que vincula diferentes tiempos: el pasado, momento en que ocurrió el hecho denunciado, el presente, momento y modo en el que se decide realizar la publicación y el futuro, en tanto pedido de castigo, verdad y memoria. (Suárez Córica 21)
En cuanto al Recordatorio, para la autora, este estaría más ligado al pasado, a la ausencia y al duelo por la pérdida. Ahora bien, podríamos preguntarnos si acaso no confluyen las dos dimensiones en el género recordatorios-solicitadas que se presentan así como formas indisociables entre la denuncia y la manifestación del amor por los ausentes, 14 entre lo público y lo íntimo. Un ejemplo claro de este fenómeno lo señala Reati cuando advierte que se producen apropiaciones subjetivas de consignas históricas del movimiento de Derechos Humanos: “Ni olvido ni perdón” se convierte en algunos casos en “Tu madre y tu hijo que no olvidan ni perdonan” (163). Ludmila Da Silva, por su parte, rastrea como elemento previo a esta estrategia híbrida en sus objetivos las solicitadas que los familiares y los organismos publicaban durante la dictadura, las cuales estaban más relacionadas con la petición de información sobre el paradero de los secuestrados que con un soporte de la memoria destinado a representar y asignar entidad al estatuto del “desaparecido”: “nominando, corporizando en una foto, los cuadros refuerzan la idea de un sufrimiento con rostro, lazos familiares, historia, nombre y apellido” (Da Silva 146).
Luis Gusmán considera que, por su fugacidad (publicación de un día), los recordatorios-solicitadas reúnen elementos de la esquela mortuoria, publicada comúnmente en las necrológicas, y también del cenotafio, inscripciones realizadas en piedra para recordar a los difuntos en alguna tragedia de la que no se pudo recuperar el cuerpo. Asimismo, señala que estos textos (cartas, poemas, cartas poéticas, escritas ―o no― por hijos) carecen de uno de los elementos constitutivos del epitafio, la consolatio, pues no hay exhortaciones por parte de la voz de los difuntos a calmar el dolor de los deudos, el duelo es continuo porque los hijos o padres asesinados por el Estado viven a través de la escritura. Los poemas posibilitan así la transmisión de su memoria, “porque olvidarlos es renunciar al futuro” (citado en Gusmán 358).
Si nos detenemos en la presencia de los poemas, resulta importante destacar que ya en el primer año, seis de los veinte recordatorios-solicitadas publicados recurrieron a la poesía para expresar el dolor por la ausencia y denunciar el genocidio. Según Reati, en el 2000, esta cifra ascendió al 50 % de un total de 295 recordatorios-solicitadas publicados ese año. Varios de estos poemas fueron escritos por hijos e hijas y aparecen en el matutino porteño desde hace más de 30 años. Ahora bien, ¿por qué los familiares recurrieron a la poesía para expresar denuncia, recuerdo, compromiso y amor? 15 y ¿qué sentidos y valores se asocian a la palabra poética en relación con la memoria?
En primer lugar, estos poemas recuperan una de las funciones más antiguas de la poesía, la de oficiar como elegía fúnebre. De la misma manera que el epitafio en la Antigüedad, la poesía compartiría un rasgo cercano al ritual religioso, sagrado, el cual permitiría aludir a lo indecible a través de la lectura en voz alta. Reati relaciona este sesgo sagrado con la especificidad de la violencia genocida que rompió “las fronteras de lo representable por medio de los instrumentos verbales y conceptuales habituales, como sería la desaparición violenta de un ser querido” (165). En segundo lugar, los familiares encuentran en la escritura poética una actividad mediante la cual pueden transmitir la experiencia de la desaparición forzada y la persecución. Estos poemas expresan la intención de transformar los significados socialmente compartidos con relación al pasado reciente. El público lector al que se apela, identificado o en sintonía con la línea editorial del periódico, recrea activamente las experiencias que se publican cada día, propiciando un proceso de transformación de la experiencia única en experiencia común (Williams 49). Por otra parte, la relevancia de la poesía en el interior del dispositivo recordatorio-solicitada actualiza instrumentos de comunicación vigentes inscriptos en las tradiciones de lucha de los movimientos de Derechos Humanos o en distintas acciones de memoria impulsadas por diversas tradiciones de izquierda.
Los recordatorios-solicitadas poéticos son testimonios y denuncias y ese es el objetivo prioritario, pero, al recurrir a las metáforas, a los cortes de versos, a las repeticiones, configuran algo más y, en cierto modo, las percepciones y las afecciones se desterritorializan (Deleuze y Guattari 199). 16 En este sentido, algunas figuras retóricas resultan particularmente significativas para expresar las experiencias y los sentimientos que atraviesan a los autores. Así, ¿cómo dar cuenta de esas ausencias tan presentes si no es mediante la utilización del oxímoron? Por ejemplo, en el siguiente poema de Mariana De Marco, 17 dicha figura resulta sumamente productiva: “Son una ausencia que se vuelve / a la vez profunda y presente. / Son un vacío que llena / de ganas. / Son una voz que no grita; / habla despacito al oído, / que acompaña y que guía” (citado en Giannoni s. p.).
Otra figura retórica igualmente recurrente, debido a la importancia que tiene la fotografía en los recordatorios-solicitadas, es la écfrasis en tanto dispositivo que permite realizar una descripción e interpretación verbal de una representación visual. 18 Hijos e hijas describen y animan los rasgos que reconocen como propios en las imágenes de los padres: “Tus ojos quedaron en Manuela; / tus manos en Patricia; / tu boca en Lucila… tus hijos. // Y tu grito quedó en el aire; / tu lucha, en las calles, y tu libertad ronda en el pueblo” (Manuela, Patricia y Lucila Puyol, 19 citado en Giannoni s. p.); “porque la memoria se construye / porque tu ausencia es tan inmensa / como la medida de nuestro amor. / Por eso / tu foto otra vez / iluminándonos / ladrillo anónimo / raíz necesaria / de cualquier presente / de cualquier futuro” (Jorge Areta, 20 citado en Giannoni s. p.). 21
En estas escenas amorosas de encuentro, Lucas Saporosi analiza una serialidad que le permite conformar un archivo afectivo sobre los setenta: “la dimensión amorosa [en el corpus de hijos e hijas] asume la forma idílica de una experiencia corporal, donde el acto de tocar, acariciar y besar, produce un acontecimiento singular e ‘inactual’” (Saporosi 138). 22 Estas “escenas de contacto”, que Saporosi rastrea en el cine y en la narrativa, construyen encuentros atravesados por “temporalidades y modos de afectación diversos” (29), 23 su importancia radica en la vehiculización de los afectos como contribución a la construcción de memorias sobre el pasado reciente.
En los recordatorios-solicitadas también encontramos descripciones de la imagen de los padres que no se apoyan en el soporte fotográfico, sino en imágenes íntimas, subjetivas, fabuladas, que, por ejemplo, remiten a las manos de los ausentes. Cierto campo semántico en torno a la luminosidad nos permite interpretar esos encuentros como fotografías de las emociones. Son configuraciones de la memoria que emergen cuando se recupera la estructura dialógica del epitafio como género: 24
Aunque no estés a mi lado
te encuentro
en una mirada dulce
en el calor de las manos
en una mañana
con un sol brillante
y para todos…
Porque tu vida es mi gloria
Porque tu amor es mi historia
Porque tú estás en mi memoria
hoy vivo… hoy vivo… (Barrionuevo [1991], 25 citado en Giannoni s. p.)
Otro ejemplo se puede observar en: “Siento tu mano grande y caliente / quizás vuelvas una tarde / inesperada y lluviosa / pero ya no te pediré que no te / vayas / porque aprendí a vivir con tu sombra” (Slutsky [1999], 26 citado en Giannoni s. p.).
Los poemas publicados por hijos e hijas en los recordatorios-solicitadas de Página/12, que construyen “escenas de contacto”, configuran una estructura de sentimiento alternativa en la juventud de la postdictadura, la cual se caracteriza por el rechazo al individualismo y al consumo que se propone repensar lo negado por la historia y el Estado para reflexionar y transformar el presente.
Otra serie que identificamos en los poemas publicados en Página/12 se caracteriza ya no por el encuentro y el diálogo con la figura de los progenitores sino por la expresión de un proceso de elaboración del duelo. Por lo general, en esta serie de poemas, se imaginan los últimos momentos previos al secuestro o al asesinato de los padres:
El día está pálido de sangre,
detenido.
Un coche, cuatro hombres y la muerte,
servida en cápsulas, pedazos de plomo,
martillo, pólvora, explosión,
ruido seco.
Una caminata, el almuerzo
Un portero eléctrico que suena,
confusión, una escalera
y un hombre que desciende por ellas.
¿Está tranquilo al bajarlas?
¿Tiene miedo? ¿En qué piensa?
¿Sabe que va al encuentro con su destino?
Hay una puerta con ventanales,
de un lado y del otro
están la vida y la muerte
separados por un instante.
¿Y los cuatro hombres,
van al encuentro con su destino?
¿Tienen miedo, están tranquilos?
El coche espera la resolución
martillo, pólvora, explosión, ruido seco,
pedazos de plomo, el cuerpo agujereado,
su sangre salpicando
pisos, paredes y vidrios.
La muerte encuentra su momento, lo amasa
con carne quemada, agujeros en el cuerpo,
plomo, vómitos de sangre,
espasmos.
Las llantas del coche chillan en la calle,
el hombre queda tirado en el piso,
el mármol es frío.
Una puteada en la garganta…
Y el día
está más pálido que de costumbre. (Grynberg [1993], 27 citado en Giannoni s. p.)
Este tipo de poemas es un claro antecedente de una serie de escritos que recurren a los viajes temporales, publicados a finales de la década del 2000 dentro de la colección de poesía Los Detectives Salvajes (2007-2015) de Juan Aiub y Julián Axat. 28
Otra cuestión que aparece en los poemas de los recordatorios-solicitadas es la que da cuenta de una elaboración en la escritura de ciertos símbolos codificados como parte de una tradición que remite a la estructura de sentimiento de los setenta: la estrella roja o el sol. La esposa y el hijo de Eduardo Seghezzo 29 utilizan la imagen de la estrella roja como símbolo de abnegación: “Abriste la puerta roja / de tu pecho para dar / de beber a las estrellas” (Giannoni s. p). El semema “sol” como expresión de la inminencia de la victoria revolucionaria para la generación de los padres 30 lo encontramos en un poema de María, Julián y Graciela Ceci, 31 quienes, en su propio presente, se proponen reconstruirlo desde el canto, recuperar su memoria: “Ya no podré quedarme solo / Aunque te vayas / Sol / Que pasaste mi sangre / Te arrasaron la cara / Te rompieron / Es hora de que empieces a cantar” (citado en Giannoni s. p.).
En este último poema, pese a su tono elegíaco, también encontramos otro procedimiento que reaparece en la escritura de hijos e hijas que intervienen en el campo literario y que también configura un modo singular de hacer memoria desde la poesía. Se trata de la polisemia, la cual pone de manifiesto una relación problemática con el pasado que se expresa en la perspectiva crítica con la que la voz poética se apropia de la lengua de la postdictadura. Los juegos polisémicos pueden recuperar significados y sentidos de la lengua insurgente, pero también de la lengua de los genocidas, especialmente, de la jerga de los Centros Clandestinos de Detención. Creemos que, en la descripción de la destrucción del sol que irrumpe en el poema de los hermanos Ceci, se produce una superposición ambigua entre ese símbolo de la esperanza revolucionaria y el cuerpo del padre/marido que es imaginado en una situación de tortura, a quien lo “rompieron” pero no lo “quebraron”. El poema invierte la valoración negativa del verbo “cantar”, utilizado en la jerga de los perpetradores como sinónimo de confesión y delación, para significar una posible resurrección de los ideales de la militancia setentista a la luz de un nuevo canto solar.
Este poema es muy ilustrativo, porque pone de manifiesto el vínculo diferencial que los afectados directos por el genocidio tuvieron y tienen con la lengua de la postdictadura. En los recordatorios-solicitadas suelen aparecer diversas imágenes ambiguas de este tipo, las cuales se construyen en algunos casos de una manera tal vez menos lograda, pero no por ello menos significativa. En ocasiones la escritura no encuentra una síntesis entre los dos sentidos de lo que se quiere expresar, por lo cual, estos quedan como series yuxtapuestas en el interior del poema. Así, por ejemplo, en un texto escrito en homenaje a Antonio Díaz López y Stella Maris Riganti, ambos militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), secuestrados el 15 de mayo de 1976, leemos: “Morirán únicamente / cuando algún científico loco / escapado de la tortura / encuentre la fórmula / para matar el amor / de los hermosos recuerdos” (Giannoni s. p.). Podemos considerar que el tercer verso sobra o pertenece a una cadena semántica de una versión previa del poema que por error fue entregada al periódico. Que el científico loco escape de la tortura para matar el amor y los hermosos recuerdos que conservan los familiares supondría que estos utilizan una metodología semejante a la de los perpetradores, algo que no apareció nunca como alternativa de los discursos revolucionarios y mucho menos en las narrativas humanitarias de la postdictadura. Por otra parte, nos podemos preguntar por qué un sobreviviente intentaría matar el recuerdo de sus compañeros. Consideramos que ese verso da cuenta de la paradoja que Gusmán recoge de un recordatorio de Pablo Gustavo Laguzzi: “Lo tenemos presente en los sueños y pesadillas de cada día” (367). El horror de la tortura, de “lo indecible”, interfiere el discurso ficticio (encabezado por el futuro perfecto “morirán”) que apela a la figura del “científico loco” y emerge como lo real, en tanto posibilidad de denuncia en la esfera pública desde un poema. Esta ambivalencia afectiva con relación al recuerdo de los desaparecidos, como señalamos previamente, está inscrita en el género mismo de los recordatorios-solicitadas: denuncia de lo ocurrido y pedido de información y justicia al Estado, pero también homenaje y manifestación de amor a las víctimas del genocidio que no ocultan el horror que padecieron y el dolor de sus familiares: “Huellas hermosas de la vida compartida. / Ausencias sin abrazo ni despedida. / Cuerpos quién sabe dónde. // Con el dolor al lado, con la esperanza intacta. / Con el amor que vence, los recordamos” (Pablo Andisco, 2021). 32 De esta manera, encontramos en los poemas publicados por hijos e hijas en los recordatorios-solicitadas de Página/12 la conformación de comunidades volátiles, azarosas, que configuran un archivo de memorias generacionales antes de la conformación de H.I.J.O.S., 33 pero también durante 34 y después. Coinciden en la extracción de esa piedra de la locura, 35 de ese archivo intangible compartido, que vuelve a decirse en su imposibilidad, la vivencia y las memorias de una generación atravesada por el genocidio que dialoga con las ausencias y encuentra en la elaboración memorística y el trabajo sobre el lenguaje medios para articular intervenciones político-estéticas cercanas en su desemejanza.
Conclusiones
En este artículo, nos propusimos indagar de qué manera la poesía contribuye al quiebre de la cohesión asociativa de los discursos cristalizados; deja hablar los silencios, lo no dicho y, “frente al horror vacui de la explicación y la justificación, […] utiliza la elisión […] no se preocupa por explicar lo percibido, lo tensa” (Genovese 19). Así, por ejemplo, en varios poemas publicados en los recordatorios-solicitadas de Página/12, vimos de qué forma irrumpe el horror en versos que dejan en suspensión el valor positivo que, por lo general, se asigna a la memoria o a la política de no venganza. Esta última es impulsada por los organismos de Derechos Humanos. Por su parte, en los poemas publicados en una antología del Movimiento Solidario de Salud Mental, encontramos textos que parodian el discurso en el que se fundamenta dicha selección: el psicoanálisis.
Paradójicamente, en el caso de la poesía atravesada por los procesos de la memoria, estos mecanismos de ruptura y negación, presentes en las prácticas poéticas que se desarrollan por fuera de los circuitos restringidosdel campo de la poesía, intervienen en la creación de nuevos lazos comunitarios, a la vez que constituyen “vectores de memorias” (Rousso) 36 específicas, afectivas, que desinstrumentalizan la acción comunicativa. Posiblemente, el exilio experimentado en la lengua, como resultado de una búsqueda estilística y formal, produce en los lectores gestos de empatía y acercamiento, permitiendo experimentar otra dimensión del tiempo, no lineal, contrahegemónica y sagrada, en la medida en que acerca a la comunidad mediante diversos rituales más o menos codificados. Así, trae al presente a quienes ya no pueden testimoniar “reacomodan[do] el mundo a una percepción reactualizada” (Genovese 19).
De esta manera, intentamos señalar algunas de las posibilidades expresivas que la generación de hijos e hijas encontró en los usos ampliados de la poesía con un largo arraigo en la cultura de izquierda y del movimiento de Derechos Humanos. Los usos circunstanciales de este dispositivo, vinculado al orden de la intimidad, una vez que se hace público, expresan los elementos que configuran las estructuras de sentimiento de un determinado momento sociohistórico o incluso lo exceden. En el caso de los recordatorios-solicitadas, señalamos la importancia de determinadas figuras recurrentes para referirse a la desaparición forzada: el oxímoron, la prosopopeya, la écfrasis, los juegos polisémicos con un léxico que remite al pasado reciente y las metáforas, las cuales permiten dar testimonio, por medio de un lenguaje que rompe el horizonte de expectativas del lector, y contribuyen a crear un lenguaje generacional que aporta otras experiencias sobre los setenta que las de la militancia revolucionaria.
Obras citadas
Referencias
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1. Celina Van Dembroucke. (2024). Portraits d’un deuil impossible : la présence des disparus dans un journal argentin1. Frontières, 35(1) https://doi.org/10.7202/1113456ar.
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