Publicado

2024-07-01 — Actualizado el 2024-07-23

Aproximación a las representaciones sociales en la modernidad. El pepenador urbano en Tepic, efecto plecostomus sobre el entorno

Approach to Social Representations in Modernity: The Urban Waste Picker in Tepic, Plecostomus Effect on the Environment

Aproximação às Representações Sociais na Modernidade: O Catador Urbano em Tepic, Efeito Plecostomus sobre o Meio
Ambiente

DOI:

https://doi.org/10.15446/ts.v26n2.115486

Palabras clave:

Modernidad, Recolección de residuos sólidos, Pepenadores, Efecto plecostomus, Representaciones sociales, Basura (es)
Modernidade, Coleta de resíduos sólidos, Catadores, Efeito plecostomus, Representações sociais, Lixo (pt)
Modernity, Solid waste collection, Scavengers, Plecostomus effect, Social representations, Garbage (en)

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Autores/as

En nuestra propuesta tratamos de mostrar algunos hallazgos de una investigación que se ha venido realizando en la periferia urbana de Tepic, Nayarit, México, desde el año 2020, con un grupo social específico reconocido como “pepenadores” o “basureros”. Estas personas cumplen una labor importante en la ciudad, al ser parte de los procesos de limpieza urbana, que están en estrecha relación con el manejo de los residuos sólidos, incluida la basura, y que se encuentran en contacto directo con las rutas de recolección y el vertedero de la ciudad. Lo que pretendemos es dar cuenta de la cultura ocupacional de este grupo social y mostrar algunos de los hallazgos del trabajo de campo, los cuales van relacionados con las motivaciones y circunstancias que llevan a las familias, en algunos casos involucrando a más de una generación, a dedicar su vida al trabajo de pepenadores de basura. Al mismo tiempo, hacemos uso de una categoría que denominamos el efecto plecostomus, dadas las semejanzas entre la labor de los pepenadores y este pez originario de Sudamérica.

In our proposal, we aim to present some findings from a research study that has been conducted on the urban periphery of Tepic, Nayarit, Mexico, since 2020, with a specific social group recognized as "pepenadores" or "waste pickers." These individuals perform an important role in the city, being part of the urban cleaning processes that are closely related to the management of solid waste, including garbage, and are in direct contact with the collection routes and the city's landfill. Our goal is to highlight the occupational culture of this social group and to present some of the fieldwork findings related to the motivations and circumstances that lead families, sometimes involving more than one generation, to dedicate their lives to waste picking. At the same time, we employ a category we call the plecostomus effect, given the similarities between the work of the waste pickers and this fish native to South America.

Em nossa proposta, buscamos apresentar alguns achados de uma pesquisa que vem sendo realizada na periferia urbana de Tepic, Nayarit, México, desde 2020, com um grupo social específico reconhecido como “pepenadores” ou “catadores de lixo”. Essas pessoas desempenham um papel importante na cidade, sendo parte dos processos de limpeza urbana que estão estreitamente relacionados ao manejo de resíduos sólidos, incluindo o lixo, e estão em contato direto com as rotas de coleta e o lixão da cidade. Nosso objetivo é destacar a cultura ocupacional desse grupo social e mostrar alguns dos achados do trabalho de campo, que estão relacionados às motivações e circunstâncias que levam as famílias, às vezes envolvendo mais de uma geração, a dedicar suas vidas ao trabalho de catadores de lixo. Ao mesmo tempo, utilizamos uma categoria que denominamos efeito plecostomus, dadas as semelhanças entre o trabalho dos catadores e este peixe originário da América do Sul.

Recibido: 30 de octubre de 2023; Aceptado: 16 de enero de 2024

Resumen

En nuestra propuesta tratamos de mostrar algunos hallazgos de una investigación que se ha venido realizando en la periferia urbana de Tepic, Nayarit, México, desde el año 2020, con un grupo social específico reconocido como "pepenadores" o "basureros". Estas personas cumplen una labor importante en la ciudad, al ser parte de los procesos de limpieza urbana, que están en estrecha relación con el manejo de los residuos sólidos, incluida la basura, y que se encuentran en contacto directo con las rutas de recolección y el vertedero de la ciudad. Lo que pretendemos es dar cuenta de la cultura ocupacional de este grupo social y mostrar algunos de los hallazgos del trabajo de campo, los cuales van relacionados con las motivaciones y circunstancias que llevan a las familias, en algunos casos involucrando a más de una generación, a dedicar su vida al trabajo de pepenadores de basura. Al mismo tiempo, hacemos uso de una categoría que denominamos el efecto plecostomus, dadas las semejanzas entre la labor de los pepenadores y este pez originario de Sudamérica.

Palabras clave

modernidad, recolección de residuos sólidos, pepenadores, efecto plecostomus, representaciones sociales, basura.

Abstract

In our proposal document we try to show some findings from a research that has been carried out in the urban periphery of Tepic, Nayarit, Mexico, since 2020, with a specific social group recognized as "pepenadores" or "garbage collectors", which perform an important task in the city, being part of the urban cleaning processes that is closely related to the management of solid waste, including garbage, and that are in direct contact with the collection routes and the city landfill. What we intend is to account for the occupational culture of this social group and show some of the findings of the field work, which are related to the motivations and circumstances that lead families, in some cases involving more than one generation, to dedicate his life to the work of garbage collectors. At the same time, we make use of a category that we call the Plecostomus effect, given the similarities between the work of the scavengers and this fish native to South America.

Keywords

modernity, solid waste collection, scavengers, plecostomus effect, social representations, garbage.

Resumo

Em nosso documento de proposta, tentamos mostrar algumas descobertas de uma pesquisa que foi realizada na periferia urbana de Tepic, Nayarit, México, desde 2020, com um grupo social específico reconhecido como "pepenadores" ou "coletores de lixo", que realizam uma tarefa importante na cidade, fazendo parte dos processos de limpeza urbana que estão intimamente relacionados ao gerenciamento de resíduos sólidos, incluindo lixo, e que estão em contato direto com as rotas de coleta e o aterro sanitário da cidade. O que pretendemos é dar conta da cultura ocupacional desse grupo social e mostrar algumas das descobertas do trabalho de campo, que estão relacionadas às motivações e circunstâncias que levam as famílias, em alguns casos envolvendo mais de uma geração, a dedicar sua vida ao trabalho de catador de lixo. Ao mesmo tempo, fazemos uso de uma categoria que chamamos de efeito Plecostomus, dadas as semelhanças entre o trabalho dos catadores e esse peixe nativo da América do Sul.

Palavras-chave

modernidade, coleta de resíduos sólidos, catadores, efeito plecostomus, representações sociais, lixo.

Introducción

En las sociedades urbanas intervienen distintas lógicas, con referencia a procesos y actores que se expresan en la cotidianidad; esta última, a su vez, está inmersa en la lógica del modelo de acumulación dominante, mediada por el ciclo económico de producción-distribución-consumo. Un ciclo que se desarrolla y tiene repercusiones sobre la vida urbana a través de la generación de residuos de todo tipo, como lo es la basura, cuyo destino es incierto y su manejo tiene implicaciones sociales variadas.

Partimos del hecho de que en la modernidad todos somos emisores, en distinto volumen y tipo, de acuerdo a nuestros patrones de consumo, por lo tanto, formamos parte de esta compleja problemática. En ese sentido, con respecto al manejo y la gestión de residuos identificamos distintos actores: individuos y organizaciones gremiales, empleados públicos de limpieza; acopiadores; e instancias gubernamentales locales, encargadas de la administración de los vertederos "rellenos sanitarios" o "tiraderos", como parte del esquema de prestación del servicio de limpieza. Entre estos destacan los pepenadores como el último y más débil eslabón de la cadena, no obstante, su relevante función social.

El documento que proponemos es producto de una investigación que estamos llevando a cabo en Tepic, Nayarit, México, del año 2020 hacia acá, sobre el entramado social urbano y las interacciones sociales. El núcleo de interés se centra en un personaje que hace parte del paisaje urbano, los pepenadores, recolectores de desechos urbanos, que desde nuestra perspectiva son una pieza importante en este proceso.

Parte del propósito radica en analizar el papel que cumplen estos en la sociedad urbana, que en el acontecer cotidiano genera grandes volúmenes de residuos sólidos en calidad de basura, y, de manera fundamental, dar cuenta de cómo ellos mismos se visualizan en el entorno, qué tan importante es su función en el manejo de residuos sólidos urbanos y desde ahí la importancia de su labor para la vida en la ciudad.

Visualizamos el fenómeno en el marco de la modernidad en que la producción está enfocada al mercado y la dinámica de consumo incesante da lugar a la generación de grandes volúmenes de desechos, cuyo manejo recae sobre algunos grupos sociales, como los pepenadores que hasta ahora cumplen una labor importante pero incomprendida. De ahí la relevancia de acercarnos a partir de su propia visión, desde la teoría de las representaciones sociales, con énfasis sobre el sujeto. En esta oportunidad retomamos un ejercicio iniciado en el año 2020 (Zepeda y Olvera, 2021) en el que tratábamos de dimensionar la importancia del trabajo del pepenador para lo que proponemos la categoría del "efecto plecostomus", en un símil con la labor de un pez de acuario. El relato consiste en establecer el paralelismo existente entre el pepenador y el plecostomus, como elementos necesarios en la limpieza y saneamiento del hábitat al que cada uno pertenece. Teniendo como marco de referencia a la modernidad con sus implicaciones, como modo de aproximación a la problemática de los pepenadores a partir de sus testimonios, obtenidos con base en entrevistas semiestructuradas y complementados con reportes periodísticos, echamos mano de las representaciones sociales como una opción analítica.

Aproximación teórica

La modernidad como marco de referencia

La idea de modernidad en Giddens (2011) es "un orden postradicional", que no debe confundirse con la creación de un marco social en que "las seguridades y hábitos de la tradición han sido remplazados por la certidumbre del conocimiento racional" (p. 35); definida como una "cultura de riesgo", tiene su elemento principal de modernización, dando lugar a procesos de diferenciación, exclusión y marginalización.

En poco menos de cinco décadas, la dinámica de vida en la sociedad global se ha transformado en forma acelerada, enfocando su accionar en el tema del consumo. Presenciamos la llegada de la producción industrial, el mercado, el consumo, la cultura del úsese y deséchese, como signos de la modernidad. Al respecto, Bauman (2015) refiere que la modernidad es la era del diseño, el cual se torna con el tiempo y en los contornos de la economía de mercado en algo "compulsivo y adictivo". En la sociedad del diseño, "donde hay diseño hay residuos"; en analogía con la casa como un producto del diseño, establece que esta "no está acabada hasta que se han barrido por completo los restos no deseados de la obra" (p. 46); es una tensión entre el orden y el caos, "lo otro del orden". Ello equivale a la oposición entre lo tradicional y lo moderno, lo que se resume en la idea de que la modernidad es sinónimo de orden; en un entorno de desorden periférico, los excluidos (Bauman, 2011) se convierten en parte residual de la sociedad.

En la sociedad moderna, por otra parte, el largo plazo, la permanencia (infinitud) se diluye ante lo efímero, lo fugaz (líquido), permeado por un pragmatismo brutal y un consumismo provocados por los vaivenes del mercado. El mercado en su expansión y en su afán de ganancia, núcleo principal del modelo de acumulación, da paso al consumo en amplio volumen, crea lo superfluo y residual.

La modernidad es sinónimo de una producción masiva y un consumo compulsivo, lo cual conlleva la generación de residuos, cada vez en mayor volumen. La modernidad clasifica los grupos humanos en productores y consumidores y al mismo tiempo a otros los excluye generando grupos residuales. Para Bauman (2011) es la producción de residuos humanos residuales o bien, seres residuales, producto de la modernización que es parte del curso inevitable de la modernidad.

Con lo anterior, podemos encuadrar a los pepenadores con la idea que señala dicho autor; la "superfluidad comparte su espacio semántico con 'personas o cosas rechazadas', 'derroche', 'basura', 'desperdicios': con residuo. El destino de los desempleados, del 'ejército de reserva del trabajo', era el de ser reclamados de nuevo para el servicio activo. El destino de los residuos es el basurero, el vertedero" (Bauman, 2011, p. 24).

Es un fenómeno de alcance global, planetario, con la prevalencia de una "ideología consumista", bajo algunos preceptos que han sido reiterados y conforman la parte medular del discurso dominante: "el consumo es el motor del crecimiento; los mecanismos del sistema se inclinan sobre ese motor, lo escrutan atentamente, se inquietan ante sus menores fallas" (Augé, 2014, p. 24).

En la era tecnológica, la producción no se centra necesariamente en la satisfacción de una demanda, sino en la renovación de la oferta; esto indica, por lo tanto, que "no deja de crear nuevos productos ni de suscitar nuevos deseos, pronto transformados en nuevas necesidades" (Augé, 2014, p. 24). Ejemplos abundan: teléfonos celulares y computadoras que pronto pasan de moda; la vorágine de la producción y la circulación de la mercancía en fases más cortas provoca que tales productos pasen de moda y se reemplacen a gran velocidad. Se acorta la brecha entre producción y consumo, más en países emergentes.

Con esto, se ha contribuido en la profundización de la brecha "entre los más ricos entre los ricos y los más pobres entre los pobres" (Augé, 2014, p. 24), lo que parece un juego de palabras, pero es verdad, al punto que la sociedad en los distintos niveles se divide en tres clases: "la oligarquía de los acaudalados, los consumidores y los excluidos del consumo" (pp. 24-25), que equivale en este último caso a los amplios cinturones de pobreza, que engloban a amplios sectores de población, concentrados en mayor medida en las ciudades.

En esa lógica, en el ámbito productivo, el ciclo del capital se abrevia: la producción-circulación-consumo se subsumen al avance tecnológico, en un mercado que se despliega en función de una demanda por resolver, va sobre una oferta dirigida a sectores de la población y provoca así un alto consumo (hiperconsumo).

Las disfuncionalidades de la modernidad y su correlato, la modernización, que han profundizado en la instauración del modelo neoliberal en contra del Estado benefactor, han dado al traste con economías boyantes en distintos países, provocando al mismo tiempo una gran contracción de la industria en ciudades. Entre estas Chicago es un ejemplo palpable de la "desindustrialización" por redireccionamiento hacia los países emergentes, por cuestión de costos, a partir de la década de los noventa.

El empleo entra en crisis y crece la informalidad. En medio de lo que Wacquant (2006) llama la "miseria del Estado", en algunos de los sitios emblemáticos, a propósito de Chicago, los signos de la informalidad se muestran en la economía informal, legal e ilegal; "todo se vende y todo se compra en las calles de North Lawderdale [uno de los sitios más castigados], al igual que en el resto del gueto, y no existe ganancia demasiado pequeña, comercio demasiado mezquino o juego de subsistencia del día a día" (p. 152).

Al mismo tiempo se ha desatado toda una economía paralela "centrada en la recuperación y el reciclado de envases, de papel y de la basura, a imagen de lo que se puede observar en las zonas pobres de América Latina (Lomnitz, 1977; Cross, 1988): se recolectan envases de gaseosa hechos de aluminio que son comprados por kilo… ladrillos de los edificios demolidos (40 centavos la unidad) y el metal de las cañerías o incluso los adoquines arrancados de las calles" (Wacquant, 2006, p. 152).

La modernidad con su correlato de modernización sigue trayectorias en las que la naturaleza y sus elementos materiales, entre plantas, animales y recursos minerales y acuíferos, llevan la peor parte. Al mismo tiempo, los grupos humanos en los distintos órdenes se sitúan en el tobogán de los riesgos que vienen en cascada, como consecuencia del deterioro ambiental y en la reconfiguración del modelo económico centrado sobre el consumo exacerbado, que lleva a la generación descomunal de desechos de todo tipo, los cuales requieren un manejo especial y en ello se despliega toda una serie de procesos en los que emerge una multiplicidad de actores de distinta índole.

Las representaciones sociales (rs) como marco explicativo

Dado el contexto y los actores, nos apoyamos en las reflexiones de Serge Moscovici (1979) y Denise Jodelet (1984), su continuadora, para dar cuenta del objeto a observar. Consideramos que las representaciones sociales —en adelante, rs— nos dan pautas para la comprensión de los fenómenos sociales y humanos en distintos contextos de la realidad con la visión de sus actores y sujetos (Urbina y Ovalles, 2018). Su valor radica en que nos permite el abordaje de lo que los sujetos construyen en el mundo social con base en su experiencia y en relación con la labor que cumplen como pepenadores en el entorno urbano.

En ese sentido Moscovici (1979) define la representación social como "una modalidad particular del conocimiento cuya función es la elaboración de los comportamientos y la comunicación entre los individuos" (p. 18). Esto decir que las rs son construcciones sociales que el sujeto en lo individual y en lo colectivo elabora, a partir de su experiencia y de las informaciones que circulan en el medio social. Este conocimiento ayuda al sujeto a interpretar la realidad y es un marco de referencia que guía las prácticas y las interacciones sociales dentro del grupo social.

Como parte de la trayectoria que ha seguido esta teoría en su desarrollo, en Loera y Zepeda (2023), se advierte la presencia de las líneas representativas de este enfoque, que son las siguientes:

  • La escuela clásica (procesual), enfocada en el estudio del contenido y el aspecto social de la representación.

  • La escuela de Aix-en-Provence (estructural), orientada al aspecto cognitivo, interesada en conocer cómo se organizan y jerarquizan los contenidos de la representación en torno a un núcleo central y un sistema periférico.

  • Finalmente, la escuela de Ginebra (sociodinámica), está enfocada en los posicionamientos sociales.

En este caso se parte de la aproximación procesual, conocida como la escuela clásica, iniciada por Serge Moscovici y perfilada más tarde por Denise Jodelet. Este enfoque privilegia el aspecto social de las rs, para comprender cómo son construidos dichos conocimientos de manera individual y colectiva. Este acercamiento se caracteriza por prestar atención al proceso social en que se configuran las rs y permite identificar sus contenidos centrales, para comprender la producción simbólica de los sujetos y colectividades y los significados que giran en torno al objeto representado. Estos tienen que ver con las comunicaciones, por una parte, y, por otra, con el actuar de los sujetos, aspecto que enfatiza Jodelet (2023).

Así, el objeto del presente texto, en el marco de la investigación que estamos llevando a cabo, está centrado en conocer las rs de los pepenadores, un grupo social con características específicas, que en la cotidianidad interactúa con el ambiente urbano.

Tenemos la finalidad de comprender cómo los sujetos de estudio que se mueven en dos distintos ámbitos se sitúan y hacen parte de la realidad social, al mismo tiempo que se autodefinen y posicionan de acuerdo con sus experiencias y saberes, guiando su comportamiento en la cotidianidad. Dicho comportamiento lo visualizamos como una deriva de lo que hoy en día se muestra, considerando a la modernidad como una promesa incumplida, que trae secuelas de exclusión y segregación sociales.

Los pepenadores, una aproximación

¿Quiénes se ubican en este grupo? Están considerados los grupos de trabajadores "del sector informal que reciben diferentes nombres dependiendo del país en que se encuentren: pepenadores y burreros (México), catadores y 'triadores' (Brasil), cirujas (Argentina), scavenger (países de habla inglesa)" (Florisbela y Wehenpohl, 2001, p. 70).

Más adelante, luego de una interesante precisión respecto al ámbito en que se desenvuelven desde el punto de vista laboral, quienes se dedican al manejo de Residuos Sólidos Urbanos (rsu) construyen una tipología sobre los actores en México: "se hace una diferencia entre pre-pepenadores, pepenadores, barrenderos, burreros, carretoneros y tamberos" (Florisbela y Wehenpohl, 2001, p. 72).

Castillo (1990) también presenta una lista de las distintas denominaciones que se dan a los pepenadores en algunos países: "Packs y Teugs (estos últimos pertenecientes a una casta social) en Dakar, Wahis y Zabbaleen en El Cairo; Gallinazos en Colombia; Scavengers o Garbage Pickers en países de habla inglesa; Pepenadores o Resoqueadores en México; en fin, nombres distintos que señalan una misma actividad: vivir de la basura" (p. 25).

En general, la labor del pepenador ha estado invisibilizada por siempre, se les tiene confinados a la periferia, en una zona marcada por las carencias y la incertidumbre en todos los sentidos, ocupando áreas no urbanizadas o precarizadas, desempeñándose en labores improductivas, catalogadas como de subsistencia, como se menciona en Tovar (2022).

En efecto, los pepenadores son parte de una problemática social derivada de las disfuncionalidades de la modernización que profundiza la concentración de capitales y excluye al mismo tiempo a importantes sectores, comenzando con la inestabilidad del empleo y la segregación territorial. No son parte de las economías formales, solo interactúan con estas de manera irregular, en su calidad de consumidores, o bien mediante la entrega y venta de los materiales recolectados.

Un aspecto importante es que el trabajo del pepenador está considerado como informal, dadas las condiciones en que se desarrolla y los ámbitos, tanto económico como social, con que se relaciona y sus repercusiones en la generación de riqueza. En Dos Santos et al. (2001) se consigna que el sector informal "en la economía de los países en desarrollo y en una cierta medida hasta en los países industrializados, es de suma importancia por el número de personas que ocupa. Su actividad es considerada como una actividad de los pobres y desempleados sin o de muy baja calificación, que venden sus productos en las calles y plazas públicas de las ciudades o pepenan en los basureros de los municipios" (p. 71).

En esa lógica, respecto al manejo de residuos sólidos, estos autores sugieren una clasificación, en que "los pepenadores serían un ejemplo del trabajador en el nivel más bajo de la pirámide, los compradores de materiales reciclables podrían ser identificados como de la clase intermedia y los capitalistas se pueden citar como los dueños de las fábricas de reciclaje, que no son oficialmente registrados y no pagan sus impuestos" (p. 72), en clara alusión a la ciudad de México.

En específico, la categoría de pepenadores se divide en algunas subcategorías. Bajo distintas denominaciones, como lo establece Castillo (1990), esto nos lleva a reconocer que, por lo general, quienes llevan a cabo la separación de material reciclable en los tiraderos o en la vía pública son identificados como pepenadores, independientemente de las circunstancias en lo económico, social y político, lo que da lugar a subtipos, según lo establecido en Dos Santos et al. (2001). Lo cierto es que la pepena como actividad atraviesa conglomerados sociales, crea colectividades y tiene una multiplicidad de rostros que interactúan con el entorno en distintos contextos.

La constitución del pepenador como actor

A partir del Diagnóstico Básico para la Gestión Integral de los Residuos 2020 para México, se tiene un poco de más información sobre la generación de residuos a nivel nacional. Antes de esto, los esfuerzos por conocer cantidades, composición y esquemas de gestión han sido esfuerzos dispersos a nivel nacional y no bajo un esquema que dé seguimiento permanente a algunos parámetros relacionados (Buenrostro, 2001; Buenrostro e Israde, 2003).

Actualmente, la gestión de los residuos sólidos en México se regula a través de la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (lgpgir) publicada en el 2015, que sirve para la formación de un entramado complejo y desigual de actores públicos y privados. Esto permitió que para el 2017 todos los estados del país contaran ya con un Programa Estatal de Prevención y Gestión Integral de Residuos que fue parte del diagnóstico de la gestión a nivel nacional.

Con lo anterior, la producción, manejo y gestión de rsu es un fenómeno que tiene un carácter pluridimensional y es un tema de interés general para los distintos sectores de la sociedad (Saldaña, 2009; Birrueta et al., 2019) entre los cuales destacan:

  • Las grandes empresas privadas, entre industria, comercio y servicios.

  • El manejo y la gestión corren por cuenta de distintos actores, entre individuos y grupos organizados a nivel de sindicatos o asociaciones, algunos en calidad de empleados de base o contrato en el municipio.

  • La gestión por parte de las instancias gubernamentales en ese nivel, encargadas de la administración de los espacios que funcionan como vertederos "rellenos sanitarios" y la prestación del servicio de recolección a la población en general y los espacios públicos (escuelas, mercados, parques, hospitales).

Entre estos sectores hay un segmento de población clave que lleva a cabo el proceso de "pepena-recolección-pepena". Sin embargo, es difícil cuantificar "la cantidad de residuos que se recuperan para reciclaje mediante la pepena [y] la cantidad de personas o familias que realizan esta actividad. En los Programas de Prevención y Gestión Integral de Residuos (PPGIR) se menciona que el fenómeno de la pepena se realiza prácticamente en todos los Sitios de Disposición Final (SDF)" (Diagnóstico RSU, 2020).

La concentración-dispersión en la vida de los pepenadores

Un primer punto es que entre los pepenadores hay dos grandes categorías: los urbanos o callejeros, que trabajan "por la libre" y los de sitio, es decir, en el Relleno Sanitario el Iztete; segundo, estos hacen un conglomerado, que puede variar en magnitud, fluctúan entre las 500 y las 600 personas.

Los primeros no tienen ninguna estructura orgánica, en tanto que los segundos desde hace más de treinta años han estado agrupados en organizaciones como la Unión de Pepenadores "Nuevo Amanecer", desde siempre con ligas partidistas, y en forma reciente se creó la Unión de Pepenadores.

Una parte de ellos vive en asentamientos cercanos al Iztete, en la parte norte de la ciudad: hablamos de las colonias Santa Fe, Amado Nervo, El Punto, Loma Hermosa, El Faisán y Pancho Villa, aunque en condiciones de dispersión; y otra parte importante vive, desde el 2012 y el 2013, en la periferia de la ciudad, en el área de La Cantera, más o menos a una hora de distancia, donde fundaron la colonia "Nuevo Amanecer", bautizada originalmente con el nombre de "Nuevo PRI", en un predio que comparten con otro asentamiento, la colonia 3 de Julio, compuesto en mayor medida de familias de escasos recursos, reubicadas a raíz de situaciones de riesgo, y habitantes de laderas, zanjones y orillas del río Mololoa, principal corriente que atraviesa la ciudad.

A partir de la actividad de los pepenadores, creemos que se genera el efecto plecostomus de la vida urbana en que la ciudad se asemeja al gran acuario o pecera en la que habitan distintas especies acuáticas que precisan de la limpieza del entorno físico espacial. Esta limpieza es llevada a cabo por los recolectores de basura, entre el personal de limpieza del municipio, los pepenadores callejeros y los que se desempeñan en sitio en el relleno sanitario del Iztete, al norte de la ciudad. Es un importante rol, que va más allá de la recolección, separación y pepena, que en los hechos se orienta al punto de valorizar, reciclando, una parte de lo que la sociedad desecha en calidad de "basura"; materiales como el cartón, distintos metales y plásticos figuran entre lo que con mayor frecuencia se maneja. En la cotidianidad urbana, sus espacios vitales se vienen organizando en función de sus capacidades y habilidades recolectoras, que les permiten estar vigentes ante los acopiadores y compradores provenientes de la ciudad u otros puntos más lejanos, principalmente de Guadalajara, ciudad capital del estado vecino de Jalisco.

Hoy en día, la crisis económica y sus secuelas de inestabilidad y falta de oportunidades ha provocado cambios importantes en la composición del empleo. En el caso del manejo de rsu, hay cambios en el acontecer cotidiano y el paisaje urbano, lo que ha dado "a un ambiente en que, si antes se veían pepenadores nada más en los vertederos de basura, cuando arreció la crisis económica […] poco a poco se comenzó a ver gente por las calles de las ciudades buscando en la basura que otra gente deja […] para que sea levantada al pasar el camión recolector de la misma […] en Tepic" (Mejía - Cano, 2019, s/p) 4.

Al momento en que desde los domicilios se vierten desechos en calidad de basura a la vía pública, entran a escena un conjunto de personas difíciles de cuantificar, pues se mueven y actúan "libremente". Estos "revisan la basura poco antes de que pase el camión recolector y se llevan lo que creen de utilidad para que les deje unos centavos o si es algo que les pueda servir para su propio uso particular cargan con lo que pueden tanto en triciclos, en diablitos o en la espalda, en el entendido de que lo que para unos es basura, para otros son cosas de utilidad […] en vez de perjudicar a una ciudad, los pepenadores callejeros ayudan en cierta forma a la misma recolección" (Mejía, 2019, s/p). En general, contribuyen a la recuperación de distintos objetos a los que se prolonga su vida útil o se reinsertan en calidad de materias primas para la producción de nuevos bienes (ver anexo).

Representaciones sociales, los pepenadores y el efecto plecostomus

El contacto y seguimiento sistemático a nivel etnográfico de este grupo social, nos da la pauta para pensar en que su labor en la cotidianidad urbana tiene un efecto plecostomus (Hypostomus Plecostomus). Cumplen una función análoga a este pez, originario de Sudamérica, que, según los expertos, desempeña un rol importante en la limpieza del medio en que habita, en aguas abiertas o espacios cerrados, acuarios, por ejemplo, o en las pequeñas peceras domésticas, como sucede en México.

Se le conoce de distintas maneras: "chupaalgas", "pez limpia cristales", "pez diablo", "pez gato", "chupacristales", "chupavidrios", "limpia vidrios", "chupapiedras", "plecos", "vieja del agua", entre otras denominaciones, en distintos contextos, teniendo como marco América Latina.

En ese sentido, facilita la vida de las demás especies con que cohabita, aunque no necesariamente interactúa con ellas, algo parecido a lo que hace el pepenador en la ciudad, el hábitat urbano, donde recolecta y recupera distintos materiales que vierten los habitantes de la ciudad.

Teniendo en cuenta que la pepena se desarrolla en distintos ámbitos de la ciudad, en esta se constituyen dos tipos de pepenadores que aparecen en dos distintas fases, sin perder de vista su labor igual de importante. Distinguimos entre prepenadores, dada su dinámica irregular, que se desarrolla en las calles, sobre las rutas de paso del camión recolector, y los pepenadores, que ejercen su actividad como todo un oficio, acudiendo regularmente al vertedero, de acuerdo con los horarios y condiciones establecidos 5 en el reglamento respectivo emitido por el gobierno municipal.

Los prepenadores

Este grupo está dividido en tres subcategorías, los domiciliares, los de centros comerciales y el personal de recolección de los servicios municipales. Los primeros aparecen una vez que sale la basura de los hogares; tienen la conexión más directa con los hogares, se les ve desplazarse cotidianamente sobre las calles, de acuerdo con las rutas de recolección, son un número indeterminado de personas que recorren calles y avenidas hurgando entre las bolsas que los vecinos depositan en puntos específicos (esquinas o fuera de los domicilios), de acuerdo con la organización de las rutas de recolección. En ocasiones suelen ser vecinos cercanos a los lugares, o bien de lugares medianamente remotos, colonias aledañas. Los segundos se desplazan entre las principales áreas comerciales de la ciudad y se activan por las noches en mayor medida o muy temprano, regularmente al cierre de las actividades, una vez que los empleados de estos han depositado a las afueras los materiales de desecho generados durante la jornada. Los terceros, personal de recolección del servicio municipal, sobre la marcha, al paso de los camiones recolectores, a la vez que recolectan las bolsas y objetos que depositan los vecinos y el personal de las casas comerciales, van recogiendo una diversidad de materiales que depositan en un compartimento en la parte superior del camión.

Indistintamente, los dos primeros se desplazan en triciclos como medios de transporte y carga del material recolectado, el cual depositan en sus domicilios, donde almacenan y al mismo tiempo separan, clasifican y van acomodando hasta completar las cargas que van a trasladar a la recicladora, lo que puede suceder en un plazo muy breve.

Los pepenadores

Constituyen un grupo amplio, son los que se desempeñan de manera regular, en el sitio conocido como el Iztete 6, como se menciona, en la parte norte de la ciudad, actividad que vienen desempeñando como su única ocupación, o bien, en algunos casos como segundo ingreso. El tiradero viene funcionando en Tepic desde hace más de treinta años. Actualmente, está compuesto de poco más de 400 integrantes que habitan en asentamientos cercanos: Loma Hermosa, Santa Fe, El Punto, El Faisán, Ruinas de Jauja y Francisco Villa, entre otras. Además, desde abril del 2012, un contingente importante, alrededor de 300 familias, se ha instalado en el sector oriente de la ciudad, en un suburbio ubicado en el área urbana de La Cantera, reconocido como 3 de Julio, compuesto de dos asentamientos: 3 de Julio y Nuevo Amanecer (antes Nuevo pri).

En el tiradero hay presencia cotidiana de los pepenadores, además del personal de aseo público municipal que vierten en este la basura; agréguese el personal de custodia del lugar, que regula entradas y salidas de quienes acceden al lugar.

La realidad de los pepenadores se muestra de un modo dual. Por una parte, viven en la informalidad, desempeñando una labor que el grueso de la población no está dispuesto a cumplir, en un contexto en que gran parte de ellos no tienen mayor alternativa, derivado de distintas circunstancias: baja escolaridad, baja calificación laboral, mayoría de edad y falta de espacios de trabajo, entre otras cosas. Sucede en algunos casos que el trabajo de pepenador ha copado familias, algunas de las cuales tienen ya varias generaciones en ello.

Por otra parte, han sido encuadrados en el esquema organizativo tradicional mexicano, caracterizado por una estructura corporativa representada por el antiguo partido hegemónico, el Partido Revolucionario Institucional (pri) y sus organizaciones de masas sectoriales. En ese sentido, al menos de los años ochenta del siglo pasado hacia acá, los grupos se han venido organizando como sindicatos, en el marco de la Confederación de Trabajadores de México (ctm), como Unión de Pepenadores dentro de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares, (cnop). Actualmente, la mayoría de los pepenadores están nucleados en la Asociación de Pepenadores de Tepic, la cual funciona en forma paralela a la Unión de Pepenadores Nuevo Amanecer, de Tepic, según el testimonio de algunos de ellos (Guillermo Hernández, comunicación personal, Tepic, Nayarit, abril 10 del 2023).

En el tiradero, administrado por la Dirección de Aseo Público municipal, laboran permanentemente, en tres turnos establecidos en las 24 horas del día, los 365 días del año; cada uno acude a laborar sin problema alguno, en el horario que mejor se le acomode, con base en el padrón existente, aunque entre nuestros informantes (Guillermo Hernández, comunicación personal. Tepic, Nayarit, 15 de junio del 2022) se alerta de los ingresos espontáneos de trabajadores "libres", o bien, personas que no tienen nada que ver con la actividad, entre ellos ladrones que logran burlar los no muy escasos filtros.

Para los pepenadores que acuden al Iztete, lo más común es desplazarse de sus lugares de residencia en grupo, entre estos se ha creado un ambiente de colaboración y solidaridad, hay quienes tienen vehículos, principalmente camionetas pick up de modelos antiguos que les sirven de medios de transporte y carga de los materiales recolectados en el tiradero. Hoy en día una buena parte de los pepenadores están asentados en colonias cercanas al tiradero y la otra, más de la mitad de los casi 500, viven en la periferia del área urbana de la Cantera, en la colonia Nuevo Amanecer, creada por un importante contingente de estos, con el apoyo del gobierno del estado encabezado por Roberto Sandoval Castañeda, hace casi diez años.

El efecto plecostomus y los pepenadores en Tepic

El material empírico que venimos analizando se construyó mediante distintos recursos. Hemos apelado al método etnográfico, privilegiando la observación participante, de acuerdo con Guber (2016). Como parte de ello, hemos llevado a cabo extensos recorridos de reconocimientos sobre un sector de la ciudad en distintos horarios, sobre todo en las mañanas y al atardecer, por avenidas y plazas comerciales; a la vez, hemos podido interactuar con pepenadores que viven en un asentamiento periférico de la ciudad, la colonia Nuevo Amanecer. Hicimos entrevistas en profundidad con grupos de pepenadores de la ciudad de Tepic, Nayarit, complementadas con la consulta de distintos materiales escritos. En este caso nos apoyamos en documentos de prensa local y de otras ciudades en las que se rescatan aspectos de la vida de los pepenadores o se relatan situaciones específicas, conflictos, sobre todo. En esta entrega, intentamos aproximarnos a través de la interpretación de los testimonios de los entrevistados, para lo que nos adscribimos al marco de las RE, postulado por Moscovici (1979) y continuado por Jodelet (1984). Consideramos que es una perspectiva útil, planteada desde la psicología social, que nos ayuda en la comprensión de distintos fenómenos sociales y humanos al nivel de los actores y sujetos sociales. Las re son un recurso sumamente útil para aproximarse al pensamiento social de distintos grupos sociales, en este caso los pepenadores como sujetos de observación y el pensamiento que construyen a partir de su experiencia en el contexto social urbano, como parte de su experiencia laboral cotidiana.

Como parte del ejercicio identificamos una variedad de personajes en distintos momentos y circunstancias que le dan vida a los procesos de reciclado, como se muestra en el anexo. Entre estos reconocemos a los prepenadores y pepenadores, los que hacen sus labores en las calles y los que se encuentran en sitio.

A partir del momento en que se viene trabajando con este grupo se han llevado a cabo distintos ejercicios, que van desde las visitas a las áreas de trabajo y recorrido sobre las rutas de recolección en distintos horarios, y la apertura de espacios de diálogo informal en los que se han planteado distintas preguntas, de carácter más vivencial, entre las que se encuentran las siguientes.

¿Qué los llevó a ocuparse en la actividad de la pepena?

Hay una constante en las respuestas que cada uno de los entrevistados han planteado. Entre los prepenadores, la mayoría de estos menciona el hecho de la edad y la falta de espacios y oportunidades para desempeñarse en el ámbito laboral. Son personas que antes de ello se habían desempeñado de manera regular en actividades distintas, como la construcción, el comercio en pequeño y otras actividades de menor relevancia, que, si bien no les daba para vivir con holgura, al menos les daba cierta estabilidad laboral y económica que se ha roto a partir de distintas circunstancias: pensión que no asegura una vejez digna, despido por recorte o cierre de empresas, retiro por enfermedad y otros motivos.

Así, las condiciones familiares y las necesidades de supervivencia los han llevado a ocuparse de distintas tareas en el plano de la informalidad laboral, empleos de corta duración en una dinámica de andar "a las caíditas", como lo menciona Don Felipe, vecino de la colonia Prieto Crispín, de 65 años de edad, exmilitar, quien además se desempeña como "estibador", labor que cumple de manera ocasional.

En cuanto a los pepenadores que se vienen desempeñando en el tiradero municipal de El Iztete, su incursión al medio está dada por distintas circunstancias: se trata en primera instancia de personas jóvenes, que se han incorporado a esa actividad por distintos motivos y en coyunturas que en lo personal o familiar han sido decisivas; estos van desde el haber llegado a través de amistades, las complicaciones para el ingreso o permanencia en el mercado laboral relacionadas con la falta de escolaridad principalmente, la falta de opciones adecuadas para su desempeño y la influencia generacional, entre familiares directos, padres y tíos fundamentalmente.

Aparte de los testimonios recabados en nuestra experiencia de trabajo con estos grupos, algunos medios de prensa a nivel local 7 consignan estas cosas. En el marco de una protesta en contra del proyecto de privatización del servicio de recolección de basura en Tepic, la reportera recupera un par de testimonios, en los que se habla de cómo algunos personajes, relatan "haber tenido una vida productiva y que su profesión dejara de ser suficiente para sustentar a su familia, han visto en la recolección de chatarra la única forma de ingreso [algunos más] a causa de su edad o enfermedades ya no son contratados por empresas (Orozco, 2019, s/p).

En uno de los testimonios se destaca el caso de una persona que antes se "dedicaba a la fotografía, ahora se dedica a recoger pet con lo cual llega a obtener aproximadamente 30 pesos al día [algo que no es suficiente para el día a día] […] un padre de familia que mantiene a su esposa y dos hijos; él señala que de recoger objetos metálicos viejos aproximadamente podría alcanzar a obtener 100 pesos diarios y en días muy buenos hasta 300 pesos, cantidad que muy apenas alcanza para comer, vestir y dar estudios a sus hijos" (ídem).

Está claro que quienes llegan a esta forma de empleo lo hacen forzados por las circunstancias, personales, sociales y estructurales. El tema de la oferta de empleo a la baja, la llegada a una edad inadecuada para los estándares ocupacionales, para incursionar en el mercado laboral, y la baja escolaridad o calificación para el desempeño de determinado tipo de actividades.

¿Cómo ven su actividad respecto a las demás actividades en el mercado de trabajo?

Entre la población en general se ha invisibilizado el tema de la pepena y su importancia, aun cuando no aparece en catálogo alguno en el mercado laboral. Si bien se ha visibilizado el reciclado como tal y sus implicaciones, la labor del pepenador está fuera del radar.

De parte de los grupos de pepenadores, sin importar el tipo de cada uno de estos, se valora como una actividad importante, vital para la vida en la ciudad y la sociedad en general, que lamentablemente gran parte de la sociedad no valora, y de parte de las autoridades no se le da el trato más justo. Esto es un factor de equilibrio ecológico, si se puede ver de esa manera, como lo menciona en entrevista 8 María de Jesús Chacón, dirigente Unión de Pepenadores Nuevo Amanecer (2015).

Y eso es algo que se muestra en distintos contextos. Por ejemplo, en ciudades como Aguascalientes, en un reporte de prensa se enuncia que la pepena es "el cimiento para la actividad del reciclaje; el primer engranaje en el negocio de la basura" 9, derivado de la labor de los pepenadores, sobre la cual se destacan algunas de las peculiaridades en la vida de los pepenadores, que se han convertido "en el eslabón importante en la cadena de residuos. Ellos, aparte de que no tienen un sueldo, se mantienen a sí mismos y son ecologistas naturales. Contribuyen al cuidado del medio ambiente al captar el material reciclable" (Rodríguez, 2018).

Esto lleva a quienes se dedican a la pepena, los sujetos en su cotidianidad (Jodelet, 2023), a asumir su actividad como esencial en el modo de vida urbano. Algunos casos son el Karla Ibarra, quien es parte de una familia en que el trabajo de la pepena ha transitado por tres generaciones; Guillermo Hernández, de igual manera miembro de segunda generación; y Luis Bernardo Sánchez, nuevo en esto, en un contexto en que el grueso de la población, incluidos ellos mismos, vierte desechos de distinto tipo, de los cuales ellos recuperan, clasifican y contribuyen al reciclado de una gama de materiales, entre cartón, madera, metales como el cobre y el aluminio, además de telas, cuero y plástico como lo más usual. En resumen, entre los pepenadores, como en el caso de María de Jesús, permea la idea de la complementariedad de su actividad respecto al grueso de actividades humanas en contextos como la ciudad.

¿Cómo se ven ante los demás trabajadores?

Hay varios temas que sobresalen en este aspecto. El primero es la informalidad, la invisibilización de sus actividades, incluso el sentimiento de animadversión de parte de algunos sectores sociales que lleva a su discriminación y marginalización en el entorno laboral y social. Regularmente, el pepenador es visualizado como alguien inferior en términos laborales, alguien incapaz de cumplir las labores propias de un empleo regular, en el mercado de trabajo formal. Esto cuadra en parte con los perfiles de algunos pepenadores callejeros, quienes han optado por esta actividad debido en gran parte a su avanzada edad, la carencia de otras fuentes y la imposibilidad, por perfil laboral, de reinsertarse en el mercado de trabajo. Para el pepenador en general, se visualiza una gran desventaja frente a los otros trabajadores, más aquellos que cuentan con una base salarial y trabajan bajo contrato, lo que implica, por un lado, la carencia de todo tipo de prestaciones laborales y, por otro, la imposibilidad total de contar con esquemas de seguridad social propias del mercado de trabajo formal, tal como lo señala María de Jesús, líder de la Unión de Pepenadores Nuevo Amanecer.

¿Cómo se ven en la ciudad?

En una primera aproximación, producto de la revisión de distintos trabajos, entre ensayos y reportes periodísticos, se alude a una serie de visualizaciones o referencias variados respecto a los pepenadores. En la mayor parte de los casos, se percibe "poca valoración que pueden recibir de las autoridades, se suma el hecho de que son propensos a sufrir discriminación por parte de la sociedad" (Rodríguez, 2018).

Su exposición cotidiana a distintos materiales y sustancias les implica riesgos: "debido a la naturaleza de su trabajo. La exposición continua a basura y contaminantes les puede generar afecciones respiratorias, cardiacas y estomacales; también pueden herirse con objetos punzocortantes" (ídem).

Hay quienes han reflexionado en un sentido amplio en relación a la vida de los pepenadores. Así se les representa en distintos medios, desde el punto de vista social: "El trabajo de un pepenador, a pesar de las condiciones de riesgo, de vulnerabilidad, de condiciones infrahumanas, es vital para dar ese salto hacia una sociedad mucho más incluyente." (Tadeo-Vargas, 2017).

Por otra parte, desde el punto de vista económico, en donde se encuentra lo laboral "puede que en dinero para ellas no sea mucho, no lo es, debería ser más, pero en términos socioambientales el peso es grande" (ídem), y finalmente de gran relevancia la contribución desde el punto de vista ambiental "es en pocas palabras un agente de cambio, su trabajo contribuye a las medidas de mitigación y adaptación al cambio climático, cierra el círculo de los residuos, permitiendo que el modelo extractivo sea obsoleto y nos encamina hacia una sociedad más justa e incluyente" (ídem).

El pepenador con su trabajo "permite reducir la cantidad de residuos en los rellenos sanitarios municipales, debido a que estos son recuperados y reintroducidos en cadenas productivas. La actividad de los recicladores beneficia al ambiente y a la salud pública y es, a menudo, la única forma de manejo de los residuos, sin costo para el presupuesto" (Valente-Santos y Guevara-García, 2019, p. 89). En ese sentido encontramos la labor de los pepenadores callejeros como Don Felipe, quien tiene cerca de 30 años desempeñándose como pepenador callejero, y la de Julián, un joven treintañero a quien la malvivencia y la falta de oportunidades le orillaron a vivir de recolectar y pepenar en las calles. Ambos son habitantes de la colonia Prieto Crispín, son parte de lo que cotidianamente se ha convertido en una actividad clave, junto con algunas amas de casa de esta colonia que, con base en los horarios y la disposición de las rutas, hacen sus recorridos en los que recuperan cartón, plástico, tela, madera, metal, principalmente aluminio y otros materiales. Esto constituye parte de su labor, la labor primaria; después viene la recolección, al paso del camión de la municipalidad, del que parte de su personal va separando, a lo largo de su ruta, para hacer el traslado al tiradero. Allí los espera un contingente que ronda entre los 100 o 150 pepenadores que ansiosos se arremolinan, sin lograr acercarse, dadas las restricciones a que están sometidos, resignados a esperar a que la máquina comience a dispersar el material que ha vertido el camión recolector.

Conclusiones

La modernidad con su dinámica económica ha traído un orden que, en el ámbito productivo, se ha traducido en una división del trabajo y, a nivel social, se traduce en una estructura de clases. Llegados al contexto actual, en que el mercado establece pautas en las que el consumo es central, quienes disponen de las condiciones se convierten en consumidores plenos; quienes no, son ocasionales o bien se encuentran al margen.

Hoy en día la producción y el consumo se han estrechado, y en la era tecnológica esto se convierte en un fenómeno masivo, con otro ingrediente, el cortoplacismo y lo efímero de los bienes que incrementan la producción de desechos y residuos, como se señala en Bauman (2015), procesados por sectores sociales igualmente residuales; o, como dice Augé (2014), todo se debe al cómo se construye la oferta más que la demanda y la necesidad objetiva.

En ese sentido, el consumo en grandes volúmenes masifica los desechos, manejados y procesados por sectores residuales, los pepenadores. Estos son vistos desde la sociedad de modo diverso, aunque regularmente minimizados y marginados, pasando por alto la labor que cumplen, fundamental en algunos aspectos: el medio ambiente, el reúso de materiales y reincorporación al mercado de otros más, cumpliendo una labor semejante al plecostomus.

En ese sentido, el paralelismo entre las circunstancias en las que se desarrolla la vida laboral del pepenador y el plecostomus en su hábitat tienen efectos semejantes sobre el entorno. Entre los pepenadores, sobre la limpieza de este al recolectar una variedad de objetos y materiales, lo que hace por su parte el pez señalado al consumir algas y fragmentos de desechos que el propio hábitat está generando, lo que actúa sobre el ecosistema.

Finalmente, entre los pepenadores, dicho con base en lo que ellos mismos manifiestan, su contribución a la economía es importante dado que recolectan materiales y objetos distintos en calidad de deshechos, que los incorporan en distintas direcciones, sea en la producción de materia prima, sea al comercio como objetos usados, e incluso le dan un valor de uso que en su momento habían perdido, contribuyendo en ese aspecto al desarrollo de una economía circular.

>Anexo

Semejanzas entre la labor del plecostomus y el pepenador

Fuente: elaboración propia con base en entrevistas, observación y consulta de distintos documentos, junio del 2022

Tepic. Los actores de la basura en el medio urbano

Fuente: elaboración propia con base en recorridos de observación y revisión documental, 2022

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En un reporte de Sergio Mejía Cano publicado en el diario Express, intitulado "Pepenadores en peligro de extinción", se formula una crítica a la iniciativa de modernización lanzada por el Partido Verde, en el mes de octubre, este fue publicado el 25 de octubre de 2019.
Según el reglamento de Aseo Público, el horario de funcionamiento y en el cual se mantiene abierto el acceso al relleno sanitario lo define la dependencia encargada. Para el caso de Tepic, es la Dirección de Aseo Público del municipio; en la práctica el horario ha variado según las condiciones. Actualmente, está abierto de lunes a sábado, las 24 horas del día y el acceso está controlado por esta dependencia con el apoyo de la dirección de seguridad pública que dispone de una guardia permanente.
Es el nombre con que se identifica el predio en que se encuentra instalado el tiradero municipal de Tepic desde hace más de 30 años y es el vertedero principal de la ciudad.
La reportera Oliva Orozco presentó un reporte en Meganoticias Tepic, en medio de un conflicto que derivó en acciones de protesta por parte de los pepenadores del Iztete; recupera testimonios de pepenadores sobre sus ingresos y condiciones de vida. Eso fue el 24 de octubre de 2019.
En octubre de 2015, en el curso de un evento conflictivo, que involucró al gobierno municipal de Tepic, y a la Unión de Pepenadores, se hizo una entrevista a esta persona, respecto a una serie de aspectos que encierra la vida de estos. Tepic, Nayarit, 14 de octubre 2015.
En un reporte periodístico, firmado por Gerardo Rodríguez, de la ciudad de Aguascalientes, publicado el octubre del 2018, con base en entrevistas a distintos actores, se destaca de forma interesante la labor del pepenador y su presencia en la vida urbana en la cotidianidad.
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Zepeda-López, J. y Olvera-Morales, M. (2021). La ciudad como producto de la modernidad. Vidas precarias y desigualdades sociales en la era global, visiones desde Tepic.

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Zepeda López, J. S., Olvera Morales, M. A. & Cambero García, G. (2024). Aproximación a las representaciones sociales en la modernidad. El pepenador urbano en Tepic, efecto plecostomus sobre el entorno. Trabajo Social, 26(2 | Jul.─Dic.), 84–110. https://doi.org/10.15446/ts.v26n2.115486

ACM

[1]
Zepeda López, J.S., Olvera Morales, M.A. y Cambero García, G. 2024. Aproximación a las representaciones sociales en la modernidad. El pepenador urbano en Tepic, efecto plecostomus sobre el entorno. Trabajo Social. 26, 2 | Jul.─Dic. (jul. 2024), 84–110. DOI:https://doi.org/10.15446/ts.v26n2.115486.

ACS

(1)
Zepeda López, J. S.; Olvera Morales, M. A.; Cambero García, G. Aproximación a las representaciones sociales en la modernidad. El pepenador urbano en Tepic, efecto plecostomus sobre el entorno. Trab. Soc. 2024, 26, 84-110.

ABNT

ZEPEDA LÓPEZ, J. S.; OLVERA MORALES, M. A.; CAMBERO GARCÍA, G. Aproximación a las representaciones sociales en la modernidad. El pepenador urbano en Tepic, efecto plecostomus sobre el entorno. Trabajo Social, [S. l.], v. 26, n. 2 | Jul.─Dic., p. 84–110, 2024. DOI: 10.15446/ts.v26n2.115486. Disponível em: https://revistas.unal.edu.co/index.php/tsocial/article/view/115486. Acesso em: 14 jul. 2026.

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Zepeda López, José Salvador, Marco Alanez Olvera Morales, y Gerardo Cambero García. 2024. «Aproximación a las representaciones sociales en la modernidad. El pepenador urbano en Tepic, efecto plecostomus sobre el entorno». Trabajo Social 26 (2 | Jul.─Dic.):84-110. https://doi.org/10.15446/ts.v26n2.115486.

Harvard

Zepeda López, J. S., Olvera Morales, M. A. y Cambero García, G. (2024) «Aproximación a las representaciones sociales en la modernidad. El pepenador urbano en Tepic, efecto plecostomus sobre el entorno», Trabajo Social, 26(2 | Jul.─Dic.), pp. 84–110. doi: 10.15446/ts.v26n2.115486.

IEEE

[1]
J. S. Zepeda López, M. A. Olvera Morales, y G. Cambero García, «Aproximación a las representaciones sociales en la modernidad. El pepenador urbano en Tepic, efecto plecostomus sobre el entorno», Trab. Soc., vol. 26, n.º 2 | Jul.─Dic., pp. 84–110, jul. 2024.

MLA

Zepeda López, J. S., M. A. Olvera Morales, y G. Cambero García. «Aproximación a las representaciones sociales en la modernidad. El pepenador urbano en Tepic, efecto plecostomus sobre el entorno». Trabajo Social, vol. 26, n.º 2 | Jul.─Dic., julio de 2024, pp. 84-110, doi:10.15446/ts.v26n2.115486.

Turabian

Zepeda López, José Salvador, Marco Alanez Olvera Morales, y Gerardo Cambero García. «Aproximación a las representaciones sociales en la modernidad. El pepenador urbano en Tepic, efecto plecostomus sobre el entorno». Trabajo Social 26, no. 2 | Jul.─Dic. (julio 1, 2024): 84–110. Accedido julio 14, 2026. https://revistas.unal.edu.co/index.php/tsocial/article/view/115486.

Vancouver

1.
Zepeda López JS, Olvera Morales MA, Cambero García G. Aproximación a las representaciones sociales en la modernidad. El pepenador urbano en Tepic, efecto plecostomus sobre el entorno. Trab. Soc. [Internet]. 1 de julio de 2024 [citado 14 de julio de 2026];26(2 | Jul.─Dic.):84-110. Disponible en: https://revistas.unal.edu.co/index.php/tsocial/article/view/115486

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