Publicado

2018-07-01

Humanización en la salud

Humanization in health

DOI:

https://doi.org/10.15446/revfacmed.v66n3.75011

Palabras clave:

Educación médica, Bioética, Medicina (es)
Medical Education, Bioethics, Medicine (en)

Autores/as

  • José Ricardo Navarro-Vargas Departamento de Cirugía, Facultad de Medicina, Universidad Nacional de Colombia

Un profesional de la salud con humanización, según Gutiérrez-Recacha (1), es aquel que se acerca al enfermo desde una perspectiva integral de lo científico y lo humano. Como seres humanos, más aún como profesionales de la salud, debemos adoptar el humanismo como un hábito, y es aquí donde tomo como referencia la frase de Aristóteles: “Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto sino un hábito” (2).

En la actualidad, la neurociencia y la neuroeducación demuestran que debemos aprender a ser conscientes de nuestros actos a partir de la adquisición de la inteligencia ejecutiva (3), pues no basta con ser inteligentes cognitivos, motrices o emocionales, sino que debemos aprender a crear sinapsis en un entorno adecuado de acuerdo a la expresión genética de nuestro organismo, la cual se presenta en un proceso de desarrollo cerebral asincrónico. La inteligencia ejecutiva permite que quien tome las decisiones sea la corteza prefrontal, la neocorteza, y no el cerebro primitivo. Este último actúa por instinto y procede de acuerdo a las pasiones más egoístas y egocentristas (4).

75011

Editorial

DOI: https://doi.org/10.15446/revfacmed.v66n3.75011

Humanización en la salud

Un profesional de la salud con humanización, según Gutiérrez-Recacha (1), es aquel que se acerca al enfermo desde una perspectiva integral de lo científico y lo humano. Como seres humanos, más aún como profesionales de la salud, debemos adoptar el humanismo como un hábito, y es aquí donde tomo de referencia la frase de Aristóteles: “Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto sino un hábito” (2).

En la actualidad, la neurociencia y la neuroeducación demuestran que debemos aprender a ser conscientes de nuestros actos a partir de la adquisición de inteligencia ejecutiva (3), pues no basta con ser inteligentes cognitivos, motrices o emocionales, sino que debemos aprender a crear sinapsis en un entorno adecuado de acuerdo a la expresión genética de nuestro organismo, la cual se presenta en un proceso de desarrollo cerebral asincrónico. La inteligencia ejecutiva permite que quien tome las decisiones sea la corteza prefrontal, la neocorteza, y no el cerebro primitivo. Este último actúa por instinto, procede de acuerdo a las pasiones más egoístas y egocentristas (4).

El desarrollo del cerebro tiene unos momentos claves: la etapa uterina, la infancia, la adolescencia y la juventud hasta los 27 años de edad. En estas etapas, los genes se expresan y, mediante la plasticidad cerebral y un ambiente facilitador y positivo, desarrollan una red neuronal rica en sinapsis, donde la que dirige las acciones es la corteza cerebral, encargada de la activación cognitiva, la inhibición de la impulsividad, la dirección de la atención, el control emocional, la planificación y organización de las metas, el mantenimiento de la acción, la flexibilidad cognitiva, la memoria operativa y la metacognición.

Considerando el proverbio que dice “siembra un pensamiento, cosecha una acción; siembra una acción, cosecha un hábito; siembra un hábito, cosecha un carácter; siembra un carácter, cosecha un destino”, el papel de la familia, el educador, las instituciones y el gobierno se hace protagónico para que quienes están siendo formados libren una batalla interior en torno al autocontrol, el manejo del estrés y el control emocional. Para facilitar este proceso, los orientales dominan desde hace 2 500 años métodos como el yoga y la consciencia y contemplación plena (mindfulness en el occidente), los cuales hoy en día han permitido, entre otros aportes, apropiarse de una formación de identidad personal y profesional (5).

Pese a lo anterior, la neurociencia nos lleva a pensar que no basta con desarrollar la inteligencia ejecutiva para lograr la humanización en todos nuestros actos, pues también es preciso ser empáticos; además, a diferencia de la humanización, la inteligencia ejecutiva sí nace con nosotros en unas neuronas espejo localizadas en la ínsula anterior y en la corteza cingular anterior.

De acuerdo a pensadores como Mathieu (6), el ser humano posee un potencial enorme de bondad y de felicidad que hay que cultivar mediante el altruismo; el autor lo considera como la empatía llevada a la acción. Mathieu (6) también afirma que el ser humano está en una búsqueda permanente de la felicidad, el cuidado del medio ambiente y una economía que le supla sus necesidades de bienestar y seguridad. Estos intereses deseables deben ser contrastados con los suyos, los del prójimo y los de los otros seres vivos que le rodean (animales/vegetales); además, deben ser aplicados en el presente, a mediano o a largo plazo. Es en este punto donde cobra importancia la tarea de formar en valores para que, a partir del altruismo, el individuo se motive a hacer el bien, escuchar las necesidades del otro, respetar y darle valor al otro y cuidar de la humanidad y el ambiente, porque en esta vida el bienestar debe ser compartido con el interés del aforismo médico hipocrático “primero no hacer daño”.

El humanismo requiere de un esfuerzo para aprender a conocernos y cuidarnos. Se ha encontrado una disminución de la empatía y del altruismo cuando al individuo se le ponen cargas académicas y laborales muy pesadas o demandas extenuantes que consiguen una supresión emocional y un desapego a los cuidados que merece el prójimo, quizá como un mecanismo de autoconservación (7); de ahí la importancia de no trabajar más de las horas “legales”, de disponer de un tiempo para el desarrollo propio y para compartir con la familia y de disfrutar de la naturaleza, pues, en la medida en que cuido de mis actos y de mi salud mental y física, adquiero hábitos proclives a tratar a los demás con respeto, bondad y altruismo.

Howard (8), el autor de la teoría de las inteligencias múltiples, hace otro aporte trascendental desde la psicología cognitiva en torno a la humanización: en su tratado sobre las cinco mentes del futuro, aborda el tema de cultivar las mentes de forma creativa, disciplinada, sintética, respetuosa y ética para aprovechar todo el recurso mental que posee el ser humano y enfrentar la avalancha del desapego y los retos del futuro que trae consigo la nueva tecnología (como la inteligencia artificial). La mente respetuosa permite aceptar las diferencias del otro y valorar a cada cual, no importa sus diferencias, mientras que la mente ética permite actuar de manera correcta siempre, pese a las tentaciones de usufructo personal. Para ello se requiere una gran labor de enseñar con el ejemplo desde la infancia en las instituciones educativas, la sociedad y la familia.

Para finalizar, resalto el trabajo que viene llevando a cabo el Programa de Humanización en Salud en el Hospital Universitario Nacional de Colombia y en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia, que no solo ha puesto énfasis en el humanismo a partir del respeto por sí mismo, sino también en el trato a los pacientes y colegas (ejercicio profesional), en el servicio que provee el hospital (atención institucional) y en la formación profesional (humanismo en la educación). En síntesis, solo el humanismo podrá mantener la apropiada articulación del ser humano con la naturaleza, y quizá sea la única forma de inmunización que existe contra la destrucción de la familia y del planeta.

José Ricardo Navarro-Vargas MD

Profesor titular Departamento de Cirugía, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá D.C., Colombia.

Decano de la Facultad de Medicina, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá D.C., Colombia.

jrnavarrov@unal.edu.co

Referencias

1.Gutiérrez-Recacha P. Pedro Lain Entralgo. La Humanización en la Medicina. Educación Médica. 2016;9:51-4. http://doi.org/bkb2pr.

2.Frase célebre Aristóteles - Hábitos. JeroniCalafell; [cited 2018 Sep 10]. Available from: https://goo.gl/SPTKWC.

3.Marina JA. La inteligencia ejecutiva. Editorial Ariel; 2012.

4.Navarro-Vargas JR, Reyes-Duque G. El humanismo en la formación del médico. Papel de la neurociencia y la sicología cognitiva. Rev Chil Anest. 2018;47(2):73-82. http://doi.org/ctwj.

5.Wald HS, Anthony D, Hutchinson TA, Liben S, Smilovitch M, Donato AA. Professional identity formation in medical education for humanistic, resilient physicians: pedagogic strategies for bridging theory to practice. Acad Med. 2015;90(6):753-60. http://doi.org/f7dq23.

6.Matthieu R. En defensa del altruismo. El poder de la bondad. Editorial Urano; 2016.

7.Burks DJ, Kobus AM. The legacy of altruism in health care: the promotion of empathy, prosociality and humanism. Med Educ. 2012;46(3):317-25. http://doi.org/ctwk.

8.Howard G. Las cinco mentes del futuro. Un ensayo educativo. Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica S.A.; 2005.

Un profesional de la salud con humanización, según Gutiérrez-Recacha1, es aquel que se acerca al enfermo desde una perspectiva integral de lo científico y lo humano. Como seres humanos, más aún como profesionales de la salud, debemos adoptar el humanismo como un hábito, y es aquí donde tomo de referencia la frase de Aristóteles: "Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto sino un hábito"2.

En la actualidad, la neurociencia y la neuroeducación demuestran que debemos aprender a ser conscientes de nuestros actos a partir de la adquisición de inteligencia ejecutiva3, pues no basta con ser inteligentes cognitivos, motrices o emocionales, sino que debemos aprender a crear sinapsis en un entorno adecuado de acuerdo a la expresión genética de nuestro organismo, la cual se presenta en un proceso de desarrollo cerebral asincrónico. La inteligencia ejecutiva permite que quien tome las decisiones sea la corteza prefrontal, la neocorteza, y no el cerebro primitivo. Este último actúa por instinto, procede de acuerdo a las pasiones más egoístas y egocentristas 4.

El desarrollo del cerebro tiene unos momentos claves: la etapa uterina, la infancia, la adolescencia y la juventud hasta los 27 años de edad. En estas etapas, los genes se expresan y, mediante la plasticidad cerebral y un ambiente facilitador y positivo, desarrollan una red neuronal rica en sinapsis, donde la que dirige las acciones es la corteza cerebral, encargada de la activación cognitiva, la inhibición de la impulsividad, la dirección de la atención, el control emocional, la planificación y organización de las metas, el mantenimiento de la acción, la flexibilidad cognitiva, la memoria operativa y la metacognición.

Considerando el proverbio que dice "siembra un pensamiento, cosecha una acción; siembra una acción, cosecha un hábito; siembra un hábito, cosecha un carácter; siembra un carácter, cosecha un destino", el papel de la familia, el educador, las instituciones y el gobierno se hace protagónico para que quienes están siendo formados libren una batalla interior en torno al autocontrol, el manejo del estrés y el control emocional. Para facilitar este proceso, los orientales dominan desde hace 2 500 años métodos como el yoga y la consciencia y contemplación plena (mindfulness en el occidente), los cuales hoy en día han permitido, entre otros aportes, apropiarse de una formación de identidad personal y profesional5.

Pese a lo anterior, la neurociencia nos lleva a pensar que no basta con desarrollar la inteligencia ejecutiva para lograr la humanización en todos nuestros actos, pues también es preciso ser empáticos; además, a diferencia de la inteligencia ejecutiva, la empatia sí nace con nosotros en unas neuronas espejo localizadas en la ínsula anterior y en la corteza cingular anterior.

De acuerdo a pensadores como Mathieu6, el ser humano posee un potencial enorme de bondad y de felicidad que hay que cultivar mediante el altruismo; el autor lo considera como la empatia llevada a la acción. Mathieu6 también afirma que el ser humano está en una búsqueda permanente de la felicidad, el cuidado del medio ambiente y una economía que le supla sus necesidades de bienestar y seguridad. Estos intereses deseables deben ser contrastados con los suyos, los del prójimo y los de los otros seres vivos que le rodean (animales/ vegetales); además, deben ser aplicados en el presente, a mediano o a largo plazo. Es en este punto donde cobra importancia la tarea de formar en valores para que, a partir del altruismo, el individuo se motive a hacer el bien, escuchar las necesidades del otro, respetar y darle valor al otro y cuidar de la humanidad y el ambiente, porque en esta vida el bienestar debe ser compartido con el interés del aforismo médico hipocrático "primero no hacer daño".

El humanismo requiere de un esfuerzo para aprender a conocernos y cuidarnos. Se ha encontrado una disminución de la empatía y del altruismo cuando al individuo se le ponen cargas académicas y laborales muy pesadas o demandas extenuantes que consiguen una supresión emocional y un desapego a los cuidados que merece el prójimo, quizá como un mecanismo de autoconservación 7; de ahí la importancia de no trabajar más de las horas "legales", de disponer de un tiempo para el desarrollo propio y para compartir con la familia y de disfrutar de la naturaleza, pues, en la medida en que cuido de mis actos y de mi salud mental y física, adquiero hábitos proclives a tratar a los demás con respeto, bondad y altruismo.

Howard8, el autor de la teoría de las inteligencias múltiples, hace otro aporte trascendental desde la psicología cognitiva en torno a la humanización: en su tratado sobre las cinco mentes del futuro, aborda el tema de cultivar las mentes de forma creativa, disciplinada, sintética, respetuosa y ética para aprovechar todo el recurso mental que posee el ser humano y enfrentar la avalancha del desapego y los retos del futuro que trae consigo la nueva tecnología (como la inteligencia artificial). La mente respetuosa permite aceptar las diferencias del otro y valorar a cada cual, no importa sus diferencias, mientras que la mente ética permite actuar de manera correcta siempre, pese a las tentaciones de usufructo personal. Para ello se requiere una gran labor de enseñar con el ejemplo desde la infancia en las instituciones educativas, la sociedad y la familia.

Para finalizar, resalto el trabajo que viene llevando a cabo el Programa de Humanización en Salud en el Hospital Universitario Nacional de Colombia y en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia, que no solo ha puesto énfasis en el humanismo a partir del respeto por sí mismo, sino también en el trato a los pacientes y colegas (ejercicio profesional), en el servicio que provee el hospital (atención institucional) y en la formación profesional (humanismo en la educación). En síntesis, solo el humanismo podrá mantener la apropiada articulación del ser humano con la naturaleza, y quizá sea la única forma de inmunización que existe contra la destrucción de la familia y del planeta.

Referencias

1. Gutiérrez-Recacha P. Pedro Lain Entralgo. La Humanización en la Medicina. Educación Médica. 2016;9:51-4. http://doi.org/bkb2pr.[Link]

2. Frase célebre Aristóteles - Hábitos. JeroniCalafell; [cited 2018 Sep 10]. Available from: Available from: https://goo.gl/SPTKWC .[Link]

3. Marina JA. La inteligencia ejecutiva. Editorial Ariel; 2012.

4. Navarro-Vargas JR, Reyes-Duque G. El humanismo en la formación del médico. Papel de la neurociencia y la sicología cognitiva. Rev Chil Anest. 2018;47(2):73-82. http://doi.org/ctwj.[Link]

5. Wald HS, Anthony D, Hutchinson TA, Liben S, Smilovitch M, Donato AA. Professional identity formation in medical education for humanistic, resilient physicians: pedagogic strategies for bridging theory to practice. Acad Med. 2015;90(6):753-60. http://doi.org/f7dq23.[Link]

6. Matthieu R. En defensa del altruismo. El poder de la bondad. Editorial Urano; 2016.

7. Burks DJ, Kobus AM. The legacy of altruism in health care: the promotion of empathy, prosociality and humanism. Med Educ. 2012;46(3):317-25. http://doi.org/ctwk.[Link]

8. Howard G. Las cinco mentes del futuro. Un ensayo educativo. Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica S.A.; 2005.

Referencias

Gutiérrez-Recacha P. Pedro Lain Entralgo. La Humanización en la Medicina. Educación Médica. 2016;9:51-4. http://doi.org/bkb2pr.

Frase célebre Aristóteles - Hábitos. JeroniCalafell; [cited 2018 Sep 10]. Available from: https://goo.gl/SPTKWC.

Marina JA. La inteligencia ejecutiva. Editorial Ariel; 2012.

Navarro-Vargas JR, Reyes-Duque G. El humanismo en la formación del médico. Papel de la neurociencia y la sicología cognitiva. Rev Chil Anest. 2018;47(2):73-82. http://doi.org/ctwj.

Wald HS, Anthony D, Hutchinson TA, Liben S, Smilovitch M, Donato AA. Professional identity formation in medical education for humanistic, resilient physicians: pedagogic strategies for bridging theory to practice. Acad Med. 2015;90(6):753-60. http://doi.org/f7dq23.

Matthieu R. En defensa del altruismo. El poder de la bondad. Editorial Urano; 2016.

Burks DJ, Kobus AM. The legacy of altruism in health care: the promotion of empathy, prosociality and humanism. Med Educ. 2012;46(3):317-25. http://doi.org/ctwk.

Howard G. Las cinco mentes del futuro. Un ensayo educativo. Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica S.A.; 2005.

Cómo citar

APA

Navarro-Vargas, J. R. (2018). Humanización en la salud. Revista de la Facultad de Medicina, 66(3), 291–292. https://doi.org/10.15446/revfacmed.v66n3.75011

ACM

[1]
Navarro-Vargas, J.R. 2018. Humanización en la salud. Revista de la Facultad de Medicina. 66, 3 (jul. 2018), 291–292. DOI:https://doi.org/10.15446/revfacmed.v66n3.75011.

ACS

(1)
Navarro-Vargas, J. R. Humanización en la salud. Rev. Fac. Med. 2018, 66, 291-292.

ABNT

NAVARRO-VARGAS, J. R. Humanización en la salud. Revista de la Facultad de Medicina, [S. l.], v. 66, n. 3, p. 291–292, 2018. DOI: 10.15446/revfacmed.v66n3.75011. Disponível em: https://revistas.unal.edu.co/index.php/revfacmed/article/view/75011. Acesso em: 17 feb. 2026.

Chicago

Navarro-Vargas, José Ricardo. 2018. «Humanización en la salud». Revista De La Facultad De Medicina 66 (3):291-92. https://doi.org/10.15446/revfacmed.v66n3.75011.

Harvard

Navarro-Vargas, J. R. (2018) «Humanización en la salud», Revista de la Facultad de Medicina, 66(3), pp. 291–292. doi: 10.15446/revfacmed.v66n3.75011.

IEEE

[1]
J. R. Navarro-Vargas, «Humanización en la salud», Rev. Fac. Med., vol. 66, n.º 3, pp. 291–292, jul. 2018.

MLA

Navarro-Vargas, J. R. «Humanización en la salud». Revista de la Facultad de Medicina, vol. 66, n.º 3, julio de 2018, pp. 291-2, doi:10.15446/revfacmed.v66n3.75011.

Turabian

Navarro-Vargas, José Ricardo. «Humanización en la salud». Revista de la Facultad de Medicina 66, no. 3 (julio 1, 2018): 291–292. Accedido febrero 17, 2026. https://revistas.unal.edu.co/index.php/revfacmed/article/view/75011.

Vancouver

1.
Navarro-Vargas JR. Humanización en la salud. Rev. Fac. Med. [Internet]. 1 de julio de 2018 [citado 17 de febrero de 2026];66(3):291-2. Disponible en: https://revistas.unal.edu.co/index.php/revfacmed/article/view/75011

Descargar cita

CrossRef Cited-by

CrossRef citations1

1. Angélica María Blanco Vanegas, María del Pilar Gómez González, Luisa Fernanda Taborda Martínez, Valentina Vásquez Giraldo, Carlos Steven Vallejo Galvis, Juan Pablo Arias Velásquez. (2023). Componente humano en estudiantes de un programa de ciencias de la salud en la Fundación Universitaria del Área Andina, Pereira, 2021. Revista Investigaciones Andina, 23(43), p.27. https://doi.org/10.33132/01248146.2183.

Dimensions

PlumX

Visitas a la página del resumen del artículo

1555

Descargas

Los datos de descargas todavía no están disponibles.