Número especial: Dándole voz al conflicto: abrazando las complejidades del poder en la Amazonia

Editores invitados
- Diana Rosas Riaño, Universidad Nacional de Colombia
- Eliran Arazi, University of Cambridge
Nombrada por sus colonizadores en alusión a las míticas guerreras femeninas, la Amazonía, así como las tierras bajas adyacentes de América del Sur, ha sido imaginada en el pensamiento europeo, desde los primeros encuentros coloniales y los ensayos de Montaigne (2007), como un espacio de guerras feroces. Desde la década de 1970, sin embargo, los antropólogos que combinan la investigación con la defensa de los derechos indígenas han tendido a minimizar los conflictos y las asimetrías de poder dentro y entre los pueblos amazónicos, por temor a perjudicar sus luchas políticas o su imagen pública. Como han señalado autores como Conklin y Graham (1995) y Redford (1991), esta operación ha ido de la mano de la conceptualización de figuras como la del “nativo ecológico” o el “otro radical”. Aunque políticamente movilizadoras, estas imágenes tienden a oscurecer las desigualdades internas y entre grupos, así como las tensiones entre humanos y no humanos. En esa línea, Graeber (2015) advierte que tales representaciones pueden simultáneamente reforzar voces de autoridad dentro de las comunidades y, al mismo tiempo, silenciar otras. Incluso las etnografías reflexivas, con pocas excepciones (Rubenstein 2004), han subestimado las tensiones entre antropólogos e interlocutores, ignorando el carácter bidireccional del poder en el trabajo de campo.
A pesar de ello, desde hace varias décadas, distintas perspectivas teóricas dentro de la antropología amazónica han insistido en que el conflicto y la asimetría no son fenómenos marginales, sino dimensiones centrales de la vida social. La “economía simbólica de la alteridad”, propuesta por Viveiros de Castro (1996), mostró cómo las subjetividades amazónicas se constituyen a través de la apropiación —a menudo predatoria— de las esencias vitales de otros, humanos y no humanos. No obstante, estas dinámicas han sido frecuentemente pensadas a partir de contextos de guerra o venganza (Descola 1993; Santos Granero 2009; Viveiros de Castro 1992), cada vez menos visibles, en lugar de ser exploradas como una gramática persistente en las relaciones cotidianas.
Más recientemente, trabajos como los de Costa y Fausto (2010; 2019) han propuesto no solo cuestionar la idea de un igualitarismo inherente a las sociocosmologías amazónicas, sino desplazar la mirada hacia las relaciones de familiarización y dominio asimétrico como procesos constitutivos de la formación de personas. Lejos de describir jerarquías fijas, este enfoque abre la posibilidad de pensar la asimetría como una condición generativa de vínculos, subjetividades y diferencias. En esta línea, Jabin (2016) complejiza el modelo de esclavitud cautiva al evidenciar formas de servidumbre que no solo subordinan, sino que reproducen y rearticulan la alteridad al interior de los propios colectivos. De manera similar, entre la Gente de Centro —frecuentemente descritos como quienes transformaron la guerra en cultivo moral— etnografías como la de Lucas (2021) entre los Bora, o la de Arazi (2024) entre los Andoque, mostraron cómo la jerarquía explotadora entre capitanes y huérfanos reproduce los órdenes morales locales o como las asimetrías estructuran las relaciones entre actores indígenas, no indígenas y no humanos, respectivamente. No obstante, la antropología aún no ha explorado plenamente el potencial del modelo de dominio y familiarización para comprender las dinámicas de campo complejas, multinivel y pluriactorales.
En el Alto Río Negro y el Vaupés, el conflicto y la asimetría han sido abordados de manera más explícita. Allí, como han mostrado Århem (2001) y Cayón (2011, 2017), se observa un desplazamiento desde modelos centrados en la reciprocidad entre humanos y no humanos hacia el reconocimiento de la posición diferencial —y en muchos casos superior— de los humanos en el mantenimiento del orden cósmico. A su vez, trabajos como los de Hugh-Jones (2010, 2019) han mostrado cómo las jerarquías ideales de descendencia mítica y asentamiento fluvial se entrelazan con economías políticas competitivas en torno al conocimiento y los recursos simbólicos, tanto dentro como entre grupos lingüísticos. En este contexto, Rosas Riaño (2021) ha explorado cómo estas jerarquías, en gran parte negociadas por hombres y ancladas en ideologías agnáticas, son vividas, traducidas y tensionadas por las trayectorias de las mujeres, quienes permanecen parcialmente externas a sus grupos de origen.
Lejos de constituir excepciones subregionales, estos desarrollos refuerzan un punto clave: la asimetría no solo organiza las relaciones sociales y cosmopolíticas en la Amazonía, sino que atraviesa también las condiciones mismas en las que se produce el conocimiento etnográfico.
Este número especial retoma la conversación que comenzamos en el panel “Dándole voz al conflicto: abrazando las complejidades del poder en la Amazonia” en SALSA 2025, desplazándola no solo hacia el análisis del poder como objeto, sino hacia la reflexión situada sobre cómo el poder atraviesa nuestros cuerpos, voces, silencios y decisiones etnográficas. Nos interesa abrir un espacio para pensar el conflicto no como algo que debe ser resuelto, atenuado o estratégicamente silenciado, sino como una dimensión constitutiva —y a menudo incómoda— del trabajo de campo y de la producción de conocimiento.
Buscamos provocar un diálogo entre autoras y autores que, desde distintos territorios y trayectorias, se han encontrado con el poder en sus múltiples formas. ¿Qué se gana y qué se pierde al representar o silenciar el conflicto? ¿Cómo se negocian las tensiones entre complejidad etnográfica y compromiso político? ¿De qué manera las relaciones de poder, siempre bidireccionales, configuran el conocimiento antropológico? ¿Cómo pueden las teorías indígenas del conflicto y la asimetría desafiar y enriquecer las representaciones etnográficas?
Las contribuciones —artículos de investigación, de reflexión y de otros tipos mencionados en este enlace (https://revistas.unal.edu.co/index.php/imanimundo/about/submissions#authorGuidelines)— deben enviarse en su integralidad hasta el 15 de julio de 2026. El número se publicará a inicios de 2027.



